domingo, 31 de mayo de 2009

PALABRA Y PROCEDIMIENTO

Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad. Sal 33:4,

No sabemos quién fue el autor del salmo de hoy. Pero sabemos que el tema es el loor y la gratitud. Debemos ser agradecidos a Dios por todo lo que recibimos de sus manos.

Los tres primeros versículos son una invitación a la alabanza. Después viene el versículo 4, que escogí para nuestra meditación. En este versículo el autor presenta las razones para alabar.

La primera razón que el salmista presenta es que "recta es la palabra de Jehová". Recta, en hebreo, es yashar. La primera vez que aparece yashar en la Biblia es en Éxodo, y está relacionada con una promesa hecha por Dios a Israel: "Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti".*

¿Cómo puede el ser humano saber lo que es recto? Vivimos en días en los cuales cada uno quiere determinar lo que es recto. Todo es "relativo", dicen. Todo es "ajustable". "Todo depende de la cabeza de cada uno", es el argumento que más se escucha.

El salmista declara contundentemente que solo Dios es recto, y, por tanto, es la única persona que tiene autoridad para definir lo que es moral, y lo hace a través de su Palabra.

La criatura puede decidir si acepta o si rechaza lo que Dios determina como recto, pero no es su atribución escoger el camino errado y decir que es recto, porque al hacerlo, se coloca en el lugar de Dios.

El segundo motivo que el salmista presenta para alabar, es que el proceder de Dios es fiel. Sus promesas no fallan. Son eternas y verdaderas, justas y bondadosas. Un Dios recto, no podría actuar de otro modo que no fuera recto.

Palabra y procedimiento se mezclan y se complementan de manera extraordinaria en el carácter de Dios. La "palabra" es la idea. El "procedimiento" es el hecho. La "palabra" es la promesa. El "procedimiento" es el cumplimiento. Es a través de su Palabra y de su procedimiento como Dios se revela al ser humano y define lo que es moral y lo que es inmoral.

Aceptar su Palabra es aceptar sus promesas. Tú necesitas el cumplimiento de las promesas de Dios en tu vida.

Haz de este día, un día de obediencia. Pídele a Dios fuerzas para andar en sus caminos. Déjate guiar por su voz y confía en él: "Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad".

* Éxo. 15:26.

viernes, 29 de mayo de 2009

SERES CAÍDOS PUEDEN UNIRSE A DIOS

"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Cor. 5:17).

El hombre cortó su conexión con Dios y su alma quedó paralizada y débil por el veneno mortal del pecado. Pero hubo un momento cuando se proclamó en las cortes celestiales: "¡Se ha encontrado redención! Se ha dado una vida divina como rescate por el hombre. Uno igual al Padre ha llegado a ser el sustituto del ser humano".

Dios dio a su Hijo unigénito a la raza humana para que el hombre pudiera llegar a ser partícipe de la naturaleza divina mediante la aceptación del remedio provisto para el pecado y permitiendo que la gracia de Cristo obre en su vida. El poder de la Divinidad obrando en la humanidad puede colocar al hombre en una relación correcta con Dios. El hombre caído que se aferra del poder divino puesto a su alcance puede llegar a ser uno con Dios. La vida eterna es la bendición que Cristo vino a dar al mundo.

"Y a los ángeles que no guardaron su dignidad", afirmó el Señor, "los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día". El elemento de maldad que se introdujo en la esfera celeste cuando los primeros ángeles cayeron nunca más será permitido en el cielo. Sin embargo, mientras estemos en la tierra, tendremos que afrontar el mal y luchar con denuedo en su contra. Hay una lucha que se libra en cada alma. Satanás pondrá a su servicio a todos aquellos que elijan hacer su propia voluntad y rehúsen convertirse a las sendas del Señor. Y el conocimiento que han adquirido en las cosas divinas será unido al conocimiento que Satanás emplea para fortalecer su posición en el conflicto.

La gracia abunda en Cristo y los que se pongan de parte del Redentor serán nuevas criaturas. En carácter serán uno con Dios. ¡En esto hay amor! Dios implanta las virtudes de su caracter en quienes lo reciben. En virtud de su infinito sacrificio, él eleva a la raza humana de su condición de esclavitud a la voluntad de Satanás y hace de estos hombres y mujeres, hijos a hijas del Rey del cielo...

Cristo vino a sufrir en favor de la raza caída, porque Satanás afirmaba con soberbia que nadie podría resistir sus estratagemas y vivir una vida inmaculada. Revestido de la naturaleza humana, el Redentor se sometió a todas las tentaciones que acosan a los seres humanos y en cada una alcanzó la victoria. El mundo tiene ante sí el registro de su vida, por lo que nadie debiera dudar del poder de la gracia de Dios. Cada alma que se afana por alcanzar la perfección del carácter cristiano encontrará en este mundo un campo de batalla en el que lidian el bien y el mal. Y los que confían en Cristo alcanzaran la victoria (Carta 38, 1907).

jueves, 28 de mayo de 2009

SABIO DE CORAZÓN

El sabio de corazón recibirá los mandamientos; mas el necio de labios caerá, Prov. 10:8.

El corazón no siente. Es solo un músculo cuya principal función es bombear la sangre para llevar vida al cuerpo. El corazón, sin embargo, es usado para simbolizar el lugar más secreto del ser. No genera solo la vida, puede generar también la muerte.

La persona sabia hace de su corazón un cofre para guardar los mandamientos de Dios. Los mandamientos de Dios no son solo obligación y deber, son consejos de amor para hacer de la vida una experiencia gratificante. Los mandamientos son instrucciones que muestran el camino y orientan al extraviado, son señales de tránsito a lo largo de la carretera, advirtiendo las curvas peligrosas y los defectos del pavimento.

Las personas sabias siguen las reglas porque saben que la obediencia a ellas garantiza el éxito de la jornada. La desobediencia es fatal. Conduce a la muerte.

En la Biblia, la desobediencia se llama pecado. En griego, pecado significa errar el blanco. Las personas que se rehúsan a obedecer los mandamientos pueden estar bien intencionadas, al buscar caminos mejores para llegar al puerto deseado, pero están condenadas a errar el blanco. La consecuencia es que "caerán", afirma el texto.

Nadie en pleno uso de razón desea ese final para la historia que está escribiendo. Todos buscan el éxito, y corren detrás del éxito, pero yerran el blanco. Las buenas intenciones no son garantía de llegar al destino. Los sentimientos humanos son traicioneros. ¡Ay de la criatura que se deja gobernar por ellos!

Tú tienes en tus manos los mandamientos divinos. ¿Qué harás con ellos? ¿Filosofarás acerca de ellos? ¿Tratarás de adaptarlos a la cultura que te rodea o los obedecerás con humildad, en tu peregrinación rumbo al blanco?

Vive este día con sabiduría. Sométete al Dios de la vida. Entrega en las manos del Señor tus sueños y planes, y recuerda que: "El sabio de corazón recibirá los mandamientos; mas el necio de labios caerá".

miércoles, 27 de mayo de 2009

¿HEMOS PASADO DE MUERTE A VIDA?

Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a lo hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 1 Juan: 3: 14

He estado meditando en lo poco que apreciamos las definidas declaraciones de la Palabra de Dios con respecto a nuestras relaciones mutuas. Existe ese egoísmo en el corazón humano que nos induce a concentrar nuestros pensamientos en nosotros mismos, e incluso entre los que mantienen relación con Dios, nos sentimos apenados a veces al ver cuánto de sus pensamientos se concentran en sí mismos de manera que no ven ni sienten las necesidades de los demás. Estamos relacionados los unos con los otros en la gran tela de la humanidad, y en todas nuestras relaciones mutuas debiéramos manifestar la actitud de Cristo. Cerrar los ojos frente a las necesidades de los que perecen, dejar que los pecadores sigan sin amonestar, y que debido a nuestra indiferencia y egoísmo se sientan tentados a decir: "Nadie se preocupa de mi alma", equivale a deshonrar a Dios y acarrear baldón sobre su causa. Nuestra obra debe edificarnos en la santísima fe.

Si no existe una armonía perfecta entre nosotros, no debiéramos pensar que no tenemos la culpa de esa situación. Si los pensamientos y los sentimientos de los demás no recorren los mismos cauces que los nuestros, no debiéramos creer que ellos están equivocados y nosotros en lo cierto. Debiéramos mantener constantemente afinada la mente para responder a la oración de Cristo que aparece en Juan 17: 21-23. Necesitamos saber en qué consiste el yugo que Cristo quiere que llevemos, y las responsabilidades que tenemos que asumir en este tiempo, y tratar constantemente de demostrar con bondad y amor a nuestro hermano que nos interesamos en él, y poner amor en nuestras acciones cotidianas. Este es el oro afinado en fuego: La fe y el amor. Si viéramos que alguien está en error en algún aspecto, no debiéramos pasar a su lado sin decirle nada, sino que debiéramos tratar de traerlo de las tinieblas a la luz. Debiéramos cuidar los intereses de los demás como de los propios. No valoramos el alma como debiéramos. Tendríamos que unirnos en una gran hermandad, y ubicarnos donde podamos soportar las faltas de los otros con toda paciencia y humildad, tratando de compartir las cargas de los demás. (Véase Efe. 5: l. 2.)

Bien, dirán ustedes, esa es la tarea del pastor; pero también es la obra de cada uno de nosotros (Manuscrito 13, del 22 de septiembre de 1886, "La hermandad cristiana")

martes, 26 de mayo de 2009

CLAMA AL SEÑOR

Claman los justos, Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. Sal 34:17.

No conozco ningún cristiano que no enfrente dificultades en esta vida. ¿Tú conoces a alguno? El versículo de hoy nos enseña cómo enfrentar las tribulaciones y salir victoriosos. Este texto presenta tres verbos: clamar, escuchar y librar. El primero de ellos se refiere a la responsabilidad humana: Clamar. Dios no puede hacer nada por quien cree que no necesita ayuda. Aquí está el peligro de pensar que tú eres la fuente de la energía interior, o que la solución está dentro de ti mismo. Esa es la idea que el humanismo enseña.

Miles de personas andan por la vida tratando de encontrar "luz", "aura", "energía" y descubren que están vacías y derrotadas.

La promesa del salmista es para los que claman, porque reconocen que necesitan ayuda. La actitud divina es doble: primero escuchar, después librar.

¡Cuántos problemas humanos se resuelven por el simple hecho de que alguien escuchó a la persona! Hay profesionales que hacen dinero, solo porque conocen el arte de escuchar. ¡Cuántos jóvenes caen víctimas de las drogas, solo porque nadie los escucha!

¿Estás tú escuchando a tu hijo o a tu cónyuge? Muchos problemas podrían evitarse si aprendiéramos a escucharnos unos a otros. Aprende a escuchar. El mejor órgano de comunicación no es la lengua, sino el oído. Dios está siempre listo para escucharte.

Pero el texto va más lejos. Dice que él te libra de las tribulaciones. A veces, con el simple hecho de escucharte. Cuando tú hablas con él a través de la oración y después quedas en silencio tratando de oír su voz, el Señor va colocando tus pensamientos y sentimientos en orden y tú te levantas de los momentos de meditación con la decisión correcta para las circunstancias confusas por las que estás pasando.

"Claman los justos". No basta clamar, es preciso ser justo, y para ser justo todo lo que necesitas hacer es abrir el corazón a Jesús, y decirle: "Señor, aquí estoy, nada soy y nada tengo. Soy apenas de barro. ¿Puedes hacer algo de este simple barro?"

No tengas miedo ante la montaña de dificultades que se presenta ante ti. Si Dios sacó a David de la caverna de Adulam, donde estaba escondido con miedo de sus enemigos, ciertamente te llevará a ti también a la victoria. No olvides que: "Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias".

lunes, 25 de mayo de 2009

LA ELECCIÓN DEL PUEBLO

Ahora, pues, he aquí el rey que habéis elegido, el cual pedisteis. (1 Sam. 12: 13).

En Saúl Dios había dado a los israelitas un rey según el corazón de ellos. . . Bien parecido, de estatura noble y de porte principesco, tenía una apariencia en un todo de acuerdo con el concepto que ellos tenían de la dignidad real; y su valor personal y su pericia en la dirección de los ejércitos eran las cualidades que ellos consideraban como las mejor calculadas para obtener el respeto y el honor de otras naciones.

Les interesaba muy poco que su rey tuviera las cualidades superiores que eran las únicas capaces de habilitarle para gobernar con justicia y equidad. No pidieron un hombre que tuviera verdadera nobleza de carácter, y que amara y temiera a Dios. No buscaron el consejo de Dios acerca de las cualidades que su gobernante debía tener para que ellos pudieran conservar su carácter distintivo y santo como pueblo escogido del Señor. No buscaron el camino de Dios, sino el propio. Por lo tanto, Dios les dio un rey como lo querían, uno cuyo carácter reflejaba el de ellos mismos. El corazón de ellos no se sometía a Dios, y su rey tampoco era subyugado por la gracia divina. Bajo el gobierno de este rey, iban a obtener la experiencia necesaria para que pudieran ver su error, y volver a ser leales a Dios.

Sin embargo, habiendo el Señor encargado a Saúl la responsabilidad del reino, no le abandonó ni le dejó solo. Hizo que el Espíritu Santo se posara en Saúl para que le revelara su propia debilidad y su necesidad de la gracia divina; y si Saúl hubiera fiado en Dios, el Señor habría estado con él. Mientras la voluntad de Saúl fue dominada por la voluntad de Dios, mientras cedió a la disciplina de su Espíritu, Dios pudo coronar sus esfuerzos de éxito. Pero cuando Saúl escogió obrar independientemente de Dios, el Señor no pudo ya ser su guía, y se vio obligado a hacerle a un lado. Entonces llamó a su trono a un "varón según su corazón" (1 Sam. 13: 14), no a uno que no tuviera faltas en su carácter, sino a uno que, en vez de confiar en sí mismo, dependería de Dios, y sería guiado por su Espíritu; que, cuando pecara, se sometería a la reprensión y la corrección (Patriarcas y Profetas, págs. 689, 690).

domingo, 24 de mayo de 2009

PALABRAS JUSTAS

Justas son todas las razones de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida, Prov. 8:8.

Aprendí, cometiendo errores, que las palabras son trascendentales en la vida de una persona. Guardo recuerdos tristes de palabras que no debería haber dicho. Descubrí que soy apenas un ser humano y que transito una larga jornada de crecimiento.

El sabio Salomón, a lo largo de todo el libro de Proverbios, parece decir: Vigila tus palabras y serás feliz. En el versículo de hoy habla de palabras justas. La justicia no es tan solo rectitud, es también exactitud. Las palabras justas son palabras que encajan, que caben perfectamente en el lugar donde son colocadas. Las palabras que son correctas en una ocasión, pueden ser incorrectas y estar fuera de lugar en otras. La sabiduría coloca en los labios la palabra justa en el momento adecuado.*

Salomón contrasta la justicia con la perversidad. Afirma que en sus palabras no hay "cosa perversa ni torcida". La palabra torcida, en hebreo espathal, que se refiere a una cuerda cuyo hilo está tan finamente entrelazado que nadie consigue identificar un hilo del otro.

Esta es una figura para ilustrar las palabras torcidas, el lenguaje doble, una buena, otra mala, una seria, otra frívola. Hay conversaciones maliciosas que dan a entender una cosa, pero que quieren decir otra.

Las personas que no viven en comunión con Jesús, que es la sabiduría de Dios, usan el lenguaje como una trampa, "plantan verde para recoger maduro". A veces consiguen lo que quieren, pero lo que alcanzan no les satisface. Quedan con el sabor amargo de una victoria hueca.

La vida de una persona sabia es una vida de crecimiento. Siempre tiene nuevos horizontes a ser alcanzados en todas las áreas de la vida. Cada día es un nuevo desafío, con nuevas metas y nuevas propuestas. Esa persona sabe que "de la abundancia del corazón, habla la boca" y, por eso, lleva su corazón a Jesús.

Haz de este día un día de victoria y de crecimiento. Vigila tus intenciones y tus palabras. Llena tu corazón del amor de Dios y transborda amor a los que encuentres en tu camino. Di como Salomón: "Justas son todas las razones de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida".

'Cf. Prov. 25:11.

viernes, 22 de mayo de 2009

UNA VOZ EN EL DESIERTO

Entonces Elías tisbita. . . dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra. (1 Rey. 17: 1).

Entre las montañas de Galaad, al oriente del Jordán, moraba en los días de Acab un hombre de
fe y oración cuyo ministerio intrépido estaba destinado a detener la rápida extensión de la apostasía en Israel. Alejado de toda ciudad de renombre y sin ocupar un puesto elevado en la vida, Elías el tisbita inició sin embargo su misión confiando en el propósito que Dios tenía de preparar el camino delante de él y darle abundante éxito. La palabra de fe y de poder estaba en sus labios, y consagraba toda su vida a la obra de reforma. La suya era la voz de quien clama en el desierto para reprender el pecado y rechazar la marea del mal. Y aunque se presentó al pueblo para reprender el pecado, su mensaje ofrecía el bálsamo de Galaad a las almas enfermas de pecado que deseaban ser sanadas. . .

A Elías fue confiada la misión de comunicar a Acab el mensaje relativo al juicio del cielo. El no procuró ser mensajero del Señor; la palabra del Señor le fue confiada. Y lleno de celo por el honor de la causa de Dios, no vaciló en obedecer la orden divina, aun cuando obedecer era como buscar una presta destrucción a manos del rey impío. . .

Fue tan solo por su fe poderosa en el poder infalible de la palabra de Dios como Elías entregó su mensaje. Si no le hubiese dominado una confianza implícita en Aquel a quien servía, nunca habría comparecido ante Acab. Mientras se dirigía a Samaria, Elías había pasado al lado de arroyos inagotables, colinas verdeantes, bosques imponentes que parecían inalcanzables para la sequía. Todo lo que se veía estaba revestido de belleza. El profeta podría haberse preguntado como iban a secarse los arroyos que nunca habían cesado de fluir y como podrían ser quemados por la sequía aquellos valles y colinas. Pero no dio cabida a la incredulidad. Creía firmemente que Dios iba a humillar al apóstata Israel, y que los castigos inducirían a éste a arrepentirse. El decreto del Cielo había sido dado; no podía la palabra de Dios dejar de cumplirse; y con riesgo de su vida Elías cumplió intrépidamente su comisión (Profetas y Reyes, págs. 87-89).

jueves, 21 de mayo de 2009

ALMA Y CUERPO

Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo. Sal. 31:9.

¿Amaneció un día más en tu vida? El sol brilla esplendoroso allá afuera, pero las nubes de la tristeza y de la aflicción, ¿parecen asfixiarte? En vez de salir por ahí contando cuan "injusta es la vida", ¿por qué no haces lo que David hacía cuando estaba triste? ¿Por qué no vas a Jesús, le abres tu corazón y lloras en su presencia? Dios siempre está dispuesto a escuchar el clamor sincero de sus hijos y con certeza, escuchará el tuyo también.

En el salmo de hoy, David expresa su concepto de la unidad del ser humano. Mente, corazón y cuerpo no pueden ser divididos. Cuando la vida espiritual anda mal, necesariamente afecta a la vida emocional y física. "Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo", afirma el salmista. Alma y cuerpo. La dimensión espiritual está unida a la vida física del hombre. Inútilmente trata el ser humano de estar bien de un lado, menospreciando el otro.

Este salmo fue escrito por David en los terribles meses que siguieron a su pecado de adulterio y asesinato. Su conciencia lo atormentaba con crueldad y sufría las consecuencias terribles de su pecado. Algunos salmos sugieren la idea de que, en ese tiempo, David no fue atormentado solamente por la culpa, sino también por la lepra.

Hay enfermedades físicas que son el fruto de una conciencia culpable. Un día llevaron un paralítico a Jesús. El Maestro le dijo: "Hijo, tus pecados te son perdonados".* La multitud no entendía. Creían que el paralítico necesitaba ser curado y no perdonado. No lograron ver la relación entre la vida espiritual y la vida física.

Jesús entonces enfatizó esa relación, al decir: "Para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados [...]: Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa".* Santiago añade: "Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados".**

Confía siempre en la misericordia perdonadora de Dios y hoy, antes de partir para tus actividades, ora en tu corazón: "Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo".

* Mar. 2:5, 10,11.

** Sant. 5:15.

miércoles, 20 de mayo de 2009

SIEMPRE HAY LUZ ENTRE LAS TINIEBLAS

"Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella" (Mat. 28: 2).

Si después de la crucifixión y sepultura, los discípulos, en vez de dar lugar a su dolor, hubieran repasado detenidamente lo que Cristo les había dicho a fin de prepararlos para esta ocasión, habrían visto una luz en medio de las tinieblas. No habrían caído en semejante desfallecimiento y abatimiento.

Hubo un gran terremoto antes que nadie llegara al sepulcro. El ángel más poderoso del cielo, el que ocupaba el lugar del cual cayó Satanás, recibió su orden del Padre y, revestido con la panoplia del cielo, quitó las tinieblas de su camino. Su rostro era como un relámpago y sus vestidos blancos como la nieve. Tan pronto como sus pies tocaron la tierra ésta tembló bajo su pisada. Los guardias romanos estaban cumpliendo con su cansadora vigilia cuando sucedió esta maravillosa escena, y se les dio fuerza para que soportaran el espectáculo, pues tenían que dar un mensaje como testigos de la resurrección de Cristo.

El ángel se aproximó a la tumba, apartó la piedra como si hubiera sido un guijarro, y se sentó sobre ella. La luz del cielo rodeó la tumba y todo el cielo fue iluminado con la gloria de los ángeles. Entonces se oyó su voz: "Tu Padre te llama; sal fuera". Y Jesús salió de la tumba con el paso de un Conquistador poderoso. Se produjo entonces un estallido de triunfo, pues la familia celestial lo estaba esperando para recibirlo. Y aquel ángel poderoso, seguido por el ejército del cielo, se inclinó ante él para adorarlo mientras Jesús, como el Monarca del cielo, proclamaba sobre la tumba de José: "Yo soy la resurrección y la vida".

Cuando Cristo en la cruz exclamó: "Consumado es", se produjo un terremoto que abrió las tumbas de muchos santos y fieles que habían dado testimonio en contra de toda obra malvada y habían enaltecido al Señor Dios de los ejércitos. Ahora, cuando el Dador de la vida salía del sepulcro proclamando: "Yo soy la resurrección y la vida", convocó a estos santos a salir de sus tumbas. Éstos, mientras vivieron, dieron un testimonio inquebrantable en favor de la verdad. Y ahora, nuevamente, habrían de ser testigos de Aquel que los había levantado de los muertos. El Señor dijo: Éstos ya no serán cautivos de Satanás. Los he redimido y los he sacado de la tumba como los primeros frutos de la manifestación de mi poder; para que estén donde yo estoy y para que nunca experimenten aflicción ni vean más muerte (Manuscrito 115, 1897).

martes, 19 de mayo de 2009

LÁMPARA Y LUZ

Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen, Prov. 6:23.

Cristina, una joven portuguesa me preguntaba cómo era posible que un Dios de amor y libertad pudiera tener enseñanzas tan estrechas y prohibitivas. "No combina —decía ella—, algo está equivocado en la Biblia". Pero el error no está en la Biblia y sí en el concepto errado que tenemos de los consejos divinos.

Salomón habla hoy de tres cosas. El mandamiento, la instrucción y las reprensiones. Al mandamiento y la enseñanza los compara con la lámpara y la luz. Ambas sirven para romper el poder de las tinieblas. Este es un poder destructivo, porque en medio de la oscuridad tú no ves el camino, y no tienes condiciones de llegar a tu destino. En medio de las sombras tú no andas con rapidez, avanzas despacio, con dificultad, y cuando te das cuenta, ya estás realegado a un segundo plano. Cuando no hay luz, tú no distingues ni las formas ni los colores. Creyendo que estás escogiendo lo verde, puedes estar tomando lo rojo. En medio de la oscuridad, tú caminas sin saber, en el rumbo de la propia muerte.

El ser humano necesita de la luz y de la lámpara. Sin ellas, no hay cómo atravesar la oscuridad de este mundo y llegar con éxito a donde deseas. Necesitas luz para saber cuál es el camino verdadero. Los mandamientos y las instrucciones divinas son esa luz. Su propósito no es cercenar la libertad, sino iluminarte el camino.

Las reprensiones, a su vez, tienen como propósito despertarte cuando estás adormecido, traerte de vuelta al camino de la vida cuando te estás acercando peligrosamente a la muerte.

Piensa, por ejemplo, en la última derrota que tú sufriste. Trata de descubrir la causa. ¿Habría acontecido todo aquello si hubieras prestado atención a las instrucciones divinas? La vida está llena de leyes y principios. El respeto a esas leyes es garantía de bienestar. Menospreciarlas es testarudez e imprudencia. El precio siempre es alto.

Antes de comenzar las actividades de este nuevo día, mira a tu alrededor. Comienza por ti mismo y por tus amados. ¿Qué ajustes deben hacerse? ¿Qué pasos necesitan darse para conservar la armonía de las relaciones gratificantes? Ten en cuenta a Dios, "porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen".

lunes, 18 de mayo de 2009

FÁBULAS POR ARTE COMPUESTAS

Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado. Dan. 8: 14.

En el futuro tendremos que ejercer gran vigilancia. No debiera haber insensatez espiritual entre el pueblo de Dios. Los malos espíritus están trabajando activamente para tratar de dominar las mentes de los seres humanos. Los hombres se están uniendo en gavillas, listos para que los consuma el fuego de los últimos días. Los que no acepten a Cristo en su justicia, aceptarán los sofismas que están invadiendo el mundo. Los cristianos deben ser sobrios y velar, para resistir firmemente a su adversario el diablo, que anda alrededor como león rugiente buscando a quién devorar.

Los hombres harán milagros bajo la influencia de los malos espíritus. Enfermarán a la gente mediante sus encantamientos, y después la inducirán a creer que los enfermos fueron sanados en forma milagrosa. Satanás ha hecho esto vez tras vez.

Dios será el santuario de su pueblo, si obedece su Palabra y cree en las sencillas verdades evangélicas que Cristo proclamó cuando estuvo en este mundo, y las proclaman a su vez. Ahora necesitamos orar como nunca antes. Estamos viviendo en el gran día de la expiación, y debemos confesar nuestros pecados después de arrepentirnos cabalmente. Debemos ejercer todas nuestras capacidades para librarnos de los hombres impíos e irrazonables. Satanás desciende como un hermoso ángel, y presenta encantadoras escenas delante de los ojos de los que han pervertido sus caminos en presencia del Señor, y que no pueden ver lo que son ni saben lo que necesitan. El enemigo ha descendido con gran poder, con todo engaño de iniquidad en los que perecen. Dios llama al arrepentimiento y a la reconversión. . .

Cuando las vidas de los miembros del pueblo de Dios sean purificadas de su contaminación moral y espiritual, cuando sus ojos reciban el colirio celestial, se darán cuenta de que son pobres, miserables, ciegos y desnudos. Vendrán a la fuente abierta para Judá y Jerusalén, y aplicarán la sangre de Cristo a sus almas pobres y enfermas de pecado. Quiera Dios que no se demoren más para asegurarse los privilegios que ha concedido a todos los que lo aman y guardan sus mandamientos (Carta 259, del 23 de noviembre de 1903, dirigida a la Sra. L. M. Hall, amiga íntima de la Hna. White, y por muchos años jefa de enfermeras del Sanatorio de Battle Creek).

domingo, 17 de mayo de 2009

NO TE INDIGNES

No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Sal. 37:1.

Tú y Mario ingresaron en la empresa el mismo año. Tu currículo es mejor y viene acompañado de años de experiencia calificada. El tiempo pasa y tú percibes que Mario hace cosas que tú no tendrías el coraje de hacer. Si lo hicieras, no podrías vivir en paz contigo mismo. Pero tu colega sin escrúpulos, asciende con rapidez, mientras que tú comienzas a quedar atrás. Lo peor de todo es que a nadie parece importarle la falta de ética de Mario. ¿Qué hacer?

El consejo divino para ti hoy es: "No te impacientes", no te indignes. En otras palabras, mantén la calma, que eso no te perturbe ni te quite el sueño. ¿Sabes por qué? El versículo siguiente da la respuesta: "Porque como hierba serán pronto cortados".

Es una ley de esta vida. El éxito que viene rápido, rápido desaparece y aun así, es un éxito que no trae satisfacción. El fin de la historia solo es vacío y angustia.

A veces Dios permite que los inescrupulosos alcancen victorias terrenas y esas aparentes victorias pueden ser rotuladas como éxito, pero no lo son. La riqueza, el poder, la fama y todo aquello detrás de lo cual el ser humano de nuestros días corre desesperadamente, no es necesariamente prosperidad.

Tú puedes encontrar una persona rica y desdichada. Puedes encontrar en los caminos de la vida, gente famosa desesperada. No es difícil ver a un intelectual, lleno de títulos universitarios y lamentándose. El poeta Rubén Darío lo describe, en su poema titulado "Lo fatal":

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo y más la piedra dura porque esa ya no siente pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente

¿Vale la pena vivir si tú te sientes muerto? ¿Cuál es la ventaja de tener cosas, y alcanzar metas, si todo aquello por lo cual trabajaste la vida toda, no trae satisfacción a tu desesperado corazón?

Piensa en dos hombres del pasado: Hitler y Mussolini. ¿No alcanzaron lo que querían? ¿No hubo tiempo en que parecían victoriosos? Y, sin embargo, ¿dónde están hoy? ¿Cuál fue el triste fin de ambos?

Por eso, continúa en la búsqueda de tus objetivos, transitando la senda agreste de los principios y valores espirituales y hoy, en las diferentes circunstancias de la vida, recuerda: "No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad".

viernes, 15 de mayo de 2009

PURO DE CORAZÓN Y VIDA

Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. (1 Juan 3: 3).

Juan era un maestro de santidad, y en sus cartas a la iglesia señaló reglas infalibles para la conducta de los cristianos. . . Enseñó que el cristiano debe ser puro de corazón y vida. Nunca debe estar satisfecho con una profesión vana. Así como Dios es santo en su esfera, el hombre caído, por medio de la fe en Cristo, debe ser santo en la suya. . .

Hay quienes profesan santidad, quienes declaran que están completamente con el Señor, quienes pretenden tener derecho a las promesas de Dios, mientras rehúsan prestar obediencia a sus mandamientos. Dichos transgresores de la ley quieren recibir todas las cosas que fueron prometidas a los hijos de Dios; pero eso es presunción de su parte, por cuanto Juan nos dice que el verdadero amor a Dios será revelado mediante la obediencia a todos sus mandamientos. No basta creer la teoría de la verdad, hacer una profesión de fe en Cristo. . . "El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos -escribió Juan-, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él".

Juan no enseñó que la salvación puede ser ganada por la obediencia; sino que la obediencia es el fruto de la fe y del amor. . . Si permanecemos en Cristo, si el amor de Dios habita en el corazón, nuestros sentimientos, pensamientos y acciones estarán de acuerdo con la voluntad de Dios... Muchos son los que, aunque se esfuerzan por obedecer los mandamientos de Dios, tienen poca paz y alegría. Esa falta en su experiencia es el resultado de no ejercer fe. Caminan como si estuvieran en una tierra salitrosa, o en un desierto reseco. Demandan poco, cuando podrían pedir mucho, por cuanto no tienen límite las promesas de Dios. Los tales no representan correctamente la santificación que viene mediante la obediencia a la verdad. El Señor desea que todos sus hijos sean felices, llenos de paz y obedientes. Mediante el ejercicio de la fe el creyente llega a poseer esas bendiciones. Mediante ella puede ser suplida cada deficiencia del carácter, cada contaminación purificada, cada falta corregida, cada excelencia desarrollada (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 446, 449, 450).

jueves, 14 de mayo de 2009

HAZ LAS COSAS BIEN HECHAS

El mal mensajero acarrea desgracia; mas el mensajero fiel acarrea salud. Prov. 13:17

Una de las lecciones importantes de la vida es que la felicidad se conquista todos los días en el cumplimiento del deber. La literatura de la sabiduría en el mundo antiguo, estaba frecuentemente diseccionada a orientar a los embajadores en el cumplimiento del deber. La fidelidad del mensajero determinaba el éxito de la misión. Desde esta perspectiva, "el mal mensajero" mencionado en el versículo de hoy, no se refiere al mensajero que llevaba noticias tristes, sino el mensajero negligente que no cumplía bien su misión.

Supongamos que el ejército hubiese perdido la batalla. El mensajero tenía la misión de llevar esa noticia al rey. Por doloroso que pudiera ser, no podía esquivar su deber.

Cuando el hijo rebelde de David, Absalón, murió en la batalla, hubo un mensajero que se apresuró a dar las noticias al rey, pero ante la pregunta: "¿Qué pasó con mi hijo?, el mensajero dijo "no sé, mi señor, solo sé que nuestro ejército venció".

Este mensajero era un mal mensajero. Se esquivó, descuidó su deber, no cumplió su misión de manera íntegra. El texto afirma que aquel que no cumple con su deber "acarrea desgracia". En el original se da a entender que es pasible de castigo.

¿Puede haber mayor castigo para la persona descuidada que el sentimiento de no realización? Todo el mundo prospera, menos tú. Todos crecen, todos son bendecidos y tú sientes que estás siempre en el mismo lugar, asistiendo al desfile de los victoriosos.

El tema central del texto de hoy es la felicidad. Cumple tu misión y cúmplela bien. Eso es parte de una vida realizada y feliz.

¿Por qué no detenerse unos minutos para revisar hoy los tres últimos trabajos que tú realizaste? ¿Los hiciste de manera completa? ¿Los dejaste casi en el fin "porque tenías otras cosas más importantes para hacer"? ¿Qué es más importante que cumplir la misión bien cumplida, por insignificante que parezca? El trabajo bien cumplido es el mejor retrato de una persona victoriosa.

Pídele a Dios sabiduría para ver las cosas que necesitas cambiar y después* enfrenta el cumplimiento de los desafíos que la vida te presenta. Y recuerda: "El mal mensajero acarrea desgracia; mas el mensajero fiel acarrea salud".

miércoles, 13 de mayo de 2009

PIDA, CREA, RECLAME

Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento. Prov. 12: 22.

Tengo una obra que hacer y por la gracia de Dios la haré. Mi única ansiedad tiene que ver con los que se sienten más inclinados a creer una mentira que una verdad. ¿Qué puedo hacer por ellos? ¿Qué puedo hacer para que no inventen mentiras ni las amen después de haberlas inventado? Todo lo que puedo hacer es presentarles a Jesús, el precioso Salvador, para que sea su Modelo. Si aman a Jesús, serán puros, inocentes, incontaminados. Se rodearán de una atmósfera de fe y no de duda, escepticismo e incredulidad. Hablarán de Jesús, del cielo, de los deberes del cristiano, de la lucha de éste y de cómo resistir con éxito los poderes de Satanás. No serán semejantes a los buitres que devoran lo que suponen son los defectos de los demás.

¡Oh, si Jesús se les manifestara! ¡Oh, si les gustara meditar en sus incomparables encantos! ¡Oh, si sus corazones aprendieran su amor! Entonces no ignoraríamos las artimañas de Satanás. Nuestras armas se volverían contra nuestros más mortales enemigos. Veríamos por fe que los ojos puros de los ángeles celestiales están fijos en nosotros, con amor, para verificar la calidad de nuestra devoción. También veríamos por fe a Satanás que vigila cada traspié que damos, todo lo que pueda usar en contra de nosotros, para aprovecharse de nuestra falta de unión y de amor, para señalar nuestros caminos torcidos, y para acusarnos con entusiasmo y alegría delante de los ángeles de Dios. . .

Si bien es cierto que somos incapaces de hacer frente a las obras del pecado y de Satanás, se nos ha proporcionado ayuda. Pida y recibirá. Dos o tres pueden reclamar el cumplimiento de la promesa; si piden algo en su nombre, él lo hará. . .

¡Oh, mi hermano! No se sienta tan independiente como para no pedir ayuda al Único que puede darle el auxilio que necesita para romper los lazos de Satanás. Debe ser vigilante, celoso, fiel y sincero, humilde y confiado, lleno de ternura y compasión. . .

Comience la obra en su propio corazón y entonces, con ese corazón bautizado por el Espíritu de Cristo, conduzca a sus hijos al Cordero de Dios (Carta 11, del 12 de mayo de 1883, dirigida a un hermano de California)

martes, 12 de mayo de 2009

AMO TU CASA

Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar de la morada de tu gloria. Sal. 26:8.

Andando por las calles, estando en los aeropuertos o viajando por ahí, /Ame encuentro con frecuencia personas que dicen: "Yo amo a Jesús, me considero un cristiano, pero no gusto de la religión, no pertenezco a ninguna iglesia".

Esa manera de pensar parece ser hoy "políticamente correcta". Hay personas sinceras que creen que la iglesia no es necesaria, que lo que realmente importa es "estar bien con Jesús", pero el texto de hoy afirma que Dios tiene una casa donde su gloria se revela, y ese lugar de habitación es la iglesia.

¿Esto quiere decir que Dios necesita tener una casa para habitar? ¡Claro que no! Cuando Salomón inauguró el templo de Israel, oró diciendo: "¿Es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?"*

No, el templo no es construido por causa de Dios, ni la iglesia existe porque Dios necesite seres humanos que lo adoren. Es todo lo contrario. El ser humano necesita una iglesia y un templo.

Cuando Israel viajaba por el desierto, Dios le ordenó: "Harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos".**

La construcción del templo fue la respuesta divina a la carencia humana. Dios no necesita habitar en nuestro medio. Somos nosotros los que necesitamos tenerlo a nuestro lado.

"Sí -puedes decir-, pero para eso no necesitamos iglesia alguna". Sí, se necesita. Tú eres una brasa que, fuera del brasero, está condenada a apagarse y transformarse en ceniza. Es propio de la naturaleza humana. Nadie puede ser una isla y vivir por sí solo. Unos precisan de los otros y todos necesitamos de Dios. La iglesia es el lugar, a pesar de los seres humanos débiles y defectuosos, donde la gloria de Dios se revela y donde la presencia de Dios se hace sentir, conservando la experiencia espiritual viva.

Si la Biblia es el mapa que conduce a una vida feliz, y si los consejos divinos nunca fallan, ¿por qué este consejo no serviría? Por eso, hoy, antes de comenzar las actividades de tu día, di con David: "Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar de la morada de tu gloria".

* Éxo. 25:8.

** 1 Rey. 8:27.

lunes, 11 de mayo de 2009

EL TOQUE DE LA FE ES SANADOR

"Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado" (Mat. 9: 22).

El Señor es el restaurador, Satanás es el destructor. Nuestro Señor no ha trabajado como médico así como desearía hacerlo, pues dice: No habéis venido a mí para que os dé vida. Buscamos toda clase de fuente de alivio para la aflicción, excepto a Aquel que demostró sobre el sepulcro abierto de José [de Arimatea]: "Yo soy la resurrección y la vida". Cristo vino a nuestro mundo para buscar y salvar lo que se había perdido. Su obra inigualable es la de Uno que sana toda clase de enfermedades... Si los afligidos tan sólo acudieran con fe al divino Salvador, verían la salvación de Dios...

Cristo encontró a una pobre alma que había pasado toda su vida buscando ser sanada de una enfermedad física. El pasaje indica que había gastado todos sus recursos en muchos médicos y no había logrado mejorar; todo lo contrario, había empeorado. Pero un solo toque de Cristo, hecho con fe, transformó esa debilidad cargada por largos años. Esta mujer enferma vino detrás de Cristo y tocó su manto, depositando su fe en la Persona que lo vestía e instantáneamente sanó. "¿Quién es el que me ha tocado?" Asombrado, Pedro respondió: "Maestro, la compañía te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?"

Cristo quería dar una lección a quienes lo rodeaban, que fuera inolvidable. Quería mostrar la diferencia entre el toque de la fe y el contacto accidental. Jesús dijo: "Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mí". Viendo que no podía ocultarse, la mujer se adelantó temblando, y se postró a sus pies y le narró su historia de aflicción. Con palabras de consuelo, el Señor le dijo: "Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote".

¿Por qué no acudir a Jesús con fe? Muchos se acercan a él con un toque casual; sólo establecen contacto físico con su persona. La mujer hizo mucho más que esto. Esta mujer extendió su mano con fe hacia él y fue sanada en forma instantánea... Los amigos de la verdad lo enaltecerán por ser el Autor y Consumador de la fe. Cristo demostrará que es un médico capaz de restablecer el cuerpo tanto como el alma. Los que trabajan con Dios uncirán el yugo con Cristo y se colocarán en cuerpo, alma y espíritu en una relación apropiada con Dios...

La voluntad de los hombres, de las mujeres y de los niños ha de ser entrenada para cooperar con Dios... La melodía del gozo espiritual, de la salud física, será revelada y promoverá esa bendición que el Señor Jesús vino a impartir a nuestro mundo a todo aquel que cree (Carta 106, 1898).

domingo, 10 de mayo de 2009

PRIORIDADES

Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación. Prov. 15:16.

Que las cosas espirituales son más importantes que las materiales, todo cristiano lo sabe. Por lo menos en teoría. Es lo que se aprende desde niño. "Es necesario poner a Dios en primer lugar".* Fácil de ser dicho. El problema es llevar esa teoría bonita al terreno de la experiencia diaria. En el mundo materialista en que vivimos, se nos hace difícil pensar en Dios, cuando los niños tienen hambre y sienten frío y no hay nada para satisfacer las necesidades básicas.

El mensaje de hoy no es una apología de la pobreza. Hay personas que ven al cristianismo como sinónimo de pobreza. El pensamiento bíblico es lo contrario de esa idea. En la Biblia encontramos a los seguidores de Jesús como personas bendecidas en cuya vida hay abundancia. Salomón afirma en el texto de hoy que es mejor ser pobre y estar en paz con Dios y con los hombres, que ser rico y desdichado.

Hay personas obcecadas por el dinero. No miden las consecuencias, dejan los escrúpulos de lado y usan cualquier método para conseguir riquezas. Dios, la familia y los valores pasan a un segundo plano. Los años pasan, la vejez llega y un día descubren que se olvidaron de vivir. Es irónico, trabajaron tanto, lucharon y se esforzaron tanto para "vivir mejor", y no vivieron, apenas existieron.

Las personas sabias colocan las primeras cosas en el primer lugar. Cualquier problema llega a ser administrable cuando tú haces eso. La Biblia es clara al afirmar: "En el principio... Dios" (Gen. 1:1). En el principio de todo. En el principio de los negocios, de la vida familiar, empresarial, profesional. Cuando tú construyes tu vida y tus sueños sobre un fundamento firme, con certeza la casa no se caerá, sino que permanecerá.

Haz de este día, un día para revisar tus prioridades. ¿Qué es lo más importante para ti? ¿Cuál es el lugar que Dios y tu familia están recibiendo? Eso determinará la exuberancia de tu satisfacción, porque para ser feliz no basta realizar mucho, sino sentirse realizado con el fruto del trabajo.

Que Dios te dé un día lleno de victorias. Y no te olvides que "mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación".

' Cf. Mat. 6:33.

viernes, 8 de mayo de 2009

DEBEMOS COMUNICAR LA VERDAD CON PALABRAS PRUDENTES

"Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman" (Sant. 1:12).

Nuestros hermanos que llevan el mensaje de misericordia y advertencia a nuestro mundo a menudo hacen declaraciones que son fuertes y sería mejor reprimirlas. Cada declaración debería ser considerada en forma cuidadosa. No se debería hablar ni una palabra que diera a los opositores de nuestra fe alguna ventaja sobre nosotros. No se exprese una sola palabra para despertar el espíritu de venganza de los opositores de la verdad. No se diga nada con un espíritu de represalia, nada que siquiera adopte la apariencia de una acusación insultante. Cada uno debiera leer y valorar el significado de la Escritura que narra cómo Cristo, cuando contendía con Satanás por el cuerpo de Moisés, no pronunció ningún juicio de maldición contra él.

La verdad soportará la prueba de toda oposición. Ha de manifestarse en forma poderosa, como en Jesús, y que las características del obrero se escondan en Cristo. No se exprese una sola palabra para despertar el espíritu de venganza de los opositores de la verdad. No se haga nada para incitar el espíritu del dragón, porque pronto él mismo se revelará con todo su carácter satánico, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús. Hay tendencias heredadas y disposiciones naturales que lucharán por exhibirse, pero el yo debe perderse en Jesús. La verdad debe manifestarse en toda su hermosura, con todo su potencial para dignificar, ennoblecer y enaltecer. Permitid que las almas que están a punto de perecer reciban del maestro de verdad impresiones que no sean perecederas, antes bien que permanezcan por la eternidad. Den lugar al Espíritu Santo para que coloque el molde aceptable en las almas a fin que se vuelvan del error a la verdad, de la oscuridad a la luz...

Guárdense de cada palabra que pronuncien, controlen cada emoción, no den ocasión a Satanás que triunfe sobre los creyentes. Vendrá el tiempo cuando seremos llamados a presentarnos delante de reyes y gobernantes, magistrados y potestades, para defender la verdad. Entonces será una sorpresa para esos testigos saber que su posición, sus palabras, sus propias expresiones hechas de una manera descuidada para atacar el error o defender la verdad --expresiones que ellos no creyeron que serían recordadas--, serán reproducidas, y tendrán que hacerles frente; y sus enemigos tendrán la ventaja, pues pondrán su propia interpretación sobre esas palabras que fueron habladas en forma poco sabia.

Agentes satánicos encubiertos persiguen a cada buen obrero del Maestro. Tened esto en mente: todo el que luche por la fe debe hacerlo en forma legítima, entonces cuando sean puestos en aprietos no serán confundidos al enfrentarse con sus afirmaciones descuidadas, ni con sus palabras dichas en forma impulsiva (Carta 66, 1894).

jueves, 7 de mayo de 2009

MI FRAGILIDAD

Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuan frágil soy. Sal. 39:4.

Hoy quiero invitarte a pensar en la brevedad de la vida. Es lo que el salmista hace. Nos hace pensar. Al enemigo no le gusta que el ser humano piense, especialmente cuando se trata de asuntos espirituales. Esta es la mejor manera de inducirte a vivir descuidadamente, como si la vida nunca fuera a terminar.

El apóstol Santiago parece desarrollar el pensamiento del texto de hoy, al declarar: "¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece".*

La Biblia no enseña que el hacer planes esté mal. Una vida sin planes no tiene sentido. El salmista aconseja planificar, teniendo en cuenta la brevedad de la vida.

Si tú tuvieras que hacer tan solo cinco cosas en la vida: criar a tus hijos, conseguir un título profesional, construir una casa, estar en paz con Jesús y dejar una buena herencia para tus hijos, ¿cuál sería el orden de prioridad? ¿Qué harías primero? ¿Cuál dejarías para el final? ¿Una cosa después de otra? Seguramente; pero el fundamento espiritual le da sentido a todo.

Muchas veces encuentro personas que en el fin de su existencia, se lamentan por el tiempo perdido y por las oportunidades desperdiciadas.

Un hombre que se suicidó al descubrir que tenía SIDA, dejó escrito lo siguiente: "Dios me llamó en la infancia, en la juventud y en la edad adulta. Nunca quise oír su voz. Hoy descubrí que estoy condenado. Sé que voy a morir y siento la voz de Dios llamándome, pero, ¿por qué debo aceptar si mi vida ya no tiene valor?"

¿Reconoces tu fragilidad? ¿Sabes que hoy eres, y que mañana no serás? ¿Por qué no dar valor a las cosas que realmente valen? ¿Por qué no cambiar las prioridades de la vida? Amar, perdonar, dar una nueva oportunidad a quien erró. Disfrutar de las alegrías simples de la vida, emocionarse con las lágrimas de un niño, ser gentil, en fin, son cosas pequeñas que valen la pena ser vividas. Que tu oración sea: "Hazme saber, OH Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuan frágil soy".

'Sant. 4:13, 14.

miércoles, 6 de mayo de 2009

APRENDIZAJE EN LA PRISIÓN

Afligieron sus pies con grillos; en cárcel fue puesta su persona. Hasta la hora que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová le probó. (Sal. 105: 18, 19).

La fiel integridad de José lo condujo a la pérdida de su reputación y su libertad. Esta es la prueba más severa a la que están sujetos los virtuosos y temerosos de Dios: el vicio parece prosperar mientras que la virtud es pisoteada en el polvo. . . La religión de José preservó la dulzura de su temperamento y sus sentimientos de cálida y fuerte simpatía hacia la humanidad, no obstante todas sus pruebas. . . Apenas se incorpora a la vida de presión, saca a relucir todo el fulgor de sus principios cristianos en ejercicio activo; comienza a ser útil a los demás. . . Está gozoso, porque es un caballero cristiano. Dios lo estaba preparando bajo esta disciplina para una posición de gran responsabilidad, honor, y utilidad, y él estaba ansioso de aprender; bondadosamente aprendió las lecciones que el Señor le enseñó. Aprendió a soportar el yugo en su juventud. Aprendió a gobernar aprendiendo primero a obedecer (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1097).

El verdadero carácter de José resplandeció aun en la oscuridad del calabozo. Mantuvo firmes su fe y su paciencia; los años de su fiel servicio habían sido compensados de la manera más cruel; no obstante, esto no le volvió sombrío ni desconfiado. Tenía la paz que emana de una inocencia consciente, y confió su caso a Dios. . . Encontró una obra que hacer, aun en la prisión.

Dios le estaba preparando en la escuela de la aflicción, para que fuera de mayor utilidad, y no rehusó someterse a la disciplina que necesitaba. En la cárcel, presenciando los resultados de la opresión y la tiranía, y los efectos del crimen, aprendió lecciones de justicia, simpatía y misericordia que le prepararon para ejercer el poder con sabiduría y compasión. . . Fue la obra que ejecutó en la prisión, la integridad de su vida diaria, y su simpatía hacia los que estaban en dificultad y congoja, lo que le abrió paso hacia la prosperidad y los honores futuros. Cada rayo de luz que derramamos sobre los demás se refleja sobre nosotros mismos. Toda palabra bondadosa y compasiva que se diga a los angustiados, todo acto que tienda a aliviar a los oprimidos, y toda dádiva que se otorgue a los necesitados, si son impulsados por motivos sanos, resultarán en bendiciones para el dador (Patriarcas y Profetas, pág. 218)

martes, 5 de mayo de 2009

MEMORIA BENDITA

La memoria del justo será bendita; mas el nombre de los impíos se pudrirá. Prov. 10:7.

Una de las características de los proverbios es el uso de la antítesis. A través de ella el autor enseña una lección por contraste. Se presentan dos caminos, dos situaciones o dos destinos e, implícitamente, se deja la elección con el lector.

En el versículo de hoy se habla del justo y del impío. ¿Qué sucederá con la memoria del perverso? El impío no toma en cuenta a Dios en sus decisiones y cuando muere "se pudrirá", afirma el texto.

¿Te atreverías tú a ponerle a tu hijo el nombre de Judas, Nerón o Hitler? Pero tú encuentras perros con esos nombres. Esto muestra que los impíos no son olvidados. Son recordados, pero con pena, con dolor, con tristeza, y a veces con amargura y rabia.

En la vida, esas personas tuvieron todo lo que el ser humano aparentemente necesita para ser feliz: fama, riqueza, placer y poder. ¿Valió la pena? Quizás, sí. Desde el punto de vista humano, tal vez. Pero, ¿eso es todo? ¿La vida es apenas eso?

Multitudes corren atrás de las luces fascinantes de esta vida. Gloria, fama, riqueza y poder parecen tornarse las cosas más importantes, mientras que las personas amadas quedan al lado del camino, esperando una palabra de amor, un gesto de cariño, o un poco de tiempo para sentirse importantes. La vida pasa. Cuando tú menos te das cuenta, la primavera y el verano ya se fueron, el invierno llegó y tú estás solo, lleno de dinero, poder y fama, tal vez, pero irremediablemente solo.

En contraste, "la memoria del justo será bendita". ¿Por ventura, no se cuentan hasta hoy las historias de José, Daniel, Isaac y otros héroes de la fe?

Necesito revisar todos los días los valores que me inspiran, necesito repensar mis motivaciones. ¿Cuánto vale la confianza de un hijo, la comprensión de la esposa o la sonrisa de un nieto? ¿Cuánto vale el mirar agradecido de alguien a quien le ofrecí un poco de mi tiempo?

¿Estás viviendo y trabajando solo para esta vida o también para la eternidad? Analiza esto, porque "la memoria del justo será bendita; mas el nombre de los impíos se pudrirá".

lunes, 4 de mayo de 2009

LA VICTORIA LOGRADA EN EL NOMBRE DE JESÚS

"Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono" (Apoc. 3: 21).

Las tentaciones de Satanás alcanzaron su máxima efectividad al degradar la naturaleza humana, porque el hombre no podía hacer frente a su poderosa influencia. Pero Cristo, en lugar del hombre, como representante del hombre, descansando plenamente en el poder de Dios, soportó el difícil conflicto a fin de ser un perfecto ejemplo para nosotros...

Hay esperanza para el hombre... La obra que está delante de nosotros es vencer como Cristo venció...

Cristo sufrió por nosotros más allá de lo que podemos comprender, y deberíamos dar la bienvenida al padecimiento y la prueba que debamos soportar por amor de Cristo, para que podamos ser vencedores como Cristo venció y ser exaltados al trono de nuestro Redentor. Debiéramos considerar la vida y los padecimientos de nuestro precioso Salvador en nuestro beneficio y recordar que si no estamos dispuestos a soportar la prueba y el conflicto, si no estamos dispuestos a ser partícipes con Cristo de sus padecimientos, se nos encontrará indignos de sentarnos con él en su trono.

Lo tenemos todo para ganar en el conflicto con el poderoso enemigo, y no nos atrevamos por un momento a rendirnos a su tentación. Sabemos que en nuestra propia fuerza no es posible que tengamos éxito; pero así como Cristo se humilló y tomó nuestra naturaleza, conoce nuestras necesidades y ha soportado las más difíciles tentaciones que el hombre deba soportar, ha vencido al enemigo al resistir sus sugestiones, a fin de que el hombre pueda aprender a ser vencedor.

Cristo es nuestro modelo, el ejemplo perfecto y santo que se nos ha dado para imitarlo. Nunca podremos igualar al modelo, pero podemos imitarlo asemejándonos a él conforme sea nuestra habilidad... Cuando le entregamos a Dios todo lo que somos y lo que poseemos, y pasamos por situaciones peligrosas que nos ponen a prueba, y entramos en contacto con Satanás deberíamos recordar que ganaremos la victoria contra el enemigo en el nombre y con el poder del Vencedor. Cada ángel recibiría la orden de acudir a nuestro rescate si dependemos de Cristo, en lugar de permitir que seamos vencidos. Pero no podemos esperar obtener la victoria sin sufrimiento, porque Jesús sufrió para vencer por nosotros...

La vida cristiana es una vida de lucha, de conflicto constante. Es una batalla y una marcha. Pero cada acto de obediencia a Cristo, cada acto de abnegación por amor a él, cada prueba bien soportada, cada victoria obtenida sobre la tentación, es un paso más en la marcha hacia la gloria y la victoria final (Manuscrito 65, 1894).

domingo, 3 de mayo de 2009

AMISTADES PELIGROSAS

No me he sentado con hombres hipócritas, ni entré con los que andan simuladamente. Sal. 26:4.

Todavía me acuerdo de aquel joven alegre y lleno de vida sentado a la mesa, a la hora del almuerzo. Dieciséis años. Ojos azules y muchas ganas de vivir. Hijo único y orgullo de sus padres. El hombre de cabellos color de plata, miraba al hijo y decía: "Va a ser médico y cuando se gradúe, voy a vender la mitad de la hacienda para que tenga su propio hospital". Planes, sueños, proyectos que todo padre hace en torno del hijo amado.

Tres años después volví a aquella ciudad y el padre desesperado me buscó. Su hijo estaba completamente destruido. Parecía una fiera enjaulada, amarillo, lleno de tics nerviosos, no tenía ni siquiera el coraje de levantar la cara y mirarme.

-¿Que hicieron con su hijo? -le pregunté.

-Fueron los falsos amigos los que lo llevaron a las drogas. Ahora, eso es lo que queda de aquel joven bonito que usted conoció un día -fue la respuesta de aquel padre, que lloraba desesperadamente.

¡Hombres "que andan simuladamente"! Esos hombres no aparecieron en el siglo XXI, ya existían en los días de David. Llegan hasta ti como que no quieren nada o tal vez diciendo que quieren tu bienestar. Conquistan tu confianza, ganan tu admiración, y cuando tú menos lo esperas, te muerden como una cobra venenosa.

Y eso no sucede solo con jóvenes inexpertos. Los falsos simuladores están todos los días, en todos los lugares. En el trabajo, en la calle donde tú vives, en el colegio.

David decía con convicción: "No me he sentado con hombres hipócritas, ni entré con los que andan simuladamente". ¿Y qué en cuanto a ti? Pídele a Dios que abra tus ojos para descubrir quién es falso y simulador. Pídele a Dios que ponga colirio en tus ojos para ver la diferencia entre la paja y el trigo.

No te ausentes de la vida. Participa en tu comunidad. Sé amigo de todos, extiende la mano a todos. Tan solo haz como David. No te sientes con ellos, no participes en sus planes ni en sus ardides, porque ese camino, tarde o temprano, te destruirá.

Hoy es un nuevo día para repensar tus valores y tus amistades. Un día para volver atrás y corregir los errores. Esa es la maravilla de todo nuevo día.

Antes de iniciar tus actividades hoy, di como el salmista: "No me he sentado con hombres hipócritas, ni entré con los que andan simuladamente".

viernes, 1 de mayo de 2009

JESÚS NO CAMBIARÁ POR TODA LA ETERNIDAD

"Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos" (Heb. 13:8).

El poder de Cristo, el Salvador crucificado, para dar vida eterna, debe ser presentado al pueblo. Debemos demostrarles que el Antiguo Testamento es tan ciertamente el Evangelio en sombras y figuras, como el Nuevo Testamento lo es poderosamente desarrollado. El Nuevo Testamento no presenta una religión nueva; el Antiguo Testamento no presenta una religión que haya de ser superada por el Nuevo. El Nuevo Testamento no es más que el progreso y desarrollo del Antiguo. Abel creía en Cristo, y fue tan ciertamente salvado por su poder, como lo fueron Pedro y Pablo.

Enoc fue representante de Cristo tan seguramente como el amado discípulo Juan. Enoc anduvo con Dios, y ya no fue hallado, porque Dios lo llevó consigo. A él se le confió el mensaje de la segunda venida de Cristo. "De los cuales también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, el Señor es venido con sus santos millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él". El mensaje predicado por Enoc, y su traslado al cielo, fueron un argumento convincente para todos los que vivían en su tiempo; fueron un argumento que Matusalén y Noé pudieron usar con poder para demostrar que los justos serían trasladados.

El Dios que anduvo con Enoc era nuestro Dios y Salvador Jesucristo. Era la luz del mundo como lo es ahora. Los que vivían entonces no estuvieron sin maestros que los instruyesen en la senda de la vida; porque Noé y Enoc eran cristianos. El Evangelio se da en preceptos en Levítico. Se requiere ahora obediencia implícita como entonces. ¡Cuán esencial es que comprendamos la importancia de esta palabra! Sólo dos grupos se manifestarán en este mundo, los que son obedientes y los desobedientes. Esto se evidenciará en todas nuestras labores. Si solamente pudiéramos tener en mente que Cristo, en forma encubierta, está constantemente a nuestro lado. "Yo estoy a tu diestra para ayudarte". Hemos de dar testimonio para convencer al pecador de su pecado. Nadie puede ser obligado contra su voluntad, sino que debe ser convencido. Cristo es el poder milagroso que realiza esta acción (Carta 119, 1895).