jueves, 30 de abril de 2009

DECLARACIÓN DE AMOR

Por tanto, he salido a encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado. Prov. 7:15.

A lo largo de casi cuatro décadas he viajado por muchos países y he hablado del amor de Jesús a multitudes, en estadios, teatros, plazas públicas y en los más diversos y extraños tipos de auditorios.

En cierta ocasión hablé en la playa de Camboriú, en la ciudad de Victoria, Brasil. Miles de personas sentadas en sillas de playa o de pie, oían los mensajes de esperanza extraídos de la Biblia. En esa ocasión el Señor alcanzó a Erico. Semi drogado, andaba dando vueltas por la playa cuando se encontró con el mensaje de Dios. Los himnos cantados enternecieron su corazón y en la penumbra de su mente embotada por la droga, brilló la esperanza de regeneración y libertad.

Conocí a Erico años después. Sus ojos brillaban de emoción cuando me contó que aquella noche había salido de casa al encuentro de amigos y de más droga y que, sin embargo, encontró a Jesús.

Aunque muchos, al igual que Erico, creen que un día encontraron a Jesús, la verdad es que fue Jesús el que los encontró a ellos, porque fue él quien los buscó. Erico salió aquella noche para buscar drogas, pero no sabía que un día Jesús saldría de los cielos para buscar a Erico.

El ser humano, por naturaleza, solo busca aquello que lo hace sufrir. Somos extrañamente incoherentes. El dolor nos aterroriza y, sin embargo, lo buscamos. Queremos desesperadamente alcanzar la felicidad, pero huimos de ella siguiendo nuestros propios caminos. Nada nos sale bien, pero insistimos, hasta que un día caemos, agotados, sin saber adonde ir ni qué hacer.

El otro día vi a un bebé de ocho meses chupando limón. Lo chupaba y después ponía cara fea y lloraba, pero continuaba buscando el limón.

Si dependiera de nosotros, pasaríamos la vida buscando lo que nos destruye, deambulando en las sombras de la noche por las playas de la vida, sin horizontes. Si dependiera de la búsqueda loca de nuestro corazón, encontraríamos solamente frustración y vacío, pero gracias a Dios que un día el Señor Jesucristo dejó todo y vino a buscarnos.

El versículo de hoy expresa la más bella declaración de amor que el ser humano jamás podría oír. Lleva esa declaración contigo hoy: "Por tanto, he salido a encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado".

miércoles, 29 de abril de 2009

CRISTO DESEA QUE LLEVEMOS FRUTOS TRABAJANDO PARA ÉL

"Todo pámpano que en mí no lleva fruto lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto" (Juan 15: 2).

He estado pensando en la lección que Cristo dio a sus discípulos poco antes de entrar en el Huerto de Getsemaní, sabiendo que ésta sería la última oportunidad que tendría de instruirlos antes de su crucifixión. Señalando una vid --a la cual los judíos habían considerado como la más noble de las plantas, una figura de todo lo que es poderoso, excelente y fructífero--, les dijo: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará".

Aquí hay algo que debemos estudiar... Tenemos nuestras oportunidades de llevar fruto; podemos dar testimonio de que somos ramas de la vid cargadas de fruto. Pero, si avanzamos de una forma negligente e indiferente, ¿cuál será nuestra posición? El Señor afirma que nos quitará, pues sin Cristo no podemos hacer nada y si somos como pámpanos muertos, incapaces de extraer la vitalidad y la nutrición de la Vid verdadera, nos transformamos en ramas marchitas. El Señor dice que todo pámpano que lleva fruto, lo limpiará para que lleve más fruto...

En el mundo habrá un enemigo contra quien luchar. Allí enfrentaremos a los poderes de las tinieblas. Y hemos de estar en este conflicto mientras perdure el tiempo. Nuestro Salvador estuvo en conflicto con los poderes de las tinieblas y éstos con él, desde que ingresó a este mundo. Es que Satanás estaba en lucha contra él. Y apenas ejerció su facultad de raciocinio, se planteó el conflicto con los poderes de las tinieblas. Su misma llegada como un infante en Belén, habría de establecer una norma en contra del enemigo.

Y cuando se fue, ¿qué ocurrió? ¿Quién asumiría la controversia? ¿Quiénes aceptarían el desafió de esta controversia y la conducirían hasta el mismo fin? Lo harían sólo los seguidores de Cristo en forma individual. Esto no implica únicamente a los pastores. Y este es un aspecto en el que se ha cometido un gran error. Pareciera creerse que de día en día, de hora en hora y minuto a minuto, los pastores deben cuidar de ellos. Pero, esto corresponde a cada alma.

No sabemos cuál es la labor que Dios tiene para nosotros... Si tenemos un solo talento y lo ponemos a trabajar, y el Señor ve nuestra fidelidad en lo muy poco, entonces nos dará otro talento... Y, de este modo, los talentos habrán de crecer y desarrollarse y cuanto más pongamos en esta inversión, tantos más talentos tendremos que emplear para la gloria de Dios (Manuscrito 56, 1890).

martes, 28 de abril de 2009

NO HABLES MÁS DE LO NECESARIO

Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová. Sal. 41:1.

Este es el tercer salmo que comienza con la palabra bienaventurado. Los otros son el Salmo 1 y el 32. Bienaventurado quiere decir "feliz", "bendecido". ¿Quién no anhela ser feliz?

Este salmo tiene una estrecha conexión con el salmo anterior, en el que el salmista termina diciendo: "Aunque afligido yo y necesitado". Después viene el versículo de hoy "Bienaventurado el que piensa en el pobre".

Evidentemente David está hablando de él mismo como necesitado. Pero David no era pobre en recursos materiales. Este salmo fue escrito durante la rebelión de Absalón, su hijo. En esa época, el salmista ya era rey de Israel. Un rey nunca pasa por necesidades materiales, por tanto, la promesa de hoy no es simplemente para el que da una limosna en la calle, u ofrece un plato de comida al hambriento.

La pobreza es carencia de algo, falta de algo. La pobreza comienza cuando las cosas se acaban. Una persona no es pobre solo porque vive en una casucha sencilla o porque viste ropa remendada. Una persona también es pobre cuando las fuerzas llegan al fin, cuando el cónyuge muere, o el hijo está en la cárcel, o cuando la alegría desaparece y la tempestad envuelve su vida.

La promesa de Dios hoy es para todos aquellos que son capaces de ver un corazón quebrantado, un alma herida, un ser desamparado, con hambre de paz o de consuelo, y están listos a extender la mano o a ofrecer una palabra de consuelo. A estos dice: "En el día malo lo librará Jehová".

Observa bien la promesa. El Señor no dice que los librará del mal, sino "en el día malo".

Cuando tú preguntas por qué sufres si andas en los caminos del Señor y haces su voluntad, estás reclamando de Dios una promesa que él nunca te hizo.

"El día malo", o día del mal, siempre tocará la vida de los hijos de Dios en esta tierra. Tarde o temprano, siempre tendremos una lágrima que derramar, pero si tú extendiste la mano para ayudar y confortar al pobre y al necesitado en el "día malo" de ellos, Dios con certeza extenderá su mano para sacarte de las dificultades cuando la prueba llegue a tu vida.

Por eso, a lo largo de este día, pídele a Dios que abra tus ojos para ver a un necesitado y socorrerlo, porque "Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová"

lunes, 27 de abril de 2009

"¿HASTA CUÁNDO NO QUERRÉIS GUARDAR MIS MANDAMIENTOS?"

"Mas en el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día" (Exo. 16: 5).

El Señor permitió que el pueblo de Israel fuera cautivo a Egipto porque no anduvieron en sus sendas, antes bien lo deshonraron con sus continuas transgresiones. Allí sometidos a la opresión y la dura servidumbre, no pudieron observar el sábado de Dios y por su prolongada relación con una nación idólatra confundieron y corrompieron sus creencias. La asociación con los impíos y los incrédulos ha de ejercer la misma influencia en quienes creen la verdad presente a menos que mantengan al Señor siempre ante ellos para que su Espíritu sea su escudo protector...

Faraón vio las portentosas obras del Espíritu de Dios, vio los milagros que efectuaba el Señor mediante su siervo, pero rehusó obedecer la orden de Dios. El rebelde rey había preguntado orgullosamente: "¿Quién es Jehová para que yo oiga su voz y deje ir a Israel?" Y a medida que los castigos de Dios caían más y más duramente sobre él, persistía en su resistencia obstinada. Al rechazar la luz del cielo, se endureció y dejó de ser impresionable... Los que exaltan sus propias ideas por encima de la voluntad de Dios claramente especificada, están diciendo como Faraón: "¿Quién es Jehová para que yo oiga su voz?" Cada rechazo de la luz endurece el corazón y oscurece el entendimiento, y así les resulta a los hombres más y más difícil distinguir entre lo correcto y lo erróneo y se vuelven más osados en su resistencia a la voluntad de Dios.

Dios sacó a su pueblo Israel de Egipto para que pudiera guardar su sábado, y les dio indicaciones especiales acerca de cómo observarlo. Las instrucciones dadas a Moisés fueron registradas para beneficio de todos los que vivieran en la tierra hasta el fin del tiempo. Dios ha hablado; escuchemos sus palabras y pongámoslas por obra.

Cuando se dio el maná, el pueblo fue probado en su obediencia de la ley de Dios. Entonces, el Señor dijo a los hijos de Israel por medio de Moisés: "He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no"...

A pesar de esta indicación específica de Dios, algunos salieron a recoger maná el séptimo día, pero no encontraron nada y el Señor le dijo a Moisés: "¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?" No debe haber error alguno en este asunto, el Padre y el Hijo descendieron sobre el Monte Sinaí y allí los preceptos de su ley se pronunciaron con magnífica grandeza ante la audiencia de todo Israel (Manuscrito 3, 1885).

domingo, 26 de abril de 2009

LUZ Y SALVACIÓN

Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Sal. 27:1.

Un día me llamó telefónicamente un empresario que atravesaba por un momento financiero difícil. Nada le salía bien. Desde el punto de vista humano había hecho todos los ajustes necesarios para sacar a su empresa de la quiebra, pero todo parecía inútil.

"Necesitaba pasar por esta prueba para saber que mi cristianismo y mi confianza en Dios no era pura teoría" -me dijo angustiado. "Confiar en Dios cuando la empresa crecía era fácil, pero hoy estoy a la puerta del quebranto financiero y comprendo que nunca fui un buen cristiano", terminó diciendo.

¿Ya experimentaste tú el desánimo en los momentos difíciles de la vida? ¿El verdadero cristiano nunca flaquea? ¿Su fe permanece inquebrantable en medio de la misma tormenta?

Tal vez tú tengas que leer todo el Salmo 27. Escogí para el devocional solo un versículo. El salmista expresa en él toda su confianza en Dios. "Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?" —pregunta. ¡Qué confianza!

Los primeros 6 versículos de este salmo son declaraciones extraordinarias de confianza en Dios. "Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado" -declara el salmista en el versículo 3.

Pero, de repente, en el versículo 7 acontece algo extraño. Toda aquella confianza desaparece. En la segunda mitad del salmo, encontramos a un David amedrentado. "Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; ten misericordia de mí, y respóndeme".

¿Qué pasó con toda la confianza de la primera parte? Nada. Estaba ahí, en el mismo lugar. Solo que el corazón del salmista es un corazón humano, como el tuyo y como el mío. Tan humano como el de Jesús en la cruz del Calvario, al preguntar a su Padre: "¿Por qué me abandonaste?"

El Padre no lo había abandonado. Así como no abandonó a David en medio de la tribulación y como no te abandonará nunca a ti, aunque tu corazón a veces, presionado por el dolor y el sufrimiento, sienta que Dios no se acuerda de ti.

Por eso hoy, sea que todo ande bien a tu alrededor, o que la tormenta intimidatorio parezca que va a hundir tu embarcación, ora a Dios diciendo: "Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?"

viernes, 24 de abril de 2009

LA DESOBEDIENCIA A DIOS GENERA EXCUSAS MUY POBRES

"¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las Palabras de Jehová? Ciertamente, el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros" (1 Sam. 15:22).

Los últimos días se ciernen sobre nosotros y Satanás trabaja con todas sus artes infernales a fin de engañar y destruir a las almas. Los reproches de los testimonios son recibidos casi universalmente con un: "Creo en los testimonios, pero no los entiendo". El Señor ha corregido sus sendas extraviadas para salvarlos de la infelicidad, el engaño y la ruina, pero han seguido igual, como si la luz y las advertencias jamás hubieran llegado a ellos. Si hubieran estado en armonía con Dios, no se estarían apartando del Señor. Es por causa de su alejamiento de Dios que no escucharon su voz que los llamó diciéndoles: "Volveos a mí y yo me volveré a vosotros" y "os sanaré de todas vuestras rebeliones".

Saúl, después que hubo desobedecido los requerimientos de Dios con respecto a destruir a los amalecitas, salió al encuentro de Samuel, y le dijo: "Bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de Jehová. Samuel entonces dijo: ¿Pues qué balido de ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis oídos?..." La respuesta fue la misma que hemos escuchado en casos similares: una excusa, una mentira: "El pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tu Dios". Saúl no dijo, "mi" [Dios], ni "nuestro" [Dios], sino "tu Dios". Muchos que profesan servir a Dios están en la misma situación de Saúl: cubren proyectos ambiciosos, el orgullo de la ostentación, con una vestimenta de supuesta justicia...
Samuel contempló a Saúl con indignación aunque con profunda compasión e inocultable congoja por el pecado cometido por uno a quien amaba sinceramente; aunque este amor no podía cerrar sus labios... Samuel entonces le comunicó al rey las terminantes palabras del Señor. Con todo, Saúl repitió su defensa, ellos habían perdonado lo mejor de las ovejas para ofrecerlas en sacrificio al Señor... [Entonces Samuel le dijo:] "Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey"...

¡Oh, cuán pocos pueden imaginar la aflicción del corazón de Samuel cuando regresó a Rama! Dios había puesto bajo su responsabilidad el caso de Saúl y también el peso de este terrible mensaje que debía transmitir al monarca.

Rara vez un pecador se siente bien al recibir un mensaje de reproche. Culpa al que abrió los labios y pronunció las palabras de advertencia, de abrigar una agenda personal. En su ceguera no se da cuenta de que está alejando de sí, por su terca resistencia, la última oferta de luz y de misericordia... Se me ha hecho ver este mismo poder cautivador de odio por la admonición, de necedad y de rebelión, como nunca antes lo había visto. El que recibe el mensaje de reproche se aferra firmemente a sus propias opiniones (Manuscrito 1a, 1890).

jueves, 23 de abril de 2009

¡MUÉVETE!

Así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado. Prov. 6:11.

Las cosas en el mundo de la Internet acontecen con una velocidad extraordinaria. Un site como el "Google" que comenzó apenas hace siete años, facturó en el año 2005 unos 6 mil millones de dólares. Es dinero que deja confuso a cualquier mortal.

En un mundo cada vez más globalizado es imposible quedar parado. Permanecer en la inercia o moverse como si aun estuviéramos viviendo la euforia del descubrimiento de la rueda, puede ser fatal.

¿Cómo andar en carreta cuando existe un tren bala? ¿Cómo enviar los mensajes por barco si con un clic del ratón la noticia puede dar la vuelta al mundo?

El proverbio de hoy tiene como propósito despertar a las personas que bajo el argumento de estar "esperando en el Señor", se quedan de brazos cruzados mientras la caravana de los vencedores avanza.

La pobreza y la necesidad no pueden nunca ser características del cristiano. La humildad y la sencillez, sí. La mediocridad y el conformismo, jamás. El trabajo es un don divino, dado al ser humano antes de la existencia del pecado. La ocupación sería una bendición. Una vida de ocio no tendría sentido. Después de la entrada del pecado, el trabajo pasó a ser un elemento terapéutico. Es verdad que el cansancio y la fatiga harían que la criatura huyera naturalmente del esfuerzo, pero el trabajo todavía continuaría siendo el mayor instrumento formativo y restaurador.

No hagas del trabajo apenas una herramienta para ganar dinero. Haz de él un acto de servicio. El dinero no satisface. El servicio realiza, y la consecuencia es el dinero.

La persona que se entrega a una vida de inactividad verá que, tarde o temprano, la pobreza aparecerá en su vida como un ladrón, agazapada, lenta, pero inevitable. No hay cómo huir de esa realidad.

Haz de este día un día de realizaciones. El mundo gira y si tú no acompañas su movimiento, con certeza quedarás atrás. Dialoga con Jesús. Pon tus planes y proyectos en las manos de Aquel que no conoce la derrota y ve a la lucha. No te quedes parado, porque si lo haces "vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado".

miércoles, 22 de abril de 2009

LA APOSTASÍA SEGUIDA POR LA RUINA

La tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. (Isa. 24: 5).

Los habitantes de los Estados Unidos han sido un pueblo favorecido, pero el día que restrinjan la libertad religiosa, abjuren del protestantismo y apoyen al papado, habrán colmado la medida de su iniquidad y en los libros del cielo se registrará que han incurrido en "apostasía nacional." El resultado de esta apostasía será la ruina de la nación.

Por el decreto que imponga la institución del papado en violación a la ley de Dios, esta nación se separará completamente de la justicia. Cuando el protestantismo extienda la mano. . . para asir la mano del poder romano, cuando se incline por encima del abismo para darse la mano con el espiritismo, cuando, bajo la influencia de esta triple unión, ese país repudie todo principio de su constitución como gobierno protestante y republicano, y haga provisión para la propagación de mentiras y seducciones papales, entonces sabremos que ha llegado el tiempo en que se verá la asombrosa obra de Satanás, y que el fin está cerca.

El espiritismo hace aparecer a Satanás como benefactor de la raza humana, que sana las enfermedades del pueblo y profesa presentar un sistema religioso nuevo y más elevado; pero al mismo tiempo obra como destructor. . . Al par que se hace pasar ante los hijos de los hombres como un gran médico que puede curar todas sus enfermedades, Satanás producirá enfermedades y desastres al punto que ciudades populosas serán reducidas a ruinas y desolación . . .Y luego el gran engañador persuadirá a los hombres de que son los que sirven a Dios los que causan esos males.

A medida que los hombres se apartan más y más de Dios, se permite que Satanás ejerza su poder sobre los hijos de desobediencia. Él origina la destrucción entre los hombres. En tierra y mar se producen calamidades. El incendio y la inundación destruyen vidas y bienes. Satanás decide culpar de todo esto a quienes rehusan prosternarse ante el ídolo erigido por él. Sus agentes señalan a los adventistas como causantes del problema y dicen: "Esta gente está desafiando la ley. Están violando el domingo. Estos terribles juicios cesarían si se los obligara a obedecer la ley que impone la observancia del domingo".

martes, 21 de abril de 2009

COMO VENCER A LOS ENEMIGOS

Por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos; en tu nombre hollaremos a nuestros adversarios. Sal. 44:5.

No se sabe con precisión quién fue el autor de este salmo, ni en qué época fue escrito. Posiblemente haya sido en el tiempo de la invasión de los asirlos y el autor haya sido el rey Ezequías. Una cosa es cierta, Israel estaba con los días contados. El enemigo no era imaginario. Era real y estaba próximo y el pueblo de Dios no sabía qué hacer, ni para dónde ir.

Todos los días tú y yo enfrentamos situaciones parecidas. Enemigos de todo tipo rodean nuestra vida. La enfermedad, el desempleo, el rechazo, la desintegración de la familia. En fin. No son enemigos imaginarios. Están realmente ahí, ante nosotros.

Ezequías sabía en quien depositar la confianza. Si tú lees los primeros versículos de este salmo, encontrarás varias veces el adjetivo posesivo tú. El autor está hablando de Dios: "...tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro". Él es el rey auxiliador y su nombre es poderoso". ¿Necesitas tener miedo estando escondido en las manos de un Dios así?

Pero nota también que el texto de hoy dice: "Por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos". Ezequías no deja toda la responsabilidad de la victoria con Dios. Sabe que hay una participación humana. ¿Cuál es la responsabilidad de la criatura? Aceptar. Permitir que Dios opere en nosotros y a través de nosotros, sus grandes obras de victoria.

La mayor lucha que debemos vencer no es contra los enemigos externos. El mayor y más peligroso enemigo está dentro de nosotros mismos. Es la indómita criatura que no le gusta someterse al control divino. Preferimos luchar, agonizando, sangrando, y agotarnos, pero continuamos luchando hasta que caemos impotentes en algún rincón de la vida.

Ezequías aprendió a confiar en Dios. No fue fácil para él. Nunca fue fácil Para nadie, pero, finalmente entendió que solo estaría perdido.

¿Quién se levantó contra ti? ¿Es hoy uno de esos días en que todo parece nebuloso en tu vida? ¿Abres la puerta de tu corazón y ves un ejército amenazador listo para derrotarte? ¡No temas! La Biblia es la historia de la liberación del hombre. La Biblia muestra a un Dios activo y dispuesto a intervenir en la vida de sus hijos, si estos se lo permiten. Por eso, repite hoy con convicción: por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos".

lunes, 20 de abril de 2009

LA FE Y LAS OBRAS DEBEN COMBINARSE

"Y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres y la reedificaré" (Neh. 2: 5).

Al fin, el pesar que abrumaba el corazón de Nehemías ya no pudo esconderse. Las noches de insomnio y los días llenos de congoja hicieron huella en el semblante de Nehemías. El ojo penetrante del monarca, velando por su propia seguridad, estaba acostumbrado a observar los rostros y a penetrar los disfraces, de modo que se dio cuenta de que alguna aflicción secreta acosaba a su copero. Le preguntó: "¿Por qué está triste tu rostro, pues no estás enfermo? No es esto sino quebranto de corazón".

La pregunta llenó a Nehemías de aprensión. ¿No se enojaría el rey al saber que mientras el cortesano parecía dedicado a su servicio estaba pensando en su pueblo lejano y afligido? ¿No perdería la vida el ofensor? ¿Quedaría en la nada el plan con el cual soñara para devolver a Jerusalén su fuerza? "Entonces --escribe-- temí en gran manera". Con labios temblorosos y ojos arrasados por las lágrimas, reveló la causa de su pesar... La ciudad, casa de los sepulcros de sus padres, estaba desierta, y sus puertas consumidas por el fuego. La mención de la condición en que estaba Jerusalén despertó la simpatía del monarca sin despertar sus prejuicios idólatras. Otra pregunta dio a Nehemías la oportunidad que aguardaba desde hacía mucho: "¿Qué cosa pides?"

Pero el varón de Dios no se atrevía a responder antes de haber solicitado la dirección de Uno mayor que Artajerjes. Dice él: "Entonces oré al Dios de los cielos. La silenciosa oración que elevó a Dios fue la misma que había ofrecido durante varias semanas: que el Señor prosperara su petición. Y ahora, cobrando valor al saber que tiene un Amigo, omnisciente y todopoderoso, que trabaja a su favor, el varón de Dios serenamente le dio a conocer al rey su petición de ser liberado por un tiempo de su oficio en la corte y se le autorizase reconstruir los lugares desolados en Jerusalén y hacer de ella una vez más una ciudad fuerte y protegida. Consecuencias importantes para toda la nación judía y para la ciudad pendían de esta petición. "Y --dice Nehemías--, me lo concedió el rey, según la benéfica mano de Jehová sobre mí".

Mientras Nehemías imploraba la ayuda de Dios, no se cruzó de brazos, pensando que no tenía más responsabilidad en el cumplimiento de su propósito de restaurar a Jerusalén. Con admirable prudencia y previsión, procedió a tomar todas las providencias necesarias para asegurar el éxito de la empresa (Manuscrito 58, 1903).

domingo, 19 de abril de 2009

Dios nos Cuida

Cuando el año 1814 empezó, tropas de suecos, cosacos, alemanes y rusos estaban a media hora de marcha de la ciudad de Sleswick. Noticias terribles del comportamiento de los soldados venían desde el campo cada día. Se pensaba que el ataque final llegaría la medianoche del 5 de enero, que se acercaba.

En las afueras de la ciudad, en el lado por donde venían los enemigos, había una casa solitaria, y en ella había una anciana creyente, que estaba orando seriamente con las palabras de un antiguo himno, para que Dios levantase una muralla alrededor de ellos, para que el enemigo no pudiera atacarles. En esa misma casa vivían su hija, viuda, y su nieto, un joven de 20 años. Él oyó la oración de su abuela, y no pudo evitar decir que no comprendía cómo ella podía pedir algo tan imposible como que un muro se construyera alrededor de la casa para librarlos del enemigo. La anciana añadió:
- "Sin embargo, ¿piensas que si fuera la voluntad de Dios construir una muralla alrededor de nosotros, sería imposible para Él?

Llegó la terrible noche del 5 de enero y a la medianoche los soldados empezaron a entrar en todos lados. La casa de la que hablábamos estaba cerca de la carretera, y era mayor que las casas que estaban cerca, que eran solo casas muy pequeñas. Sus habitantes miraban con ansias o temor cómo los soldados entraban en una y otra casa para pedir lo que quisieran; pero todos pasaron de largo de su casa.

Durante todo el día había habido una terrible nevada (la primera del invierno) y hacia la noche la tormenta se hizo tan violenta que apenas se reconocía con otros años.

Al final cuatro partidas de cosacos llegaron, porque la nieve no los dejaba entrar antes en la ciudad por otro camino. Esta parte de las afueras estaba un poco lejos de la ciudad misma. Las casas cercanas a donde vivía la anciana se vieron así llenas con 50 o 60 de estos hombres salvajes. Fue una noche terrible para los que vivían en esa parte de la ciudad, llena a rebosar con tropas enemigas. Pero ni un solo soldado entró en la casa de la abuela; y en medio de los gritos de alrededor ni siquiera se oyó un golpe en la puerta para asombro de la familia.

A la mañana siguiente, cuando salió el sol, vieron la causa. La tormenta había descargado una cantidad tal de nieve entre la carretera y la casa que no se podía llegar allí.

- "¿Ves ahora, hijo mío," -dijo la anciana- "que fue posible para Dios levantar una muralla alrededor de nosotros?".

Sofonías 3:17
El Señor está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.

Salmo 89:8
On Señor, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú?, Poderoso eres, Señor. Y tu fidelidad te rodea

viernes, 17 de abril de 2009

CRISTO EN SU SEGUNDA VENIDA

Esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder por el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. (Fil. 3: 20, 21).

Cristo había ascendido al cielo en forma humana. Los discípulos habían contemplado la nube que lo recibió. El mismo Jesús que había andado, hablado y orado con ellos; que había quebrado el pan con ellos; que había estado con ellos en sus barcos sobre el lago, y que en ese mismo día había subido con ellos hasta la cumbre del monte de los Olivos, el mismo Jesús había ido a participar del trono de su Padre. Y los ángeles les habían asegurado que este mismo Jesús a quien habían visto subir al cielo, vendría otra vez como había ascendido.

La gloria de la humanidad de Cristo no se dejó ver cuando estuvo en la tierra... La misma humanidad aparece ahora mientras desciende del cielo revestido de gloria, triunfante, sublime.

Cristo vendrá en su propia gloria, en la gloria del Padre, y en la gloria de los santos ángeles. Millones de millones y millares de millares de ángeles. . . lo escoltarán en su camino. En lugar de la corona de espinas, él llevará una corona de gloria: una corona dentro de una corona. En lugar de ese antiguo manto de púrpura, estará vestido con un ropaje del blanco más puro, tanto que "ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos" (Mar. 9: 3). Y en su vestido y en su muslo habrá escrito un nombre: "Rey de reyes y Señor de señores" (Apoc. 19; 16).

Todo el cielo se vaciará de ángeles, mientras los santos lo estén esperando, mirando hacia el cielo, como lo hicieron los galileos cuando ascendió desde el monte de los Olivos. Entonces únicamente los que sean santos, los que hayan seguido plenamente al manso Dechado, se sentirán arrobados de gozo y exclamarán al contemplarle: "He aquí, éste es nuestro Dios; le hemos esperado, y nos salvará". Y serán transformados "en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta", aquella trompeta que despierta a los santos que duermen, y los invita a salir de sus camas de polvo, revestidos de gloriosa inmortalidad, y clamando: "¡Victoria! ¡Victoria sobre la muerte y el sepulcro!"

jueves, 16 de abril de 2009

ASISTE AL NECESITADO

El hombre cuerdo encubre su saber; mas el corazón de los necios publica la necedad. Prov. 12:23.

Hay un proverbio indio que dice: "No digas todo lo que sabes, porque quien dice todo lo que sabe, generalmente dice lo que no conviene". Las personas que saben mucho, no tratan de mostrar que saben. Son prudentes. Callan cuando es necesario y hablan en el tiempo oportuno. El sabio sabe lo que habla, porque sabe lo que piensa.

Las personas que hablan más de lo necesario tienen, frecuentemente, complejos que controlan sus palabras y actitudes. Precisan ser el centro de la atención y, en la mayoría de los casos, muestran que tienen dominio sobre temas que desconocen.

En el silencio del corazón, esas personas sufren porque perciben la insensatez de "publicar la necedad", pero el deseo de "aparecer" es casi instintivo.

Un día, esa persona conoce valores éticos y entonces el dolor aumenta. Lucha para aplicar los conceptos aprendidos. Lucha consigo misma, contra sus complejos, los temores y los traumas que no logra identificar. Es una lucha injusta. Nadie vence a un enemigo oculto. Es una batalla cruel. La persona sufre la angustia de no vivir la teoría que conoce. Sabe porqué las cosas no funcionan en su vida, porqué su matrimonio anda mal, y porqué la relación con los hijos es pésima, trata, intenta, pero sus esfuerzos son inútiles.

La incoherencia de muchos libros de autoayuda consiste en que presentan una receta maravillosa. Pero no dicen cuáles son los verdaderos ingredientes para conseguirla. "Saca la energía que hay dentro de ti" —afirman. "Descubre tu potencial" -proclaman. Y cada vez que tú miras dentro de ti, en busca del famoso "potencial", solo encuentras un mundo difuso y sin forma de sombras que dan miedo.

El mejor libro de autoayuda que existe es la Biblia. No hay principios de "inteligencia emocional" que no estén registrados en el texto bíblico. La diferencia es que la Biblia te lleva a Jesús, que es la única persona capaz de poner orden en tu mundo interior.

Acude hoy a Jesús. La verdadera energía viene de lo alto, no de dentro. Y recuerda: "El hombre cuerdo encubre su saber; mas el corazón de los necios publica la necedad".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 15 de abril de 2009

LA RESURRECCIÓN DE CRISTO ESTABLECE LA SUPREMACÍA DE DIOS

"Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloría" (Sal. 24: 7).

Todo el cielo contemplaba el conflicto... Aquí en la tierra Satanás aviva la enemistad que subyace en la mente del hombre para resistir la salvación que fue traída a un costo infinito. [Cristo] era la luz del mundo y el mundo no lo conoció. Creó este mundo y el mundo no lo reconoció. Pero cuando lo persiguieron, la Majestad del cielo debió ir de un lugar a otro. Y el cielo observó esto. Y fue rechazado y despreciado; padeció la burla y la ignominia; pero siendo ultrajado no devolvió dicha afrenta. Sin embargo, Satanás no dejó de perseguirlo hasta que Cristo fue colgado en la cruz del Calvario. Todo el cielo y los mundos creados por Dios, contemplaron este conflicto; ¿podría Cristo llevar hasta el fin su plan de salvar a las almas perdidas en el abismo del pecado?

El gran rebelde fue desarraigado de las mentes de todos cuantos contemplaron la resurrección de Cristo. Entonces se demostró que la ley de Dios es inmutable y que su jurisdicción se extiende a todos los habitantes del cielo y la tierra y a todas las inteligencias creadas. Cristo estuvo con sus discípulos por cuarenta días y cuarenta noches... Entonces fue arrebatado al cielo y la multitud de cautivos fue con él y una hueste celestial lo rodeaba y a medida que se aproximaban a la ciudad de Dios, el ángel que lo acompañaba, dijo: "Alzad, oh puertas, vuestras cabezas. Y alzaos, vosotras puertas eternas, y entrará el Rey de gloria".

Ahora este Salvador es nuestro intercesor que ofrece una expiación por nosotros delante del Padre... Este precioso Salvador viene otra vez... Y cuando él venga por segunda vez, no tendrá sobre su frente una corona de espinas, ni habrá un manto de púrpura que cubra su forma divina. No se escucharán las voces que digan: Crucifícale, Crucifícale, sino una exclamación de las huestes angélicas y de quienes lo esperan para recibirlo, que dirán: Digno, digno es el Cordero que fue inmolado. El divino Conquistador, en vez de una corona de espinas, cubrirá sus sienes con una corona de gloria; en lugar de aquel viejo manto real con que lo vistieron para burlarse, vestirá un inmaculado manto de purísimo blanco. Y sus manos que fueron horadadas por los crueles clavos, resplandecerán como el oro...

Los justos muertos saldrán de sus sepulcros y los que viven y han permanecido, serán arrebatados junto con ellos para encontrar al Señor en el aire y así estar para siempre con el Señor. Y escucharán la voz de Jesús que será a sus oídos más dulce que cualquier melodía que haya escuchado mortal alguno. "El conflicto ha terminado. Venid, benditos de mi Padre y entrad en el reino que ha preparado para vosotros desde la fundación del mundo" (Manuscrito 11, 1886).

E. G. White

martes, 14 de abril de 2009

Velar

Cuentan que aquella noche era especialmente fría en el desierto. Abdalá montó su pequeña tienda de campaña, tan pequeña que apenas cabía él acostado. Se despidió de su camello, llamado “Indecisión”, acariciándole la cabeza, pero dejándolo fuera, y se dispuso a pasar una noche tranquila y reparadora.

Apenas había conciliado el sueño cuando el camello lo llamó con voz suave, pero insistente. “Déjame meter la nariz en tu tienda, hace mucho frío y la tengo completamente helada…” Abdalá, que era un hombre bueno, accedió a la petición.

Pero ocurrió que en cuanto se durmió profundamente, el camello empujó un poco y metió la cabeza completa. Como la tienda era tan pequeña, al hacer esto topó con la cabeza del hombre y lo corrió hasta que éste sacó los pies por el otro extremo. Abdalá protestó, pero “Indecisión” le hizo ver que eso no era en realidad gran cosa. Pasó poco tiempo para el camello metiera los hombros y empujara a su patrón afuera, hasta las rodillas. Para hacer el cuento corto, “Indecisión” siguió introduciéndose en la tienda, llenándola por completo y sacando a Abdalá por el otro extremo, hasta que finalmente quedó completamente fuera.

¿Le suena esto conocido? ¿No le ha ocurrido alguna vez que al dejar entrar un poco de indecisión ésta lo llenó todo, sacándolo de las cosas buenas de la vida? Por ejemplo, le ocurre a los estudiantes cuando se están preparando para un examen, pero frente al televisor dejan que indecisión les pida ver “un poquito más”. Y le ocurre también a los vendedores, cuando les pide “posponer para la semana que entra” la visita a ese cliente importante. Y por supuesto le sucede a aquel que quiere bajar de peso, pero deja que el perverso camello le solicite “empezar después de…”. Sí, cuando dejamos a la indecisión meter la nariz en nuestra vida, no importa si somos amas de casa o ejecutivos de empresa, acabará por llenarla toda, y prácticamente sacarnos de ella.

Proverbios 10:5
El que recoge en el verano es hombre entendido, el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza.

Marcos 13:35, 36
Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo.

lunes, 13 de abril de 2009

UNA PROVECHOSA QUEMAZÓN

Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos. (Hech. 19: 18, 19).

Al quemar estos libros de magia, los conversos efesios mostraron que ahora aborrecían las cosas en las cuales se habían deleitado una vez. Era por la magia como habían ofendido especialmente a Dios y puesto en peligro sus almas; y contra la magia manifestaron tal indignación. . .

Reteniendo estos libros, los discípulos se hubieran expuesto a la tentación; vendiéndolos, hubieran colocado la tentación en el camino de otros. Habían renunciado al reino de las tinieblas; y para destruir su poder, no vacilaron ante ningún sacrificio. Así la verdad triunfó sobre los prejuicios de los hombres, y también sobre su amor al dinero. . . La influencia que tuvo [ese acto] fue más extensa de lo que aun Pablo comprendía. Desde Efeso las nuevas se extendieron ampliamente, y se dio un poderoso impulso a la causa de Cristo. Mucho después que el apóstol mismo hubo terminado su carrera, estas escenas vivían en la memoria de los hombres, y eran el medio de ganar conversos para el Evangelio.

Algunas personas alientan la creencia de que las supersticiones paganas han desaparecido ante la civilización del siglo veinte. Pero la Palabra de Dios y el duro testimonio de los hechos declaran que se practica la hechicería en nuestro tiempo tan seguramente como en los días de los magos de la antigüedad. El antiguo sistema de la magia es, en realidad, el mismo que ahora se conoce con el nombre de espiritismo moderno. Satanás halla acceso a miles de mentes presentándose bajo el disfraz de amigos desaparecidos. . .

Los magos de los tiempos paganos tienen su contraparte en los mediums espiritistas, los clarividentes y los adivinos de hoy día. . . Si se descorriera el velo ante nuestros ojos, podríamos ver a los ángeles malignos empleando todas sus artes para engañar y destruir. Dondequiera se ejerce una influencia para inducir a los hombres a olvidar a Dios, está Satanás ejerciendo su poder hechicero. . . El pueblo actual de Dios debería prestar atención a la amonestación del apóstol a la iglesia de Efeso: "No comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas; sino antes bien redargüidlas" (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 234, 235).

E. G. White

domingo, 12 de abril de 2009

POCO A POCO

Las riquezas de vanidad disminuirán; pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta. Prov. 13:11.

En agosto de 2005, un grupo de ladrones cavó un túnel durante tres meses y se llevó 40 millones de dólares, en moneda nacional, del Central en la ciudad de Fortaleza, Brasil. Algunas semanas después, el jefe de la banda fue secuestrado, torturado y muerto por desconocidos. Perdió el dinero y perdió también la vida.

El texto de hoy describe la fragilidad o la inutilidad del dinero ganado fácilmente.

Las personas sabias siguen un camino mejor, obedeciendo el consejo divino. El consejo de Dios hoy, en la Versión Internacional de la Biblia en ingles, dice: "Dinero deshonesto, vuela, pero aquel que junta el dinero poco a poco lo hace crecer".

Hay dos expresiones que deben ser consideradas: "Trabajo" y "poco a poco". El trabajo es uno de los pocos caminos honestos para conseguir dinero. Otros podrían ser la herencia o algún regalo ofrecido por amor. Pida a Dios fuerza, salud, iniciativa, diligencia y laboriosidad. El resultado de eso será el dinero. El trabajo es la mayor bendición otorgada por Dios al ser humano.

La expresión "poco a poco" es tal vez más difícil de comprenderse y aceptarse. La naturaleza humana es apurada e inmediatista. Quiere todo hoy, aquí y ahora. Tal vez por causa de la fugacidad y la fragilidad de la propia vida y tal vez por la ansiedad atada al deseo de la realización inmediata. No importa. La realidad es que no tenemos paciencia para esperar. La expresión “poco a poco" no encaja en la vertiginosa manera de ver la vida.

Y, sin embargo, el plan divino para la criatura está determinado "poco a poco". Tú no creces de un día para el otro. No adelgazas como resultado de una fórmula mágica. No envejeces en un día, ni te sanas en un minuto. Nada de eso acontece en una fracción de segundo. La vida y la naturaleza están marcadas por el "poco a poco". Solo de este modo se construye una fortuna.

Señor, enséñame a ser paciente, a ver nacer y morir el sol todos los días. Ayúdame a vivir hoy, a cumplir mi misión ahora y a esperar que los resultados aparezcan naturalmente. Haz tuya esta oración, porque "las riquezas de vanidad disminuirán; pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta”

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 10 de abril de 2009

PERFECTO EN TODOS TUS CAMINOS

"Perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad" (Eze. 28:15).

Mientras todos los seres creados reconocieron la lealtad del amor, hubo perfecta armonía en el universo de Dios. Cumplir los designios de su Creador era el gozo de las huestes celestiales. Se deleitaban en reflejar la gloria del Todopoderoso y en alabarle. Y su amor mutuo fue fiel y desinteresado mientras el amor de Dios fue supremo. No había nota discordante que perturbara las armonías celestiales. Pero se produjo un cambio en ese estado de felicidad. Hubo uno que pervirtió la libertad que Dios había otorgado a sus criaturas. El pecado se originó en aquel que, después de Cristo, había sido el más honrado por Dios y que era el más exaltado en poder y en gloria entre los habitantes del cielo. Lucifer, el "hijo de la mañana", era el principal de los querubines cubridores, santo e inmaculado. Estaba en la presencia del gran Creador, y los incesantes rayos de gloria que envolvían al Dios eterno, caían sobre él...

Poco a poco Lucifer llegó a albergar el deseo de ensalzarse... Aunque toda su gloria procedía de Dios, este poderoso ángel llegó a considerarla como perteneciente a sí mismo. Descontento con el puesto que ocupaba, a pesar de ser el ángel que recibía más honores entre las huestes celestiales, se aventuró a codiciar el homenaje que sólo debe darse al Creador. En vez de procurar el ensalzamiento de Dios como supremo en el afecto y la lealtad de todos los seres creados, trató de obtener para sí mismo el servicio y la lealtad de ellos. Y codiciando la gloria con que el Padre infinito había investido a su Hijo, este príncipe de los ángeles aspiraba al poder que sólo pertenecía a Cristo...

El propósito de este príncipe de los ángeles llegó a ser disputar la supremacía del Hijo de Dios, y así poner en tela de juicio la sabiduría y el amor del Creador. A lograr este fin estaba por consagrar las energías de aquella mente maestra, la cual, después de la de Cristo, era la principal entre las huestes de Dios. Pero Aquel que quiso que sus criaturas tuviesen libre albedrío, no dejó a ninguna de ellas inadvertida en cuanto a los sofismas perturbadores con los cuales la rebelión procuraría justificarse. Antes de que la gran controversia principiase, debía presentarse claramente a todos la voluntad de Aquel cuya sabiduría y bondad eran la fuente de todo su regocijo.

Ante los habitantes del cielo reunidos, el Rey declaró que ninguno, excepto Cristo, el Hijo unigénito de Dios, podía penetrar en la plenitud de sus designios y que a este le estaba encomendada la ejecución de los grandes propósitos de su voluntad... Los ángeles reconocieron gozosamente la supremacía de Cristo, y postrandose ante él, le rindieron su amor y adoración. Lucifer se postró con ellos, pero en su corazón se libraba un extraño y feroz conflicto. La verdad, la justicia y la lealtad luchaban contra los celos y la envidia. La influencia de los santos ángeles pareció por algún tiempo arrastrarlo con ellos (Patriarcas y profetas, págs. 13-15).

E. G. White

jueves, 9 de abril de 2009

ME ESCONDERÁ

Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto. Sal. 27:5.

Siempre hay un "día del mal", un día de la adversidad para cada uno de nosotros. Mientras vivamos en este mundo de dolor y tristeza, tarde o temprano, habrá un momento en que, literalmente, tú no sabrás qué hacer o adonde ir.

Debería tener unos 25 años cuando, por primera vez, entré en un torbellino que parecía no tener salida. Cuando era muchacho, corría a mis padres y ellos siempre estaban dispuestos a extenderme la mano, pero ya había crecido y me sentí solo nadando y nadando en un mar tempestuoso, sin avanzar un solo palmo. El corazón me dolía terriblemente. Miraba a todos lados en busca de socorro, pero nadie podía hacer nada por mí. Recién entonces me dirigí al templo. Me senté y quedé allí conversando con Dios, abriéndole mi corazón, llorando a sus pies.

No sé cuánto tiempo permanecí así, solo sé que al caer la tarde, las sombras de mi vida habían desaparecido. Una paz indecible inundó mi corazón. Mi miedo desapareció y salí de allí con fuerzas para enfrentar las dificultades que parecían destruirme.

Hoy entiendo lo que David escribió. Aquella tarde, el Señor me ocultó en su pabellón, en lo recóndito de su tabernáculo me acogió y me elevó sobre una roca donde nadie podía alcanzarme.

Hay en el templo algo indefinible. Es la presencia de Dios. El templo es más que simplemente un conglomerado de ladrillos, cemento y madera. Es el propio corazón de Dios abierto. Son sus brazos dispuestos a perdonar, a abrazar y a confortar. Es su propia voz silenciosa consolando, animando y dando valor.

¿Dios puede hacer lo mismo en cualquier otro lugar? Sí, puede. Pero en su templo hay algo que las palabras humanas no pueden definir. Es preciso vivir 7 pasar por esa experiencia.

Por eso, hoy, si estás experimentando los sinsabores de la vida, habla con Dios: "Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 8 de abril de 2009

UN REY AMONESTADO

Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. (2 Sam. 12: 7).

Con el transcurso del tiempo se fue conociendo el pecado de David para con Betsabé, y se despertó la sospecha de que él había planeado la muerte de Urías. Esto redundó en deshonor para el Señor. El había favorecido y ensalzado a David, y el pecado de éste representaba mal el carácter de Dios, y echaba oprobio sobre su nombre. Tendía a rebajar las normas de la piedad en Israel, a aminorar en muchas mentes el aborrecimiento del pecado, mientras que envalentonaba en la transgresión a los que no amaban ni temían a Dios. El profeta Natán recibió órdenes de llevar un mensaje de reprensión a David. Era un mensaje terrible en su severidad. A pocos soberanos se les podría haber dirigido una reprensión sin que el mensajero perdiese la vida. Natán transmitió la sentencia divina sin vacilación, aunque con tal sabiduría celestial que despertó la simpatía y la conciencia del rey y le indujo a que con sus labios emitiera su propia sentencia de muerte. . .

Como David, los culpables pueden procurar que su crimen quede oculto para los hombres; pueden tratar de sepultar la acción perversa para siempre, a fin de que el ojo humano no la vea ni lo sepa la inteligencia humana; pero "todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta" (Heb. 4: 13) (Patriarcas y Profetas, págs. 779, 780).

La parábola de la cordera relatada por el profeta Natán al rey David debiera ser estudiada por todos. . . Mientras seguía su camino de complacencia propia y transgresión de los mandamientos, le fue presentada la parábola del hombre rico que sacó a uno pobre su única cordera. Pero el rey estaba tan plenamente envuelto en su vestidura de pecado, que no comprendió que él era el pecador. Cayó en la trampa, y. . . dictó la sentencia de muerte para otro hombre, según suponía, condenándolo a muerte. . .

Esta experiencia fue muy penosa para David, pero también muy benéfica. De no haber sido por el espejo que Natán sostuvo delante de él, en el cual reconoció tan claramente su propia semejanza, no hubiera llegado a la convicción de su pecado atroz, y la ruina lo habría alcanzado. La convicción de su culpa fue la salvación de su alma. Se vio bajo otra luz, como el Señor lo veía, y a lo largo del resto de su vida se arrepintió de su pecado (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1023).

E. G. White

martes, 7 de abril de 2009

¡CONSTRUYE, NO DESTRUYAS!

El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos. Prov. 16:28.

La tragedia del cáncer es que la célula maligna no se queda quieta. Da la impresión de que tuviera vida propia, procura contaminar a las otras células con una rapidez extraordinaria. El hombre perverso es descrito en el texto de hoy como un cáncer. Es veloz y se esparce rápidamente, llevando destrucción y muerte por donde pasa.

El instrumento que usa es la lengua. Crea intrigas. Disfraza las verdades, inventa patrañas, contamina todo lo que toca. El perverso llega mansito, como quien no quiere nada. "¿Sabías que fulano...?", "No sé si lo debo decir, pero me parece que... ", "Este secreto es solo para ti, no se lo cuentes a nadie, porque si alguien me pregunta yo lo niego", "Tú no creerás que fulano... ".

Aparentemente, el perverso es siempre inocente. Solo enciende la mecha. La explosión es problema de la bomba. Él asegurará después: "nunca dije nada", "solo sugerí..." Pero por donde pasa va dejando amistades rotas, imágenes denigradas, nombres manchados, en fin, lodo, suciedad y maledicencia.

El libro de Proverbios repetidas veces habla del poder de la palabra. La persona sabia, que mantiene una relación diaria con Jesús, usará la palabra para construir y no para destruir. Las palabras edificantes valen mucho y cuestan poco. Las expresiones destructivas tienen un costo exorbitante a largo plazo. Actúan como un búmeran, siempre vuelven, y la propia persona es la perjudicada.

Siendo que el corazón es el manantial de los sentimientos y éstos se expresan en palabras, es preciso mantener la fuente siempre limpia y Jesús es la única persona que puede conseguir eso. La disciplina humana es una solución de fantasía. Es apenas tapar los pozos del camino con un poco de tierra. Con la primera lluvia que caiga, todo volverá a su estado original.

Busca nuevamente hoy a Jesús. Aprende a convivir con él. Las luchas de la vida no te atemorizarán, las nubes oscuras no te intimidarán. Tus enemigos pueden cercarte completamente, pero si tú estás con Jesús, siempre habrá una salida.

El hombre sin Dios, tarde o temprano se sumerge en la perversidad, porque "el hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos".

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 6 de abril de 2009

LA HOSPITALIDAD

No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles (Heb. 13: 2).

Dios confirió un gran honor a Abrahán. Los ángeles del cielo anduvieron y hablaron con él como con un amigo. Cuando los juicios de Dios estaban por caer sobre Sodoma, este hecho no le fue ocultado y él se convirtió en intercesor de los pecadores para con Dios. Su entrevista con los ángeles presenta también un hermoso ejemplo de hospitalidad (Patriarcas y Profetas, págs. 132, 133).

En el libro del Génesis, vemos al patriarca de Mamre descansando bajo los robles durante la cálida tarde veraniega. Pasan cerca de allí tres viajeros. No solicitan hospitalidad ni favor alguno; pero Abrahán no les permite seguir su viaje sin refrigerio. Es un hombre anciano, digno y rico, altamente honrado, y acostumbrado a dar órdenes; sin embargo, al ver a estos forasteros "salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, e inclinóse hacia la tierra". Dirigiéndose hacia el que encabeza el grupo, dijo: "Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, ruégote que no pases de tu siervo". Con sus propias manos, trajo agua a fin de que pudiesen lavar el polvo que sus pies recogieron en el viaje. El mismo les eligió la comida; mientras ellos estaban descansando a la fresca sombra, su esposa Sara les preparó la colación y Abrahán estuvo respetuosamente al lado de ellos mientras participaban de su hospitalidad. Les manifestó esta bondad simplemente como a viajeros, como a forasteros a quienes tal vez no volvería a ver. Pero terminado el agasajo, sus huéspedes se dieron a conocer. No sólo había atendido a ángeles celestiales, sino a su glorioso Comandante, su Creador, Redentor y Rey. Y a Abrahán fueron revelados los consejos del cielo, y fue llamado "amigo de Dios". . .

El privilegio concedido a Abrahán y Lot no nos es negado. Manifestando hospitalidad a los hijos de Dios, nosotros también podemos recibir a sus ángeles en nuestras moradas. Aun en nuestro tiempo los ángeles entran en forma humana en los hogares de las gentes, y son agasajados por ellas. Y los cristianos que viven a la luz del rostro de Dios están siempre acompañados por ángeles invisibles, y estos seres santos dejan tras sí una bendición en nuestros hogares (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 568, 569).

E. G. White

domingo, 5 de abril de 2009

CETRO DE EQUIDAD

Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es electro de tu reino. Sal. 45:6.

El salmo de hoy es un salmo mesiánico. Habla de la persona y del poder del Mesías, de su gobierno y de su gloria eterna.

Tú sabes que todo es pasajero en esta vida. Todo comienza y todo termina. Todo, más tarde o más temprano, llega al fin. En el desierto de esta vida Dios provee muchos oasis para mitigar la sed. En las tormentas de nuestra existencia, él coloca muchos refugios para protegernos de las inclemencias, pero, nuestro destino final no está en este mundo. Todas las cosas buenas de esta vida tienen apenas la finalidad de hacer menos cansador nuestro viaje a través de las arenas ardientes, pero no proveen seguridad plena y satisfacción completa. Ningún oasis es permanente, porque no es un simple oasis lo que buscamos; lo que buscamos es a Aquel que un día dijo: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba".*

El versículo de hoy habla del glorioso día en el cual finalmente el trono de Dios será establecido. Aquel día será el fin de nuestra peregrinación. Estaremos con Cristo en el hogar, ¡por fin! En aquel día beberemos del agua que él nos dará y nunca más tendemos sed. "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva [...] Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor".**

Pero el salmista añade que en aquel día el cetro del reino de Cristo será un cetro de equidad. Equidad es justicia. El gobierno sin fin de Jesús será un gobierno justo.

En aquel día habrá personas que creerán que Jesús se equivocó. "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Entonces les declararé: Nunca os conocí, apartaos de mí, hacedores de maldad".***

Habrá gente que creerá haber servido a Dios y, sin embargo, se perderá. Eso es doloroso. Pero será justo porque no es suficiente "creer" es preciso conocer la Palabra de Dios y con humildad ajustar la vida a sus enseñanzas.

Hoy yo quiero pensar en mis actitudes y decisiones con relación a la Palabra de Dios. ¿Estoy siendo humilde para obedecerla o soberbio para cuestionarla? "Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino".

"Juan 7:37. ** Apoc. 21:1, 4. *** Mat. 7:22, 23.

viernes, 3 de abril de 2009

QUEJÁNDOSE NUEVAMENTE

Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto. (Exo. 16: 2).

Muchos recuerdan a los israelitas de antaño, y se maravillan de su incredulidad y murmuración, creyendo que ellos no habrían sido tan ingratos; pero cuando se prueba su fe, aun en las menores dificultades, no manifiestan más fe o paciencia que los antiguos israelitas (Patriarcas y Profetas, pág. 299).

El Señor les había prometido ser su Dios, hacerlos su pueblo, y guiarlos a una tierra grande y buena; pero siempre estaban dispuestos a desmayar ante cada obstáculo que encontraban en su marcha hacia aquel lugar. . . Olvidaron su amarga servidumbre en Egipto. Olvidaron las bondades y el poder que Dios había manifestado en su favor al liberarlos de la esclavitud. Olvidaron cómo sus hijos se habían salvado cuando el ángel exterminador dio muerte a todos los primogénitos de Egipto. Olvidaron la gran demostración del poder divino en el mar Rojo. Olvidaron que mientras ellos habían cruzado con felicidad el sendero abierto especialmente para ellos, los ejércitos enemigos, al intentar perseguirlos, se habían hundido en las aguas del mar. Veían y sentían tan sólo las incomodidades y pruebas que estaban soportando, y en lugar de decir: "Dios ha hecho grandes cosas con nosotros, ya que habiendo sido esclavos, nos hace una nación grande", hablaban de las durezas del camino, y se preguntaban cuándo terminaría su tedioso peregrinaje.

La historia de la vida de Israel en el desierto fue escrita para beneficio del Israel de Dios hasta el fin del tiempo. El relato de cómo trató Dios a los peregrinos en todas sus idas y venidas por el desierto, en su exposición al hambre, a la sed y al cansancio, y en las destacadas manifestaciones de su poder para aliviarlos, está lleno de advertencias e instrucciones para su pueblo de todas las edades. Las variadas experiencias de los hebreos eran una escuela destinada a prepararlos para su prometido hogar en Canaán. Dios quiere que su pueblo de estos días repase con corazón humilde y espíritu dócil las pruebas a través de las cuales el Israel antiguo tuvo que pasar, para que le ayuden en su preparación para la Canaán celestial (Id., págs. 298, 299)

E. G: White

jueves, 2 de abril de 2009

¡LÍBRATE!

Escápate como gacela de la mano del cazador, y como ave de la mano del que arma lazos. Prov. 6:5.

Si la presa supiera que el cazador quiere atraparla, nunca sería cazada. Si el pajarito intuyese que aquel muchacho quiere enjaularlo, huiría lejos. Pero el arma del cazador es la astucia. Con sutileza se aproxima. Llega cerca astutamente, y cuando la víctima se da cuenta del peligro, ya es tarde. La libertad acabó, muchas veces, hasta la vida.

¡Escápate! ¡Líbrate! Hay muchos cazadores de pajaritos espiando tu vida. Son los pequeños hábitos que se transforman en vicios, pensamientos negativos que se transforman en acciones, sentimientos enfermizos que se traducen en actos y que acaban destruyendo los valores, los ideales, y los sueños. Si tú pudieses identificarlos a primera vista, ciertamente huirías. Pero se acercan inadvertidamente. Tú no los ves como una amenaza. Llegan, ocupan un lugar en tu mente, se acomodan en tu corazón, se pegan a tu cuerpo y van chupando lentamente lo más precioso que hay en ti. Cuando tú te das cuenta, ya es tarde y todo está destruido. Perdiste la libertad. Ya no eres dueño de tu propia vida. Eres un esclavo de los sentimientos, las circunstancias y las situaciones irreversibles.

¿Cómo llega una persona a ser esclava de las drogas? ¿Cómo llega una pareja al divorcio? ¿Cómo se endeuda una persona? La respuesta es: Lentamente, paso a paso, día tras día.

Ninguna empresa quiebra de la noche a la mañana, ningún matrimonio se destruye en el lapso de una semana, ningún cáncer aparece en pocos días. Tú no ves los tumores, pero percibes los síntomas. Son detalles diarios que se van acumulando. Palabras, gestos aparentemente inocentes, que tú ignoras, a propósito o no.

Hoy tienes la oportunidad de revisar tus intenciones, palabras, pensamientos y sentimientos. Hoy todavía hay tiempo de pedir perdón, tiempo para reconocer que erraste, para decir "te amo". Hoy, todavía no perdiste la libertad. Puedes decidir para el bien o para el mal. ¿Por qué no escoger el camino del bien, de la humildad, de la renuncia, del amor? Mañana puede ser demasiado tarde. Por eso, no salgas a los desafíos de la vida, sin recordar el consejo divino: "Escápate como gacela de la mano del cazador, y como ave de la mano del que arma lazos".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 1 de abril de 2009

CUBIERTOS POR LA JUSTICIA DE CRISTO

Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. Fil. 3: 9.

Josué, que estaba delante del ángel de Jehová cubierto de vestiduras viles, representa a aquellos cuya vida religiosa ha sido defectuosa, que han sido vencidos por las tentaciones de Satanás, y son indignos del favor de Dios. Los seres humanos comparecen actualmente delante de Dios cubiertos con vestiduras viles. Toda su justicia es "como trapo de inmundicia" (Isa. 64: 6).

Satanás emplea contra ellos su magistral poder acusador, para mostrar sus imperfecciones como evidencia de su debilidad. Señala sarcásticamente los errores de los que pretenden servir a Dios. Han sido engañados por él, y ahora pide permiso para destruirlos.

Pero ellos confían en Cristo y el Señor no los abandonará. Vino a este mundo para expiar sus pecados y para imputarles su justicia. Afirma que por la fe en su nombre pueden recibir perdón y un carácter perfecto, semejante al de él. Le han confesado sus pecados y le han pedido perdón, y Cristo afirma que por haberlo mirado y haber creído en él, les dará la facultad de ser hechos hijos de Dios. Sus caracteres son defectuosos, pero puesto que no confían en sus propios méritos ni excusan sus pecados, porque han pedido perdón por medio de los méritos de Cristo, el Señor los recibe y reprende a Satanás. Porque se han humillado y confesado sus pecados, no quiere escuchar las acusaciones del enemigo. Ha perdonado ampliamente a los arrepentidos, y llevará adelante en ellos su obra de amor redentor, si siguen creyendo y confiando en él. Completará su obra redentora al derrotar al enemigo y glorificará su nombre mediante la salvación de ellos. . .

Los que por la gracia de Dios hayan logrado vencer sus debilidades tienen que enseñar a otros el secreto de la victoria, señalándoles la Fuente de fortaleza. A cada alma convertida se le da el privilegio de ayudar a los que los rodean y que no se regocijan en la luz en medio de la cual están. Ellos también pueden conocer la alegría que experimentan. "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1: 12). Pueden ocupar su lugar en el mundo como portaluces de Dios (Carta 173, del 5 de agosto de 1903, dirigida a "Mis queridos hermanos")

E. G. White