martes, 31 de marzo de 2009

ENEMIGOS GRATUITOS

No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. Sal. 27:12.

Que hay enemigos ocultos a lo largo de la vida, no es una paranoia. Es una realidad. Quizá en este exacto momento, tú estás siendo víctima de las artimañas de tus enemigos. Nunca subestimes al enemigo, por insignificante que parezca. Creer que un enemigo pequeño no puede alcanzarte, es tan necio como creer que una chispa no puede causar un incendio.

La oración de David no es: "Que no me los encuentre en mi camino". Orar de esa manera, sería igual que pedirle a Dios que "no haya sol o lluvia". El sol y la lluvia son realidades de la vida y Dios "...hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos".* Mientras vivamos en este mundo, aun andando en los caminos de Dios, o quizá por causa de eso, tú encontrarás enemigos gratuitos, tratando de destruirte.

La palabra enemigo, en hebreo tsar, aparece 106 veces en el Antiguo Testamento y se refiere a los que "sienten hostilidad contra ti". El mismo David afirma: "Mis enemigos están vivos y fuertes, y se han aumentado los que me aborrecen sin causa".**

En el salmo de hoy, David acepta la realidad de sus enemigos, pero le súplica a Dios que no lo deje caer en manos de ellos. La promesa divina no es que tú no tendrás enemigos, sino que ellos no prevalecerán.

¿Cómo actúan los enemigos? Usan la más venenosa de las flechas: La palabra. Tuercen la verdad, difaman, acusan, inventan falsos testimonios. El mejor remedio es una conciencia limpia, ante Dios y ante los hombres. Teme a tu enemigo solo cuado él comienza a tener razón. Entonces, para, reflexiona y, si es necesario, pide perdón y corrige el rumbo de tus actitudes. De esta forma es como los hijos de Dios lidian con las intrigas.

El salmista tenía la conciencia limpia, por eso dice para sí mismo: "Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera en Jehová".***

Parte hoy para la lucha de la vida con la confianza depositada en el Dios que nunca falla. Marcha con la cabeza levantada, mirando a los ojos de las personas. No tengas miedo. No huyas. No retrocedas. Tú tienes un objetivo. Ve y corre detrás de él. Pero ora como David: "No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad".

*Mat. 5:45. ** Sal. 38:19. *** Sal. 27:14.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 30 de marzo de 2009

ANTE LA ABRUMADORA EVIDENCIA PILATO TITUBEÓ

"Desde entonces procuraba Pilato soltarle, pero los judíos daban voces, diciendo: Si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone" (Juan 19:12).

Después que Herodes finalizó su labor satánica y sin emitir ningún fallo en su contra, regresó a Cristo a Pilato, un hombre convencido de la verdad, pero que no estaba dispuesto a ceder.

Pilato parecía movido por influencias invisibles a reconocer sus convicciones en relación con el Santo de Israel. Su mente titubeante se inclinaba a aceptar que Cristo no era un impostor y que no había un solo rasgo de engaño en sus palabras ni en su porte... Ante el populacho poseído y enloquecido, procuró que el castigo fuera el flagelo en vez de la cruz.

Los sacerdotes y dignatarios no abogaban por evitar el flagelo, sin embargo, no quisieron aceptar ningún otro castigo menor que la cruz. Esta es la forma como se manifiesta hoy la naturaleza humana bajo el control de Satanás...

Pilato no estaba dispuesto a condenar a Cristo y creyó que podría, obviando los reclamos de los dignatarios, apelar a la sensibilidad humana de aquella turba. Sabía que en este aspecto no podía esperar nada favorable de los sacerdotes y príncipes. Pronunció una breve alocución indicando que no encontraba falta alguna en Cristo y confirmó el criterio de Herodes al indicar que la información presentada por los testigos no tenía mérito alguno, pues era contradictoria...

Pilato ahora se movía en contra de una abrumadora evidencia. Los sacerdotes y dignatarios percibieron que podían llegar a conseguir todo lo que querían. Pilato tenía de su lado la evidencia y la justicia y, si se hubiese mantenido firme en negarse a condenar a un hombre que consideraba inocente, habría roto la cadena fatal que iba a retenerle toda su vida en el remordimiento y la culpabilidad por haber sacrificado a un inocente ante la enemistad y el odio de un pueblo envidioso que profesaba ser religioso. Así. Jesús fue flagelado...

Un mensaje de Dios amonestó a Pilato acerca del acto que estaba por cometer... Mientras el gobernante romano examinaba al prisionero, su esposa había sido visitada por un ángel del cielo, y en un sueño había visto al Salvador y conversado con él... Oyó la condenación pronunciada por Pilato, y le vio entregar a Cristo a sus homicidas. Con un grito de horror se despertó, y en seguida escribió a Pilato unas palabras de advertencia. Ahora, mientras Pilato vacilaba en lo que debía hacer, un mensajero se abrió paso y le entregó la carta de su esposa que decía: "No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él" (Manuscrito 112, 1897).

E. G. White

domingo, 29 de marzo de 2009

EL CAMINO DEL INSENSATO

El camino del necio es derecho en su opinión; más el que obedece el consejo es sabio. Prov. 12:15.

En el libro de Proverbios, el insensato o necio es el antónimo del sabio. Una persona sabia es aquella que vive en comunión diaria con la persona Sabiduría, que es Jesús. De sus horas de meditación en la Palabra de Dios proviene su capacidad de discernir el bien y el mal, y el poder para escoger y practicar el bien. El resultado es una vida feliz y productiva.

El insensato es todo lo contrario. Cree que la vida es suya, y que no necesita de nadie para ser feliz. Se cierra en sus propios conceptos, tiene su propia escala de valores y sus objetivos de vida muy particulares. Las personas a su alrededor saben que algo anda mal con él, porque vive golpeándose e hiriendo a los que lo rodean. No es feliz por más que proclame serlo. La búsqueda desesperada de su corazón por un poco de paz, lo lleva constantemente a tomar actitudes prepotentes, soberbias y a veces ridículas. Pero él no se da cuenta. "El camino del necio es derecho en su opinión", dice Salomón.

La característica que más se destaca en la vida del insensato aparece claramente descrita en la expresión "en su opinión". Cree que es el dueño de la verdad. Todo el mundo, a su entender, está equivocado. Sube a la montaña de su propia autosuficiencia y, desde allí, contempla a los otros como si fuesen corderitos pastando en el valle de la ignorancia.

Esta actitud hiere al insensato, porque el mundo no es una "isla". Nadie vive solo. Todos necesitamos de todos. No en el sentido de "usar" a las otras personas, sino de oírlas, de escucharlas. Muchas veces pueden venir ideas importantes, sabias, revolucionarias, hasta de una criatura de tres años. Oí decir a alguien que todos somos ángeles de una sola ala. Necesitamos al otro para volar.

Tú puedes encontrar al insensato, todos los días, en todos los lugares. En el hogar, en la empresa, en la tienda, en la calle, en el colegio. La gran pregunta es: "¿Soy uno de ellos?" ¿Cómo saberlo? ¡Es fácil! Antes de salir de casa pregúntate si ya buscaste el consejo de Dios hoy. Con Dios nadie discute. Ante él, no hay argumentos que valgan. Ante su Palabra tú tienes solamente dos caminos: humillarte y aceptar su consejo, o rechazarlo orgullosamente. Después de todo: "El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece el consejo es sabio".

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 27 de marzo de 2009

A CÉSAR

Ante el tribunal de César estoy, donde debo ser juzgado. . . Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo. (Hech. 25: 10, 11).

Una vez más, a causa del odio nacido del fanatismo y de la justicia propia, un siervo de Dios fue inducido a buscar protección entre los paganos. Fue este mismo odio el que indujo a Elías a huir y pedir socorro a la viuda de Sarepta, y el que obligó a los heraldos del Evangelio a apartarse de los judíos para proclamar su mensaje a los gentiles. Y el pueblo de Dios que vive en este siglo tiene todavía que afrontar este odio. Entre muchos de los profesos seguidores de Cristo existe el mismo orgullo, formalismo y egoísmo, el mismo espíritu opresor, que reinaba en tan grande medida en el corazón de los judíos. . .

En la gran crisis por la cual tendrán que pasar pronto, los fieles siervos de Dios encontrarán la misma dureza de corazón, la misma cruel determinación y el mismo odio implacable.

Todo el que en ese día malo quiera servir sin temor a Dios, de acuerdo con los dictados de su conciencia, necesitará valor, firmeza y conocimiento de Dios y de su Palabra; porque los que sean fieles a Dios serán perseguidos, sus motivos serán condenados, sus mejores esfuerzos serán desfigurados y sus nombres serán denigrados. Satanás obrará con todo su poder engañador para influir en el corazón y oscurecer el entendimiento, para hacer pasar lo malo por bueno, y lo bueno por malo. . .

Dios desea que su pueblo se prepare para la crisis venidera. . . Solamente aquellos que vivan en conformidad con la norma divina, permanecerán firmes en el tiempo de la prueba. Cuando los gobernantes seculares se unan con los ministros de la religión para legislar en asuntos de conciencia, entonces se verá quiénes realmente temen y sirven a Dios. Cuando las tinieblas sean más profundas, la luz de un carácter semejante al de Dios brillará con el máximo fulgor. . . Y mientras los enemigos de la verdad estén por doquiera, vigilando a los siervos de Dios para mal, Dios velará por ellos para bien. Será para ellos como la sombra de un gran peñasco en tierra desierta (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 344, 345).

E. G. White

jueves, 26 de marzo de 2009

ESTAD QUIETOS

Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones [...] Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Sal 46:10, 11 úp.

Este es un consejo difícil. ¿Quién es capaz de aquietarse cuando las cosas andan mal? Imagina un equipo de fútbol que está jugando por el título mundial. Faltan cinco minutos para el fin del partido y el equipo está perdiendo. ¿Tú piensas que la orden del entrenador será "calmaos"? ¿Cómo calmarse cuando se está desempleado, o cuando una creciente se acerca destruyendo todo lo que encuentra en su camino, o cuando tú acabas de descubrir que tu hijo tiene leucemia?

Evidentemente, el "aquietarse" que el salmista menciona no tiene nada que ver con cruzar los brazos y no hacer nada, dormir descansadamente mientras las cosas están cayéndose a tu alrededor.

El Salmo 46, de donde extraje el versículo de hoy, es un salmo de confianza. El salmista comienza diciendo: "Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones". Percibe este pensamiento, que aparece muchas veces a lo largo de la Biblia. Dios nunca prometió que tú estarías libre de momentos difíciles. Su promesa es que en medio de las tribulaciones, él será tu "refugio" y "socorro en las tribulaciones".

En este salmo se repite tres veces la idea de que "Dios está con nosotros". Por este motivo necesitamos tranquilizarnos. Mientras corremos de un lado a otro, tratando de resolver los problemas a nuestra manera, no nos queda tiempo para ver que "Dios está con nosotros". Que él es nuestro refugio, fortaleza y socorro.

El versículo de hoy es una invitación para separar tiempo para Dios, antes de salir corriendo por ahí. En esos momentos de meditación, a solas con el Creador, tú podrás conversar con él, leer sus promesas escritas en la Biblia, meditar en ellas y, entonces, te darás cuenta que no estás solo. "Dios está con nosotros" y, como dice Pablo: "Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?"*

"Estad quietos" ¿Para qué? Para conocer "que yo soy Dios". Y para "con-" templar las obras del Señor".**

Tú no necesitas desesperarte ante el drama que estás viviendo. Tranquilízate y conversa con Dios. Cuéntale todo lo que te está pasando. Dile que tú no tienes ni fuerzas ni recursos. Él está a tu lado listo para entregarte victorias, las victorias que él ya ganó para ti. "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones [...] Nuestro refugio es el Dios de Jacob".

*Rom. 8:31. ** Sal. 46:8.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 25 de marzo de 2009

NO NECESITAMOS DESESPERARNOS

Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; mas los impíos caerán en el mal. (Prov. 24: 16).

La pluma inspirada, fiel a su tarea, nos habla de los pecados que vencieron a Noé, Lot, Moisés, Abrahán, David y Salomón, y hasta nos cuenta que aun el enérgico espíritu de Elías se abatió bajo la tentación durante su terrible prueba. Están fielmente registradas la desobediencia de Jonás y la idolatría de Israel. La negación de Pedro, la aguda contienda que hubo entre Pablo y Bernabé, las flaquezas de los profetas y los apóstoles, todo queda revelado. . .

Ante nosotros se expone la vida de los creyentes, con todos sus defectos e insensateces, que están destinados a ser una lección para todas las generaciones que los habían de seguir. Si hubiesen sido perfectos, habrían sido sobrehumanos, y nuestra naturaleza pecaminosa nos haría desesperar de llegar jamás a tal punto de excelencia. Pero al ver cómo lucharon y cayeron, cómo cobraron nuevamente ánimo y vencieron por la gracia de Dios, cobramos aliento para avanzar contra los obstáculos que la naturaleza degenerada coloca en nuestro camino.

Dios ha sido siempre fiel en castigar el crimen. Envió a sus profetas para amonestar a los culpables, denunciar sus pecados y pronunciar juicio contra ellos. . .

Necesitamos precisamente las lecciones que la Biblia nos da, porque juntamente con la revelación del pecado, está registrada la retribución que sigue. El pesar y la penitencia del culpable, el llanto del alma enferma de pecado, llegan del pasado hasta nosotros, diciéndonos que el hombre necesitaba entonces como ahora la gracia perdonadora de Dios. . .

La historia bíblica sostiene el corazón que desmaya con la esperanza de la misericordia divina. No necesitamos desesperarnos cuando vemos que otros lucharon con desalientos semejantes a los nuestros, cayeron en tentaciones como nosotros, y sin embargo recobraron sus fuerzas y recibieron bendición de Dios. Las palabras de la inspiración consuelan y alientan al alma que yerra. Aunque los patriarcas y los apóstoles estuvieron sujetos a las flaquezas humanas, por la fe obtuvieron buen renombre, pelearon sus batallas con la fuerza del Señor y vencieron gloriosamente. Así también podemos nosotros confiar en la virtud del sacrificio expiatorio y ser vencedores en el nombre de Jesús (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 439, 440, 443).

E. G. White

martes, 24 de marzo de 2009

LAS NIÑAS DE TUS OJOS

Guarda mis mandamientos y vivirás, y mi ley como las niñas de tus ojos. Prov. 7:2.

La primera vez que visité Suiza, tenía apenas 19 años. Fui para participar de un congreso mundial de jóvenes. En aquella ocasión conocí la ciudad de Montreux, en la Suiza francesa. Me impresionó su paisaje deslumbrante, y nada más. Pero, un día leí que hoy Montreux llegó a ser una ciudad famosa por causa de la Clínica La Prairie, que afirma tener el poder de retardar el envejecimiento y que recibe a millonarios y gente famosa de todo el mundo. La verdad es que el ser humano haría cualquier cosa para prolongar la vida. Pagaría cualquier precio y recorrería cualquier distancia.

El proverbio de hoy presenta el secreto de una vida larga y feliz desde el punto de vista divino. "Guarda mis mandamientos y vivirás", dice. Al mencionar los mandamientos y la ley, Salomón no está hablando exclusivamente de los diez eternos principios presentados en Éxodo 20, sino que se refiere a la Torah, que contenía todas las enseñanzas del Pentateuco e incluía además leyes de higiene, alimentación y convivencia comunitaria.

Guardar, en el sentido pleno de la lengua hebrea, significa atesorar. David, usando la misma expresión, dice: "En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti".* Los principios establecidos por Dios deben ser conservados en el cofre del corazón y, a partir de ahí, inspirar todos los procedimientos de la vida. El ser humano que sigue estos principios tiene paz, porque tiene una conciencia tranquila, y tiene una vida larga porque el respeto a los consejos divinos le garantiza seguridad. No solo vive más, sino también mejor. Vive con calidad de vida.

La Clínica La Prairie, entre los diversos tratamientos antiarrugas, tiene una aplicación que consiste en el paso de una corriente eléctrica a través de electrodos de oro, sobre la piel del rostro. Un lujo de esos solo se lo pueden permitir las personas de mucho dinero.

Tal vez tú nunca pases dos semanas en esta clínica, pero con seguridad puedes apoderarte del proverbio de hoy. Puedes abrir el corazón y hacer de él un cofre para atesorar las recomendaciones de Dios y andar en sus caminos. Los resultados están garantizados. La revista National Geographic en su edición de noviembre de 2005, afirma que las personas con esperanza y que siguen los principios bíblicos, tienen posibilidades de vivir más. Por eso, "guarda mis mandamientos y vivirás, y mi ley como las niñas de tus ojos".

'Sal. 119:11.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 23 de marzo de 2009

EL ALIADO INVISIBLE

Estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. (Jos. 1: 5).

Estudiad cuidadosamente la experiencia de Israel en sus viajes a Canaán. Necesitamos mantener el corazón y la mente disciplinados, refrescando la memoria con las lecciones que el Señor enseñó a su antiguo pueblo. Entonces las enseñanzas de su Palabra serán para nosotros interesantes e imponentes, como él concibió que lo serían para ellos (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 994).

Cuando Josué salió antes de la toma de Jericó, apareció frente a él un guerrero completamente equipado para la batalla. Y Josué preguntó: "¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?", y él contestó: "Como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora". Si los ojos de Josué se hubieran abierto como los de Eliseo en Dotán, y hubiera podido soportar la visión, hubiera visto a los ángeles del Señor acampados alrededor de los hijos de Israel; porque el disciplinado ejército del cielo había venido a pelear por el pueblo de Dios, y el Príncipe del ejército de Jehová estaba allí para dirigirlo. Cuando Jericó cayó, ninguna mano humana tocó los muros de la ciudad, porque los ángeles del Señor derribaron las fortificaciones, y penetraron en la fortaleza del enemigo. No fue Israel, sino el Príncipe del ejército de Jehová quien tomó Jericó. Pero Israel tuvo que hacer su parte para mostrar su fe en el Capitán de su salvación.

Hay batallas que pelear cada día. En cada alma se combate una gran guerra entre el príncipe de las tinieblas y el Príncipe de vida... Como agentes de Dios debéis someteros a él, para que planee, dirija y pelee la batalla por vosotros, con vuestra cooperación. El Príncipe de vida está al frente de su obra. El debe estar con vosotros en la batalla diaria con el yo para que podáis permanecer firmes a los principios; para que cuando las pasiones luchen por la supremacía, puedan ser doblegadas por la gracia de Cristo; para que seáis más que vencedores mediante Aquel que nos amó. Jesús ha estado sobre la tierra. Conoce el poder de cada tentación. Sabe cómo enfrentar cada emergencia, y cómo conduciros a través de cada sendero de peligro. Entonces, ¿por qué no confiar en él? (Id., págs. 994, 995).

E. G. White

viernes, 20 de marzo de 2009

PROCURANDO LA PAZ

No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda. (Gén. 13: 8, 9).

Abrahán volvió a Canaán "riquísimo en ganado, en plata y oro". Lot aún estaba con él, y de nuevo llegaron a Betel, y establecieron su campamento junto al altar que habían erigido anteriormente. Pronto comprendieron que las riquezas acrecentadas aumentaban las dificultades. En medio de las penurias y las pruebas habían vivido juntos en perfecta armonía, pero en su prosperidad había peligro de discordias entre ellos. Los pastos no eran suficientes para el ganado de ambos. . . Era evidente que debían separarse. Abrahán era mayor que Lot, y superior a él en parentesco, riqueza y posición; no obstante, él fue el primero en sugerir planes para mantener la paz. A pesar de que Dios mismo le había dado toda esa tierra, muy cortésmente renunció a su derecho. . .

Este caso puso de manifiesto el noble y desinteresado espíritu de Abrahán. ¡Cuántos, en circunstancias semejantes, habrían procurado a toda costa sus preferencias y derechos personales! ¡Cuántas familias se han desintegrado por esa razón! ¡Cuántas iglesias se han dividido, dando lugar a que la causa de la verdad sea objeto de las burlas y el menosprecio de los impíos! "No haya ahora altercado entre mí y ti", dijo Abrahán, "porque somos hermanos". No sólo lo eran por parentesco natural sino también como adoradores del verdadero Dios. Los hijos de Dios forman una sola familia en todo el mundo, y debería guiarlos el mismo espíritu de amor y concordia. "Amándoos los unos a los otros con caridad fraternal; previniéndoos con honra los unos a los otros" (Rom. 12: 10), es la enseñanza de nuestro Salvador. El cultivo de una cortesía uniforme, y la voluntad de tratar a otros como deseamos ser tratados nosotros, eliminarla la mitad de las dificultades de la vida. El espíritu de ensalzamiento propio es el espíritu de Satanás; pero el corazón que abriga el amor de Cristo poseerá esa caridad que no busca lo suyo. El tal cumplirá la orden divina. "No mirando cada uno a lo suyo propio, sino cada cual también a lo de los otros" (Fil. 2: 4) (Patriarcas y Profetas, págs. 125, 126).

E. G. White

jueves, 19 de marzo de 2009

¡NO RETROCEDAS!

Codicia el impío la red de los malvados; mas la raíz de los justos dará fruto. Prov. 12:12.

La versión de la Biblia en portugués dice en forma más enfática: "El perverso quiere vivir de lo que cazan los malos, pero la raíz de los justos produce fruto". Para entender el mensaje de hoy es preciso recordar que en la Biblia, el hombre justo es aquel que busca compañerismo diario con Jesús y sigue sus consejos. Jesús es la persona Justicia. Separado de él nadie puede ser justo. Aquel que escoge sus propios caminos y vive sin tomar en cuenta los consejos divinos, es llamado perverso. Perversión es la distorsión del bien. La persona puede pensar que está siguiendo el bien y, no obstante, pervirtió el camino.

Según la declaración de Salomón, el perverso "quiere vivir de lo que los otros cazan". Es decir, ambiciona, desea, sueña con las cosas listas. No está dispuesto a pagar el precio, ignora que el éxito es un proceso, y no una meta. Tú eres feliz mientras creces, no porque ya llegaste allá.

Ninguna victoria auténtica y prefabricada, ningún éxito real es el resultado de una fórmula mágica. El perverso prefiere seguir el camino fácil. Quiere la caza lista. De algún modo consigue dinero, confort, un buen auto y una buena casa. Si es posible comprar conciencias, es fácil pagar el precio.

El camino de los justos es diferente. El texto dice: "la raíz de los justos dará fruto". Planta hoy un retoño de naranjo y observa. Tarda en progresar: Desde que lo plantaste hasta que el naranjo produzca frutos, pasan más o menos cuatro años. Pero el fruto es dulce, porque es el resultado de un proceso natural.

La vida es así. El justo espera. Las cosas buenas no acontecen de un día para el otro. Es necesario plantar, trabajar y esperar en Dios.

¿Cuál será tu actitud en este nuevo día? ¿Saldrás confiando en tu capacidad profesional y en tu habilidad para los negocios? O antes de salir, ¿pedirás la dirección divina y someterás a Dios todos tus proyectos?

Haz de este día un día de victoria, de justicia y de dependencia divina. No pierdas la fe, aunque tengas motivos de sobra para abandonar todo. Espera en el Señor, porque: "Codicia el impío la red de los malvados; pero la raíz de los justos dará fruto".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 18 de marzo de 2009

LOS QUE OBSERVAN LOS MANDAMIENTOS DE DIOS SON COMO JOYAS

"Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve" ( Mal. 3:17).

Las obligaciones que vinculan nuestros nombres a los registros de la iglesia requieren que consagremos toda nuestra habilidad a la causa de Dios. Lo que sea menos, se opone a la obra. Dios requiere un servicio indiviso por el que consagremos a su causa: el corazón, el alma, la mente y las fuerzas.

Hay sólo dos lugares en el universo donde podemos depositar nuestros tesoros, en el banco de Dios o en el de Satanás. A causa de la escasez de medios la obra de Dios avanza lentamente. Los obreros no pueden ingresar en nuevos territorios. Hay millones que aún se encuentran bajo el imperturbable dominio de Satanás.

Satanás está trazando sus planes diligentemente para el último gran conflicto, cuando todos han de definir su posición. Después que el evangelio ha recorrido casi dos mil años de historia, Satanás presentará a los hombres y las mujeres la misma escena que presentó a Cristo. En un maravilloso panorama, hará que los reinos de este mundo pasen su gloria ante ellos... Desplegará ante la extasiada vista de ellos los reinos de este mundo en toda su gloria y les dirá que aquéllas son sólo muestras de lo que es su reino. Pero, ¿lo son? No. No lo son.

Mirad, oh, mirad. Escuchad las voces y los poderes que prevalecen en el mundo. El Vigía celestial contempla la tierra llena de violencia y de crimen. ¿Hay alguna voz que se eleve en oración? ¿Hay alguna señal de que se reconoce a Dios?... Miren, los que dudan entre la obediencia y la desobediencia. Contemplen con su imaginación la inmensa multitud que adora en el altar de Satanás. Escuchen la música, el lenguaje, calificado como alta educación. Pero, ¿qué ha escrito Dios de él? Lo llama "el misterio de la iniquidad".

El operativo que dirige el poder de la iniquidad pareciera llevar cautivo a todo el mundo... Enumeren los vicios de los hombres y las mujeres. Pero, es inútil intentar contarlos. La riqueza se ha conseguido por diversas formas de robo, y no sólo a los hombres, sino a Dios. La gente emplea todos los medios posibles para satisfacer su egoísmo. Se aferran de todo lo que pueden para satisfacer su codicia. La avaricia y la sensualidad prevalecen...

Pero, ellos no ven todas las cosas... Juan contempló a esta multitud. Se le reveló este culto al demonio y parecía como que el mundo entero estaba al borde de la perdición. Pero cuando miró con intenso interés, contempló una compañía de personas que guardan los mandamientos de Dios. Ellos tenían la señal de Dios en sus frentes y él exclamó: "Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús" (Manuscrito 122, 1898).

E. G. White

martes, 17 de marzo de 2009

EL LOS DERRIBARÁ

Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová, ni a la obra de sus manos, él los derribará, y no los edificará. Sal 28:5.

El Brasil tuvo un boxeador llamado Adilson Rodrigues da Silva, más conocido por el sobrenombre de "Maguila". Era un hombre grande, fuerte y duro. Cuando en cierta ocasión se ventilaba la posibilidad de luchar contra Mike Tyson, un periodista le preguntó: "¿Tienes miedo de Tyson?" La respuesta del folklórico Maguila fue: "Yo no tengo miedo de nadie, yo solo tengo miedo de los juicios de Dios".

La declaración de ese hombre sencillo con cara de malo, parecería haber sido inspirada en el salmo de hoy. Esta no es una súplica, es apenas una declaración del salmista. Es una profecía que describe cómo terminarán las personas que se endurecen contra Dios.

Lo dramático de la situación es que en este versículo David está hablando de su hijo Absalón y de los que junto con él trataron de arrebatarle el reino. Por tanto, no se puede pensar que esta sea una maldición de un rey airado contra sus enemigos. Tú recuerdas que en la última batalla contra el hijo rebelde, David ordenó a sus generales: "Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón".*

David, en este caso, es una pálida figura del modo como Dios tratará a las criaturas rebeldes. Al enterarse de la muerte de su hijo, colgado por la cabeza entre las ramas de un árbol y atravesado por las flechas, David llora: "¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón!"*

El amor de Dios por los seres humanos es incuestionable. Los buenos y los malos son amados por el Señor. Pero, es incuestionable también el hecho de que los rebeldes recibirán de manera natural la consecuencia de las decisiones equivocadas que tomaron.

En el salmo de hoy, David no se refiere solamente a la palabra de Dios. Aquellos rebeldes no se opusieron o ignoraron solo las enseñanzas divinas. Aquellas personas negaron también los "hechos" del Señor, lo que las maños del Señor hicieron. Dios es muy misericordioso con la criatura, va mucho más allá de la teoría. Muestra sus hechos. Todos los días, en cada esquina, en detalles simples o en acontecimientos extraordinarios, sus obras están siendo mostradas por amor al ser humano.

Pero la criatura parece no entender. Lo rechaza. Se endurece, "por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová, ni a la obra de sus manos, él los derriba y no los edificará". Vale la pena pensar en eso hoy.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 16 de marzo de 2009

LOS PRIMEROS OPONENTES RIDICULIZARON A LOS ADVENTISTAS

"¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?" (Rom. 8:35).

En lugar de basar sus argumentos en las Escrituras, los oponentes de la fe adventista escogieron emplear el ridículo y la burla. En sus esfuerzos por acopiar insultos sobre Guillermo Miller y su obra, el negligente y el impío, animados por la postura de los maestros religiosos, recurrieron a epítetos insultantes, a agudezas blasfemas y de muy bajo nivel. El encanecido caballero que había abandonado una casa confortable para viajar por su propio pecunio de ciudad en ciudad, de una población a otra, en un esfuerzo por llevar al mundo la advertencia del solemne e inminente juicio, fue denunciado como fanático, mentiroso y bribón especulador.

Se emplearon tiempo, medios, y talentos con el fin de difamar a los adventistas en abierto prejuicio contra ellos y arrojándolos al desprecio del público. Los ministros religiosos se ocuparon de recoger informas perjudiciales, fabricaciones absurdas y maliciosas, diseminándolas desde el púlpito. Se hicieron ingentes esfuerzos por alejar las mentes del pueblo del tema de la segunda venida. Sin embargo, en la búsqueda de aplastar al adventismo, el ministerio popular minó la fe en la Palabra de Dios. Se presentó como un pecado, algo vergonzoso para todos, la dedicación de tiempo al estudio de las profecías relacionadas con la venida de Cristo y el fin del mundo. Esta enseñanza hizo que algunos infieles y muchos otros se tomaran la libertad de andar según sus propias pasiones. Entonces los autores de este mal acusaron de todo esto a los adventistas.

Los [hermanos] Wesley confrontaron imputaciones similares de ciertos ministros agnósticos que constantemente perturbaron su labor y buscaron destruir su influencia. Se dijo de ellos que carecían de caridad, se los acusó de orgullo y vanidad, porque no rindieron pleitesía a las enseñanzas populares de ese tiempo. Juan Wesley intrépidamente desbarató estas acusaciones, demonstrando que eran ellos los responsables de los mismos males de los que se acusaban a los metodistas... El gran conflicto entre la verdad y el error se ha desarrollado a lo largo de la historia desde la caída del hombre. Dios y los ángeles y aquellos que se les han unido, han estado invitando, insistentemente, al arrepentimiento, a la santidad y a ir al cielo; en tanto que Satanás y sus ángeles, y los agentes humanos inspirados por ellos, se han opuesto a todos los esfuerzos divinos por bendecir y salvar a la humanidad caída (Spiritual Gifts, tomo 4, págs. 218-220).

E. G. White

viernes, 13 de marzo de 2009

LO QUE OJO NO VIO, NI OÍDO OYÓ

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. (1 Cor. 2: 9).

Los que verdaderamente aman a Dios, desearán mejorar los talentos recibidos a fin de que puedan ser una bendición para otros. Y pronto las puertas del cielo se abrirán para admitirlos, y los labios del Rey de gloria pronunciarán la bendición que será para sus oídos como la más hermosa música: "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo" (Mat. 25: 34). Así se les dará la bienvenida a los redimidos a las mansiones que Jesús les está preparando. Allí sus compañeros no serán los viles de la tierra, sino los que por la ayuda divina han formado caracteres perfectos. Toda tendencia pecaminosa, toda imperfección ha sido eliminada por la sangre de Cristo; y se les imparte la excelencia y brillantez de su gloria, que excede por lejos al fulgor del sol en su esplendor meridiano. Y la belleza moral, la perfección de su carácter [de Cristo], resplandece a través de ellos, con una excelencia que sobrepasa ese esplendor exterior. Están sin culpa ante el gran trono blanco, compartiendo la dignidad y los privilegios de los ángeles. *

"Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman". Teniendo en vista esta gloriosa herencia, "¿qué recompensa dará el hombre por su alma?" (Mat. 16: 26). Quizás sea pobre; pero posee una riqueza y dignidad que el mundo jamás podrá otorgar. *

Morar para siempre en este hogar de los bienaventurados; llevar en el alma, el cuerpo y el espíritu, no los obscuros estigmas del pecado y la maldición, sino la perfecta semejanza de nuestro Creador, y a través de los siglos sin fin progresar en sabiduría, conocimiento y santidad, explorando siempre nuevos campos del pensamiento, hallando siempre nuevos prodigios y nuevas glorias creciendo siempre en capacidad de conocer, disfrutar y amar, sabiendo que quedan todavía delante de nosotros gozo, amor y infinitos, tal es el fin hacia el cual dirige la esperanza el cristiano, el fin para el cual nos prepara la educación cristiana. *

E. G. White

jueves, 12 de marzo de 2009

¿QUE ME PUEDE HACER EL HOMBRE?

En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿qué puede hacerme el hombre? Sal. 56:4.

El versículo de hoy presenta una lucha extraña en el corazón del salmista. “No temeré”, dice osadamente. Pero en el versículo anterior, dice: “En el día que temo”. Al final de cuentas, ¿David tiene o no tiene miedo? La respuesta es: Tiene y no tiene. Era un ser humano. Su mente veía la inminencia del peligro y temía. No era tonto para hacer de cuenta que todo estaba bien, cuando no lo estaba. La auténtica fe, no lleva a nadie a desafiar el peligro. Si lo hiciera, la persona caería en la presunción.

En la mente del salmista sucedía algo dramático. El miedo instintivo lo asaltaba, pero no lo dominaba. "En Dios he confiado", declara él. En un determinado momento, el miedo y la confianza se peleaban en una lucha corporal por el control de la mente.

Todos los días sucede lo mismo con nosotros. Sabemos que podemos confiar. El Señor nos ha dado abundantes pruebas de su amor protector. Queremos confiar, pero el temor parece más fuerte que las propias fuerzas.

Hay un momento en que nos sentimos confusos. Respondemos del modo más extraño a los desafíos que la vida nos presenta.

¿Por qué nos sucede eso? Tal vez porque todavía no descubrimos el secreto que David descubrió. "En Dios alabaré su palabra", afirma él. Lo destacado en esta frase es la Palabra de Dios. Esa Palabra es eterna. No falla. Es confiable. "Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre".*

Todo aquel que conoce la Palabra de Dios, confía en él. La fe no crece de manera mística, romántica o filosófica. Es un crecimiento concreto y práctico. "Viene de la Palabra de Dios". **

El resultado final de confiar en Dios y en su Palabra es decir como David: "¿Qué puede hacerme el hombre?"

Por tanto, hoy, sal a la lucha de la vida confiando en las promesas divinas. Habrá piedras en el camino, con seguridad, pero tú tendrás la orientación oportuna de Dios para pasar por encima de las dificultades. Di: "En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿qué puede hacerme el hombre?"

* Isa. 40: 8 **Cf. Rom. 10:17.

Pr. Alejandro Bullón

martes, 10 de marzo de 2009

NO SE DESVÍE TU CORAZÓN

No se aparte tu corazón a sus caminos; no yerres en sus veredas. Prov. 7:25.

Los años que viví en la selva cumpliendo parte de mi ministerio, me enseñaron la importancia de no desviarme del camino. Muchas veces escogí caminos equivocados queriendo acortar distancias y siempre me salió mal. En la selva eso puede ser fatal.

La vida está llena de caminos. Seductores, mentirosos, falsos y engañadores. La insensatez aparece presentada en el libro de Proverbios como una mujer bonita que pretende llevarte al ansiado valle de la felicidad. El cebo que usa es el placer. No hay nada malo en el placer porque está relacionado con los sentidos y éstos fueron establecidos por el Creador. La felicidad incluye placer, pero el placer no siempre incluye la felicidad. La búsqueda del placer por el placer, es locura. El fin es perdición y muerte. La realidad, en verdad, es que vivimos en un mundo en que las personas confunden felicidad con placer.

El versículo de hoy contiene la advertencia divina sobre el peligro de desviarse. "No yerres en sus veredas", es decir, no andes perdido en sus caminos, refiriéndose a los caminos seductores de la necedad.

No sé si tú estuviste perdido alguna vez. Un sentimiento de soledad y miedo se apodera del corazón. A medida que el tiempo pasa y el miedo aumenta, parece que tú quedas anestesiado. Ya nada importa. Caminas sin cuidado, no mides las consecuencias, y te acercas temerariamente al peligro.

Esta es la figura que el sabio describe en el versículo de hoy. Cada vez que el ser humano se desvía voluntariamente de los caminos de Dios, va cayendo imperceptiblemente en el terreno del cinismo. La conciencia ya no le duele más. La persona queda insensible y avanza en la senda de su autodestrucción.

Vive con sabiduría. Revive tus sueños, lucha por las personas que amas, por los valores y principios que vienen del Señor, y camina victorioso en la conquista de tus ideales.

No salgas hoy para cumplir tu agenda sin tener la seguridad de que estás andando en los caminos de Dios. Aprende a desconfiar de tus "instintos" y a ser más obediente a los consejos divinos. "No se aparte tu corazón a sus caminos; no yerres en sus veredas".

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 6 de marzo de 2009

DOS MANOS PARA DIOS

Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. (2 Cor. 6: 1).

El Señor dio una lección importante a su pueblo de todas las épocas cuando, en el monte, dio instrucciones a Moisés acerca de la edificación del tabernáculo. Se requirió en esa obra perfección en todo detalle. Moisés era eficiente en todo el saber de los egipcios; tenía un conocimiento de Dios, y sus propósitos le habían sido revelados en visión; pero no sabía grabar ni bordar.

Israel había estado sujeto a servidumbre todos los días que pasó en Egipto; aunque había entre ellos hombres ingeniosos, no habían sido instruidos en las artes singulares que eran necesarias para la edificación del tabernáculo. Sabían hacer ladrillos, pero no labrar el oro o la plata. ¿Cómo había de realizarse el trabajo? . . .

Entonces Dios mismo le explicó cómo debía hacerse el trabajo. Designó por nombre a las personas que deseaba hicieran ciertas labores. Bezaleel tenía que ser el arquitecto. Era hombre de la tribu de Judá, a la cual Dios se deleitaba en honrar. . .
"Y he aquí que yo he puesto con él a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan: y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado" (Consejos para los Maestros, págs. 48, 49).

Entre la multitud había egipcios, que habían actuado como inspectores de ese trabajo y sabían muy bien cómo debía ser hecho. Pero la obra no dependía de ellos. El Señor se unió a agentes humanos, dándoles sabiduría para trabajar habilidosamente (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1108).

La habilidad en las artes comunes es un don de Dios. El provee el don y también la sabiduría para usar el don correctamente (Carta 60, 1907).

A fin de que el tabernáculo terrenal pudiese representar al celestial, debía ser perfecto en todas sus partes, y en todo minucioso detalle, como el modelo de los cielos. Así también ha de suceder con el carácter de los que serán finalmente aceptados a la vista del cielo (Consejos para los Maestros, pág. 49).

Que los obreros manuales que están hoy al servicio de Dios oren a él por sabiduría y discernimiento profundo para que puedan hacer su trabajo perfectamente (SDA Bible Comentary, tomo 1, pág. 1108).

E. G. White

martes, 3 de marzo de 2009

DEPENDE DE DIOS

Danos socorro contra el enemigo, porque vana es la ayuda de los hombres. Sal 60:11.

En la parábola del hijo pródigo, después de haber despilfarrado todo, el hijo busca la ayuda de un hacendado rico que lo manda a cuidar puercos. Final triste para un judío. Los judíos no podían ni siquiera pasar cerca de un cerdo. La lección es que el socorro humano, por mejor que sea, es vano. Es un simple comprimido para el dolor de cabeza, cuando el problema es un tumor cerebral.

Esto no significa que debamos rechazar los recursos humanos. Los médicos, abogados, arquitectos y enfermeras son necesarios. La tecnología, los remedios y el dinero son útiles, pero deben verse como instrumentos de solución y no como la solución en sí.

El ser humano se decepciona por depositar su confianza en las propias fuerzas, en vez de ponerlas en Dios. Eso sucede individual y colectivamente. Sucedió también con Israel. El pueblo de Israel se olvidó de Dios en los tiempos de bonanza. Creía que los buenos vientos nunca pasarían, que la cosecha siempre sería abundante y que el sol siempre brillaría.

Dios no discute cuando la criatura se apodera de la vida y vive como si el Creador no existiera. El Señor observa en silencio la insensatez humana. La vida se encarga de enseñarte que "vana es la ayuda de los hombres".

Cuando el salmista escribió este salmo, Israel pasaba por uno de esos momentos. Las cosas no andaban bien. El salmista comienza diciendo: "Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste; te has airado, ¡vuélvete a nosotros!"

¿Abandona Dios al ser humano? ¡Nunca! Es el hombre el que abandona a Dios. Después sufre, llora y se lamenta. El peso de la incertidumbre se posesiona de su corazón. Todos sus esfuerzos son vanos. Tampoco podría, pues, por ventura, ¿no es polvo? ¿No fue tomado del polvo y al polvo volverá? ¿Puede alguien construir un edificio sólido con polvo?

El salmista aprendió esta lección al ver las tragedias de su pueblo. Todos necesitamos aprender. A veces con lágrimas, con gemidos, sin saber adonde ir ni qué hacer. Pero todos, más tarde o más temprano, necesitamos aprender a depender de Dios.

Hoy, antes de salir de casa, dile a Jesús en tu corazón: "Danos socorro contra el enemigo, porque vana es la ayuda de los hombres".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 1 de marzo de 2009

MIRA MÁS ALLÁ

El alma generosa será prosperada, y el que saciare, él también será saciado. Prov. 11:25.

Nunca nadie pierde por ser bueno. Aquello que a primera vista puede parecer derrota, es victoria, si la consecuencia es haber extendido la mano a quien necesitaba de ayuda. Es verdad que vivimos en un mundo de traición e ingratitud. Muchas veces las personas pagan el bien con el mal, pero el principio bíblico continúa siendo el mismo. Más temprano o más tarde, si tú eres generoso, recibirás la recompensa de tu generosidad. Hoy, todo puede parecer derrota, pero si tienes paciencia, muy pronto, a la vuelta de la esquina, del otro lado de la curva —porque la vida es una carretera con muchas curvas—, tú encontrarás la recompensa de tu generosidad.

De acuerdo con la declaración de Salomón en el versículo de hoy, la prosperidad es la recompensa de las personas generosas. El sustantivo generosidad, en el original hebreo, proviene del verbo dússan, que literalmente significa "ser hecho gordo", en el sentido de recibir muchas bendiciones, riquezas, salud y dinero. Y, aunque todos esos beneficios son realidad en la vida de la persona generosa, la mayor bendición se menciona en la segunda parte del texto: "el que saciare, él también será saciado".

La sed, en la Biblia, es usada como símbolo de los anhelos del corazón humano. La sed del alma no se mitiga con dinero o con cosas materiales. Hay en lo íntimo del ser un profundo e incomprensible deseo de estar bien con la vida en sí. El ser humano tarda en entender que ese deseo es el anhelo natural de estar en paz con Dios.

Una persona egoísta se torna el centro del universo. Busca todo para sí. No tiene la capacidad de mirar fuera de su pequeño mundo de ambiciones personales. Esa manera de ver la vida lo transforma en un remolino de traumas y complejos que no lo dejan ser feliz. Todas las aguas del mundo no son suficientes para calmar la sed de su corazón.

Pero cuando la persona deja de beber ella sola, y se preocupa en dar de beber a otros, descubre que finalmente encontró lo que tanto buscaba. Lo que tú recibes es proporcional a lo que tú entregas.

Haz de este día un día de generosidad, no solo con las cosas que posees, sino también con tus sentimientos, "porque el alma generosa, será prosperada, y el que saciare, él también será saciado".

Pr. Alejandro Bullón