sábado, 27 de agosto de 2016

JESÚS ES NUESTRO HERMANO

En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia. Prov. 17:17.

Se celebra en el estado de Veracruz, en México, una fiesta religiosa que reúne multitudes de personas alrededor de las pirámides de El Tajín. La ciudad arqueológica de El Tajín fue descubierta en 1785. Es una ciudad de piedra, bien conservada. En el medio de la ciudad hay un campo de deportes y en los extremos de las pirámides, grabados extraños; donde se observa la decapitación de un deportista. La sangre de la víctima moja la tierra y la fecunda. La sangre de aquel hombre era considerada por la cultura totonaca como un "líquido sagrado" y, según la tradición, el hombre que derramaba su sangre, pasaba a ser un intercesor entre Dios y la humanidad.

Es interesante que, de alguna forma extraña, la esencia del evangelio estuviera entretejida en la tradición de aquel pueblo. Jesús un día vio al ser humano en la angustia y la desesperación, en la eterna condenación. No había salida para el drama humano. "La paga del pecado es muerte", afirma la Escritura.* "Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios".* Tú y yo solo teníamos ante nosotros las sombras de la culpa, el pecado y la muerte. No había en nuestra existencia una sola rendija por donde entrara un poco de luz. Estábamos perdidos. Habíamos llegado al fin.

Entonces apareció en el escenario de la vida nuestro gran Amigo. Aquel que en la angustia se hizo hermano nuestro. Tomó nuestra naturaleza. Se hizo uno de nosotros, nació como un bebé, vivió una vida sin pecado a pesar de ser tentado en todo y, finalmente, murió la muerte de un criminal, clavado en la cruz del Calvario.

Su sangre, derramada gota a gota, no mojó solo la tierra, sino tu vida y mi vida, y con su sacrificio pagó el precio de nuestra deuda, asumió nuestra culpa, aceptó nuestra muerte y nos entregó su salvación.

Por eso, tú no tienes el derecho a sentirte solo, triste y abandonado. Ya no tienes el derecho de sentirte derrotado y condenado a una vida de fracaso. La cruz del Calvario y el decreto de victoria, de libertad y vida son para ti. Ahora, Jesús no es solo tu Amigo, es también tu hermano, capaz de compadecerse del drama que estás viviendo.

Sal hoya escalar las montañas de la vida, sabiendo que "en todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia".

• Rom. 6:23; 3:23.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 26 de agosto de 2016

FE COMO LA DE UN NIÑO

Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Mat. 18: 3.

Jesús es nuestro mejor amigo. Vivamos cada día por fe en el Hijo de Dios. Pórtate de tal modo que Dios te pueda aprobar. Entonces vas a ser una bendición para los demás. . . No abandones la fe humilde ni la confianza de tu infancia. Cuando estabas enfermo, tu primer pedido era éste: "Papá, mamá, oren para que el Señor me sane y perdone mis pecados". Cuando orábamos por ti, tú también hacías una oración sencilla, y le agradecías al Señor porque te había escuchado y contestado, y con perfecta confianza decías: "Voy a mejorar. El Señor me ha bendecido". Dormías en perfecta paz, con la confianza que los santos ángeles guardaban tu lecho.
Vuelve a ser niño. Deposita todas tus cargas y pesares en Aquel que solamente puede dar descanso al fatigado corazón y paz al alma perturbada. Si quieres aprender de nuevo el precioso secreto de la felicidad en esta vida, y cómo lograr la vida futura e inmortal, ten la seguridad de que tienes que volver a ser niño en lo que se refiere a la confianza, la obediencia y el amor. Si quieres cumplir tu deber con valentía y sin embargo con regocijo, como un feliz hijo de Dios, derramarás rayos de luz sobre los demás.

Te encargo, puesto que lo sabes, que mires a Dios con fe sencilla, como la que tenías en tu infancia, para decirle: "Padre, estoy cansado; dame descanso. Une mi ignorancia con tu sabiduría, mi debilidad con tu fortaleza, mi fragilidad con tu poder perdurable. Escúdame con tu mano protectora durante los conflictos de la vida. Sálvame del adversario vigilante que sigue mis pisadas". . .

Nuestra única seguridad ahora consiste en vivir una vida de fe y buenas obras. Tu Padre celestial está al tanto de todos tus problemas. Conoce todas tus debilidades. Será tu pronto auxilio en las tribulaciones, y no va a privar de ningún bien a los que le temen y lo aman. El temor de Jehová es el principio de la sabiduría. Nuestro compasivo Salvador nunca será indiferente a ningún dolor o pesar que aflija a sus hijos. . .

Ya sea que pierdas o ganes, ya sea que estés en prosperidad o en adversidad, hágate todo ello más semejante a Jesús, el Modelo divino. Tu felicidad estará asegurada si conservas una confianza semejante a la de un niño, albergando siempre la belleza y la amabilidad de un espíritu humilde y tranquilo (Carta 56, del 28 de octubre de 1874, dirigida a Edson White).

E.G.White

jueves, 25 de agosto de 2016

DIOS HARÁ JUSTICIA

Sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, y el derecho de los necesitados. Sal. 140:12.

El profeta Samuel había ungido, por mandato divino, al joven David como el nuevo rey de Israel. Nada más justo, entonces, que Saúl entregara la corona y el trono al joven ungido. Era el derecho de David. No era apenas un derecho legal, sino divino y, sin embargo, ante ese hecho incuestionable, Saúl decide apelar a la corte suprema de las armas: persigue a David y lo condena a muerte.

En esas circunstancias, el salmista escribió el versículo de nuestra meditación de hoy. Es una súplica desesperada de un hombre perseguido, oprimido y privado de sus derechos legítimos. Este es el clamor de una persona que no sabe ya dónde buscar ayuda porque sus abogados, en esta tierra, son apenas su vida coherente y su confianza en Dios; mientras que sus enemigos tienen abogados expertos, tales como la intriga, las armas, la guerra, la persecución y el poder.

En los momentos de desánimo, David sabe que "Jehová tomará a su cargo la causa del afligido". El problema no es flaquear en la hora de la adversidad. El desánimo es propio de la fragilidad humana; la tragedia es "no saber" lo que Dios es capaz de hacer para defender la causa del oprimido.

Vivimos en un mundo de injusticias. Muchas veces el inocente es condenado y el culpable liberado, debido a la fragilidad de las leyes.

¿Te diste cuenta ya de que no se puede condenar a nadie "sin pruebas"? ¿Cómo sería capaz un juez humano de leer el corazón de las personas para administrar justicia? Ningún juicio puede ser subjetivo, por tanto, la justicia humana es frágil y propensa al error.

Dios, sin embargo, es distinto. Promete que intervendrá en el momento oportuno. Resta al cristiano esperar la justicia divina, que puede parecer que tarda, pero finalmente llega. Tú necesitas "saber" eso, así como David lo sabía.

Si de alguna manera estás viviendo este drama hoy, y te sientes angustiado por causa de la aparente injusticia de las circunstancias, pídele a Dios que te quite la amargura y el resentimiento de tu corazón. Espera confiado en el Señor, y di como el salmista: "Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, y el derecho de los necesitados".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 24 de agosto de 2016

EL CAMINO DE LOS PERVERSOS

Cuando muere el hombre impío, perece su esperanza; y la expectación de los malos perecerá. Prov. 11:7.

Desvanecimiento es una palabra fuerte. Tiene que ver con desintegración. La Biblia en castellano dice "perecerá". Este es el destino de los perversos. Después de la muerte no se des integra tan solo el cuerpo, también el nombre cae en el olvido.

Pero el justo tiene un final diferente. Usó su libertad. Escogió el camino de la vida. Salomón vuelve aquí al punto de partida de su colección de proverbios: "El principio de la sabiduría es el temor de Jehová". Sabiduría es saber escoger.

Todos los días necesitamos optar entre esto y aquello. Escoger es decidir. ¿A quién seguir? ¿Qué camino tomar? El camino del perverso parece más ancho y más fácil. El camino de Dios está lleno de obstáculos y dificultades. Al perverso no le gusta sujetarse a nadie, quiere sentirse libre y seguir sus propios instintos.

En el momento de tener que decidir, solo ve el presente, y sigue su propio camino, que parece más deslumbrante, atractivo y fascinante. El tiempo pronuncia finalmente su veredicto: Muerte.

A lo largo de la historia hubo hombres y mujeres que buscaron fama, riqueza y poder a cualquier costo. Tuvieron momentos de gloria, fueron aplaudidos y desfilaron en la pasarela de la historia exhibiendo trofeos y medallas. El tiempo pasó. ¿Dónde están ahora? Nadie más se acuerda. Si tú le preguntas a las generaciones presentes el nombre de los famosos del siglo pasado, pocas personas serán capaces de acordarse de alguno.

Jesús siguió un camino diferente. Se sometió a la voluntad del Padre. Murió. Se entregó y desapareció en la tierra, como el grano de trigo, y resucitó al tercer día trayendo vida a las multitudes.

Pregunta hoy en cualquier lugar del mundo quién es Jesús, y todos sabrán responder, porque "la memoria del justo es bendita". Su derrota fue nuestra victoria. Su muerte trajo vida.

¿Qué camino estás siguiendo? ¿Qué clase de fama buscas? ¿Estás listo para desaparecer en el anonimato del servicio, para renacer en la sonrisa de un niño y en la felicidad de los seres que te aman?

Pídele a Dios sabiduría para, no solo pensar en esta vida, sino también en la eternidad, porque: "Cuando muere el hombre impío, perece su esperanza; y la expectación de los malos perecerá".

Pr. Alejandro Bullón

martes, 23 de agosto de 2016

LA RESPUESTA CORRECTA

Del hombre son las disposiciones del corazón; más de Jehová es la respuesta de la lengua. Prov. 16:1.

La revista americana People, publicó la historia de Jeanne Calment, una viuda francesa que vivía en un departamento localizado en el último piso del edificio donde funcionaba la fábrica de su marido. En 1965, André Franscois Raffray compró el departamento de la viuda prometiendo pagar 500 dólares mensuales mientras ella viviera. Como la viuda en aquel entonces tenía noventa años de edad, el comprador pensó que estaba haciendo un gran negocio.

Pero el tiempo fue implacable con Raffray. Treinta años después, en 1995, el comprador murió de cáncer con 75 años, después de haber pagado 175 mil dólares. Dos años después, los hijos de Raffray continuaban pagando los quinientos dólares mensuales a la ancianita que, con 120 años, todavía parecía que viviría mucho tiempo.

Cuando firmó el contrato, Raffray pensó que su plan era infalible. Pagaría poco y la viejita moriría satisfecha recibiendo 500 dólares mensuales. Raffray no sabía que el corazón del hombre puede hacer planes, pero que "de Jehová es la respuesta de la lengua".

¿Estás seguro de que tus planes están siendo construidos bajo la dirección divina? Si tú revisas la historia, verás que hubo imperios que se derrumbaron, naciones que desaparecieron y empresas que quebraron, a pesar de los planes que sus líderes hicieron para eternizar su nombre. Alejandro el Grande había conquistado el mundo de sus días y pensaba que nadie sería capaz de derrotarlo, sin embargo, murió repentinamente a los 32 años de edad.

Sabiduría es entender que la criatura depende del Creador, aceptar que existe un Dios que está en el control de todo, y tener la certeza de que los actos humanos solo son el desarrollo de la voluntad divina.

¿Estás triste hoy? ¿Las circunstancias adversas parecen asfixiarte? ¿Sientes que tu vida fue hasta aquí improductiva? Antes de enfrentar los desafíos de este día, mira hacia lo alto, coloca tus penas y tristezas en las manos de Dios, llévale tus heridas abiertas, tus sueños frustrados y tus planes no realizados, diciendo: "Señor, no quiero seguir viviendo solo porque hoy entendí que 'Del hombre son las disposiciones de! corazón; mas de Jehová es la respuesta de la lengua"'.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 22 de agosto de 2016

LOS PRECEPTOS DIVINOS

En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos. Sal. 119:15.

Ya era muy tarde en Buenos Aires, o tal vez, muy temprano. La una de la madrugada, ¿es día o es noche? El colega que me fue a esperar al aeropuerto tomó un camino equivocado y, por fuerza de las circunstancias, nos encontramos en el centro de la ciudad buscando el Hotel República, que queda enfrente del Obelisco. Buenos Aires es una ciudad que no duerme. A esta hora de la noche hay gente en el centro como si fuese de día. Restaurantes abiertos, gente paseando, enamorando o bebiendo en rueda de amigos.

Me pregunto, ¿qué buscan las personas? ¿Qué están buscando a esta hora? ¿Qué las motiva a estar despiertas? Si no fuera por el atraso de mi vuelo, yo ya estaría durmiendo. ¿Qué hace que una persona esté andando por la calle a una hora como esta?

Es difícil saberlo. Había noches en que el salmista también permanecía despierto, contemplando la belleza de la luna y de las estrellas. En noches tales, decía: "En tus mandamientos meditaré". Los preceptos de Dios eran su guía. Le mostraban el camino de la victoria.

El autor del salmo 119 había aprendido el secreto de una vida feliz. Los consejos divinos eran la antorcha que iluminaba su senda en medio de la oscuridad que precisaba atravesar. La vida es linda, pero en cada esquina hay sombras que dan miedo. Tú estarás perdido si no tienes una antorcha.

En la segunda estrofa de este salmo, que va de los versículos 9 al 16, él expresa su amor y su respeto por la Palabra de Dios. Esta estrofa lleva el nombre de Bet. Esa palabra, además de ser la segunda letra del alfabeto hebreo, es también la raíz de la palabra casa. "En mi corazón he guardado tus dichos", dice el versículo 11. El corazón del salmista era una casa donde habitaban seguros los consejos divinos. En realidad, era lo que aseguraba la felicidad del salmista.

¡Cuán difícil es aprender a depender de Dios! No es fragilidad. Es humildad. ¡Cuántas veces la persona tiene que llorar y fracasar, para entender que sin los consejos divinos cualquier intento humano es hueco y sin sentido!

No salgas de tu casa hoy, sin tener la seguridad de que vas a andar en los caminos de Dios. En el silencio de tu corazón, dile al Señor: "En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 21 de agosto de 2016

BANQUETE CONTINUO

Todos los días del afligido son difíciles; mas el de corazón contento tiene un banquete continuo. Prov. 15:15.

Aprendí viviendo, sufriendo y equivocándome. Aprendí observando y escuchando. Aprendí de las lágrimas y de las sonrisas. Aprendí que la vida puede ser alegría o tristeza, derrota o victoria, vida o muerte. Depende de la manera como tú reaccionas ante las circunstancias.

Si tu corazón se sumerge en el pesimismo, no esperes nada mejor de la vida. Si te la pasas diciendo que las cosas van a ir mal, lo único seguro es que tu vida será el cumplimiento de tu "profecía". Las cosas, con seguridad, van a ir mal.

Si, por el contrario, tu corazón se llena de optimismo, fruto de la comunión con Jesús, tu vida será un "banquete continuo", afirma Salomón.

Levanta los ojos y mira a lo lejos, bien lejos. Aprende a vivir por la fe. ¡La fe es permitir que tu corazón vuele más allá de lo que tus ojos ven!

Era una noche negra cuando Pablo y Silas fueron encarcelados por causa de su cristianismo. Estaban presos en Filipos. Las espaldas desnudas de ambos sangraban por causa de los latigazos que habían recibido al defender sus convicciones. Como cualquier ser humano normal, tenían todos los motivos del mundo para lamentarse y sentirse derrotados, pero no se dejaron hundir en la mediocridad de los lamentos y las quejas. ¿Qué hicieron? Cantaron en medio de la oscuridad, y la actitud victoriosa de su corazón les proveyó un banquete: Los muros de la cárcel cayeron, las cadenas se rompieron y ambos se vieron libres.

En realidad, nunca estuvieron presos. Los hombres y las circunstancias pueden prender tu cuerpo. Pero no tu alma. Mientras tus ojos estén fijos en Jesús, tú podrás cantar en medio de la oscuridad y el dolor. Tu espíritu estará siempre libre.

Haz de este día un día especial de loor. Alaba por la vida. Reconoce la grandeza de Dios, ten un corazón alegre y agradecido, y haz todo lo que venga a tu mano para hacer, de un modo diferente. El secreto del éxito es hacer las cosas simples de la vida con alegría y de manera extraordinaria.

Antes de salir de casa, recuerda una vez más que "Todos los días del afligido son difíciles; mas el de corazón contento tiene un banquete continuo". ¡Buen apetito!

Pr. Alejandro Bullón