miércoles, 28 de enero de 2009

OBSERVA LAS VIRTUDES DE LOS OTROS

Sea bendito tu manantial y alégrate con la mujer de tu juventud Prov. 5:18.

Todo ser humano es un manantial de donde brota agua limpia. Tú necesitas partir de esta hipótesis si deseas ser feliz en sus relaciones con los demás.

Detrás de todo divorcio se encuentra, con frecuencia, una lista interminable de quejas y lamentos. Casi siempre, la persona que cuenta la historia es la víctima y la otra parte, la culpable. Pero, la experiencia demuestra que no hay un único culpable. Puede ser que uno sea más y el otro menos culpable, pero ambos tienen participación.

El proverbio de hoy habla específicamente de la relación matrimonial, aunque el principio puede aplicarse a cualquier tipo de relación: profesional, social o familiar.

El principio es: Mira a la otra persona como si fuese un manantial. Espera de ella siempre agua pura, aunque alguna vez aparezca un pedregullo o una hoja seca. Cierra los ojos a sus defectos y destaca sus virtudes. Las personas generalmente son lo que las otras personas esperan que sean.

Cuida el manantial. La tragedia de la humanidad de nuestros días es que vive contaminando las fuentes de las aguas. Un manantial descuidado, en poco tiempo dará agua contaminada. Hay personas que dejaron de ser manantiales y se transformaron en pozos de agua amarga, porque alguien tiró basura y desechos encima de sus aguas limpias.

Tú, de alguna manera, eres un líder. Trata de obtener lo mejor de cada ser humano. Todos tienen valores y virtudes inexploradas. Imita al minero, cava hondo, pero con cuidado, porque existe el riesgo de que la mina se desmorone.

Observa las virtudes de la otra persona y enaltécelas. Corrige los defectos con amor. Si tú le pides a Dios que te ayude a actuar de esa forma, verás que la persona más beneficiada serás tú mismo, porque el texto dice que el manantial te traerá alegrías.

Haz de este día un día de búsqueda de valores. Mira a las personas, no como son hoy, sino como lo que pueden llegar a ser si tú sabes animarlas, desafiarlas y ayudarlas.

No comiences a desarrollar tus actividades sin pasar antes un tiempo con Dios, y sin pedirle que te ayude a ver a las personas como él te ve a ti. “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud”.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 26 de enero de 2009

LAS REGLAS DE LA VIDA

Alégrense y gócense las naciones, porque juzgarás los pueblos con equidad y pastorearás las naciones en la tierra. Sal. 67:4.

¿Quién no quiere ser próspero? Las personas hacen cualquier cosa on tal de encontrar la prosperidad. El ser humano recorre todos los caminos para encontrarla. En el salmo de hoy nos encontramos con un pueblo próspero y feliz, que se alegra y alaba el nombre de Dios por las bendiciones recibidas.

¿Por qué el Señor le concedió a aquel pueblo lo que todos buscan y no encuentran? La respuesta es: Aquel pueblo aceptó a Dios como Juez y como Guía.

Imagina un partido de fútbol, sin reglas y sin juez. Las personas entran en el campo para disputar una pelota. No hay reglas, tiempo, posición adelantada, falta, ni tiro libre. El juego comenzaría pero nunca acabaría. A medida que el tiempo pasase, los jugadores quedarían cansados, irían saliendo uno a uno, pero ¿quién ganaría el juego? ¿A dónde llegaríamos? ¿Qué sentido tendría todo aquello?

La vida es más seria que un partido y, sin embargo, hay gente que quiere entrar en ella sin reglas y sin juez. Corre de un lado al otro, trabaja, lucha, se esfuerza, despierta de mañana, se acuesta a la noche, y a medida que el tiempo pasa, uno a uno van saliendo del escenario. Puede ser que hayan hecho una “jugada extraordinaria”, pero ¿qué sentido tuvo todo aquello?

El salmo de hoy presenta a un pueblo feliz porque aceptó las reglas de la vida y aceptó también al juez. No hay otro modo de ser feliz.

No es fácil dejarse guiar. El ser humano natural quiere encontrar “su propio” camino, vivir de la manera que cree, sin rendirle cuentas a nadie. Confunde las cosas, llama a eso libertad, se hiere a sí mismo, se frustra, y cuando se da cuenta que tomó el camino equivocado, ya es tarde. La Palabra de Dios contiene las reglas de la vida. Ignorarlas es insensatez. Negarlas es locura.

Medita hoy en tus actitudes con relación a Jesús. Haz de él el centro de tu experiencia, y con Jesús en tu corazón, no temas las circunstancias adversas que la vida puede traerte. “Alégrense y gócense todas las naciones, porque juzgarás los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra”.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 25 de enero de 2009

OS DARÉ CORAZÓN NUEVO

"Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne" (Eze. 36: 26).

Las verdades de la Palabra de Dios no son simples sentimientos, sino las declaraciones del Altísimo. El que hace de ellas una parte de su vida llega a ser en todo sentido una nueva criatura. No se le dan nuevas facultades mentales, sino que se eliminan las tinieblas que mediante la ignorancia y el pecado han anublado el entendimiento.

Las palabras "os daré corazón nuevo", significan, "os daré una mente nueva". Ese cambio de corazón va siempre acompañado por un claro concepto del deber cristiano, por la comprensión de la verdad, que nos es proporcionada por la Palabra de Dios. El que presta a las Escrituras una atención detenida y acompañada de oración obtendrá una clara comprensión y un juicio sano, como si al dirigirse a Dios hubiera alcanzado un plano más alto de inteligencia...

Dependemos de la Biblia para conocer el principio de la historia del mundo, la creación de Adán y Eva y la caída de ellos. Si eliminamos la Palabra de Dios, ¿qué podemos esperar sino quedarnos con fábulas y conjeturas? Y con ese debilitamiento del intelecto, ¿qué otra alternativa tendremos sino aceptar el error? Necesitamos la verdadera historia del origen de la tierra, la caída del querubín protector y la entrada del pecado en el mundo. Sin la Biblia, estaríamos confundidos por falsas teorías...

Doquiera se encuentren los cristianos, deben estar en comunión con Dios. Y pueden disfrutar de la comprensión de la ciencia santificada. Sus mentes pueden fortalecerse, como la de Daniel...

La mente posesionada por el error jamás podrá expandirse libremente hacia la verdad, ni aún luego de investigar. Las viejas teorías exigirán ser reconocidas. La comprensión de las cosas que son verdaderas, elevadas y santificadas, será confundida. Las ideas supersticiosas entrarán en la mente para mezclarse con la verdad y estas teorías siempre menoscabarán su influencia. El conocimiento cristiano lleva su propia estampa de superioridad en todo lo que atañe a la preparación para el futuro y la vida inmortal. Distingue al lector de la Biblia y al creyente que ha recibido los preciosos tesoros de la verdad, del escéptico y del creyente en la filosofía pagana...

En las ciudades y naciones del mundo, se encontrará entre los incrédulos un remanente que apreciará la bendita Palabra y recibirá al Salvador. Cristo les dará poder a los hombres y mujeres para que lleguen a ser hijos e hijas de Dios (Manuscrito 42, 1904).

E. G. White.

viernes, 23 de enero de 2009

LO QUE ES TUYO VALE MAS

Bebe el agua de tu misma cisterna, y los raudales de tu propio pozo. Prov. 5:15.

Desear lo que le pertenece al vecino, es propio de la naturaleza humana. Si algún día tú te sorprendes deseando algo ajeno, no te asustes. Eso es prueba de que tú eres apenas un ser humano.

El problema comienza cuando tú permites que ese deseo anide en tu cabeza y se posesione de tu corazón. Hay personas que pueden caer hasta en el peligroso terreno de la obsesión.

La ambición es saludable, siempre que sea el anhelo de alcanzar un blanco en la vida. Una persona sin ambición, entra en el terreno de la mediocridad y se mete de cabeza en el fracaso. Lleno de polvo y oxidado, envejece sin haber llegado a ningún lugar, después de haber dado vueltas y más vueltas alrededor de sus lamentos y quejas.

Pero, cuando la ambición se transforma en el desequilibrado deseo de querer todo para sí, tú estás ante una enfermedad que te traerá frustración y amargura. Nadie tiene porqué luchar contra los otros. No hagas de la vida una competición contra rivales que solo existen en tu mente. El mundo es grande y hay un universo de oportunidades para todos. Cada uno puede realizar sus sueños sin entorpecer los sueños ajenos. Aprende a ser feliz con la victoria de los otros.

La codicia es una enfermedad del alma. El remedio no está únicamente en las manos del psicólogo, porque no es solo una alteración de la mente. Es una herida del espíritu que necesita ser tratada por el Médico divino.

El libro de Proverbios es una colección de consejos dados por Dios para que tengamos una vida plena y saludable. El Señor no está preocupado solamente por tu cuerpo, sino por todas las áreas de tu vida, y él sabe que cuando la criatura es dominada por el virus de la codicia, no puede ser feliz. La vida se transforma en el permanente dolor de creer que lo que los otros tienen es mejor. Tal persona, deja de observar y disfrutar de las cosas bellas de la vida, para concentrarse en admirar las adquisiciones de todo el mundo, menos las bendiciones que recibió de Dios.

Jesús quiere que tú seas feliz. Quiere curar las heridas ocultas de tu corazón, heridas que nadie ve, y que nadie conoce, pero que sangran, incapacitándote para ser un ser humano realizado y próspero. Por eso, Jesús te dice hoy: "Bebe el agua de tu misma cisterna, y los raudales de tu propio pozo".

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 22 de enero de 2009

COMPARTIENDO SU BOCADO

Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y Para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: la harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. (1 Rey. 17: 13, 14).

Esa mujer no era Israelita. Nunca había gozado de los privilegios y bendiciones que había disfrutado el pueblo escogido por Dios, pero creía en el verdadero Dios, y había andado en toda la luz que resplandecía en su sobre su senda. De modo que cuando no hubo seguridad para Elías en la tierra de Israel, Dios le envió a aquella mujer para que hallase asilo en su casa . . .

En ese hogar azotado por la pobreza, el hambre apremiaba; y la escasa pitanza parecía a punto de agotarse. la llegada de Elías en el mismo día en que la viuda temía verse obligada a renunciar a la lucha para sustentar su vida, probó hasta lo sumo la fe de ella en el poder del Dios viviente para proveerle lo que necesitaba. Pero aun en su extrema necesidad, reveló su fe
cumpliendo la petición del forastero que solicitaba compartir con ella su último bocado. . .

No podría haberse exigido mayor prueba de fe. Hasta entonces la viuda había tratado a todos los forasteros con bondad y generosidad. En ese momento, sin tener en cuenta los sufrimientos que pudiesen resultar para ella y su hijo, y confiando en que el Dios de Israel supliría todas sus necesidades, dio esta prueba suprema de hospitalidad. . .La viuda de Sarepta compartió su poco alimento con Elías; y en pago, fue preservada su vida y la de su hijo. Y a todos los que, en tiempo de prueba y escasez, dan simpatía y ayuda a otros más menesterosos. Dios ha prometido una gran bendición (Profetas y Reyes, págs. 94-96).

El Dios que cuidó de Elías en tiempo de hambre, no pasará por alto a ninguno de sus hijos abnegados. El que ha contado los cabellos de sus cabezas, lo cuidará, y en los días de hambre serán saciados. Mientras los inicuos perezcan a su alrededor por falta de pan, su pan y su agua estarán seguros (Testimonies, tomo 1, págs. 173, 174).

E. G. White

martes, 20 de enero de 2009

CULTIVEMOS EL AMOR CRISTIANO

El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal, y sus labios no hablen engaño. 1 Ped. 3: 10.

El padre cristiano jamás debiera perder de vista que es uno de los hijos de Dios y que debe cultivar una disposición cortés y compasiva porque es un educador. Debe representar a Jesús ante sus hijos. Al tratar con ellos, no debiera haber impetuosidad, ni tampoco esa fría dignidad que congela el amor en el corazón. Debiera ser tan amable y tierno que los corazones de sus hijos se suavicen y se sometan, y se preparen para recibir el amor y la gracia de Cristo. El cristiano no debe dirigir palabras ásperas a nadie, ya sea viejo o joven. El enemigo sugiere esas palabras. . .

La Palabra de Dios nos enseña a ser amables, tiernos, compasivos y corteses. Cultivemos el amor cristiano. Lleve todo lo que hagamos el sello de este amor. Los que no hablan las palabras de Cristo ni hacen sus obras, tratan de entrar al cielo de otra manera y no por la puerta.
No traten de conservar su fría y poco cristiana dignidad. Esto no es religión; no es cristianismo. Lo que necesitan es la luz que resplandece en el rostro de Cristo para que los rostros de ustedes resplandezcan con la luz de su amor. Dejen a un lado su férrea dignidad. Dios no les pide que conserven semejante cosa. Llénense sus corazones con el amor de Cristo; entonces el rostro de ustedes brillará con una simpatía semejante a la de Cristo.

Hay quienes están atendiendo asuntos sagrados que no tienen fe en Dios ni en su poder. Multiplican sus esfuerzos para obtener la salvación mediante sus propios medios. ¡Cuán lamentables son sus vanos esfuerzos para justificarse y tratar de no perder pie en medio de la descendente corriente del mal! Son impotentes porque no confían en Dios. . .

Dios es la eterna e increada fuente de todo bien. Todos los que lo contemplan y confían en él lo descubren. A los que lo sirven aferrándose de él como de su Padre celestial, les asegura el cumplimiento de sus promesas. Su gozo se hallará en sus corazones, y alcanzará su plenitud (Carta 203, del 14 de septiembre de 1903, dirigida a los administradores de la Casa Editora de Nashville).

E. G. White

lunes, 19 de enero de 2009

CUIDA TUS PASOS

No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal Prov. 4:27.

La palabra 'mal' en el original hebreo es beliya'al, que significa destrucción. El consejo divino que elegí par hoy, es: "retira tu pie de la destrucción". Aunque el ser humano de nuestros días tiene ante sí una infinidad de caminos, desde el punto de vista bíblico solo existen dos: el bien y el mal, la felicidad y la destrucción, la vida y la muerte. Rechazar uno, implica automáticamente aceptar el otro. Nadie puede permanecer en la neutralidad.

El proverbio de hoy es el clímax del capítulo 4, que presenta los beneficios de vivir con sabiduría. La sabiduría provee vida, protección, prosperidad, larga vida y evita tropezar. *

Vivir con sabiduría es andar en el camino que conduce a la felicidad.

Todos los seres humanos desean ser felices. ¿Por qué muchos llegan al fin de la jornada y descubren que desperdiciaron la vida tratando de ser felices? Para ser feliz no basta desear ser feliz, es preciso encontrar el camino. Éste no puede ser establecido por la criatura, porque es finita y limitada por su propia humanidad. La fuente de información necesita ser absoluta, concreta e ilimitada. Esa fuente es Jesús.

Cuando Jesús todavía estaba en la tierra, Tomás le preguntó: "¿Cómo podemos saber el camino?" Y Jesús le respondió: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida". **

Andar en el camino es andar con Jesús. Todos los días, a toda hora, siempre. No mirar ni para la izquierda ni para la derecha significa no soltar su brazo poderoso, no apartarse de él ni perderlo de vista. Tenerlo presente en las diferentes actividades de la vida.

Vivir de otro modo es caminar rumbo a la destrucción. Claro que es un camino seductor, imperceptible y disimulado. Vivir sin Cristo es entrar en el mundo de sombras, confusión, tristeza y desesperanza.

Hoy es un día para evaluar los pasos por donde vamos. ¿A dónde estoy yendo? ¿Qué es lo que motiva mis acciones? ¿Cuáles son las intenciones íntimas por detrás de las palabras socialmente aceptables que mis labios pronuncian? ¿Necesito retirar mi pie del mal?

Encara los desafíos de este nuevo día. Sin temor. Con la certeza de que tU vida y tus proyectos están en las manos de Dios y recuerda: "No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal".

* Prov. 4:4, 6, 8, 10, 12. ** Juan 14:5, 6. 176

E. G. White

domingo, 18 de enero de 2009

CRISIS EN ISRAEL

Hicieron becerro en Horeb, se postraron ante una imagen de fundición. Así cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba. (Sal. 106: 19, 20).

En ausencia de Moisés, el poder judicial había sido confiado a Aarón, y una enorme multitud se reunió alrededor de su tienda para presentarle esta exigencia: "Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés. . . no sabemos qué le haya acontecido". La nube, dijeron ellos. . . se había posado permanentemente sobre el monte, y ya no dirigía más su peregrinación. . .

Para hacer frente a semejante crisis, hacía falta un hombre de firmeza, decisión, y ánimo imperturbable, un hombre que considerara el honor de Dios por sobre el favor popular, por sobre su seguridad personal y su misma vida. Pero el jefe provisorio de Israel no tenía ese carácter. Aarón reconvino débilmente al pueblo, y su vacilación y timidez en el momento crítico sólo sirvieron para hacerlos más decididos en su propósito. . . Algunos permanecieron fieles en su pacto con Dios; pero la mayor parte del pueblo se unió a la apostasía. . .

Aarón temió por su propia seguridad; y en vez de ponerse noblemente de parte del honor de Dios, cedió a las demandas de la multitud. . . Entregaron de buena gana sus adornos, con los cuales él fundió un becerro semejante a los dioses de Egipto. El pueblo exclamó: "Israel, éstos son tus dioses que te sacaron de la tierra de Egipto". Con vileza, Aarón permitió este insulto a Jehová. Y fue aún más lejos. Viendo la satisfacción con que se había recibido el becerro de oro, hizo construir un altar ante él e hizo proclamar: "Mañana será fiesta a Jehová". El anuncio fue proclamado por medio de trompetas de compañía en compañía por todo el campamento. . . Con el pretexto de celebrar una "fiesta a Jehová", se entregaron a la glotonería y la orgía licenciosa.

¡Cuán a menudo, en nuestros propios días, se disfraza el amor al placer bajo la "apariencia de piedad"! Una religión que permita a los hombres, mientras observan los ritos del culto, dedicarse a la satisfacción del egoísmo o la sensualidad, es tan agradable a las multitudes actuales como lo fue en los días de Israel. Y hay todavía Aarones dóciles que, mientras desempeñan cargos de autoridad en la iglesia, ceden a los deseos de los miembros no consagrados, y así los incitan al pecado (Patriarcas y Profetas, págs. 326-328).

E. G. White

jueves, 15 de enero de 2009

LUCES VACILANTES

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Mat. 5: 16.

Anhelo ver a la iglesia poniéndose de pie con pleno sentido de su responsabilidad ante Dios, para que su luz resplandezca sobre el mundo mediante rayos claros y persistentes. La luz de muchos es demasiado vacilante, intermitente e insegura. A veces brilla con un gran resplandor, y en otras ocasiones casi se extingue Jehová, Dios de Israel, no puede ser glorificado a menos que la luz alumbre permanentemente tanto en medio de las tinieblas morales como en la plena luz. El resplandor del sol de justicia jamás es difuso. Brilla constantemente sobre ustedes. Aunque Satanás proyecta su sombra infernal sobre nuestro sendero, la luz alumbra más allá todavía.
Entonces, ¿por qué no han de andar los seguidores de Jesús en su luz, para reflejar los rayos brillantes del Sol de justicia? Pueden hacerlo. Cristo los ha intimado a que lo hagan y los capacita para hacerlo, porque nunca ordena que alguien haga algo que no le es posible hacer. Lo que es posible hay que hacerlo, no sólo para que uno mismo pueda gozar de felicidad y paz, sino en beneficio del mundo.

Cada día necesitamos elevar el alma hacia el cielo para captar los brillantes rayos de la luz que procede del sol de justicia. ¿Ha olvidado Dios de manifestar su gracia hacia el pueblo que lo teme y lo ama? No. ¿Ha cerrado la puerta de su tierna misericordia de tal manera que ya no pueda alcanzar a los probados y tentados? Les digo que no. Dirijan su vista hacia las alturas, almas temblorosas y llenas de dudas. Contemplen el rostro de Jesucristo, que resplandece de amor por lo que ha adquirido mediante su sangre, y no duden más.

Jesús es nuestro Abogado, nuestro gran Sumo Sacerdote. Es nuestro representante ante el Padre en las cortes del cielo. Su mediación nos asegura todo lo que requiere nuestra fe. "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá" (Mat. 7: 7). ¿Quién lo dijo? El Padre eterno, el Príncipe de paz. Es nuestro Salvador. Nunca dejará de cumplir su palabra. Nunca se negará a sí mismo. Dios lo ha prometido. Aférrense con fe de la promesa (Diario, Manuscrito 24, del 21 de diciembre de 1889)

E. G. White

miércoles, 14 de enero de 2009

EL RESULTADO DE LA S0BERBIA

Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; mas con los humildes está la sabiduría. Prov. 11:2.

El primer balance de la empresa fue extraordinario. El sol parecía brillar Len la vida de Julio César. Había pedido dinero prestado. Varios amigos le extendieron la mano con el solo propósito de ayudado. No creían que la empresa funcionara bien. Pero funcionó. En pocos meses las puertas se abrieron y las oportunidades aparecieron. De repente, Julio César se dio cuenta que ahora era rico, y entonces comenzaron sus verdaderos problemas.

Hirió a los amigos, peleó con las personas que le habían prestado el dinero, humilló, ofendió y maltrató a gente inocente. Nadie lo conocía ya. Hubo un cambio completo en su manera de ser. Orgulloso, prepotente y vanidoso, se creía el rey del mundo, y olvidó que un día había sido la persona más pobre y humilde.

La situación financiera que atravesó Brasil durante los años de la gran inflación lo ayudó a enriquecerse. De repente, sin embargo, el cuadro económico del país cambió y con dolor, tuvo que aceptar que nunca había sido un gran empresario. Había sido apenas un jugador que sabía apostar su capital.

Se empobreció. Tan rápido como creció, cayó. Se rebeló contra Dios, contra el Gobierno, contra la sociedad y contra la familia. Huía de los acreedores y se escondía de los amigos. Creía que se reirían de su situación.

La vida de pobreza y limitaciones no era ya para él. Se había acostumbrado a despilfarrar el dinero. Por eso, no le resultó difícil comenzar a andar por las sendas de la deshonestidad. Lamentablemente para él, fue preso y condenado.

¡Cuánta sabiduría hay en las personas que se mantienen humildes aunque la vida las conduzca a las montañas más altas de la tierra! Cuán gran tontería es dejarse manejar por los triunfos y victorias. Creerse un semi-dios, indestructible y eterno. Olvidar que el hombre es apenas una criatura. Transitoria, pasajera y mortal.

Sal hoy de casa para cumplir tus actividades diarias, pero ve con humildad, recordando que "cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; mas con los humildes está la sabiduría".

Pr. Alejandro Bullón

martes, 13 de enero de 2009

UNA DECISIÓN INSPIRADA

Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente cuyos vástagos se extienden sobre el muro. (Gén. 49: 22).

José consideraba el haber sido vendido y llevado a Egipto como la peor calamidad que podría haberle sucedido; sin embargo, sintió la necesidad de confiar en Dios como nunca la había sentido antes, cuando estaba protegido por el amor de su padre (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1096).

Cuando la caravana marchaba hacia el sur, hacia las fronteras de Canaán, el joven pudo divisar a lo lejos las colinas entre las cuales se hallaban las tiendas de su padre. Lloró amargamente al pensar en la soledad y el dolor de aquel padre amoroso. Nuevamente recordó la escena de Dotán. Vio a sus airados hermanos y sintió sus miradas furiosas dirigidas hacia él. Las punzantes e injuriosas palabras con que habían contestado a sus súplicas angustiosas resonaban aún en sus oídos. Con el corazón palpitante pensaba en qué le reservaría el porvenir. ¡Qué cambio de condición! ¡De hijo tiernamente querido había pasado a ser esclavo menospreciado y desamparado! . . .

Pero, en la providencia de Dios, aun esto debía ser una bendición para él. Aprendió en pocas horas, lo que de otra manera le hubiera requerido muchos años. Por fuerte y tierno que hubiera sido el cariño de su padre, le había hecho daño por su parcialidad y complacencia. Aquella preferencia poco juiciosa había enfurecido a sus hermanos, y los había inducido a llevar a cabo el cruel acto que lo alejaba ahora de su hogar. Sus efectos se manifestaban también en su propio carácter. En él se habían fomentado defectos que ahora debía corregir. . .

Entonces sus pensamientos se dirigieron al Dios de su padre. En su niñez se le había enseñado a amarle y temerle. A menudo, en la tienda de su padre, había escuchado la historia de la visión que Jacob había presenciado cuando huyó de su casa desterrado y fugitivo. . . Su alma se conmovió y tomó la alta resolución de mostrarse fiel a Dios y de obrar en cualquier circunstancia como convenía a un súbdito del Rey de los cielos. Serviría al Señor con corazón íntegro; afrontaría con toda fortaleza las pruebas que le deparara su suerte, y cumpliría todo deber con fidelidad. La experiencia de ese día fue el punto decisivo en la vida de José. Su terrible calamidad le transformó de un niño mimado que era en un hombre reflexivo, valiente y sereno (Patriarcas y Profetas, págs. 214, 215).

E. G. White.

lunes, 12 de enero de 2009

EL PRECIO DE LA LOCURA

Los sabios heredarán honra, mas los necios llevarán ignominia. Prov. 3:35.

El texto de hoy dice literalmente: "Los sabios brillarán". La palabra hebrea es ti'parah, que significa recibir una corona brillante. La persona que recibe ti'parah, recibe una distinción especial que lo destaca de las personas comunes. Dios le promete eso a los sabios.

Sabio, en el sentido bíblico, no es la persona que tiene mucho conocimiento, sino el que sabe usar el conocimiento para administrar la vida. La Biblia está llena de consejos que abarcan todas las áreas. La persona que escucha estos consejos, es una persona sabia, que se destacará nítidamente entre la multitud.

Lo contrario de la sabiduría es la necedad. En el versículo de hoy, Salomón se refiere a la locura. Solo una persona sin equilibrio, ni amor por la vida, rechaza los consejos divinos. Con esa actitud, desdichadamente, "llevarán ignominia". El sinónimo de ignominia es "vergüenza".

El camino de la vergüenza es ilógico. Las personas desprecian los consejos de Dios creyendo que son anticuados y obsoletos; y pensando que descubrieron un camino mejor, siguen sus instintos e inclinaciones, racionalizan los conceptos divinos, humanizan los principios establecidos por Dios. Todo eso, en nombre de la felicidad y de la libertad. No obstante, el fin es ignominia y vergüenza.

¡Qué ironía! Querían brillar y son estrellas sin luz. Ansiaban aparecer y andan ocultos en el polvo de sus propios errores. Ambicionaban deslumbrar y envejecieron apagados por la vergüenza que su espíritu de independencia les trajo.

Otro contraste entre los locos y los sabios, es que éstos "heredarán" honra.

Mientras que aquellos "llevarán ignominia". Para heredar tú no necesitas hacer nada. La herencia es el fruto del amor. Los sabios no esperan nada y, sin embargo, reciben todo. Los locos luchan para conseguir todo y solo encuentran ignominia.

Aprende a ser sabio. Ese aprendizaje lleva tiempo. Es un proceso que lleva esfuerzo y, muchas veces, es lento y doloroso, pero vale la pena.

No salgas hoy para enfrentar los desafíos de la vida sin la certeza de que Jesús está en el control de tu vida. Porque "Los sabios heredarán honra, mas los necios llevarán ignominia".

domingo, 11 de enero de 2009

Durmiendo cuando el viento sopla

Un joven se presentó para un empleo de obrero en una granja. Cuando el granjero le preguntó sobre sus calificaciones, él dijo: “Puedo dormir cuando el viento sopla”. Esto sorprendió al granjero. Pero como le cayó bien el joven, lo empleó.

Unos pocos días más tarde, el granjero y su esposa fueron despertados en la noche por una violenta tormenta. Rápidamente comenzaron a revisar las cosas para ver si todo estaba seguro. Hallaron que las ventanas de la granja habían sido aseguradas. Un buen suministro de leña había sido colocado junto a la chimenea.

El joven dormía profundamente.

El granjero y su esposa inspeccionaron entonces su propiedad. Hallaron que todas las herramientas habían sido colocadas en el depósito, libre del efecto de los elementos.

El tractor había sido movido al garaje. El granero estaba adecuadamente bajo llave. Aun los animales estaban calmados. Todo estaba bien.

El granjero comprendió entonces el significado de las palabras del joven: “Puedo dormir cuando el viento sopla”. Porque el obrero hizo su trabajo leal y fielmente cuando los cielos estaban claros, estaba preparado para la tormenta cuando esta vino. Así que cuando el viento sopló, él no tuvo temor. Pudo dormir en paz.

Cuando caminamos en la diligencia, la productividad y la responsabilidad, entonces podemos descansar sabiendo que justo hemos hecho lo que teníamos que haber hecho. ¿Estás siendo responsable donde vive, trabajas o ministras? Entonces..duerme en paz.

Esdras subió de Babilonia. Era escriba diligente en la ley de Moisés, que el Dios de Israel había dado; y le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de el Señor su Dios estaba sobre Esdras. Esd 7:6

El perezoso no atrapa presa, (no pone a asar lo que ha cazado. Texto de difícil traducción.) pero el diligente ya posee una gran riqueza. Prov 12:27

El perezoso ambiciona, y nada consigue;el diligente ve cumplidos sus deseos. Prov 13:4

viernes, 9 de enero de 2009

JESÚS CONQUISTÓ LA VICTORIA POR NOSOTROS

"Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado" (Prov. 18:10).

Nunca hubo un tiempo en que las mujeres y los hombres cristianos, en todas las áreas de la vida, estuvieran en mayor necesidad de lograr una clara visión espiritual como ahora. Ni por un momento es seguro perder de vista a Cristo. Sus seguidores deben orar, creer en él y amarlo fervientemente...

Jesús hizo frente a Satanás con un "Escrito está". La Palabra de Dios fue el arma de su lucha en cada tentación. Satanás demandó un milagro de Cristo como una señal de su divinidad. Pero lo que es mayor que todos los milagros, una firme dependencia de un "Así dice Jehová", fue una señal que no podía ser controvertida. Mientras Cristo se aferró a esa posición, el tentador no pudo obtener ninguna ventaja.

Fue en el tiempo de su mayor debilidad cuando Cristo fue asaltado por las tentaciones más fieras. Así Satanás pensaba prevalecer. Por este método había obtenido la victoria sobre los hombres. Cuando faltaba la fuerza y la voluntad se debilitaba, y la fe dejaba de reposar en Dios, entonces los que habían luchado valientemente por lo recto durante mucho tiempo, eran vencidos. Moisés se hallaba cansado por los cuarenta años de peregrinaciones de Israel cuando su fe dejó de asirse momentáneamente del poder infinito. Fracasó en los mismos límites de la tierra prometida. Así también sucedió con Elias, que había permanecido indómito delante del rey Acab y había hecho frente a toda la nación de Israel, encabezada por los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal. Después de aquel terrible día pasado sobre el Carmelo, cuando habían muerto los falsos profetas y el pueblo había declarado su fidelidad a Dios, Elias huyó para salvar su vida, ante las amenazas de la idólatra Jezabel...

Siempre que una persona esté rodeada de nubes, se halle perpleja por las circunstancias, o afligida por la pobreza y la angustia, Satanás está listo para tentarla y molestarla. Ataca los puntos débiles de nuestro carácter. Trata de destruir nuestra confianza en Dios porque él permite que exista tal estado de cosas. Nos vemos tentados a desconfiar de Dios y a poner en duda su amor.

Cristo le dijo al tentador: "Vete, Satanás"... Así podemos nosotros resistir la tentación y obligar a Satanás a alejarse. Jesús venció por la sumisión a Dios y la fe en él, y mediante el apóstol nos dice: "Someteos pues a Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá. Allegaos a Dios, y él se allegará a vosotros". No podemos salvarnos a nosotros mismos del poder del tentador; él venció a la humanidad, y cuando nosotros tratamos de resistirle con nuestra propia fuerza caemos víctimas de sus designios; pero "torre fuerte es el nombre de Jehová: a él correrá el justo, y será levantado". Satanás tiembla y huye delante del alma más débil que busca refugio en ese nombre poderoso (Manuscrito 15, 1908).

E. G. White

jueves, 8 de enero de 2009

LA RECOMPENSA DEL JUSTO

Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra. Sal 58:11.

Hay una pregunta que siempre ha perturbado a la humanidad: "¿Por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él?". * Parece que el profeta Habacuc sintetizó en pocas palabras el clamor de mucha gente ante las aparentes injusticias de esta vida.

Si tú eres honesto, es probable que tu futuro sea pobreza, limitaciones y hasta la cárcel. Pero si tú observas a tu alrededor, verás personas sin escrúpulos que crecen, progresan y consiguen lo que quieren. La cultura de la injusticia, tan corriente en este mundo, lleva a veces a las personas a cuestionar si vale la pena ser honesto, puntual, puro, verdadero y abnegado.

El tema central del Salmo 58 es el abuso del poder judicial. Algunos estudiosos creen que este salmo lo escribió David cuando dejó de ser rey, se mezcló con el pueblo y se dio cuenta de la administración errada de la justicia en Israel. Eso rebeló su espíritu. Personas que habían sido colocadas en lugares estratégicos para hacer justicia al pueblo, estaban promoviendo la opresión, vendiendo conciencias y dejando que la corrupción se apoderase de la corte. Era insoportable.

No hay frustración mayor que apelar a un juez por justicia y ante todas las pruebas a favor de su inocencia, ser declarado culpable; o ver que un hombre público se apodera de una gran fortuna, y aprovecha su posición para ser declarado inocente.

David comienza el salmo de hoy, preguntando: "¿Pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?"

Todo el salmo está lleno de indignación, pero en el versículo de hoy el salmista expresa la certeza de que, finalmente, Dios obrará dando la recompensa al justo.

Esta no es una justicia que sucederá en la vida eterna o cuando Jesús regrese. No. Es una promesa para esta tierra; Dios es un Dios justo y vigilante. No hay nada que sea oculto ante sus ojos. Cuando él no interviene es simplemente porque está aguardando el momento más oportuno para recompensarte.

Guarda esta promesa en tu corazón. No permitas que la decepción se apodere de ti ni que el veneno del odio destruya tu alma. Más pronto de lo que te imaginas "dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra".

* Hab. 1:13 úp.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 7 de enero de 2009

EL REMORDIMIENTO DE DAVID FUE TAN GRANDE COMO SU CULPA

"Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados" (Isa. 57:15).

Rara vez un pecador se siente de buen ánimo ante un mensaje de admonición. . . ¡Cuán poca simpatía revelan hacia quien es portador de la pesada responsabilidad que el Señor ha impuesto sobre sus hombros! Asumen el papel de un mártir y creen ser merecedores de gran compasión, porque han sido amonestados y aconsejados en forma contraria a sus propias ideas y sentimientos. Pueden admitir algunas cosas, pero con tenaz persistencia se aferran a sus errores y a sus ideas personales. "Porque como el pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Para todo intento y propósito la Palabra de Dios es rechazada...

¡Cuán diferente era el carácter de David! Si bien había pecado, al recibir la clara reprensión divina se humilló ante el castigo del Señor. David era el amado de Dios, no porque fuese un hombre perfecto, sino porque no abrigó una terca resistencia a la clara voluntad de Dios. Su espíritu jamás se alzó para resistir la reprensión...

David cometió un gran error, pero desplegó una humildad tan manifiesta que su contrición llegó a ser tan profunda como su culpa. Nadie ha manifestado tanta humildad como David ante la comprensión de su pecado. Demostró ser un hombre fuerte, no siempre en la resistencia a la tentación, sino en la contrición de alma y sincera penitencia. Nunca perdió su confianza en Dios, quien puso solemnes reprensiones en labios de su profeta. Tampoco manifestó odio por el profeta de Dios. Y fue amado porque confió en la misericordia del Dios a quien amaba, servía y honraba.

Al que mucho se perdona mucho ama. David no buscó el consejo de los que pecaban contra Dios. Esto es algo en lo que muchos fracasan. Los que así hacen han quedado en la oscuridad de la medianoche porque han elegido el consejo de quienes no caminan en armonía con los mandatos del Señor. Estos disculparán el pecado en el pecador aun cuando no se haya arrepentido y pasarán por alto errores que Dios no ha perdonado. David confió más en Dios que en el hombre. La decisión del Señor siempre fue aceptada como justa y misericordiosa. ¡Oh, cuántos andan a tientas y guían a otros en la misma senda en la que ambos perecerán por no haber prestado oído a la reprensión del Espíritu de Dios! (Manuscrito 1a, 1890).

E. G. White

martes, 6 de enero de 2009

¡SÁLVAME, OH DIOS!

Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma. Sal 69:1.

El salmo de hoy es el segundo más citado por los escritores del Nuevo Testamento. Juan, Lucas, Mateo, Marcos y el apóstol San Pablo, usaron varias referencias de este maravilloso poema.

El salmista está en dificultades. Eso no es novedad. Los problemas siempre lo acompañan, incluso en la vejez. Estaban presentes, tratando de destruir su fe y su confianza en Dios.

Esta vez, el espíritu de David estaba terriblemente conturbado. Sus emociones estaban afectadas. El estrés había logrado dominado.

"Las aguas han entrado hasta el alma". Clama en busca de ayuda, y el socorro divino aparece. Este salmo va más allá del libramiento del salmista. Se refiere también al libramiento de Sión en un tiempo de crisis. En realidad, los sufrimientos personales del salmista son una especie de figura de los sufrimientos colectivos de la nación.

Parece que el dolor emocional de David era causado por una falsa acusación, levantada contra él. En el versículo 4 expresa: "Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué. ¿Y he de pagar lo que no robé?" ¿Quiénes eran esos enemigos? Poco importa. Lo que interesa es saber que en la hora de la angustia el salmista sabía dónde buscar el socorro.

Los problemas de la vida son como aguas turbias y amenazadoras. A veces son tan torrenciales que la persona pierde hasta el deseo de seguir viviendo. El salmo anterior habla de triunfo, de victoria y éste, tiene como tema central los peligros y las dificultades. ¡Cuán cerca está la victoria de la derrota, la alegría de la tristeza y la vida de la muerte!

El hecho de que tú no tengas problemas hoy, no es garantía de que mañana continuarás igual. Por eso, es necesario que cada minuto aprendamos a depender de Dios. De ese modo, cuando las aguas turbulentas lleguen hasta el "alma", sabremos echar mano de los recursos invisibles de la fe y de la confianza en Dios.

¿Cuán triste o cuán alegre te sientes hoy? No importa. En esta vida siempre habrá sol y lluvia, primavera e invierno. Pero si tú tienes la seguridad de que tu vida está en las manos del Señor, sabrás decir: "Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma".

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 5 de enero de 2009

UN TIEMPO ESPECIAL DE OPORTUNIDAD ESPIRITUAL

"Pues habiendo conocido a Dios,... ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido... estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades" (Rom. 1:21, 29).

No obstante la iniquidad del mundo antediluviano, esa época no fue, como a menudo se ha supuesto, una era de ignorancia y barbarie. Los hombres tuvieron oportunidad de alcanzar un alto desarrollo moral e intelectual. Poseían gran fuerza física y mental, y sus ventajas para adquirir conocimientos religiosos y científicos eran incomparables. Es un error suponer que porque vivían muchos años, sus mentes alcanzaban tarde su madurez: sus facultades mentales se desarrollaban temprano y los que abrigaban el temor de Dios y vivían en armonía con su voluntad, continuaban aumentando en conocimiento y en sabiduría durante toda su vida...

Los antediluvianos no tenían libros ni anales escritos; pero con su gran vigor mental y físico disponían de una memoria poderosa, que les permitía comprender y retener lo que se les comunicaba, para transmitirlo después con toda precisión a sus descendientes... Lejos de ser una era de tinieblas religiosas, fue una edad de grandes luces. Todo el mundo tuvo la oportunidad de recibir instrucción de Adán...

El escepticismo no podía negar la existencia del Edén mientras estaba a la vista, con su entrada vedada por los ángeles custodios. El orden de la creación, el objeto del huerto, la historia de sus dos árboles tan estrechamente ligados al destino del hombre, eran hechos indiscutibles; y la existencia y suprema autoridad de Dios, la vigencia de su ley, eran verdades que nadie pudo poner en tela de juicio mientras Adán vivía.

A pesar de la iniquidad que prevalecía, había un número de hombres santos, ennoblecidos y elevados por la comunión con Dios, que vivían en compañerismo con el cielo. Eran hombres de poderoso intelecto, que habían realizado obras admirables. Tenían una santa y gran misión; a saber, desarrollar un carácter justo y enseñar una lección de piedad, no sólo a los hombres de su tiempo, sino también a las generaciones futuras. Sólo algunos de los más destacados se mencionan en las Escrituras; pero a través de todos los tiempos, Dios tuvo testigos fieles y adoradores sinceros (Patriarcas y profetas, págs. 68-71).

E. G. White

domingo, 4 de enero de 2009

BIEN O MAL

El que procura el bien buscara favor; mas al que busca el mal, este le vendrá. Prov. 11:27.

Cuando era adolescente me gustaba ver cómo corrían las aguas del río. El río Rimac, que desciende de las montañas heladas del Perú y desemboca en el Océano Pacífico, pasa al lado del colegio donde estudiaba. Rimac significa “río hablador”. El nombre era perfecto. Es un río ruidoso, especialmente en las épocas de lluvia, que arrastra muchas piedras. Me gustaba aquel ruido. Así nadie me podía oír cuando leía poesías en voz alta, tratando de perfeccionar mi dicción.

Cierto día, cuando regresaba del río, descubrí en la rama de un viejo sauce un nido de avispas. Rápidamente se me vino a la mente la idea de tirar abajo el nido. El texto de hoy afirma: “el que busca el bien lo alcanza”. En este salmo aprendí también que el que corre detrás del mal, también lo alcanza. Derribar aquel nido de avispas, evidentemente, no era ningún bien. Por inocente que pareciese mi diversión, estaba corriendo tras el mal.

No fue fácil conseguir mi objetivo. A medida que los días pasaban, el propósito de mis idas al río ya no era practicar la dicción, sino tirar abajo el nido de avispas. Pasaba mucho tiempo tirándole piedras. Hasta que un fatídico día, logré lo que buscaba. El nido se vino abajo y en cuestión de segundos una nube de avispas volaba detrás de mí. La única salida fue tirarme con ropa y todo en el río y después luchar con la corriente para no ser llevado por las aguas.

Salomón ya había dicho con siglos de anticipación lo que me pasaría. Yo no conocía este proverbio, y si lo conocía no le había dado importancia. Gracias a Dios, el “mal” fue apenas un enjambre de avispas persiguiéndome.

Si tú estas vivo, hoy estas seguramente buscando algo. La vida es una búsqueda permanente. Todos damos en alguna dirección, y los que no avanzan, retroceden, La pregunta es: ¿A dónde vas tú? ¿En que dirección te diriges? ¿Andas en busca del bien o del mal? Esto es indispensable. Tu no puedes salir de casa hoy sin responder con honestidad estas preguntas, porque: “El que procura el bien buscara favor; mas al que busca el mal, éste le vendrá”.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 2 de enero de 2009

FIELES AL SEÑOR EN TIEMPOS DE CRISIS

"He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado" (Dan. 3:17,18).

El asombroso sueño de Nabucodonosor ocasionó un marcado cambio en las ideas y opiniones del monarca quien, por cierto tiempo, fue influido por el temor de Dios; pero su corazón no estaba completamente limpio del orgullo, ni despojado de la ambición mundanal y abrigaba un deseo de exaltación personal. Luego que la primera impresión se hubo disipado concentró sus pensamientos en su propia grandeza y reflexionó cómo podía lograr que aquel sueño fuese un instrumento de su exaltación.

Las palabras, "Tú eres aquella cabeza de oro", produjeron una profunda impresión en la mente de Nabucodonosor. Estaba decidido a hacer una imagen que excediera en todo a la original. Esta imagen no habría de disminuir en valor de la cabeza a los pies, a semejanza de la que le fue mostrada y debía estar confeccionada del metal más precioso. Así la imagen habría de representar la grandeza de Babilonia, y él determinó que por su esplendor la profecía concerniente a los reinos que habrían de seguirle fuese borrada de su mente y de las mentes de todos los que habían escuchado la descripción del sueño y su interpretación. A partir de los botines de guerra atesorados, Nabucodonosor "hizo una estatua de oro"... y emitió una proclama, convocando a todos los oficiales del reino a reunirse en la dedicación de esa imagen y ante el sonido de los instrumentos musicales, habrían de postrarse y rendirle adoración...

El día asignado llegó y ante el sonido de la música aquella enorme multitud "se postraron y adoraron la estatua de oro". Sin embargo, los tres jóvenes hebreos, Sadrac, Mesac y Abednego (no se registra que Daniel estuviese presente), no deshonraron al Dios del cielo homenajeando a este ídolo. Esta acción fue informada de inmediato al rey. Indignado, el monarca los convocó delante de su presencia y por medio de amenazas los indujo a unirse a la multitud en la ceremonia de adoración de la imagen. Con firme cortesía los jóvenes le manifestaron al rey su adhesión al Dios del cielo y su fe en su poder para librarlos en la hora de la prueba.

El rey desbordaba de cólera. Ordenó que la temperatura del horno se elevara siete veces por encima del calor habitual. Y sin demora aquellos exiliados hebreos fueron arrojados en él. Tan poderosas eran las llamas del horno que los hombres que arrojaron al fuego a los jóvenes hebreos fueron calcinados por ellas (Manuscrito 110, 1904).

E. G. White

jueves, 1 de enero de 2009

TE NECESITO, SEÑOR.

Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda mía y mi libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas. Sal. 70:5.

¿Qué sería del universo si por un instante Dios dejara de sostenerlo? ¿Qué cataclismo universal ocurriría si el Señor se olvidara de su creación? Sin embargo, cuando el dolor visita al ser humano, el primer pensamiento que sube a la mente es que Dios lo abandonó y que no se acuerda de sus promesas.

El mismo salmista dice con vehemencia: “No te detengas”. No tenía la mínima idea de la tragedia que acontecería si el Señor se detuviera. Cuando el Señor estaba en esta tierra, dijo: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo”. * Dios nunca para, nunca se detiene, jamás ignora lo que le pasa a sus hijos. Su trabajo es diario. Protege y libra. Sus ojos, siempre vigilantes, siguen los pasos de cada ser humano, listo para socorrer.

El versículo de hoy muestra el secreto de disfrutar del cuidado de Dios. Reconocer que tú eres “afligido y menesteroso”. Porque Dios no puede hacer mucho por el que dice: “Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad”.** La suficiencia propia es una barrera infranqueable entre la criatura y el Creador. El humanismo de nuestros días es atrevido e impide que las bendiciones de Dios nos alcancen.

El camino más corto para llegar al trono de la gracia divina, es reconocer: Yo soy un pecador. Nada hay bueno en mi, vengo a ti sin nada y necesitado, haz por mí lo que yo no puedo hacer con mis propias fuerzas”.

¿Cómo anda tu vida financiera, familiar, profesional o espiritual? ¿Luchaste por ti mismo tratando de recuperar el control de la situación, pero parece que no funciona? “Yo estoy afligido y menesteroso; apresúrate a mí, oh Dios, ayuda mía y mi libertador eres tú; oh Jehová, no te detengas”.
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* Juan 5:17. ** Apoc. 3:17

Pr. Alejandro Bullón