viernes, 18 de agosto de 2017

DEVUELVE A DIOS LO SUYO

Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti. (Gén. 28: 22).

Siguiendo la costumbre de conmemorar los acontecimientos de importancia, Jacob erigió un monumento a la misericordia de Dios, para que siempre que pasara por aquel camino, pudiese detenerse en ese lugar sagrado para adorar al Señor. . . Con profunda gratitud repitió la promesa que le aseguraba que la presencia de Dios estaría con él; y luego hizo el solemne voto: "Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si tornare en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios, y esta piedra que he puesto por título, será casa de Dios: y de todo lo que me dieres, el diezmo lo he de apartar para ti".

Jacob no estaba tratando de concertar condiciones con Dios. El Señor ya le había prometido prosperidad, y este voto era la expresión de un corazón lleno de gratitud por la seguridad del amor y la misericordia de Dios. Jacob comprendía que Dios tenía sobre él derechos que estaba en el deber de reconocer, y que las señales especiales de la gracia divina que se le habían concedido, le exigían reciprocidad. Cada bendición que se nos concede demanda una respuesta hacia el Autor de todos los dones de la gracia. El cristiano debiera repasar muchas veces su vida pasada, y recordar con gratitud las preciosas liberaciones que Dios ha obrado en su favor, sosteniéndole en la tentación, abriéndole camino cuando todo parecía tinieblas y obstáculos, y dándole nuevas fuerzas cuando estaba por desmayar. Debiera reconocer todo esto como pruebas de la protección de los ángeles celestiales. En vista de estas innumerables bendiciones debiera preguntarse muchas veces con corazón humilde y agradecido: "¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo"? (Sal. 116: 12).

Nuestro tiempo, nuestros talentos y nuestros bienes debieran dedicarse en forma sagrada al que nos confió estas bendiciones. Cada vez que se obra en nuestro favor una liberación especial, o recibimos nuevos e inesperados favores, debiéramos reconocer la bondad de Dios, expresando nuestra gratitud no sólo en palabras, sino, como Jacob, mediante ofrendas y dones para su causa. Así como recibimos constantemente las bendiciones de Dios, también hemos de dar sin cesar (Patriarcas y Profetas, págs. 184, 185)


E. G. White

martes, 15 de agosto de 2017

POR AMOR DE SU NOMBRE

Porque tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás. Sal. 31:3.

Este es un salmo de aparentes contradicciones. El salmista afirma que el Señor es su roca y su “fortaleza”, pero en el versículo 10 se lamenta: “Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar”. ¿Qué tipo de roca o fortaleza es esa, que no puede sacarlo de la tristeza y de los gemidos?

Este salmo es una fotografía de la realidad humana. Es la lucha entre la fe y los sentimientos. De un lado, la confianza y la certidumbre. Del otro, la duda y la ansiedad. “Yo sé que Dios me va a proteger, pero ¿y si no me protege?” Este es el frecuente drama del cristiano.

El versículo de hoy nos da la seguridad de que Dios actuará. El salmista enfatiza: “por tu nombre me guiarás y me encaminarás”. Aquí aparece la teología del conflicto cósmico y la razón del sufrimiento humano.

¿Por qué el enemigo trae dolor, lágrimas y tragedias a los hijos de Dios? Porque quiere que la criatura piense que el sufrimiento es causado por Dios y así se rebele contra el Creador. Fue por eso que Satanás le dijo a Dios con relación a Job: “Extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu propia presencia”. Después, el relato afirma:

“Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza”.*

¿Quién es el que trae sufrimiento al ser humano? Satanás. Pero él quiere que tú pienses que es Dios el que te hace sufrir. Ante esta realidad, David dice: “por tu nombre me guiarás y me encaminarás”.

Cuando tú sufres, está en juego el nombre de Dios. Su carácter y su soberanía. El enemigo hace que tú cierres los oídos a los consejos divinos y que termines lastimándote. Inmediatamente después, coloca en tu mente la idea de que Dios es injusto, que no se acuerda de ti o que te abandonó. En esa hora es cuando Dios será tu roca y tu fortaleza. Te extenderá la mano, por dos razones. Porque te ama y quiere verte feliz, y también porque su nombre está en juego. Cada vez que tú sufres, los ángeles del universo están ansiosos para ver cómo reaccionas. Con tu manera de reaccionar estarás enalteciendo la misericordia divina o denigrando el carácter del Creador.

Por eso, hoy, descansa en las promesas de Jesús. “Porque tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás”.

*Job 2:5,7.


Pr. Alejandro Bullón

sábado, 12 de agosto de 2017

ANDAR EN INTEGRIDAD

El que camina en integridad anda confiado; mas el que pervierte sus caminos será quebrantado. Prov. 10:9.

Vivimos en días de inseguridad. Hay violencia por todos lados. Tú sales de casa por la mañana y no estás seguro de volver a la anoche. Las empresas privadas de seguridad han crecido mucho en los últimos años. ¿Quién no desea protegerse?

En el versículo de hoy encontramos la receta divina para andar seguro. "El que camina en integridad -afirma el escritor bíblico- anda confiado". Integridad en hebreo tiene el significado de "estar completo". Si las flechas envenenadas estuviesen hiriendo a todo el mundo, tú estarás seguro si tu cuerpo está protegido en el refugio. No puede quedar nada de ti afuera. Ni la cabeza, ni los brazos, ni los pies. El refugio es tu seguridad.

Esta es la recomendación divina: Anda en los caminos del Señor con todo tu ser, de forma completa, con tu mente, con tu cuerpo y con tu alma. No te dividas, no te desintegres. Eso puede ser fatal.

Lo contrario de la integridad, en la opinión de Salomón, es la perversidad. El diccionario define la perversión como corrupción o deterioro. Cuando una persona muere, su cuerpo entra en descomposición. Es un proceso lento. Segundo a segundo. Minuto a minuto. Día tas día, hasta que queda completamente podrido y con el tiempo, se transforma en polvo.

Ese es el futuro para el que no sigue con integridad los consejos divinos. El peligro que corremos no es lo que los hombres nos puedan hacer. No son las amenazas de la noche o del día, ni los flagelos o cataclismos de la naturaleza. El gran peligro es quedar con un pie dentro del refugio y otro afuera.

Pretender servir a dos señores es cruel. Ningún ser dividido tiene paz. Vive, pero está muerto. Desintegrándose. Deteriorándose en un proceso lento, doloroso e irreversible.

¿Hay esperanza para quien se auto infligió heridas psicológicas y emocionales, tratando de vivir una vida doble? Cuando Jesús estuvo en esta tierra encontró personas destruidas, como la samaritana, María Magdalena y Zaqueo, y los reconstruyó por dentro. Los hizo de nuevo. Los curó.

Hoy Jesús continúa dispuesto a hacer maravillas. Todo lo que hay que hacer es ir a él, y decirle: ¡Aquí estoy, Señor! Toma mi vida en tus manos. Lo hago de todo corazón, porque "el que camina en la integridad anda confiado; mas el que pervierte sus caminos será quebrantado".


Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 9 de agosto de 2017

TELAS DE ARAÑA

Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. Prov. 6:2.

Nunca digas algo que necesite ser explicado. Las palabras sabias son claras, cristalinas y verdaderas. La mentira es como una tela de araña. Cuanto más intentas salir de ella, más preso quedas. Cuanto más explicas, más complicas.

La palabra es una de las mayores bendiciones del ser humano. Es el mayor y mejor instrumento de comunicación. A través de ella tú puedes dar a conocer los sentimientos más nobles o más bajos. Con la palabra tú construyes, diseñas y escribes los cuadros más bellos. Con ella también traicionas, desfiguras y engañas.

En el versículo de hoy, el sabio Salomón presenta la palabra como instrumento de opresión. Irónico como pueda parecer, la víctima es el mismo dueño de la palabra.

El otro día leí la noticia de un niño de dos años que murió asfixiado con una bolsa de plástico. Me duele solo imaginar a aquella criatura queriendo sacar la cabeza, desesperada, tratando de respirar, mientras el plástico penetraba cada vez más en sus narices. El proverbio de hoy transfiere esta situación a la persona que habla sin pensar. Se asfixia en sus propias palabras. Se enreda, queda presa.

La persona que miente, lo hace porque se siente insegura. Finge ser lo que no es. Pinta cuadros irreales, describe situaciones ficticias. Esconde la verdad por miedo. En realidad, no se acepta tal como es.

Cuando Jesús le dijo a la samaritana: "Vé, llama a tu marido, y ven acá", recibió como respuesta: "No tengo marido". Mentira. Tenía marido. Pero Jesús crea un clima de amor y seguridad para que ella abra el corazón. "Bien has dicho", afirma el Maestro.* El mira dentro de ella, mira su mundo lleno de sombras, inseguridades y temores. Jesús está siempre dispuesto a encaminar a las personas por la senda de la verdad, porque ese es el único camino de libertad y paz.

A partir de aquel momento, la samaritana ya no necesitaba mentir. Estaba libre. Ya no era prisionera de sus mentiras, sus medias verdades o simplemente de sus silencios.

Encontrar a Jesús es encontrar la seguridad y la libertad. La vida se hace cristalina y las palabras transparentes. Recuerda el consejo del sabio: "Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios".

* Juan 4:16-18.


Pr. Alejandro Bullón

domingo, 6 de agosto de 2017

¡TRAICIÓN!

Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él. Sal. 55:12.

Absalón, el hijo rebelde de David, avanzaba con sus ejércitos en dirección ' *a Jerusalén. El rey amaba la ciudad y sabía que si se quedaba allí para enfrentar al enemigo, la ciudad de Jerusalén sería destruida. De modo que, guiado por el buen sentido, inició la retirada.

"David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían. Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón".*

Ahitofel había sido hasta entonces miembro prominente del consejo real de David. El rey confiaba en él y su tristeza aumentó al sentirse traicionado por un amigo.

Toda traición es dolorosa, y cuando el traidor es alguien en quien tú confías parece que el suelo tiembla bajo tus pies. No hay peores enemigos que aquellos que se fingen amigos. Porque ellos te conocen y saben cuáles son tus puntos frágiles.

Observa la tristeza del rey: "Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía y mi familiar; que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios".**

Es asombroso saber que Ahitofel congregaba con David en la misma iglesia. También existen traidores en la iglesia, entre los que dicen ser cristianos. Asusta, pero es real. Hay personas que nunca permiten que el evangelio trabaje en su corazón, que viven un cristianismo teórico, de fachada, pero el corazón nunca fue convertido.

El fin de Ahitofel fue triste. Acabó traicionándose a sí mismo. Se suicidó. La amistad es algo tan sagrado que el mismo Señor Jesucristo dice que es nuestro Amigo. Pero el traidor, por conveniencia, por envidia, o simplemente por maldad, pisa la tierra sagrada de la amistad para corromperla con la traición.

Si tú fuiste herido por la actitud desleal de un "amigo", pídele a Dios que te quite la amargura del corazón. Administra la traición con altruismo. Aprende a perdonar. Jesús aceptó que el traidor Judas participara de la última cena con él. No lo condenó. Dejó que la propia vida se encargase de cobrarle el precio de la traición.

2Sam. 15:30,31. "Sal 55:13, 14. 203


Pr. Alejandro Bullón

jueves, 3 de agosto de 2017

SED DE DIOS

Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas. Sal. 63:1.

Este salmo lo escribió David mientras atravesaba el desierto de Judá, perseguido por su propio hijo Absalón y traicionado por Ahitofel, uno de sus consejeros más cercanos.

El salmista estaba herido y triste, pero en medio de la tristeza hizo una declaración extraordinaria de fe: "Dios, Dios mío eres tú". La expresión "Dios mío" denota la profunda experiencia espiritual de alguien que en cierto momento soltó la mano poderosa de Dios y conoció las profundidades del pecado, pero que se levantó e hizo de su comunión con el Señor algo personal.

David no se contentaba con saber que Dios existía, quería que ese Dios fuese suyo. Spurgeon decía: "¿Pueden los ángeles entonar una canción más dulce que ésta?" Creo que no. No puede haber sentimiento más sublime que la paz que se apodera del corazón de quien hizo de Dios "su Dios".

El versículo de hoy muestra cómo fue que el salmista llegó a tener esa experiencia. "Yo te busco ansiosamente. En la lengua original dice "de madrugada te buscaré", tal como aparece en muchas versiones de la Biblia. Si juntamos ambas expresiones, habremos encontrado el secreto de David, "buscar a Dios de mañana, con ansiedad". No es fácil, porque el ser humano prefiere la acción en lugar de la devoción.

Cuando tú sales corriendo, de mañana, para cumplir tus deberes diarios, sin haber pasado tiempo con Dios, puede ser que las cosas salgan como lo habías planeado, pero tendrás en un rincón del corazón, la sensación de que algo no está bien. Es la inconsciente nostalgia de Dios, la instintiva necesidad del alma.

Mientras andaba por el desierto de Judá, el salmista contemplaba la tierra árida y sin vida. La falta de agua transformaba aquel lugar en tierra de chacales, víboras y escorpiones, tierra de muerte, ávida por una gota de agua. Aquel cuadro deprimente, impresionó el corazón de David, y dijo: "mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas".

Jesús es la fuente de agua que satisface la sed del corazón. El que bebe de esa agua, nunca más se sentirá vacío del alma. Por eso, di hoy como David: "Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas".


Pr. Alejandro Bullón

martes, 1 de agosto de 2017

UN INGREDIENTE DE LA FELICIDAD

Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso. Sal 82:3.

Virgil Gheorghiu, en su novela titulada La hora veinticinco, narra el drama de Iohann Moritz, un simple campesino rumano que no se preocupaba por las dificultades que los judíos enfrentaban en su tierra, hasta que en la guerra, lo confundieron con uno de ellos. Fue llevado a un campo de concentración, a pesar de sus protestas. Más tarde, en el camión en que llevaban a los judíos, alguien le preguntó: "¿Por qué está usted rebelado?" y él respondió: "No tengo nada en contra de los judíos, pero yo no soy uno de ustedes". Y el judío le retrucó: "Yo lo sé. Pero ahora eres uno de los nuestros."

Difícilmente el ser humano entenderá cómo se siente el débil, el huérfano, el afligido, o el desamparado, hasta subir en el camión que lleva a todas esas personas por el camino injusto de la vida que la estructura social les impone. Pero el consejo divino es: Preocúpate por ellos si quieres ser feliz.

El versículo de hoy no presenta una orden, sino un ingrediente de la felicidad. No es una carga, un peso, ni una obligación. Las enseñanzas bíblicas son secretos para una vida feliz. Hacer el bien, hace bien. La alegría que tú proporcionas con un gesto de nobleza, deja en ti un sentimiento de satisfacción y paz que no podrías comprar con todo el oro del mundo.

Debía tener 10 u 11 años de edad cuando encontré un billete de 50 soles. Me sentí feliz, eufórico, di saltos de alegría. Era mucho dinero. En aquel entonces, mi gran sueño era comprar un par de botines de fútbol. De repente, me crucé con otro muchacho de la misma edad. Estaba llorando.

-¿Qué te pasa? -le pregunté. Perdí un billete de 50 soles que mi padre me dio para pagar la cuenta en el almacén -me dijo. No lo pensé dos veces. Le devolví el billete.

¿Fue tan solo un acto de honestidad? Puede ser, pero me hizo mucho bien. Al segur mi camino, ya no tenía la euforia que había sentido cuando encontré el billete. Era otro sentimiento. Era una paz que nunca antes había sentido. Valía mucho más que un par de botines.

Al caminar por los caminos de la vida hoy, recuerda el consejo divino: "Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 30 de julio de 2017

DIOS QUIERE DIRIGIR A SU PUEBLO, SI ELLOS SE LO PERMITEN

"Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros" (1 Sam. 8:19).

El Señor indicó a Samuel que accediera a la petición del pueblo, pero que les advirtiese enérgicamente con respecto al pecado de elegir un gobernante temporal despreciando el gobierno divino... La idea de un monarca no armonizaba con el plan divino, sino con el orden de las naciones que no conocían ni aceptaban a Dios.

Después de esta tajante declaración, el pueblo siguió insistiendo en sus ideas y Samuel consintió. El pueblo estaba decidido a tener un rey. Concluyeron que Samuel no comprendía bien la situación. Pues si tan sólo conociera todas las circunstancias, los motivos y los designios y entendiera las grandes ventajas, él mismo estaría tan dispuesto como ellos a tener un rey y, de este modo, no serían considerados como inferiores ni despreciados por las demás naciones. En su ceguera espiritual no podían ver más allá de Samuel ni discernir que era la Palabra de Dios la que escuchaban a través de su siervo.

Dios estaba conduciendo, orientando y trabajando en favor de su pueblo de muchas maneras imperceptibles a los ojos humanos. Sus enemigos no podían discernir el origen de su sabiduría y poder, ni tampoco quién debía ser glorificado por la liberación asombrosa y el éxito sorprendente. Dios obró por medio de Gedeón. Pero la forma de liberación que empleó era de tal naturaleza que ningún ser humano podía adjudicarse la gloria y, al recordar la maravillosa victoria, no podrían exaltar la sabiduría de ningún mortal... El poder, la potencia y la sabiduría estaban en el cielo, pero ellos los querían sobre la tierra. Eran de Dios, el poderoso Rey, pero ellos querían ver todos estos atributos incorporados en una persona. Bajo esa luz, Dios consideró que Israel había pecado al rechazarlo. Si hubieran abrigado un temor reverente por Dios y lo hubieran considerado el supremo Gobernante, nunca habrían otorgado autoridad al poder humano ni permitido luego ser controlados por él.

Sin embargo, el Señor no iba a dejar que se colocara a Saúl en un puesto de responsabilidad sin que recibiera la luz divina. Debía recibir una nueva vocación, y el Espíritu del Señor vino sobre él. El efecto fue su transformación en un hombre nuevo. El Señor dio a Saúl un nuevo espíritu, otros pensamientos, otros propósitos y otros deseos que los que había tenido antes. Esta instrucción, con el conocimiento espiritual de Dios, debía unir su voluntad con la de Jehová.

Al conocer la voluntad de Dios, que le fue comunicada en forma íntegra, ¿pasó Saúl la prueba? ¿Honró entonces a Dios? Cuando fue puesto a prueba, no escuchó ni obedeció la orden expresa de Dios, sino que se aventuró en la transgresión (Carta 12a 1888).


E. G. White

jueves, 27 de julio de 2017

TU ROSTRO LO DICE

Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta. (Gén. 4: 6, 7).

El Señor vio la cólera de Caín. Vio el decaimiento de su semblante. De esta forma se nos revela cuán de cerca sigue el Señor toda acción, todas las intenciones y propósitos, sí, aun la expresión del semblante. Aunque el hombre no diga nada, su rostro puede expresar su negación a seguir el camino y la voluntad de Dios (SDA Bible Commentary, tomo 1, Pág. 1086).

Notad las palabras del Señor. . . Esta pregunta puede dirigirse a todo hombre y mujer jóvenes, quienes, como Caín, revelen su ira. . . al actuar guiados por los impulsos de Satanás, en directa oposición a los requerimientos de Dios (Manuscrito 77, 1897).

Si UD. decide desechar la influencia sagrada y refrenadora de la verdad, Satanás le conducirá cautivo a su voluntad. UD. estará en peligro de caer víctima de sus apetitos y pasiones, y de dar rienda suelta a las concupiscencias, al mal y a los deseos abominables. En vez de reflejar en su rostro una calma serena bajo la prueba y la aflicción, como el fiel Enoc, e irradiar la esperanza y la paz que sobrepujan el entendimiento, estampará en su rostro la huella de los pensamientos carnales y los deseos concupiscentes. Llevará la impresión de lo satánico en vez de lo divino (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 199, 200).

Muchos niños y jóvenes llevan estampado su carácter en su semblante. Llevan la historia de su vida en las facciones del rostro. . . Si Cristo es el principio permanente del corazón, podréis leer pureza, refinamiento, paz y amor en las facciones del rostro. En otros semblantes un carácter malo exhibe su letrero; se hallan allí expresados el egoísmo, la astucia, el engaño, la falsedad, la enemistad y los celos. ¡Cuán difícil es que la verdad impresione el corazón y el semblante de tales caracteres!. . .

Cristo ha provisto toda la cultura espiritual para sus hijos. Si Jesús mora en el alma, el corazón se llena de las santas gracias de su Espíritu, el cual se manifiesta en la transformación de las facciones. Si queréis tener hermosura y amabilidad de carácter, debéis tener la ley divina escrita en el corazón y practicarla en la vida (Consejos sobre la Obra de la Escuela Sabática, págs. 125, 126).


E. G. White

lunes, 24 de julio de 2017

NO PODEMOS OCULTARNOS DE DIOS

Ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros. (Jos. 7: 12, úp).

El pecado de un hombre causó la derrota de Israel ante el enemigo. Se necesitaba algo más que oración. Debían levantarse y purificar el campamento de Israel (Manuscrito 12, 1893, pág. 2).

¿Habéis considerado por qué todos los que estaban relacionados con Acán también recibieron el castigo de Dios? Porque no habían sido disciplinados y educados según las instrucciones dadas en la gran norma de la ley de Dios. Los padres de Acán habían educado a su hijo de tal forma que éste se sentía libre de desobedecer la palabra del Señor; los principios que le habían inculcado en su vida lo llevaron a tratar a sus hijos en una forma tal que ellos también estaban corrompidos. . . El castigo. . . revela el hecho de que todos estaban implicados en la transgresión (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 998).

La historia de Acán enseña la solemne lección de que por el pecado de un hombre, el desagrado de Dios recaerá sobre un pueblo o una nación hasta que la transgresión sea descubierta y castigada. El pecado es corruptor por naturaleza. Un hombre infectado de esa lepra mortal puede transmitir la mancha miles. Los que ocupan posiciones de responsabilidad como guardianes del pueblo, traicionan la confianza depositada en ellos si no son fieles en buscar, descubrir y reprender el pecado. . .

El amor de Dios nunca inducirá a disminuir la importancia del pecado; nunca cubrirá o excusará un mal no confesado. . . [La ley de Dios] tiene que ver con todos nuestros actos, pensamientos y sentimientos. Nos sigue, y penetra hasta llegar al motivo secreto que impulsa cada uno de nuestros actos. A causa de la complacencia en el pecado, los hombres son llevados a considerar livianamente la ley de Dios. Muchos ocultan sus transgresiones de la vista de sus semejantes, y se hacen la ilusión de que Dios no será estricto en señalar la iniquidad. Pero su ley es la gran norma de justicia, y cada acto de la vida debe compararse con ella en aquel día cuando Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. La pureza del corazón conducirá a la pureza de la vida. Todas las excusas para el pecado son vanas. ¿Quién puede defender al pecador cuando Dios testifica contra él? (Id., págs. 996, 997)


E. G. White

viernes, 21 de julio de 2017

VENGANZA DIVINA

No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. (Rom. 12: 19).

Aunque Nabal había desatendido al grupo necesitado compuesto por David y sus hombres, esa misma noche ofreció una fiesta dispendioso para sí mismo y sus amigos bulliciosos, y se excedió en comer y beber hasta hundirse en un estupor de borracho (Manuscrito 17, 1891).

A Nabal no le preocupaba gastar una cantidad exorbitante de su fortuna en complacerse y glorificarse a sí mismo; pero le parecía un sacrificio demasiado penoso compensar a los que habían sido como un muro para sus rebaños y manadas con algo que no afectaría mayormente su presupuesto. Nabal era como el hombre rico de la parábola. Tenía sólo un pensamiento: usar los dones misericordiosos de Dios para complacer sus egolátricos apetitos sensuales. No tenía un pensamiento de gratitud para el Dador. No era rico para con Dios porque el tesoro eternal no le atraía. El pensamiento absorbente de su vida era la riqueza presente, la ganancia presente. Eso era su dios (SDA Bible Commentary, tomo 2 págs. 1021, 1022).

Nabal era un cobarde; y cuando se dio cuenta de cuán cerca su tontería le había llevado de una muerte repentina, quedó como herido de un ataque de parálisis. Temeroso de que David continuase con su propósito de venganza, se llenó de horror, y cayó en una condición de insensibilidad inconsciente. Diez días después falleció. La vida que Dios le había dado, sólo había sido una maldición para el mundo. En medio de su alegría y regocijo, Dios le había dicho, como le dijo al rico de la parábola: "Esta noche vuelven a pedir tu alma" (Luc. 12: 20) (Patriarcas y Profetas, pág. 725).

Cuando David se enteró de la muerte de Nabal, agradeció a Dios que había tomado la venganza en sus propias manos.

Había sido alejado del mal, y el Señor había devuelto la maldad del impío sobre su propia cabeza. Al observar en este incidente la forma en que trató Dios con Nabal y David, los hombres pueden sentirse alentados a poner sus casos en las manos de Dios, que en el momento apropiado él arreglará las cosas (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1022).


E. G. White

martes, 18 de julio de 2017

DEMASIADO BEBIDOS

El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra, no es sabio. (Prov. 20: 1).

Nunca hubieran cometido Nadab y Abiú su fatal pecado, si antes no se hubiesen intoxicado parcialmente bebiendo mucho vino. Sabían que era menester hacer la preparación más cuidadosa y solemne antes de presentarse en el santuario donde se manifestaba la presencia divina; pero debido a su intemperancia se habían descalificado para ejercer su santo oficio. Su mente se confundió y se embotaron sus percepciones morales, de tal manera que no pudieron discernir la diferencia que había entre lo sagrado y lo común.

A Aarón y a sus hijos sobrevivientes, se les dio la amonestación: ". . . no beberéis vino ni sidra. . . para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio". . . El consumo de bebidas alcohólicas tiene el efecto de debilitar el cuerpo, confundir la mente y degradar las facultades morales. Impide a los hombres comprender la santidad de las cosas sagradas y el rigor de los mandamientos de Dios. Todos los que ocupaban puestos de responsabilidad sagrada debían ser hombres estrictamente temperantes, para que tuviesen lucidez para diferenciar entre lo bueno y lo malo, firmeza de principios y sabiduría para administrar justicia y manifestar misericordia.

La misma obligación descansa sobre cada discípulo de Cristo. . . A la iglesia de Cristo de todas las edades se le dirige esta solemne y terrible advertencia: "Si alguno violare el Templo de Dios, Dios destruirá al tal: porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es" (1 Cor. 3: 17) (Patriarcas y Profetas, págs. 376, 377).

El caso de los hijos de Aarón ha sido registrado para beneficio del pueblo de Dios, y debería enseñar a los que especialmente se están preparando para la segunda venida de Cristo, que la complacencia de un apetito depravado destruye la sensibilidad del alma, y afecta tanto a los poderes de raciocinio que Dios ha dado al hombre, que las cosas espirituales y santas pierden su carácter sagrado. La desobediencia parece placentera en vez de excesivamente pecaminosa (I, pág. 132).


E. G. White

sábado, 15 de julio de 2017

UN SUICIDA

La justicia del perfecto enderezará su camino; mas el impío por su impiedad caerá. (Prov. 11: 5).

En las llanuras de Sunem y en las laderas del monte Gilboa, los ejércitos de Israel y las huestes filisteas se trabaron en mortal combate. Aunque la temible escena de la cueva de Endor había ahuyentado toda esperanza de su corazón, Saúl luchó con valor desesperado por su trono y por su reino. Pero fue en vano. "Los de Israel huyeron delante de los filisteos, y cayeron muertos en el monte de Gilboa". Tres hijos valerosos del rey perecieron a su lado. Los arqueros apremiaban más y más a Saúl. Habían visto a sus soldados caer en derredor suyo, y a sus nobles hijos abatidos por la espada. Herido él mismo, ya no podía pelear ni huir. Le era imposible escapar, y resuelto a no ser capturado vivo por los filisteos, ordenó a su escudero: "Saca tu espada, y pásame con ella". Cuando el hombre se negó a levantar la mano contra el ungido del Señor, Saúl se quitó él mismo la vida dejándose caer sobre su propia espada. Así pereció el primer rey de Israel cargando su alma con la culpa del suicidio (Patriarcas y Profetas, págs. 736, 737).

Siguiendo los dictados de Satanás, Saúl apresuró el mismo resultado que con habilidad no santificada, estaba tratando de impedir.

El consejo del Señor había sido despreciado una y otra vez por el rey rebelde, y el Señor lo había abandonado a la insensatez de su propia sabiduría. La influencia del Espíritu de Dios lo hubiera contenido de seguir la impía conducta que había elegido, que a su tiempo produjo su ruina. Dios odia todo pecado, y cuando el hombre rehúsa persistentemente todo el consejo del Cielo, es abandonado al engaño del enemigo para ser arrastrado por sus propias pasiones, y seducido (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1019).

El primer rey de Israel resultó un fracaso, porque puso su voluntad sobre la voluntad de Dios. Mediante el profeta Samuel, el Señor instruyó a Saúl que como rey de Israel su curso de acción debía estar regido por la más estricta integridad. Entonces Dios bendeciría su gobierno con prosperidad.

Pero Saúl se negó a hacer de la obediencia a Dios su primera consideración, y de los principios del cielo el gobierno de su conducta. Murió en medio de la deshonra y la desesperación (Id., pág. 1017).


E. G. White

miércoles, 12 de julio de 2017

EL CONOCIMIENTO PRÁCTICO

Según su sabiduría es alabado el hombre; mas el perverso de corazón menospreciado. Prov. 12:8.

La palabra traducida aquí como "sabiduría" o conocimiento, en el texto hebreo original es sékel, que significa literalmente inteligencia para resolver situaciones difíciles, como en el caso de Abigail, ante la insensatez de su esposo Nabal.

Durante mucho tiempo los pastores de Nabal habían pastoreado sus ovejas en los campos de David, donde recibieron seguridad, protección y, muchas veces, comida. Ahora, David y sus hombres, andando por el desierto necesitaron alimento de Nabal -a quien la Biblia describe como "hombre perverso" e "insensato"—, pero él se negó a ayudar a aquel de quien siempre había recibido ayuda.

Esto encolerizó a David y tomando 400 hombres fue allá con el propósito de destruir al ingrato y malvado Nabal. La esposa de este hombre perverso, Abigail, al enterarse de la actitud insensata del marido, salió al encuentro de David, llevando comida en abundancia y consiguió apaciguar la ira del futuro rey de Israel. La Biblia describe a Abigail como una mujer de buen entendimiento, el mismo término que Salomón usa en el proverbio de hoy*

La sabiduría es, entre otras cosas, la capacidad para simplificar la vida hacerla sencilla, ser capaz de evitar problemas y encontrar soluciones. El hombre que actúa de ese modo "será alabado", dice el texto, refiriéndose al resultado natural de vivir con sabiduría.

La mayoría de los problemas que enfrentamos podrían evitarse, especialmente en el terreno de las relaciones humanas. Las relaciones problemáticas desencadenan una vida problemática. Hay personas que son problemas ambulantes. Adonde van siempre "encuentran" problemas, ignorando que son ellas mismas las que crean las dificultades.

¿Cómo distinguir los asuntos de la vida que necesitan ser discutidos o evitados? ¿Cómo saber si vale o no la pena "pelear" por un punto de vista? La sabiduría es la única virtud que nos capacita para saber la diferencia. La sabiduría es un don que Dios concede a los que humildemente lo buscan, con el propósito de seguir sus consejos.

Haz de este día un día de sabias decisiones. Aprende a renunciar, a pedir perdón o a cambiar de rumbo si fuere necesario, porque "según su sabiduría es alabado el hombre; mas el perverso de corazón será menospreciado".

* Cf. 1 Sam. 25:3.


Pr. Alejandro Bullón

domingo, 9 de julio de 2017

RECONÓCELO

Dad a Jehová la gloría debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad. Sal. 29:2.

La alabanza es el instrumento divino para ayudarnos a enfrentar las tormentas de la vida. Los salmos nos muestran eso. La vida de David era una vida de persecución y lucha. Siempre, cuando se sentía abandonado, se preguntaba: "¿Por qué sucede esto conmigo?" Si el poeta Víctor Hugo viviese en los días de David, tal vez respondería: "los ojos no pueden ver bien a Dios, sino a través de lágrimas". Cuando todo anda bien damos por "entendido" que Dios está presente. Es necesario pasar por dificultades para ver al Señor como una realidad.

En el salmo de hoy, David alaba a Dios por la tormenta. La tempestad, el cielo oscuro, los relámpagos y los truenos, en vez de asustarlo, llevaron su espíritu a adorar. Es más, el salmista encontraba motivo para adorar a Dios en todo. En el Salmo 8, alaba por causa de la luna y las estrellas. En el Salmo 19, adora por causa del firmamento y, aquí en el Salmo 29, porque oye el ruido ensordecedor del trueno.

Una vida victoriosa necesita ser una vida de alabanza. La alabanza es la gratitud por la certeza de la existencia del sol, aunque sea de noche, o aunque la tormenta parezca dominar las circunstancias.

En el versículo de hoy encontramos dos imperativos: Dar y adorar. Aunque parecidas, ambas palabras son similares, o tal vez diferentes, o complementarias. Una lleva a la otra.

Dar gloria es reconocer a Dios como Dios, y adorar es someterse a su voluntad. El es Dios y nosotros somos criaturas. El salmista, en un corto salmo, de apenas 11 versículos, reconoce a Dios como Señor 18 veces, y en 7 ocasiones menciona la "voz de Jehová". Su adoración no es solo palabras cargadas de emoción. Es la disposición de obedecer la "voz del Señor". Y cuando tú estás dispuesto a obedecer a Dios no tienes porqué temer delante de las tormentas de la vida. Jesús es tu piloto y llevará tu barco al puerto seguro.

¿Cuáles son los desafíos que tienes por delante hoy? ¿Te sientes pequeño ante las circunstancias? Reconoce a Dios como tu Dios. Acepta ser guiado por él y verás, más pronto de lo que piensas, el sol brillando Otra vez. Y no olvides: "Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad".


Pr. Alejandro Bullón

jueves, 6 de julio de 2017

UNA VOZ DE GOZO

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! (Fil. 4: 4).

El gran apóstol Pablo era firme cuando estaban en juego el deber y los principios, pero la cortesía era un rasgo notable de su personalidad y ésta le daba acceso a la clase más alta de la sociedad. Pablo nunca dudó de la habilidad de Dios o de su buena voluntad para darle la gracia que necesitaba a fin de vivir la vida de cristiano. . . El no vivía bajo una nube de duda, recorriendo a tientas su camino en la bruma y la oscuridad de la incertidumbre, quejándose de privaciones y pruebas. Su voz de gozo, llena de esperanza y valor, resuena a lo largo de todo el trayecto hasta nuestro tiempo. Pablo tenía una experiencia religiosa sana. El amor de Cristo era su gran tema y el poder que lo constreñía y lo gobernaba.

En las circunstancias más desalentadoras, que hubieran tenido una influencia deprimente sobre los cristianos tibios, era firme de corazón, lleno de valor, esperanza y alegría. . .

Se veía en él la misma esperanza y alegría cuando estaba sobre la cubierta del barco, con la tempestad golpeando a su alrededor, y el barco rompiéndose en pedazos. Dio órdenes al comandante del barco y preservó las vidas de todos los que estaban a bordo. Aunque prisionero, fue en realidad el amo del barco, el hombre más libre y más feliz de a bordo. . .

Delante de reyes y dignatarios de la tierra, que tenían su vida en sus manos, no se acobardó porque había dado su vida a Dios y ella estaba oculta en Cristo. Mediante su cortesía, suavizó los corazones de esos hombres vigorosos, de genio violento, malvados y corruptos, tanto de corazón como de vida. . . El comportamiento apropiado, fruto de la verdadera cortesía, marcó toda su conducta. Cuando extendía la mano al hablar, como era su costumbre, el ruido que hacían las cadenas no le causaba vergüenza o turbación. Las consideraba como señales de honor y se regocijaba de poder sufrir por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. . . Su razonamiento era tan claro y convincente que hizo temblar al rey licencioso. . . La gracia, como un ángel de misericordia, hace que su voz se escuche dulce y clara, repitiendo la historia de la cruz, el sin igual amor de Jesús (Signs of the Times, 8-11-1879)


E. G. White

lunes, 3 de julio de 2017

AYUDA DE LOS CIELOS

El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad. Sal. 57:3.

No es difícil romper las cadenas que esclavizan. No es imposible soltar los grillos que paralizan. Sabemos dónde está el problema y encontramos el remedio para ese tipo de opresión.

Pero, ¿cómo luchar contra las cadenas que no vemos? ¿Cómo librarnos de los grillos que, disfrazados de complejos o traumas, paralizan las emociones?

La obra de liberación que el salmista menciona hoy es algo que no está bajo el control humano. "El enviará desde los cielos, y me salvará", dice él.

La liberación divina abarca todas las áreas de la vida. Dios necesita librar al ser humano de las debilidades, de las intenciones torcidas del corazón pecaminoso, de la ignorancia, del prejuicio y de la rebeldía.

El salmista dice en el versículo 4: "Mi vida está entre leones". La mayoría de esos leones estaban dentro de él mismo, atormentándolo todo el tiempo. Los complejos impiden crecer. Sofocan, asfixian y nos llevan a cometer insensateces.

David afirma que encontró ayuda procedente de los cielos. Ese auxilio llegó al afligido, en forma de "misericordia y verdad" o fidelidad, como también se traduce. Ambas cosas son atributos divinos que pueden encontrarse en la persona de Jesucristo.

Cuando el ser humano deja de huir y se deja encontrar por el Señor Jesús, los grillos que le impedían ser feliz son finalmente destruidos.

David vivió esa experiencia de manera dramática. Este salmo fue escrito mientras el salmista se escondía de Saúl, en las cuevas. En aquella ocasión, Saúl estaba en las manos de David, cuyo corazón seguramente cargaba penas y heridas, porque estaba siendo perseguido injustamente. Si matase al rey enemigo, estaría "actuando en consecuencia", pero el gran enemigo del futuro rey de Israel no era Saúl, era él mismo. Necesitaba vencer sus traumas y las heridas que llevaba en el corazón.

De los cielos vino la ayuda en forma de misericordia y fidelidad para librarlo del veneno interior que su alma destilaba.

Ese milagro puede también ocurrir en ti hoy, si clamas en tu corazón: "El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad".


Pr. Alejandro Bullón

viernes, 30 de junio de 2017

NO DESCUIDEMOS LAS COSAS PEQUEÑAS

¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan. Mat. 6: 27, 28.

Se me invitó a hablar [a una gran audiencia en Oakland, California] acerca de la necesidad de una obra profunda y cabal esencial para cada alma, para que pudiera ser fortalecida con todo poder, y como debiéramos hacer los más fervientes esfuerzos para ayudar a todos los que se relacionan con nosotros, por precepto y ejemplo, para luchar con el fin de hacer esta obra completa en favor de ellos por medio de Jesucristo nuestro Señor y Salvador.

Es posible que muchos sean engañados con respecto a su condición espiritual. En Cristo tendremos la victoria. En él tenemos un modelo perfecto. Aunque odiaba el pecado con un odio total, podía llorar por el pecador. Tenía naturaleza divina, pero a la vez tenía la humildad de un niño. Su carácter poseía lo que debieran tener los nuestros: Una perseverancia sin desviaciones en la senda del deber, de la cual no podían apartarlo ni los obstáculos ni los peligros, al mismo tiempo que su corazón estaba tan lleno de compasión que los males de la humanidad lo conmovían con la más tierna compasión. No podía pasarlos por alto, porque era el gran Médico que había venido a curar las enfermedades de la raza humana.

Era la Majestad del cielo, que trabajaba con la mira puesta en el futuro, y que al mismo tiempo atendía los asuntos del presente, sin descuidar lo más insignificante, y trazaba los más amplios planes en favor de los habitantes de un mundo caído.

Jesús, el precioso Salvador, hablaba a sus oyentes para referirse a los deberes comunes de la vida, su preocupación por la ropa, la comida y la bebida. Les enseñó que estos asuntos no debían absorber su interés como si debieran continuamente llevar esa carga. Les señaló las aves y les dijo que su Padre celestial se preocupa hasta del gorrioncito. Sostiene los mundos, y al mismo tiempo se interesa por las avecillas. ¡Con cuánta mayor razón se preocupará por los seres formados a su imagen! Les mostró las flores resplandecientes de hermosura, y les pidió que las observaran, y declaró que en su desnuda sencillez superan la gloria de Salomón; y a pesar de ello, de un día al otro desaparecen. ¿No sois vosotros mejores que ellas? (Diario, Manuscrito 21, Del 27 de septiembre de 1889).


E. G. White

martes, 27 de junio de 2017

LO MÁS GRANDE NO ES NECESARIAMENTE LO MEJOR

"Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal" (1 Rey. 19:18).

"Y allí [el Monte Horeb] se metió [Elias] en la cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elias? "Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.

"Él le dijo: Sal fuera y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí que Jehová pasaba, y un grande y poderoso viento rompía los montes y quebraba las peñas delante de Jehová, pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego, pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego hubo un sonido apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elias, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva".

Su petulancia fue acallada. El Señor quería que él comprendiera que los elementos ruidosos y bulliciosos no siempre son los que producen los mejores resultados. El silbo apacible puede suavizar y realizar grandes cosas.

El Señor convenció a Elias de que quien mal hace no siempre bien acaba. Él le dijo que fuera a la tierra de Horeb y nombrara a tres personas que pudieran cumplir el propósito del Señor de castigar al Israel idólatra. Trabajando de maneras diferentes, estos tres habrían de vindicar el conflicto entre Dios e Israel.

Entonces, Uno que conoce cada corazón, corrigió la impresión que abrigaba Elías de ser el único que adoraba a Dios. "Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron".

El Señor deseaba enseñarle a su siervo que no es por el montaje de un gran espectáculo, ni por la representación más poderosa, que se tiene más éxito en realizar la obra. Ni tampoco ha de ser en virtud de una presentación magnífica que se haga por medio de la pluma o de la voz que se alcance el mayor éxito (Carta 62, 1900).

E. G. White

sábado, 24 de junio de 2017

CUÍDATE DE OFRECER UN INFORME FALSO

"No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros" (Núm. 13: 31).

Se necesitan jóvenes en la obra que emprendan la tarea con profundo interés y la lleven adelante con celo y vigor. Pero el Señor está y siempre ha de estar con aquellos veteranos líderes quienes se han mantenido fieles a la verdad en tiempos peligrosos. Cuando los fundamentos de la fe de los dirigentes jóvenes amenacen desplomarse... se escuchará el testimonio de los viejos guerreros, como el de Caleb, diciendo: "Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos". Pero entonces se escuchó la voz de la incredulidad. "No podemos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros". Una sola palabra de incredulidad prepara el camino para otras. Satanás no dejará fácilmente a ninguna persona que pueda tentar para que deshonre a Dios mediante la incredulidad...

¿Qué efecto tuvo este informe sobre la congregación? "Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!"...

Léase cuidadosamente el capítulo catorce de Números y entiéndase que hay quienes pueden presentar informes falsos como hicieron estos enviados en una misión que afectaba las actividades de más de un millón de personas.. .

Aquellos que rindieron el informe desalentador e inundaron de desánimo el campamento de Israel al sentir oposición a su testimonio negativo e ilegítimo, sirvieron a los poderes satánicos rebelándose abiertamente. Y arrastraron consigo a la congregación devastada anímicamente para que adoptaran la visión que ellos tenían de la tierra. La congregación tomó el lado errado e, inspirada por agentes satánicos, se alzaron contra los espías fieles y pidieron que se lapidara a Josué y Caleb quienes se atrevieron a presentar una visión genuina de aquella tierra.

Sin embargo, siempre hay una defensa que se extiende en favor de quienes han sido testigos de la verdad. ¿Qué fue lo que salvó las vidas de Josué y Caleb? "Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión ante todos los hijos de Israel"...

Hay aquí una evidencia positiva: la ira del Señor se manifestó en contra de este sector faccioso, quienes habían sido bendecidos con gran luz y preciosas oportunidades de conocer la voluntad de Dios que les había sido comunicada por Cristo mismo, el dirigente invisible, quien estaba envuelto en la columna de nube durante el día y en la columna de fuego durante la noche (Carta 106, 1897).

E. G. White.

miércoles, 21 de junio de 2017

LA NECESIDAD DE ALABAR

Alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos. Sal. 148:13.

Esta es una invitación a la adoración. Es difícil tomar en este salmo un versículo separado de los demás. C. H. Spurgeon, el gran predicador, definía este salmo como "indivisible". Yo tomé el versículo 13 para la meditación.

El salmista convoca a todas las criaturas a alabar el nombre de Dios. En la cultura hebrea, el nombre de una persona expresaba su carácter, y para referirse a Dios, los hebreos utilizaban, por lo menos, cinco nombres. Esos nombres expresan su misericordia, justicia, poder y soberanía.

Mientras la mayoría de las personas usa el poder para destruir y subyugar, el Señor lo usa para amar y administrar justicia. Solo un ser humano transformado por la gracia de Cristo es capaz de colocar el poder al servicio de la justicia.

El nombre de Dios es excelso, porque su carácter es excelso. El salmista habla de la grandeza de Dios, y concluye diciendo: "Su gloria es sobre tierra y cielos".

Reconocer la grandeza de Dios es garantía de equilibrio para la criatura. La humanidad vive hoy preocupada con el equilibrio ecológico y el impacto ambiental. Según la ecología, la naturaleza debe conservarse para mantener el equilibrio de la vida. Lo que el hombre parece ignorar, es que el equilibrio ecológico depende del equilibrio cosmológico.

El principio ecológico nace del cosmológico. El principio establece que, en el universo, cada ser debe ser preservado en su debido lugar. ¿Qué pasa con el hombre? Trata de quitar a Dios de su lugar supremo como Creador del universo.

Esto no afecta a Dios. Él sigue siendo Dios. Pero afecta a la criatura. Sin Dios, el hombre se des integra, se mata a sí mismo, a la naturaleza, al ambiente en que vive, a los seres amados, en fin.

¿Qué equilibrio ecológico se puede esperar de una humanidad desequilibrada interiormente? Esa es la razón por la cual el salmista llama a las criaturas a adorar a Dios. Adorarlo es reconocerlo. "Su gloria es sobre tierra y cielos". Hacer eso es garantizar la propia existencia.

Haz de este día un día de adoración. Sigue el consejo de David: "Alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 18 de junio de 2017

UNA INFLUENCIA POSITIVA

Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida; mas por la boca de los impíos será trastornada. Prov. 11:11.

Tú eres parte de una comunidad. En la vida profesional, religiosa, familiar o social tú no eres una isla separada de las otras personas. Todos dependemos de todos. Todos ejercemos influencia, para el bien o para el mal. Las palabras y acciones son determinantes, y nadie puede evitar las consecuencias.

En 2004, el pequeño principado de Palau, fue conmocionado con el asesinato cruel de una familia de misioneros brasileños. La policía capturó enseguida al asesino. El país estaba avergonzado con la acción perversa de un miembro de su comunidad.

Algunos días después llegaron a Palau los padres del misionero y, para sorpresa de todos, la madre enlutada visitó al asesino que estaba preso, y le dijo que lo perdonaba a pesar del terrible dolor que estaba sintiendo por la muerte del hijo.

La noticia de esta extraña visita a la prisión conmovió a todo el país y las personas encontraban difícil creer que en un mundo de tanta violencia, pudiera haber todavía lugar para el amor y el perdón.

Creo que en circunstancias parecidas, la reacción natural de cualquier ser humano, sería dar lugar al deseo de venganza o, al menos, "exigir" justicia, esperando que el criminal quedase por el resto de su vida en la prisión. La actitud de esta madre no fue fruto de ningún tipo de filosofía, sino el resultado del trabajo que el Espíritu de Dios realiza en el corazón de personas sinceras que buscan vivir una experiencia de comunión diaria con Jesús.

Esta no es una experiencia mística. Tú no necesitas aislarte del mundo para intentar ser bueno. Tú puedes continuar con tus actividades diarias, participando de la vida de tu comunidad, cumpliendo tus deberes de ciudadano, viviendo, en fin, como un ser humano normal y, sin embargo, teniendo la conciencia de que nunca estás solo. Jesús está siempre a tu lado, inspirando en ti los sentimientos más puros y nobles, en medio de las adversidades y dificultades que puedan aparecer.

Haz de este día un día de compañerismo con Jesús. Permite que el carácter de Cristo se refleje en ti, recordando que: "Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida; mas por la boca de los impíos será trastornada".

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 15 de junio de 2017

SU ULTIMO ERROR

Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban. Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios. (2 Sam. 6: 6, 7).

La suerte de Uza fue un castigo divino por la violación de un mandamiento muy explícito. Por medio de Moisés el Señor había dado instrucciones especiales acerca de cómo transportar el arca. Sólo los sacerdotes, descendientes de Aarón, podían tocarla, o aun mirarla descubierta. . .

Los sacerdotes habían de cubrir el arca, y luego los coatitas debían levantarla mediante los palos que pasaban por los anillos de cada lado del arca, y que nunca se quitaban. A los hijos de Gersón y de Merari, que tenían a su cargo las cortinas y las tablas y los pilares del tabernáculo, Moisés les dio carretas y bueyes para que transportaran en éstas lo que se les había encomendado a ellos. "Y a los hijos de Coat no dio; porque llevaban sobre sí en los hombros el servicio del santuario" (Núm. 7: 9). Así al traer el arca de Quiriat-jearim se habían pasado por alto en forma directa e inexcusable las instrucciones del Señor. . .

Los filisteos, que no conocían la ley de Dios, habían puesto el arca sobre una carreta cuando la devolvieron a Israel, y el Señor aceptó el esfuerzo que ellos habían hecho. Pero los israelitas tenían en sus manos una declaración precisa de lo que Dios quería en estos asuntos, y al descuidar estas instrucciones deshonraban a Dios.

Uza incurrió en la culpa mayor de presunción. Al transgredir la ley de Dios había aminorado su sentido de la santidad de ella, y con sus pecados inconfesos, a pesar de la prohibición divina, había presumido tocar el símbolo de la presencia de Dios. Dios no puede aceptar una obediencia parcial ni una conducta negligente con respecto a sus mandamientos. Mediante el castigo infligido a Uza, quiso hacer comprender a todo Israel cuán importante es dar estricta obediencia a sus requisitos. Así la muerte de ese solo hombre, al inducir al pueblo a arrepentirse, había de evitar la necesidad de aplicar castigo a miles (Patriarcas y Profetas, págs. 763 765).

E. G. White

lunes, 12 de junio de 2017

DIOS ES DIOS

Y conozcan que tu nombre es Jehová; tú solo Altísimo sobre toda la tierra. Sal. 83:18.

Cuando el médico le dio la noticia de que su hijito estaba condenado a muerte, la primera reacción de Alberto fue rebelarse. Pero, ¿rebelarse contra quién? ¿Contra la ciencia, que no podía hacer nada para curar la leucemia que estaba acabando con la corta existencia de su único hijo? ¿Contra él mismo y contra la esposa, que no se dieron cuenta de los primeros síntomas de la enfermedad fatal? ¿O contra Dios? No, contra Dios no podría rebelarse porque él no creía en la existencia de un Ser supremo. Su corazón y su mente estaban llenos de ideas existencialistas y sentimientos de superioridad sobre la esposa, que "era capaz de creer en una idea tan anticuada como la idea de Dios".

¿Alguna vez te sentiste insignificante e impotente ante circunstancias adversas? ¿Qué haces tú cuando todos los recursos humanos fallan? ¿A dónde vas cuando la ciencia, la tecnología y hasta el racionalismo humanista gritan: Imposible?

Si tú pasaste por un momento así, tal vez entiendas cómo se sentía Albero. Los días iban pasando. Lentos, agonizantes, implacables y crueles. El tiempo, que la mayoría de las veces simboliza esperanza, era para Alberto el proceso doloroso de ver a su querido hijo apagándose como vela cuya cera se está acabando. La fe de la esposa, y la confianza que ella depositaba en Dios, en medio del dolor, eran ofensivas para el marido incrédulo.

Un día gris del mes de octubre Alberto vio los ojitos tristes del hijo amado, como diciendo adiós. Alberto no aguantó más y cayó arrodillado, a los pies de la cama por primera vez. Clamó por la misericordia de Dios, en cuya existencia nunca había creído. ¡El milagro sucedió! Ningún médico fue capaz de explicar la recuperación del muchacho, ni la cura posterior. Hoy, Alberto alaba el nombre de Dios al lado de su esposa y su hijo.

Las cosas con Dios son así. Su existencia y poder no dependen de que tú creas o no creas. Dios está por encima de los prejuicios, de las dudas o de la incredulidad de la criatura. Él es Dios. Si las personas creen, muy bien. Si no creen, un día conocerán "que tu nombre es Jehová; tú solo Altísimo sobre toda la tierra'.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 9 de junio de 2017

¿ESTAMOS PREPARADOS PARA EL REGRESO DE CRISTO?

"En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció" (Juan 1:10).

El mundo pudo soportar a su Redentor sólo durante los pocos años que estuvo con ellos en la tierra, pero tan pronto comenzó su misión buscaron deshacerse de él... La pregunta que cada uno se tiene que hacer, es: ¿Estoy preparado para la venida del Hijo del Hombre? Si usted ha aceptado a su Salvador por la fe; si se ha arrepentido de sus pecados, entonces usted es aceptado por Dios de tal modo que si Cristo viniera, usted se encontraría con él en paz...

Notemos los pasos que el Hijo del Hombre tuvo que dar con el propósito de efectuar el plan de la salvación. Dejó a un lado el trono de la realeza y su manto regio; descendió y revistió su divinidad con las vestimentas de la humanidad y consintió en venir a este mundo. Este mundo, precisamente éste, habría de ser el campo de batalla donde Cristo y Satanás, el príncipe de este mundo, entablarían un conflicto. Y la pregunta que necesita hacerse, es: ¿cómo podría Dios de ser justo y consistente con su ley y a la vez justificar al pecador? Esto sólo se posibilitaría mediante el sacrificio del Hijo de Dios...

Era difícil desarraigar el afecto que los ángeles del cielo sentían por Satanás. Él sostuvo que la ley de Dios era contraria a las inteligencias celestiales, y así el conflicto entre Cristo y Satanás se inició entonces en el cielo y extendió por la tierra hasta nuestros días. Este conflicto entre Cristo y Satanás no sólo fue contemplado por las inteligencias celestiales, sino también por todos los mundos creados por Dios. Aquí es donde se levanta el poder que afirma tener el derecho a cambiar los tiempos y la ley: es el hombre de pecado. Pero, ¿tiene él autoridad para cambiar los tiempos y la ley? No. La ley ha sido escrita en tablas de piedra, esculpidas por el dedo divino y colocada en el templo de Dios en el cielo. Esta gran norma moral ha de ser el criterio por el cual todo ser humano, tanto vivos como muertos, serán juzgados...

Cristo fue al desierto de la tentación a sobrellevar su prueba más severa; fue tentado en todos los puntos en que Adán fue tentado y pasó por el mismo terreno en que Adán tropezó y cayó... Cristo debía estar ahora donde Adán estuvo, cargando su humanidad y venciendo en beneficio de la raza humana donde antes Adán cayó. Y Cristo resistió la prueba en cada punto; la resistió en el aspecto de los apetitos... Fue tentado en el terreno de la ambición y la presunción y derrotó al enemigo en estos puntos... El Salvador del mundo predominó y alcanzó la victoria en cada aspecto en que fue probado (Manuscrito 11, 1886).

E. G. White

martes, 6 de junio de 2017

¿LIBERTAD O DESTRUCCIÓN?

El hipócrita con la boca daña a su prójimo; mas los justos son librados con la sabiduría. Prov. 11:9.

En el proverbio de hoy, Salomón contrasta la libertad de los justos con la destrucción que los impíos provocan.

Este contraste no tiene sentido. Porque la libertad no contrasta con la destrucción, sino con la esclavitud. ¿Cuál es, entonces, el mensaje subyacente en la aparente incoherencia de este contraste?

Salomón afirma que "los justos son librados con la sabiduría", es decir, con el conocimiento. El conocimiento nos libra de la ignorancia, de la mediocridad y de la superficialidad. Pero el sabio no está hablando aquí simplemente del conocimiento intelectual, sino del conocimiento de Dios, que nos liberta de los traumas y complejos que destruyen la vida.

El hipócrita, como el impío, desconoce a Dios, y por este hecho es un esclavo de sus propias pasiones y temores. Es una bolsa llena de complejos, y para librarse de ellos, trata de destruir a otras personas. El instrumento que usa es la palabra. Habla mal de los otros para proyectarse él. Cree inconscientemente que denigrando la imagen ajena podrá llamar la atención sobre sí mismo. El impío vive ansioso por ser el centro de las atracciones. Se alimenta de los elogios y aplausos. Se nutre del comentario positivo de su persona, por tanto, necesita estar siempre en primer plano.

El único lugar donde una persona puede conocerse y aceptarse es ir ame los pies del Salvador. Ante el Señor Jesús no hay manera de aparentar, ni fingir, ni disfrazar. Él conoce los pensamientos más íntimos y las intenciones más ocultas. Él te acepta y te quita la culpa, borra el pecado, te perdona y te da una nueva oportunidad. Jesús libra y perdona. Por primera vez tú estás en condiciones de aceptarte y convivir con la realidad, sin aparentar, sin tratar de destruir a los demás.

¿Sientes un extraño dolor en el corazón cuando otros crecen? La victoria de los otros, ¿te deja un sabor amargo en tu boca? ¿Te preguntas muchas veces a ti mismo el porqué de ese sentimiento y no encuentras explicación?

Acude hoy a Jesús, entrégale tu corazón, confiésale tus temores, déjalo entrar en la recámara secreta de tu mundo interior y sentirás paz. Solo entonces percibirás que tu vida se torna un manantial de bendiciones para los demás, y recuerda: "El hipócrita con la boca daña a su prójimo; mas los justos son librados con la sabiduría".

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 3 de junio de 2017

LA IGLESIA PRIMITIVA CORROMPIDA POR LOS SEGUIDORES DE SATANÁS

"Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos" (Apoc. 2: 20).

El ejemplo que daban [los mártires] en vida y su testimonio al morir eran una constante afirmación de la verdad; y, donde menos se esperaba, los súbditos de Satanás abandonaban su servicio y se alistaban bajo el estandarte de Cristo.

En vista de esto Satanás se propuso oponerse con más éxito al gobierno de Dios implantando su bandera en la iglesia cristiana. Si podía engañar a los discípulos de Cristo e inducirlos a ofender a Dios, decaerían su resistencia, su fuerza y su estabilidad y ellos mismos vendrían a ser presa fácil.

El gran adversario se esforzó entonces por obtener con artificios lo que no pudo conseguir por la violencia. Cesó la persecución y la reemplazaron las peligrosas seducciones de la prosperidad temporal y del honor mundano. Los idólatras fueron inducidos a aceptar parte de la fe cristiana, al par que rechazaban otras verdades esenciales. Profesaban aceptar a Jesús como Hijo de Dios y creer en su muerte y en su resurrección, pero no eran convencidos de pecado ni sentían necesidad de arrepentirse o de cambiar su corazón. Habiendo hecho algunas concesiones, propusieron que los cristianos hicieran las suyas para que todos pudiesen unirse en el terreno común de la fe en Cristo.

La iglesia se vio entonces en gravísimo peligro, y en comparación con él, la cárcel, las torturas, el fuego y la espada, eran bendiciones. Algunos cristianos permanecieron firmes, declarando que no podían transigir. Otros se declararon dispuestos a ceder o a modificar en algunos puntos su confesión de fe y a unirse con los que habían aceptado parte del cristianismo, insistiendo en que ello podría llevarlos a una conversión completa... Bajo el manto de un cristianismo falso, Satanás se introducía en la iglesia para corromper la fe de los creyentes y apartarlos de la Palabra de verdad.

La mayoría de los cristianos consintieron al fin en arriar su bandera, y se realizó la unión del cristianismo con el paganismo. Aunque los adoradores de los ídolos profesaban haberse convertido y unido con la iglesia, seguían aferrándose a su idolatría, y sólo habían cambiado los objetos de su culto por imágenes de Jesús y hasta de María y de los santos. La levadura de la idolatría, introducida de ese modo en la iglesia, prosiguió su funesta obra. Doctrinas falsas, ritos supersticiosos y ceremonias idolátricas se incorporaron en la fe y en el culto cristiano. Al unirse los discípulos de Cristo con los idólatras, la religión cristiana se corrompió y la iglesia perdió su pureza y su fuerza. Hubo sin embargo creyentes que no se dejaron extraviar por esos engaños y adorando sólo a Dios, se mantuvieron fieles al Autor de la verdad (Spiritual Gifts, tomo 4, págs. 42, 43).

E. G. White

martes, 30 de mayo de 2017

CAMINA CON DIOS POR TODAS PARTES

"Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas" (Apoc. 3:4).

Enoc caminó con el Dios invisible. En los lugares más atestados de la tierra él era su compañero. Recuerden esto todos los que guardan su verdad con sencillez y amor. Los hombres más ocupados tienen más necesidad de mantener a Dios delante de ellos. Cuando Satanás intente introducir sus insinuaciones en sus mentes, pueden entrar en el secreto pabellón del Altísimo con sólo decir: "Así dice Jehová". Sus promesas serán su salvaguardia. En medio de la confusión y las presiones de los negocios encontrarán un lugar tranquilo para descansar. Si quieren confiar en Dios, él será su lugar de descanso.

Lleven a Dios con ustedes a todas partes. La puerta está abierta para todo hijo e hija de Dios. El Señor no está lejos del alma que lo busca. La razón por la cual muchos quedan abandonados en el terreno de la tentación se debe a que no ponen al Señor siempre delante de ellos. Es necesario llevar la lámpara de la vida precisamente a aquellos lugares en que menos se piensa en Dios. Si perdemos de vista al Señor, si nuestra fe y nuestra comunión con él se quebrantan, el alma estará ciertamente en peligro y no se mantendrá la integridad.

El Señor es nuestro ayudador, nuestra defensa. Dios ha hecho provisión para que ninguna alma que confíe en él sea vencida por el enemigo. Cristo está con los que creen en él cuando se ven obligados a relacionarse de cualquier manera con el mundo, y cuando se reúnen en su casa para adorarlo. Meditemos en estas palabras: "Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere sera vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles".

Estas palabras se dan para las personas que aún están relacionadas con el mundo, sujetas a tentaciones e influencias que son engañosas y alucinantes. Mientras mantengan fija su atención en Aquel que es su sol y su escudo, las tinieblas y la oscuridad que las rodean no dejarán una mancha ni una mácula en sus vestiduras. Caminarán con Cristo; orarán, creerán y trabajarán para salvar a las almas que están a punto de perecer. Están tratando de romper las ataduras con que Satanás las ha ligado, y no serán avergonzadas si por fe hacen de Cristo su compañero. El gran engañador presentará constantemente tentaciones y engaños para echar a perder la obra de los seres humanos; pero si confían en Dios, si son mansos, humildes y dóciles de corazón, si perseveran en el camino del Señor, el cielo se regocijará porque ganaran la victoria. Dios dice: "Andará conmigo de blanco, con vestiduras inmaculadas, porque es digno" (Manuscrito 97, 1898).

E. G. White