martes, 21 de febrero de 2017

LA INSTRUCCIÓN DE DIOS DEBE SER CUIDADOSAMENTE APRECIADA

"Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey" (1 Sam 16:1).

Cuando Dios llamó a David del redil de su padre para ungirlo como rey de Israel, vio en él uno a quien podía impartir su Espíritu. David era sensible a la influencia del Espíritu Santo, y el Señor en su providencia lo preparó para su servicio, capacitándolo para llevar a cabo sus propósitos...

Cuánto se gozó David de triunfar en Dios y en su relación con el Altísimo: "¿Quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? ... Viva Jehová y bendita sea mi roca, y enaltecido sea el Dios de mi salvación". Él es mi fuerza y mi poder. Él es la fuente y el fundamento de toda bendición. Él ha de ser como la sombra de una gran roca en tierra árida. Él es mi fortaleza y mi apoyo. Él es quien me guarda en seguridad. En él he de confiar...

Después que David fue ungido como rey de Israel, Dios no lo encomió por su posición enaltecida ni por su dignidad y la extensión de su poder, sino que lo instruyó en relación a las obligaciones que pesaban sobre él. Esta instrucción debería ser cuidadosamente apreciada como la Palabra del Señor por aquellos que deban seguir a David como dirigentes de su pueblo. Ha de ser repetida con frecuencia como consejo para las futuras generaciones. Aquellos que ocupan posiciones de responsabilidad en la causa de Dios hoy, ¿estudian estas instrucciones con humildad y oración en sus corazones solicitando la orientación del Señor?

Cuanto más pesadas sean las responsabilidades que se llevan, tanto más humilde se debería ser y más celoso de sí mismo, para no perder la confianza en Dios ni llegar a ser altivos, arrogantes y presuntuosos. Este es el peligro que amenaza a quienes han sido especialmente favorecidos por Dios. A menos que sean doctos en la sabiduría divina y se afanen por revelar los atributos de Dios, estarán en peligro de creer que son suficientes para todas las cosas...

Aquellos que estén en posiciones de responsabilidad deben ser hombres y mujeres que teman a Dios, que tengan bien claro en sus mentes que no son más que seres humanos. Deben ser personas que gobiernen bajo la tutela de Dios y para él. ¿Le comunicarán la voluntad de Dios a su pueblo? ¿Permitirán que el egoísmo empañe sus palabras y sus acciones? Luego de conquistar la confianza del pueblo como dirigentes sabios, que temen a Dios y guardan sus mandamientos, ¿empequeñecerán la posición exaltada que el pueblo de Dios debiera ocupar en estos días de peligro? Por abrigar un espíritu de confianza propia, ¿se transformarán en falsos orientadores que guiarán al pueblo a amistarse con el mundo en vez de mostrarles el camino al cielo? (Manuscrito 163, 1902).

E. G. White

sábado, 18 de febrero de 2017

¡ALABA AL SEÑOR!

Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya. Sal. 150:6.

Este es el último salmo de la Biblia. Tiene 6 versículos. Igual que el Salmo 1. El primero es un salmo de bendición, y este último es un salmo de alabanza. La bendición y la alabanza van siempre juntas. No hay bendición sin loor y no hay loor sin bendición.

En los 5 primeros versículos, e! salmista explica a quién, porqué y cómo debemos alabar. El acto de alabar es mencionado once veces.

El último versículo, que escogí para nuestra meditación de hoy, es una convocación a que "todo lo que respira' alabe al Señor. Esta invitación es una profecía, porque llegará e! día cuando todo ser que respira, aun aquellos que nunca quisieron reconocer a Dios como Dios, doblará sus rodillas ante e! Señor de los ejércitos.*

Esto se refiere al punto final de la historia de! pecado. La primera acusación de! enemigo contra Dios fue que Dios exigía la adoración de sus criaturas por motivos egoístas. "Adórenme a mí, y todo será diferente", dijo Lucifer, y muchos ángeles creyeron en él. Ese fue e! punto de partida de una historia que a lo largo de los siglos significó lágrimas, dolor, sufrimiento, traición, violencia y muerte.

La lucha entre Cristo y Satanás es una lucha por causa de la adoración. El enemigo intentó desesperadamente, en e! transcurso de la historia, eliminar la adoración a Dios. Hoy afirma: "adora al sol, la luna, la tierra, los diamantes, cualquier cosa, inclusive adórate a ti mismo, menos a Dios". Y parece ser victorioso, porque la humanidad da la impresión de estar confundida en un laberinto de cosas para adorar.

La paciencia de Dios es grande. Él ama a sus criaturas. Cuando espera la adoración de sus hijos, no es porque él se nutra con la alabanza de! hombre. Es que e! hombre necesita alabado para ser completo. La criatura será hueca, vacía e infeliz, mientras no sea completa en Dios.

Llegará el día cuando la historia se acabará. El mal será extirpado definitivamente. ¿Estarás tú, en aquel día, entre los que voluntariamente lo adoran o entre aquellos que doblarán sus rodillas porque su destino está sellado para la destrucción? Haz de tu vida hoy, una vida de adoración. Canta, alaba y agradece, incluso en medio de! dolor.

La adoración es e! mejor remedio para la tristeza. Por eso, hoy, que "Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya”

* Cf. Fil. 2:10,11.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 15 de febrero de 2017

OBRA MAESTRA

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. Sal. 139:14.

¿Cuál es el tema de este salmo? El versículo anterior lo explica: "Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre". Los verbos formar y hacer, sugieren un creador y una criatura, la obra de un maestro. Ahora piensa. Cuando tu computadora no funciona, ¿no la llevas inmediatamente al fabricante? ¿Quién mejor que él podrá explicar la razón del problema y arreglar el defecto?

¿Tú no eres feliz? ¿No te gusta el trabajo que haces? ¿Vas todos los días a tu trabajo solo porque necesitas sustentar a tu familia? En ese caso, tal vez tú estés en el lugar equivocado. Quizás todavía no descubriste cuál es el plan de Dios para tu vida. En el complicado panorama del universo, existe un lugar específico para ti.

El salmo de hoy afirma que las obras de Dios son "formidables, maravillosas". Tú eres la obra maestra de Dios. Entonces, ¿por qué las cosas parece que no funcionan en tu vida? Dios te creó con un propósito especial y te dotó con habilidades especiales para cumplir ese propósito, de modo que si tú no estás alcanzando ese objetivo, con seguridad es que algo anda mal.

Tal vez te preguntes: ¿Cómo puedo darme el lujo de buscar un trabajo que esté en armonía con mis aptitudes, si ya tengo que agradecer a Dios por el empleo que tengo?

No te preocupes. Si tú te das cuenta que estás en el lugar equivocado, no presentes tu renuncia hoy. Acude a Dios. ¿No fue él quien te creó? Cuéntale lo que estás sintiendo. Comparte con él los motivos por los cuales no te sientes feliz. ¿No te comprendes a ti mismo? Busca a tu Creador. Busca a Jesús a través de la lectura de la Biblia, de la oración y de la meditación y, de repente, en el silencio de tus minutos con Dios, tú comenzarás a sentir paz interior y la convicción de aquello que debes hacer.

David afirma: "Te alabaré". Trata de hacer lo mismo. Alabar es reconocer a Dios como Creador, humillarse delante de él y agradecerle por la vida. Ese acto de loor te ayudará a quitar los ojos de ti mismo, de tus luchas, fracasos e incomprensiones, y contemplar la grandiosidad divina. Entonces el miedo, la tristeza, y la angustia desaparecen. Por eso, no salgas de tu casa sin decir: "Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 12 de febrero de 2017

VINAGRE O BÁLSAMO

El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo. Prov. 11:13.

¿Cómo reaccionas cuando descubres a una persona haciendo lo que no debe? ¿Se lo cuentas a todo el mundo o te quedas callado diciéndote que ese no es tu problema? ¿Hablas con la persona en cuestión o la denuncias? En una encuesta que se hizo, la mayoría respondió que habla con la persona. Evidentemente, eso es lo ideal, pero la realidad es muy diferente. Basta contarle algo a una persona, y esa persona a otra, y en poco tiempo todo el mundo está enterado de! asunto.

¿Cuál es el motivo por el que la persona "hace correr" el secreto? El adjetivo chismoso expresa la idea de un comerciante ambulante, que viaja de ciudad en ciudad, llevando sus productos a cambio de dinero. Desde esta perspectiva, el chismoso espera vender más, ganar algo a cambio de las "novedades" que hacer correr. Inconscientemente, cree que es una ventaja mostrar que él "sabe" todo lo que pasa. Lo que no sabe, es que todos lo miran con pena y compasión, cuando no, con desprecio.

"El de espíritu fiel" actúa diferente. Debe fidelidad, primero a Dios y, después, a su conciencia. No podría quedarse callado ante algo que está mal. "Lavarse las manos" sería agredir sus propios principios de vida. Por tanto, busca a la persona en cuestión y habla con ella.

Cuando dicha persona sabe que su "secreto" fue descubierto, pero percibe que e! que lo señala tiene amor, comprensión y deseos de ayudar, generalmente abre el corazón y cambia su comportamiento.

Todos somos ministros de Dios en este mundo. Fuimos llamados para reflejar su carácter. Cuando nos encontramos con los errores ajenos, la gente verá en nosotros o al acusador o al Redentor. Nuestras palabras serán vinagre o serán bálsamo que cura.

Haz de este día un día de restauración. Hay mucha gente herida a tu alrededor, mucho más cerca de lo que te imaginas. Sé para ellas e! bálsamo que sana, e! agua que limpia, e! aceite que suaviza. La persona que saldrá ganando con eso eres tú, pero para eso, tú necesitas ir a Jesús y permitir que él inspire tus palabras.

Cree en Jesús a pesar de que las circunstancias que rodean tu vida hoy sean difíciles, y no te olvides: "El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo".

Pr. Alejandro Bullón

martes, 7 de febrero de 2017

NO ME DESAMPARES

No me desampares, oh Jehová; Dios mío, no te alejes de mí. Sal. 38:21.

Aquella trágica tarde en el Edén, Dios no se entristeció porque Adán y Eva habían comido un fruto, sino por lo que la desobediencia representaba. Los hijos amados, que antes corrían felices a los brazos del Padre, esta vez se escondieron de él. El pecado había creado un abismo de separación entre el Creador y la criatura. Esta es la consecuencia más cruel del pecado. Y hace que el ser humano viva únicamente preocupado con la exterioridad del cristianismo.

A partir de aquel día, la humanidad comenzó su caminata solitaria por el desierto de la vida. El tiempo se encargaría de mostrarle cuán triste es vivir separado de Dios. La separación produce desintegración, y la desintegración, la muerte.

En este Salmo 38, David describe las consecuencias visibles del pecado, y llora: "No hay nada sano en mi carne, a causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado". * Es que el pecado afecta la vida física del hombre. Le quita el deseo de vivir, deseo que genera las endorfinas que alimentan las células del cuerpo. La vida pierde sentido. La criatura deja de vivir, apenas existe.

"Hieren y supuran mis llagas, a causa de mi locura", continúa diciendo el salmista. * Su lamento describe lo que la conciencia es capaz de hacer en la mente del pecador. "¿Cómo pude hacer esta locura?", se desespera el pobre pecador, luego que la fascinación de la tentación acaba. Pero ya es tarde. Las consecuencias sociales del error aparecen como "flechas" que hieren el alma. "Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga, y mis cercanos se han alejado". *

Tristeza, desolación. Abandono. Autocondenación. Cuchillos afilados que hieren hasta sangrar. David sabía muy bien lo que era eso. Pero, de todo el salmo, escogí apenas el versículo 21: "No me desampares, oh Jehová; Dios mío, no te alejes de mí".

¡Ah, corazón rebelde! Cuando las luces cegadoras de la tentación vengan a tu vida, piensa un poco en el mundo frío y oscuro que envuelve el corazón a causa del pecado, mira para arriba y clama con todas las fuerzas de tu ser: "No me desampares, oh Jehová; Dios mío, no te alejes de mí".

* Sal. 38:3,5,11.

Pr. Alejandro Bullón