martes, 18 de abril de 2017

DIGNO DE SER ALABADO

Porque grande es Jehová digno de suprema alabanza, temible sobre todos los dioses. Sal 96:4.

T u actitud ante Dios y la manera como tú adoras, será proporcional al tamaño de tu Dios. El salmista contrasta en este salmo el Dios "grande... j, digno de suprema alabanza", con los dioses creados por el ser humano.

Si tú te fabricaste tu propio dios, es lógico que en el momento de adorarlo tu preocupación sea solo tú y tus sentimientos. Por más que tú llames dios al objeto que tus manos o tu mente fabricaron, inconscientemente tú te sentirás superior a él. Ese tipo de dios está a tu servicio, pero el centro de tu adoración eres tú, no él.

Es impresionante la cantidad de veces que los salmos enaltecen y destacan la grandiosidad de Dios. Parece que las enseñanzas de este libro se proyectasen directamente para los tiempos en que vivimos, donde, para muchos, Dios no es más que una simple "idea".

Me asombró una entrevista de un destacado profesor universitario que nació y creció en la iglesia. "Dios -dijo ante las cámaras de la televisión-, es una idea positiva. Si tuviese que dar hoy una educación a mis hijos, les enseñaría a confiar en Dios. No como el Dios que los cristianos enseñan. Sino solo como una idea positiva que hace mucho bien".

¿Sabes por qué el ser humano llega a esa conclusión? Por causa del deseo de libertinaje, que confunde con libertad. "No quiero que un dios me esclavice". "Yo va superé esa etapa", dice, tratando de librarse de cualquier principio orientador que vaya contra su instinto.

El camino de la felicidad es establecido por un Dios "digno de ser alabado" y más temible que todos los otros dioses. Este temor no nace del miedo, y sí de la reverencia, del reconocimiento de que no soy una partícula independiente, perdida en el universo. Tengo un origen asegurado y un destino glorioso. Mi principio y mi fin se encuentran en el Dios eterno que un día me creó por amor.

Por más que los desafíos que tú enfrentes hoy sean grandes. Por más que tú sientas que no tienes fuerzas para resistir las pruebas de la vida, no te desanimes ni desmayes. No desistas, "porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; temible sobre todos los dioses".

Pr. Alejandro Bullón

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