viernes, 27 de febrero de 2009

A IMAGEN DE DIOS

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (Gén. 1: 27).

Una vez creada la tierra con su abundante vida vegetal animal, fue introducido en el escenario el hombre, corona de la creación para quien la hermosa tierra había sido aparejada. A él se le dio dominio sobre todo lo que sus ojos pudiesen mirar. . .

Dios creó al hombre conforme a su propia imagen. No hay en esto misterio. No existe fundamento alguno para la suposición de que el hombre llegó a existir mediante un lento proceso evolutivo de las formas bajas de la vida animal o vegetal. Tales enseñanzas rebajan la obra sublime del Creador al nivel de las mezquinas y terrenales concepciones humanas. Los hombres están tan resueltos a excluir a Dios de la soberanía del universo que rebajan al hombre y le privan de la dignidad de su origen. El que colocó los mundos estrellados en la altura y coloreó con delicada maestría las flores del campo, el que llenó la tierra y los cielos con las maravillas de su potencia, cuando quiso coronar su gloriosa obra, colocando a alguien para regir la hermosa tierra, supo crear un ser digno de las manos que le dieron vida. La genealogía de nuestro linaje, como ha sido revelada, no hace remontar su origen a una serie de gérmenes, moluscos o cuadrúpedos, sino al gran Creador. Aunque Adán fue formado del polvo, era el "hijo de Dios". . .

Su naturaleza estaba en armonía con la voluntad de Dios. Su mente era capaz de comprender las cosas divinas. Sus afectos eran puros, sus apetitos y pasiones estaban bajo el dominio de la razón. Era santo y se sentía feliz de llevar la imagen de Dios y de mantenerse en perfecta obediencia a la voluntad del Padre (Patriarcas y Profetas, Págs. 24-26).

[Adán] tenía más de dos veces la estatura de los hombres que viven hoy sobre la tierra, y era bien proporcionado. Sus rasgos eran perfectos y hermosos. . . Eva no era tan alta como Adán. Su cabeza sobrepasaba un poco los hombros de aquél. Ella, también, era noble, de simetría perfecta, y muy hermosa.

Esta pareja inmaculada no llevaba vestiduras artificiales. Estaban rodeados de una envoltura de luz y gloria, como la que rodea a los ángeles (The Story of Redemption, pág. 21).

E. G. White

martes, 24 de febrero de 2009

FUENTE DE VIDA

Manantial de vida es la boca del justo; pero violencia cubrirá la boca de los impíos. Prov. 10:11.

Hablaba poco, y decía mucho. Era el profesor preferido. Casi no sonreía. Siempre serio y circunspecto, se movía despacio, lentamente, como si estudiase cada paso que iba a dar. Creo que hoy, yo subrayaría cada frase dicha por él. Mi profesor era una fuente de sabiduría.

Años después lo encontré de nuevo. Estaba enfermo. Los años habían quebrantado su cuerpo, pero no habían afectado la sabiduría de sus palabras.

Al escribir el devocional de hoy, me acuerdo de mi viejo profesor. La boca del justo es un manantial de vida. El manantial es la fuente de las aguas. Será inagotable mientras recoja las gotas de lluvia que mojan la tierra. Si no llueve, el manantial se acaba. La abundancia de sus aguas es consecuencia de la lluvia que viene de arriba, por tanto, si el manantial tuviese vida estaría mirando siempre a los cielos, consciente de que ellos son el origen de sus aguas.

Es una figura simple, pero profunda. Dios es la fuente de la verdadera sabiduría. Si tú lo buscas todos los días, tu vida se tornará una fuente inagotable. Tus palabras serán agua para el sediento que agoniza en el desierto de este mundo. Tú serás el oasis donde los peregrinos cansados se detendrán para recibir valor, palabras de ánimo y de consuelo. Por dondequiera que vayas serás un manantial de refrigerio y fortaleza.

A lo largo de la vida me he encontrado con personas como mi viejo profesor. Las aguas que bebí de esas fuentes me ayudaron a crecer, y abrieron mis ojos para ver el horizonte sin fin. Fueron instrumentos de Dios para mostrarme el camino.

Bebe hoy de la fuente inagotable que es Jesús, recibe sus bendiciones para ser, a su vez, una bendición por donde vayas, en la jornada de este día. Una palabra tuya, dicha en el momento oportuno y de manera apropiada, puede cambiar el rumbo de muchas vidas.

Puede ser que el resultado no lo veas hoy, pero un día, quién sabe, alguien escriba acerca de ti lo que yo estoy escribiendo acerca de mi viejo profesor.

Que hoy sea un día de victoria: "Manantial de vida es la boca del justo; pero violencia cubrirá la boca de los impíos".


Pr. Alejandro Bullón

lunes, 23 de febrero de 2009

LOS SOFISMAS DE SATANÁS

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 1 Cor. 2: 14.

Todo lo que las mentes de los principales hombres de ciencia puedan elucubrar sin Cristo, la luz del mundo, es como la paja comparada con el trigo. A Jesús le duele que tan pocos comprendan la ciencia de la unión con él. Las mentes que no están dirigidas por Dios no pueden entender la ciencia de la redención. El misterio de la piedad sólo se encuentra en el alma creyente desprovista del yo. El mayor en el reino de los cielos es el que está dispuesto a aprender como un niño. Se consideraba que el conocimiento y la educación de Nicodemo eran grandes y profundos, pero Cristo le mostró que no valían nada a la vista de Dios: Tenía que nacer de nuevo. Debía recibir nuevas ideas y entender que Dios se encuentra en toda verdadera ciencia. El Señor no sólo espera que los hombres hagan lo mejor posible, sino que aprendan y eduquen a los demás. Entonces podremos decir: "Yo sé a quién he creído. Jesús es el pan de vida. Si me alimento de él, seré uno con Cristo en Dios".

Al relacionarnos con cualquier aspecto de la obra de Dios, debemos usar fuego sagrado. La supuesta habilidad y la eficiencia humana son fuego común, pero Dios lo reconoce. Debemos mantener una actitud decidida ubicados sobre la elevada plataforma de la verdad eterna. Ha llegado el momento cuando todos los que trabajan en la obra de Cristo ostentarán la marca de Dios en sus palabras, espíritu y carácter, y en la honra que le tributan a Emanuel. Mientras nuestros hermanos divagaban acerca del misterio de la fe y la piedad, podrían haber resuelto el problema si hubieran proclamado: "Yo sé que Cristo es mi porción eterna. Su misericordia y su bondad me han engrandecido".

La verdad de Dios no ha sido magnificada por su pueblo creyente porque no ha logrado que forme parte de su experiencia personal. Se amolda al mundo, y depende de él para ejercer influencias. Permite que el mundo lo convierta, e introduce fuego común en lugar del sagrado para poder ajustarse a la norma del mundo en su obra específica. No deberían hacerse esfuerzos para imitar las costumbres del mundo. Ese es fuego común; no es fuego sagrado. El Pan de vida no sólo debe ser admirado, sino comido. El Pan que desciende del cielo da vida al alma (Manuscrito 96, del 10 de agosto de 1898, "Cristo, nuestra porción").

E. G. White

domingo, 22 de febrero de 2009

LLÉVAME A LA ROCA

Desde el cabo de la tierra clamaré a tí, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo. Sal. 61:2.

Hay momentos en que todo ser humano se siente lejos de Dios. La vida espiritual puede estar bien. No hay motivo aparente para sentirse derrotado, pero la sensación de un Dios distante, perturba el alma. Eso es fruto de la naturaleza pecaminosa que el ser humano lleva consigo aun después de la conversión. Ese tipo de sentimiento estará dentro de él hasta que llegue el día en que, finalmente, pueda ver cara a cara a Jesús.

El salmo de hoy presenta una oración hecha de todo corazón. Las oraciones deben ser así. El formalismo es una barrera infranqueable para acercarse a Dios. Tú debes decirle a Dios en tu oración lo que estás sintiendo, y no solo lo que piensas que debes decirle.

Cuando tú oras de todo corazón, una de las primeras cosas que reconoces es cuan pequeño y finito eres, y cuan grande y poderoso es el Señor. Eso crea en ti el sentido de dependencia y no de insignificancia. Es un cristianismo enfermo el que lleva a la criatura a sentirse distante de Dios.

David sentía que estaba en los confines del mundo, "en el cabo de la tierra". Pero la criatura desea sentirse cerca del Creador, y por eso suplica "llévame a la roca que es más alta que yo".

Las normas de la vida cristiana siempre estarán demasiado altas para el ser humano, sin embargo, es justamente la obediencia a esas normas lo que garantiza la felicidad en esta tierra. ¡Qué situación contradictoria! El salmista quiere llegar más cerca, pero siente que la roca está demasiado alta.

¿Qué hizo Dios para venir al encuentro del hombre? "El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros".* Refiriéndose al pueblo de Israel, Pablo afirma: "Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo".**

La palabra roca en el texto original es petra que quiere decir "roca", y no lithos que es una simple piedra suelta. Jesús es la Roca eterna y no es demasiado alta, en el sentido de inalcanzable. Él se hizo hombre y vino a este mundo para guiar tus pasos y ser tu refugio constante.

Antes de salir para la lucha de la vida, di hoy en tu corazón; "Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo".

* Juan 1:14. **1 Cor. 10:9.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 20 de febrero de 2009

ALUMBREMOS LA SENDA

Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo. Fil. 2: 14, 15.

Los cristianos deben impartir luz, sosteniendo la Palabra de vida. El apóstol los exhorta a alcanzar los más elevados niveles de piedad. El mundo no se convencerá por lo que enseña el púlpito, sino por lo que vive la iglesia. La senda que conduce al cielo es sombría o luminosa en la misma proporción como la iglesia difunde la luz, ya sea en forma brillante y definida, o ya sea en forma dubitativa y espasmódica. El predicador desde el púlpito presenta la teoría del Evangelio, pero la piedad práctica de la iglesia pone en evidencia el poder de la verdad, revela su verdadero valor.

El Evangelio es un sistema de verdades prácticas destinado a obrar grandes cambios en el carácter de los seres humanos. Si no obra una transformación en la vida, las costumbres y los métodos, no es la verdad para los que pretenden creer en ella. El hombre debe ser santificado por la verdad. Dice Jesús: "Tu Palabra es verdad" (Juan 17: 17). A menos que la verdad de Dios eleve al hombre por encima de su depravación, sus hábitos intemperantes libertinos, y lo capacite para reflejar la imagen de Dios, está perdido.

Las vidas de ustedes, mis hermanos y hermanas, deben tener de aquí en adelante un modelo diferente del que han tenido hasta ahora, y deben constituir la demostración a la vista del cielo y la tierra de que ustedes son luces en el mundo, que ponen en alto la Palabra de vida. La piedad de los miembros de la iglesia constituye la norma del Evangelio para el mundo. Por lo tanto, cada miembro de la iglesia de Santa Clara cumpla bien con su deber, porque ustedes son colaboradores de Dios. El ejemplo de ustedes debe estar en armonía con el gran Modelo.

Háganlo todo sin murmuraciones ni contiendas, sin quejas ni envidias. No repitan ni crean la calumnia que lanzó contra Dios el hombre que recibió un solo talento: "Porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste" (Luc. 19: 21). Esta parábola representa a los numerosos creyentes que manejan su piedad de manera que alcance la norma más baja posible siempre que puedan escapar de la perdición (Carta 14, del 13 de marzo de 1885, dirigida a la Iglesia de Santa Clara, Nevada).

E. G. White

martes, 17 de febrero de 2009

PAZ EN LA TEMPESTAD

Voz de Jehová sobre las aguas; truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas. Sal. 29:3.

El Salmo 29, de donde tomamos el texto de hoy, se lo usaba específicamente en la fiesta de los tabernáculos que se celebraba en el mes de tisri u octubre, más precisamente en los primeros ocho días de la fiesta. La fiesta de los tabernáculos era el período en que los israelitas acampaban en tiendas hechas de manera tosca, para recordar la experiencia de sus antepasados cuando Dios los sacó de Egipto.

Uno de los grandes peligros de esa fiesta eran las tempestades que podían llegar en esa época. Octubre era un mes de fuertes lluvias. Por eso, este salmo tiene como título "la voz del Señor en la tempestad". La expresión "la voz del Señor" se repite siete veces y en cada una de ellas se hace referencia a una situación calamitosa, tal como árboles que están siendo arrancados, truenos, terremotos, etc.

Cuando conocí a Shawn, vivía en una tempestad parecida. La esposa se había ido del hogar llevándose a las dos hijas del matrimonio. Con indignación en la voz, Shawn se preguntaba: "¿Por qué?" Había perdido la voluntad de vivir. Sentía que había llegado al final del camino.

Todos enfrentamos tempestades. Matrimonios ante un posible divorcio, hijos que no se entienden con los padres. Colapsos financieros, sociedades desechas; deudas, depresión, enfermedades. Tempestades que, de alguna manera, se abaten sobre los hijos de Dios produciendo miedo, desánimo y desesperación. ¿Qué hacer?

Solo hay una salida: ¡Escucha la voz del Señor! Eso mismo, escucha la voz del Señor en medio de la tempestad. Él está a tu lado. Si la vida tiene tempestades, tú tienes un Dios que no va a permitir que tu barquito se hunda. El profeta Isaías ilustra eso al decir: "Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti".*

Puede ser que la meteorología de tu vida esté previendo una fuerte tempestad para hoy. No salgas de tu casa sin antes oír la voz de Dios. Esa es la única garantía que tú tienes de tener paz en medio de la tormenta.

Enfrenta el día con coraje y con la certeza de la victoria, porque: "Voz de Jehová sobre las aguas; truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas".

* Isa. 43:2.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 16 de febrero de 2009

NUESTRO LUGAR EN LA HISTORIA LO DETERMINA NUESTRO CARÁCTER

"Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca" (Juan 11: 50).

Con Caifás terminó el sumo sacerdocio judío. Orgulloso y altivo, demostró que por su indignidad nunca debería haber llevado las vestiduras del sumo sacerdote. No tenía ni la capacidad, ni la autoridad del cielo para realizar esta labor... Caifás era sumo sacerdote sólo en apariencias. Llevaba los vestidos sacerdotales, pero no tenía una relación vital con Dios...

La parodia de juicio a que sometieron a Cristo demuestra cuán bajo había caído el sacerdocio. Los sacerdotes sobornaron a ciertas personas para que ofrecieran falso testimonio bajo juramento. Pero, en esta ocasión, la verdad acudió en ayuda de Cristo... Y así se demostró que el testimonio que se sostenía contra él era falso y que los testigos habían sido sobornados por hombres que abrigaban en sus corazones la bajeza de la corrupción. Pero fue el plan de Dios que aquellos hombres que entregaron a Jesús, también escuchasen el testimonio de su inocencia. Pilato dijo: "Yo no hallo en él ningún delito". Y Judas, al arrojar a los pies de los sacerdotes las monedas con que le habían pagado su traición, dijo: "He pecado entregando sangre inocente".

Poco antes, cuando el Sanedrín fue convocado para trazar planes de acechar a Cristo y condenarlo a la pena capital, Caifás había dicho: ¿No ven que todo el mundo lo sigue? Se escucharon, entonces, algunas voces de ciertos miembros del concilio que, alegando contra ellos, solicitaban que se analizara esta especie de pasión y odio en contra de Jesús. Intentaban poner a salvo al Señor de una posible pena de muerte. Pero, en respuesta a este sector, Caifás, dijo: "Vosotros no sabéis nada; ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca".

Estas expresiones fueron emitidas por una persona que no comprendió su dimensión e importancia... Él [Caifás] estaba condenando a muerte a Uno que pondría fin a la necesidad de todos los tipos y sombras y esa muerte era la que estaba prefigurada en cada sacrificio que se realizaba. Pero las palabras del sumo sacerdote significaban más que lo que él o quienes estaban con él sabían. Con estas palabras se ofreció un claro testimonio de que había llegado el tiempo en que el sacerdocio aarónico habría de cesar para siempre...

Caifás era uno que estaba en el desempeño de su función cuando los tipos y las sombras encontraron su realidad; cuando el verdadero Sumo Sacerdote habría de entrar en funciones... Personas con todo tipo de caracteres, justas e injustas, asumirán sus posiciones. Y con los caracteres que hayan forjado, desempeñarán su papel en el cumplimiento de la historia (Manuscrito 101, 1807).

E. G. White

miércoles, 11 de febrero de 2009

LA FE DE ENOC SIEMPRE FUE EVIDENTE

"De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él" (Jud. 14, 15).

Enoc fue un obrero activo de Dios. Jamás buscó lo que fuese ventajoso o cómodo. Ni desperdició su tiempo en meditaciones ociosas, ni se afanó por lograr una felicidad personal. No participó de las fiestas y de los entretenimientos que constantemente atrapaban la atención de los amantes del placer del mundo antediluviano. En sus días las mentes de muchos quedaron encandiladas por los placeres mundanales que los tentaban a desviarse. Pero Enoc era constante. No deambulaba ociosamente por las calles ni se detenía en los lugares de diversión como un mundano indiferente. Jamás se enredó en conversaciones comunes con los corruptos, como si fuera uno de ellos. Sólo se vinculó con los pecadores y obradores de iniquidad como mensajero de Dios a fin de advertirlos para que abandonaran sus malos caminos, se arrepintieran y buscasen a Dios.

Enoc vivió una vida de activa y ferviente abnegación. Caminó con Dios en un mundo tan corrupto que el Señor finalmente lo destruyó por medio del Diluvio. Y anduvo con los impíos como entre ellos, no como uno de ellos, sino como alguien cuyos propósitos, acciones y esperanzas no se basaban en el tiempo, sino en la eternidad. Jamás dio lugar a los doctos en cuestiones mundanales para que pusieran en duda su profesión y su fe. Por medio de palabras sinceras y acciones decididas demostró que se había apartado del mundo. Luego de períodos de alejamiento volvía a mezclarse con los profanos con el fin de exhortarlos a aborrecer el mal y elegir el bien. Como fiel obrero de Dios quería salvarlos. Y con su mensaje advirtió al mundo. Predicó la fe en Cristo, el que salva al hombre de su condición perdida y es la única esperanza para el pecador.

Enoc era un adventista. Condujo las mentes de los hombres de su tiempo hacia el gran día de Dios, cuando Cristo vendría por segunda vez para juzgar a todos...

Como Enoc, debemos caminar con Dios, poniendo nuestra voluntad en sujeción a la voluntad divina. Hemos de estar dispuestos a ir dondequiera Jesús nos conduzca y a sufrir por la causa del Señor. Y en la búsqueda de la salvación de las almas por las que Cristo murió, en la superación de las dificultades y en el hecho de mantenernos sin mancha del mundo, revelaremos la integridad de nuestra religión. El cristiano fiel no ha de buscar los lugares fáciles ni las cargas ligeras. Se lo ha de encontrar donde la obra sea más difícil y su ayuda más necesaria (Manuscrito 36, 1902).

E. G. White

martes, 10 de febrero de 2009

NO ALBERGUES ODIO EN TU CORAZÓN

El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas. Prov. 10:12.

El odio no es tan solo el deseo violento de querer que el otro muera. El odio se manifiesta de muchas formas diferentes. Murmuración, chismes, conclusiones equivocadas, mentiras calumniosas, historias falsas que manchan la reputación, son todos ropajes con los que se viste el odio.

Salomón, en el versículo de hoy, dice que "el odio despierta rencillas". Hace más. Abre heridas, rompe relaciones, construye muros de separación, destruye amistades, paraliza, desanima y mata.

El odio tiene sus raíces en una amargura no curada, en la incapacidad de perdonar, en el resentimiento guardado. Lo peor de todo es que no hace tanto mal al odiado como a la persona que odia. El corazón del que odia es un depósito de veneno. Antes de salir para afuera, la sustancia letal corroe el propio depósito.

Ninguna persona sensata guarda odio en su corazón, porque estaría suicidándose. No tiene sentido. Es una locura. Irracionalidad. Hay un camino mejor para curar las heridas. Es el camino del amor. "El amor cubrirá todas las faltas", declara el versículo de hoy.

Cubrir se deriva de la palabra hebrea kasah, que tiene el sentido de apagar el fuego hasta extinguirlo. Si tú tuvieras que apagar un incendio, ¿usarías agua o gasolina? El amor es agua. El odio es gasolina. Vengarse, empujado por el odio, te pone a ti en desventaja.

¿Cómo amar si alguien te hirió? ¿Cómo ver al enemigo impune, andando libremente por la calle sin que reciba "lo que merece"? ¿Es justo que alguien no pague por el mal que hizo?

En toda venganza hay dos víctimas. Por eso, el odio es autodestructivo, y por eso Dios nos enseña que ése no es el camino que conduce a la felicidad.

A veces hay personas que vienen a buscarme angustiadas después de vengarse. "Debería sentirme feliz -dicen arrepentidas-, pero no lo estoy. Antes, por lo menos tenía la motivación de destruirlo. Ahora que conseguí lo que quería, me siento vacía y acabada".

Hoy, como todo nuevo día, es una nueva oportunidad para pensar y repensar. ¿A dónde estoy yendo? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Cuáles son mis motivaciones? ¿Cómo afecta esto a las personas que amo?

Antes de salir para enfrentar los desafíos de hoy, recuerda que "el odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas".

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 9 de febrero de 2009

LOS MÉTODOS DE PREPARACIÓN DE DIOS DIFIEREN DE LOS DE LOS HOMBRES

"Pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián" (Exo. 2:15).

Moisés dedicó cuarenta años de su vida a pastorear ovejas, para prepararse con el fin de conocerse a sí mismo y purificarse mediante la abnegación, para que el Señor pudiera cumplir su voluntad en él. Jesús no quiere que sus obreros sean meras máquinas, en lo que a intelectualidad o a sentimientos se refiere. Ambas cosas son necesarias para la obra, pero estos elementos del carácter humano deben purificarse de sus defectos, no meramente hablando de la voluntad de Dios, sino haciéndola. "El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá... la doctrina". El Señor estaba preparando a Moisés. Lo sometió a un largo proceso de entrenamiento mental, para que fuera el capitán de los ejércitos de Israel.

Los hombres señalados por Dios recibirán su inspiración, pero no los que tengan un alto concepto de su superioridad mental. Porque todo hombre a quien Dios use para hacer su voluntad, debe tener un humilde concepto de sí mismo, y debe buscar la luz con fervor perseverante. Dios no quiere que nadie se convierta en un novato, se sumerja en una humildad voluntaria y se incapacite cada vez más. El Señor invita a todos aquellos con quienes trabaja a que se esfuercen mentalmente al máximo, y que oren, esperen y crean al máximo también.

Muchos, como Moisés, han tenido que desaprender bastante para aprender precisamente las lecciones que necesitaban. Moisés tuvo que prepararse mediante la más severa disciplina mental y moral, y Dios trabajó con él antes que estuviera en condiciones de educar la mente y el corazón de los demás. Había recibido su instrucción en la corte egipcia. No se escatimó nada para prepararlo con el fin de que llegara a ser un general de los ejércitos de Egipto. Las falsas teorías de los idólatras egipcios habían penetrado en su mente, y no se podía desembarazar fácilmente de las influencias que lo rodeaban y de las cosas que veía.

Esta es la experiencia de muchos que han recibido una falsa preparación en cualquier sentido. Era necesario quitar de la mente de Moisés todo resabio idólatra de tradiciones paganas, poco a poco y punto por punto. En muchos aspectos fue Jetro quien, según su criterio, lo ayudó a orientarse en la fe correcta. [Moisés] se estaba orientando ahora hacia lo alto donde podía contemplar a Dios con sinceridad de corazón. Así Jehová Dios se reveló a Moisés. La amplia preparación intelectual que había recibido en Egipto, sus labores pastoriles en medio de las montañas, viviendo al aire libre; lo transformaron en un poderoso pensador y en un vigoroso hacedor de la Palabra de Dios (Manuscrito 45, 1890).

E. G. White

domingo, 8 de febrero de 2009

DIOS LO HARÁ

Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él y él hará. Sal. 37:5.

EL reloj digital del aeropuerto de Siberia indicaba 29 grados bajo cero. Hacía un frío de novela. Sin embargo, lo que me hacía temblar no era la madrugada helada de aquella ciudad rusa, sino la posibilidad de perder el vuelo. ¿Perdiste alguna vez un avión por cuestión de minutos? Es muy desagradable, y todavía más, en mi caso. Estaba con un estado febril, y los síntomas de la gripe evidenciaban un cuerpo cansado, después de una semana de intenso trabajo. Lo que más quería en aquel momento era volver a casa, pero todo salía mal. La posibilidad de perder el avión era cada vez más real. Eso me ponía nervioso y me hacía sentir más enfermo.

De repente, vino a mi mente el salmo de hoy: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”. Como bálsamo que trae alivio, las palabras del salmista trajeron a mi corazón ansioso la paz que necesitaba. Me di cuenta que me estaba ahogando en un vaso de agua. ¿Aquello era problema? Permanecer, en la peor de las hipótesis, 24 horas más en una ciudad que, aunque castigada por el clima, es el hogar de millones de seres humanos maravillosos, ¿era motivo para sentirme deprimido? Pero la vida es así. Perdemos la paciencia con facilidad. Complicamos las cosas. Sobrestimamos las dificultades. Nos destruimos innecesariamente.

Piensa en las luchas que tú tienes que enfrentar hoy. Pero no pienses tú solo. Trata de confiar en Dios. Después, piensa con calma. No dejes que tus sentimientos negativos te ofusquen el razonamiento. Luego, responde. Esa dificultad que estás enfrentando, ¿es motivo para sentirse tan mal, al punto de lastimar a las personas que te rodean? ¿Por qué no levantas los ojos y entregas tu camino al Señor?

El salmo dice: “El hará”. Eso no significa necesariamente que tú quedarás de brazos cruzados. Dios lo hará poniendo paz en tu corazón y dándote la capacidad de ver el problema desde otro ángulo. Entonces, tal vez percibas que el problema no es tan grande como parecía. ¿Y si fuere? Bueno, Dios es Dios. Es soberano y eterno. Es todopoderoso. No conoce imposibles. Si fue capaz de abrir paso a través del Mar Rojo, ¿no podría también abrir el mar de dificultades que está delante tuyo? Por tanto, “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 6 de febrero de 2009

¿MALDAD O DIVERSIÓN?

El hacer maldad es como una diversión al insensato, mas la sabiduría recrea al hombre de entendimiento. Prov. 10:23.

Cuatro jóvenes de la clase media alta volvían de una fiesta cuando vieron a un hombre durmiendo en el banco de una parada de ómnibus. Uno de ellos tuvo la idea y los otros concordaron. Compraron tres litros de alcohol, lo rociaron y le prendieron fuego. El hombre se transformó en una antorcha humana, mientras los jóvenes huían riéndose a carcajadas.

El cuadro que acabo de describir no es una historia para hacer una película de terror. Sucedió en la capital de un gran país. Los abogados de los jóvenes presos, alegaron que sus clientes no querían cometer un crimen, que “solo querían divertirse”.

Hace casi veintitrés siglos que Salomón describió a este tipo de personas. Lo único que le faltó fue escribir el nombre de estos cuatro jóvenes. Hay gente que solo quiere “divertirse”, pero va dejando un rastro de dolor, sangre y sufrimiento en personas inocentes.

Esa gente comienza con cosas consideradas inocentes, como colocar una cucaracha en el bolso de una chica o tirar a un compañero vestido a la piscina. Actitudes “de chicos” que son festejadas. Más tarde, serán paredes pintarrajeadas y monumentos públicos depredados, después “picadas” de vehículos “tuneados* por las calles de la ciudad y, finalmente, asesinatos u otros delitos mayores. Todo en nombre de la diversión. A veces, los padres son los primeros defensores de las “picardías” de sus hijos.

¿Qué tipo de persona eres tú? ¿Qué clase de hijos estás criando? ¿Qué clase de educación les estás dando? ¿Justificas los errores de ellos? ¿Tratas de “explicar” sus deslices? La paternidad es un don del cual un día el ser humano tendrá que rendir cuenta.

Cuando el fundamento es Cristo, los valores espirituales son parte de la educación. No apenas los valores morales. Generalmente la persona es moral para los otros, pero es espiritual para Dios, que todo lo ve. Es posible tener valores morales y no espirituales. Pero es imposible ser espiritual y no tener valores morales.

Reflexiona hoy en tus actitudes. Como ser humano, como padre, como educador, no comiences las actividades de este día sin recordar que “El hacer maldad es como una diversión al insensato, mas la sabiduría recrea al hombre de entendimiento”.

Nota del editor. Se refiere a automóviles modificados para competir en carreras urbanas clandestinas.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 4 de febrero de 2009

LA VERDADERA RIQUEZA

Visitas la tierra, y la riegas; en gran manera la enriqueces; con el río de Dios, lleno de aguas, preparas el grano de ellos, cuando así la dispones. Sal 65:9.

La sensibilidad del poeta encuentra belleza donde las personas comunes ven simplemente hechos. En el versículo de hoy el salmista ve a Dios como un jardinero amoroso y preocupado con su jardín. “Visitas la tierra y la riegas...”, dice el poeta.

Si tú recuerdas que la mayor parte de las tierras bíblicas eran desiertas, entenderás todavía más el cuidado maravilloso del Creador con su creación.

Dios no hizo los desiertos. Creó vida, vegetación, animales, un mundo dinámico que explotaba en una fiesta de colores y música. Fue la entrada del pecado lo que trajo la muerte, los desiertos y las sequías.

En el versículo de hoy, David retrata a Dios enriqueciendo la tierra copiosamente. Así es con Dios. A él le gusta la abundancia, “preparas el grano para ellos”, para que el pueblo tenga el alimento en el momento que lo necesita.

Para cumplir sus propósitos, Dios usa la lluvia. El poeta habla del río de Dios, lleno de aguas. Los ríos de las tierras bíblicas no son enormes, corno el Amazonas o el Nilo. El río Jordán es como un arroyo. Pero es un arroyo constante. No cesa de irrigar la tierra y traer vida.

Una vida sin Cristo es como un desierto. El otro día conversé con una persona que me dijo: “Mi vida es un desierto. No tengo trabajo, ni amigos, ni familia y ahora ni salud”.

Este hombre me hablaba del dolor que sentía al ver a los amigos de la juventud prósperos y felices. “En qué me equivoqué? ¿Qué hice mal?”, preguntaba ansiosamente.

Cuando le hablé de Jesús, mostró indiferencia. Nunca le prestó atención a las cosas espirituales. Para él “ser honesto y respetar a las personas” era la mejor religión, y eso era suficiente, decía.

Pero la realidad estaba diciendo lo contrario. Su vida no estaba enriquecida, como dice el salmo. Se sentía árido, seco, improductivo. Antes de iniciar tus actividades de hoy, di con David: “Visitas la tierra y la riegas; en gran manera la enriqueces; con el río de Dios lleno de aguas, preparas el grano para ellos, cuando así lo dispones”.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 1 de febrero de 2009

¿CONOCES A TU SEÑOR?

El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. 1 Juan 5: 10-12.

Aunque conocemos a Cristo en cierto sentido, es decir, que es el Salvador del mundo, es mucho más que eso. Debemos tener un conocimiento de Cristo Jesús y una experiencia en él, un conocimiento experimental de Cristo, qué es él para nosotros y qué somos nosotros para él. Esta es la experiencia que todos necesitamos. Ahora bien, yo no la puedo tener por ninguno de ustedes, ni ustedes la pueden tener por mi. La obra que se debe hacer en nuestro favor se cumplirá gracias a la manifestación del Santo Espíritu de Dios sobre las mentes y los corazones humanos. El corazón debe ser purificado y santificado.

No les necesito decir a ustedes que esto es así, porque lo saben. Ninguno de nosotros necesita dudar acerca de dónde estamos, o pensar: "Me gustaría saber dónde estoy delante de Dios", sino que mediante una fe viviente debemos desaparecer en Dios, y cuando lo hagamos, su vida resplandecerá en nosotros. No hay la más mínima necesidad de que nos mantengamos en un estado de ineficiencia y frialdad. ¿Qué ocurre con nosotros? "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada". Le será dada. No hay "si" ni "tal vez" aquí. "Pero pida con fe, no dudando nada" (Sant. 1: 5, 6).
Oren, pidan sabiduría, fortaleza y eficiencia a Dios, y crean que ya las tienen. Pero tal vez, inmediatamente después de la oración, les parecerá que la infernal sombra de Satanás aparece justamente sobre la senda de ustedes, de manera que no puedan ver lo que hay más allá. ¿Qué es eso? Pues que el diablo quiere oscurecer la fe de ustedes. Pero no necesitan aceptar tal cosa. ¿Debe ser el sentimiento nuestro criterio, o la Palabra del Dios viviente? ¿Debemos sepultar nuestra fe en una nube? Eso es lo que Satanás quiere que hagamos. . .

A veces esa nube ha descendido sobre mí, pero yo sé que Dios está a mi lado siempre. . . "Pida con fe, no dudando nada". No acepten ni la más mínima insinuación del diablo. No debe haber duda, "porque el que duda es semejante a la onda del mar" (Sant. 1: 6) (Manuscrito 93 a, del 23 de julio de 1899).

E. G. White