martes, 31 de agosto de 2010

LAS SONRISAS DE DIOS

La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. Prov. 10:22

Ninguna cosa puede proporcionarnos verdadero bien sin las bendición de Dios. Lo que Dios bendice, está bendito. Por lo tanto "mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores" (Sal. 37:16).

Poco con la bendición de Dios, resulta más eficiente y se extenderá más. La gracia de Dios hará que un poco vaya hasta una gran distancia. Cuando nos consagramos a los asuntos del reino de Dios, él tendrá en cuenta nuestros asuntos.

El Señor nos ha concedido preciosas bendiciones en las sencillas flores de los campos, en la fragancia tan grata para nuestros sentidos. El ha dotado a cada flor de hermosura, porque es el gran Artista maestro. El que ha creado las hermosas cosas de la naturaleza, realizará cosas aun mayores por el alma. Dios es amante de lo bello y él adornará nuestros caracteres con sus propias ricas gracias. El quiere que nuestras palabras sean tan fragantes como las flores del campo. El nos ha dado bendiciones en la provisión diaria para nuestra necesidad física. El pan que comemos tiene sobre sí la imagen y la inscripción de la cruz.

Son realmente bendecidos únicamente aquellos cuya principal preocupación consiste en asegurar las bendiciones que alimentarán el alma y perdurarán para siempre. Nuestro Salvador nos dice: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mat. 6:33). Dios nos tiene en consideración y no se olvida de derramar sus bendiciones temporales sobre nosotros. Nuestro bien terrenal no escapa a la preocupación de nuestro Padre celestial. El sabe que tenemos necesidad de estas cosas... Cuando Dios sonríe sobre nuestros esfuerzos, eso vale más que cualquier ganancia terrenal.

Toda liberación, toda bendición que Dios ha concedido a su pueblo en el pasado, debieran mantenerse frescas en la memoria, como una segura promesa de futuras bendiciones más ricas y abundantes que él otorgará.
No hay límites a las bendiciones que es nuestro privilegio recibir.

E. G. W.

lunes, 30 de agosto de 2010

LA CORTE DE LA VIDA SANTA

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncias las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. 1 Ped. 2:9.

La iglesia de Cristo en la tierra está en medio de la oscuridad moral de un mundo desleal, que está pisoteando la ley de Jehová. Pero su Redentor, que ha comprado su rescate mediante el precio de su propia sangre preciosa, ha hecho todas las provisiones para que su iglesia sea un cuerpo transformado, iluminado con la Luz del mundo, que posea la gloria de Emanuel. Los brillantes rayos del Sol de justicia resplandeciendo a través de su iglesia, reunirán en el aprisco a todas las ovejas perdidas y descarriadas que vayan a él y encuentren refugio en él. Hallarán paz, luz y gozo en Aquel que es paz y justicia por siempre.

Los miembros de la iglesia debieran mantener individualmente la luz del amor de Dios brillando en sus almas, y hacerla brillar, también para otros. Tenemos mucho en juego para permitir que el letargo espiritual nos cubra. Cuidémonos de fomentar la aversión por los servicios religiosos y los deberes religiosos. Luchemos resueltamente contra esa inactividad del alma, que es tan fatal para el crecimiento y aun la vida del cristiano. La iglesia cuyos miembros se esfuercen activamente en forma personal por hacer bien a otros y por salvar a las almas, será saludable y próspera. Este será un constante incentivo para toda buena obra. Tales cristianos trabajarán para asegurar su propia salvación.

Las energías adormecidas despertarán, toda el alma será inspirada por una invencible determinación de lograr la aprobación del Salvador: "Bien hecho", y llevar la corona de la victoria.

Cristo hace de su iglesia un hermoso templo para Dios. "Donde están dos o tres congregados en mi nombre -declara-, allí estoy yo en medio de ellos" (Mat. 18:20). Su iglesia es la corte de la vida santa, llena de diversos dones, y dotada del Espíritu Santo. El cielo asigna deberes apropiados a cada miembro de la iglesia en la tierra, y todos deben encontrar su felicidad en la felicidad de aquellos a quienes ayudan y bendicen.

E. G. W.

domingo, 29 de agosto de 2010

LA OBRA DE GUARDAR EL CORAZÓN

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Prov. 4:23.

La diligente protección del corazón es esencial para el saludable crecimiento en la gracia. El corazón en su estado natural es una morada para los pensamientos no santificados y las pasiones pecaminosas. Cuando es puesto en sujeción a Cristo, debe ser limpiado por el Espíritu de toda contaminación. Pero esto no puede realizarse sin arrepentimiento de parte de la persona.

Cuando el alma ha sido limpiada, es el deber del cristiano protegerla contra la contaminación. Muchos piensan que la religión de Cristo no exige el abandono de los pecados diarios, la supresión de hábitos que han mantenido el alma en esclavitud. Renuncian a algunas cosas condenadas por la conciencia, pero dejan de representar a Cristo en la vida diaria. No llevan la semejanza de Cristo al hogar. No manifiestan cuidado en la elección de sus palabras. Demasiado a menudo se pronuncian palabras impacientes, palabras que despiertan las peores pasiones del corazón humano. Los tales necesitan la presencia permanente de Cristo en el alma. Unicamente en su fortaleza pueden mantener vigilancia sobre las palabras y las acciones.

En la obra de guardar el corazón debemos ser insistentes en la oración, no cansarnos de rogar al trono de la gracia por ayuda. Aquellos que toman el nombre de cristianos debieran acudir a Dios con sinceridad y humildad, pidiendo ayuda... El cristiano no siempre puede estar en una posición adecuada para la adoración, pero sus pensamientos y sus deseos siempre pueden dirigirse hacia arriba.

El mantenimiento de vuestro corazón en el cielo vigorizará todos vuestros dones y vivificará todos vuestros deberes. El disciplinar la mente para que se espacie en las cosas celestiales, pondrá vida y sinceridad en todos nuestros empeños. Nuestros esfuerzos son lánguidos y corremos con lentitud la carrera cristiana, y manifestamos indolencia y flojedad, porque avaluamos en tan poco el premio celestial. Somos enanos en realizaciones espirituales. Es el privilegio y el deber del cristiano llegar "a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efe. 4:13).

E. G. W.

sábado, 28 de agosto de 2010

LA ORACIÓN HUMILDE Y PERSEVERANTE

Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. Sant. 5:17-18.

En la experiencia de Elías se nos presentan importantes lecciones. Cuando en la cumbre del monte Carmelo oró pidiendo lluvia, su fe fue probada, pero él perseveró presentando su pedido delante de Dios.

El siervo observaba mientras Elías oraba. Seis veces volvió de su puesto de observación diciendo: No hay nada, ninguna nube, ninguna señal de lluvia. Pero el profeta no cejó en su intento ni se desanimó.

Continuó repasando su vida, para descubrir dónde había dejado de honrar a Dios. A medida que escudriñaba su corazón, cada vez disminuía su valor ante sus ojos y ante la vista de Dios. Le parecía que no era nada, y que Dios lo era todo; y cuando llegó al punto de renunciar al yo mientras se aferraba al Salvador como su única fortaleza y justicia, llegó la respuesta. Apareció el siervo y dijo:"Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar" (1 Rey. 18:44).

Tenemos un Dios cuyo oído no está cerrado a nuestras peticiones, y si probamos su palabra, él honrará nuestra fe. El quiere que entretejamos todos nuestros intereses con los suyos, y luego podrá bendecimos sin peligro, porque entonces no nos apoderaremos de la gloria cuando seamos bendecidos, sino que le daremos toda la alabanza a Dios. Dios no siempre contesta nuestras oraciones la primera vez que acudimos a él, porque si lo hiciera así, nosotros daríamos por sentado que tenemos derecho a todas las, bendiciones y favores que él derrama sobre nosotros. En lugar de escudriñar nuestros corazones para ver si abrigábamos algún mal, si accedíamos al pecado, nos tornaríamos descuidados y dejaríamos de comprender nuestra dependencia de él...

Elías se humilló a sí mismo hasta que estuvo en una condición tal que no se atribuiría la gloria a sí mismo. Esta es la condición bajo la cual Dios oye la oración, porque entonces le daremos a él la alabanza...

Unicamente Dios es digno de ser glorificado.

E. G. W.

viernes, 27 de agosto de 2010

BUSCAD A DIOS DE TODO CORAZÓN

Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble. Zac. 9:12.

Necesitamos educar el alma para que tome y retenga las ricas promesas de Dios. El Señor Jesús sabe que no es posible para nosotros resistir las muchas tentaciones de Satanás sin recibir el poder divino que Dios nos da. El sabe que si confiamos en nuestra propia fortaleza humana, fracasaremos. Por lo tanto, ha sido hecha toda provisión, para que en cada emergencia y prueba acudamos a la fortaleza... Hemos recibido la promesa de labios que no mienten... Debemos tener fe individualmente para recibir de él las cosas que ha prometido.

Dios será para nosotros todo lo que le permitamos ser. Nuestras oraciones lánguidas y sin entusiasmo no tendrán respuesta del cielo. ¡Oh, necesitamos insistir en nuestras peticiones! Pedid con fe, esperad con fe, recibid con fe, regocijaos con esperanza, porque todo aquel que pide, encuentra. Seamos fervientes. Busquemos a Dios de todo corazón. La gente empeña el alma y pone fervor en todo lo que emprende en sus realizaciones temporales, hasta que sus esfuerzos son coronados por el éxito. Con intenso fervor, aprended el oficio de buscar las ricas bendiciones que Dios ha prometido, y con un esfuerzo perseverante y decidido tendréis su luz, y su verdad, y su rica gracia.

Clamad a Dios con sinceridad y alma hambrienta. Luchad con los agentes celestiales hasta que obtengáis la victoria. Poned todo vuestro ser, vuestra alma, cuerpo y espíritu en las manos del Señor, y resolved que seréis sus instrumentos vivos y consagrados, movidos por su voluntad, controlados por su mente, e imbuidos por su Espíritu.

Contadle a Jesús con sinceridad vuestras necesidades. No se requiere de vosotros que sostengáis una larga controversia con Dios, o que le prediquéis un sermón, sino que, con un corazón afligido a causa de vuestros pecados, digáis: "Sálvame, Señor, o pereceré". Para estas almas hay esperanza. Ellas buscarán, pedirán, golpearán y encontrarán. Cuando Jesús haya quitado la carga del pecado que quebranta el alma, experimentaréis la bendición de la paz de Cristo.

E. G. W.

jueves, 26 de agosto de 2010

TIEMPO PARA LA MEDITACIÓN

En la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Sal. 1:2.

Vuestro último pensamiento de la noche, y vuestro primer pensamiento de la mañana, debieran dirigirse a Aquel en quien se centra vuestra esperanza de vida eterna.

Pareciera que muchos rehúyen los momentos pasados en meditación, en la búsqueda de las Escrituras y en la oración, como si el tiempo empleado de esa manera fuera perdido. Yo quisiera que todos vosotros vierais estas cosas a la luz en que Dios quiere que las veáis, porque entonces le daríais la primera importancia al reino de los cielos... Así como el ejercicio aumenta el apetito y vigoriza y le da salud al cuerpo, también los ejercicios devocionales aumentarán la gracia y el vigor espiritual. Los afectos debieran centrarse en Dios. Contemplad su grandeza, su misericordia y excelencia. Dejad que su bondad, su amor y perfección de carácter cautiven vuestro corazón. Conversad acerca de sus encantos divinos y de las mansiones celestiales que él está preparando para los fieles. Aquel cuya conversación se refiere al cielo es un cristiano de provecho para quienes le rodean. Sus palabras son útiles y refrescantes. Ejercen un poder transformador sobre quienes las escuchan, y ablandarán y subyugarán el alma.

Hay una constante necesidad de comunión privada con Dios. Debemos apropiarnos del Espíritu de Cristo, si queremos impartirlo a otros. No podemos hacer frente a las agencias humanas y satánicas combinadas, a menos que pasemos mucho tiempo de comunión con la Fuente de todo poder. Debiéramos tener algún momento para alejarnos de los sonidos, de los quehaceres terrenos y de las voces humanas, y escuchar la voz de Jesús en algún lugar apartado. Así podemos probar su amor y ser imbuidos de su Espíritu. Así aprenderemos a crucificar el yo. Esta conducta puede parecer imposible para la mente humana. Podéis decir: "No tengo tiempo". Pero cuando consideráis el asunto tal como es, no perdéis tiempo, porque cuando os aseguráis el poder y la gracia que provienen de Dios, vosotros no cumplís esta tarea. Jesús es el verdadero obrero. "Separados de mi , - dice Cristo- nada podéis hacer" (Juan 15:5)... La reflexión y la oración ferviente inspirarán a un santo esfuerzo.

E. G. W.

miércoles, 25 de agosto de 2010

"VENID A MI"

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Mat. 11:28.

Muchos que oyen esta invitación, mientras anhelan reposo, prosiguen transitando por los ásperos senderos, manteniendo sus cargas estrechamente apegadas al corazón. Jesús los ama, y anhela llevar sus cargas, y a ellos mismos también en sus fuertes brazos. El quiere suprimir los temores y las incertidumbres que los privan de la paz y el reposo, pero primero ellos deben acudir a él y contarle las secretas aflicciones de su corazón...

Algunas veces derramamos nuestras dificultades en los oídos humanos, y les contamos nuestras aflicciones a aquellos que no pueden ayudamos, y nos olvidamos de confiárselo todo a Jesús, quien puede cambiar nuestra pena en gozo...

El se propone ser nuestro amigo y caminar junto a nosotros en todos los ásperos caminos de la vida. El nos dice: Yo soy el Señor tu Dios, camina conmigo, y yo llenaré de luz tu senda. Jesús, la Majestad del cielo, se propone elevar al compañerismo consigo a aquellos que acudan a él con sus cargas, sus debilidades y sus cuidados...

La invitación que nos hace es un llamamientos una vida pura, santa y feliz -una vida de paz y reposo, de libertad y amor-, y a una rica herencia en lo futuro, la vida inmortal... Es nuestro privilegio tener cada día un recorrido sereno, íntimo y feliz con Jesús.

El descanso se encuentra cuando se abandona toda justicia propia, todo razonamiento hecho desde un punto de vista egoísta. El reposo perfecto en su amor, está en una entrega completa y en la aceptación de sus caminos... Haced lo que él os ha pedido, y estad seguros de que Dios hará todo lo que ha prometido... ¿Habéis acudido a él, renunciando a vuestros pretextos, a vuestra incredulidad y a vuestra justicia propia? Id tal como sois, débiles, desvalidos y listos para morir.

¿Cuál es el "descanso" prometido? Es la conciencia de que Dios es fiel, de que nunca chasquea a quien acude a él. Su perdón es pleno y gratuito, y su aceptación significa descanso para el alma, reposo en su amor.

E. G. W.

martes, 24 de agosto de 2010

LA VIDA ETERNA COMIENZA AHORA

Este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su hijo. (1 Juan 5: 11).

La resurrección de Jesús fue una muestra de la resurrección final de todos los que duermen en él.

[Los cristianos] pueden morir; pero la vida de Cristo está en ellos, y en la resurrección de los justos serán levantados en novedad de vida.

"En él [Cristo] estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres" (Juan 1: 4). No es la vida física la que se menciona aquí, sino la inmortalidad, la vida que es propiedad exclusiva de Dios. El verbo, que era con Dios, y que era Dios, tenía esa vida. La vida física es algo que cada individuo recibe. No es eterna o inmortal; porque Dios, el Dador de la vida, la toma nuevamente. El hombre no tiene control sobre su vida. Pero la vida de Cristo no provenía de otro ser. Nadie le puede quitar esa vida. "De mí mismo la pongo" dijo. En él estaba la vida original, propia, no derivada de otra. Esta vida no es inherente al hombre. Puede poseerla sólo mediante Cristo.

Mientras llevaba la naturaleza humana, [Cristo] dependía del Omnipotente para su vida. En su humanidad, se aferraba de la divinidad de Dios; y cada miembro de la familia humana tiene el privilegio de hacer lo mismo. . . Si nos arrepentimos de nuestras transgresiones, y recibimos a Cristo como el dador de la vida. . . llegamos a ser uno con él, y nuestra voluntad es puesta en armonía con la voluntad divina. Llegamos a ser participantes de la vida de Cristo, que es eterna. Obtenemos la inmortalidad de Dios al recibir la vida de Cristo, por cuanto en Cristo mora la plenitud de la divinidad corporalmente. Esta vida implica la unión mística y la cooperación de lo divino con lo humano.

Cristo se hizo carne con nosotros, a fin de que pudiésemos ser espíritu con él. En virtud de esta unión hemos de salir de la tumba, no simplemente como manifestación del poder de Cristo, sino porque, por la fe, su vida ha llegado a ser nuestra. Los que ven a Cristo en su verdadero carácter, y lo reciben en el corazón, tienen vida eterna. Por el Espíritu es como Cristo mora en nosotros; y el Espíritu de Dios, recibido en el corazón por la fe, es el principio de la vida eterna.

E. G. W.

lunes, 23 de agosto de 2010

LA ESPERANZA BIENAVENTURADA

Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. (Tito 2: 13).

Jesús dijo que iría a preparar mansiones para nosotros, y que podríamos también estar donde él estuviere. Habitaremos siempre con él y gozaremos de la luz de su precioso semblante. Mi corazón salta de gozo ante tan alentadora perspectiva. Estamos casi en el hogar. ¡Cielo, dulce cielo! Es nuestro eterno hogar. Cada instante me regocijo de que Jesús viva, y porque él vive, nosotros también viviremos. Dice mi alma: Alaba al Señor. En Jesús hay plenitud, hay provisión para cada uno, para todos, ¿por qué habríamos de morir por falta de pan?. . .

Tengo hambre y sed de salvación, y de una completa armonía con la voluntad de Dios. Tenemos una buena esperanza por medio de Jesús. Es segura y firme y entra hasta dentro del velo. Nos da consuelo en la aflicción y gozo en medio de la angustia; dispersa la lobreguez que nos rodea y nos permite contemplar a través de todo esto la inmortalidad y la vida eterna. . . Las riquezas terrenales ya no nos atraen, porque tenemos esta esperanza que se eleva por encima de los tesoros de esta tierra y se aferra de la herencia inmortal, los tesoros que son durables, incorruptibles, incontaminados e inmarcesibles. . .

Nuestros cuerpos mortales pueden morir y ser depositados en la tumba. No obstante, la bendita esperanza vive hasta la resurrección, cuando la voz de Jesús llame a los que duermen en el polvo. Gozaremos entonces la plenitud de la bendita y gloriosa esperanza. Sabemos en quién hemos creído. No hemos corrido ni trabajado en vano. Una rica y gloriosa recompensa nos espera; es el premio por el cual corremos, y si perseveramos con valor, ciertamente lo obtendremos. . .

Hay salvación para nosotros, ¿por qué nos quedamos alejados de la fuente? ¿Por qué no vamos y bebemos para que nuestras almas puedan refrescarse, vigorizarse y florecer para Dios? ¿Por qué nos aferramos tanto a la tierra? Hay para nosotros algo mejor que lo terrenal para pensar y hablar. Podemos encontrarnos en un estado de ánimo celestial. ¡Oh, espaciémonos en el carácter amoroso e inmaculado de Jesús, y mediante la contemplación llegaremos a transformarnos a su imagen! Tengamos buen ánimo. Tengamos fe en Dios.

E. G. W.

domingo, 22 de agosto de 2010

EL DIVINO REFINADOR

Y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza. Isa. l: 25.

Seremos probados de todas maneras hasta que toda la escoria y el metal vil desaparezcan, y sólo quede oro puro. Hay una obra que hacer en su favor. Tiene que ser profundamente humilde, y combatir contra el yo y una voluntad insumisa, porque en caso contrario ciertamente caerá en la trampa del enemigo.

Algunos a quienes les gusta oír y decir cosas nuevas lo han ofendido y lo han herido, y usted mentalmente ha censurado a los que no lo merecen y ha alimentado sospechas de aquellos en quienes podía confiar sin duda alguna. Cuando asuma la actitud debida, su corazón se entrelazará fuertemente con el de sus hermanos y hermanas, y el de ellos se unirá con el suyo; pero usted se ha estado apartando de sus hermanos, y el problema en realidad está en usted mismo: No quiere ni que se lo guíe ni que se lo instruya. Las tinieblas y las nubes se están agolpando sobre usted. Satanás quiere tomarlo para zarandearlo como a trigo. Lo está observando ansiosamente para verlo caer y regocijarse con su caída.

Dios desea que su iglesia esté más separada del mundo en lo que se refiere a la indumentaria de lo que usted cree. Está instruyendo constantemente a su pueblo para que huya del orgullo manifestado en la apariencia personal, y del amor al yo, pero usted está trabajando directamente en contra del Espíritu de Dios en este asunto, y por lo tanto anda en tinieblas y se ha ubicado en el campo del enemigo.

Vi que Dios lo ama. El buen Pastor lo ha cuidado con ternura y lo ha preservado en medio de aflicciones y sufrimientos; no obstante, usted debe someter su voluntad y su juicio, y debe estar dispuesto a aprender. Nadie, absolutamente nadie puede ir solo al cielo. El Señor tiene un pueblo al que guía e instruye. Los que forman parte de él deben estar sujetos los unos a los otros. Si alguien quiere ir solo al cielo, separado de los demás, descubrirá que ha elegido la senda equivocada que no conduce a la vida. . .

He tratado de escribirle acerca de este asunto tal como me ha sido presentado. Mi oración es que usted lo vea así y que haga una obra cierta y completa teniendo en vista la eternidad (Carta 19, del 13 de octubre de 1861, un testimonio personal).

E. G. W.

sábado, 21 de agosto de 2010

Dios viaja en el mismo bote que tú

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. SALMO 46: 1

La situación era difícil para uno de los miembros de mi iglesia. Su corazón estaba destrozado. La prueba había estremecido hasta los mismos cimientos de su fe. Habían secuestrado a uno de sus hijos, prominente abogado. El secuestro duró Virias semanas. Cada día de ausencia del hijo amado se convirtió en una horrenda pesadilla. Se pagó una suma considerable por su rescate. Sin embargo, los días pasaron y el joven no aparecía. De pronto, recibió una llamada telefónica que le dio la desgarradora noticia de que su hijo había sido asesinado por los secuestradores. Habían hallado su cuerpo en estado de descomposición, sepultado a escasos centímetros de la luperficie de la tierra.

La visita pastoral que le hice a aquel hermano para consolarlo fue una de las más difíciles que recuerdo. Tan pronto tomé asiento en la sala de su casa, me dijo:
—Pastor, no me hable de Dios. Él no está con sus hijos durante la hora de la prueba. No sé dónde está. No siento su presencia.

¿Podemos experimentar la presencia de Dios en tiempos de necesidad? ¿Cuando la angustia golpea el corazón? ¿Cuando nace ese hijo enfermo? ¿Cuando el negocio fracasa? Dios nos habla hoy a través de su Palabra para que sepamos que siempre está de nuestra parte. Aunque seamos responsables en un ochenta por ciento de las dificultades que afrontamos, él no se cruza brazos ni nos dice: «¡Te lo dije! Es culpa tuya. Lo que te ocurre solo es resultado de tus decisiones». Dios no es así. Está contigo, no contra ti.

¡Qué alentador es saber que Dios es nuestra fortaleza! La verdad que enseña el Salmo 46 es que Dios siempre está con nosotros. ¡Cuan diferente seria nuestra reacción ante el temor si de verdad supiéramos que Dios está con nosotros! Él es la fuente de esperanza y poder en la prueba. Nuestro constante ayudador.

Hay tres maneras en que Dios nos apoya. En primer lugar, es un refugio, un lugar de protección adonde podemos correr y en el que podemos hallar seguridad. En segundo lugar, es nuestra fortaleza; es poder para hoy, no consuelo para mañana. Dios da fortaleza ahora. Momento tras momento. Es fortaleza en el momento de necesidad. En tercer lugar, es nuestro ayudador, siempre disponible durante la prueba. No importa cuan sorprendente, difícil o inesperada sea, podemos experimentar la presencia del Señor. Está en el mismo bote que tú cuando viene la tempestad y las aguas rugen con furor.

Confía en Dios. Él es nuestro amparo y fortaleza.

Pr. Juan O. Perla

viernes, 20 de agosto de 2010

PONED VUESTRA MIRA EN LAS COSAS DE ARRIBA

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. (Col. 3: 2).

Cuando el pueblo de Dios aparte sus ojos de las cosas de este mundo y los ponga en el cielo y en las cosas celestiales, será un pueblo peculiar, porque verá la misericordia, la bondad y la compasión que Dios ha manifestado por los hijos de los hombres. Su amor le exigirá una respuesta y su vida evidenciará a quienes lo rodean que el Espíritu de Dios lo domina, que está poniendo sus afectos en las cosas de arriba y no en las de la tierra.

Al pensar en el cielo, podemos llevar nuestra imaginación hasta el límite más amplio e idear los más elevados pensamientos de que seamos capaces, y nuestra mente se fatigará en el esfuerzo por comprender la anchura, la profundidad y la altura del asunto. Es imposible que nuestras mentes abarquen los grandes temas de la eternidad. Es imposible que nos esforcemos por comprender esas cosas sin que esto afecte todo nuestro carácter para el bien y recibamos una influencia elevadora en nuestra mente. Al pensar en que Cristo vino a nuestro mundo para morir por el hombre caído, comprendemos algo del precio que se pagó por nuestra redención, y que no existe verdadera bondad o grandeza sin Dios.

Sólo por medio de la luz que irradia la cruz del Calvario sabemos a qué profundidad de pecado y degradación cayó la raza humana debido a la transgresión. Sólo por la longitud de la cadena que desciende del cielo para levantamos, podemos conocer las profundidades en las que estuvimos sumidos. Y sólo teniendo presentes las realidades invisibles podemos comprender algo del maravilloso terna de la redención.

Estamos casi en el hogar; pronto oiremos la voz del Salvador, más hermosa que cualquier música, diciendo: "Tu lucha ha terminadas. Entra en el gozo de tu Señor". Bendita, bendita bendición; deseo escucharla de sus labios inmortales.* Deseo alabarlo; deseo honrar al que está sentado en el trono. Deseo que mi voz suene y resuene en las cortes del cielo. ¿Estaréis vosotros allá? . . . Que Dios nos ayude. . . y que podamos gustar de las alegrías del mundo venidero.

E. G. W.

jueves, 19 de agosto de 2010

COMO MANTENER LA INTEGRIDAD

Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias. (Rom. 6:11-12.)

Algunos consideran el pecado como un asunto tan liviano, que quedan sin defensa contra su complacencia o sus consecuencias...

Si suponéis por un momento que Dios tratará livianamente al pecado, o hará provisiones, o excepciones, para que podáis seguir cometiendo pecados, sin que el alma sufra la penalidad por su conducta, estáis bajo un terrible engaño de Satanás. Cualquier violación voluntaria de la recta ley de Jehová expone vuestra alma a los abundantes asaltos de Satanás.

Cuando perdéis vuestra integridad consciente, vuestra alma se convierte en un campo de batalla para Satanás; abrigáis dudas y temores, suficientes para paralizar vuestras energías y conduciros al desánimo...

Recordad que la tentación no es pecado. Recordad que no importa cuán angustiosa sea la circunstancia en la cual un hombre esté colocado, ninguna cosa puede realmente debilitar su alma, mientras no ceda a la tentación y mantenga su propia integridad. Los intereses más vitales para vosotros individualmente, están bajo vuestro propio cuidado. Nadie puede dañarlos sin vuestro consentimiento. Todas las legiones satánicas no pueden haceros daño, a menos que abráis vuestra alma a las artes y dardos de Satanás. Vuestra ruina nunca puede ocurrir a menos que vosotros consintáis. Si no hay contaminación de vuestra mente, toda la contaminación que os rodea no puede mancharos.

Debemos considerar la vida eterna por encima de todo, o no valdrá nada para nosotros. Solamente aquellos que desplieguen esfuerzos perseverantes y celo incansable, con intenso deseo de apropiarse del valor del objeto que persiguen, obtendrán esa vida que se mide con la vida de Dios...

Tenemos el ejemplo de Adán y Eva, y el resultado de su transgresión debe conducir a cada alma a evitar el pecado, a aborrecerlo como la cosa odiosa que es, y a pensar que, en vista de los sufrimientos que causa el pecado, es mejor perder todas las cosas, que apartarse en lo más mínimo de los mandamientos de Dios.

E. G. W.

miércoles, 18 de agosto de 2010

POR ENCIMA DE LA NIEBLA DE LA DUDA

Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.(Sal. 31:24)

Aun los cristianos de larga experiencia, son asaltados a menudo con las más terribles dudas y desánimos... No debéis considerar que, a causa de vuestras tentaciones, vuestro caso es desesperado... Confiad en Dios, esperad en él y descansad en sus promesas.

Cuando el diablo viene con sus dudas e incredulidades, cerrad la puerta de vuestro corazón. Cerrad vuestros ojos para no espaciaros en sus sombras infernales. Alzad vuestra vista a donde podáis contemplar las cosas que son eternas, y encontraréis fuerzas para cada hora. La prueba de vuestra fe es mucho más preciosa que el oro... Os hace valientes para pelear la batalla del Señor...

Satanás se relaciona con todo aquel que desea relacionarse con él. Si puede posesionarse de aquellos que han tenido cierta experiencia en religión, los convierte en sus agentes más efectivos para llegar hasta otros hombres, y rodear sus almas con la incredulidad. No podéis permitiros abrigar dudas en vuestra mente. No halaguéis al diablo hablando de las terribles cargas que estáis llevando. Cada vez que lo hacéis así,
Satanás se ríe porque su alma puede controlaros y porque habéis perdido de vista a Jesucristo, vuestro Redentor...

Debemos manifestar a Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. Es mediante la fe viva como cada día podemos regocijarnos en esa luz. No debemos hablar de nuestras dudas y pruebas, porque se hacen más grandes cada vez que hablamos de ellas. Cada vez que hablamos de ellas, Satanás gana la victoria; pero cuando decimos: "Encomendaré el cuidado de mi alma a él, como a un testigo fiel", testificamos entonces de que nos hemos entregado a Cristo sin ninguna reserva, y entonces Dios nos concede luz, y nos regocijamos en él.

El alma que ama a Dios, se eleva por encima de la niebla de la duda; gana una experiencia brillante, amplia, profunda y viva, y se hace humilde y semejante a Cristo. Su alma es confiada a Dios, escondida con Cristo en Dios.

E. G. W.

martes, 17 de agosto de 2010

DIOS PIDE NUESTROS MEJORES AFECTOS

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. (Mat. 6: 24.)

Muchos están en el terreno encantado del enemigo. Cosas de ninguna importancia: necias fiestas sociales, el canto, las chanzas, las bromas, monopolizan sus mentes, y sirven a Dios con un corazón dividido. No se escucha la declaración de Cristo: "Ningún hombre puede servir a dos señores".

Una de las características más notables de los habitantes de la tierra que vivieron en los días de Noé, era la de su intensa mundanalidad. Ellos hicieron del comer y del beber, del comprar y del vender, del casarse y del darse en casamiento, el supremo objeto de su vida. El comer y el beber no son una pecaminosa, sino la satisfacción de una necesidad, si aquello que lícito no se lleva a un exceso... Dios mismo instituyó el matrimonio cuando le dio Eva a Adán. Las leyes de Dios están maravillosamente adaptadas para satisfacer la naturaleza del hombre. El pecado de los antediluvianos consistió en pervertir lo que en sí mismo era lícito. Corrompieron los dones de Dios al usarlos para satisfacer sus deseos egoístas...

El excesivo amor y devoción hacia aquello que en sí mismo es lícito, ha resultado en la ruina de miles y miles de almas. A menudo se le concede a cosas sin importancia la potencia del intelecto, que debiera dedicarse íntegramente a Dios. Siempre debemos precavernos contra el peligro de llevar a un exceso aquello que, correctamente usado, es legítimo. Muchas almas se pierden por dedicarse a aquellas cosas que, manejadas con propiedad, son inofensivas, pero que, pervertidas y usadas desaprensivamente, se convierten en pecaminosas y desmoralizadoras.

Si estamos continuamente pensando en las cosas que son de esta vida, y esforzándonos por poseerlas, no podemos mantener nuestros pensamientos fijos en las cosas del cielo. Satanás está procurando apartar nuestras mentes de Dios y centrarlas en las modas, las costumbres y las exigencias del mundo, que producen enfermedad y muerte...

Dios quiere que empleemos todas nuestras facultades para ayudar y bendecir a nuestros semejantes. El pide nuestros mejores afectos, nuestras facultades más elevadas.

E. G. W.

lunes, 16 de agosto de 2010

EL PRIVILEGIO DE LA SEGURIDAD

Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él. (1 Juan 3: 19.)

Quisiera impresionar a nuestros jóvenes y señoritas con la necesidad de hacer segura nuestra vocación y elección. Os ruego que no hagáis una obra casual o incierta, cuando vuestros intereses eternos están implicados. Si hacéis así perdéis la felicidad, la paz, el consuelo y la esperanza en esta vida, y perdéis también vuestra herencia inmortal.

Jóvenes amigos, estáis destinados al juicio, y mediante la gracia de Cristo debéis rendir obediencia a los mandamientos de Dios, y diariamente obtener fortaleza de carácter, de modo que no falléis o seáis desanimados. Abundante gracia divina ha sido provista para cada alma, para que cada uno pueda entrar en el conflicto, y salir victorioso. No seáis perezosos; no os hagáis la ilusión de que podéis ser salvos andando de acuerdo con los rasgos naturales de vuestro carácter; que podéis dejaros arrastrar por la corriente del mundo, y gratificar y agradar al yo, y todavía ser capaces de soportar las fuerzas del mal en tiempo de crisis, y salir victoriosos cuando la batalla arrecia... Debéis aprender cada día a obedecer las órdenes del Capitán de la hueste celestial.

Mis jóvenes amigos, ¿oráis? ¿Os estáis educando para ofrecer peticiones en demanda de pensamientos puros, aspiraciones santas, con un corazón puro y manos limpias? ¿Estáis educando vuestros labios para cantar alabanzas a Dios, y estáis buscando hacer la voluntad divina? Esta es la clase de educación que será de mayor valor para vosotros. Ella os guiará en la formación de un carácter semejante al de Cristo.

No os sentéis en la cómoda silla de Satanás, y no digáis que de nada vale que os esforcéis, que no podéis dejar de pecar, y que no hay poder en vosotros para vencer. No hay poder en vosotros cuando estáis alejados de Cristo, pero tenéis el privilegio de tener a Cristo morando en vuestro corazón por fe, y él puede vencer el pecado en vosotros cuando cooperáis con sus esfuerzos... Podéis ser epístolas vivas, conocidas y leídas por todos los hombres. No debéis ser cartas muertas, sino cartas vivas, que testifiquen ante el mundo que Jesús puede salvar.

E. G. W.

domingo, 15 de agosto de 2010

EL AMOR CON CRISTO

Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos. (Heb. 7: 26.)

El carácter de Cristo tuvo una excelencia sin parangón, conteniendo todo lo que fuera puro, verdadero, amable y deseable. En ninguna parte encontramos que haya visitado una reunión de placer o un salón de baile, y sin embargo era el ejemplo perfecto de una conducta amable y cortés. Cristo no era ningún novicio; se distinguía por las elevadas facultades intelectuales que poseía, aun desde el comienzo de su vida. Su juventud no fue desperdiciada en la indolencia, y tampoco fue desperdiciada en placeres sensuales, indulgencia propia, o malgastada en cosas sin provecho. Ninguna de sus horas de la niñez a la virilidad fue malgastada, ninguna fue malversada...

Jesús no tenía pecado, y no temía las consecuencias del pecado. Con esta excepción, su condición era como la vuestra. Vosotros no tenéis una dificultad, que no haya gravitado con el mismo peso sobre él, no tenéis una tristeza que su corazón no haya experimentado. Sus sentimientos podían ser heridos, por el descuido y la indiferencia de sus amigos profesos, tan fácilmente como los vuestros. ¿Es espinoso vuestro camino? El de Cristo lo fue diez veces más. ¿Estáis angustiados? También él lo estuvo. ¡Con cuánta propiedad Cristo puede ser nuestro ejemplo!...

El registro inspirado dice de él: "Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres" (Luc. 2: 52). A medida que aumentaba en años, también crecía en conocimiento. Vivía temperantemente. Sus horas preciosas no fueron malgastadas en placeres disipadores. Tenía un cuerpo verdaderamente saludable y verdaderos poderes mentales. Las facultades físicas y mentales podían expandirse y desarrollarse como las vuestras, o como las de cualquier otro joven. Su estudio era la Palabra de Dios, como debiera ser el vuestro.

Tomad a Jesús como vuestra norma, imitad su vida. Enamoraos de su carácter. Andad como Cristo anduvo. Vuestras facultades intelectuales recibirán un refuerzo, vuestros pensamientos se ampliarán cuando pongáis vuestras facultades en vigoroso contacto con las cosas eternas, que son intrínsecamente grandiosas.

E. G. W.

sábado, 14 de agosto de 2010

JESÚS ES NUESTRO GUÍA

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14: 6.)

Oh, si pudiéramos nosotros, que somos peregrinos y extranjeros en este país extraño, que buscamos un país mejor, un país celestial, comprender a Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida. El dice: "Nadie viene al Padre, sino por mí". El camino que él ha señalado es tan claro y evidente, que el más pecador, cargado con sus culpas, no necesita perderlo. Ningún tembloroso buscador necesita fracasar en la búsqueda del camino verdadero, y en caminar en la luz pura y santa, porque Jesús es el Guía en el camino.

El camino es tan estrecho, tan santo, que no puede tolerarse en él el pecado, y sin embargo, el acceso al camino ha sido posibilitado para todos, y ni una sola alma abatida, dudosa y temblorosa necesita decir: "Dios no se preocupa por mí". Toda alma es preciosa para su vista... Cuando Satanás triunfaba como el príncipe de este mundo, cuando reclamaba este mundo como su reino, cuando estábamos todos manchados y corrompidos por el pecado, Dios mandó a su mensajero desde el cielo, a su Hijo amado para proclamar a todos los habitantes del mundo: "He encontrado un rescate. He preparado un camino de escape para todos los que perecen. Tengo a vuestra disposición los documentos de vuestra emancipación, sellados por el Señor del cielo y de la tierra".

No es porque haya algún defecto en el título que ha sido comprado para vosotros, que no lo aceptáis. No es porque la misericordia, la gracia, el amor del Padre y del Hijo, no sean amplios, y no hayan sido derramados libremente, que vosotros no os regocijáis en el amor perdonador... Si os perdéis, es porque no queréis acudir a Cristo, para que tengáis vida.

Dios espera para derramar la bendición del perdón de los pecados, del perdón de la iniquidad, del don de la justicia sobre todos los que quieran creer en su amor, y aceptar su salvación. Cristo está listo para decirle al pecador arrepentido: "Mira que he quitado de ti tu pecado..." (Zac. 3: 4-7). Cristo es el eslabón que conecta a Dios con el hombre. La sangre de Jesucristo es la súplica elocuente que habla en favor de los pecadores.

E. G. W.

viernes, 13 de agosto de 2010

DISFRUTANDO DE LA VERDAD

Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre. (Sal. 86: 11.)

Decid de todo corazón: "Andaré en tu verdad". Toda resolución expresada en el temor de Dios, le dará fortaleza al propósito y a la fe. Tenderá a estimular y a humillar, a fortalecer y a confirmar... La verdad merece nuestra confianza, más aún cuando el mundo. está inundado de fábulas. La circulación del error y de la falsedad, indica únicamente que en alguna parte está la verdad, la verdad genuina...

Para nosotros no basta únicamente escuchar la verdad. Dios requiere que la obedezcamos. "Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan" (Luc. 11: 28). "Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis" (Juan 13: 17).

Debemos andar gozándonos en la verdad. No debe ser para nosotros un yugo de esclavitud, sino un consuelo, un mensaje de buenas nuevas de gran gozo que anime nuestros corazones, y nos haga cantar melodías en honor a Dios. A través de la paciencia y el consuelo de las Escrituras, tenemos esperanza. La esperanza cristiana no es sombría, sin consuelo. Oh, no, no. No nos encierra en una prisión de dudas y temores. La verdad nos hace libres a aquellos que la amamos y somos santificados mediante ella. Andamos en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

Nosotros, que pretendemos creer la verdad, debiéramos revelar sus frutos en nuestras palabras y carácter. Debemos estar muy avanzados en el conocimiento de Jesucristo, en la recepción de su amor a Dios y a nuestros semejantes, a fin de tener la luz del cielo brillando en nuestra vida diaria. La verdad debe alcanzar hasta los lugares más recónditos del alma, y limpiar de ella todo lo que no sea semejante al espíritu de Cristo; y el vacío debe ser llenado por los atributos de su carácter, que es puro y santo y sin contaminación, para que todas las fuentes del corazón sean como flores, fragantes con perfume, un olor suave, un sabor de vida para vida.

La verdad entronizada en el alma es lo que lo convierte a uno en un hombre de Dios.

E. G. W.

jueves, 12 de agosto de 2010

ESPERANZA PARA EL DESESPERANZADO

Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. (Isa. 55: 7-8.)

Usted piensa que sus errores y transgresiones han sido tan gravosos al Señor, que él no... lo salvará. Cuanto más se acerque a Jesús, tanto más culpable aparecerá ante sus propios ojos, porque su visión será más clara, y sus imperfecciones serán vistas en un contraste más nítido con su perfecta naturaleza. Pero no se desanime. Esta es una evidencia de que los engaños de Satanás han perdido su poder; de que la influencia vivificante del Espíritu de Dios está surgiendo en usted, y que su indiferencia y despreocupación están desapareciendo.

Ningún amor profundo por Jesús puede morar en el corazón de aquellos que no ven ni comprenden su propia pecaminosidad. El alma que es transformada por la gracia, admirará su carácter divino; pero si no vemos nuestra propia deformidad moral, es una evidencia inequívoca de que no hemos tenido una visión de la belleza y excelencia de Cristo. Cuanto menos cosas de estima veamos en nosotros mismos, tanto más veremos para apreciar en la infinita pureza y amor de nuestro Salvador. Una visión de nuestra propia pecaminosidad nos conduce hacia Aquel que puede perdonar...

Dios no trata con nosotros de la manera en que un hombre finito trata con otro. Sus pensamientos son pensamientos de misericordia, amor y tierna compasión... El dice: "Yo deshice como una nube tus rebeliones..." (Isa. 44: 22).

Mire hacia arriba, usted que está en dificultades, tentado y desanimado. Mire hacia arriba. Siempre es seguro mirar hacia arriba; mirar hacia abajo resulta fatal. Si mira hacia abajo, la tierra vacila y se bambolea; debajo suyo ninguna cosa es segura. Pero el cielo, por encima de usted, está en calma y es seguro, y hay ayuda divina para todo aquel que sube. La mano del Infinito se extiende desde las almenas del cielo para asir la suya en un fuerte apretón. El poderoso ayudador está cerca para bendecir, levantar y animar a los que más yerran, a los más pecadores, si ellos quieren contemplarlo por fe. Pero el pecador debe mirar hacia arriba.

E. G. W.

miércoles, 11 de agosto de 2010

CERCADOS CON LA MISERICORDIA DE DIOS

Muchos dolores habrá para el impío; mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia. (Sal. 32: 10.)

Con frecuencia pensamos que aquellos que sirven a Dios, tienen muchas más dificultades que el incrédulo, y que la senda que se les ha dado para recorrer es áspera... Pero, ¿goza impunemente el pecador de su placer mundano? Oh, no. Hay ocasiones cuando el pecador está terriblemente perturbado. Teme a Dios, pero no lo ama.

¿Están los malos libres de chascos, perplejidades, pérdidas terrenas, pobreza y dificultades? Muchos de ellos sufren una prolongada enfermedad, y sin embargo no tienen a un Ser poderoso en quien confiar; no tienen la gracia fortalecedora de un poder de lo alto para sostenerlos en su debilidad. Confían en su propia fuerza. No tienen consuelo al contemplar el futuro, sino una terrible incertidumbre que los atormenta; y así cierran sus ojos en la muerte, sin encontrar ningún placer al mirar hacia la mañana de la resurrección, porque carecen de una esperanza gozosa que les dé la seguridad de tener parte en la primera resurrección...

El cristiano está sujeto a la enfermedad, a los chascos, a la pobreza, a los vituperios y a las dificultades. Sin embargo, en medio de todo esto, ama a Dios, elige hacer su voluntad, y ninguna cosa aprecia tanto como su aprobación. En las pruebas contradictorias y escenas cambiantes de esta vida, él sabe que hay un Ser que conoce todas las cosas; un Ser que escuchará con oídos atentos el clamor de los afligidos y perturbados; un Ser que puede simpatizar con toda tristeza, y mitigar la penetrante angustia de todo corazón...

En medio de toda esta aflicción, el cristiano tiene un poderoso consuelo. Y si Dios permite; que sufra una enfermedad larga y perturbadora, antes de cerrar los ojos en la muerte, puede soportar todo con gozo... Contempla el futuro con satisfacción celestial. Un corto reposo en la tumba, y luego el Dador de la vida romperá los sellos del sepulcro, libertará al cautivo y lo levantará de su lecho de polvo, vestido de inmortalidad, para nunca más sufrir dolor, tristeza o muerte. ¡Oh, cuán admirable es la esperanza del cristiano! Quiero que esta esperanza del cristiano sea la mía. Que también sea la vuestra.

E. G. W.

martes, 10 de agosto de 2010

NO HABRÁ MAS MUERTE

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron. (Apoc. 21: 4.)

En el hogar de los redimidos no habrá más lágrimas, ni cortejos fúnebres, ni manifestaciones de duelo. "No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad" (Isa. 33: 24). Una rica corriente de felicidad fluirá y se profundizará a medida que transcurra la eternidad...

Consideremos más fervientemente las bendiciones del más allá. Que nuestra fe atraviese todas las nubes de oscuridad y contemple al que murió por los pecados del mundo. El ha abierto las puertas del paraíso para todos los que lo reciben y creen en él... Permitamos que las aflicciones que tan angustiosamente nos duelen, se conviertan en lecciones instructivas que nos impulsen a avanzar hacia el premio de nuestra soberana vocación en Cristo. Que seamos alentados por el pensamiento de que el Señor viene pronto. Que esta esperanza alegre nuestros corazones...

Estamos de regreso al hogar. Aquel que nos amó tanto que murió por nosotros, nos ha edificado una ciudad. La nueva Jerusalén es nuestro lugar de descanso. No habrá tristeza en la ciudad de Dios. Jamás se oirán gemidos de dolor, ni endechas por las esperanzas desvanecidas y afectos sepultados. Muy pronto los vestidos de tristeza se cambiarán por la vestidura de boda. Pronto seremos testigos de la coronación de nuestro rey. Aquellos cuyas vidas están escondidas en Cristo, los que en esta tierra han peleado la buena batalla de la fe, brillarán con la gloria del Redentor en el reino de Dios.

No pasará mucho hasta que veamos a Aquel en quien se centran nuestras esperanzas de vida eterna. Y en su presencia, todas las pruebas y sufrimientos de esta vida serán como nada... Mirad hacia arriba, mirad hacia arriba, y permitid que vuestra fe aumente continuamente. Que esta fe os guíe a lo largo del estrecho sendero que conduce a través de las puertas de la ciudad de Dios hacia el gran más allá, el futuro de gloria, amplio y sin límites, que es para los redimidos.

E. G: W.

lunes, 9 de agosto de 2010

EL ETERNO PESO DE GLORIA

Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. (2 Cor. 4:17.)

Se me mostró la gloria del cielo y los tesoros que esperan a los fieles. Todo era bello y esplendente. Los ángeles entonaron una hermosa canción, luego cesaron de cantar y tomando las coronas de sus frentes las depositaban a los pies del amante Jesús y con voces melodiosas cantaban: "Gloria, aleluya". Me uní a sus cantos de alabanzas y honor al Cordero, y cada vez que abría los labios para alabarlo me embargaba una inexplicable sensación de la gloria que me rodeaba. Era un excelente y eterno peso de gloria. El ángel dijo: "El pequeño remanente que ama a Dios y guarda sus mandamientos y permanece fiel hasta el fin, disfrutará de esta gloria y estará para siempre en la presencia de Jesús y cantará con los santos ángeles".

Luego mis ojos se apartaron de la gloria y se me hizo contemplar el remanente sobre la tierra. El ángel les dijo:... "Preparaos, preparaos. Debéis adquirir una mayor preparación de la que ahora tenéis, porque el día del Señor se acerca con ira y gran enojo para poner la tierra en soledad y raer de ella a los pecadores. Sacrificad todo a Dios. Poned todo sobre su altar: el yo, las propiedades y todo lo que tenéis como un sacrificio vivo. Entrar en la gloria costará la entrega de todo. Haceos tesoros en el cielo... Debéis ser participantes de los sufrimientos de Cristo aquí si queréis ser participantes de su gloria en el más allá".

El cielo resultará muy barato aun si lo obtenemos por medio del sufrimiento. Debemos negarnos a nosotros mismos á lo largo del camino... y mantener siempre en vista su gloria.

La obra de salvación no es juego de niños, para tomarla cuando se quiere y abandonarla cuando nos plazca. Lo que ganará la victoria finalmente, será la firme determinación, el esfuerzo incansable. Es el que persevera hasta el fin el que será salvo. Son aquellos que pacientemente continúan haciendo el bien quienes tendrán la vida eterna y la recompensa inmortal.

E. G. W.

domingo, 8 de agosto de 2010

UNA CORONA PARA CADA SANTO

Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. (Sant. 1: 12.)

Vi un gran número de ángeles que traían de la ciudad gloriosas coronas, una corona para cada santo, con su nombre escrito encima. Cuando Jesús pedía las coronas, los ángeles se las presentaban, y con su propia mano derecha, el amante Salvador las colocaba sobre las cabezas de los santos. Del mismo modo, los ángeles trajeron arpas y Jesús se las entregó a los santos. Los ángeles directores dieron primeramente la nota, y entonces todas las voces se elevaron en agradecida y alegre alabanza y todas las manos pulsaron hábilmente las cuerdas de las arpas arrancando de ellas una música melodioso de tonos ricos y perfectos...

Dentro de la ciudad había todo lo que podía deleitar la vista. Se podía contemplar doquiera la esplendorosa gloria. Entonces Jesús contempló a sus redimidos; sus rostros estaban radiantes de gloria; y mientras fijaba en ellos sus ojos amantes, dijo con voz sonora y musical: "Contemplo el trabajo de mi alma y estoy satisfecho. Esta gloria esplendorosa es vuestra para que la disfrutéis eternamente. Vuestros pesares han terminando. Ya no habrá muerte, ni dolor, ni llanto, ni enfermedad"...

Luego vi que Jesús conducía a su pueblo hacia el árbol de la vida... En el árbol de la vida había hermosísimos frutos, de los cuales los santos podían servirse libremente. En la ciudad había un trono sumamente glorioso, del que manaba un río puro de agua viva, clara como el cristal. A cada lado del río estaba el árbol de la vida, y en las márgenes había otros hermosos árboles que daban frutos...

El lenguaje humano es demasiado pobre para intentar la descripción del cielo. Cuando la escena aparece delante de mí, me abruma el asombro. Arrobada por ese resplandor insuperable y esa excelsa gloria, dejo caer la pluma y exclamo: "¡Oh, qué amor, qué maravilloso amor!" Las palabras más sublimes no alcanzan a describir la gloria del cielo ni las incomparables profundidades del amor del Salvador.

E. G. W.

sábado, 7 de agosto de 2010

LAGRIMAS Y CONFLICTOS

Sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos. (Hech. 20: 19.)

Desde los días de Adán hasta los nuestros, el gran enemigo ha ejercitado su poder, oprimiendo y destruyendo. Se está preparando actualmente para su última campaña contra la iglesia.

Para disfrazar mejor su carácter y encubrir sus verdaderos propósitos, se ha hecho representar de modo que no despierte emociones más poderosas que las del ridículo y del desprecio. Le gusta que lo pinten deforme o repugnante, mitad animal mitad hombre.

Si Satanás fue tan astuto en el principio, ¿cómo será ahora, después de adquirir la experiencia de muchos miles de años? No obstante, Dios y los santos ángeles, y todos los que viven en obediencia a toda la voluntad de Dios, son más sabios que él.

Todos los que están activamente empeñados en la obra de Dios, tratando de desenmascarar los engaños del enemigo y de presentar a Cristo ante el mundo, podrán unirse al testimonio de San Pablo cuando habla de servir al Señor con toda humildad y con lágrimas y tentaciones... El tentador no tiene el poder de gobernar la voluntad o de obligar al alma a pecar. Puede angustiar, pero no contaminar. Puede causar agonía pero no corrupción.

Satanás no puede leer nuestros pensamientos, pero puede ver nuestras acciones, oír nuestras palabras; y por su antiguo conocimiento de la familia humana, da a sus tentaciones la forma necesaria para sacar partido de los puntos débiles de nuestro carácter. Y con cuánta frecuencia le hacemos saber el secreto de cómo obtener mejor la victoria sobre nosotros. ¡Ojalá pudiéramos dominar nuestras palabras y acciones!

Satanás asaltó a Cristo con sus tentaciones más fieras y sutiles; pero fue rechazado en cada conflicto. Esas batallas se pelearon a favor nuestro; esas victorias hacen posible que nosotros venzamos. Cristo le dará fuerza a todos los que la busquen.

E. G. W.

viernes, 6 de agosto de 2010

SEGURIDAD ÚNICAMENTE EN LA OBEDIENCIA

Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. (1 Ped. 3: 12.)

Nadie que no ore puede estar seguro un solo día o una sola hora. Deberíamos sobre todo pedir al Señor que nos dé sabiduría para comprender su Palabra. En ella es donde están puestos de manifiesto los artificios del tentador y las armas que le pueden ser opuestas con éxito. Satanás es un experto citando las Escrituras, colocando su propia interpretación en los pasajes, por medio de lo cual espera causarnos una caída. Debemos estudiar la Biblia con humildad de corazón, nunca perdiendo de vista nuestra dependencia de Dios. Y mientras estemos siempre en guardia contra los engaños de Satanás, deberíamos orar con fe diciendo: "No nos metas en tentación".

Cuando Balaam, tentado por la promesa de ricos regalos, recurrió a encantamientos contra Israel, y quiso por medio de sacrificios ofrecidos al Señor, invocar una maldición sobre su pueblo, el Espíritu de Dios se opuso a la maldición que Balaam trataba de pronunciar, viéndose éste obligado a exclamar: "¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo?'(Núm. 23: 8).

En aquel tiempo el pueblo de Israel era fiel a Dios; y mientras seguía obedeciendo a su ley, ningún poder de la tierra o del infierno hubiese prevalecido contra él. Pero la maldición que no se le permitió a Balaam pronunciar contra el pueblo de Dios, él al fin consiguió lanzarla arrastrándolo al pecado. Israel, al quebrantar los mandamientos de Dios, se separó de él y fue abandonado al poder del destructor.

Satanás sabe bien que el alma más débil que mora en Cristo es más poderosa que los ejércitos de las tinieblas... Sólo podemos estar seguros cuando confiamos humildemente en Dios y obedecemos todos sus mandamientos.

Que ninguno se engañe a sí mismo con la creencia de que Dios lo perdonará y bendecirá mientras que atropella uno de sus requerimientos. La comisión intencionada de un pecado conocido calla la voz atestiguadora del Espíritu y separa el alma de Dios.

E. G. W.

jueves, 5 de agosto de 2010

CONSTRUCTORES Y NO DESTRUCTORES

Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar. (Isa. 58: 12.)

¿No tiene Dios una iglesia viva? Tiene una iglesia, pero es la iglesia militante, no la iglesia triunfante. Nos sentimos apenados de que haya miembros defectuosos... Mientras el Señor trae dentro de su iglesia a los que están verdaderamente convertidos, al mismo tiempo Satanás trae a personas que no están convertidas. Mientras Cristo siembra la buena semilla, Satanás siembra la cizaña. Hay dos influencias opuestas que obran continuamente en los miembros de la iglesia. Una influencia obra la purificación de la iglesia, y la otra, la corrupción del pueblo de Dios...

Aunque hay males existentes en la iglesia, y los habrá hasta el fin del mundo, la iglesia de los últimos días debe ser la luz de este mundo corrompido y desmoralizado por el pecado...

Hay sólo una iglesia en el mundo que actualmente está reparando los portillos y restaurando las calzadas; y cualquier persona que está llamando la atención del mundo y de otras iglesias hacia esta iglesia y denunciándola como Babilonia, está haciendo una obra en armonía con aquel que es llamado "el acusador de sus hermanos"... El mundo entero está lleno de odio hacia los que proclaman que la ley de Dios está en vigencia, y la iglesia leal a Jehová debe sostener un conflicto no común... Los que en algún sentido se den cuenta de lo que significa esta guerra, no volverán sus armas contra la iglesia militante, sino que con todas sus facultades lucharán junto al pueblo de Dios contra la confederación del mal.

Los que proclaman un mensaje bajo su propia responsabilidad individual, y mientras pretenden ser enseñados y guiados por Dios, hacen una obra que consiste especialmente en derribar lo que Dios ha estado construyendo por años, no están haciendo la voluntad de Dios. Estos hombres están de parte del gran engañador. No les creáis.

E. G. W.

miércoles, 4 de agosto de 2010

JESÚS, NUESTRO EJEMPLO DE HUMILDAD

Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. (Juan 13: 14-15.)

Hay en el hombre una disposición a estimarse más que a su hermano, a trabajar para sí, a buscar el lugar más alto; y con frecuencia esto produce malas sospechas y amargura de espíritu. El rito que precede a la Cena del Señor, está destinado a aclarar estos malentendidos, a sacar al hombre de su egoísmo, a bajarle de sus zancos de exaltación propia, a la humildad de corazón que le inducirá a servir a su hermano.

El rito del lavamiento de los pies ilustra muy enérgicamente la necesidad de verdadera humildad. Mientras los discípulos discutían por la posición más alta en el reino prometido, Cristo se ciñó a sí mismo y efectuó la labor de un siervo al lavar los pies de aquellos que lo llamaban Señor.

Habiendo lavado los pies de los discípulos, dijo: "Ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis". Cristo instituía un servicio religioso. Por el acto de nuestro Señor, esta ceremonia humillante fue transformada en rito consagrado que debía ser observado por los discípulos, a fin de que recordasen siempre sus lecciones, de humildad y servicio.

La reconciliación mutua de los hermanos es la obra para la cual se estableció el rito del lavamiento de los pies... Cuandoquiera que se celebre, Cristo está presente por medio de su Santo Espíritu. Es este Espíritu el que trae convicción a los corazones.

Al celebrar Jesús este rito con sus discípulos, la convicción se apoderó de todos, menos de Judas. Así también nos poseerá la convicción mientras Cristo hable a nuestros corazones... Los pecados que han sido cometidos aparecerán con mayor distinción que nunca antes; pues el Espíritu Santo los traerá a nuestro recuerdo.

E. G. W.

martes, 3 de agosto de 2010

¿QUIENES RECIBIRÁN EL SELLO DE DIOS?

Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. (Apoc. 7: 2-3.)

El sello del Dios viviente será colocado únicamente sobre los que tengan un carácter semejante a Cristo.

Así como la cera toma la impresión del sello, así el alma debe recibir la impresión del Espíritu de Dios y retener la imagen de Cristo.

El sello de la ley de Dios se halla en el cuarto mandamiento. Es el único de los diez que presenta el nombre y el título del Legislador. Lo declara Creador de los cielos y la tierra y de ese modo demuestra su derecho a la reverencia y la adoración. Fuera de este mandamiento no hay nada en el Decálogo que revele por autoridad de quién se da la ley.

Los israelitas colocaron una señal de sangre en los dinteles de sus puertas para demostrar que eran la propiedad de Dios. Del mismo modo los hijos de Dios llevarán el signo que Dios ha señalado. Se pondrán en armonía con la santa ley de Dios. Se coloca una marca sobre cada uno del pueblo de Dios tan ciertamente como se colocó una marca sobre las puertas de los hebreos para librar al pueblo de la destrucción general. Dios declara: "Y diles también mis sábados, que fuesen por señal entre mi y ellos" (Eze. 20: 12, RVA).

Tan pronto como el pueblo de Dios sea sellado en sus frentes -no es un sello o marca que puede verse, sino un asentamiento en la verdad, intelectual y espiritualmente, de modo que no pueden ser movidos-, tan pronto como el pueblo de Dios, sea sellado y preparado para el zarandeo, éste vendrá. De hecho, ya ha comenzado; los juicios de Dios ya están sobre la tierra,... para que sepamos lo que se avecina.

E. G. W.

lunes, 2 de agosto de 2010

BIENVENIDA AL HOGAR CELESTIAL

Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades. (Isa. 26: 2.)

La vida en la tierra es el comienzo de la vida en el cielo.

Somos hijos del Rey celestial, miembros de la familia real, herederos de Dios y coherederos con Cristo. Las mansiones que Jesús ha ido a preparar recibirán únicamente a los que son veraces y puros, a los que aman y obedecen su Palabra... Si hemos de disfrutar de la eterna bienaventuranza, debemos cultivar la religión en el hogar... Deben cultivarse persistentemente cada día la paz, la armonía, el afecto y la felicidad hasta que estas preciosas virtudes se arraiguen en los corazones de los miembros de la familia.

Aquello que hará el carácter agradable en el hogar, es lo que lo hará agradable en las mansiones celestiales.

Si manifestamos aquí el carácter de Cristo, guardando todos los mandamientos de Dios, seremos alegrados y bendecidos con destellos del placentero hogar que tendremos en las mansiones que Jesús ha ido a preparar.

Que todo lo que es bello en nuestro hogar terrenal nos recuerde á nuestro hogar celestial: el río de cristal y los campos verdes, los árboles ondulantes y las fuentes vivas, la ciudad brillante y el coro de vestiduras blancas, a ese mundo de belleza que ningún artista puede pintar, ni lengua humana describir.

Allí hallarán aplicación más dulce y verdadera el amor y las simpatías que Dios ha implantado en el alma. La comunión pura con seres celestiales, la armoniosa vida social con los ángeles bienaventurados y los fieles de todas las épocas, el sagrado compañerismo que une "toda la familia en los cielos y en la tierra", se cuentan entre los incidentes del más allá... Con delicia inexpresable entraremos en el gozo y la sabiduría de los seres no caídos.

Es el privilegio de los padres llevar a sus hijos con ellos a las puertas de la ciudad de Dios y decir: "He tratado de enseñar a mis hijos a amar al Señor, hacer su voluntad y glorificarlo". Delante de los tales la puerta se abrirá y padres e hijos entrarán.

E. G. W.

domingo, 1 de agosto de 2010

EL DÍA MAS IMPORTANTE

Y santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios. (Eze. 20: 20, RVA.)

El sábado debiera hacerse tan interesante para nuestras familias que su regreso cada semana sea recibido con gozo. La escuela sabática y la reunión del culto ocupan sólo una parte del sábado. La parte que queda para la familia puede ser hecha la más sagrada y preciosa de todas las horas del sábado.

En la mente de los niños, el solo pensamiento del sábado debería estar ligado al de la belleza de las cosas naturales... Felices los padres que pueden enseñar a sus hijos la Palabra escrita de Dios con ilustraciones sacadas de las páginas abiertas del libro de la naturaleza; que pueden reunirse bajo los árboles verdes, al aire fresco y puro, para estudiar la Palabra y cantar alabanzas al Padre celestial.

En el tiempo agradable, paseen los padres con sus hijos por los campos y huertos. En medio de las cosas hermosas de la naturaleza, háblenles de la razón de la institución del sábado. Descríbanles la gran obra creadora de Dios. Díganles que cuando la tierra salió de su mano era santa y hermosa. Cada flor, cada arbusto, cada árbol, respondía al propósito de su Creador... Mostradles que fue el pecado lo que mancilló la obra perfecta de Dios; que las espinas y los cardos, la tristeza y el pesar y la muerte, son todos resultados de la desobediencia a Dios. Invitadlos a ver cómo la tierra, aunque estropeada por la maldición del pecado, todavía revela la bondad de Dios.

Si podemos cultivar dentro nuestro una belleza del alma correspondiente a la belleza de la naturaleza que nos rodea, habrá una mezcla de las agencias divinas y humanas.

Al bajar el sol, que la voz de la oración y el himno de alabanza señalen el fin de las horas sagradas, e invitad a Dios a acompañaros... en los cuidados de la semana de trabajos.

Así los padres pueden hacer del sábado, como debe ser, el día más gozoso de la semana. Pueden hacer que sus hijos lo consideren como una delicia, el día mejor de todos, el santo del Señor, el día honorable.

E. G. W.