miércoles, 22 de diciembre de 2010

LA PRIMERA TRANSGRESIÓN NO SE JUSTIFICA

"Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé" (Isa. 45:12).

Adán y Eva recibieron conocimiento comunicándose directamente con Dios, y aprendieron de él por medio de sus obras. Todas las cosas creadas, en su perfección original, eran una expresión del pensamiento de Dios. Para Adán y Eva, la naturaleza rebosaba de sabiduría divina. Pero por la transgresión, la familia humana fue privada del conocimiento de Dios mediante una comunión directa, y en extenso grado, del que obtenía por medio de sus obras... En cada página del gran volumen de sus obras creadas se puede notar todavía la escritura de su mano. La naturaleza aún habla de su Creador. Sin embargo, estas revelaciones son parciales e imperfectas. Y en nuestro estado caído, con las facultades debilitadas y la visión limitada, somos incapaces de interpretarlas correctamente. Necesitamos la revelación más plena que Dios nos ha dado de sí en su Palabra escrita (La educación, págs. 14, 15).
Todo el cielo se interesó profunda y alegremente en la creación del mundo y de Adán y Eva. Los seres humanos constituían un orden distinto. Fueron creados a la "imagen de Dios" y fue la voluntad del Creador que poblaran la tierra. Debían vivir en estrecha comunión con el cielo, recibiendo y asimilando el poder de la gran Fuente de poder. Sostenidos por Dios, habrían de vivir libres de toda mancha de pecado.
Pero Satanás estaba decidido a echar por tierra el plan de Dios. Ni debiéramos intentar comprender los motivos por los que el ser más cercano a Cristo en los atrios celestiales introdujo la envidia y los celos en las huestes angelicales. Les comunicó a muchos su insatisfacción, y hubo una guerra en el cielo que culminó con la expulsión de Satanás y de sus simpatizantes. No necesitamos concentrar nuestra mente a fin de desentrañar la razón por la que Satanás actuó como lo hizo. Si hubiese una razón, habría una excusa para el pecado. Pero el pecado no tiene justificación alguna. No hay razón por la que los seres humanos transiten por el mismo terreno que anduvo Satanás...
Luego de ser expulsado del cielo Satanás decidió establecer su reino en este mundo. Por su medio el pecado entró en el mundo y con el pecado la muerte. Al escuchar su versión tergiversada de Dios, Adán cayó desde su elevada posición y un diluvio de aflicciones se derramó sobre nuestro mundo. La transgresión de Adán no tiene justificación. Dios había hecho provisión para satisfacer todas sus necesidades. No necesitaba nada más. Sólo se estableció una prohibición... Y Satanás usó esta limitación con el fin de diseminar sus sugerencias malévolas (Manuscrito 97, 1901).

E. G. W.

martes, 21 de diciembre de 2010

LA GLORIA MAS ALLÁ DE LAS TINIEBLAS

Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución. (2 Tim. 3: 12).

En la experiencia que adquirió el apóstol Juan bajo la persecución, hay una lección de maravilloso poder y ánimo para el cristiano. Dios no impide las conspiraciones de los hombres perversos, sino que hace que sus ardides obren para bien a los que en la prueba y el conflicto mantienen su fe y lealtad. . .

Es obra de la fe confiar en Dios en la hora más oscura y sentir, a pesar de ser duramente probados y azotados por la tempestad, que nuestro Padre empuña el timón. Sólo el ojo de la fe puede ver más allá de las cosas presentes para estimar correctamente el valor de las riquezas eternas.

Jesús no presentó a sus seguidores la esperanza de alcanzar gloria y riquezas terrenas ni de vivir una vida libre de pruebas. Al contrario, los llamó a seguirle en el camino de la abnegación y el vituperio. El que vino para redimir al mundo fue resistido por las fuerzas unidas del mal. . .
Así será con todos los que deseen vivir píamente en Cristo Jesús. Persecuciones y vituperios esperan a todos los que estén dominados por el espíritu de Cristo. . .

En todas las épocas Satanás persiguió al pueblo de Dios. Torturó a sus hijos y los entregó a muerte, pero en su muerte llegaron a ser vencedores. Testificaron del poder de Uno que es más fuerte que Satanás. Hombres perversos pueden torturar y matar el cuerpo, pero no pueden destruir la vida que está escondida con Cristo en Dios. Pueden encerrar a hombres y mujeres dentro de las paredes de una cárcel, pero no pueden amarrar el espíritu.

En medio de la prueba y la persecución, la gloria el -carácter- de Dios se revela en sus escogidos. . . Siguen a Cristo en medio de penosos conflictos; soportan la abnegación y experimentan amargos chascos; pero así aprenden lo que es la culpa y miseria del pecado, y llegan a mirarlo con aborrecimiento. Al ser participantes de los sufrimientos de Cristo, pueden ver la gloria más allá de las tinieblas, y dirán: "Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada" (Rom. 8: 18) (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 459-461 ).

E. G. W.

lunes, 20 de diciembre de 2010

¡AL FIN LIBRE!

Sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos. (Sal. 105: 43).

Con los lomos ceñidos, las sandalias calzadas, y el bordón en la mano, el pueblo de Israel permanecía en silencio reverente, y sin embargo expectante, aguardando que el mandato real les ordenara ponerse en marcha. Antes de llegar la mañana, ya estaban en camino. . . Aquel día completó la historia revelada a Abrahán en visión profética siglos antes: "Ten por cierto que tu simiente será peregrina en tierra no suya, y servirá a los de allí, y serán por ellos afligidos cuatrocientos años. Mas también a la gente a quien servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con grande riqueza" (Patriarcas y Profetas, págs. 286, 287).
Al sacar a Israel de Egipto, Dios manifestó nuevamente su poder y misericordia. Las obras maravillosas realizadas al librarlos del cautiverio y la forma en que los trató en su viaje por el desierto, no fueron únicamente para el beneficio de Israel. Habían de ser una lección objetiva para las naciones circunvecinas. El Señor se reveló a sí mismo como un Dios que estaba por encima de toda autoridad y grandeza humanas. Las señales y maravillas que realizó en favor de su pueblo mostraban su poder sobre la naturaleza y sobre los más encumbrados adoradores de ella.

Dios pasó por la orgullosa tierra de Egipto así como pasará por la tierra en los últimos días. Con fuego y tempestad, terremoto y muerte, el gran YO SOY redimió a su pueblo. Lo sacó de la tierra de esclavitud. Lo guió a través de "un desierto grande y espantoso, de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed" (Deut. 8: 15). Les sacó agua de "la roca del pedernal" y los alimentó con "trigo de los cielos" (Sal. 78: 24). "Porque -como le dijo a Moisés- la parte de Jehová es su pueblo; Jacob la cuerda de su heredad. Hallólo en tierra de desierto, y en desierto horrible y yermo; trájolo alrededor, instruyólo, guardólo como la niña de su ojo. Como el águila despierta su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas: Jehová solo le guió, que no hubo con él dios ajeno" (Deut. 32: 9-12). Así los sacó para él, para que pudieran morar bajo la sombra del Altísimo (Palabras de Vida del Gran Maestro, págs. 269, 270).

E. G. W.

domingo, 19 de diciembre de 2010

ENDURECIMIENTO DEL CORAZÓN

Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y este no dejó ir a los hijos de Israel. (Exo. 10: 20).

¿Cómo endurece el Señor los corazones de los hombres? De la misma manera en que fue endurecido el corazón de Faraón. Dios envió a este rey un mensaje de advertencia y misericordia, pero él se negó a reconocer al Dios del cielo y no quiso obedecer sus mandamientos. Preguntó: "¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz?"

El Señor le dio evidencia de su poder realizando señales y milagros delante de él. El gran YO SOY familiarizó a Faraón con sus obras maravillosas, mostrándole que era el gobernante de cielo y tierra, pero el rey eligió desafiar al Dios del cielo. No consintió en humillar su empecinado corazón ni aun delante del Rey de reyes, para poder recibir la luz; estaba determinado a seguir su propio camino, llevando hasta lo último su rebelión. Eligió hacer su propia voluntad, y puso a un lado el mandato de Dios, y la misma evidencia de que Jehová estaba sobre todos los dioses de las naciones, sobre todos los sabios y magos, sólo sirvió para cegar su mente y endurecer su corazón.

Si Faraón hubiera aceptado la evidencia del poder de Dios dada en la primera plaga, se hubiera ahorrado todos los juicios que siguieron. Pero su marcada tozudez pedía aún mayores demostraciones del poder de Dios, y las plagas cayeron una tras otra hasta que finalmente fue llamado a mirar el rostro sin vida de su propio primogénito y de los de su raza, mientras que los hijos de Israel, a quienes él tenía como esclavos, no sufrieron daño de las plagas, ni fueron tocados por el ángel destructor. Dios mostró sobre quiénes descansaba su favor, quiénes constituían su pueblo (Carta 31, 1891).

Cada evidencia adicional del poder de Dios que el monarca egipcio resistía, lo conducía a desafiar a Dios con más fuerza y persistencia. . . Este caso es una ilustración clara del pecado contra el Espíritu Santo. "Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará". Gradualmente el Señor retiró su Espíritu. Al quitar su poder refrenador, el rey quedó a merced del peor de los tiranos: el yo (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1100).

E. G. W.

sábado, 18 de diciembre de 2010

"¿QUIEN ES JEHOVÁ?"

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare eso también segará. (Gál. 6: 7).

Faraón sembró obstinación, y cosechó obstinación. El mismo puso esa semilla en el suelo. De parte de Dios no había más necesidad de interferir con algún nuevo poder en su crecimiento de la necesidad que hay de que interfiera en el crecimiento de un grano de maíz. Todo lo que se requiere es dejar que la semilla germine y crezca dando fruto según su especie. La cosecha revela la clase de semilla que se ha sembrado (SDA Bible Commentary, tomo 1, pág. 1100).

Faraón vio al Espíritu de Dios obrando poderosamente; vio los milagros realizados por el Señor mediante su siervo; pero rehusó obedecer la orden de Dios. El rey rebelde había preguntado orgullosamente: "¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? . . ." [Exo. 5: 2]. Y a medida que los juicios de Dios caían con más poder sobre él, más persistía en su necia resistencia. Al rechazar la luz del cielo, su corazón se endureció y se hizo insensible. La providencia de Dios estaba revelando su poder, y estas manifestaciones, al no ser aceptadas, eran el medio de endurecer el corazón de Faraón hacia una luz mayor. Los que exaltan sus propias ideas por sobre la voluntad claramente especificada de Dios, están diciendo como lo hizo Faraón: "¿Quién es Jehová para que yo oiga su voz?". Cada rechazo de la luz endurece el corazón y oscurece el entendimiento y de esta manera los hombres encuentran más y más difícil distinguir entre lo correcto y lo incorrecto y se vuelven más audaces en resistir la voluntad de Dios (Ibid.).

El que cedió una vez a la tentación cederá con más facilidad la segunda vez. Toda repetición del pecado aminora la fuerza para resistir, ciega los ojos y ahoga la convicción. Toda simiente de complacencia propia que se siembre dará fruto. Dios no obra milagros para impedir la cosecha. . . El que manifiesta una temeridad incrédula e indiferencia hacia la verdad divina, no cosecha sino lo que sembró. Es así como las multitudes escuchan con obstinada indiferencia las verdades que una vez conmovieron sus almas. Sembraron descuido y resistencia a la verdad, y eso es lo que recogen (Patriarcas y Profetas, pág. 274).

E. G. W.

viernes, 17 de diciembre de 2010

DIOS LO ENVIÓ

Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. (Exo. 3: 10).

La época de la liberación de Israel había llegado. Pero el propósito de Dios había de cumplirse de tal manera que mostrara la insignificancia del orgullo humano. El libertador había de ir adelante como humilde pastor con sólo un cayado en la mano; pero Dios haría de ese cayado el símbolo de su poder. . .

El mandato divino halló a Moisés sin confianza en sí mismo, tardo para hablar y tímido. Estaba abrumado con el sentimiento de su incapacidad para ser el portavoz de Dios ante Israel. Pero una vez aceptada la tarea, la emprendió de todo corazón, poniendo toda su confianza en el Señor. . .

Dios bendijo su pronta obediencia, y llegó a ser elocuente, confiado, sereno y apto para la mayor obra jamás dada a hombre alguno. Este es un ejemplo de lo que hace Dios para fortalecer el carácter de los que confían plenamente en él, y sin reserva alguna cumplen sus mandatos.

El hombre obtiene poder y eficiencia cuando acepta las responsabilidades que Dios deposita en él, y procura con toda su alma la manera de capacitarse para cumplirlas bien.

Por humilde que sea su posición o por limitada que sea su habilidad, el tal logrará verdadera grandeza si, confiando en la fortaleza divina, procura realizar su obra con fidelidad. . .

Mientras se alejaba de Madián, Moisés tuvo una terrible y sorprendente manifestación del desagrado del Señor. Se le apareció un ángel en forma amenazadora, como si fuera a destruirle inmediatamente. No le dio ninguna explicación; pero Moisés recordó que. . . había dejado de cumplir el rito de la circuncisión en su hijo menor. . . En su misión ante Faraón, Moisés iba a exponerse a un gran peligro; su vida podría conservarse solo mediante la protección de los santos ángeles. Pero no estaría seguro mientras tuviera un deber conocido sin cumplir, pues los ángeles de Dios no podrían escudarle.
En el tiempo de la angustia que vendrá inmediatamente antes de la venida de Cristo, los justos serán resguardados por el ministerio de los santos ángeles; pero no habrá seguridad para el transgresor de la ley de Dios. Los ángeles no podrán entonces proteger a los que estén menospreciando uno de los preceptos divinos (Patriarcas y Profetas, págs. 256, 260, 261).

E. G. W.

jueves, 16 de diciembre de 2010

APRENDIENDO Y DESAPRENDIENDO

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. (Sant. 1: 5).

Moisés pasó cuarenta años en los desiertos de Madián, como pastor de ovejas. Aparentemente apartado para siempre de la misión de su vida, recibió la disciplina esencial para su realización (La Educación, pág. 59).

Moisés había aprendido muchas cosas que debía olvidar. Las influencias que le habían rodeado en Egipto, el amor a su madre adoptiva, su propia elevada posición como nieto del rey, el libertinaje que reinaba por doquiera, el refinamiento, la sutileza y el misticismo de una falsa religión, el esplendor del culto idólatra, la solemne grandeza de la arquitectura y de la escultura; todo esto había dejado una profunda impresión en su mente entonces en desarrollo, y hasta cierto punto había amoldado sus hábitos y su carácter.

El tiempo, el cambio de ambiente y la comunión con Dios podían hacer desaparecer estas impresiones. Exigiría de parte de Moisés mismo casi una lucha a muerte renunciar al error y aceptar la verdad; pero Dios sería su ayudador cuando el conflicto fuese demasiado severo para sus fuerzas humanas...

Para recibir ayuda de Dios, el hombre debe reconocer su debilidad y deficiencia; debe esforzarse por realizar el gran cambio que ha de verificarse en él. . . Muchos no llegan a la posición que podrían ocupar porque esperan que Dios haga por ellos lo que él les ha dado poder para hacer por sí mismos. . .

Enclaustrado dentro de los baluartes que formaban las montañas, Moisés estaba solo con Dios. Los magníficos templos de Egipto ya no le impresionaban con su falsedad y superstición. En la solemne grandeza de las colinas sempiternas percibía la majestad del Altísimo, y por contraste, comprendía cuán impotentes e insignificantes eran los dioses de Egipto. Por doquiera veía escrito el nombre del Creador. Moisés parecía encontrarse ante su presencia, eclipsado por su poder. Allí fueron barridos su orgullo y su confianza propia. En la austera sencillez de su vida del desierto, desaparecieron los resultados de la comodidad y el lujo de Egipto. Moisés llegó a ser paciente, reverente y humilde, "muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra" (Núm. 12: 3), y sin embargo, era fuerte en su fe en el poderoso Dios de Jacob (Patriarcas y Profetas, págs. 234, 255).

E. G. W.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

VIENDO AL INVISIBLE

Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. (Heb. 11: 27).

Moisés tenía un profundo sentido de la presencia personal de Dios. No miraba solamente a través de los siglos esperando que Cristo se manifestase en la carne, sino que veía a Cristo de una manera especial acompañando a los hijos de Israel en todos sus viajes. Dios era real para él, siempre presente en sus pensamientos. Cuando se le interpretaba erróneamente, cuando estaba llamado a arrostrar peligros y soportar insultos por amor de Cristo, los sufría sin represalias. Moisés creía en Dios, como en Aquel a quien necesitaba, y quien le ayudaría por causa de su necesidad. Dios era para él un auxilio presente.
Mucha de la fe que vemos es meramente nominal; escasea la fe verdadera, confiada y perseverante. Moisés realizó en su propia experiencia la promesa de que Dios será galardonador de aquellos que le buscan diligentemente. Tenía respeto por la recompensa del galardón. En esto hay otro punto de la fe que deseamos estudiar: Dios recompensará al hombre de fe y obediencia. Si esta fe penetra en la experiencia de la vida, habilitará a cada uno de los que temen y aman a Dios para soportar pruebas. Moisés estaba lleno de confianza en Dios, porque tenía una fe que se apropiaba sus promesas. Necesitaba ayuda, oraba por ella, se aferraba a ella por la fe, y entretejía en su experiencia la creencia de que Dios le cuidaba. Creía que Dios regía su vida en particular. Veía y reconocía a Dios en todo detalle de su vida, y sentía que estaba bajo el ojo del que lo ve todo, que pesa los motivos y prueba el corazón.

Miraba a Dios, y confiaba en que él le daría fuerza para vencer toda tentación. . . La presencia de Dios bastaba para hacerle atravesar las situaciones más penosas en las cuales un hombre pudiera ser colocado.

Moisés no pensaba simplemente en Dios; le veía. Dios era la constante visión que había delante de él; nunca perdía de vista su rostro. Veía a Jesús como su Salvador, y creía que los méritos del Salvador le serían imputados. Esta fe no era para Moisés una suposición; era una realidad. Esa es la clase de fe que necesitamos: la fe que soportará la prueba. ¡Oh cuántas veces cedemos a la tentación porque no mantenemos nuestros ojos puestos en Jesús! (Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 267, 268).

E. G. W.

martes, 14 de diciembre de 2010

DE MAS VALOR

Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. (Heb. 11: 26).

Moisés había estudiado. Estaba compenetrado de toda la ciencia de los egipcios, pero éste no era el único requisito que necesitaba para prepararse para su obra. Por la providencia de Dios, debía aprender a tener paciencia, a dominar sus pasiones. En la escuela de la abnegación y de las privaciones iba a recibir una educación que le resultaría de sumo provecho. Estas pruebas lo prepararían para dispensar un cuidado paternal a todos los que necesitasen su ayuda. Ningún conocimiento, estudio o erudición podía reemplazar esa experiencia de las pruebas para alguien que debía velar por las almas como quien tiene que rendir cuenta. Al realizar el trabajo de un humilde pastor, al olvidarse de sí mismo e interesarse por el rebaño puesto a su cuidado, iba a prepararse para la obra más exaltada dada alguna vez a los mortales, la de ser pastor de las ovejas del prado de Jehová.

Los que temen a Dios en el mundo deben estar en comunión con él. Cristo es el educador más perfecto que alguna vez conoció el mundo. Para Moisés fue más valioso recibir su sabiduría y conocimiento que todas las enseñanzas de los egipcios. .
La fe de Moisés lo condujo a contemplar las cosas invisibles, eternas. Dejó las espléndidas atracciones de la vida de la corte porque allí estaba el pecado. Abandonó lo aparentemente bueno que estaba a su alcance y que lo conducía solamente a la ruina y a la destrucción. Para él tenían valor las atracciones reales, eternas. Los sacrificios hechos por Moisés no eran realmente sacrificios. Perdía un bien aparente, presente, halagüeño, para obtener el bien seguro, de lo alto, inmortal.

Moisés soportó el vituperio de Cristo, considerándolo de más valor que todas las riquezas de Egipto. Creyó lo que Dios le había dicho y no pudo ser desviado de su integridad por ninguno de los vituperios del mundo. Caminó por la tierra como libre hombre de Dios. . . Miró a las cosas invisibles y no vaciló. Sentía la atracción de la recompensa, y así puede suceder con nosotros. Era amigo de Dios (Testimonies, tomo 4, págs. 343, 345).

E. G. W.

lunes, 13 de diciembre de 2010

LA FALSA SABIDURÍA DEL HOMBRE

Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras. (Hech. 7: 22).

Moisés suponía que su educación en la sabiduría de Egipto lo había capacitado completamente para sacar a los hijos de Israel de la esclavitud. ¿No estaba acaso instruido en todo lo que debía saber un general de ejército? ¿No había tenido las mayores ventajas de las mejores escuelas del reino? Sí; él sentía que podía liberarlos. Primeramente se ocupó en tratar de ganar el favor de su propio pueblo haciéndole justicia. Mató a un egipcio que oprimía a uno de sus hermanos. Al hacer esto, manifestó el espíritu de aquel que es homicida desde el principio, y probó que no era digno de representar al Dios de misericordia, amor y ternura. Su primer intento se convirtió en un fracaso miserable. Como muchos otros, inmediatamente perdió su confianza en
Dios y dio la espalda a la obra que se le había encomendado.
Huyó de la ira del Faraón. Llegó a la conclusión de que a causa de su error. . . Dios no le permitiría tener parte alguna en la obra de liberar a su pueblo de su cruel esclavitud. Pero el Señor permitió que sucedieran estas cosas para poder enseñarle la bondad, benevolencia y paciencia que todo obrero del Señor necesita tener. . .

Estando Moisés en las mismas cumbres de su gloria humana, el Señor permitió que revelara la necedad de la sabiduría del hombre, la debilidad de la fuerza humana, para hacerle comprender su completa impotencia y su ineficiencia sin el sostén del Señor Jesús (Fundamentals of Christian Education, págs. 342, 344).

Al dar muerte al egipcio, Moisés había caído en el mismo error que cometieron tan a menudo sus antepasados; es decir, había intentado realizar por sí mismo lo que Dios había prometido hacer. Dios no se proponía libertar a su pueblo mediante la guerra, como pensó Moisés, sino por su propio gran poder, para que la gloria fuese atribuida solo a él. No obstante, aun de este acto apresurado se valió el Señor para cumplir sus propósitos. Moisés no estaba preparado para su gran obra. Aún tenía que aprender la misma lección de fe que se les había enseñado a Abrahán y a Jacob, es decir, a no depender, para el cumplimiento de las promesas de Dios, de la fuerza y sabiduría humanas, sino del poder divino (Patriarcas y Profetas, pág. 253).

E. G. W.

domingo, 12 de diciembre de 2010

UNA MADRE ESCLAVA

Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Prov. 22: 6).

Jocabed era mujer y esclava. Su destino en la vida era humilde y su carga pesada. Sin embargo, el mundo no ha recibido beneficios mayores mediante ninguna otra mujer, con excepción de María de Nazaret. Sabiendo que su hijo había de pasar pronto de su cuidado al de aquellos que no conocían a Dios, se esforzó con más fervor aún para unir su alma con el cielo (La Educación, pág. 58).

Trató de inculcarle la reverencia a Dios y el amor a la verdad y a la justicia, y oró fervorosamente que fuese preservado de toda influencia corruptora. Le mostró la insensatez y el pecado de la idolatría, y desde muy temprana edad le enseñó a postrarse y orar al Dios viviente, el único que podía oírle y ayudarle en toda emergencia.

La madre retuvo a Moisés tanto tiempo como pudo, pero se vio obligada a entregarlo cuando tenía como doce años de edad. De su humilde cabaña fue llevado al palacio real, y la hija de Faraón lo prohijó. Pero en Moisés no se borraron las impresiones que había recibido en su niñez. No podía olvidar las lecciones que aprendió junto a su madre. Le fueron un escudo contra el orgullo, la incredulidad y los vicios que florecían en medio del esplendor de la corte.

¡Cuán extensa en sus resultados fue la influencia de aquella sola mujer hebrea, a pesar de ser una esclava desterrada! Toda la vida de Moisés y la gran misión que cumplió como caudillo de Israel dan fe de la importancia de la obra de una madre piadosa. Ninguna otra tarea se puede igualar a ésta. En un grado sumo, la madre modela con sus manos el destino de sus hijos. Influye en las mentes y en los caracteres, y obra no sólo para el presente sino también para la eternidad. Siembra la semilla que germinará y dará fruto, ya sea para bien o para mal. La madre no tiene que pintar una forma bella sobre un lienzo, ni cincelarla en un mármol, sino que tiene que grabar la imagen divina en el alma humana. . .

Comprenda toda madre que su tiempo no tiene precio; su obra ha de probarse en el solemne día de la rendición de cuentas (Patriarcas y Profetas, págs. 249, 250).

E. G. W.

sábado, 11 de diciembre de 2010

COMO CRISTO

Le causaron amargura, le asaetearon, y le aborrecieron los arqueros; mas su arco se mantuvo poderoso. (Gén. 49: 23, 24).

La vida de José ilustra la vida de Cristo. Fue la envidia la que impulsó a los hermanos de José a venderlo como esclavo.

Esperaban impedir que llegase a ser superior a ellos. Y cuando fue llevado a Egipto, se vanagloriaron de que ya no serían molestados con sus sueños y de que habían eliminado toda posibilidad de que éstos se cumplieran. Pero su proceder fue contrarrestado por Dios y él lo hizo servir para cumplir el mismo acontecimiento que trataban de impedir. De la misma manera los sacerdotes y dirigentes judíos sintieron celos de Cristo y temieron que desviaría de ellos la atención del pueblo. Le dieron muerte para impedir que llegase a ser rey, pero al obrar así provocaron ese mismo resultado.

Mediante su servidumbre en Egipto, José se convirtió en el salvador de la familia de su padre. No obstante, este hecho no aminoró la culpa de sus hermanos. Asimismo la crucifixión de Cristo por sus enemigos le hizo Redentor de la humanidad, Salvador de la raza perdida y soberano de todo el mundo; pero el crimen de sus asesinos fue tan execrable como si la mano providencial de Dios no hubiese dirigido los acontecimientos para su propia gloria y para bien de los hombres.

Así como José fue vendido a los paganos por sus propios hermanos, Cristo fue vendido a sus enemigos más enconados por uno de sus discípulos. José fue acusado falsamente y arrojado a una prisión por su virtud; asimismo Cristo fue menospreciado y rechazado porque su vida recta y abnegada reprendía el pecado: y aunque no fue culpable de mal alguno, fue condenado por el testimonio de testigos falsos. La paciencia y la mansedumbre de José bajo la injusticia y la opresión, el perdón que otorgó espontáneamente y su noble benevolencia para con sus hermanos inhumanos, representan la paciencia sin quejas del Salvador en medio de la malicia y el abuso de los impíos, y su perdón que otorgó no sólo a sus asesinos, sino también a todos los que se alleguen a él confesando sus pecados y buscando perdón (Patriarcas y Profetas, págs. 244, 245).

E. G. W.

viernes, 10 de diciembre de 2010

TODOS EN EL PLAN DE DIOS

He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia. (Job 28: 28).

La vida llena de altibajos de José no era obra de la casualidad; estaba ordenada por la Providencia. ¿Pero cómo se capacitó para dejar un registro tal de firmeza de carácter, rectitud y sabiduría? Eso era el resultado de la cuidadosa educación recibida en sus primeros años. José consultaba al deber antes que la inclinación, y la pureza y confianza sencilla del joven trajeron frutos en las acciones del hombre. Los talentos más brillantes carecen de valor a menos que sean utilizados; los hábitos de trabajo, la fuerza de carácter y las buenas cualidades mentales no son accidentales. Dios da oportunidades; el éxito depende del uso que hagamos de ellas. Hay que discernir prontamente las oportunidades de la Providencia y aferrarías con anhelo (Testimonies, tomo 5, pág. 321).

No sólo para el reino de Egipto, sino para todas las naciones relacionadas con ese poderoso reino, se manifestó Dios por medio de José. Quiso hacerle portaluz para todos los pueblos, y le colocó en el segundo puesto después del trono, en el mayor imperio del mundo, a fin de que la iluminación celestial pudiese extenderse lejos y cerca (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 477).

Pocos se dan cuenta de la influencia de las cosas pequeñas de la vida en el desarrollo del carácter. Ninguna tarea que debamos cumplir es realmente pequeña. Las variadas circunstancias que afrontamos día tras día están concebidas para probar nuestra fidelidad, y han de capacitarnos para mayores responsabilidades. Adhiriéndose a los principios rectos en las transacciones ordinarias de la vida, la mente se acostumbra a mantener las demandas del deber por encima del placer y de las inclinaciones propias. Las mentes disciplinadas en esta forma no vacilan entre el bien y el mal, como la caña que tiembla movida por el viento; son fieles al deber porque han desarrollado hábitos de lealtad y veracidad. Mediante la fidelidad en lo mínimo, adquieren fuerza para ser fieles en asuntos mayores. Un carácter recto es de mucho más valor que el oro de Ofir. Sin él nadie puede elevarse a un cargo honorable. Pero el carácter no se hereda. No se puede comprar. La excelencia moral y las buenas cualidades mentales no son el resultado de la casualidad. Los dones más preciosos carecen de valor a menos que sean aprovechados (Patriarcas y Profetas, págs. 223, 224).

E. G. W.

jueves, 9 de diciembre de 2010

SIEMPRE EL MISMO

¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición. (Prov. 22: 29).

Desde el calabozo, José fue exaltado a la posición de gobernante de toda la tierra de Egipto. Era un puesto honorable; sin embargo, estaba lleno de dificultades y riesgos. Uno no puede ocupar un puesto elevado sin exponerse al peligro. Así como la tempestad deja incólume a la humilde flor del valle mientras desarraiga al majestuoso árbol de la cumbre de la montaña, así los que han mantenido su integridad en la vida humilde pueden ser arrastrados al abismo por las tentaciones que acosan al éxito y al honor mundanos. Pero el carácter de José soportó la prueba tanto de la adversidad como de la prosperidad. Manifestó en el palacio de Faraón la misma fidelidad hacia Dios que había demostrado en su celda de prisionero. Era aún extranjero en tierra pagana, separado de su parentela que adoraba a Dios; pero creía plenamente que la mano divina había guiado sus pasos, y confiando siempre en Dios, cumplía fielmente los deberes de su puesto. Mediante José la atención del rey y de los grandes de Egipto fue dirigida hacia el verdadero Dios; y a pesar de que siguieron adhiriéndose a la idolatría, aprendieron a respetar los principios revelados en la vida y el carácter del adorador de Jehová.

¿Cómo pudo José dar tal ejemplo de firmeza de carácter, rectitud y sabiduría? En sus primeros años había seguido el deber antes que su inclinación; y la integridad, la confianza sencilla y la disposición noble del joven fructificaron en las acciones del hombre. Una vida sencilla y pura había favorecido el desarrollo vigoroso de las facultades tanto físicas como intelectuales. La comunión con Dios mediante sus obras y la contemplación de las grandes verdades confiadas a los herederos de la fe habían elevado y ennoblecido su naturaleza espiritual al ampliar y fortalecer su mente como ningún otro estudio pudo haberlo hecho. La atención fiel al deber en toda posición, desde la más baja hasta la más elevada, había educado todas sus facultades para el más alto servicio. El que vive de acuerdo con la voluntad del Creador adquiere con ello el desarrollo más positivo y noble de su carácter (Patriarcas y Profetas, págs. 222, 223).

E. G. W.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿COMO HARÍA ESTO?

¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? (Gén. 39: 9).

Resulta siempre un período crítico en la vida de un hombre joven el separarse de las influencias y sabios consejos del hogar y pasar por nuevos escenarios y pruebas angustiosas. Pero si no se coloca por voluntad propia en esas situaciones de peligro, alejándose así del dominio de los padres; si por causas ajenas a sí mismo es colocado en situaciones angustiosas y se aferra a Dios buscando la fuerza para soportarlas -atesorando el amor de Dios en su corazón- será guardado de sucumbir a la tentación por el poder de Dios que lo puso en esa situación de prueba. Dios lo protegerá de ser corrompido por la fuerte tentación. Dios estuvo con José en su nuevo hogar. Este anduvo por la senda del deber, sufriendo el mal pero sin hacer el mal. Al poner en práctica sus principios religiosos en todo lo que hacía, el amor y la protección de Dios lo acompañaron (Carta 3, 1879, pág. 7).

La fe e integridad de José habían de acrisolarse mediante pruebas de fuego. La esposa de su amo trató de seducir al joven a que violara la ley de Dios. Hasta entonces había permanecido sin mancharse con la maldad que abundaba en aquella tierra pagana; pero ¿cómo enfrentaría esta tentación, tan repentina, tan fuerte, tan seductora? José sabía muy bien cuál sería el resultado de su resistencia. Por un lado había encubrimiento, favor y premios; por el otro, desgracia, prisión, y posiblemente la muerte. Toda su vida futura dependía de la decisión de ese momento. ¿Triunfarían los buenos principios? ¿Se mantendría fiel a Dios? Los ángeles presenciaban la escena con indecible ansiedad.

La contestación de José revela el poder de los principios religiosos. No quiso traicionar la confianza de su amo terrenal, y cualesquiera que fueran las consecuencias, sería fiel a su Amo celestial. Bajo el ojo escudriñador de Dios y de los santos ángeles, muchos se toman libertades de las que no se harían culpables en presencia de sus semejantes. Pero José pensó primeramente en Dios. "¿Cómo, pues, haría yo este gran mal, y pecaría contra Dios?" dijo él.

Si abrigáramos habitualmente la idea de que Dios ve y oye todo lo que hacemos y decimos, y que conserva un fiel registro de nuestras palabras y acciones, a las que deberemos hacer frente en el día final, temeríamos pecar (Patriarcas y Profetas, págs. 216, 217).

E. G. W.

martes, 7 de diciembre de 2010

UN HOGAR EN CONFLICTO

Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían. (Gén. 37: 4).

El pecado de Jacob y la serie de sucesos que había acarreado no dejaron de ejercer su influencia para el mal, y ella produjo amargo fruto en el carácter y la vida de sus hijos. Cuando estos hijos llegaron a la virilidad cometieron graves faltas. Las consecuencias de la poligamia se revelaron en la familia. Este terrible mal tiende a secar las fuentes mismas del amor, y su influencia debilita los vínculos más sagrados. Los celos de las varias madres habían amargado la relación familiar; los niños eran contenciosos y contrarios a la dirección, y la vida del padre fue nublada por la ansiedad y el dolor.

Sin embargo, hubo uno de carácter muy diferente; a saber el hijo mayor de Raquel, José, cuya rara hermosura personal no parecía sino reflejar la hermosura de su espíritu y su corazón. Puro, activo y alegre, el joven reveló también seriedad y firmeza moral. Escuchaba las enseñanzas de su padre y se deleitaba en obedecer a Dios. . . Habiendo muerto su madre, sus afectos se aferraron más estrechamente a su padre, y el corazón de Jacob estaba ligado a este hijo de su vejez. "Amaba. . . a José más que a todos sus hijos".

Pero hasta este cariño había de ser motivo de pena y dolor. Imprudentemente Jacob dejó ver su predilección por José, y esto motivo los celos de los demás hijos. . . El imprudente regalo que Jacob hizo a José de una costosa túnica. . . suscitó la sospecha de que pensaba preferir a los mayores para dar la primogenitura al hijo de Raquel. Su malicia aumentó aún más cuando el joven les contó un día un sueño que había tenido. . .

En aquel momento en que el joven estaba delante de el ellos, iluminado su hermoso semblante por el Espíritu de la inspiración, sus hermanos no pudieron reprimir su admiración; pero no quisieron dejar sus malos caminos, y sintieron odio hacia la pureza que reprendía sus pecados. El mismo espíritu que animara a Caín, se encendió en sus corazones (Patriarcas y Profetas, págs. 208-210).

E. G. W.

lunes, 6 de diciembre de 2010

CAMINOS DIFERENTES

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. (Juan 3: 36).

Jacob y Esaú se encontraron junto al lecho de muerte de su padre. En otro tiempo, el hijo mayor había esperado este acontecimiento como una ocasión para vengarse; pero desde entonces sus sentimientos habían cambiado considerablemente. Y Jacob, muy contento con las bendiciones espirituales de la primogenitura, renunció en favor de su hermano mayor a la herencia de las riquezas del padre, la única herencia que Esaú había buscado y avalorado. . .

Esaú y Jacob habían sido instruidos igualmente en el conocimiento de Dios, y los dos pudieron andar según sus mandamientos y recibir su favor; pero no hicieron la misma elección. Tomaron diferentes caminos, y sus sendas se habían de apartar cada vez más una de otra.

No hubo una elección arbitraria de parte de Dios, por la cual Esaú fuera excluido de las bendiciones de la salvación. Los dones de su gracia mediante Cristo son gratuitos para todos. No hay elección, excepto la propia, por la cual alguien haya de perecer. . . Es elegida toda alma que labre su propia salvación con temor y temblor. Es elegido el que se ponga la armadura y pelee la buena batalla de la fe. Es elegido el que vele en oración, el que escudriñe las Escrituras, y huya de la tentación. Es elegido el que tenga fe continuamente, y el que obedezca a cada palabra que sale de la boca de Dios. Las medidas tomadas para la redención se ofrecen gratuitamente a todos, pero los resultados de la redención serán únicamente para los que hayan cumplido las condiciones.

Esaú había menospreciado las bendiciones del pacto. Había preferido los bienes temporales a los espirituales, y obtuvo lo que deseaba. Se separó del pueblo de Dios por su propia elección. Jacob había elegido la herencia de la fe. Había tratado de lograrla mediante la astucia, la traición y el engaño; pero Dios permitió que su pecado produjera su corrección. . .
Los elementos más bajos de su carácter habían sido consumidos en la hornaza, y el oro verdadero se purificó, hasta que la fe de Abrahán e Isaac apareció en Jacob con toda nitidez (Patriarcas y Profetas, págs. 206-208).

E. G. W.

domingo, 5 de diciembre de 2010

ESTEBAN, EL PRIMER MÁRTIR CRISTIANO

"Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo" (Hech. 7:57, 58).

Esteban fue el primer mártir cristiano... Los enemigos de Dios y de la verdad se muestran agitados por el odio y la oposición. Satanás los ha impulsado a resistir la verdad. Esteban habría de enfrentarse a los argumentos más arteros y las argucias más engañosas destinadas a derribar sus argumentos. Si Esteban no hubiera investigado en las Escrituras y se hubiese fortalecido con la evidencia de la Palabra de Dios, no habría podido soportar la prueba; pero él conocía los fundamentos de su fe y fue firme y estuvo preparado para responder a sus oponentes.
Esteban emergió victorioso. Habló con una convicción, una sabiduría y un poder que asombraron y confundieron a los enemigos de la verdad. Cuando notaron que se encontraban derrotados en cada uno de sus intentos, entonces se inclinaron por destruirlo. Si estos hombres que profesaban ser honestos y sabios hubieran estado buscando la verdad, habrían admitido que estaban ante una evidencia irrefutable... Pero, este no era el propósito de ellos. Odiaban a Cristo, odiaban a sus seguidores; por ende, lapidaron a Esteban (Manuscrito 17, 1885).
Esteban, un varón amado por Dios que se desempeñaba en la labor de ganar almas para Cristo, perdió su vida porque se atrevió a ofrecer un testimonio triunfante de su Salvador crucificado y resucitado. Las Escrituras lo señalan como un hombre de fe y poder, que realizó maravillas y milagros en medio de la gente.... Pero el espíritu que se había manifestado en abierta oposición al Redentor del mundo aún trabajaba en medio de los hijos de la desobediencia. El odio que los enemigos de la verdad habían manifestado contra el Hijo de Dios, lo manifestaban hacia sus seguidores. Ni siquiera podían escuchar de Aquel a quien habían crucificado, y el hecho de que Esteban se atreviera a dar un testimonio tan valiente, los llenaba de ira...
En la luz que vieron reflejada en el rostro de Esteban, los hombres de autoridad tuvieron una señal de Dios. Pero despreciaron dicha evidencia. ¡Oh, si la hubieran atendido! ¡Oh, si se hubiesen arrepentido! Pero no lo hicieron y el reproche divino brotó de los labios de su fiel testigo: "¡Duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo. Como vuestros padres, así también vosotros"...
He aquí dos ejércitos en conflicto. El ejército del cielo y el ejército de los falsos religiosos celotas. ¿De qué lado se alistaría este grupo? Era posible todavía que se arrepintieran y fueran perdonados de la terrible maldad que hicieron contra Cristo en la persona de su santo varón (Manuscrito 11, 1900).

E. G. W.

sábado, 4 de diciembre de 2010

SE NOS LLAMÓ A SEPARARNOS DEL MUNDO

"Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie" (Tito 2:14,15).

Cuando la verdad que apreciamos fue reconocida por primera vez como verdad bíblica, ¡cuán extraña parecía y cuán fuerte era la oposición que tuvimos que afrontar al presentarla a la gente al principio; pero cuan fervientes y sinceros eran los obreros obedientes que amaban la verdad! Éramos realmente un pueblo peculiar. Éramos pocos en número, sin riqueza, sin sabiduría ni honores mundanales; pero creíamos en Dios, y éramos fuertes y teníamos éxito, aterrorizando a los que obraban mal. Nuestro amor mutuo era firme; y no se conmovía fácilmente. Entonces el poder de Dios se manifestaba entre nosotros, los enfermos eran sanados, y había mucha calma y gozo santo y dulce.
Pero mientras la luz ha continuado aumentando, la iglesia no ha avanzado proporcionalmente. El oro puro se ha empañado gradualmente, y la muerte y el formalismo han venido a trabar las energías de la iglesia. Sus abundantes privilegios y oportunidades no han impulsado al pueblo de Dios hacia adelante y hacia arriba, hacia la pureza y la santidad. Un fiel aprovechamiento de los talentos que Dios le ha confiado aumentaría grandemente estos talentos. Donde mucho ha sido dado, mucho será pedido. Los que aceptan fielmente y aprecian la luz que Dios nos ha dado, y toman una alta y noble decisión, con abnegación y sacrificio, serán conductos de luz para el mundo...
Nadie tiene derecho a emprender la marcha por su propia responsabilidad y presentar en nuestros periódicos ideas acerca de ciertas doctrinas bíblicas, dándoles mayor importancia, cuando se sabe que otros entre nosotros tienen opiniones diferentes al respecto y que eso creará controversia. Los adventistas del primer día hicieron esto. Cada uno siguió su propio juicio independiente y trató de presentar ideas originales, hasta que no hubo acción concertada entre ellos, excepto, tal vez, en su oposición a los adventistas del séptimo día. No debemos seguir su ejemplo...
Hermanos y hermanas, no debemos flotar a la deriva con la corriente popular. Nuestra obra actual consiste en salir del mundo y separarnos de él. Esta es la única manera en que podemos andar con Dios, como anduvo Enoc... Como él, somos llamados a tener una fe fuerte, viva y activa, y ésta es la única manera en que podemos ser colaboradores con Dios. Debemos cumplir las condiciones trazadas en la Palabra de Dios, o morir en nuestros pecados. Necesitamos saber qué cambios morales esenciales debemos hacer en nuestro carácter, por la gracia de Cristo, a fin de ser aptos para las mansiones celestiales (Carta 53, 1887).

E. G. W.

viernes, 3 de diciembre de 2010

"EL TIEMPO NO SERÍA MÁS"

"Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más" (Apoc. 10: 5, 6).

El ángel poderoso que instruyó a Juan era nada menos que Cristo. Cuando coloca su pie derecho en el mar y su pie izquierdo sobre la tierra seca, muestra la parte que desempeña en las escenas finales del gran conflicto con Satanás. Esta posición denota su supremo poder y autoridad sobre toda la tierra. El conflicto se ha intensificado y agudizado de una época a otra, y seguirá intensificándose hasta las escenas finales, cuando la obra magistral de los poderes de las tinieblas llegará al máximo...
Después que los siete truenos emitieron sus voces, se le ordena a Juan, como a Daniel, con respecto al librito: "Sella las cosas que los siete truenos han dicho"... Juan ve el librito al cual le han quitado los sellos. De esto se deduce que las profecías de Daniel tienen su aplicación en la proclamación al mundo de los mensajes del primero, del segundo y del tercer ángel. La apertura del librito era el mensaje en relación con el tiempo.
Los libros de Daniel y el Apocalipsis son uno. El primero es una profecía; el otro, una revelación; uno es un libro sellado; el otro, un libro abierto... La luz especial que se le dio a Juan, expresada en los siete truenos, era un bosquejo de sucesos que debían ocurrir bajo los mensajes de los ángeles primero y segundo. Los mensajes de los ángeles primero y segundo debían ser proclamados; pero no había de revelarse mayor luz antes que esos mensajes hubiesen hecho su obra específica...
Este tiempo, el que el ángel declara con un solemne juramento, no es el fin de la historia del mundo ni del tiempo de gracia, sino del tiempo profético que precederá al advenimiento de nuestro Señor; es decir, la gente no tendrá otro mensaje acerca de un tiempo definido. Después de este lapso, que ahora abarca desde 1842 a 1844, no puede haber ningún cómputo definido de tiempo profético. El cálculo más prolongado llega hasta el otoño de 1844.
La posición del ángel —un pie sobre el mar, y el otro sobre la tierra— significa la extensión de la proclamación del mensaje. Cruzará los anchos océanos y será proclamado en otros países en todo el mundo. La comprensión de la verdad, la alegre recepción del mensaje, están representadas por el acto de devorar el librito. La verdad en cuanto al advenimiento de nuestro Señor era [es] un precioso mensaje para nuestras almas (Manuscrito 59, 1900).

E. G. W.

jueves, 2 de diciembre de 2010

DIOS NO AUTORIZÓ A NADIE A FIJAR LA HORA DEL REGRESO DE CRISTO

"Pero del día y la hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre" (Mat. 24: 36).

Algunos han recibido favorablemente sus conceptos; pero esto se debe a que esas personas carecen de discernimiento para comprender el verdadero alcance de los argumentos que Ud. presenta. Han tenido solamente una experiencia limitada en la obra de Dios para este tiempo, y no alcanzan a ver hacia dónde los conducirán sus puntos de vista, y ni Ud. mismo puede ver adonde llevarán. Están listos para aprobar sus declaraciones; no ven nada en ellas a no ser lo que es correcto. Pero son engañados, porque Ud. ha entretejido muchos pasajes bíblicos con sus propias teorías. Sus argumentos parecen concluyentes para ellos.
Pero no ocurre lo mismo con los que han tenido un conocimiento experimental de la verdad que se aplica al último período de la historia de este mundo. Si bien éstos ven que Ud. afirma algunas preciosas verdades, también ven que Ud. ha aplicado mal la Biblia, y ha colocado sus pasajes en un marco de error al que no pertenecen, y con esto le ha hecho dar fuerza a aquello que no es la verdad presente... Según la instrucción que Dios me ha dado, los pasajes bíblicos que Ud. ha entretejido, ni Ud. mismo los comprende plenamente...
Tuve que hablar claramente con respecto a los que en esta forma alejaban a otros de las sendas correctas. He dado este mensaje mediante la pluma y la palabra: "No vayáis en pos de ellos". La tarea más difícil que he tenido que realizar en relación con el tema que nos ocupa, fue el trato con una persona que yo sabía que deseaba seguir al Señor. Durante un tiempo pensó que recibía nueva luz. Estaba gravemente enfermo, y no le quedaba mucho tiempo de vida... Aquellos a quienes presentaba sus puntos de vista lo escuchaban ansiosamente, y algunos pensaban que estaba inspirado. Había preparado un diagrama y utilizaba las Escrituras en sus razonamientos para demostrar que el Señor vendría en una fecha determinada, creo que en 1894. Muchas personas consideraban que sus conceptos no tenían ni una falla. Hablaban de sus poderosas exhortaciones presentadas desde su lecho de enfermo. Contempló visiones maravillosas. ¿Pero cuál era la fuente de su inspiración? Era la morfina que le administraban para aliviar sus dolores...
Ninguna persona que fije una fecha para la venida de Cristo tiene un mensaje verdadero. Podéis tener la seguridad de que Dios no da a nadie autoridad para decir que Cristo demora su venida cinco, diez o veinte años. "Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis..."
Y todos los que trabajan junto con Dios contenderán fervorosamente por la fe que una vez fue dada a los santos. No se apartarán del mensaje para este tiempo, que ya está iluminando la tierra con su gloria. Fuera de la gloria de Dios, no vale la pena luchar por ninguna otra cosa. La única roca que permanecerá es la Roca de la Eternidad. La verdad como es en Jesús constituye el único refugio en estos días cuando predomina el error (Carta 32, 1896).

E. G. W.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

ESCUDRIÑAD LAS ESCRITURAS PARA CONFIRMAR LA VERDAD

"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad" (2 Tim. 2:15).

El Señor no inducirá ahora a las mentes a que pongan de lado la verdad que el Espíritu Santo indujo a sus siervos a proclamar en el pasado. Muchos investigarán sinceramente la Palabra en busca de luz, tal como lo hicieron otros en el pasado; y verán la luz en la Palabra. Pero no pueden tener la misma experiencia que aquellos que vivieron cuando estos mensajes de amonestación fueron proclamados por primera vez. Como no tuvieron esta experiencia, algunos no aprecian el valor de las verdades que han sido para nosotros como postes indicadores, y que han hecho de nosotros un pueblo peculiar. No aplican correctamente las Escrituras, y en consecuencia inventan teorías que no son correctas. Es cierto que citan abundantemente la Escritura y enseñan mucho que es verdad; pero la verdad está tan mezclada con el error, que lleva a conclusiones equivocadas. Y sin embargo, debido a que pueden tejer la Escritura con sus teorías, piensan que cuentan con una firme cadena de verdad. Muchas personas que no han tenido participación en el comienzo de los mensajes, aceptan esas teorías erróneas y son llevadas por senderos falsos, y así retroceden en lugar de progresar...
Satanás está trabajando para que se repita la historia de la nación judía en la experiencia de quienes pretenden creer la verdad presente. Los judíos tenían el Antiguo Testamento, y se creían expertos conocedores de él. Pero cometieron un terrible error. Consideraron que las profecías que se refieren a la gloriosa segunda venida de Cristo en las nubes de los cielos aludían a su primera venida. Como no vino de acuerdo con lo que ellos esperaban, se alejaron de él...
Ese mismo Satanás trabaja actualmente para debilitar la fe del pueblo de Dios. Hay personas que están listas para apoderarse de cada idea novedosa. Las profecías de Daniel y Apocalipsis son mal interpretadas... Estos mensajes, cuando se los recibe y se obra de acuerdo con ellos, llevan a cabo su obra de preparar a un pueblo que permanezca en pie en el gran día de Dios. Si investigamos las Escrituras para confirmar la verdad que Dios ha dado a sus siervos para el mundo, llegaremos a proclamar los mensajes del primero, del segundo y del tercer ángel.
Es cierto que hay profecías que aún deben cumplirse. Pero repetidamente se ha llevado a cabo una obra errónea, y ésta continuará efectuándose por aquellos que procuran encontrar una nueva luz en las profecías, y que comienzan a apartarse de la luz que Dios ya ha dado. Los mensajes de Apocalipsis 14 son los que servirán para probar al mundo; constituyen el Evangelio eterno, y deben hacerse resonar por todas partes (Manuscrito 32, 1896).

E. G. W.

martes, 30 de noviembre de 2010

SOSTEN LA VERDAD COMO ES EN JESÚS

"Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre. Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes" (Apoc. 10:10,11).

Mediante la historia y la profecía, la Palabra de Dios describe el prolongado conflicto entre la verdad y el error. Ese conflicto sigue en desarrollo. Las cosas que han acontecido volverán a repetirse. Revivirán antiguas controversias, y continuamente surgirán teorías nuevas. Pero el pueblo de Dios, el cual mediante sus creencias y su cumplimiento de la profecía ha desempeñado una parte en la proclamación de los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles, sabe dónde se encuentra. Tiene una experiencia que es más preciosa que el oro refinado. Debe permanecer firme como una roca, aferrándose al comienzo de su confianza hasta el fin.
Un poder transformador acompañó a la proclamación de los mensajes del primer ángel y del segundo, e igualmente acompaña el mensaje del tercer ángel... El poder del Espíritu Santo se manifestó. Hubo estudio diligente y detallado de las Sagradas Escrituras. Se dedicaron noches casi íntegras a una investigación fervorosa de la Palabra. Buscamos la verdad como si hubiéramos buscado tesoros escondidos. El Señor se reveló a nosotros. Se derramó luz sobre las profecías, y supimos que habíamos recibido instrucción divina...
Después del gran chasco, hubo pocas personas que se dedicaron de todo corazón a la investigación de la Palabra. Pero algunos no se desanimaron ni negaron que el Señor los había guiado. A éstos la verdad les fue revelada punto por punto, y se entrelazó con sus recuerdos y sentimientos más apreciados... Se hizo brillar la verdad hermosa en su sencillez, honrada con poder e investida con una seguridad desconocida antes del Chasco. Entonces pudimos proclamar el mensaje en unidad. Pero hubo gran confusión entre los que no se habían aferrado a su fe y a su experiencia. Se presentaron todas las opiniones concebibles como mensajes de verdad; pero la voz del Señor dijo: "No les creáis; porque no los he enviado".
Anduvimos cuidadosamente con Dios. Había que dar el mensaje al mundo, y sabíamos que esta verdad presente era un don especial de Dios... Algunos de estos chasqueados, que todavía buscaban la verdad, fueron conducidos paso a paso para que comunicasen al mundo lo que les había sido revelado... Al comienzo la obra avanzó con dificultad. Con frecuencia los que escuchaban rechazaban el mensaje como algo ininteligible, y así comenzó el conflicto y se definió especialmente en torno a la cuestión del sábado. Pero el Señor manifestó su presencia. En ciertas ocasiones se descorría el velo que ocultaba su gloria de nuestros ojos. Entonces podíamos contemplarlo en el lugar elevado y santo. (Manuscrito 32, 1896).

E. G. W.

lunes, 29 de noviembre de 2010

FELIPE EL EVANGELISTA

"Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro (Hech. 8:27-29).

Había ángeles del cielo cuidando a los que andaban en busca de la luz, a la vez que cooperaban con aquellos que habrían de trabajar en relación con otros creyentes en conquistar almas para Cristo. Un mensaje del cielo fue enviado a Felipe [uno de los siete diáconos escogidos] para mostrarle la labor que debía realizar en favor del etíope. El evangelista recibió la orientación: "Levántate y vé hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto".
Hoy, como entonces, los ángeles están orientando y guiando a quienes permitan ser orientados y dirigidos. Este ángel podía haber hecho esa obra, pero esta no es la forma en que Dios trabaja. Los creyentes deben relacionarse con otros creyentes y, como instrumentos de Dios, trabajar en favor de los perdidos.
Felipe comprendió su trabajo. Este hombre de gran autoridad era atraído hacia el Salvador y no resistió este impulso. No hizo de su elevada posición una excusa por la que no pudiera aceptar al Crucificado. El evangelista le preguntó: "¿Entiendes lo que lees? El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él" y le explicara la Palabra de Dios...
"Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta Escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó"...
Mientras que los ángeles del cielo desempeñan su labor, los agentes del mal trabajan para guiar la mente en cualquier otra dirección. Satanás interpone obstáculos, para que la mente ávida de entender la Palabra de Dios se confunda. Así trabajó con Cristo en el desierto de la tentación. La experiencia de Cristo se presenta en el registro sagrado para que podamos comprender los métodos y los planes de Satanás. Si Felipe hubiera dejado al eunuco con su caso pendiendo en la balanza, es posible que nunca hubiera aceptado al Salvador. Los ángeles malvados estaban esperando su oportunidad a fin de presionar sus falsedades y desviar de la verdad a la mente que acababa de ser despertada. Los mensajeros del Señor deben estar completamente consagrados a su servicio, para que puedan comprender con presteza la labor que deben realizar. Como sabios mayordomos deben tomar ventaja de cada circunstancia que se presenta para enseñar la gracia de Dios y conducir a las personas a Cristo (Manuscrito 11, 1900).

E. G. W.

domingo, 28 de noviembre de 2010

SAULO LLEGA A SER PABLO, APÓSTOL DE LOS GENTILES

"Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues ? Él dijo: ¿ Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón" (Hech. 9:4, 5).

Pablo había sido educado por los maestros más sabios de ese tiempo. Había sido enseñado por Gamaliel. Pablo era rabí y estadista. Era miembro del Sanedrín y era muy celoso en su afán de eliminar el cristianismo. Estuve presente en el apedreamiento de Esteban y leemos luego que "Saulo asolaba a la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba a la cárcel". Pero detuvo su carrera de persecución.
Mientras estaba en camino a Damasco a fin de arrestar a cualquier cristiano que pudiera encontrar, "repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?...
Cuando Saulo se convirtió se lo llamó Pablo. El se unió a los discípulos y estuvo entre los principales apóstoles" (Manuscrito 95, 1899).
Aunque los apóstoles con frecuencia fueron abatidos en sus conflictos con personas malvadas y con los poderes de las tinieblas, se les permitió tomar parte nuevamente en el conflicto, teniendo por delante el triunfo o la muerte. Como evidencia de que habían participado en los sufrimientos de su Señor crucificado llevaban en su cuerpo las cicatrices, escaras y heridas que habían recibido por causa de testificar de su Señor.
Los diversos episodios de liberación y preservación milagrosa en medio de dificultades, daban testimonio de que Jesús vivía y que sus seguidores eran protegidos por su poder (Manuscrito 58, 1900).
El justo y fiel Esteban fue apedreado hasta la muerte por los enemigos de Cristo. Seguramente no parecía que Dios estuviera fortaleciendo su causa en la tierra permitiendo triunfar así a los impíos; pero en esta misma circunstancia Pablo fue convertido a la fe y mediante su palabra miles fueron llevados a la luz del Evangelio (Carta 10, 1879).
Los que fueron seleccionados para la obra de Dios han de ser hombres y mujeres fieles y genuinos, obreros a quienes Dios puede instruir, que han de impartir lo que ellos reciban, proclamando sin reserva la voluntad de Dios, señalando a todos con quienes se relacionen, cuál es el mejor camino. Los que son nuevas criaturas en Cristo nacen a un conflicto, a un esfuerzo y a una labor; nacen a una vida en la que deben enrolarse en la buena batalla de la fe. Siempre contarán a su alcance con un poder por el cual podrán obtener la victoria, un poder que los capacitará para ser más que vencedores ante las dificultades que encuentren (Carta 150, 1900).

E. G. W.

sábado, 27 de noviembre de 2010

EL MENSAJE DE LOS TRES ANGELES LLAMA LA ATENCIÓN A LA PALABRA DE DIOS

"Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado" (Apoc. 14: 6, 7).

La proclamación de los mensajes del primer ángel, del segundo y el tercero, ha sido establecida por la Palabra inspirada. No debe alterarse ni la parte más mínima. Ninguna autoridad humana tiene más derecho de cambiar la ubicación de estos mensajes que la que posee para sustituir el Antiguo Testamento por el Nuevo. El Antiguo Testamento es el Evangelio expresado en figuras y símbolos. El Nuevo Testamento es la realidad. El uno es tan esencial como el otro. El Antiguo Testamento presenta lecciones provenientes de los labios de Cristo, y esas lecciones no han perdido su fuerza en ningún detalle.
El primer mensaje y el segundo se dieron en 1843 y 1844, y ahora estamos bajo la proclamación del tercero; pero aun ahora hay que seguir proclamando los tres mensajes. Ahora es tan esencial como en cualquier tiempo pasado, que se los repita a los que están buscando la verdad. Debemos hacer resonar su proclamación mediante la pluma y la voz; debemos mostrar su secuencia y la aplicación de las profecías que nos conducen al mensaje del tercer ángel. No puede haber un tercer mensaje sin un primero y un segundo. Debemos proclamar al mundo estos mensajes mediante publicaciones y conferencias que muestren en el ámbito profético las cosas que han sido y las que serán.
El libro que fue sellado no fue el Apocalipsis, sino la porción de la profecía de Daniel que se refería a los últimos días... Cuando se abrió el libro se proclamó: "El tiempo no será más". Ahora ha sido abierto el libro de Daniel, y la revelación hecha por Cristo a Juan debe llevarse a todos los habitantes de la tierra. Mediante el aumento del conocimiento debe prepararse a un pueblo para que resista en los últimos días.
Si se presta atención a este mensaje [Apocalipsis 14: 6-7], inducirá a cada nación, tribu, lengua y pueblo a examinar cuidadosamente la Palabra, y los conducirá a la verdadera luz concerniente al poder que ha cambiado el séptimo día de reposo por un día de reposo espurio... El monumento del sábado, que expresa quién es el Dios viviente, el Creador de los cielos y de la tierra, ha sido derribado, y en su lugar se ha dado al mundo un día de reposo falso. Así se ha abierto una brecha en la ley de Dios.
En el mensaje del primer ángel se llama a los hombres a adorar a Dios, nuestro Creador, quien hizo el mundo y todas las cosas que hay en él... El mensaje proclamado por el ángel que volaba por en medio del cielo es el Evangelio eterno, el mismo Evangelio que fue declarado en el Edén, cuando Dios le dijo a la serpiente: "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar" (Manuscrito 32, 1896).

E. G. W.

viernes, 26 de noviembre de 2010

EL TESTIMONIO DE GUILLERMO MILLER

"Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos" (2 Cor. 4: 8, 9).

Guillermo Miller había perturbado el reino de Satanás y el archienemigo no sólo intentó neutralizar el efecto de ese mensaje sino destruir al mensajero. Cuando el Padre Miller hizo una aplicación práctica de la verdad de las Escrituras en los corazones de los oyentes, la ira de los profesos cristianos se encendió contra él, así como el de los judíos contra Cristo y los apóstoles. Los miembros de la Iglesia avivaron a las clases sociales más bajas y en varias ocasiones los enemigos hicieron planes de quitarle la vida cuando él abandonaba el lugar de las reuniones. Pero había santos ángeles en medio del gentío y uno de éstos, en forma de hombre, tomó del brazo a este siervo de Dios y lo condujo a salvo en medio de la turba. Su obra aún no había terminado y Satanás y sus emisarios tuvieron que reconocer que sus propósitos se habían frustrado.
Si comparamos sus propias expectativas con respecto al efecto de su prédica con la forma como había sido recibida por el mundo religioso, Guillermo Miller dijo: "Es verdad, aunque no una sorpresa, que cuanto más nos relacionamos con la condición y la corrupción de la época actual... he encontrado una gran oposición desde el púlpito y de la prensa religiosa; y he sido un instrumento, a través de la predicación de la doctrina adventista, para manifestar que no pocos de nuestros docentes de teología no son otra cosa que infieles disfrazados...
Ciertamente, vivimos tiempos singulares. Esperaba, por supuesto, que la doctrina de la pronta venida de Cristo habría de encontrar oposición entre los infieles, blasfemos, bebedores, jugadores y otros semejantes, pero no esperaba que los ministros del evangelio y los profesores de religión se hubieran de unir con personajes como los descritos anteriormente, en tiendas y lugares públicos, para ridiculizar la solemne doctrina de la segunda venida de Cristo..."
Ahora, como en el tiempo de nuestro Salvador, las personas construyen sepulcros y exaltan a los profetas muertos, en tanto que persiguen a los mensajes vivientes del Altísimo. Guillermo Miller fue despreciado y odiado por los impíos y los incrédulos, pero su influencia y su labor fue una bendición para el mundo. Bajo su predicación, se convirtieron miles de pecadores y multitudes fueron guiadas al estudio de las Escrituras donde encontraron una gloria y una belleza que antes desconocían (Spiritual Gifts, tomo 4, págs. 220, 221).

E. G. W.

jueves, 25 de noviembre de 2010

TIMOTEO, UN JOVEN EJEMPLAR

"Ninguno tenga en poco tu juventud, si no sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza" (1 Tim. 4:12).

Recordamos a José, cómo el Señor estuvo con él en su juventud, y recordamos a Samuel... De nuevo podemos extraer lecciones sagradas del caso de Timoteo. Era sólo un jovencito cuando Dios lo eligió como maestro. Sin embargo, sus principios habían sido establecidos por una correcta educación y lo hicieron apto para desempeñar una labor de enseñanza religiosa junto con Pablo, el gran apóstol de los gentiles. Era sólo un joven cuando se le confiaron las grandes responsabilidades que llevó con cristiana humildad. Él era fiel, firme y trasparente. Fue el inseparable compañero de Pablo en sus labores y en sus viajes a fin de que pudiera servirse del beneficio de su experiencia en la predicación del evangelio y en la labor de establecer iglesias...
Pablo amaba a Timoteo porque Timoteo amaba a Dios. Su inteligente conocimiento de la piedad experimental y de la verdad, le daban distinción e influencia... La influencia moral de su hogar era sólida, no caprichosa, ni impulsiva, ni variable. La Palabra de Dios era la regla que guiaba a Timoteo.
Hay muchos que se mueven por impulsos antes que por la experiencia y el criterio adecuado. Sin embargo, Timoteo aplicaba la consideración y la reflexión, inquiriéndose a cada paso: "¿Es éste el camino del Señor?"... No tenía talentos especiales que fueran sobresalientes; pero su trabajo fue valioso porque utilizó los dones conferidos por el Señor y los consagró siempre a su servicio. El Espíritu Santo encontró en Timoteo una mente que podía ser moldeada para llegar a ser un templo del Espíritu Santo, pues se había subordinado para ser moldeado.
El propósito más elevado de nuestra juventud no debe ser la seducción de lo novedoso, sino ponerse bajo la enseñanza de las Sagradas Escrituras. Entonces pueden llegar a poseer los más altos atributos en las esferas celestes. La vida de ellos debe estar escondida en Dios, y todas sus enseñanzas habrán de simplificar la verdad original para que no resulte extraña a otros, sino familiar. Esta actitud se debe entrelazar en su reflexión diaria y en la vida práctica.
Apreciamos la ventaja que tuvo Timoteo debido a un correcto ejemplo de piedad y verdadera santidad... El evidente poder espiritual de la piedad hogareña lo conservó puro en su habla y lo libró de todo concepto corruptor. Timoteo había conocido las Sagradas Escrituras desde la niñez; había recibido el beneficio de las Escrituras del Antiguo Testamento y de los manuscritos de parte del Nuevo y las enseñanzas y lecciones de Cristo.
Un carácter noble no se produce en forma accidental. Es el resultado de un proceso de edificación del carácter a lo largo de los primeros años de la juventud y de practicar la obediencia a la ley de Dios en el hogar (Carta 33, 1897).

E. G. W.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

AHORA EL LIBRO DE DANIEL ESTA ABIERTO PARA ESTUDIARLO

"Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará" (Dan. 12: 4).

Se necesita un estudio mucho más profundo de la Palabra de Dios; especialmente los libros de Daniel y el Apocalipsis debieran recibir atención como nunca antes en nuestra obra. Bien podremos tener menos que decir sobre algunos temas referentes al papado, pero debemos llamar la atención a lo que los profetas y los apóstoles escribieron bajo la inspiración del Espíritu de Dios.
Leed el libro de Daniel. Recordad punto por punto la historia de los reinos que allí se presenta. Contemplad a los estadistas, los concilios, los ejércitos poderosos, y ved cómo Dios obró para abatir el orgullo humano y humilló hasta el polvo la gloria humana. Sólo Dios es presentado como grande. En la visión del profeta se lo ve derribando a un poderoso gobernante y colocando a otro. Se lo revela como el Monarca del universo que está por establecer su reino eterno: el Anciano de días, el Dios viviente, la Fuente de toda sabiduría, el Gobernante del presente, el Revelador del futuro. Leed y comprended cuán pobre, cuán frágil, cuán efímero, cuán falible, cuán culpable es el hombre que eleva su alma a la vanidad...
La luz que Daniel recibió directamente de Dios le fue dada especialmente para estos últimos días. Las visiones que tuvo a orillas del Ulai y del Hidekel, los grandes ríos de Sinar, ahora están en el proceso de su cumplimiento, y pronto habrán sucedido todos los acontecimientos predichos.
Considerad las circunstancias de la nación judía cuando las profecías de Daniel fueron dadas. Los israelitas vivían cautivos, el templo había sido destruido, los oficios religiosos del templo se habían suspendido. La religión hebrea se había centrado en las ceremonias del sistema sacrificial. Habían hecho de las formas exteriores algo muy importante, en tanto que habían perdido el espíritu de la adoración genuina... El Señor permitió que fueran llevados cautivos, que se suspendieran los servicios del templo, a fin de que las ceremonias exteriores no llegaran a ser la suma total de su religión... La gloria exterior fue quitada, para que la espiritual se pudiera revelar...
Cuando en lo antiguo Dios daba luz a su pueblo, no obraba exclusivamente por una sola categoría de individuos. Daniel era príncipe de Judá. Isaías era también de estirpe real. David y Amós eran pastores de ganado; Zacarías era un cautivo vuelto de Babilonia; Eliseo era labrador. El Señor suscitaba como representantes suyos a profetas y príncipes, nobles y plebeyos, y les enseñaba las verdades que debían transmitir al mundo. (Carta 57, 1896).

E. G. W.

martes, 23 de noviembre de 2010

EL APOCALIPSIS DE JESUCRISTO: EL MENSAJE DE DIOS PARA SU PUEBLO

"No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida" (Apoc. 2:10).

Juan había estado estrechamente relacionado con el Salvador durante su ministerio. Él había escuchado sus maravillosas enseñanzas, visto sus notables obras y su testimonio fue dado claramente. Habló de todo corazón y movido por el amor a Cristo que inundaba su alma, y ningún poder sería capaz de contener sus palabras...
Al igual que su Maestro, Juan soportó con paciencia cada intento de darle muerte. Cuando sus enemigos lo lanzaron en un caldero de aceite hirviente, creyeron que no volverían a escuchar nada de él. Pero no bien se habían pronunciado las palabras de origen satánico: "Así perecen todos los que creen en ese engañador, Jesús de Nazaret, Juan declaró: "Mi Maestro soportó con paciencia todo lo que Satanás y sus ángeles pudieron idear para humillarlo y torturarlo. Dio su vida para salvar al mundo. Murió para que podamos tener vida. Me honra que se me permita sufrir por su causa. Sólo soy un hombre débil y pecador, pero Cristo era santo, limpio, inmaculado y apartado de los pecadores. El no pecó, ni pronunció palabra ociosa con su boca". Las palabras de Juan, mientras sufría a manos de sus enemigos, tuvieron su influencia y fue sacado del caldero por los mismos que lo arrojaron en él.
Poco después, Juan fue enviado a la isla de Patmos donde, separado de sus compañeros en la fe, sus enemigos suponían que moriría debido a las penalidades y el abandono; pero aun allí Juan ganó amigos y conversos. Pensaban que por fin habían puesto al fiel testigo donde ya no podría molestar más a Israel o a los impíos gobernantes del mundo. Pero todo el universo celestial observó el conflicto con el anciano discípulo y su separación de sus compañeros en la fe.
Dios, Cristo y la hueste celestial fueron compañeros de Juan en la isla de Patmos. De ellos recibió instrucciones que impartió a aquellos que con él estaban separados del mundo. Allí escribió las revelaciones y visiones que recibió de Dios para narrar las cosas que ocurrirían en el período final de la historia de esta tierra. Cuando su voz ya no testificara más de la verdad, cuando no pudiese atestiguar más en favor de Aquel que amaba y servía, los mensajes que se le dieron en aquella costa rocosa y árida se esparcirían como una lámpara que alumbra. Toda nación, tribu, lengua y pueblo llegaría a conocer el seguro propósito del Señor, no sólo con respecto a la nación judía, sino a cada nación de la tierra (Manuscrito 150, 1899).

E. G. W.

lunes, 22 de noviembre de 2010

ÁNGELES BUENOS Y MALOS SIEMPRE ESTÁN PRESENTES

"Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" (Efe. 6:12).

Los ángeles del cielo se comunican con la familia humana y ninguno de nosotros puede hacer algo para sostenerse o guardarse. Estamos donde estamos, protegidos a cada instante por el poder de Dios. Pienso que no le hemos dado al ministerio de los ángeles la importancia que debemos... ¿Qué haríamos sin ellos? Piensen en cuál sería nuestra posición si no contáramos con el ministerio de los santos ángeles...
Hacemos frente a la oposición de hombres; pero hay alguien que está detrás de esa oposición: es el príncipe de las potestades de las tinieblas con sus malos ángeles, que están constantemente en acción; y necesitamos tener en cuenta —todos nosotros— que nuestra guerra es "contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo". ¿Quién es el que está rigiendo el mundo hoy día, y quiénes son los que han elegido estar bajo el estandarte del príncipe de las tinieblas? Es casi todo el mundo. Todos los que no han aceptado a Jesucristo, han elegido como su caudillo al príncipe de las tinieblas, y tan pronto como estén bajo su estandarte, estarán en relación con ángeles malos.
Los ángeles malvados o los ángeles de Dios, controlan las mentes de los hombres. Se ha hecho provisión en el plan de Dios para que no quedemos librados a nuestros propios impulsos y guiados por nuestras limitadas capacidades, para llevar adelante la lucha contra los poderes de las tinieblas con nuestras propias fuerzas. De ser librados a nuestras propias fuerzas, ciertamente fracasaremos...
En los Salmos, David se refiere a Dios como un refugio y una torre fuerte, un refugio y una fortaleza, Uno al que podemos acudir y en quien podemos ser salvos. Cuán precioso es el pensamiento de que Dios es nuestro refugio y nuestro ayudador en todo tiempo y en todo lugar y que en cada emergencia Dios puede estar con nosotros. Él dice que a sus ángeles enviará para que nos guarden en todos nuestros caminos... En nuestro Dios tenemos un ayudador en quien podemos confiar. Constantemente debemos mirar en esa dirección, creyendo que los ángeles de Dios están en derredor nuestro y que el cielo está en comunicación con nosotros, porque estos mensajeros celestiales ascienden y descienden por la escalera de brillo esplendente...
¿Qué ocurre con nosotros? ¿Nos hemos vestido con toda la armadura de tal modo que podamos trabajar en armonía con los ángeles de Dios? Si nos separamos de estos ángeles andando en nuestros propios caminos, entonces nos pondremos donde el maligno pueda tentarnos (Manuscrito 1, 1890).

E. G. W.

domingo, 21 de noviembre de 2010

LAS PERSONAS DEBIERAN SER EDUCADAS PARA ESCUDRIÑAR LAS ESCRITURAS

"Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi" ( Juan 5: 39).

El tiempo presente es sumamente peligroso para el pueblo de Dios. Dios está guiando a un pueblo, y no a un individuo aquí y otro allí.... "Mirad, pues, cómo oís", es la amonestación de Cristo. Debemos escuchar si queremos aprender la verdad a fin de poder andar en ella. Y de nuevo se nos dice: "Mirad lo que oís". "Examinadlo todo"; "no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo". Este es el consejo de Dios; ¿le prestaremos atención?
Una persona puede oír y aceptar toda la verdad, y sin embargo puede no saber nada en cuanto a la piedad personal y a la verdadera religión de la experiencia. Puede explicar los caminos de la salvación a otros y sin embargo él mismo estar perdido.... Un hombre que había estado practicando la maldad, y que todavía la practicaba, me preguntó: "¿Por qué las almas se convierten a la verdad mediante mi influencia?" Le contesté. "Cristo está atrayendo constantemente las almas hacia él y está iluminando sus caminos con su propia luz. Al que busca la salvación no se le permite leer el carácter del que le enseña. Si él mismo es sincero, si es atraído hacia Dios, y cree en él y confiesa sus pecados, será aceptado.
En el tiempo de los reformadores, algunos manifestaban temor por la influencia que podrían ejercer en la iglesia los que estaban en error y, por esta razón, se elaboraron férreos reglamentos para que la gente común no pudiera leer e interpretar las Escrituras. De este modo, la iglesia adoptó la tiranía contra toda disidencia...
Nunca debiéramos permitir que prevalezca la idea de que sólo unos pocos privilegiados disponen de un conocimiento de las Escrituras y que todos deben acudir a ellos —uno u otro pastor favorito— como autoridad para sus doctrinas. Se debiera educar al fiel a investigar las Escrituras por sí mismo, a que se atreva a pensar por sí mismo, a que tome la Biblia como su libro guía, su norma de fe. Aunque la herejía pueda erguir audazmente su cabeza e insultar la verdad con ideas pervertidas, falsas interpretaciones y tergiversaciones de las Escrituras, los reformadores no aplicaron ningún mecanismo destinado a suprimir la libertad religiosa.
La iglesia siempre debiera recordar que no debe adjudicar a falibles mortales la infalible sabiduría del Dios único... Deseamos que cada alma tenga un evangelio puro y que sienta la necesidad de indagar las Escrituras por sí misma; conocer lo que dijo la voz del Eterno y unirse con el gran corazón del Amor infinito. Que todo atalaya esté en su puesto como fiel centinela y tenga los ojos bien abiertos para discernir los peligros que se ciernen sobre la iglesia y, entonces, aquellos que sean intrépidos como Caleb darán el sonido de advertencia (Carta 12, 1890).

E. G. W.

sábado, 20 de noviembre de 2010

DEBEMOS CONOCER LA VERDAD Y PRACTICARLA

"El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta" (Juan 7:17).

No debiéramos establecer nuestros conceptos para luego interpretar todo a fin de que coincida en el punto prefijado. Por esta razón algunos de nuestros grandes reformadores han fracasado y muchos que debieran ser grandes campeones del Señor y de la verdad, luchan en contra de la verdad. Que cada palabra, que cada pensamiento y cada manifestación de nuestra cortesía y tacto cristiano, sea como las Escrituras lo requieren. Dios ha dicho que debemos aprender, primero de los oráculos vivientes y, en segundo lugar, de nuestros asociados. Esta es una orden de Dios.
La Palabra de Dios es el gran detector de errores, ante el cual debemos traer todas las cosas. La Biblia debiera ser la norma de cada una de nuestras doctrinas. Debiéramos estudiarla con reverencia. No debiéramos recibir opinión alguna sin antes compararla con las Escrituras. En asuntos de fe es la autoridad divina y suprema.
La Palabra del Dios vivo es la que dirime todos los pleitos. Cuando las personas mezclan su originalidad humana con las palabras de verdad divinas con el fin de acosar a quienes están en controversia con ellos, no manifiestan reverencia alguna por la Palabra inspirada de Dios. Mezclan lo humano con lo divino, lo común con lo sagrado y empequeñecen así la Palabra de Dios...
La interpretación correcta de las Escrituras no es todo lo que Dios requiere. El Señor determina que no sólo debiéramos conocer la verdad, sino que debemos practicarla tal como es en Jesús. En nuestra relación con los demás, debemos poner en práctica el espíritu de Aquel que nos dio la verdad. No sólo debemos investigar la verdad como un tesoro escondido, sino que, si somos colaboradores con Dios, es una necesidad positiva que cumplamos con las condiciones establecidas en su Palabra y llevemos el espíritu de Cristo en nuestros corazones, que nuestra comprensión se pueda fortalecer y lleguemos a ser maestros aptos que den a conocer a otros la verdad que se nos ha revelado en su Palabra...
No hay certidumbre de que nuestra doctrina sea correcta y libre de error a menos que diariamente cumplamos la voluntad de Dios. Si hacemos su voluntad, conoceremos la doctrina. Veremos la verdad en toda su belleza. La aceptaremos con reverencia y santo temor y así podremos presentar a otros lo que sabemos que es verdad...
El alma que está enamorada de Dios y de su obra será transparente como el día. No habrá argucias superfluas, ni se evadirá la verdad que se presenta en las Escrituras. La Palabra de Dios es el fundamento que tenemos para cada doctrina (Carta 20, 1888).

E. G. W.

viernes, 19 de noviembre de 2010

EVITEMOS LAS DISPUTAS ENTRE NOSOTROS, PROMOVAMOS LA ARMONÍA

"Ciertamente la soberbia concebirá contienda; mas con los avisados está la sabiduría (Prov. 13:10).

La Reforma se vio enormemente retrasada por enarbolar prominentes diferencias en algunos puntos de fe, en tanto que cada sector sostenía tenazmente los aspectos en los que diferían. Antes de mucho habrá un acuerdo, pero ponerse firmes y considerar que es vuestra responsabilidad presentar sus puntos de vista en decidida oposición a la fe o a la verdad, como la hemos enseñado, es un error que traerá daño y nada más que daño, como en los días de Lutero. Así comienzan a apartarse y se sienten en libertad de expresar sus ideas sin referencia a los enfoques de sus asociados y así se planteará una condición con la que ni siquiera han soñado.
Mi esposo tenía algunas ideas en ciertos aspectos que diferían de los puntos de vista asumidos por sus hermanos. Me fue revelado que por verdaderos que fueran sus puntos de vista, Dios no lo había invitado a exponerlos delante de nuestros hermanos y generar, de este modo, diferencias de ideas...
No se debe dirigir la atención hacia conceptos especulativos, porque hay ciertas mentes peculiares a las que les encanta asumir ideas que otros no aceptan, argumentando y atrayendo todo hacia ese aspecto, insistiendo en ese punto y magnificándolo, cuando en realidad es un asunto que no es de vital importancia y se lo entenderá de una forma diferente. En dos ocasiones me fue mostrado que todo aquello que en este tiempo desvíe a nuestros pastores de los aspectos esenciales no debiera presentarse como una cuestión primordial.
Cristo no reveló muchas cosas que eran verdad, porque habría creado diferencias de opinión y despertado disputas. Pero los jóvenes que no han pasado por la experiencia que nos tocó vivir podrían no tomar en cuenta ese aspecto. Nada los satisfaría más que iniciar una discusión...
Estamos en el gran día de la expiación, un tiempo en que deberíamos afligir nuestras almas, confesar nuestros pecados, humillar nuestros corazones delante del Señor y estar listos para el gran conflicto. Cuando estas contiendas se planteen delante del pueblo, creerán que uno tiene la razón, entonces habrá otro totalmente opuesto que considere tener la razón. La pobre gente quedará confundida y la conferencia no habrá servido de nada.
Ahora cuando reina la disensión y la contienda, debiera hacerse un esfuerzo decidido para dominar el problema, para publicar con la pluma y con la voz, aquellas cosas que sólo revelen armonía (Carta 37, 1887).

E. G. W.

jueves, 18 de noviembre de 2010

EL APOCALIPSIS: UN LIBRO ABIERTO PARA NUESTRO ESTUDIO

"Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca" (Apoc. 1: 3).

Muchos han albergado la idea de que Apocalipsis es un libro sellado y no quieren dedicar tiempo a estudiar sus misterios. Afirman que deben contemplar las glorias de la salvación y que los misterios revelados a Juan en la isla de Patmos son dignos de una consideración menor que aquellas.
Pero Dios no considera así este libro. El Señor dice: "Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro".
El libro del Apocalipsis revela al mundo lo que ha sido, lo que es y lo que ha de venir; es para nuestra instrucción, para quienes han alcanzado los fines de los siglos. Debe estudiarse con temor reverente...
El Señor mismo reveló a su siervo Juan los misterios del libro del Apocalipsis, y su propósito es que sean manifestados para el estudio de todos. En este libro se describen escenas que ahora están en el pasado, y algunas de interés eterno que están sucediendo alrededor de nosotros; otras de sus profecías no se cumplirán plenamente sino al fin del tiempo, cuando tenga lugar el último gran conflicto entre los poderes de las tinieblas y el Príncipe del cielo.
Muchas de las profecías están por cumplirse en rápida sucesión. Todo elemento de poder está por ser puesto en acción. La historia pasada se repetirá; viejos conflictos resurgirán a una nueva vida, y el peligro asediará a los hijos de Dios por doquiera. La intensidad está tomando posesión de la familia humana. Lo está penetrando todo aquí en la tierra. Y, ¿con qué fin? Juegos, entretenimientos, diversiones; las personas se apresuran, se agrupan y luchan por la supremacía. Lo que es común y perecedero capta la atención de ellos, por lo que se piensa muy poco en las cosas de interés eterno.
Seres humanos, poseídos de energía, celo y perseverancia, pondrán todos sus dones dados por Dios en cooperación con el despotismo de Satanás con el fin de invalidar la ley de Dios. Impostores de todo tipo dirán que son personas dignas y cabales aunque exaltarán lo que es común e impuro en detrimento de lo verdadero y de lo santo. De este modo, lo espúreo será aceptado y la norma de santidad, rechazada, así como Adán y Eva quienes descartaron la palabra de Dios para aceptar la mentira de Satanás (Manuscrito 143, 1901).

E. G. W.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

DIOS NOS INVITA A SER HIJOS DE LA LUZ

"Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día: no somos de la noche ni de las tinieblas" (1 Tes. 5: 5).

La Biblia es el gran orientador dado por Dios. Es una lámpara a nuestros pies, una luz en el camino. Ilumina la senda por la que viajamos y sus rayos se extienden hacia atrás hasta nuestra historia pasada, mostrándonos la armonía más perfecta en algo que a la mente sumida en la oscuridad le parece una manifestación de error o conflicto. Y en lo que pareciera ser un misterio inexplicable para el mundano, los hijos de Dios encuentran luz y armonía.
Dios ha señalado el camino con los indicadores proféticos. No se nos ha librado a depender de la sabiduría humana. Los grandes carteles indicadores que el propio Dios ha levantado nos muestran que la senda de la obediencia es el único camino que podemos seguir con certidumbre...
Los israelitas colocaron sobre sus puertas una señal de sangre para indicar que eran propiedad de Dios. Así también los hijos de Dios de este tiempo deben llevar la señal que Dios ha especificado... Dios declara: "Les di también mis sábados, que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico". Cuando se dice que la ley de Dios ha sido abrogada por los testimonios de "los padres", se está enseñando como doctrina lo que en realidad son mandamientos de hombres...
Estamos viviendo en un período importante en la historia de esta tierra. El gran conflicto está ante nosotros... El hombre de pecado ha trabajado con gran perseverancia para exaltar un sábado espurio, en tanto que el desleal mundo protestante se mueve maravillado detrás de la bestia y ha reclamado obediencia a un sábado instituido en manifiesta deslealtad a Jehová por las leyes de las naciones. Los reinos se han confederado a fin de apoyar la falsa institución sabática, que no tiene la más mínima palabra de autoridad en los oráculos de Dios...
El gran conflicto que ahora está emprendiéndose no es una simple contienda de unos seres humanos contra otros. Por un lado está el Príncipe de la Vida, actuando como nuestro sustituto y garante; por el otro se encuentra el príncipe de las tinieblas, con los ángeles caídos bajo sus órdenes... "Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo".
Habrá un agudo conflicto entre quienes son leales a Dios y aquellos que desdeñaron su ley. La iglesia ha unido sus manos con el mundo. Se ha subvertido la reverencia a las leyes de Dios. Los dirigentes religiosos han enseñado como doctrina mandamientos de hombres. Como fue en los días de Noé así será en esta época del mundo... El que es verdaderamente fiel no será arrastrado por la corriente de maldad. Jamás considerará como digno de desdén y desprecio lo que Dios ha apartado como santo. La prueba le llega a cada uno. Hay sólo dos caminos. ¿Cuál ha de ser el tuyo? (Manuscrito 39, 1899).

E. G. W.

martes, 16 de noviembre de 2010

DIOS REVELA SUS SECRETOS EN CADA ÉPOCA

"Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días" (Dan. 2: 28).

En tiempos pasados el Señor Dios del cielo reveló sus secretos a sus profetas, y lo sigue haciendo todavía. El presente y el futuro son igualmente claros para él, y muestra a sus siervos la historia futura de lo que habrá de ser. El Omnisciente miró a través de las edades y predijo mediante sus profetas el levantamiento y la caída de reinos, centenares de años antes que ocurrieran los eventos preanunciados. El eco de la voz de Dios se deja escuchar a través de las edades, diciéndole al hombre lo que ha de ocurrir. Reyes y príncipes ocupan sus lugares en el tiempo designado. Ellos piensan que están llevando adelante sus propios propósitos, pero en realidad están cumpliendo la palabra que Dios dio por medio de sus profetas...
Los incrédulos e impíos no disciernen las señales de los tiempos. En su ignorancia pueden rehusarse a aceptar el Registro inspirado. Pero cuando los cristianos profesos hablan despectivamente de las formas y medios empleados por el gran YO SOY para hacer conocer sus caminos y propósitos, se manifiestan ignorantes tanto de las Escrituras como del poder de Dios... El cristiano que acepta la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, observará la historia bíblica en su verdadera perspectiva. El pasado --la historia de la dispensación judaica desde el principio hasta el fin--, en vez de ser calificado despectiva y burlonamente como la "edad oscura", revelará luz y más luz a medida que se lo estudie.
La palabra del hombre fracasa, y quien se aferré de las aserciones del hombre como su fuente de dependencia, bien puede temblar, porque algún día llegará a ser como un barco que naufragó. Pero la Palabra de Dios es infalible y permanece para siempre.
Dios vive y reina. Su gloria no se confina a templos hechos de manos. No ha cerrado el cielo a su pueblo. Tanto en la era judaica como en ésta, Dios revela sus secretos a sus siervos los profetas.
La imagen que fue mostrada a Nabucodonosor [Dan. 2] en visiones de la noche, representa a los reinos de este mundo. Los metales de la imagen, que simbolizaban los reinos del mundo, llegaron a ser cada vez menos puros y valiosos. La cabeza de la imagen era de oro, el pecho y los brazos de plata, el vientre de bronce, [las piernas de hierro], y los pies y los dedos de los pies eran de hierro mezclado con barro cocido. Así los reinos representaban un escala de deterioro de valores... Si ellos mantenían por siempre el temor del Señor, recibirían sabiduría y poder que los uniría y mantendría vigorosos (Manuscrito 39, 1899).

E. G. W.

lunes, 15 de noviembre de 2010

LOS SEGUIDORES DE JESÚS ENFRENTAN UNA VIDA DE LUCHA A MUERTE

"Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra" (Sal. 121:1, 2).

A medida que los coches [del tren] se deslizaban lentamente, teníamos la oportunidad de contemplar el paisaje [Suiza] por el que pasábamos... Hay poblaciones en medio de las montañas. Las viviendas parecieran ser antiguas. Muchas de ellas tienen cientos de años... Entonces, cruzábamos a través de grandes ciudades y mis pensamientos eran: ¿quién les comunicará a estas aldeas, villas y ciudades la verdad de la Palabra de Dios?...
Aquí en medio de las rocas y de las cavernas de la tierra, el Señor proporcionó un sitio de refugio para su pueblo. Estas capillas construidas en lo alto de los acantilados que parecieran inaccesibles a los humanos, fueron diseñadas para proporcionar seguridad y protección. Estas construcciones testifican que hubo un tiempo cuando el pueblo de Dios sufrió porque ellos, como fue el caso de Daniel en el pasado, se propusieron en su corazón que habrían de adorar a Dios de acuerdo a los dictados de su propia conciencia. No podían consentir que ninguna persona fuera conciencia de ellos y se sentían más seguros en medio de la desolación de las montañas, donde los animales silvestres hacían su morada lejos de las trampas de los cazadores, que confiar en la misericordia de seres humanos infectados por una religión errada y un celo satánico por mantener las costumbres y tradiciones humanas que se oponían a la religión de la Biblia. Estos eran crueles como lobos sedientos dispuestos a extirpar a todo aquel que se atreviera a diferir con las doctrinas papales; es decir, aquellos que habían adoptado la Biblia y sólo la Biblia como su fundamento, hasta que sus gloriosos rayos eliminaran las tradiciones humanas a su paso, despejando el camino del Señor...
El hombre de pecado es un agente de Satanás. Ha puesto a trabajar su poder inventivo y los planes de Satanás; entonces los seguidores de Jesús deben prepararse para un combate mortal. La autoridad de la iglesia, combinada con las autoridades de la nación, se han combinado a fin de incapacitar la conciencia y transformarse ellos en conciencia para todos. Cualquiera que difiera y se oponga a estos grandes hombres del mundo, influyentes en su fe religiosa y su adoración, fomentará interminables cuestionamientos y no podría guardar esta luz para sí mismo. Cuanto más consideren la pregunta, tanto más han de apartarse de las antiguas tradiciones y acercarse a la Palabra de Dios. Sin embargo, tendrán que afrontar el conflicto, prepararse para la batalla, escalar por encima de la finitud humana y no permitir que los pensamientos de preservación personal los detengan ante la perspectiva de un gran peligro. El Redentor del mundo les ha dado en su vida un ejemplo de lo que deben hacer y de cómo deben ser para conquistar la vida eterna (Manuscrito 52 1886).

E. G. W.

domingo, 14 de noviembre de 2010

SE FIEL HASTA LA MUERTE

"Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro. Escudo y adarga es su verdad" (Sal. 91: 4).

El cuerpo de [Juan] Huss fue consumido. El Concilio hizo todo lo que pudo con este hombre, cuyo único crimen fue no haber aceptado la infalibilidad del Concilio de Constanza, ni permitir que su voz se elevara por encima de la voz de Dios registrada en su Palabra. Pero Dios "busca de nuevo en lo pasado", revisando todos los procedimientos, hayan sido éstos de juicio o de misericordia... La biografía de los justos se encuentra entre los mejores tesoros que la iglesia puede poseer. Contamos con el beneficio de tener el registro de los eventos del poder del mal en contraste con las obras de aquellos que a lo largo de muchos siglos han vivido por cada palabra que sale de la boca del Señor.
Esta rica experiencia nos ha sido conferida como un legado de gran valor. Cuando la historia se repita, cuando los grandes hombres y mujeres de la tierra ya no acudan a la Biblia buscando luz y evidencias de la verdad, cuando los mandamientos elaborados por los seres humanos sean exaltados por encima de los mandamientos de Dios y cuando se considere como un crimen obedecer a Dios antes que a las leyes civiles, entonces tendremos que recorrer una senda en la que únicamente contaremos con unos pocos ejemplos de quienes nos han precedido.
El Señor apoyó a sus siervos fieles hasta el fin. Esto debiera ser un estímulo para nosotros. Debiera transmitir a los justos de todas las edades la confianza de que el Señor es inmutable. Él manifestará por su pueblo en esta época su gracia y su poder como lo hizo en las edades pasadas. Las declaraciones de la Palabra de Dios y la exactitud con que se han cumplido en la historia se combinan para brindarnos una convicción y una instrucción que es de gran valor...
En la experiencia de Huss hubo un testimonio, se levantó un monumento que llamó la atención del mundo a la promesa: "Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida". Juan Huss vive en el registro de la historia de las naciones. Sus obras de bien y su fe inconmovible, su vida pura y su inalterable seguimiento de la verdad que le fuera revelada; nada de esto cedería, ni siquiera para salvarse de una muerte cruel. Esa muerte triunfante fue testificada por todo el cielo, por todo el universo. Satanás golpeó el talón de la simiente de la mujer, pero en la ejecución de Huss la cabeza del enemigo fue golpeada...
Las murallas celestiales se encuentran repletas de una multitud de ángeles que observan el conflicto de los seres humanos con el príncipe de las tinieblas... Con intenso interés miran para ver si el hijo de Dios, atormentado, perplejo, perseguido, denunciado, difamado y condenado como fue el Maestro, levanta su vista al cielo en busca de fortaleza. El cielo siempre espera que reclamemos su auxilio (Manuscrito 38, 1887).

E. G. W.