Parecía mentira, pero era verdad


Entonces salió Lot y hablo' a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: " ¡Levantaos, salid de este lugar, porque Jehová va a destruir esta ciudad!" Pero sus yernos pensaron que bromeaba. Génesis 19:14.

Sodoma y Gomorra, las dos ciudades impenitentes del Antiguo Testamento, serían destruidas con fuego. ¿Por qué el Dios del Antiguo Testamento parece cruel al punto de enviar fuego, diluvio y plagas? ¿Cómo entender este aspecto del carácter de Dios?

En primer lugar recordemos que la vida no es sólo respirar y moverse en este mundo; la vida es más que un período de tiempo. La vida es Dios, es Jesús. Los hombres que deliberadamente se apartan de Dios y no toman en cuenta para nada su existencia, pueden continuar respirando pero no viven, apenas existen.

Los habitantes de Sodoma y Gomorra se habían apartado voluntariamente de Dios. Dejar de respirar era una cuestión de tiempo, y ellos dejaron de existir consumidos por el fuego. Puedes pensar que esto es cruel para las normas de ética moral de nuestros días, pero, si alguna vez viviste el infierno de una vida sin Cristo -la locura, la desesperación y la voluntad de muerte de una persona que no tiene a Dios-, tal vez logres ver el asunto con otro prisma.

Pero el versículo de hoy no analiza ese tema. La esencia del versículo es la incredulidad humana ante el peligro inminente. "¡Salid de este lugar!", fue el consejo del viejo Lot, "¡porque Jehová va a destruir esta ciudad! Pero sus yernos pensaron que bromeaba".

Al analizar hoy las Sagradas Escrituras, llegamos a la conclusión de que Cristo no va a tardar mucho en volver a la Tierra. Ya no hay más profecías bíblicas para cumplirse. Todo encaja matemáticamente en el reloj del tiempo. Estamos viviendo en el fin. Pero si les cuentas eso a tus amigos en el trabajo, sin duda te mirarán con ojos llenos de incredulidad y pensarán que te estás burlando de ellos. Siempre fue así. En los tiempos de Noé, el pueblo de burlaba de él y sus hijos, diciendo: "Estás loco, Noé. Nunca cayó agua del cielo. La ciencia dice que eso es imposible". Cuando el arca se terminó y las puertas se cerraron, apareció una nube que fue creciendo y creciendo hasta cubrir y ennegrecer todo el cielo. Entonces, cuando las primeras gotas comenzaron a caer, todo el mundo corrió y pidió ayuda, pero ya era tarde.

¿Quiere decir, entonces, que el miedo de perdemos debería apoderarse de nuestro corazón y hacernos buscar a Jesús? No, esa no es la motivación correcta. Si lo buscas por temor, tu decisión durará poco, porque estará construida sobre la arena de los sentimientos.

Necesitas entender que Jesús te ama, que él quiere verte siempre feliz, que no quiere que vivas el vacío de una vida sin él. También necesitas sentir la necesidad de amarlo, buscarlo y permitir que, diariamente, reproduzca en ti su carácter. ¡Toma esa decisión ahora!

Pr. Alejandro Bullón

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