sábado, 31 de octubre de 2009

EN MOMENTOS DE DEBILIDAD

El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. (1 Rey. 19: 14).

Si, en circunstancias penosas, hombres de poder espiritual, apremiados más de lo que pueden soportar, se desalientan y abaten; si a veces no ven nada deseable en la vida, esto no es cosa extraña o nueva. Recuerden los tales que uno de los profetas más poderosos huyó por su vida ante la ira de una mujer enfurecida. . . Los que, mientras dedican las energías de su vida a una labor abnegada, se sienten tentados a ceder al abatimiento y la desconfianza, pueden cobrar valor de lo que experimentó Elías. . .

Es en el momento de mayor debilidad cuando Satanás asalta al alma con sus más fieras tentaciones. . . El que había mantenido su confianza en Jehová a través de los años de sequía y hambre; el que había estado intrépidamente frente a Acab; el que durante el día de prueba había estado en el Carmelo delante de toda la nación como único testigo del Dios verdadero, en un momento de cansancio permitió que el temor de la muerte venciese su fe en Dios. . .

Cuando estamos rodeados de dudas y las circunstancias nos dejan perplejos, o nos afligen la pobreza y la angustia, Satanás procura hacer vacilar nuestra confianza en Jehová. . . Pero Dios comprende, y sigue manifestando compasión y amor. Lee los motivos y los propósitos del corazón. Aguardar con paciencia, confiar cuando todo parece sombrío, es la lección que necesitan aprender los dirigentes de la obra de Dios. El Cielo no los desamparará en el día de su adversidad. No hay nada que parezca más impotente que el alma que siente su insignificancia y confía plenamente en Dios, y en realidad no hay nada que sea más invencible.
No sólo es para los hombres que ocupan puestos de gran responsabilidad la lección de lo que experimentó Elías al aprender de nuevo a confiar en Dios en la hora de prueba. El que fue la fortaleza de Elías es poderoso para sostener a cada hijo suyo que lucha, por débil que sea., Espera de cada uno que manifieste lealtad, y a cada uno concede poder según su necesidad (Profetas y Reyes, págs. 127-129). 217

E. G. White

viernes, 30 de octubre de 2009

No seamos engañados

Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos. Marcos 13:5,6.

Uno de los peligros más grandes en el cumplimiento de las profecías de los últimos días es el de ser engañado. Como adventistas siempre hemos considerado que ese engaño puede venir de elementos fuera de nuestro círculo, pero más y más nos damos cuenta que el mayor peligro es el engaño de dentro. La falsa piedad, que no concuerda con el espíritu de Cristo, la crítica despiadada, los ataques y las acusaciones a los hermanos, son todos métodos que el enemigo del pueblo de Dios ha usado con mucho éxito en el pasado.

La advertencia de Jesús es para que estemos apercibidos y no caigamos en tales prácticas. No debemos interpretar esto como si se limitase exclusivamente a falsas doctrinas. Una de las cosas que más daño hace es el tomar libertades para atacar a los siervos de Dios. ¡Cuántas veces no comemos pastor frito y anciano asado en nuestras mesas los sábados! ¡Cuántas veces el vestido de hermana ftilana de tal nos impide recordar el buen sermón que escuchamos!

“Mirad que nadie os engañe” tiene que ver con más que enseñanzas falsas. Tiene que ver con nuestra vida personal y nuestra relación mutua, y, sobre todo, con nuestra relación sincera con el Señor. “Mirad que nadie os engañe” también implica mirar que no engañemos a nadie, que nuestro actuar sea como la luz del sol. Que nuestra piedad sea como la quiere el Señor. “Vendrán en mi nombre” también implica decir y hacer cosas en el nombre del Señor que el Señor no ha mandado ni acepta. Midamos todo el actuar ante un “Así dice el Señor' y que nuestra motivación sea pura para así no engañar ni ser engañados.

“Todo cuanto hacen los cristianos debe ser transparente como la luz del sol, La verdad es de Dios; el engaño, en cada una de sus muchas formas, es de Satanás; el que en algo se aparte de la verdad exacta, se somete al poder del diablo. Pero no es fácil ni sencillo decir la verdad exacta. No podemos decirla a menos que la sepamos; y ¡cuántas veces las opiniones preconcebidas, el prejuicio mental, el conocimiento imperfecto, los errores de juicio impiden que tengamos una comprensión correcta de los asuntos que nos atañen! No podemos hablar la verdad a menos que nuestra mente esté bajo la dirección constante de Aquel que es verdad” (DMJ 61).

Génesis 29:1—30:43; Marcos 13:1—37

Pr. Ismael Leito

jueves, 29 de octubre de 2009

LA COMISIÓN DIVINA

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Mat. 28: 18, 19.

A Cristo, y sólo a él, se le da derecho y autoridad sobre todas las cosas. Los que pongan su confianza en él, y mantengan su profesión de fe firme hasta el fin, serán protegidos. Como discípulos de Cristo, como colaboradores suyos, debiéramos actuar íntimamente unidos. Algunos se convierten a la verdad de una manera, y a otros se los puede alcanzar mediante la aplicación de un método diferente. Por eso los obreros deben trabajar, unos en una forma, otros en otra, pero íntimamente unidos. A cada cual se le asigna su tarea.

Los que critican a sus compañeros de labor abren una puerta por la cual puede entrar el enemigo. ¿Puede haber algo más triste que ver a un hermano que trabaja en contra de su hermano, que manifiesta sospechas y dudas acerca de la sinceridad del otro? Hay lugar para que todos empleemos los talentos que Dios nos ha concedido. Todos estamos trabajando con el único propósito de inspirar fe en la Palabra divina. Por lo tanto, cada cual administre su lengua y obre de tal modo que pueda estar en armonía con los que trabajan con el mismo fin. . .

Asegúrense aquellos a quienes se ha confiado la tarea de enseñar la Palabra de Dios, que están bajo el dominio del que afirmó: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra". Su comisión a sus discípulos incluye las siguientes palabras: "Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado" (vers. 20). Nadie está autorizado para considerar que su propia opinión es la norma a la cual se tienen que someter todos los demás. . .

El glorioso Evangelio, el mensaje del amor redentor de Dios, debe llegar a toda la gente, y se debe manifestar en el corazón de los obreros. El tema de la gracia salvadora es un antídoto para la aspereza de espíritu. El amor de Cristo en el corazón se manifestará mediante una obra ferviente en favor de la salvación de las almas . .

Sea presentado el Evangelio como la Palabra de Dios para vida y salvación. El Evangelio será ensalzado mediante la manifestación de un espíritu que obra por amor. "¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz" (Isa. 52: 7) (Carta 318, del 15 de octubre de 1906, dirigida a los hermanos y hermanas de Nashville y Madison).

E. G. White

miércoles, 28 de octubre de 2009

CÓMO SER FIEL Y RECTO

Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, éste me servirá. Sal. 101:6.

Martín Lutero decía que el Salmo 101 era un espejo para los magistrados. En este salmo el rey David menciona las características que él deseaba ver en las personas que formaban parte de su reino.

En el versículo 6, que es el texto para nuestra meditación de hoy, el salmista destaca dos características de los futuros herederos del reino: fidelidad y perfección, o rectitud.
Al decir “el que ande en el camino de la perfección”, David muestra que la experiencia de la rectitud, santidad, fidelidad, justicia o como tú quieras llamarla, es una experiencia dinámica. Andar es moverse, es dar un paso después de otro, es avanzar. Nadie anda para atrás, excepto un cangrejo.

El crecimiento en Cristo lleva tiempo. El Espíritu Santo necesita un segundo para convertirte, pero una vida para enseñarte a andar. Al comienzo tú caes, resbalas. Con el tiempo y con los dolores, aprendes a ser cuidadoso y vigilante. Caer no hace a nadie un derrotado. Permanecer caído, sí.

Es necesario ejercitar la paciencia. Al comienzo puede darte la impresión de que no avanzas, o que nunca lo conseguirás. En esos momentos, toma el brazo poderoso del Padre y cree en él. Dios nunca te dejará ni te abandonará.

Cuando Dios dice que sus ojos buscarán a los fieles de la tierra, se está refiriendo a todos los sinceros hijos que, reconociendo su fragilidad, lo buscan a fin de recibir de él fuerzas para una vida de victoria. El resultado de esa búsqueda diaria es la rectitud y la fidelidad. No te atrevas a fabricar rectitud. Acéptala gratuitamente de Jesús.

Si tú tratas de tener estas características sin la participación directa de Jesús, ciertamente caerás en el terreno del moralismo, alimentado por el orgullo y movido por el egoísmo. El moralismo no es cristianismo, en ningún caso.

Haz de hoy un día de comunión con Jesús. Andando, comprando, vendiendo, trabajando o estudiando. Permite que Jesús participe de tu experiencia. Toma la mano poderosa del Salvador, porque él dice: “Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, éste me servirá”.

Pr. Alejandro Bullón

martes, 27 de octubre de 2009

SEA CRISTO VUESTRA LUZ

Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Juan 4: 14.

Dios invita a todos los que han estado bebiendo del agua de la vida que conduzcan a otros a esa misma fuente. . . "Yo Jesús he enviado a mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana" (Apoc. 22: 16). Cristo debe ser su luz. Cristo debe ser su suficiencia y su poder. Cristo es la raíz y sostiene cada rama mediante su poder. . .

Cada alma convertida tiene una obra que hacer. Debemos recibir gracia para dispensarla gratuitamente. Debemos permitir que alumbre la luz que proviene de la estrella resplandeciente de la mañana, para que esa luz resplandezca mediante obras de abnegación y sacrificio, siguiendo el ejemplo que Cristo nos ha dado mediante su propia vida y su carácter. Debemos recibir de la raíz esa savia que nos capacitará para llevar mucho fruto. Toda alma que haya escuchado la divina invitación debe comunicar el mensaje desde la colina hasta el valle, diciendo a todos aquellos que se relacionan con ella: "Ven". . .

El amor de Jesús en el corazón siempre se manifestará mediante una tierna compasión por las almas de aquellos por quienes pagó tan alto precio: "No amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguramos nuestros corazones delante de él. . . Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él" (1 Juan 3: 18, 19, 22). El cristiano carente de amor no existe.

Cada verdadero creyente capta los rayos de la Estrella matutina, y transmite su luz a los que se hallan en tinieblas. No sólo resplandecen en medio de las tinieblas de su propio vecindario, sino que como iglesia envían la luz a las regiones distantes. El Señor espera que cada cual cumpla su deber. Todo el que se une con la iglesia debe unirse a Cristo también para difundir los rayos de la Estrella matutina, y debe convertirse en la luz del mundo. Cristo y su pueblo serán copartícipes en la gran tarea de salvar a la humanidad (Manuscrito 51, del 14 de noviembre de 1894).

E. G. White

lunes, 26 de octubre de 2009

No toques lo que no es tuyo

Respondiendo Jesús, dijo : “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios" Y se maravillaban de él. Marcos 12:17.

En su interpelación de Jesús, las palabras halagadoras de sus enemigos dejan a las claras sus propias carencias: “Eres hombre de verdad”; nosotros, no. “No te cuidas de nadie”; todo lo nuestro tiene fines políticos. “No miras la apariencia de los hombres”; nosotros no podemos ver más allá de los hombres. “Con verdad enseñas el camino de Dios”; nosotros usamos trucos y juegos de palabras.

En su relación con el dinero eran igual de tramposos. Esa era la gran verdad que querían esconder. Eran ladrones que alardeaban de piedad para encubrir su pecado. El lenguaje puede ser duro, pero es la verdad bíblica. El que no puede ser honesto con los hombres que ha visto, ¿cómo puede ser honesto con Dios, a quien no ha visto? (1 Juan 4:20). El malhechor siempre pretende no entender su mal, y siempre encuentra excusas para encubrir y seguir en el pecado. “Robará el hombre a Dios?” Los contemporáneos de Malaquías respondían con fingida inocencia: “LEn qué te hemos robado?” (Mal. 3:8). No devolví el diezmo porque... Sabemos qué es lo correcto, pero queremos que alguien nos ayude a calmar la conciencia con una respuesta que bien sabemos no existe.

Poner a Jesús sobre un pedestal social para luego darle la estocada espiritual no les funcionó a los dirigentes de Israel. Los argumentos sociales para robar en lo espiritual no tienen validez a la vista de Dios. “Dad a Dios lo que es de Dios” es la misma respuesta que Cristo nos da hoy. “Traed todo el diezmo al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Mal 3:10). No debiera haber excusas para no recibir las bendiciones prometidas en la fidelidad de uno. Dios cumple derramando sus bendiciones sobre nosotros, y espera que nosotros no busquemos cómo estorbarle.

“No hay seguridad para el que tenga solo una religión legal, solo una forma de la piedad. La vida del cristiano no es una modificación o mejora de la antigua, sino una transformación de la naturaleza. Se produce una muerte al yo y al pecado, y una vida enteramente nueva. Este cambio puede ser efectuado únicamente por la obra eficaz del Espíritu Santo” (DTG 143).

Génesis 27:1-28:22; Marcos 12:1-44

Pr. Ismael Leito

domingo, 25 de octubre de 2009

LA PRIMERA ESCUELA DEL NIÑO

Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos. (Isa. 54: 13).

Es deber de ustedes, padres, hacer todo lo posible para cumplir el propósito de Dios para sus hijos tal como aparece en su Palabra. Cuando el Señor comprueba que ustedes son sinceros y fervientes en la lucha para salvar las almas de los niños, les dará gracia y poder que los capacitarán para cumplir esa tarea.

El Señor ha dado a su pueblo gran luz en su Palabra, pero esa luz sólo beneficia al creyente que practica la verdad y que purifica su alma mediante la obediencia. ¿Ha de triunfar siempre Satanás porque los padres representan mal a Dios al seguir planes mundanos y al no manifestar el poder de Cristo que purifica el corazón? Toda la iglesia sufre cuando los hijos de una familia son ingobernables. Cristo viene pronto. Nuestras escuelas deben alcanzar la elevada norma que implica la dependencia de los principios bíblicos.

Los padres necesitan una comprensión más profunda de lo que significa ser semejantes a Cristo. Necesitan comprender la importancia de trabajar por la salvación de sus hijos. Dios requiere de ellos una consagración mayor de la que han manifestado jamás. A menos que experimente muchas reformas, la escuela no va a cumplir su misión.

El hogar es la primera escuela del niño. Dios hará responsables a los padres que no disciplinan a sus hijos de acuerdo con sus instrucciones. Los padres deben buscar fervorosamente a Dios, y obedecerlo sin reticencias, y deben exigir obediencia a sus hijos, y después asegurar su futura salvación mandándolos a la escuela [de iglesia] y a la escuela sabática. Dios requiere que ustedes hagan en el hogar la obra que no han hecho. Practiquen en el hogar la temperancia en todas las cosas. Y apoyen al maestro que está tratando de brindar a sus hijos una verdadera educación. . .
La luz que procede de la cruz del Calvario pone de manifiesto la obra que se debe hacer con fervor y vigilancia hasta el fin del tiempo (Carta 134, del 11 de octubre de 1901, dirigida a los maestros y alumnos de la escuela de Healdsburg).

E. G. White

sábado, 24 de octubre de 2009

EXTIENDE LA MANO Y RESPETA

El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra. Prov. 14:31.

Se mide la grandeza de espíritu por la manera como se administra el poder y el dinero. Conocí a un hombre poderoso y rico que repentinamente perdió todo lo que tenía. La situación desesperada en que se encontraba lo motivó a leer la Biblia , después de ver mi programa de televisión, “El dinero me hizo soberbio. Me sentía un semi dios, dueño del mundo y de los que en él habitan —me dijo—. Si. hubiese conocido la Palabra de Dios, hubiera actuado de modo diferente”.

Cuando lo conocí comenzaba a levantarse otra vez en el mundo de los negocios. Esta vez con una actitud cristiana. Respetaba a sus trabajadores, los llamaba “mis colaboradores”, y los domingos preparaba un almuerzo especial para los pobres de la ciudad donde vivía.

La promesa que Dios presenta en el proverbio de hoy es que él honrará al que se compadece del necesitado. Somos canales a través de los cuales Dios quiere atender a aquellos que por algún motivo sufren. Si el canal está obstruido, Dios busca otro canal. Mientras el canal esté fluyendo limpiamente, Dios continuará bendiciendo a aquella persona.

Aunque este texto habla expresamente de los pobres y necesitados físicos, el mensaje se aplica también a las necesidades del alma. Las personas felices están siempre atentas y listas para ofrecer una palabra de ánimo al deprimido y un gesto de cariño y comprensión a los que atraviesan por el valle del sufrimiento.

El retorno es inmediato. No hay mejor bálsamo curador para las enfermedades del espíritu que extender la mano a quien necesita más que tú. La paz del espíritu y la satisfacción del deber cumplido, van juntas. Una es consecuencia de la otra.

Extiende la mano. Contempla a las personas como lo que son, frutos de la creación, reflejos de la misma imagen de Dios. Tratarlas con dignidad es tratarte a ti mismo con respeto. Esas personas pueden estar ahí, a tu alrededor, más cerca de lo que imaginas. Que Dios te prospere a lo largo de la jornada de este nuevo día. Evalúa tus relaciones humanas, porque “el que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra”.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 23 de octubre de 2009

EL TESTIMONIO DE JESÚS REVELA EL ETERNO AMOR DIVINO

"Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la presencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo" (Apoc. 1: 9).

Es por medio de este "hermano, y copartícipe... en la tribulación" que Cristo revela a su pueblo el terrible conflicto que habrán de afrontar antes de la segunda venida del Señor. Antes que las escenas de esta agria lucha se abrieran ante sus ojos, se les advierte que otros creyentes también han bebido de la copa y participado de este bautismo. El que sostuvo a los primeros testigos de la verdad no olvidará a su pueblo en el conflicto final.

Fue en tiempos de feroz persecución y en medio de densas tinieblas —cuando Satanás parecía triunfar sobre los fieles testigos de Dios—, que Juan, siendo ya un anciano, fue desterrado. Se lo separó de sus compañeros en la fe y de sus tareas en el evangelio, pero no se lo pudo separar de la presencia de Dios. Aquel desolado lugar donde se lo confinó fue para él la puerta del cielo. El dice: "Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor—el día santo que Dios había bendecido y apartado como su posesión—, y oí detrás de mí una voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, Escribe en un libro lo que ves... Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleras de oro, y en medio de los siete candeleras, a uno semejante al Hijo del Hombre"...

Cristo camina en medio de los candeleras dorados. De este modo simboliza su relación con las iglesias. El Señor está en comunión con su pueblo... Aunque es el Sumo Sacerdote y Mediador en el santuario que está en las alturas, camina por en medio de las iglesias en la tierra...

Nuevamente, cuando el Espíritu Santo descansó en el profeta, éste pudo ver una puerta abierta en el cielo y oír una voz que lo invitaba a contemplar las cosas que habían de suceder pronto. Y dijo: "Y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina". Había ángeles en derredor en actitud de espera y dispuestos a hacer la voluntad del que estaba en el trono. Juan también contempló el arco de la promesa de Dios, la señal del pacto establecido con Noé, que circuía el trono en las alturas como una promesa de la misericordia divina por cada uno de los que manifiestan su fe y su arrepentimiento. Este es un testimonio eterno para indicar que "de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna". Declara así a todo el mundo que en medio de la lucha contra el mal, Dios nunca olvidará a su pueblo (Manuscrito 100, 1893)..

E. G. White

jueves, 22 de octubre de 2009

Confiar en la incertidumbre

Pero Jehová había dicho a Abram: “Vete de tu tierra y de tu paren tela, y de la casa de tu , padre a la tierra que te mostraré. Genesis 12:1.

Es importante reconocer que Dios muchas veces obra de manera inesperada. Es como si crease una situación de incertidumbre para luego llenar el vacío. Tal situación debe guamos a confiar en él en todo momento, porque vez tras vez hemos visto que responde de una manera maravillosa que no hemos esperado ni previsto. Debemos aprender a confiar sin ver pruebas, seguir sin saber adónde, obedecer sin conocer el resultado. Confiar sin pruebas, porque Dios tiene control del mañana; seguir sin saber adónde, porque él guía con la nube de día y la columna de fuego de noche; obedecer sin previo conocimiento del resultado, porque los resultados están seguros en las manos del Señor.

“El Señor escogió a Abram, y lo identificó de entre sus familiares idólatras, para que él pudiera reservar un pueblo para sí mismo, entre quienes la verdadera adoración pudiera ser mantenida hasta la venida de Cristo. De allí en adelante, Abram y su simiente están casi en la totalidad de la historia de la Biblia. Él fue probado para saber si amaba a Dios más que los demás, y si estaba dispuesto a dejarlo todo para seguir al Señor. Sus familiares, la casa de su padre, y otras cosas en el lugar eran tentaciones constantes para él. No podía continuar entre ellos sin ser infectado por ellos. Los que abandonan sus pecados y llegan a Dios, serán ganadores indecibles” (Matthew Henry's Commentary, p. 84).

Obedecer en la incertidumbre es el objetivo principal del cristiano. Estar dispuestos a seguir un “así dice Jehová' sin consideraciones humanas, debería ser el objetivo principal de nuestra vida. Que nuestra vida hoy pueda dar fe de que estamos dispuestos a obedecer sin esperar confirmación de fe.

“Nuestra fe tiene que aumentar; si no, no podemos ser renovados conforme a la imagen divina y amar y obedecer los requerimientos de Dios. Nazca de labios sinceros la oración: “Señor, auméntame la fe; dame iluminación divina; porque sin ayuda de tu parte nada puedo hacer” [...] Haced con Dios el pacto de que responderéis a sus requerimientos; decidle que creeréis sin otra evidencia fuera de la desnuda promesa. Esto no es presunción; pero a menos que obréis con celo, a menos que seáis fervientes y estéis decididos, Satanás obtendrá ventajas, y vosotros seréis dejados en la incredulidad y las tinieblas” (COES 79).

Pr. Ismael Leito

miércoles, 21 de octubre de 2009

SEGUROS GRACIAS A NUESTRO SUSTITUTO

El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre. Gál. 1: 4.

Al dar su vida por la vida del mundo, Cristo franqueó el abismo abierto por el pecado, para unir esta tierra maldita con el universo celestial. Dios escogió este mundo para que fuera el escenario de sus poderosas obras de gracia. Mientras la sentencia condenatoria pendía sobre él a causa de la rebelión de sus habitantes, mientras nubes de ira se iban acumulando debido a la transgresión de la ley de Dios, se escuchó una voz misteriosa en el cielo que decía: "He aquí, vengo. . . El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado" (Sal. 40: 7, 8).

Nuestro sustituto y seguridad vino del cielo para declarar que había traído con él el inmenso e incalculable don de la vida eterna. Se ofrece perdón a todos los que quieran volver a ser leales a la ley de Dios. Pero hay quienes rehusan aceptar un "Así dice Jehová". No reverencian ni respetan su ley. Promulgan rigurosas leyes humanas que se oponen a un "Así dice Jehová", y por precepto y ejemplo inducen a pecar tanto a hombres, como a mujeres y niños. Exaltan las leyes humanas por encima de la ley divina.

Pero la condenación y la ira de Dios penden sobre los desobedientes. Ya se están juntando las nubes de la justicia de Dios. Por siglos y siglos se han estado acumulando los materiales destructivos, y sin embargo sigue aumentando la apostasía, la rebelión y la deslealtad contra Dios. El pueblo remanente de Dios, los que guardan sus mandamientos, comprenderán las palabras de Daniel: "Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán" (Dan. 12: 10).

Satanás ha declarado que este mundo es su territorio. Aquí está su trono, y considera suyos a todos los que no quieren guardar los mandamientos de Dios y rechazan un claro "Así dice Jehová". Están bajo el estandarte del enemigo, porque hay sólo dos bandos en el mundo. Todos están bajo el estandarte de los obedientes o bajo el de los desobedientes.

Jesús está enviando ahora su mensaje a un mundo caído. Se complace en tomar elementos aparentemente sin esperanza que han sido instrumentos de Satanás, para someterlos a la influencia de su gracia. Se regocija al librarlos de la ira que caerá sobre los desobedientes (Manuscrito 41, del 16 de marzo de 1898, "La medida del amor de Dios").

E. G. White

martes, 20 de octubre de 2009

ELEVA TU ALMA

Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; haz- me saber el camino por donde ande, porque a ti be elevado mi alma. Sal. 143:8.

Hay ocasiones en que tú te vas a dormir lleno de problemas, con la esperanza de que a la mañana siguiente, al salir el sol, su luz disipe tus pesares así como la oscuridad de la noche, para verte libre de las dificultades que te rodean.

David no era diferente a ti. Ninguno de los personajes famosos de la Biblia dejó de enfrentar circunstancias sofocantes. Detrás del final victorioso de muchos héroes es posible encontrar momentos de lágrimas, temor, desánimo y hasta la voluntad de desistir.

Si tú vives en un mundo marcado por el dolor y el sufrimiento, es claro que muchas veces éstos tocarán a la puerta de tu corazón. Las dificultades y los problemas son como las piedras en medio del camino. Es preciso retirarlas para poder continuar en dirección a los objetivos propuestos.

En el caso de David, él no esperaba encontrar la solución por sí mismo. “En ti he confiado”, afirma el texto de hoy; y esa confianza lo llevaba a esperar que a la mañana siguiente Dios le daría la respuesta.

Siempre hay una salida para las circunstancias aparentemente insolubles. El secreto de la victoria es descubrir cuál es el camino. Por eso, el salmista suplica: “hazme saber el camino por donde ande”.

Este “mostrar” o “saber”, no es algo místico. No consiste en quedar parado en algún rincón de la vida, esperando una revelación “trascendental”. Si Dios quisiese hacer eso, podría hacerlo. Lo hizo algunas veces a lo largo de la historia, pero hoy tú tienes su Palabra escrita, y a través de ella, Dios está listo a mostrarte las salidas.

Nada está perdido cuando Jesús está en el control de tu vida. Si tú no derramaste lágrimas, ¿dónde estarían los prismas para que tu vida se torne un arco iris? No desistas. Abre la Biblia y busca las respuestas divinas para las dificultades en tu matrimonio, en la relación con tus hijos, en la vida financiera o profesional.

Hoy es la “mañana” que menciona el salmista. Escucha la voz de Dios y encara los desafíos de la vida con coraje y valor. Di como David: “Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma”.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 19 de octubre de 2009

NUESTRA FE, ¿SOPORTARÁ LA PRUEBA?

"E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová" (Gén. 7:5).

Y Dios le dijo a Noé que él y su esposa, sus hijos y sus esposas, debían entrar en el arca. Ya ven cuán pocos creyeron al mensaje celestial, a la Palabra de Dios, y fueron salvos de la aguas del Diluvio. Las consecuencias de la transgresión de la ley de Dios se habían hecho evidentes en la tierra y en la población. La violencia y la corrupción prevalecían por doquier.

Y llegó el momento cuando los habitantes del mundo en la época de Noé tuvieron una visión singular. Aquellos que se habían reído y burlado de Noé ahora podían ver que algo maravilloso estaba sucediendo. Se podía ver que desde los bosques y desde cada punto cardinal, los animales, de dos en dos, se dirigían hacia el arca. Estos animales eran obedientes a los mandamientos de Dios, pero los seres humanos los desobedecían. Entonces se vieron las aves de los cielos, como una nube oscura, dirigiéndose hacia el arca. Esto produjo una impresión en las mentes de los moradores de la tierra. Pero con el paso del tiempo y envueltos en su incredulidad y corrupción, aquella impresión se desvaneció de sus mentes.

Entonces se dio la orden de que Noé y su familia entraran en el arca. El tiempo de gracia para los moradores del mundo antiguo había concluido. Noé entró en el arca y pronto se vio a un resplandeciente ángel del cielo quien descendió y cerró la puerta. Así que hubo una puerta cerrada en el tiempo de Noé. Noé y su familia quedaron dentro del arca y los incrédulos fuera. La misericordia de Dios se retiró de aquella generación contaminada y corrupta.

Pero podemos imaginarnos en qué condiciones estuvo aquella familia encerrada en el arca por siete días. Fue una tremenda prueba que cayó sobre Noé y su familiar encerrados en el arca por siete días y sin que llegara la lluvia. Las burlas y las mofas de los enemigos llegaron al colmo. Pero, cuando los siete días terminaron, comenzaron a formarse oscuros y densos nubarrones como jamás se habían visto antes. Estas nubes incrementaron su oscuridad y la lluvia comenzó a caer de ellas.

Hasta ese momento nunca había llovido, sino que el rocío humedecía la tierra. Por esto mismo la gente creyó que había tenido razón. Pero la lluvia continuó cayendo y, entonces, comenzaron a pensar seriamente. Pero con el fin de ahuyentar estos pensamientos de sus mentes se empecinaron en la iniquidad y se esforzaron por hallar alguna evidencia de que las nubes estaban retrocediendo, pero nada de eso ocurrió. La lluvia aumentó hasta descender en torrentes (Manuscrito 86, 1886).

E. G. White

domingo, 18 de octubre de 2009

En todas partes menos en casa

Mas Jesús les decía: “No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes,y su casa Marcos 6:4

Ser apreciada es el anhelo de toda persona normal, y el cristiano no puede sustraerse a este deseo. El mensaje de Cristo parecería decir que —salvo en la propia tierra, familia y casa— uno siempre es apreciado, Sabemos que esto tiene que ver con el rechazo provocado por la predicación de la Palabra. Esto, sin embargo, no debería ser razón para no hacerlo. Predicador, o no, la posibilidad de ser apreciado por otros es muy grande, pero debemos vivir la vida para facilitar el aprecio de los demás.

El cristiano tiene en este sentido una ventaja enorme sobre los demás, porque la enseñanza básica del cristianismo es que deberíamos ser “buena gente': Es nuestra responsabilidad reflejar el carácter de Cristo para que el mundo pueda ver al Señor en nosotros. El diario vivir no debería eximirnos de este privilegio de representar al Señor ante un mundo que tanto lo necesita. Pensemos en la gran pérdida de los paisanos de Jesús por no recibirlo. Él no hizo milagros allí no por incapacidad de hacerlo, sino por la falta de fe de los habitantes. ¿Cuántos enfermos siguieron en su enfermedad? ¿Cuántos ciegos, mudos o leprosos quedaron como estaban por falta de fe?

Pese a todo, Jesús les manifestó el mensaje de salvación. Este ejemplo debería ser seguido por todos. No permitamos que la falta de aprecio nos detenga en el glorioso privilegio de ser “buenos': Que cada cristiano pida al Señor cada día que le dé el ánimo de ser bueno y hacer algún acto de bondad, aunque el mundo no lo aprecie.

“La abnegada labor de los cristianos del pasado debería ser para nosotros una lección objetiva y una inspiración. Los miembros de la iglesia de Dios deben ser celosos de buenas obras, renunciar a las ambiciones mundanales, y caminar en los pasos de Aquel que anduvo haciendo bienes. Con corazones llenos de simpatía y compasión, han de ministrar a los que necesitan ayuda, y comunicar a los pecadores el conocimiento del amor del Salvador. Semejante trabajo requiere empeñoso esfuerzo, pero produce una rica recompensa. Los que se dedican a él con sinceridad de propósito verán almas ganadas al Salvador; porque la influencia que acompaña al cumplimiento práctico de la comisión divina es irresistible” (HAp 91).

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Génesis 10:1-11:32; Marcos 6:1-56

Pr. Ismael Leito

sábado, 17 de octubre de 2009

CON FRECUENCIA UN PECADO LLEVA A OTRO

"Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte" (2 Sam. 12: 5).

La Biblia tiene poco que decir en alabanza de los hombres. Dedica poco espacio a relatar las virtudes hasta de los mejores hombres que jamás hayan vivido. Este silencio no deja de tener su propósito y su lección. Todas las buenas cualidades que poseen los hombres son dones de Dios; realizan sus buenas acciones por la gracia de Dios manifestada en Cristo...

El espíritu de confianza y ensalzamiento de sí fue el que preparó la caída de David... Según las costumbres que prevalecían entre los soberanos orientales de aquel entonces, los crímenes que no se toleraban en los súbditos quedaban impunes cuando se trataba del rey; el monarca no estaba obligado a ejercer el mismo dominio de sí que el súbdito. Todo esto tendía a aminorar en David el sentido de la perversidad excesiva del pecado... Tan pronto como Satanás pueda separar el alma de Dios, la única fuente de fortaleza, procurará despertar los deseos impíos de la naturaleza carnal del hombre...

Pero cuando él estaba cómodo, tranquilo y seguro de sí mismo, se separó de Dios, cedió a las tentaciones de Satanás, y atrajo sobre su alma la mancha de la culpabilidad... Betsabé, cuya hermosura fatal había resultado ser una trampa para el rey, era la esposa de Urías el heteo, uno de los oficiales más valientes y más fieles de David... No había sino una manera de escapar, y en su desesperación se apresuró a agregar un asesinato a su adulterio...

El profeta Natán recibió órdenes de llevar un mensaje de reprensión a David. Era un mensaje terrible en su severidad. A pocos soberanos se les podría haber dirigido una reprensión sin que el mensajero perdiese la vida... Apelando a David como al guardián divinamente designado para proteger los derechos de su pueblo, el profeta le relató una historia de agravio y opresión que exigía justicia y castigo.

Natán fijó los ojos en el rey; y luego, alzando la mano derecha, le declaró solemnemente: "Tú eres aquel hombre. ¿Por qué pues --continuó-- tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos?" Como David, los culpables pueden procurar que su crimen quede oculto para los hombres; pueden tratar de sepultar la acción perversa para siempre, a fin de que el ojo humano no la vea ni lo sepa la inteligencia humana; pero "todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta".

El reproche del profeta conmovió el corazón de David; se despertó su conciencia; y su culpa le apareció en toda su enormidad. Su alma se postró en penitencia ante Dios. Con labios temblorosos exclamó: "Pequé contra Jehová" (Patriarcas y profetas, págs. 775-780).

E. G. White

viernes, 16 de octubre de 2009

NO TE OLVIDES

Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo. Prov. 19:18.

El texto original hebreo no menciona la posibilidad de castigar el hijo al punto de matarlo. Al contrario, el mensaje es: “castiga a tu hijo mientras hay esperanzas, porque si no lo haces serás responsable por su muerte”.

El verbo castigar, en hebreo yassér, incluye tanto la idea de instrucción como de reprensión. Mediante la instrucción tú plantas la semilla del conocimiento en la vida de tu hijo. A través de la reprensión, quitas las hierbas malas que aparecen espontáneamente.

Enseñar es una experiencia fascinante. En las últimas vacaciones viajé acompañado de mi nietita de un año y medio. Era impresionante verla repitiendo las palabras. Los tíos trataban de enseñarle algo nuevo, y ella se mostraba ávida de aprender. Personalmente me gusta enseñar. Es como si uno se dividiera en mil pedacitos para vivir en el corazón de las otras personas.

Pero enseñar es tan solo la mitad del proceso educativo. La otra mitad, tan importante como la primera, es la reprensión, o el castigo, como lo llama la Biblia. Aquí no se habla necesariamente del castigo físico, aunque desde el punto de vista bíblico, tenga lugar en la educación. La idea del texto es llamar al niño al buen camino cuando, llevado por los instintos, se acerca peligrosamente al precipicio.

La tendencia moderna de excluir el castigo en la formación del niño es temeraria y puede ser fatal. ¿Qué harías tú si tu hijito se acercara al abismo? Dialogarías, ¿verdad? Correcto. Pero, ¿y si insiste? Continuarías dialogando. Muy bien. ¿Y si él continuara insistiendo en acercarse al precipicio? ¿Lo sacarías de allí? La vida está llena de precipicios y abismos morales, que no son solamente peligros físicos. Son peligros que tienen consecuencias eternas. Por tanto, no te mantengas en silencio, no falles, no dejes de cumplir con tu deber. Disciplina, instruye y reprende. Muestra el camino y llama la atención cuando sea necesario.

No es suficiente con ser padre. Tienes que disciplinar. Disciplinar es amar. Corregir es ser responsable. En esa tarea tú no estás solo. El Dios que te dio a tus hijos como un regalo de amor, sabrá orientarte en la educación de los mismos.

Que Dios te bendiga, y recuerda: “Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se apresure tu alma para destruirlo”.

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 15 de octubre de 2009

DIOS REALIZA MILAGROS POR UNA RAZÓN

"Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco" (Jos. 3:17).

Durante esa época del año, la primavera, las nieves derretidas de las montañas habían hecho crecer tanto el Jordán que el río se había desbordado, y era imposible cruzarlo en los vados acostumbrados. Dios quería que el cruce del Jordán por Israel fuese milagroso...

A la hora señalada comenzó el avance. El arca, llevada en hombros de los sacerdotes, encabezaba la vanguardia... Todos observaron con profundo interés cómo los sacerdotes bajaban hacia la orilla del Jordán. Los vieron avanzar firmemente con el arca santa en dirección a la corriente airada y turbulenta, hasta que los pies de los portadores del arca tocaron el agua. Entonces, las aguas que venían de arriba fueron rechazadas de repente, mientras que las de abajo siguieron su curso, y se vació el lecho del río...

Cuando todo el pueblo hubo pasado, se llevó el arca a la orilla occidental. En cuanto llegó a un sitio seguro, y "las plantas de los pies de los sacerdotes estuvieron en seco", las aguas aprisionadas, quedando libres, se precipitaron hacia abajo por el cauce natural del río en un torrente irresistible.

Las generaciones venideras no debían carecer de testimonio con referencia a este gran milagro. Mientras los sacerdotes que llevaban el arca estaban aún en medio del Jordán, doce hombres escogidos con anticipación, uno de cada tribu, se encargaron de tomar cada uno una piedra del cauce del río donde estaban los sacerdotes, y las llevaron a la orilla occidental. Estas piedras habían de acomodarse en forma de monumento en el primer sitio donde acampara Israel después de cruzar el río...

Este milagro ejerció gran influencia, tanto sobre los hebreos como sobre sus enemigos. Por él Dios daba a Israel una garantía de su continua presencia y protección, una evidencia de que obraría en su favor por medio de Josué como lo había hecho por medio de Moisés...

Este ejercicio del poder divino en favor de Israel estaba destinado también a aumentar el temor con que lo consideraban las naciones circunvecinas y a ayudarle así a obtener un triunfo más fácil y más completo... Tanto a los cananeos como a todo Israel y al mismo Josué, se les habían dado evidencias inequívocas de que el Dios viviente, el Rey del cielo y de la tierra, estaba entre su pueblo y no los dejaría ni los desampararía (Patriarcas y profetas, págs. 517-519).

E. G. White

miércoles, 14 de octubre de 2009

Goza de tu libertad

El poder de Jesús es nuestra garantía de verdadera libertad. El Señor nos ha librado de la culpabilidad y el poder del pecado, y cuando venga en gloria nos librará de la presencia del pecado. A pesar de todas las manifestaciones de su gran poder, hay quienes hoy todavía sufren bajo el peso del pecado; quizás no abiertamente, pero sí a través de desafíos en su vida personal. El enemigo es un adversario tenaz, que como lo demuestra la historia de estos desdichados (Mateo dice que fueron dos), no suelta fácilmente a sus víctimas.

Probablemente habían sentido el efecto de la tormenta (Mar. 4:35-41) y observado que súbitamente se había calmado. Después de este fenómeno, la barca de Cristo era lo primero que vieron. La curiosidad diabólica, al no tener información de lo que Dios hace, los llevó a acercarse. El milagro de la tormenta les indicaba que esto tenía que ser la intervención de Dios y su temor se vio confirmado cuando reconocieron al Hijo de Dios. Jesús también reconoció al adversario tantas veces derrotado. Ahora iba a demostrar ante el universo que, no importa por cuánto tiempo pueda el diablo ejercer algún tipo de control, ni cuántas legiones haya de demonios, el Señor triunfaría sobre el mal. El encuentro de Jesús con los endemoniados es una clara indicación de que Jesús lleva la batalla al terreno del enemigo. Lo hizo al venir a la tierra; lo hizo al ir a la región donde estaban los endemoniados; lo hizo al confrontar a los individuos endemoniados.

Él nunca nos deja solos, y no importa las ventajas que el diablo pueda tener (ventaja de entorno, de tiempo, de circunstancias), Jesús siempre tiene la autoridad para decir al enemigo: “Sal de este hombre': La palabra de esperanza para el endemoniado y para nosotros es: Cristo tiene autoridad para librar a cualquiera. Disfruta de la libertad que él te da. La palabra poderosa de Jesús para reprender el mal y el maligno es nuestra gran esperanza de victoria. Él lo ha hecho, lo está haciendo y lo seguirá haciendo por nosotros. Confiando en él, podemos vencer el mal; dependiendo de él, podemos ser victoriosos.

“Era el derecho de Cristo conferido por Dios, curar los dolores de una raza pecadora, y ahora reprendía la enfermedad y difundía a su alrededor vida, salud y paz” (PVGM 17).

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Génesis 9:1-29; Marcos 5:1-43

Pr. Ismael Leito

martes, 13 de octubre de 2009

PROMOVED LA VIDA SANA

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. (Rom. 12: 1).

Es imposible que un hombre presente su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, si continúa satisfaciendo hábitos que lo están privando del vigor físico, mental y moral. . . "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta" (Rom. 12: 2).

Estamos en un mundo que se opone a la justicia o pureza de carácter, y especialmente al crecimiento en la gracia. Doquiera miremos, vemos contaminación, corrupción, deformidad y pecado. ¡Cómo contrasta todo esto con la obra que debe realizarse en nosotros precisamente antes de recibir el don de la inmortalidad¡ Los escogidos de Dios deben erguirse inmaculados en medio de las corrupciones que abundan a su alrededor en estos últimos días. Sus cuerpos deben ser santificados, sus espíritus, puros. Si esta obra ha de hacerse, debe ser emprendida ahora mismo, con fervor e inteligencia. El Espíritu de Dios debe tener perfecto dominio, y ejercer su influencia sobre cada acto.

La reforma sanitaria es un rama de la gran obra que ha de preparar a un pueblo para la venida del Señor. . . Los hombres y las mujeres no pueden violar la ley natural para satisfacer apetencias pervertidas y pasiones sensuales sin violar la ley de Dios. Por lo tanto Dios ha permitido que la luz de la reforma sanitaria resplandezca sobre nosotros para que podamos comprender que es pecado quebrantar las leyes que él ha incorporado en nuestro propio ser. . .

Explicar la ley natural e instar a que se le obedezca es una obra que acompaña al mensaje del tercer ángel. . . El propósito de Dios consiste en que este tema sea puesto sobre el tapete y que el público sea inducido a investigarlo, porque es imposible que hombres y mujeres que están bajo el poder de hábitos pecaminosos que destruyen la salud y el vigor mental, aprecien la verdad sagrada.

E. G. White

lunes, 12 de octubre de 2009

HABLAR DE JESÚS

Alabad a Jehová, invocad su nombre; dad a conocer sus obras en los pueblos. Sal 105:1.

Alguien me hizo una pregunta extraña: “Yo sé que debo orar y meditar en la Palabra de Dios todos los días, porque esa es la manera de mantener la relación con Jesús, pero conmigo no resulta. Muchas veces me propuse separar un tiempo diario para Jesús, pero a los pocos días, mis determinaciones desaparecieron. ¿Qué es lo que me pasa? ¿Por qué no puedo ser constante en mi vida devocional?”

El salmista responde a esa pregunta. Para que la vida devocional del cristiano sea una experiencia duradera, debe incluir tres cosas: Alabar, invocar y dar a conocer los actos de Dios. Este tercer elemento es el “conservante” de la vida devocional.

Si tú limitas tu devoción diaria a orar y estudiar la Biblia , en poco tiempo perderás la motivación. Lo que sostiene el deseo de buscar diariamente a Jesús es “dar a conocer sus obras en los pueblos”.

Cualquier verdad aprendida y no transmitida, desaparece en poco tiempo. Pero, cuando tú le cuentas a alguien lo que Jesús hace diariamente en tu favor, tu experiencia cristiana se profundiza y tú sientes deseos de continuar buscando a Jesús en oración a través del estudio de las Sagradas Escrituras.

La testificación diaria no es una opción, es el único camino para continuar creciendo en la experiencia espiritual. Cuando Jesús le dejó a sus discípulos la misión de predicar el evangelio, no fue porque él no pudiera hacerlo de otras maneras, sino que somos nosotros, los seres humanos, los que necesitamos “dar a conocer sus obras en los pueblos” para que no se pierda el recuerdo del pasado. Esas obras, esos hechos de Dios, se vuelven vida cuando son contados a otros.

• No te quedes callado hoy. Cuéntale a otros las cosas maravillosas que Jesús hizo por ti. Verás que, además de afirmar esas verdades en tu vida, tú te olvidarás de las tristezas, dificultades y pruebas que estaban distrayendo tu atención.

Sigue e1 consejo del salmista: “Alabad a Jehová, invocad su nombre; dad a conocer sus obras en los pueblos”.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 11 de octubre de 2009

¡DEMASIADO TARDE!

El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. (Prov. 28: 13).

Acán reconoció su culpabilidad, pero lo hizo cuando ya era muy tarde para que su confesión le beneficiara. Había visto los ejércitos de Israel regresar de Hai derrotados y desalentados; pero no se había adelantado a confesar su pecado. Había visto a Josué y a los ancianos de Israel postrarse en tierra con indecible congoja. Si hubiera hecho su confesión entonces, habría dado cierta prueba de verdadero arrepentimiento; pero siguió guardando silencio. Había escuchado la proclamación de que se había cometido un gran delito, y hasta había oído definir claramente su carácter. Pero sus labios quedaron sellados. Luego se realizó la solemne investigación. ¡Cómo se estremeció de terror su alma cuando vio que se señalaba a su tribu, luego su familia y finalmente su casa! Pero ni aún entonces dejó oír su confesión, hasta que el dedo de Dios le tocó, por así decirlo. Entonces cuando su pecado ya no pudo ocultarse, reconoció la verdad. ¡Cuán a menudo se hacen semejantes confesiones!

Hay una enorme diferencia entre admitir los hechos una vez probados, y confesar los pecados que sólo nosotros y Dios conocemos. Acán no hubiera confesado su pecado si con ello no hubiera esperado evitar las consecuencias. Pero su confesión sólo sirvió para demostrar que su castigo era justo. No se había arrepentido en verdad de su pecado; no había sentido contrición, ni cambiado de propósito, ni aborrecía lo malo.

Así también formularán sus confesiones los culpables cuando estén delante del tribunal de Dios, después que cada caso haya sido decidido para la vida o para la muerte. . . Cuando se abran los registros del cielo, el Juez no declarará con palabras su culpa a los hombres, sino que le bastará con lanzar una mirada penetrante, que evocará vívidamente toda acción y toda transacción de la vida, en la memoria del obrador de iniquidad. La persona no tendrá que ser buscada. . . sino que sus propios labios confesarán su vergüenza. Los pecados ocultos al conocimiento de los hombres serán entonces proclamados al mundo entero (Patriarcas y Profetas, págs. 532, 533).

Si tenéis pecados que confesar, no perdáis tiempo. Los momentos son de oro. "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1: 9) (Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 414).

E. G. White.

sábado, 10 de octubre de 2009

Los cielos y la tierra — Gran esperanza

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Génesis 1:1

Las palabras de Génesis 1:1 se han tomado fundamentalmente para establecer la gran verdad de que nosotros y cuanto nos rodea hasta los confines del universo fuimos creados por Dios. Sin embargo, hay palabras de esperanza en estos versículos que nos ayudan a entender que Dios no solo creó, sino que, sustenta, cuida, y que, en última instancia, cuando restaure toda la creación y nos dé una tierra nueva y un cielo nuevo, tomará cargo total de lo creado. “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más” (Apoc. 21:1).

La certeza de que existe hoy día un cielo y, desde luego, una tierra, nos infunde confianza en su promesa de dar a los redimidos cielos nuevos y tierra nueva. Las palabras de Génesis debieran hacernos mirar atrás, pero también, y mucho más, mirar adelante, porque la promesa es firme: el creador del cielo y de la tierra nos dará todo esto nuevo. La tierra nueva y el cielo nuevo no serán destinos inalcanzables para el salvado, sino que serán los lugares donde estaremos en perfecta paz disfrutando las eternas bendiciones de nuestro Padre. Estas palabras de esperanza nos ayudarán a pasar por la vida hoy, sabiendo que nuestro Dios estará con nosotros.

La presencia de Dios estará fundamentada en los principios del reino de Dios, y debiéramos pedirle hoy al Señor que nos ayude a seguir los principios de su reino hoy.

“La curiosidad de los hombres los ha inducido a buscar el árbol del conocimiento, y cuán a menudo piensan que están cosechando frutos esenciales cuando en realidad, tal como en el caso de Salomón, descubren que todo ello es vanidad de vanidades en comparación con la ciencia de la verdadera santidad que les abrirá los portales de la ciudad de Dios...

“Todo ser humano debe ver que la obra más grande, más importante de su vida, consiste en recibir la semejanza divina, con el fin de preparar el carácter para la vida futura. Debe apropiarse de las verdades celestiales para aplicarlas especialmente en la vida práctica” (CDD 167).

Que el Señor nos ayude hoy a tener esperanza en sus promesas, pero también a permitir al Espíritu implantar su reino en nosotros.
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Génesis 1:1—2:25; Marcos 1:1-45 ;1

Pr. Ismael Leito

viernes, 9 de octubre de 2009

ENVEJECER CON SABIDURIA

Corona de honra es la vejez que se baila en el camino de justicia. Prov. 16:31.

En la vejez hay sabiduría” acostumbraban a decir las personas cuando yo era niño. Esa frase era la deducción lógica de que, cuanto más se vive, más se aprende. Se busca el consejo de las personas más ancianas. En los tiempos bíblicos, los reyes se rodeaban de consejeros, todos hombres de edad.

Pero en el libro de Proverbios la sabiduría no es patrimonio solamente de los ancianos. Es verdad que una persona que vivió mucho pasó por experiencias que deben haberle enseñado algo, pero no siempre es así, porque la experiencia no es simplemente lo que le pasa a un hombre, sino lo que ese hombre hace con lo que le pasa.

La declaración bíblica de hoy es contundente. “Corona de honra es la vejez”. Quiere decir que haber vivido tanto, además de ser una bendición, es un privilegio. Si tú has vivido bastante, tienes un capital valioso, una riqueza extraordinaria de vivencias, una acumulación fabulosa de conocimiento, pero ¿es eso suficiente?

Desde el punto de vista bíblico, todo eso tiene valor si la persona anciana “se halla en el camino de justicia”.

Sin el temor de Dios, tú acumulas años con el tiempo, y tal vez conocimiento, pero no sabiduría. Conozco jóvenes con una sabiduría asombrosa, y ancianos que hasta el último día de la vida viven cometiendo un error tras otro. Errar no siempre es falta de sabiduría. Es parte del proceso a través del cual Dios permite que el ser humano crezca. La persona que no comete errores es porque generalmente no hace nada. Solo quien vive con Jesús tiene la capacidad de capitalizar el error, de aprender, crecer y madurar con él.

Si tú ya viviste mucho y estás hoy físicamente incapacitado de andar, no permitas que el sentimiento de inutilidad se apodere de tu corazón. Las canas de tu cabeza o la ausencia de cabello que el tiempo llevó, son demostración de la corona de sabiduría que tú has recibido, si es que Jesús forma parte de tu vida.

¡Ah, Señor! ¡Ayúdame a envejecer sabiamente, a aprender de las derrotas y de las victorias, de los errores y de los aciertos, para ser un consejero útil a los más jóvenes! Porque “corona de honra es la vejez que se halla en el camino de justicia”.

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 8 de octubre de 2009

UNA VIDA NOBLE

Nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. (1 Juan 1: 3).

Nada es más necesario en nuestro trabajo que los resultados prácticos de la comunión con Dios. Debemos mostrar con nuestra vida diaria que tenemos paz y descanso en el Salvador. Su paz en el corazón se reflejará en el rostro. Dará a la voz un poder persuasivo. La comunión con Dios ennoblecerá el carácter y la vida. Los hombres verán que hemos estado con Jesús como lo notaron en los primeros discípulos. Esto comunicará al obrero un poder que ninguna otra cosa puede dar. No debe permitir que cosa alguna lo prive de este poder.
Hemos de vivir una vida doble: Una vida de pensamiento y de acción, de silenciosa oración y fervoroso trabajo.*

Todos los que están en la escuela de Dios necesitan de una hora tranquila para la meditación, a solas consigo mismos, con la naturaleza y con Dios. . . Cada uno de nosotros ha de oír la voz de Dios hablar a su corazón. Cuando toda otra voz calla, y tranquilos en su presencia esperamos, el silencio del alma hace más perceptible la voz de Dios. Él nos dice: "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios" (Salmo 46: 10). Esta es la preparación eficaz para toda labor para Dios. En medio de la presurosa muchedumbre y de las intensas actividades de la vida, el que así se refrigera se verá envuelto en un ambiente de luz y paz. Recibirá nuevo caudal de fuerza física y mental. Su vida exhalará fragancia y dará prueba de un poder dividno que alcanzará a los corazones de los hombres.*

Muchos, aun en sus momentos de devoción, no reciben la bendición de la verdadera comunión con Dios. Están demasiado apremiados. Con pasos presurosos penetran en la amorosa presencia de Cristo y se detienen tal vez un momento dentro de ese recinto sagrado, mas no esperan consejo. No tienen tiempo para permanecer con el divino Maestro. Vuelven con sus preocupaciones al trabajo.

Estos obreros jamás podrán lograr el mayor éxito hasta que aprendan cuál es el secreto de la fuerza. Tienen que dedicar tiempo a pensar, orar, esperar que Dios renueve su poder físico, mental y espiritual. Necesitan la influencia elevadora de su Espíritu. Al recibirla, serán vivificados con nueva vida. El cuerpo gastado y el cerebro cansado se refrescarán, y el corazón abrumado se aliviará.*

E. G. White (día 124)

miércoles, 7 de octubre de 2009

FELICES

Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo. Sal 106:3.

Si tú crees que la justicia es simplemente rectitud, que es buen comportamiento; el texto de hoy te llevará a un callejón sin salida. Según el salmista, una manera de ser feliz es tener una conducta coherente y por encima de cualquier sospecha. Pero justicia, en el concepto hebreo, no es tan solo un patrón de comportamiento.

El profeta Jeremías escribió: “Vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.* El renuevo de justicia que el profeta menciona no es solamente poseedor de justicia. Es la misma justicia. No hay justicia sin Jesús. El es la Justicia.

Por lo tanto, al referirse en el versículo de hoy a aquellos que “hacen justicia”, el salmista está pensando en aquel que vive en Jesús.

Practicar es aplicar la teoría repetidamente. La vida del cristiano no es solo teoría. No basta saber que Jesús murió y que la única manera de guardar la rectitud es ir a Jesús. Ese concepto es maravilloso, pero es necesario salir de la teoría e ingresar en el terreno de la práctica. Es necesario andar diariamente con Jesús, la persona Justicia.

David enseña en el salmo de hoy que el secreto de la felicidad es “hacer la justicia”. ¿Cómo puede la práctica de normas, la mayoría de las veces difíciles de ser cumplidas, proporcionar felicidad? No, evidentemente aquí no se habla solo de un código moral, sin vida en sí mismo. Aquí se habla del Señor Jesucristo. El murió en la cruz del Calvario no solo para darnos vida, sino también para dar vida a los mandamientos que los fariseos habían transformado en letra muerta.

“Hacer justicia” en el sentido de andar diariamente con Jesús, es una experiencia enriquecedora. Le da sentido a la vida. Le proporciona sabor a los momentos más insulsos de la experiencia humana.

No mires los principios divinos como letra sin vida y prohibiciones míralos como el reflejo del carácter de Jesús y aplícalos a tu vida. Este es el secreto de la felicidad que tú tanto buscas. Esta puede ser la realidad más extraordinaria de tu existencia.

Por eso, memoriza el versículo de hoy y repítelo a lo largo del día: “Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo”.
*Jer 23:5.

Pr. Alejandro Bullón

martes, 6 de octubre de 2009

JESÚS, EL CENTRO DE TODO

Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana. (Apoc. 22: 16).

Los peligros de los últimos días están sobre nosotros, y en nuestro trabajo hemos de amonestar a la gente acerca del peligro en que está. No se dejen sin tratar las solemnes escenas que la profecía ha revelado. Si nuestros hermanos estuvieran despiertos aunque fuera a medias, si se dieran cuenta de la cercanía de los sucesos descriptos en el Apocalipsis, se realizaría una reforma en nuestras iglesias, y muchos más creerían el mensaje. No tenemos tiempo que perder. . . Presentad nuevos principios, y acumulad la clara verdad. Ella será como espada de doble filo.

Pero no os manifestéis demasiado dispuestos a asumir una actitud polémica. Hay ocasiones en que hemos de quedar quietos para ver la salvación de Dios. Dejad que hablen Daniel y el Apocalipsis, y digan cuál es la verdad. Pero sea cual fuere el aspecto del tema que se presente, ensalzad a Jesús como el centro de toda esperanza, "la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana".

No cavamos en forma suficientemente profunda para escudriñar la verdad. A todo creyente en la verdad presente se le requerirá en algún momento que dé razón de la esperanza que hay en él. Los hijos de Dios han de ser llamados a la presencia de reyes, príncipes, gobernantes y grandes hombres de la tierra, y éstos deben saber que ellos conocen cuál es la verdad. Deben ser hombres y mujeres convertidos. Dios puede enseñaros en un momento, por su Espíritu Santo, más de lo que podríais aprender de los grandes hombres de la tierra. El universo está observando el conflicto que se desarrolla sobre la tierra. A un costo infinito, Dios le ha proporcionado a todo hombre una oportunidad para que conozca lo que ha de hacerlo sabio para la salvación. ¡Cuán ávidamente miran los ángeles para ver quiénes aprovecharán esta oportunidad! Cuando se presenta un mensaje a los hijos de Dios, éstos no deben levantarse en oposición a él; deben ir a la Biblia, comparándolo con la ley y el testimonio, y si no soporta esta prueba, no es verdad. Dios quiere que nuestras mentes se expandan. Desea colocar su gracia sobre nosotros. Podemos tener un banquete de cosas buenas todos los días, pues Dios puede abrir todo el tesoro del cielo para nosotros.*

E. G. White

lunes, 5 de octubre de 2009

LA TERAPIA DEL TRABAJO

El alma del que trabaja, trabaja para si, porque su boca le estimula. Prov. 16:26.

Lo que este versículo dice en portugués es algo así como que el hambre del trabajador lo hace trabajar porque su boca lo incita a eso. Cuando éramos muchachos, a mis hermanos y a mí nos gustaba jugar al fútbol. Pasábamos todo el día fuera de casa. Podíamos inclusive jugar toda la noche si no fuera por causa del hambre. Lo que nos llevaba de regreso a la casa era la necesidad de comida.

Un día, nuestra madre, a propósito, no preparó almuerzo. Como siempre, llegamos a casa y fuimos directamente a la cocina, pero no había nada, el fuego del fogón estaba apagado y las ollas vacías. Nuestra madre parecía no darse cuenta que estábamos allí buscando comida. Mi hermano mayor, preguntó: —No hay nada para comer? La respuesta fue monosilábica: —No. —Y entonces, qué vamos a hacer?, preguntamos en coro. La respuesta de mamá fue: —“Entonces vamos a trabajar todos juntos y preparar el almuerzo”.

Nunca olvidé la lección. Hoy al escribir esta meditación, aquella escena vino a mi mente como si hubiese ocurrido ayer. ¿Sabes? El trabajo siempre fue parte del plan divino para la formación y el crecimiento del hombre. Antes de la entrada del pecado, era una bendición. Después del pecado, continuó siendo una bendición, pero se incluyeron algunos elementos extraños, como el dolor, el cansancio y la fatiga. Por otro lado, apareció también en la naturaleza humana algo pernicioso llamado pereza o descuido, y Dios hoy usa el hambre como elemento motivador para llevar al hombre a trabajar.

Hoy, como todos los días, tú necesitas salir a trabajar. No encares tu labor como un fardo pesado, sino como un privilegio. Haz con dedicación lo que tiene que ser hecho, por insignificante que parezca. Si alguien cree que un trabajo es pequeño, o indigno de ser realizado, esta persona no es confiable para recibir grandes responsabilidades.

Comienza hoy. El único trabajo que no se realiza es aquel que no se comienza, por tanto, busca oportunidades, no las esperes sentado en la plaza de la contemplación.

Pero, para que todo eso sea una realidad en tu experiencia, tú necesitas estar bien con Dios. El es quien te quita el temor y la timidez, y te brinda pasión, fuerza y optimismo.

Haz de este día un día extraordinario de trabajo fructífero. Que Dios bendiga la obra de tus manos, y no olvides que “El alma del que trabaja, trabaja para sí, porque su boca le estimula”.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 4 de octubre de 2009

VEREMOS AL REY

Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos. (Isa. 33: 17).

Si deseamos ver al Rey en su hermosura, debemos comportarnos dignamente aquí. Debemos superar nuestra puerilidad. Cuando seamos provocados, guardemos silencio. Hay ocasiones en que el silencio es elocuencia. Hemos de revelar la paciencia, la bondad y la tolerancia que nos harán dignos de ser llamados hijos e hijas de Dios. Hemos de confiar y creer en él, y apoyarnos en él. Hemos de seguir las pisadas de Cristo. "Si alguno quiere venir en pos de mi" dice, "niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame" (Luc. 9: 23). . . Tal vez sea una cruz pesada guardar silencio cuando debéis hacerlo. Puede ser una Disciplina dolorosa; pero permitidme aseguraros que el silencio hace más para vencer el mal que una tormenta de palabras airadas.

En este mundo hemos de aprender lo que debemos ser a fin de tener un lugar en las cortes celestiales. Hemos de aprender lecciones que Cristo desea enseñamos, a fin de que estemos preparados para ser llevados a la escuela superior en las cortes celestiales, donde el Salvador nos conducirá junto al río de la vida, explicándonos muchas cosas que aquí no podemos comprender. . . Allí veremos la gloria de Dios como nunca la vimos aquí. Ahora sólo tenemos una vislumbre de esa gloria, porque no perseveramos en conocer al Señor. *

Todo principio correcto, toda verdad aprendida en una escuela terrenal, nos hará progresar en esa proporción en la escuela celestial. Como Cristo anduvo y conversó con sus discípulos durante su ministerio en esta tierra, así nos enseñará en la escuela celestial, guiándonos por las márgenes del río de aguas vivas y revelándonos verdades que en esta vida permanecerán ocultas como misterios debido a las limitaciones de la mente humana, tan perjudicada por el pecado. En la escuela celestial tendremos oportunidad de alcanzar, paso a paso, las mayores alturas del saber. . . Allí veremos al Rey en su hermosura, y contemplaremos sus encantos sin par. *

Largo tiempo hemos aguardado; pero nuestra esperanza no debe debilitarse. Si tan sólo podemos ver al Rey en su hermosura, seremos bienaventurados para siempre. *

E. G. White (Maranatha, día 326)

sábado, 3 de octubre de 2009

JUNTO A CORRIENTES DE AGUAS

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. Sal 1:3.

¿Quién es él? ¿A quién se está refiriendo David? A todo ser humano le gustaría ser una persona con las características que el salmista describe aquí. Este salmo habla de frutos, de abundancia, de una permanente productividad y de prosperidad.

¿Quién es él? La Biblia , y particularmente los libros de los Salmos y de los Proverbios, enseñan que Dios desea tener hijos que sean prósperos en todas las áreas de la vida. Tú puedes soñar con un casamiento lleno de amor, una carrera profesional de éxito, títulos universitarios, realización personal, equilibrio financiero, hijos prósperos y relaciones enriquecedores. Nada de eso diverge de la vida cristiana. Pero esas cosas no pueden ser el propósito de tu existencia, y sí, el resultado de algo más profundo.

Si tú haces de la prosperidad la razón de tu vida, podrás llegar al fin de tus días sin nada, o tal vez con algo, pero vacío y frustrado. Tú habrás corrido en la dirección equivocada. La meta estaba en el norte y tú fuiste hacia el sur.

En el salmo de hoy, el hombre próspero es comparado con un árbol lleno de frutos. Los frutos abundantes y las hojas verdes de este árbol, son el resultado de estar plantado junto a las corrientes de aguas, pues ellas son su fuente de vida y energía. Mientras que el humanismo enseña que hay energía y fuerza dentro de ti, el cristianismo enfatiza que tú necesitas buscar esa energía en Jesús, que es la Fuente de vida.

Un árbol sin agua muere, o en la mejor de las hipótesis, aparenta estar vivo, pero no da frutos. Hasta las palmeras en el desierto, necesitan profundizar sus raíces en busca de agua. ¿Cómo puede existir una vida de éxito sin Jesús?

Cuando tú emprendes un viaje a través de tu mundo interior, te vas a encontrar con pasajes oscuros que las linternas de tu racionalismo no logran iluminar. Es algo doloroso, contradictorio y devastador. Pero es real. Es absurdo negar ese hecho. Como también es absurdo pensar que de esa fuente seca puede brotar vida sin la intervención de Alguien que esté por encima del ser humano.

¿Quieres tener éxito en todas las áreas de la vida? Antes de encarar los desafíos de hoy, piensa que solo será realmente feliz aquel que sea “como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 2 de octubre de 2009

HOMBRES HUMILDES PROCLAMAN EL MENSAJE

Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones. (2 Ped. 1: 19).

Este mensaje [Apoc. 14: 6,7] es declarado parte del "evangelio eterno". La predicación del Evangelio no ha sido encargada a los ángeles, sino a los hombres. En la dirección de esta obra se han empleado ángeles santos y ellos tienen a su cargo los grandes movimientos para la salvación de los hombres; pero la proclamación misma del Evangelio es llevada a cabo por los siervos de Cristo en la tierra.

Hombres fieles, obedientes a los impulsos del Espíritu de Dios y a las enseñanzas de su Palabra, iban a pregonar al mundo esta amonestación. Eran los que habían estado atentos a la firme. . . "palabra profética" la "antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga" (2 Ped. 1: 19). Habían estado buscando el conocimiento de Dios más que todos los tesoros escondidos, estimándolo más que "la ganancia de plata" y "su rédito" más "que el oro puro" (Prov. 3: 14, VM). Y el Señor les reveló los grandes asuntos del reino. "El secreto de Jehová es para los que le temen; y a ellos hará conocer su alianza" (Sal. 25: 14).

Los que llegaron a comprender esta verdad y se dedicaron a proclamarla no fueron los teólogos eruditos. Si éstos hubiesen sido centinelas fieles y hubieran escudriñado las Santas Escrituras con diligencia y oración, habrían sabido qué hora era de la noche; las profecías les habrían revelado los acontecimientos que estaban por realizarse. Pero tal no fue su actitud, y fueron hombres más humildes los que proclamaron el mensaje. Jesús había dicho: "Anda entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas" (Juan 12: 35). Los que se apartan de la luz que Dios les ha dado, o no la procuran cuando está a su alcance, son dejados en las tinieblas. Pero el Salvador dice también: "El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan 8: 12). Cualquiera que con rectitud de corazón trate de hacer la voluntad de Dios siguiendo atentamente la luz que ya le ha sido dada, recibirá aún más luz; a esa alma le será enviada alguna estrella de celestial resplandor para guiarla a la plenitud de la verdad.*

E. G. White (Maranatha, día 16)

jueves, 1 de octubre de 2009

CARCOMA DE LOS HUESOS

El corazón apacible es vida de la carne; mas la envidia es carcoma de los huesos. Prov. 14:30.

La palabra envidia, en hebrero quinah, significa literalmente ambición desmedida. En el concepto bíblico, es una enfermedad del alma. Salomón la llama “carcoma de los huesos”. Carcomer es roer, consumir, corroer, apolillar. La carcoma pudre lentamente lo que toca. Tú no te das cuenta. Cuando abres los ojos, todo está descompuesto.

San Juan Crisóstomo acostumbraba decir: “De la misma forma que la polilla destruye mi ropa, así la envidia consume la vida”.

La envidia duele no por lo que te falta a ti, sino por lo que los otros tienen. Nace la comparación. Lo que tortura al envidioso es la idea absurda de que los otros son más felices que él. El apóstol San Pablo dice a los corintios: “Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos”.*

La insensatez es contraria a la sabiduría. Es irracionalidad, pero controla la vida de mucha gente. Domina y subyuga las emociones, al punto de incapacitar para la felicidad. Una persona envidiosa sufre en el silencio del corazón, agoniza por dentro, llora a escondidas.

Como toda enfermedad, la envidia tiene remedio. Siendo una enfermedad del alma, es evidente que su cura, más que mental o emocional, es espiritual. Cuando tú vas a Jesús y le abres tu corazón, el Señor abre tus ojos para que veas una nueva dimensión de la vida. Tú ves los desafios, las metas, las montañas altas a escalar. No pierdas el tiempo mirando a los costados. Tu lucha no es contra los otros. Es contra ti mismo. El éxito de los otros, ya no te duele. Estás listo para volar por el azul infinito de la felicidad.

Tú y yo tenemos una larga jornada de crecimiento interior, pero no estamos solos. No te atrevas a comenzar el proceso de recuperación solo. Si lo haces, corres el riesgo de terminar en el desierto del cinismo espiritual.

Abre tus ojos y contempla el sol y la vida. Observa las maravillas de la creación. Tú eres parte de esa maravilla. El blanco de tu vida no es llegar a donde los otros llegan, sino alcanzar el plan divino para ti. Sé feliz, porque:

“El corazón apacible es vida de la carne; mas la envidia es carcoma de los huesos”.

* 2 Cor. 10:12.

Pr. Alejandro Bullón