miércoles, 12 de abril de 2017

CUELLO O CORAZÓN

Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón. Prov. 3:3.

Es de madrugada en la ciudad de San Luís, Argentina. Ayer a la noche vi una escena conmovedora. Julio fue bautizado y la esposa no lo sabía. Fue una sorpresa, porque durante años él rechazó a Jesús. Las 800 personas que estaban en el teatro para oír la exposición de la Palabra de Dios, quedaron emocionadas.

Hoy ya es otro día. Todavía no salió el sol de la ventana del hotel contemplo la ciudad. Dentro de poco, miles de personas iniciarán las actividades del día. Al final de la tarde, unas volverán victoriosas, y otras derrotadas. La vida es así. Pero, podría haber sido de otro modo, porque Dios estableció principios para una vida productiva y feliz.

Uno de esos principios está en el proverbio de hoy. El sabio se refiere a los consejos divinos, como misericordia v verdad. Ambas palabras podrían ser traducidas también como benignidad y fidelidad. El consejo de Salomón es que esas enseñanzas deben ir atadas al cuello y escritas en el corazón.

Los judíos tomaban este consejo literalmente. Ataban miniaturas de las tablas de la ley al cuello, de modo que cada vez que se movieran pudieran ver aquel símbolo de los consejos de Dios y recordasen que la obediencia o desobediencia a esos consejos determinaría el triunfo o la tragedia de la persona.

Es triste observar que el ser humano por naturaleza es formalista. Le da mucha importancia a las cosas que se ven v descuida las que no se \,en. Ara los consejos al cuello, pero no los escribe en el corazón. Por eso, un día Dios dijo: "Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí".*

No hay nada más destructivo que el formalismo. Vivir las apariencias. Cumplir todo en público, pero no vivir la verdad es perjudicial y destructivo. Además de no funcionar, conlleva el trauma de la incoherencia que desequilibra la vida interior.

Ya amanece. En el horizonte veo el sol. Este es un nuevo día y como todo ser humano desea ser feliz, por eso le pido a Jesús que el consejo de Salomón sea una realidad para mi "Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de ni corazón".

*Isa. 29:13.


Pr. Alejandro Bullón

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