martes, 1 de septiembre de 2015

¿Dios no te oye?


Pero el Señor le dijo a Moisés: «¿Por qué clamas a mí? ¡Ordena a los israelitas que se pongan en marcha! Éxodo 14:15 NVI


Cuando Dios espera



Hay muchos "por qué" que elevamos a Dios. Cada día muchas personas claman y miran al cielo llenos de frustración, "Señor, ¿por qué no haces nada al respecto? ¿Por qué me está pasando esto a mí?" Saturamos el aire con los "por qué" de la vida.

Estoy convencido de que Dios tiene una respuesta para casi cada una de ellas. Dice: Sólo te estoy esperando.

Cuando Moisés y los israelitas permanecían en pie a orillas del Mar Rojo observando al ejército egipcio cómo se acercaba a ellos, clamaron a Dios llenos de miedo. Comenzaron a orar pidiendo a Dios que los rescatara de alguna manera. Y veamos lo que Dios dijo: "¡Dile al pueblo que empiece a moverse!" (Éxodo 14:15). Parafraseándolo: "Pero si os estoy esperando."

Demasiado a menudo pasamos los días esperando un "milagro". Cuando llegan los problemas, clamamos a Dios pidiendo ayuda. Cuando las cosas no suceden lo rápidamente que uno quisiera, culpamos a Dios por tardar tanto. Y todo mientras Dios nos está diciendo, "No me he ido a ninguna parte. Estoy esperándote".

¿Y qué es lo que Dios está esperando de nosotros? Con frecuencia, espera que dejemos a un lado nuestra propia "agenda" y pongamos toda nuestra confianza en Él… Cuando Dios espera, lo hace con un propósito.

Y cuando recobramos el sentido y hacemos aquello que sabemos que Dios quiere que hagamos, él entra en acción con ganas. El Mar Rojo se parte en dos, y las cosas comienzan a suceder.


From a devotional thought by Frank M. Martin in Embracing Eternity (Tyndale House) p 289)

lunes, 31 de agosto de 2015

LO QUE HACE EL AMOR


Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva. Salmo 146: 2.

Por medio siglo he sido mensajera del Señor, y mientras viva continuaré comunicando el mensaje que Dios me da para su pueblo. No me adjudico gloria alguna. En mi juventud el Señor me hizo su mensajera, para transmitir a su pueblo testimonios de estímulo, amonestación y reprensión. Por sesenta años he estado en comunicación con mensajeros celestiales, y he estado aprendiendo constantemente con respecto a las cosas divinas y al modo como Dios obra continuamente para atraer a las almas del error de sus caminos a la luz de Dios.

Amo a Dios. Amo a Jesucristo, el Hijo de Dios, y siento un profundo interés por cada ser humano que se presenta como un hijo de Dios. Estoy decidida a ser una fiel mayordomo mientras Dios me dé vida. No fallaré ni me desanimaré.

Pero por meses mi alma ha pasado por intensa agonía debido a los que han aceptado los sofismas de Satanás [las enseñanzas panteístas; véase Testimonies, tomo 8, págs. 255-304], y las están comunicando a otras personas, haciendo toda clase de interpretaciones a fin de destruir la confianza en el mensaje evangélico para esta última generación, y en la obra especial que Dios me ha confiado. Sé que el Señor me ha dado esta obra, y no tengo por qué pedir disculpas por lo que he hecho. En mi experiencia constantemente estoy recibiendo evidencias del milagroso poder sustentador de Dios que se manifiesta sobre mi cuerpo y mi alma, que he dedicado al Señor. No me pertenezco, he sido comprada por precio, y tengo tanta seguridad de que el Señor obra en mi favor, que no puedo hacer otra cosa sino confesar la abundancia de su gracia. Amo al Señor; amo a mi Salvador, y mi vida está totalmente en las manos de Dios. Mientras me sostenga, daré un decidido testimonio.

¿Por qué tendría que quejarme? En muchas ocasiones el Señor me ha levantado de la enfermedad, me ha sostenido tan maravillosamente que nunca podría dudar. Tengo tantas evidencias inequívocas de sus bendiciones especiales, que no podría dudar jamás. Me da facilidad de palabra para presentar su verdad ante un gran número de personas.

(Carta 86, del 8 de marzo de 1906, dirigida al pastor G. I. Butler, presidente de la Unión del Sur).

domingo, 30 de agosto de 2015

ABRAMOS LAS VENTANAS DEL ALMA


Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente. 1 Crónicas 16: 11.

Ahora, justamente ahora tenemos la oportunidad de abrir las ventanas del alma hacia el cielo y cerrar las ventanas que están orientadas hacia la tierra. Ahora es el momento cuando cada miembro de iglesia debe decir: "Cerraré mi corazón a todo lo que estorbe mi comunión con Cristo, y abriré hacia el cielo las ventanas de mi alma para comprender las cosas espirituales".

Los creyentes necesitan hablar con Dios con respecto a su necesidad individual del Espíritu Santo. La Palabra de Dios debe ser su seguridad. Todo el cielo nos está invitando a recibir en nuestras vidas los brillantes rayos del sol de justicia. Si hablamos de fe, esperanza y valor, nuestras almas se fortalecerán, y aumentarán nuestra esperanza, nuestro valor y nuestra fe.

Busquemos el gran don del Sol de Justicia, para que por medio de nosotros pueda resplandecer sobre los demás. Busquemos al Señor para aprender a hacer sus obras en el mundo. Esto hará de nosotros prósperos misioneros, capaces de ayudar a otros a lograr una experiencia llena de esperanza y valor.

Al servir al Maestro no pasemos por alto las cosas pequeñas. Cada ser humano tiene que bordar en la trama de la vida, y si al final completa y perfecciona el modelo que se le ha dado, cada hebra debe ser trabajada cuidadosa y fielmente. La gracia de Cristo nos capacitará para bordar bien y diestramente. Cada día debemos hacer esfuerzos diligentes para mejorar. Cada día debemos emplear nuestra inteligencia cristiana para fortalecer al débil y animar al desalentado. Cada alma tendrá que pasar por una gran prueba. Entonces, ¿no trabajaremos, velaremos, oraremos y alabaremos al Señor? Gracias a esto nuestra experiencia será sumamente preciosa. Muchos creyentes han sufrido una gran pérdida porque no han buscado fervientemente al Señor con una fe que no puede ser negada.

Las palabras pronunciadas y las tareas realizadas en forma sencilla, humilde y valerosa infundirán fe en otros corazones. El Señor viene pronto, y el corazón natural se debe convertir cada día. Debemos aprender a hablar con la mansedumbre de Cristo; nuestras obras y nuestro espíritu deben dar testimonio de que estamos sirviendo al Señor.

(Carta 54, del 7 de marzo de 1909, dirigida al pastor S. N. Haskell, presidente de una asociación).

sábado, 29 de agosto de 2015

Colaboremos con Dios en cada paso

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Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. Efesios 2: 8.


Ni siquiera podemos producir nosotros mismos nuestra fe; "es un don de Dios". La totalidad de nuestra salvación proviene del don de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡Cuánto me alegro! Proviene de una fuente de la que no podemos dudar. El es "el autor", pero, ¿se detiene allí? "El es el autor y consumador de nuestra fe" (Heb. 12: 2). ¡Gracias a Dios! Nos ayuda a cada paso del camino que tenemos que recorrer, si estamos dispuestos a salvarnos de acuerdo con el plan señalado por Cristo, mediante la obediencia a sus requerimientos. "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios".

"Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor" (Fil. 2: 12). ¿Qué significa esto? ¿Es una contradicción? Veamos qué dice al final: "Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad" (Fil. 2: 12, 13). ¡Alabado sea Dios! Ahora bien, ¿quién podría desanimarse? ¿Quién podría desmayar? No se nos ha encargado a nosotros, frágiles y débiles mortales que obremos nuestra salvación de acuerdo con nuestros propios planes. Es Cristo quien obra en ustedes. Y éste es el privilegio de cada hijo e hija de Adán. Pero debemos trabajar; no debemos estar ociosos. Hemos sido puestos en este mundo para trabajar. No estamos aquí para cruzarnos de brazos.

(Manuscrito 18, del 4 de marzo de 1894, "Colaboradores de Dios").

Cristo enseñó la verdad porque él era la verdad. Su propio pensamiento, su carácter, la experiencia de su vida estaban implícitos en su enseñanza. Lo mismo debe ocurrir con sus siervos. Los que quieran enseñar la Palabra deberían apropiarse de ella mediante su experiencia personal. Deben saber lo que significa que Cristo les sea hecho sabiduría, justificación, santificación y redención. Al presentar la Palabra de Dios a otros no debieran hacerlo como si se tratara de suposiciones o posibilidades. Debieran decir con el apóstol Pedro: "Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad" (2 Ped. 1:16 ).

(Carta 86, del 4 de marzo de 1907, dirigida a "Nuestras iglesias en las grandes ciudades").


(Cada día con Dios. Entrada del 4 de Marzo).

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viernes, 28 de agosto de 2015

Algo más que palabras

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Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón: porque de él mana la vida. Prov. 4: 23.


Sin la completa purificación de la vida, sin mansedumbre y humildad intelectual, los profesos seguidores de Cristo no pueden honrarlo ante el mundo. Si la gracia de Cristo no se manifiesta en sus vidas, nunca podrán ser admitidos en las mansiones celestiales que él ha ido a preparar para los que lo aman. . .

Hay entre los miembros de nuestra iglesia algunos que, mientras profesan andar en los caminos del Señor, están incorporando a su profesión de fe los procedimientos y hábitos de un yo no convertido, y en consecuencia están corrompiendo sus caracteres. Tanta cosa frívola se introduce en la vida del hogar y de la iglesia que se agravia al Espíritu de Cristo. Hay familias enteras entre nosotros que, a menos que despierten de su somnolencia y su indiferencia, se perderán, porque no se están convirtiendo cada día. No entienden la ciencia divina de la verdadera santidad, y por lo tanto no son vasos que el Maestro pueda usar. Han permitido que Satanás tenga el gobierno y el control de sus palabras y acciones, y no se dan cuenta de cuánto daño han hecho a las almas debido a su exaltación propia. Han herido el corazón de Cristo al dañar a los que han sido comprados con su sangre. Se me ha ordenado decir a estos inconversos presuntos creyentes: "Cavad profundamente y poned un sólido fundamento sobre la Roca que es Cristo Jesús. No basta que habléis de la vida superior". . .

La futura vida eterna de cada persona depende no de las palabras, no de la profesión de fe, sino de las obras llevadas a cabo con mucho fervor. Necesitamos hacer un esfuerzo decidido para guardar con toda diligencia nuestro corazón, mientras miramos a Jesús, el Autor y Consumador de nuestra fe. Necesitamos vigilar nuestra lengua incontrolada. Necesitamos estar atentos para descubrir las oportunidades de hacer el bien, como lo hizo Jesús.

Ministros del Evangelio: Predicad a Cristo. Incorporad su gracia celestial a vuestras vidas y pensamientos. Sed veraces, y manteneos bajo la disciplina de la Palabra de Dios. Debemos ser salvos de acuerdo con el método señalado por Dios. Debemos confiar en su consejo, y unirnos con él para hacer sus obras. El corazón arrepentido siempre es sensible. Enseñad a cada persona que pretende ser un hijo de Dios, que el carácter bien edificado siempre está de acuerdo con el modelo divino.

(Carta 80, del 5 de marzo de 1907, dirigida a los miembros de las iglesias de Australia).



(Cada día con Dios. Entrada del 5 de Marzo).

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jueves, 27 de agosto de 2015

Seguridad en las dificultades

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Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo[sábados]; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Exo. 31:13.


Cada cual busque al Señor por sí mismo. La eternidad está delante de nosotros. No puede permitirse dejar pasar un día más sin ponerse del lado del Señor. ¿No hará la parte que Dios le ha asignado para los momentos finales de la historia de esta tierra?


Es imposible dar una idea de la experiencia del pueblo de Dios que estará vivo en la tierra cuando se unan las angustias del pasado con la gloria celestial. Caminarán en medio de la luz que procede del trono de Dios. Por medio de los ángeles habrá comunicación constante entre el cielo y la tierra. Y Satanás, rodeado de ángeles malos, pretenderá ser Dios, obrará toda clase de milagros para engañar si fuera posible aun a los escogidos. El pueblo de Dios no encontrará seguridad en los milagros, porque Satanás puede falsificar cualquier milagro que se logre hacer. El probado pueblo de Dios encontrará su seguridad y su poder en la señal mencionada en Éxodo 31: 12-18. Deben ponerse de parte de la Palabra de vida, es a saber, de un "Escrito está". Es el único fundamento sobre el cual puede estar seguro. Los que hayan violado su pacto con el Señor se encontrarán en aquel día sin esperanza y sin Dios en el mundo.


Los adoradores de Dios se distinguirán especialmente por su observancia del cuarto mandamiento, puesto que ésta es la señal de su poder creador y el testimonio de su derecho a recibir la reverencia y el homenaje de los hombres. Los malvados se distinguirán por sus esfuerzos para derribar este monumento del Creador, para exaltar el día instituido por Roma.

Cuando el conflicto culmine, la cristiandad estará dividida en dos grandes clases: los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús, y los que adoran a la bestia y a su imagen, y reciben su marca. . .


El pueblo de Dios tendrá que enfrentar tremendas pruebas. El espíritu de la guerra está conmoviendo las naciones de un extremo al otro de la tierra. Pero en el medio del tiempo de angustia que está por venir, un tiempo de angustia que no tendrá paralelo desde que existe nación, el pueblo de Dios permanecerá inconmovible. Satanás y sus ángeles no lo podrán destruir, porque ángeles sumamente fuertes los protegerán.

(Carta 119, del 1 de marzo de 1904, dirigida a J. J. Wessells).


(Cada día con Dios. Entrada del 2 de Marzo).

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martes, 25 de agosto de 2015

Sigamos los pasos de Cristo

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Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Efesios 2:10.

El Señor no acepta el servicio de los que viven una vida ineficaz, que no hacen nada. Ejercen una influencia que aleja de Cristo. La abnegación y la nobleza de propósito caracterizaron la vida del Maestro. Desde el comienzo hasta el fin de su ministerio terrenal anduvo haciendo el bien. En su vida no se manifestó el pecado. El egoísmo no mancilló palabra o acto suyo.

"¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?" (Juan 8: 46) preguntó a los fariseos, sabiendo que no encontrarían nada de que acusarlo. Y durante su juicio, Pilato declaró enfáticamente: "Yo no hallo en él ningún delito" (Juan 18: 38).

Cristo afirma que así como él vivió, nosotros tenemos que vivir también. "Si alguno quiere venir en pos de mí -dijo-: niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (Mar. 8: 34). Sus huellas conducen a la senda del sacrificio.

En el transcurso de nuestra vida se nos presentan muchas oportunidades de servir. Alrededor de nosotros hay puertas abiertas que conducen al servicio. Mediante el uso correcto del talento del habla podemos hacer mucho para el Maestro. Las palabras ejercen una influencia benéfica cuando están contrapesadas por la ternura y la simpatía de Cristo. El dinero, la influencia, el tacto, el tiempo y la energía, son talentos que se nos han confiado a fin de que seamos más útiles para los que nos rodean, y para que honremos más a nuestro Creador.

Muchos creen que sería un privilegio visitar los lugares donde Cristo vivió en la tierra, caminar por donde él anduvo, contemplar el lago desde donde le gustaba enseñar, y los valles y colinas que tan frecuentemente contempló; pero no necesitamos ir a Palestina para seguir las huellas de Jesús. Las vamos a encontrar junto al lecho del enfermo, en los tugurios de los pobres, en las atestadas callejuelas de la gran ciudad, y en todo lugar donde haya corazones humanos que necesitan consuelo.

Todos pueden encontrar algo que hacer. "Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros" (Juan 12: 8), dice Jesús, y nadie necesita creer que no hay lugar donde no se pueda trabajar para él. . . La regla de vida de Cristo, que ha de servir de norma en el juicio para todos es: "Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos" (Mat. 7: 12).

(Review and Herald, 29 de febrero de 1912).

(Cada día con Dios. Entrada del 1 de Marzo).

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