sábado, 30 de abril de 2016

EL ARTE DE VIVIR

Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán. Prov. 1:28.

El libro de Proverbios contiene la invitación divina para vivir una vida sabia. La sabiduría no es, como muchos piensan, una forma avanzada de conocimiento. Cuando era muchacho admiraba mucho a un profesor al que los alumnos considerábamos sabio. Lo mirábamos como si tuviera algún tipo de secreto que le permitiera guardar dentro de sí verdades enigmáticas, que poca gente conocía. Evidentemente era una visión mística de la sabiduría.

Para Salomón, la sabiduría no tiene nada de misticismo, ni se limita a unos pocos privilegiados. En los proverbios encontramos la palabra sabiduría repetida más de cincuenta veces y, en todos los casos, se refiere al arte de vivir.

Dios quiere que sus hijos sepan vivir. Esta es la única manera de ser feliz. El "saber" requiere aprendizaje, y la vida es la escuela donde Dios le enseña al ser humano la manera práctica de entender cómo funciona el mundo. El secreto de la felicidad no es solamente un asunto de conocimiento intelectual, sino, sobre todo, la manera cómo tú usas esa teoría.

En el proverbio de hoy vemos el final de la historia. Vemos personas que a lo largo de la vida fueron llamadas por Dios para ser sabias y vivir una vida feliz, pero rechazaron la invitación divina. Anhelaban tener una vida victoriosa, pero trataron de hallarla a su manera, andando en sus propios caminos, sin prestar atención a las recomendaciones divinas.

Resultado: la vida pasa, las personas envejecen y descubren tardíamente que no son felices. Entonces, buscan desesperadamente lo que tantas veces rechazaron. "Entonces me llamarán, y no responderé", dice el Señor. No es revanchismo de un Dios enojado, es apenas la descripción de una situación real. Las personas que buscan y no encuentran, son personas que buscan por motivos equivocados. No hay sinceridad en su búsqueda. El problema no es el hecho de que Dios no las escucha, sino el corazón rebelde que se endureció por rechazar constantemente la invitación de Dios.

Hoy es el día. Ahora es el momento de decir "sí", porque llegará el día cuando "me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán".

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 29 de abril de 2016

LEVÁNTATE

Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Prov. 6:9.

Cierto día Jesús encontró un paralítico. Pedía limosna. Estaba acostado cerca del estanque de Betesda, esperando que alguien lo ayudara a entrar en las aguas. Jesús, al vedo, se compadeció. El Señor siempre se compadece de las personas paralizadas, porque una vida sin movimiento es casi una vida vegetal. Sueños, planes, expectativas, todo acaba en frustración e inercia. Jesús se acercó al paralítico, y le dijo: "Levántate, toma tu lecho y anda". En un instante el hombre comenzó a dar saltos de alegría. Estaba curado, y en aquel preciso momento la vida comenzó de nuevo para él.

Hay mucha gente acostada en esta vida. Personas que duermen el sueño de la mediocridad. Gente buena, sincera, que sufre la terrible enfermedad del conformismo. Personas que se esconden detrás del argumento de que nunca tuvieron oportunidades, olvidando que las oportunidades no vienen solas. Que es preciso ir a buscadas.

Por eso, Salomón pregunta: "¿Hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?" El verbo levantarse, en el original es qum, que significa, entre otras cosas, acontecer. Un acontecimiento es un hecho, una realización, por tanto, la invitación a levantarse es la invitación a acontecer.

A la luz del texto de hoy, muchas personas no se sienten realizadas por el simple hecho de que estuvieron durmiendo, mientras los otros trabajaban. "En esta civilización no hay lugar para el ocioso", acostumbraba a decir Henry Ford. Yo diría lo mismo, de otra forma. En esta civilización, tal vez haya lugar para los ociosos, pero no están, con seguridad, en la galería de los victoriosos. La victoria es la recompensa del trabajo.

Pero al ser humano le gusta "dorar la píldora". Inventa disculpas. Racionaliza, echa la culpa al Gobierno, al desempleo, a la injusticia social y no acepta el simple hecho de que siempre hay trabajo para quien quiere trabajar.

No duermas. No te asustes ante los desafíos. Si estás herido, lastimado y sin ganas de luchar, recuerda que a tu lado está Jesús con la mano extendida, dispuesto a socorrerte. Cada día es una página en blanco, puesta ante nosotros para que escribamos una nueva historia. "Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?".

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 28 de abril de 2016

LA RECETA DE LA BUENA IMAGEN

El corazón alegre hermosea el rostro; mas por el dolor del corazón el espíritu se abate. Prov. 15:13.

Una famosa estrella de la televisión latinoamericana gastó una gran suma (120 mil dólares) para realizar varias cirugías con el fin de rejuvenecerse. Implantes, lipo-aspiración y cirugías en varias partes del cuerpo.

Tres años después, los noticieros anunciaron un intento de suicidio. Drogada, alcoholizada y envejecida, nadie que la viese podría creer que hacía poco había gastado una fortuna para "hermosear" el rostro.

Salomón habla hoy de la alegría como la mejor receta para lograr la belleza exterior. Un corazón alegre, básicamente, es un corazón agradecido y confiado. La confianza genera el optimismo, porque sabe que no está solo en el mundo. Las circunstancias pueden ser las más absurdas. Desde el punto de vista humano, puede dar la impresión de que todo está cabeza abajo. El dolor, la tristeza y las adversidades pueden haberte rodeado implacablemente, y aun así, tú confías y estás agradecido porque sabes que tu vida está en las manos de Dios.

El resentimiento, la amargura, el rencor, la envidia son fuentes de agua envenenada, y cuando tú permites que se acumulen en tu corazón, las consecuencias son visibles y se reflejan en el rostro.

Si esto es verdad en la vida de la persona, también es realidad en la familia, en la empresa o en la institución. Cuando las personas están alegres y felices, cuando el líder, sea el padre o el gerente, consigue llevar alegría y confianza a sus liderados, el resultado aparece en la imagen de la institución o de la familia. El rostro es hermoso porque el corazón está contento.

¿Cuál es la imagen que tu familia, o tu empresa, o tu iglesia proyecta? ¿Eres un líder? ¿No crees que tal vez sea necesario salir del escritorio, dejar de lado la burocracia, para estar más cerca del ser humano, del hijo, de la esposa, del trabajador o del compañero?

Si tú eres un hombre de negocios, piensa que, cuanto más felices estén tus empleados, mejor atenderán a los clientes, y cuanto más satisfechos estén los clientes, mayor será el éxito de tu negocio.

Revisa tus valores y actitudes y hoy, antes de enfrentar otro día de trabajo, recuerda que "El corazón alegre hermosea el rostro; mas por el dolor del corazón el espíritu se abate".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 27 de abril de 2016

NO TE CANSES DE SEMBRAR

Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas. Sal 126:6.

Sembrar es un acto de entrega, porque tú renuncias a una semilla buena, seleccionas el mejor grano, te desprendes de él, no lo guardas para ti, lo inviertes. Sembrar es un acto que envuelve dolor y lágrimas, trabajo y acción. Es preciso andar -afirma el salmista-, y llorar.

La alegría y el júbilo vienen después, con los frutos. Es posible, incluso, que tú nunca los veas, pero alguien disfrutará de ellos.

El sueño de mi padre era dar la vuelta al mundo, viajar, conocer otros países, otras personas y culturas. Cuando yo era pequeño, lo vi estudiando inglés, porque, según él "quien habla inglés, habla todas las lenguas del mundo, porque el inglés es universal".

Mi padre murió sin haber salido nunca de su país. Se fue consumiendo como una vela, lentamente, sembrando sus sueños en el corazón de los hijos.

Sembró. Plantó. Enseñó a sus hijos a mirar hacia arriba y a soñar. Hoy descansa en Cristo. No sabe nada de lo que sucede debajo del sol, pero si pudiera ver, con certeza se alegraría viendo a uno de sus hijos de país en país, de cultura en cultura, en el cumplimiento de su misión. Con seguridad, "sus gavillas" son abundantes.

No tengas miedo de sembrar. Gástate. Consúmete, cumple la misión.

Es posible que nadie te comprenda. Es posible que el resultado inmediato sea solo cansancio, sudor y lágrimas, pero continúa sembrando.

Mira al corazón de tus amados y planta esperanza y confianza en Dios.

Enseña valores y principios de vida, a pesar de que a veces tengas la impresión de estar nadando contra la corriente.

Habrá vientos contrarios. Surgirán tormentas. Encontrarás terreno duro, espinoso y pedregoso. Muchas veces, sentirás que estás sembrando en vano, pero continúa, porque sembrar da sentido a la vida, y una vida sin sentido es una vida sin alegría. Recuerda: "Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas".


Pr. Alejandro Bullón

martes, 26 de abril de 2016

SALVACIÓN E INSTRUCCIÓN


Retén el consejo, no lo dejes; guárdalo, porque eso es tu vida. Prov. 4:13.

Aquel día podría haber sido el último día de mi vida. Por la gracia divina había un árbol que crecía en el barranco del río, y me agarré de una rama. Fue una lucha desesperada. Estaba cansado, casi sin fuerzas, pero sabía que si me soltaba, la correntada me llevaría en dirección a la muerte.

Dios usó a un grupo de jóvenes indios para salvarme. Dios siempre está listo a ayudar al hijo que no tiene más fuerzas. Nunca olvides eso.

Al escribir la meditación de hoy, me acordé de ese incidente por una razón. Porque en hebreo, la palabra hachazel, significa literalmente "asirse con fuerza".

El texto afirma que la vida es un constante enfrentar peligros, y que el árbol salvador es la instrucción divina. "Retén el consejo, no lo dejes", es el consejo del sabio. Aunque sientas que no tienes fuerzas, a pesar de descubrir que no funciona, incluso cuando todo el mundo te considere ingenuo por creer en un libro tan antiguo, retén la instrucción y no la sueltes, porque de eso depende tu vida.

No es fácil creer en los consejos bíblicos cuando se vive en un mundo racionalista como el nuestro. Las personas buscan desesperadamente una filosofía de vida que apoye la libertad de los instintos, instintos que no son confiables, que necesitan ser orientados y, precisamente, el instrumento que Dios tiene para orientados se llama "instrucción".

La instrucción divina no está limitada por el tiempo ni por la cultura. Los principios de honestidad, fidelidad, verdad, respeto por la vida y otros, son eternos e inmutables. Pero, ¿cómo respetar esos principios en un mundo en que la honestidad es sinónimo de estupidez y la fidelidad es confundida con la ingenuidad? ¿Cómo defender la verdad en una sociedad gobernada por la mentira, donde todo es relativo?

Salomón presenta esos principios como el árbol salvador en el barranco del río. Tú necesitas asirte de él con todas tus fuerzas, si no quieres ser arrastrado por la correntada de una vida sin sustancia.

Atrévete a ser diferente, defiende tus valores y hoy, antes de iniciar tus actividades, repite varias veces el consejo bíblico: "Retén el consejo, no lo dejes; guárdalo, porque eso es tu vida".

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 25 de abril de 2016

NO TE OLVIDES


Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca. Prov. 4:5.

¿Cuánto tiempo necesitas estudiar para llegar a tener un título profesional? ¿Cuánto dinero tienes que ahorrar para comprar un departamento? ¿Cuántos días tuvo que entrenar Tiger Woods para adquirir el título de mejor jugador de golf del mundo?

Salomón afirma repetidas veces que la sabiduría es más preciosa que cualquier título profesional, dinero o fama. Si eso es verdad, ¿cuál es el precio de la sabiduría? Nada. Es gratuita para los que buscan los consejos divinos.

El versículo de hoy nos aconseja adquirir dos cosas: sabiduría y entendimiento. La sabiduría nos enseña a administrar la vida con equilibrio y coherencia. El entendimiento nos capacita para determinar los métodos para la mejor administración de la vida. Nos ayuda a identificar el momento exacto, y las circunstancias adecuadas para usar el consejo divino apropiado para cada situación.

El consejo de hoy es: "No te olvides", y "no te apartes". El olvido provocó muchas tragedias. Olvidar de apagar el fuego o cerrar el gas, olvidar un compromiso importante o la llave dentro del auto, puede crear muchos problemas, pero todos ellos pueden ser resueltos.

Pero olvidarse de las palabras de Dios, crea problemas de consecuencias eternas. La sabiduría y el entendimiento son instrumentos divinos para que tú no te olvides.

Otro procedimiento que puede tener consecuencias trágicas es "apartarse" o "desviarse", como traducen algunas versiones de la Biblia.

¿Qué pasaría en una carretera a la orilla del abismo si tú te apartaras del camino? La sabiduría no implica, necesariamente, la ausencia de errores, incluso pueden ser provechosos para la persona sabia. La sabiduría no se mide por uno u otro error; sino por la manera como tú reaccionas ante los errores. La experiencia para un hombre sabio, no es lo que le aconteció, sea bueno o malo, sino lo que él hace con lo que le aconteció. Nunca te quejes de aquello que tú permites que te suceda de nuevo.

Haz del día de hoy un día de decisiones y elecciones sabias. Anda, viaja, compra y vende con sabiduría y entendimiento. "Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 24 de abril de 2016

ME RESPONDISTE


El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma. Sal. 138:3.

El guardia de seguridad que estaba a mi lado era alto, robusto, y con cara de pocos amigos. Se movía silencioso de un lugar a otro, siempre discreto y atento.

-¿Usted ya aceptó a Jesús?-le pregunté cuando quedamos a solas.

-Sí, señor -respondió inclinando la cabeza, como si estuviera cumpliendo un ritual japonés de bienvenida.

Me contó la historia de su conversión. Había sido miembro de la policía durante muchos años. "Cazaba bandidos". Esa fue la expresión que usó para describir la manera implacable y despiadada como cumplía su misión. Me habló del odio gratuito que sentía por las personas que andaban por la calle con la Biblia en la mano.

"Tenía la impresión de que eran todos unos hipócritas y falsos, porque entre los marginales encontrábamos muchos que decían que eran creyentes", me dijo.

Cierto día cayó en una terrible depresión. En el departamento médico de la policía le diagnosticaron "estrés". Le dieron una licencia para recuperar la salud. "No había ningún motivo, pero de repente comencé a tener pesadillas terribles, al punto de que no podía dormir. Empecé a tener miedo de la noche. Justo yo, que nunca tuve miedo de nada".

Fueron dos años en los cuales literalmente descendió a las profundidades del infierno. Lloraba por cualquier motivo, perdió el apetito, quedaba días enteros escondido en el cuarto sin querer ver a nadie. Agresivo, solitario y a esas alturas muy delgado, desequilibrado y sin ninguna voluntad de vivir.

En aquellas circunstancias un día se encontró con la Biblia. Siempre tenía una que le había sacado a un "bandido" porque, según él, "aquel hombre no era digno de poseer un libro tan sagrado, viviendo la vida que vivía".

En las palabras inspiradas de la Biblia encontró tantas promesas maravillosas que un día, arrodillado, se agarró de ellas y clamó al Señor. Y la liberación vino, como un bálsamo suave. El sol brilló de nuevo y comenzó a ver la belleza de la vida en sus pequeños detalles.

Hoy es un guardia de seguridad particular. Lee la Biblia todos los días. No quiere volver a ser policía porque dedica gran parte de su tiempo a hablar del amor de Jesús.

Así son las cosas con Dios. Para él no hay caso perdido, por eso hoy vale la pena decir: "El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma".

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 23 de abril de 2016

MÁS Y MÁS


Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. Prov. 4:18.

El crecimiento es parte de una vida sabia, pero incluye cambios y no hay cambios sin dolor. Tal vez por eso, muchas personas se resisten a crecer. Prefieren vivir dentro de lo establecido y, sin darse cuenta, caen en el terreno del acomodamiento y la mediocridad.

No es propio de una persona sabia pensar que lo sabe todo, que ya no tiene nada más que aprender, o que su punto de vista sobre un determinado asunto es el único punto de vista.

"La senda de los justos -dice Salomón-, es como la luz de la aurora". El justo en este texto es el sabio. Vivir con sabiduría es vivir con transparencia. El sabio nunca vive escondido en la penumbra de sus temores, tratando desesperadamente de afirmar su autoridad bajo el manto del "radicalismo", o del "conservadurismo" o de la "firmeza", o como tú quieras llamar al temor de cambiar tu punto de vista.

La verdad del justo es un permanente más y más, "como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto".

Es interesante la expresión "va en aumento". Aquí Salomón habla de un proceso. Ningún crecimiento ocurre de repente, de un día para el otro. Ningún cambio es radical. La decisión de mudar puede ser inmediata, pero el proceso lleva tiempo. Es constante, pero lleva tiempo, es siempre un "aumento", un "más y más".

La mayoría de los problemas que enfrentamos en las diferentes áreas de la vida se producen por la falta de sabiduría que nos impide crecer, evolucionar, y entender que si el mundo está en constante movimiento, ningún ser humano puede permanecer en el mismo lugar para siempre.

Los cambios del crecimiento del hombre sabio no incluyen cambio de principios. Los principios son eternos. No matar, no robar y no mentir, son principios inmutables establecidos por Dios para la protección de la vida. Cambiar esos principios es caer en el caos de la existencia, en las tinieblas de los valores limitados a la esfera humana.

Hoy es un nuevo día en el camino de esta vida. ¿En qué área necesitas crecer? ¿Qué necesitas cambiar? Piensa acerca de cuántos dolores podrías evitar si cambiaras algunas actitudes. Nunca es tarde para reconocer que hay un camino mejor que aquel que estamos siguiendo, porque "la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto".

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 22 de abril de 2016

JUICIO y COMPASIÓN

Porque Jehová juzgará a su pueblo, y se compadecerá de sus siervos. Sal 135:14.

Yo solo quiero Justicia. -reclamaba el hombre acusado. No hay pruebas contra mí, exijo justicia.

Pruebas, no había. Casi nunca las hay. Especialmente cuando se puede pagar un buen abogado. Por eso, hay inocentes que son declarados culpables en muchos juicios, y culpables que salen libres de la condenación humana, pero no de la divina.

El salmista expresa hoy que el Señor es quien juzga. Ante él no hay argumento que valga, no existe el "tengo el derecho", ni se puede interponer un recurso de última hora. El todo lo ve, y todo lo sabe. No juzga por las evidencias, no necesita pruebas. Él conoce las intenciones más ocultas, juzga el corazón y sus motivos ocultos.

Lo extraordinario del versículo de hoy, no es el hecho de que Dios es el Juez, sino que él "se compadece de nosotros". ¡Ah, si solo fuésemos juzgados! El destino eterno sería la muerte. Estaríamos todos condenados. Porque "todos pecaron" y porque "no hay justo ni aun uno". Pero la compasión de Jesús hace posible la salvación. La compasión fue su misericordia llevada a las últimas consecuencias, entregó su propia vida para ocupar el lugar del hombre y sufrir la muerte que la criatura rebelde merecía. Jamás tendremos palabras para agradecer semejante ofrenda de amor.

El Salmo 135 es un mosaico. El salmista recoge expresiones citadas en otros salmos y en otras fuentes bíblicas. Alexander Maclaren, un erudito bíblico, dijo que "este salmo es como flores arregladas en un florero, porque el poeta se deleitó mucho con la fragancia de ellas". Repetir la historia de amor escrita con sangre, nunca será suficiente.

Este salmo es el resumen del evangelio. Estamos todos perdidos. Dios nos Juzga, pero antes, provee la solución. Jesús muere por nosotros. Ahora todo lo que tenemos que hacer, es aceptar y reconocer que nada somos, nada tenemos, y que Jesús es la única esperanza.

El pecado no necesita ser explicado. Apenas, reconocido, confesado y perdonado. Esta es la receta para una conciencia en paz y para una noche de Sueño tranquilo.

No temas el futuro: "Porque Jehová juzgará a su pueblo, y se compadecerá e sus siervos".

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 21 de abril de 2016

OS HARÉ SABER


Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras. Prov. 1:23.

Conozco a una persona que sale diariamente de su casa esperando que el Espíritu le diga hacia dónde debe ir y qué debe hacer. ¿Por qué será que cada vez que se habla sobre el Espíritu de Dios, la tendencia es caer en el misticismo? Unos esperan manifestaciones emocionales intensas. Otros, desean entrar en un mundo de levitación espiritual para sentir la "voz" del Espíritu.

El proverbio de hoy relaciona la actuación del Espíritu con tres cosas: reprensión, conocimiento, y la Palabra de Dios. El conocimiento viene a través de la Palabra de Dios que reprende. El vocablo "conocimiento" en el original hebreo es yada, e incluye la mente, el corazón y el cuerpo. Se trata de un conocimiento completo, tanto teórico como experimental.

El texto de hoy afirma que el Espíritu habla a través del conocimiento que viene de la Palabra de Dios. Ese conocimiento no siempre apoya lo que el ser humano "cree" y, frecuentemente, es reprensión. Nos trae de vuelta al camino correcto. Nos muestra con firmeza el camino que conducirá al hombre a la felicidad.

Son raras las ocasiones en que el Espíritu actúa separado de la Palabra. La persona que desea ser guiada por el Espíritu tiene, necesariamente, que abrir la Palabra. El Espíritu habla al corazón a través de ella y nos muestra el camino de la victoria.

De acuerdo con el primer capítulo del libro de Proverbios, las personas que no consideran a Dios en su camino, carecen de la sabiduría y, en consecuencia, sufren constantemente. No conocen la Palabra de Dios. Tratan de encontrar el camino del éxito, a su manera, como el ciego hace con su bastón, queriendo encontrar el camino, envuelto en las sombras y en las tinieblas.

Abre hoy tu corazón a Dios, pídele sabiduría para vivir una vida feliz. Al recibir la sabiduría de lo alto, tú comenzarás a ver las circunstancias desde una perspectiva más optimista, aguerrida y victoriosa. Por eso, antes de comenzar hoy tus actividades, escucha la voz de Dios, diciendo: "Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 20 de abril de 2016

EL VALOR DE LA REPRENSIÓN


El necio menosprecia el consejo de su padre, mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente. Prov. 15:5

La hora de trabajo había llegado al fin en aquella tarde y Fredrick esperaba impaciente que llegara el ascensor. No sabía si iría directo a su casa o si andaría sin rumbo como lo había hecho las arras tardes. A los 55 años de edad se sentía fracasado. No era ese el tipo de vida que había soñado. Era un hombre público, pero, no era público el dolor y la frustración que constantemente subían a su mente y explotaban en su corazón.

En aquellas interminables tardes, vagando sin rumbo, sentado en alguna plaza, parado en cualquier esquina, o esperando la llegada de la noche en algún bar, Fredrick siempre llegaba a la conclusión de que la causa de su fracaso era su temperamento. Nunca escuchó a nadie. Rechazó el consejo de sus padres. Discutió con sus profesores. Sus amigos eran amigos siempre que no interfirieran con sus opiniones. De repente, a los 55 años, descubrió que la peor tontería de su vida había sido despreciar la instrucción y no hacer caso a la reprensión.

¿Por qué soy así? -se preguntaba angustiado. Lo que él no sabía es que todos los seres humanos nacen así. No es propio de nuestra naturaleza escuchar consejos, aceptar instrucciones o asimilar la reprensión. El hombre natural prefiere "golpearse la frente él solo". Ya en la niñez se suelta de la mano del padre y corre como un cabrito hasta chocar con el borde de la mesa y caer al suelo. Entonces, llora a lágrima viva, lágrima que a lo largo de la vida llorará en silencio para esconder los fantasmas dispersos de sus sueños destruidos.

Fredrick era ateo. Creía que Dios estaba muerto. Su manera de pensar, heredada de Nietzsche, a quien había leído cuando era joven, cuando descubrió que su padre le había puesto el nombre de Fredrick en homenaje al filósofo alemán.

Una tarde del mes de octubre, encontró un folleto con un título que llamó su atención: "¿Ha muerto Dios?" Eso despertó su interés por estudiar la Biblia. Se sorprendió porque se encontró con verdades que no conocía. En aquellos conceptos bíblicos estaba el secreto del éxito. Descubrió que "el necio menosprecia el consejo de su padre", y con humildad aplicó las instrucciones bíblicas en su vida.

Cuando conocí a Fredrick, ya era un hombre victorioso. "Mi vida tiene sentido"-me dijo-o ''Ahora soy feliz". Al salir hoy para enfrentar tus responsabilidades, recuerda: "El necio menosprecia el consejo de su padre, mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente".

Pr. Alejandro Bullón

martes, 19 de abril de 2016

Si...


Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, y con miel de la peña les saciaría. Sal 81:16.

El versículo de hoy presenta dos verbos en el modo condicional: "sus tentaría" y "saciaría". Estas promesas expresan seguridad y plenitud, pero requieren una condición. La condición es: "Oye, pueblo mío, y te amonestaré. Israel, si me oyeres... ".* Las exhortaciones divinas no tienen como propósito hacer de la vida una carga, el objetivo es sustentarte y saciarte.

¿Quién es tan loco para no seguir el camino que le hará bien? Y, sin embargo, mira la queja divina: "Pero mi pueblo no oyó mi voz, e Israel no me quiso a mí".*

Todos los días tenemos que decidir si vamos a oír la voz de Dios, o si seguiremos los instintos propios. El Señor nos aconseja a seguir el camino que nos llevará a la seguridad y a la plenitud, pero no nos obliga a seguir ese camino. Nos deja en libertad para escoger y decidir.

La tragedia de Israel era que no daba importancia a los consejos divinos. Sufría constantemente por seguir sus propios caminos. Insistía en andar según su propia manera de ver las cosas. Vez tras vez, Dios lo llamó para que siguiera sus caminos y, finalmente, Dios dijo: "Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón". *

La obstinación es un denominador común en la vida de la persona fracasada. El diccionario la define como la insistencia en hacer algo que no funciona.

Hoy es necesario analizar mis propias actitudes. ¿Hasta qué punto continúo repitiendo actos que solo traen dolor a mi vida o a la vida de las personas que amo?

Yo los "sustentaría". Yo los "saciaría". Promesas maravillosas que pueden tornarse realidad en la experiencia del ser humano que, dejando de lado sus propias opiniones, abre los oídos para escuchar los consejos divinos.

Haz de este día un día de sabias decisiones. Cree en las maravillas que Dios es capaz de hacer en ti y por ti. ¿Por qué continuar experimentando el vacío del corazón si él promete saciarte? ¿Por qué tener miedo del futuro si Jesús promete sustentarte? Enfrenta los desafíos de la vida, recordando la promesa de Dios para ti: "Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, y con miel de la peña los saciaría".

* Sal. 81:8, 11, 12.

Pr. Alejandro Bullón

LOS ATRIBUTOS DE DIOS


¿A dónde me iré de tu Espíritu?¿ Ya dónde huiré de tu presencia? Sal 139:7.

John Arrowsmith, predicador del siglo XVII, cuenta en una de sus exposiciones que un filósofo ateo le preguntó: "¿Dónde está Dios?" A lo que él respondió: "Primero, respóndame: ¿dónde no está?"

El salmo del cual extraje el versículo de hoy tiene como tema central la relación entre Dios y la criatura, y destaca tres atributos divinos: Omnisciencia, omnipresencia y omnipotencia. Es fundamental para los seres humanos reconocer estos atributos para disfrutar de una vida saludable. Si yo tengo la certeza de que Dios lo sabe todo, no hay porqué esconder secretos que muchas veces sofocan y envenenan mi corazón. No existen psicoanalistas. ¿Por qué no buscar al mayor psicoanalista, a Jesús, que además de oímos tiene la capacidad de perdonamos y entregamos una hoja en blanco para escribir una nueva historia?

Si yo sé que Dios es todopoderoso, su omnipotencia quitará el miedo de mi corazón. Por más difíciles que sean las circunstancias, por más imposibles que parezcan las soluciones, para el drama que vivo, sé que Dios se levantará en mi favor y me sacará del mar de problemas en que estoy sumergido.

Finalmente, si tengo conciencia de su omnipresencia, me preguntaré como el salmista: "¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?" Esto me librará de caer en el terreno espinoso de una vida incoherente. El resultado será la paz y el equilibrio psicológico.

No hay nada más destructivo que la penumbra que envuelve la vida de quien pretende esconderse de Dios. No son tinieblas, porque en las tinieblas moran aquellos que extirparon a Dios de sus vidas. Esos no ven más nada y, en consecuencia, viven como si estuvieran anestesiados.

La penumbra es terrible, porque tú vives en el límite entre el día y la noche. Ojalá tus ojos no vieran nada, pero ven. Siluetas, sombras, figuras sin forma que te asustan y paralizan tu vida. La penumbra es capaz de enloquecer a una persona. Busca la luz.

Hoy es un nuevo día para ti y para mí. Permitamos juntos que el Sol de Justicia entre definitivamente por las ventanas de nuestra vida, trayendo la oportunidad de recomenzar todo de nuevo, porque "¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Ya dónde huiré de tu presencia? ".

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 18 de abril de 2016

LA PALABRA DEL SABIO


La lengua de los sabios adornará la sabiduría; mas la lengua de los necios hablará sandeces. Prov. 15:2.

El piloto llamó a la comisaría de a bordo, y le dijo: "Estamos con problemas técnicos. La situación es gravísima. Comuníquele a los pasajeros la noticia, pero hágalo de manera sutil". La azafata tomó el micrófono, y dijo: "Por favor, señores pasajeros, ajústense los cinturones de seguridad para que los cadáveres no se desparramen".

¿Tú te ríes? La historia no es real, es claro, fue inventada por alguien. Pero ilustra lo que Salomón dice con relación a los peligros de la exageración. Cualquier noticia, historia o hecho puede ser presentado de dos maneras: "La lengua de los sabios -dice Salomón-, adornará la sabiduría", da vida al hecho, pero no cambia la veracidad del acontecimiento. "Mas la lengua de los necios -añade-, hablará sandeces". Eso es sinónimo de tonterías, simplezas, estupideces, exageración y grosería.

La persona de éxito usa la palabra en todo momento de la vida, como un artista usa el pincel. Crea imágenes, belleza, transmite optimismo, lleva paz al espíritu de los oyentes. A las personas les gusta oírla, incluso cuando tiene que decir cosas duras, verdades que duelen, realidades difíciles de ser aceptadas. Pero el insensato, queriendo "adornar el conocimiento", cae en el terreno ridículo de la exageración y de la tontería.

A veces, sin pensar, exageramos y al hacerlo destruimos vidas, sueños y proyecciones futuras de las personas que nos rodean. "Usted nunca será nada en la vida", "Ya dije eso mil veces", "Usted siempre llega tarde", "Usted solo vive para darme problemas", "Nadie trabaja aquí". ¿Cometen errores las personas que viven o trabajan contigo? Sin duda. También tú y yo los cometemos, todos los días. Pero, ¿es preciso usar las palabras "siempre", "nunca", "nadie"?

¿Es solo una manera de decir? ¿Es una expresión forzada? Para el que habla, tal vez. Pero para el que oye, no. Lo que poca gente se da cuenta es que las palabras dichas contra otros, pueden herimos mucho más que a ellos. Las heridas aparecen más tarde. Después de años, pero aparecen como llagas abiertas sangrando despiadadamente.

El remedio es Jesús. Cuanto más cerca vivas de él, cuanto más permitas que Jesús tome el control de tu vida, más sabio serás y "la lengua de los sabios adornará la sabiduría; mas la lengua de los necios hablará sandeces".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 17 de abril de 2016

BENDECIR ES SERVIR


Mirad, bendecid a Jehová, vosotros todos los siervos de Jehová, los que en la casa de Jehová estáis por las noches. Sal. 134:1.

En el versículo de hoy hay dos verbos que expresan acciones, que no pueden andar separadas. Bendecir y servir. El siervo siempre hablará bien de su Señor. Si tú no estás empeñado en servir, tu corazón estará propenso a abrigar dudas, intrigas, descontento y, consecuentemente, acabarás hablando mal de Dios y de su iglesia.

El salmista habla aquí de coherencia. La boca habla como resultado de lo que las manos hacen, y las manos realizan lo que realizan, porque el corazón rebosa del deseo de servir.

La alabanza sin servicio es vacía y no permanece. El servicio sin alabanza, es apenas humanismo. Hace del ser humano el centro de la experiencia.

Es noche ya cuando escribo esta meditación. Estoy cansado porque hoy tuve un día estresante. Viajamos por tierra desde Asunción del Paraguay y ahora estamos en Pedro Juan Caballero, ciudad limítrofe entre el Paraguay y el Brasil. La frontera es apenas una calle. Es suficiente un minuto para pasar de un país al otro. Al sentirme tan cerca del Brasil, la nostalgia toca mi corazón, porque hace ya un buen tiempo que estoy lejos de casa.

Es noche en esta ciudad. Acabo de orar por las personas que esta noche aceptaron a Jesús como su Salvador, en la conferencia evangelizadora que presenté en el gimnasio. Después, ya en el hotel, abro mi Biblia y comienzo a escribir esta meditación.

El versículo de hoy habla de los sacerdotes que prestaban servicio al Señor durante las horas de la noche. ¿Qué hacían mientras la ciudad dormía? Oraban. El versículo 2 dice que alzaban las manos al Santuario, en una típica actitud de oración. Orar los unos por los otros, interceder por ellos, mientras los otros duermen, hace un bien indescriptible. El servir es un camino extraordinario para huir de la nostalgia, del cansancio y de la decepción. Pensar más en los Otros y menos en uno mismo. Tener conciencia de que, aunque tú estés enfrentando problemas, siempre hay personas que están sufriendo más que tú.

¿Es de noche en tu vida? Sirve. Bendice el nombre de Dios. ¿La oscuridad parece envolverte completamente? Aparta por un minuto los ojos de tus problemas y dirígelos a Dios.

Con ese pensamiento en mente, encara los desafíos que se te presenten hoy, diciendo: "Mirad, bendecid a Jehová, vosotros todos los siervos de Jehová, los que en la casa de Jehová estáis todas las noches".

Pr. Alejandro Bullón.

sábado, 16 de abril de 2016

¡BUSCA UN PROPÓSITO!


Ciertamente la soberbia concebirá contienda; más con los avisados está la sabiduría. Prov. 13:10.

Pepe Barreta tiene una estrella en el pasillo de la fama, en Hollywood. El reconocimiento le fue otorgado por ser uno de los mejores comunicadores latinos de radio y televisión.

Sentados alrededor de una mesa del restaurante "Acapulco", en Glendale, me habló emocionado de su encuentro con Jesús. "Fue el momento más dramático de mi vida -me dijo-o Tenía fama, dinero, aplausos y todo lo que el ser humano cree que necesita para ser feliz, pero me sentía vacío y angustiado. En esas circunstancias, la Biblia llegó a mis manos y comencé a estudiarla con devoción".

Pepe me habló de su lucha interior para rendirse a Dios. La soberbia era grande, al fin de cuentas, pocas personas alcanzarían en la vida el reconocimiento público que él tenía. ¿Cómo pedirle consejo a alguien y decirle "ayúdeme, por favor?"

El texto de hoy afirma que "ciertamente la soberbia concebirá contienda". No es solo contienda con otras personas. Ese es el resultado final de la contienda interior. El soberbio no se acepta a sí mismo, su orgullo lo convence de que es superior a los demás y eso genera angustia, porque los otros no piensan de igual manera.

Conocí a Pepe Barreta transformado en una persona sencilla y deseosa de aprender de Jesús. Lo conocí cierta noche después de una reunión en la cual había hablado del amor de Dios. Pepe había ido allá queriendo oír hablar de Jesús, para crecer más en su experiencia espiritual.

Más tarde, sentados en la mesa del restaurante, me contó que en cierta ocasión llamó por teléfono a un amigo que estaba completamente hundido en el alcoholismo y las drogas, porque había perdido a su hijo. Pepe le habló de su experiencia con Cristo y del amor de Dios. Semanas después se encontró con alguien que le preguntó: "¡Oye! ¿Qué le dijiste a Tintán? Desde que lo llamaste por teléfono cambió completamente, para mejor".

Los ojos de Pepe brillaron de emoción. ''Aquel día sentí que mi vida tenía un propósito -me dijo-, aquella estrella en el pasillo de la fama será destruida cuando Jesús vuelva, pero ¡aquella vida transformada quedará por la eternidad!"

Así es que "la soberbia concebirá contienda; mas con los avisados está la sabiduría”.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 15 de abril de 2016

NO SOMOS DE AQUÍ


Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión. Sal. 137:1.

Un día los asirios, dirigidos por Nabucodonosor, llegaron a Jerusalén. Destruyeron todo y llevaron prisioneros a los hijos de Israel.

Los años del exilio fueron tristes. Lejos de la casa, de la familia y de los amigos, los exilados solo tenían dos opciones: olvidar definitivamente a Israel o vivir en Babilonia, con los ojos fijos en Sión, abrigando el sueño de retornar un día al hogar.

Un día también, el enemigo de Dios llegó hasta la raza humana y destruyó sus sueños, sus valores y principios y la llevó esclava a su reino, para servir en su palacio.

La historia de Israel es un símbolo de la historia humana. Al igual que los israelitas de antaño, estamos hoy lejos del verdadero hogar. Este mundo está lleno de tristeza y angustia, consecuencias naturales de la entrada del pecado. Este no es nuestro hogar. Somos extranjeros y peregrinos y vivimos en un mundo al cual Jesús se refirió, diciendo: "Mi reino no es de este mundo".

El salmista dice que, mientras los hijos de Israel vivían en Babilonia, se sentaban frecuentemente a las márgenes de los ríos y lloraban con nostalgia, acordándose de Sión, el santo monte, símbolo del gobierno de Dios.

El peligro que corremos hoy es olvidar que este mundo no es nuestro hogar definitivo. Estamos aquí solo peregrinando, por fuerza de las circunstancias, rumbo a la casa del Padre. Somos extranjeros en un país que no es el nuestro.

El hecho de que estemos viviendo en este mundo nos puede llevar a contemplar las cosas de esta tierra durante más tiempo que el necesario. Echar raíces profundas es un riesgo. Recordar quiénes somos y de dónde venimos, nos ayuda a determinar nuestras elecciones y prioridades.

Es verdad que necesitamos sobrevivir. Trabajar, estudiar, construir una casa para vivir y educar a los hijos. Todo eso forma parte de nuestra existencia. No podemos olvidar esas responsabilidades, pero ¿hasta qué punto todo eso nos está haciendo que nos olvidemos de Sión?

Acude hoya cumplir tus deberes y actividades pensando en la experiencia de Israel, expresada por el salmista: "Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión".

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 14 de abril de 2016

DIFERENTES MANERAS


Porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave. Prov. 1:17.

El proverbio de hoy nos enseña que hay muchas maneras de relacionar nos con las personas. Esta es una lección básica para hacer la vida más eficaz. Muchos sufren porque no aprendieron que un individuo no es igual al otro, y que la relación es más enriquecedora cuando las personas son aceptadas tal como son. El versículo de hoy dice que hay aves que pueden ser cazadas con una red. Pero que no todas las aves serán cazadas de la misma manera. Cada caso es un caso. Cada circunstancia es una circunstancia.

¿Tienes varios hijos? Entonces ya te has dado cuenta que cada uno es diferente, y que necesitas aproximarte a ellos de maneras diferentes. Erramos cuando uniformamos el tipo de educación. Encarar todos los problemas del mismo modo, tratar a todas las personas de la misma manera, no es sabio.

El mundo es un jardín variado y coloreado con personalidades y temperamentos diferentes. Tú ves eso en el hogar, en el trabajo, en el colegio, en la calle, en la iglesia. La firmeza funciona bien en unos, pero no es necesaria en otros. La advertencia es indispensable para unos, e innecesaria para otros. Salomón había aprendido que la red puede ser extendida para algunos tipos de aves, pero que no sirve para cazar todas. Esta multiforme manera de relacionarse con las personas, no significa transigir ni discutir los principios que son trascendentales y eternos.

Hoy vale la pena evaluar la manera como estoy tratando a las personas y encarando las circunstancias de la vida. ¿No sería mi vida más productiva y feliz si cambiara la manera de relacionarme con las personas, considerando la variedad de temperamentos, culturas y personalidades?

Nunca es tarde para cambiar, ni para comenzar todo de nuevo. Nunca es tarde para reconocer el error, ni para pedir perdón. Siempre hay tiempo para aprender a vivir de modo más simple, más humano, menos rígido y menos complicado.

Por eso, hoy, antes de comenzar a relacionarte con las personas, circunstancias y cosas, recuerda el viejo proverbio de Salomón: "Porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 13 de abril de 2016

UNA VICTORIA INTEGRAL


Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; he confiado asimismo en Jehová sin titubear. Sal. 26:1.

¿Sabes lo que el joven rico y el hermano del hijo pródigo tienen en común? La certeza de que sus obras eran suficientes para agradar al padre. Ambos dependían de sus acciones. Ambos representan a muchos hijos sinceros de Dios que luchan por vivir una vida irreprensible, como medio de salvación y no como fruto de la misma. El texto de hoy parece respaldar ese tipo de comportamiento, en la aparente soberbia de David al decir: "Porque yo en mi integridad he andado". David era un pobre pecador arrepentido, que se apoderó de la justicia divina al punto de decir: "mi integridad".

Al mirar este texto viene a mi mente la imagen de muchas personas que dicen: "Nunca voy a poder ser un buen cristiano. No puedo vencer mis hábitos ni mis vicios. Nunca voy a conseguir andar en integridad". Tal vez tú estás viviendo esa realidad. Luchas diariamente para vencer y sientes que no consigues avanzar. Fue lo que le oí decir a Iván mientras arreglaba mi reloj: "No me gusta ser así, lucho para vencer, pero no lo consigo".

La expresión "integridad" en hebreo quiere decir, literalmente, "corazón enteramente dedicado". El secreto no es vivir una vida correcta como medio o argumento para recibir lo que Dios prometió, aunque es claro que debemos vivir una vida correcta. La clave es el corazón enteramente dedicado a Dios y confiar en él sin vacilar. Es la confianza en Dios lo que hace que el débil sea fuerte, lo que levanta al caído, y lo que restaura al herido.

El texto de hoy es una súplica por justicia. David estaba siendo acusado de traición a Saúl, y éste trataba de matado. La única arma de David era la justicia de Dios, y esa es también la única arma para vencer el mal que destruye nuestro mundo interior. La justicia de Dios es amor, porque Dios es amor. La justicia de Dios levanta al ser humano y restaura en él la imagen perdida de Dios. La justicia de Dios hace por el hombre lo que él no puede hacer por sí mismo. No olvides eso, en las horas en que te asalta el temor de estar completamente perdido.

Al comenzar tus actividades hoy, no cargues más con el peso de la culpa. Deja de sentir la sensación de luchar y no conseguir victoria. Apodérate de la justicia de Dios. Clama: "Júzgame, oh Jehová, porque yo en integridad he andado; he confiado asimismo en Jehová sin titubear".

Pr. Alejandro Bullón

martes, 12 de abril de 2016

SERVIR PARA VENCER


Eligió a David, su siervo, y lo tomó de las majadas de las ovejas. Sal. 78:70.

David fue rey, profeta y guerrero. Pero cuando Asaf escribió este salmo histórico, usa el título de "siervo de Dios" para referirse a David. "Eligió a David, su siervo, y lo tomó de las majadas de las ovejas", dice el salmista.

¿Cuál era la actividad de David cuando Dios lo llamó para ungido como rey de Israel? Cuidaba ovejas. No era solo un joven sin experiencia, era también un siervo. Nada más. No tenía títulos. Ni tamaño. Ni apariencia. Ni currículo. Solo era siervo. Era tan insignificante, que cuando el profeta Samuel le pidió a Isaí que llamara a sus hijos, hizo desfilar a todos delante del profeta, menos a David, por considerado fuera de concurso. Todos tendrían alguna chance de ser el nuevo rey, menos David. ¿Para qué perder tiempo con él? Y, sin embargo, tú conoces el fin de la historia. David llegó a ser uno de los mayores reyes de Israel.

Si tu crees que David fue llamado porque era pastor de ovejas, sin títulos, joven e inexperto, estás equivocado. Nada de lo que fue mencionado es una virtud. Dios no busca a los menos calificados. Dios busca siervos. Busca a personas cuya prioridad no es ocupar un cargo, sino servir. Personas que se despojan de sí mismas para que Jesús pueda llenar cada rincón del corazón. Vasos limpios de orgullo, en los que el Espíritu de Dios puede actuar.

El líder con poder, pero sin espíritu de servicio, exige respeto. El líder siervo, administra con sabiduría el respeto que las personas le ofrecen voluntariamente. El mundo sería mejor si el poder del amor y del servicio sustituyera al amor por el poder que domina la vida de mucha gente.

Dicen que convivir con las ovejas enseña la lección de la humildad y de la mansedumbre. ¿Será por eso que Dios permitió que Moisés y David fuesen pastores, antes de que asumieran el liderazgo del pueblo de Dios?

Debo preguntarme hoy: ¿Qué siervo soy? En mi familia, en mi trabajo, en la comunidad, ¿cuánto estoy dispuesto a servir? Este es uno de los secretos de la vida feliz. Solo una vida feliz es capaz de hacer felices a las personas que la rodean.

Antes de reclamar por cualquier circunstancia difícil que tú estés viviendo, recuerda que Dios "Eligió a David, su siervo, y lo tomó de las majadas de las ovejas".

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 11 de abril de 2016

¿EN QUIÉN CONFIAR?


Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria. Sal 20:7.

En la década de los cincuenta, Hollywood endosó a un joven actor que, con una combinación extraordinaria de talento y belleza, fue nominado cuatro veces consecutivas para recibir el Oscar, el gran premio de la Academia. Su nombre: Marlon Brando. En el mes en que escribo esta meditación, Brando cerró el último capítulo de su vida en una situación deprimente.

Patológicamente obeso y psicológicamente desequilibrado, la famosa estrella de otros tiempos murió en un apartamento de un solo ambiente, sucio y arruinado, escondiéndose de sus dos estatuillas del Oscar, y de los acreedores que corrían detrás de él para cobrar una deuda de casi 20 millones de dólares.

Su vida familiar había sido un desastre. En 1990, su hijo Christian mató al novio de su hermana Cheyenne y enfrentó un juicio marcado por insinuaciones de incesto. Cinco años más tarde, Cheyenne se suicidó.

Hubo momentos en que el excéntrico actor tuvo todo el dinero que quiso. Bebió y comió de lo bueno y de lo mejor. Pero quemó la fortuna y tuvo que refugiarse en una isla que había comprado en Tahití. La realidad es que nunca tuvo paz. El dinero, el poder y la fama no fueron capaces de llenar el vacío enloquecedor de su triste corazón.

El salmista habla de eso en el salmo de hoy. Todo lo que tú toques, veas o poseas, son espejismos engañosos. El ser humano, aunque muchas veces no lo quiera aceptar, es básicamente espiritual y solo puede ser feliz cuando lo que construye, lo construye en el Señor Jesús, que es la fuente de toda verdadera realización. Es una pena que para entender eso, la gente tenga que llegar a un punto en que no sabe ya a dónde ir, ni qué hacer. Mira hacia todos lados buscando una salida y sólo encuentra sombras que lo dejan cada vez más confuso. Se desespera, llora y busca inútilmente una razón para estar vivo. Lo peor de todo es que nadie conoce su angustia, porque esa angustia habita en lo recóndito del alma.

¿Hay momentos en que te sientes vacío? ¿Nada de lo que consigues te satisface? ¿Corres y corres sin saber exactamente detrás de qué? Antes de comenzar el día, piensa: "Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 10 de abril de 2016

EL SEÑOR AMA A LOS JUSTOS


Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos. Sal. 146:8.

En el versículo de hoy encontramos tres acciones: Abrir, levantar y amar. Aquí está la receta para salir del fondo del pozo. Las tres acciones son realizadas por Jehová, es decir, por el Señor, como dice en el original hebreo. Solo después de que Dios actúa, el ser humano está en condiciones de andar.

El versículo presenta la figura de una persona abatida, triste y desanimada. El abatimiento es el extremo del cansancio. La persona abatida no tiene ya ganas ni voluntad de luchar.

En opinión del salmista, el Señor es especialista en levantar a las personas que se encuentran en esa situación.

La primea reacción de la persona deprimida es desconfiar del amor de Dios. "¿Por qué me tuvo que pasar a mí?", se pregunta. "¿Dónde está Dios, que no ve mi sufrimiento?" Sentir que Dios no la ama, parece ser el calmante para su dolor. Por eso, el salmista presenta el amor de Dios como la receta para salir de ese estado. Este es el punto de partida para la restauración. Sacarlo de la cueva en que el ser humano cayó, la mayoría de las veces por causa de decisiones equivocadas, no es un derecho que él puede exigir. Es solo debido al amor de Dios.

La tercera acción divina muestra la manera como el Señor libra al hombre. "Jehová abre los ojos a los ciegos", dice el salmista. La mayoría de las veces, la solución para todos los problemas está a nuestro alcance, en nuestras manos, pero no la vemos porque la incredulidad, la duda y la desesperación, ciegan la visión.

"Ahogarse en un vaso de agua' es fácil, muy fácil, cuando la lucha solo tiene como recurso la energía humana, la ciencia y la tecnología. Todo tiene lugar en la batalla de la vida, cuando la confianza es depositada en Alguien que está por encima de las fuerzas humanas.

El drama que tú estás viviendo hoy, en tu vida profesional, emocional o familiar, tiene salida. No dejes que la duda te visite. Dios te ama. Aunque no lo sientas. Pide que el Señor abra tus ojos y encara las dificultades sabiendo que no estás solo.

Pocos atravesaron por momentos de angustia y temor como David. Contadas veces alguien fue víctima de tantas intrigas y persecuciones por parte De sus enemigos. A pesar de eso, David siempre confió en el Señor, y dijo: Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos".

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 9 de abril de 2016

MIRA CON QUIÉN ANDAS



Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas. Prov. 1:15.

La noticia me sorprendió. Conocía bien a aquella persona, y sabía que no sería capaz de hacer aquello de que estaba siendo acusada. Y así fue.


El tiempo demostró su inocencia. Meses después me la encontré accidentalmente y al verme, me dijo llorando: "Dios hizo justicia conmigo, pero con todo lo que pasé aprendí una gran lección: Nunca debería haber andado con las personas que realmente cometieron aquel delito".

El consejo divino de hoy es exactamente ese: "Hijo mío, no andes en camino con ellos". ¿Quiénes son? El sabio Salomón los llama "pecadores", y advierte: "Si los pecadores te quisieren engañar, no consientas [ ... ] porque sus pies corren hacia el mal y van presurosos a derramar sangre". *

La expresión hebrea utilizada en el original es halak, que significa andar, no solo en el sentido de moverse, sino también en el de comportarse.

Las personas que no temen a Dios andan desorientadas. La Biblia llama a ese tipo "pecadores", que originalmente quiere decir "aquellos que no dieron en el blanco". No saben para dónde van, porque en realidad ni siquiera saben lo que quieren, siguen la ley del menor esfuerzo, dejándose llevar por la corriente de sus instintos. Y si alguien hace solamente lo que su naturaleza pide, va a acabar andando en el camino del mal.

Andar constantemente con personas que no edifican, encierra dos peligros. El primero, es acabar haciendo lo que ellos hacen y perder el rumbo de la vida. El segundo, es ser confundido con ellos.

Mientras tú vivas en este mundo, te será imposible aislarte. No es ese el tipo de vida que Dios quiere para ti. El cristiano debe ser una persona abierta para relacionarse con todo tipo de gente, pero una cosa es relacionarse por la fuerza de las circunstancias y otra es juntarse deliberadamente con personas que, tarde o temprano, acabarán destruyendo tu vida.

Por eso, hoy, antes de salir de casa, recuerda el consejo de Salomón: "Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas".

* Prov. 1:10, 16.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 8 de abril de 2016

EL PACTO DE DIOS



Si tus hijos guardaren mi pacto, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre. Sal. 132:12.

Un pacto o alianza es un contrato entre dos partes. Hay obligaciones y hay privilegios. La falta de cumplimiento de una de las partes libera a la otra de todo compromiso.


En el versículo de hoy Dios se atribuye para sí la posesión de la alianza.

"Mi pacto", dice. En la Biblia encontramos muchas alianzas entre Dios y su pueblo. Son promesas condicionales. Dios promete algo y estipula la condición. La falta de cumplimiento por parte de la criatura, desobliga a Dios de su promesa.

La diferencia entre un contrato frío y un pacto, es el amor. En un simple contrato ambas partes tienen intereses particulares. Ambos se beneficiarán. En el pacto entre Dios y los hombres, solo se beneficiará uno: la criatura.

Nada puede hacer el hombre en favor de Dios. Dios es Dios. Fue, y seguirá siendo Dios por la eternidad. Lo creas o no lo creas, lo aceptes o no lo aceptes. Él continúa siendo Dios. Si yo rechazo el pacto, eso no afecta su existencia. Cuando yo acepto las condiciones, la persona beneficiada soy yo.

En el versículo de hoy, el salmista expresa la voluntad de Dios. Lo único que espera de la humanidad es que "guarden el pacto". El pacto es el símbolo de la relación de amor entre ambos.

Si un esposo o esposa se saca la alianza del dedo y la tira, está declarando que el amor entre ellos se acabó. El casamiento está deshecho y cada uno seguirá su camino.

Exactamente eso es lo que el ser humano hace con Dios cada vez que no guarda el pacto. En el versículo de hoy la promesa se hace extensiva a los hijos. Hay mucho dolor y sufrimiento que no tiene explicación, pero que, a veces, es consecuencia de las decisiones y actitudes de las generaciones pasadas.

Hoy es un día para repensar las actitudes. Nadie vive para sí y tampoco nadie muere para sí, declara San Pablo.* Cualquier decisión que yo tome hoy tendrá consecuencias para mí, para mis hijos y para los hijos de mis hijos.

Por eso hoy, antes de comenzar este día de actividades, vale la pena recordar lo que Dios dijo: "Si tus hijos guardaren mi pacto, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre".

* Rom. 14:7.

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 7 de abril de 2016

NO COMAS DE SUS DELEITES


No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que hacen iniquidad; y no coma yo de sus deleites. Sal. 141:4.

Gladys entró a mi camarín aquella noche, con ojos llorosos. El mensaje presentado había tocado su corazón. Estaba emocionada. Se sentó delante de mí, suspiró profundamente y dijo: "Desde que era niña me deslumbraban los escenarios, las luces, el brillo de la fama y los aplausos. Hoy tengo todo eso, pero no soy feliz. Me siento más vacía, triste y derrotada que nunca.”

Gladys era una famosa artista de televisión. Había sido criada a partir de principios y valores cristianos, pero en su adolescencia abandonó todo e inició una carrera desenfrenada en busca de lo que consideraba que era lo más importante en la vida.

Aquella noche, después de muchos años, muchas heridas abiertas, lágrimas y noches sin dormir, atormentada por el peso de la culpa, siendo una joven hermosa, admirada y famosa, aceptó la invitación de un amigo para asistir al estadio y oír la palabra de Dios.

El Espíritu de Dios tocó su corazón. Y ahora se encontraba allí, delante de mí, con ojos llorosos y diciendo: "No vale la pena todo lo que he alcanzado. Lo cambiaría todo por una noche en paz con Dios. A veces me gustaría volver a ser una niña, y dormirme escuchando las historias de la Biblia que mi madre me contaba".

"Y no coma yo de sus deleites", afirma el versículo de hoy, refiriéndose a las atracciones que el pecado ofrece. Esto es incuestionable. El pecado atrae. Es un "deleite". De otro modo, no tendría tantos consumidores. Pero lo que no nos muestra es el peso de la culpa, las noches de insomnio, la angustia y la desesperación que sofoca el corazón del pecador.

El mal y la práctica de la perversidad están a nuestro lado todo el día, todo el tiempo, ofreciéndonos sus "deleites" y manjares. Deslumbrando, seduciendo, cautivando. La única seguridad es Jesús. Él es capaz de proteger nuestro corazón de las atracciones efímeras de este mundo. Por eso, no te atrevas a iniciar este día sin tener la certeza de que Jesús está a tu lado. Ábrele tu corazón, clama como el hijo necesitado clama por ayuda a su padre, y pide: "No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que hacen iniquidad; y no coma yo de sus deleites".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 6 de abril de 2016

GUARDA LA PALABRA


En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. Sal. 119:11.

Imagínate un día de mucho calor y polvo, sin poder tomar un baño refrescante. Imagínate tu cuerpo sudado. ¿Puedes sentarte a la mesa con alegría? ¿Puedes acostarte a dormir confortablemente? ¿Puedes acercarte a tu novia y darle un beso? Tal vez consigas hacer eso, pero de seguro tienes la sensación de que algo está mal, de que algo está faltando o sobrando. Tú sabes que mientras no te bañes nada andará bien. Aquella sensación de suciedad te perturbará todo el tiempo. No puedes afirmar que te sientes feliz.

El texto de hoy presenta el secreto divino para conservarte lejos de la contaminación moral. Mientras haya contaminación moral sofocando tu espíritu, no tendrás felicidad. El plan de tu vida no está bien. Caminas rumbo a la destrucción. El fin del camino es un abismo de oscuridad y muerte. La persona puede no tener conciencia de ello, pero instintivamente lo percibe. ¿Cuál es la solución? La respuesta del salmista es: "En mi corazón he guardado tuS dichos, para no pecar contra ti". Es decir, "guardo en el corazón tus palabras".

El problema del ser humano es que trata de ser feliz sin prestar atención a los consejos divinos. Con su camino contaminado, se esfuerza y trata de alcanzar aquello que cree que es necesario para ser feliz: dinero, familia, fama y poder. Con un poco de esfuerzo, puede llegar a conseguir todo eso. Pero cuando llegan las horas silenciosas de la noche, allá en el fondo del corazón, en aquel diálogo consigo mismo, mirándose en el espejo de la propia intimidad, de donde nadie puede huir ni esconderse, tiene que llegar a la conclusión de que algo está equivocado, que algo no funciona, y en esas horas el corazón se siente desesperadamente atormentado y vacío.

De acuerdo con el salmo de hoy, aquella sensación nunca desaparecerá a no ser que tú busques la solución en la fuente de la sabiduría, que es la Palabra de Dios. Es a la luz de las enseñanzas divinas cuando tu racionalismo, gnosticismo o humanismo, dan lugar a un poder mayor que es capaz de colocar orden en tu mundo interior.

Haz de este día un día de sumisión a los consejos divinos. Someterse a Dios es crecer. Seguir sus principios es volar en libertad. No salgas de casa sin decir: "En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti".

Pr. Alejandro Bullón

martes, 5 de abril de 2016

MUJER APASIONADA


La mujer insensata es alborotadora; es simple e ignorante. Prov. 9:13.

En el capítulo 9 de Proverbios, encontramos una metáfora interesante. Pinta a dos lindas mujeres que invitan a las personas a seguidas. La primera de ellas es la señora sabiduría, la otra es la señora insensatez.

El versículo de hoy afirma que la locura, la insensatez, es como una "mujer apasionada". * La palabra hebrea da a entender que ella es seductora, voluptuosa, glamorosa y atractiva. Tiene la facilidad de conquistar y cautivar a mucha gente, pero por detrás de todo aquel aspecto maravilloso, se esconde un ser ignorante.

Ignorante no es aquel que no sabe. El "no saber" es el comienzo de la sabiduría. ¿Cómo podría el hombre haber inventado o descubierto tantas cosas, si al comienzo no hubiese ignorado las informaciones que lo llevaron a investigar? Ignorante es aquel que cree que sabe, cuando en realidad no sabe nada, dice el texto.

Cuenta la anécdota que un "ignorante" llegó a casa con hambre, buscó algo entre las cosas que la esposa acababa de comprar, tomó una barra de jabón y cuando ya estaba llevándolo a la boca, la esposa lo interrumpió:

-¿Qué estás haciendo? ¡Eso es jabón!

-Es queso -respondió el marido con firmeza.

-Pero querido, fui yo que lo compré. Yo compré jabón.

-Yo ya te dije que es queso -afirmó el esposo, mientras daba la primera mordida. En un instante se dio cuenta de su error. Era jabón, pero continuó masticando mientras la espuma le salía por la boca y la esposa lo miraba espantada. -¿Qué estás mirando? -respondió él -Tiene gusto a jabón, pero es queso. ¿Tú te estás riendo? Todos los días, en todos los lugares, puedes encontrar personas ignorantes. Tú y yo corremos diariamente el peligro de caer en las trampas de la seductora insensatez. ¡Cuántos hogares sufren, cuántos negocios quiebran, cuántas carreras se destruyen, cuántas relaciones se rompen por causa de la insensatez!

Es necesario buscar siempre el camino de la sabiduría. La sabiduría llama, toca a la puerta del corazón, quiere entrar en la vida de las personas, en los hogares y en las empresas, pero no derriba la puerta. Es necesario que alguien abra la puerta del lado de adentro.

Haz de este día un día de sabiduría. Sé humilde y receptivo a los consejos divinos y no olvides que "la mujer insensata es alborotadora; es simple e ignorante”.

* Según la versión JFA.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 4 de abril de 2016

COMO EL MONTE SION



Los que confían en Jehová son como el monte de Sión, que no se mueve, sino que permanece para siempre. Sal 125:1.

Los montes son símbolos de permanencia. Si tú ves hoy un árbol y regresas al mismo lugar después de mil años, es poco probable que aquel árbol esté todavía allí en pie. Pero si contemplas el Monte Everest y regresas después de un millón de años, el Everest estará en el mismo lugar.


El salmo de hoy trata de llevarte a confiar en Alguien, y no en algo. Las cosas son necesarias, pero son pasajeras. El dinero, el empleo, la salud, la juventud, la casa, el auto, y hasta la familia, todo puede pasar, puede fallar y puede frustrarse, pero Dios nunca falla.

Este era uno de los salmos que cantaban los peregrinos judíos de cualquier lugar de aquellas tierras, cuando subían y se iban acercando a Jerusalén. Cuando los cautivos regresaron a su hogar, después de los años del exilio, contemplaron de lejos las montañas de Judea. Poco tiempo después pudieron observar las colinas que rodeaban a Jerusalén, y al acercarse más todavía encontraron el monte de Sión.

¿Dónde estaban todos los que habían salido un día de Jerusalén, cautivo, llevado a Babilonia? Muchos habían muerto. Otros habían envejecido y otros habían desaparecido en el tiempo y en las sombras del olvido. Pero el monte de Sión estaba allí, indómito, inalterable e inmutable.

Imagínate al pueblo cantando: "Los que confían en Jehová son como el monte de Sión". Ellos habían sido llevados como cautivos porque habían confiado en sus propias fuerzas y se habían olvidado de Dios. Ahora, después de haber sufrido las consecuencias de su rebeldía, retornaban a casa cantando emocionados la única verdad que los libraría de los sufrimientos futuros.

Este salmo se aplica también a nuestros días. ¿En quién confiar? ¿En tu empresa, en tu trabajo, en el dinero que tienes invertido, en tu juventud, en tu fuerza, o en el Señor?

Si tú miras a Dios en busca de seguridad, nunca te sentirás frustrado. Él conoce el futuro. Él sabe qué es lo que necesitas, incluso antes de que tú tengas conciencia de ello. Aunque pierdas todo repentinamente, él te ayudará a saldar tus compromisos y a salvar a tu familia. El salmo no dice que el monte no será azotado por las inclemencias del clima, dice que permanecerá para siempre. Por tanto, si tus ojos están puestos en Jesús, no te desesperes, porque "los que confían en Jehová son como el monte de Sión, que no se mueve, sino que permanece para siempre".

Pr. Alejandro Bullón