martes, 30 de mayo de 2017

CAMINA CON DIOS POR TODAS PARTES

"Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas" (Apoc. 3:4).

Enoc caminó con el Dios invisible. En los lugares más atestados de la tierra él era su compañero. Recuerden esto todos los que guardan su verdad con sencillez y amor. Los hombres más ocupados tienen más necesidad de mantener a Dios delante de ellos. Cuando Satanás intente introducir sus insinuaciones en sus mentes, pueden entrar en el secreto pabellón del Altísimo con sólo decir: "Así dice Jehová". Sus promesas serán su salvaguardia. En medio de la confusión y las presiones de los negocios encontrarán un lugar tranquilo para descansar. Si quieren confiar en Dios, él será su lugar de descanso.

Lleven a Dios con ustedes a todas partes. La puerta está abierta para todo hijo e hija de Dios. El Señor no está lejos del alma que lo busca. La razón por la cual muchos quedan abandonados en el terreno de la tentación se debe a que no ponen al Señor siempre delante de ellos. Es necesario llevar la lámpara de la vida precisamente a aquellos lugares en que menos se piensa en Dios. Si perdemos de vista al Señor, si nuestra fe y nuestra comunión con él se quebrantan, el alma estará ciertamente en peligro y no se mantendrá la integridad.

El Señor es nuestro ayudador, nuestra defensa. Dios ha hecho provisión para que ninguna alma que confíe en él sea vencida por el enemigo. Cristo está con los que creen en él cuando se ven obligados a relacionarse de cualquier manera con el mundo, y cuando se reúnen en su casa para adorarlo. Meditemos en estas palabras: "Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere sera vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles".

Estas palabras se dan para las personas que aún están relacionadas con el mundo, sujetas a tentaciones e influencias que son engañosas y alucinantes. Mientras mantengan fija su atención en Aquel que es su sol y su escudo, las tinieblas y la oscuridad que las rodean no dejarán una mancha ni una mácula en sus vestiduras. Caminarán con Cristo; orarán, creerán y trabajarán para salvar a las almas que están a punto de perecer. Están tratando de romper las ataduras con que Satanás las ha ligado, y no serán avergonzadas si por fe hacen de Cristo su compañero. El gran engañador presentará constantemente tentaciones y engaños para echar a perder la obra de los seres humanos; pero si confían en Dios, si son mansos, humildes y dóciles de corazón, si perseveran en el camino del Señor, el cielo se regocijará porque ganaran la victoria. Dios dice: "Andará conmigo de blanco, con vestiduras inmaculadas, porque es digno" (Manuscrito 97, 1898).

E. G. White

sábado, 27 de mayo de 2017

EL CAMINO DE LA SANTIDAD

Oh Dios, santo es tu camino; ¿Qué dios es grande como nuestro Dios? Sal. 77:13.

Hacía varias horas que mi guía y yo caminábamos en silencio. Él iba adelante, abriendo el sendero con un machete en la mano. Yo iba atrás, medio desconfiado, porque lo veía mirar insistentemente para todos lados. De repente, se paró y respiró hondo.

Casi dije: "No me diga que está perdido". Él me miró, sin demostrar mucha emoción: "Yo nunca estoy perdido" -dijo-o "Pero usted está confundido" -repliqué. Esta vez sonrió suavemente, como para inspirar confianza, y afirmó: "Yo soy el camino", y continuó andando.

Durante los años que fui misionero en la Amazonia, aprendí la importancia de seguir al guía. Es la única manera de sobrevivir a los peligros. Seguir al guía es indispensable. Él siempre sabe el camino.

En el versículo de hoy, Asaf descubre el camino de Dios. "Oh Dios, santo es tu camino", dice él. La palabra "santo" en el original hebreo es qadosh, que significa separado para un propósito especial.

En la vida hay muchos caminos. Cada uno tiene un propósito diferente, pero el fin siempre es el mismo: la destrucción del ser humano. Pero entre todos ellos hay un camino especial, diferente, separado y consagrado para llevar al ser humano al deseado puerto de la felicidad. Dios quita de este camino todo aquello que distrae la atención. Por eso es un camino santo. Las personas que siguen ese camino son santas por su relación con el Dios Santo que los llamó.

No es fácil tener siempre conciencia de haber sido separado por Dios para vivir una vida de valores y principios espirituales. Solo, nadie conseguirá vivir la vida que Dios desea. Por eso, el salmista menciona también el poder. "¿Qué dios es grande como nuestro Dios?".

La respuesta es obvia. Nadie. Ninguno de los dioses pequeños que la criatura fabrica será capaz de implantar en el corazón humano el principio de la santidad.

Haz de tu vida hoy una vida de entrega y consagración al elevado propósito que Dios tenía en mente cuando permitió que tú nacieras. Acepta su Consejo, sigue su camino. Nadie que hizo eso, fracasó en su vida. Antes de salir de tu casa, repite hoy: "Oh Dios, santo es tu camino; ¿Qué dios es grande Como nuestro Dios?"

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 24 de mayo de 2017

¡VEJEZ FELIZ!

Corona de los viejos son los nietos, y la honra de los hijos, sus padres. Prov. 17:6.

E1 hombre de 60 años descubrió que tenía SIDA y casi enloqueció. Compró veneno para ratas, tomó una cantidad importante, y murió. Fue el fin de una historia triste, marcada por decisiones equivocadas.

Encontraron el cadáver cinco días después. Había una nota al lado, que decía: "Tuve muchas oportunidades de aceptar a Cristo y lo rechacé. Hoy descubrí que tengo una enfermedad fatal. Vaya morir. A pesar de eso, siento que Jesús me llama, pero, ¿para qué entregarle el corazón si mi vida ya no vale nada?"

Este hombre tenía un hermano gemelo. Ambos tuvieron los mismos padres, recibieron la misma educación, se educaron en las mismas escuelas, y fueron amados del mismo modo. A los catorce años, uno aceptó a Jesús, el otro no. El primero vivió siguiendo los consejos divinos. Constituyó una familia feliz, tuvo tres hijos que son hoy profesionales exitosos, y Dios le dio cinco nietos. A los 80 años, ve que sus nietos son su corona y sus hijos su gloria. La promesa divina es una realidad en su experiencia.

Sin embargo, el hermano gemelo tuvo una vida y un final diferente: tres matrimonios fracasados, no tuvo hijos, y se suicidó al descubrir que tenía SIDA como resultado de la vida promiscua que llevaba. Tuvo muchas oportunidades de decidir y decidió de manera equivocada.

Todos nos acercamos irremediablemente a la vejez. En la Biblia encontramos promesas maravillosas para aquellos que envejecen siguiendo las instrucciones divinas. Para éstos, cada etapa de la vida es especial y desde su sillón preferido pueden, un día, ver la familia que construyeron. La muerte no los asusta, porque tienen el corazón lleno de esperanza.

Hoy es un día propicio para evaluar el camino que tú recorres. ¿A dónde vas? ¿Quién orienta tus pasos? ¿Es tu vida el desarrollo instintivo del impulso y el fruto de tu esfuerzo, guiado por normas limitadas a este mundo, o es la obediencia a los principios de vida de un Dios que nunca falla? Responde te a ti mismo y recuerda: "Corona de los viejos son los nietos, y la honra de los hijos, sus padres".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 21 de mayo de 2017

RIQUEZAS... RIQUEZAS

No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; mas la justicia librará de muerte. Prov. 11:4.

La expresión "el día de la ira" se menciona muchas veces en la Biblia. Se refiere al día final de la historia de este mundo. Al arreglo de cuentas del cual ningún ser humano podrá escapar. El universo tuvo un comienzo, es lógico que tendrá un fin.

Cierto día conversé con un grupo de adolescentes, que usaban las hojas de una Biblia para hacer cigarrillos de marihuana. El líder del grupo me dijo con soberbia: "La vida es mía y hago lo que quiero con mi vida". Era verdad. Podía hacer lo que deseara con la vida, pero eso de que la vida fuera de él, era mentira.

La vida es un don confiado por Dios al ser humano. Junto con el don de la vida, Dios le confió también el don de la libertad. Somos libres para hacer elecciones y tomar decisiones, pero, tan ciertamente como estamos vivos hoy, tendremos que rendir cuentas de la manera como administramos la vida.

En el proverbio de hoy, el sabio Salomón advierte que en el día final habrá cosas que hoy valen, y que en aquel momento no servirán para nada. El dinero es una de ellas. Cuando Jesús estaba en esta tierra, preguntó: "¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?"*

Esta es la pregunta que debe determinar nuestras prioridades. El dinero es bueno y necesario. Nadie tiene que sentirse culpable por tener dinero, como resultado del trabajo honesto. Las riquezas también son un don que puede hacer maravillas en este mundo, cuando son administradas con sabiduría.

El problema está cuando hacemos del dinero el gran objetivo de la vida.

Cuando por causa del dinero el ser humano atropella los principios, olvida los valores espirituales y agrede su propia conciencia, allí es evidente que está en el camino equivocado. No es feliz en esta vida y se dirige peligrosamente a un final desastroso. Cuando el Señor llame a todos para el arreglo de cuentas final, será reprobado.

No tengas miedo de perder dinero por defender la justicia. Pídele a Dios sabiduría para establecer prioridades, en la familia, en el trabajo y en la vida en general. No mires solo lo que puedes palpar. Trata de ver más allá de las cosas materiales, porque: "No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; mas la justicia librará de muerte".

* Mat. 16:26.

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 18 de mayo de 2017

VERDADERA SABIDURÍA

Él provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente [. .. ] y preserva el camino de sus santos. Prov. 2:7, 8 Úp.

En el pasaje de hoy, el hombre que sigue los consejos divinos es descrito como el "recto", como el "que camina rectamente", y el "santo". La recompensa para este tipo de persona es que Dios será como un escudo para él, le dará sabiduría y lo preservará en su camino.

La sabiduría es el arte de vivir y saber vivir, condición indispensable para ser feliz. Si tú no sabes vivir, sufrirás, harás sufrir a los que te rodean, y terminarás teniendo una vida hueca, vacía y limitada a valores pasajeros.

Cuando tú buscas con sinceridad los consejos divinos, recibes entonces "verdadera sabiduría". En hebreo, esta expresión es tushiyah, y transmite la idea de solidez.

¿Por qué tus planes se desbarataron en un instante? ¿Por qué todo lo que soñaste en la vida y parecía que se estaba realizando, explotó en mil pedazos? Dios ofrece tushiyah a los que lo buscan. Si tú aceptas y quieres, aquello que estás construyendo será sólido e indestructible.

En ese proceso de edificación, el Señor promete ser también tu "escudo". Cuando los vientos contrarios soplen con violencia o los huracanes de la vida intenten destruir tus realizaciones, Dios te protegerá. Nada, ni nadie, será capaz de destruirte. Todas estas promesas son hechas a sus santos. En hebreo se utiliza la palabra chasidim, que literalmente significa: sus "adoradores fervorosos".

En el tiempo de los macabeos, los chasidim eran aquellos que voluntariamente escogían seguir las enseñanzas divinas y vivían de un modo diferente al de aquellos que trataban de amalgamar los principios bíblicos con la cultura griega.

Esta es una advertencia para salir del secularismo. Muestra el peligro de querer servir a Dios, mientras al mismo tiempo el individuo trata de seguir las normas morales de una cultura que sacó a Dios del escenario.

¿Por qué temer hoy si Dios es tu escudo y la fuente de la sabiduría? La pregunta que necesitas responder para comenzar con seguridad tus actividades hoy, es: ¿Soy yo un "chasidim"? Porque: "Él provee sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente... y preserva el camino de sus santos”.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 15 de mayo de 2017

¿CUÁN GRANDE ES TU DIOS?

Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo. Sal. 48:1.

¿Cuan grande es tu Dios? A muchos les gustan los dioses pequeños. Marionetas que pueden dirigir. Dioses que aprueben lo que la criatura hace y que estén siempre a su servicio. Los hombres se sienten bien con ellos.

Este tipo de dios hace mal. Puede calmar la conciencia así como un comprimido calma el dolor de muelas, por un instante, pero no cura. Es un simple paliativo, un apósito que cubre una herida infectada. Son dioses de mentira. Pura ilusión. Simple "energía", "luz" o "aura".

Pero, el salmo de hoy nos habla de un Dios grande, soberano y personal.

El salmista no trata de definir a Dios. Solo lo describe. Así son las cosas con Dios. Tú puedes aceptado o rechazado. Eres libre. Pero, si no lo aceptas, no por eso cambia la existencia divina ni sus propósitos. Él continua siendo Dios, soberano y eterno.

¿Por qué debe el Señor ser alabado? Porque existe una relación personal entre él y sus criaturas. No es un Dios ausente. No desaparece ni se "lava las manos". No es únicamente una fuerza, sin personalidad. "Dios es amor".* Dios creó al ser humano por amor. Por amor compartió su vida y ante ese hecho, la criatura se siente bien, se siente cómoda y siente el deseo de enaltecer su nombre, de celebrar, cantar, glorificar. Eso es justamente lo que significa la palabra hebrea halal, que en castellano se traduce como "alabanza".

Hay otro pensamiento en el versículo de hoy. Debemos alabado "en la ciudad de nuestro Dios". Cuando este salmo fue escrito, Jerusalén era considerada la "ciudad de Dios". Por tanto, esta invitación es para que lo alabemos en la iglesia. Hay algo especial cuando los hijos de Dios se reúnen para alabar. La alegría de uno pasa al otro. El espíritu de adoración es contagioso. Puede ser que tú estés cargando un problema, o te sientas triste y afligido, pero cuando entras en la "casa de Dios" y te congregas con los otros adoradores, repentinamente comienzas a dar te cuenta que tu Dios es grande.

¿ y para qué todo esto? ¿Solo para que Dios se sienta bien? No, el que pasa a sentirse bien eres tú, porque si tu Dios es grande, no hay problema que no pueda resolver.

Haz una prueba: Asiste a la iglesia, alaba al Señor y verás que la vida es más fácil de ser vivida. Y no te olvides hoy que "grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado en la ciudad de nuestro Dios".

* 1 Juan 4:8.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 12 de mayo de 2017

DI LA VERDAD CON AMOR

Porque mi boca hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios. Prov. 8:7.

La verdad tiene un precio. Muchos no están dispuestos a pagar ese precio y optan por seguir los caminos de la mentira, de las medias verdades, o como quiera llamarse aquello que no es cristalino y transparente.

La mayor parte de las veces, la verdad envuelve dolor. Tal vez sea ése el precio más alto que cobra, y como el ser humano detesta el dolor, es lógico que escoja otro camino, cuyo fin es la muerte.

Es extraño que la senda del dolor conduzca a la vida, pero desde la entrada del pecado, la solución para el problema de la muerte estaba en el dolor. Un corderito murió en silencio en el jardín del Edén y su sangre mojó el camino de la historia hasta llegar a la cruz del Calvario donde Jesús mismo, el verdadero Cordero de Dios, sufrió el dolor mayor al entregar su vida en favor de la raza humana. Ese acto nos libró de la muerte. ¿Por qué será que los hombres, queriendo huir del dolor que la verdad incluye, caen en la mentira que es el camino de la muerte?

A lo largo de mi vida he visto historias tristes. Vidas destruidas, hogares deshechos, relaciones arruinadas por falta de la verdad. Los argumentos para explicar una mentira son muchos y muy variados. "No quería que sufrieras", "Decidí ahorrarte el dolor", "No tuve el valor", "Creí que nunca lo descubrirías".

Salomón fue un hombre que, además de ser inspirado por Dios, aprendió mucho con los golpes de la vida. Por eso, en el versículo de hoy habla con convicción. "Mi boca hablará verdad". Ninguna mentira tiene justificación.

La palabra "proclamar" en hebreo se atribuía a los heraldos que anunciaban buenas nuevas cuando el ejército regresaba de la guerra, a pesar del resultado. Buenas nuevas no son apenas las noticias agradables, son a veces realidades dolorosas, pero solo a partir de la realidad tú puedes arreglar el presente y encarar el futuro.

Haz de tus palabras, palabras de verdad. No te escondas, no huyas, no te "laves las manos", no lo dejes para mañana. Pídele a Dios que ponga amor en tus labios. Muestra misericordia cuando expreses la verdad, pero no la escondas por causa del dolor que puede provocar. Acuérdate del consejo de Salomón y di como él: "Porque mi boca hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios".

Pr. Alejandro Bullón

martes, 9 de mayo de 2017

ESTRELLAS FUGACES

Cuando los impíos son levantados se esconde el hombre; mas cuando perecen, lo, justo, " Proverbios 2:28.

Adolfo Hitler tuvo un sueño. Creía en una raza superior y trató de conquistar el mundo de sus días para establecer la superioridad de su raza. Su carrera loca no tuvo escrúpulos. Mató, arrasó y destruyó, pero como todo mortal, también llegó a su fin.

Esa es la sentencia divina. La criatura no tiene hacia dónde huir. El tiempo de vida recibido de Dios puede ser usado para construir o destruir. El don de la libertad puede dar lugar a la perversión o a la justicia, pero la muerte es inevitable. Como la noche sucede al día, como el invierno viene después del otoño, la muerte llega colocando un punto final a cualquiera de las intenciones humanas.

La brevedad de la vida y la certeza de la muerte, son dos motivos poderosos para vivir con sabiduría, administrando con prudencia cada pensamiento, sentimiento y acción.

La historia universal exhibe una larga lista de gente que ignoró el consejo de Salomón. Hombres y mujeres que creyeron que eran eternos. Fueron temidos en vida, persiguieron, humillaron y pretendieron quitar a Dios del escenario. Hoy, la historia registra el nombre de esas personas como estrellas fugaces. Brillaron con intensidad por algún tiempo, y luego se desvanecieron y se perdieron en el polvo de la historia.

Lo peor de todo es que, por más que la muerte sea desagradable, en el caso de esas personas fue un presente misericordioso de Dios. La vida que vivían no era vida. La muerte para ellos fue el punto final a una historia de desesperación, locura y obsesión.

La felicidad de una persona y la realización de cualquier sueño, depende de la correcta relación que ella tiene con su Creador. El ser humano es apenas una pieza. Ninguna pieza funciona fuera de su lugar.

Cuando la criatura pretende ser Dios, se transforma en perversa y los resultados son sueños locos y devaneos que asustan. Por eso, haz de este día un día de estrecha comunión con Dios, porque: "Cuando los impíos son levantados se esconde el hombre; pero cuando perecen, los justos se multiplican".

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 6 de mayo de 2017

PERDÓN EN JESÚS

JAH, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado. Sal. 130:3, 4.

La culpa tiene el terrible poder de paralizar. Paraliza la vida, los planes y los sueños. Nos hace sentir sucios, indignos y sin derecho a nada. Hay mucha gente fracasada en la vida porque, inconscientemente, aceptó la derrota como una forma de autocastigo. Esa gente cree que el sufrimiento que la culpa le produce, puede, de alguna forma, ganar un punto a su favor delante de Dios.

El salmista conocía muy bien el peso de la culpa, por eso menciona a Dios dos veces en una frase tan corta. "JAH, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?" Se sentía como polvo. Por más que intentase justificarse o sublimar la culpa, su iniquidad lo condenaba. El martillo del pasado lo crucificaba en el madero de su propia conciencia.

¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Es la pregunta que perturbó al ser humano a lo largo de los tiempos. La respuesta es: Nadie. Porque el pecado mata. Mata lentamente, poco a poco, imperceptiblemente. Al comienzo, roda parece maravilloso, tú sientes sensaciones que nunca antes sentiste. Te sientes libre como un ave, tomas tu vida y vuelas por el mundo sin límites ni fronteras, por donde tu imaginación te lleva.

Pero el tiempo pasa. Implacable. Cruel. Insensible. Y cuando tú comienzas a darte cuenta de los estragos en tu vida física, moral o psíquica, ya es tarde. Las sombras de la noche ya te envuelven, te gustaría que el día se prolongara para cambiar el rumbo de las cosas, pero sientes como si la propia vida escapase de tus manos. No hay duda, el pecado mata. Nadie subsiste a él.

Por eso, la única solución está en el perdón, y el perdón solo puede alcanzarse a través de Jesús. Este don divino es ofrecido gratuitamente a todos, pero solo lo reciben "los que lo reverencian", es decir, los que le temen. Este temor no tiene nada que ver con el miedo. Es el resultado del amor, nacido de un corazón agradecido que aprendió a confiar en Dios ya creer en sus promesas.

A pesar de tu pasado, hoy puede ser un nuevo día para ti. Ayer ya pasó. No Cuenta. El futuro todavía no llegó, está en las manos de Dios. Aprovecha el presente para decir, como el salmista: "JAH, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 3 de mayo de 2017

PEREGRINOS RUMBO AL HOGAR

El justo no será removido jamás; pero los impíos no habitarán la tierra. Prov. 10:30.

Si tú nunca estuviste lejos de casa, te será difícil entender el valor de la esperanza. Israel era un pueblo peregrino, alimentado por la esperanza. Desde la promesa hecha a Abram, Israel siempre soñó con heredar la tierra y habitar en ella. La promesa se cumplió en cierta medida, porque un día llegaron y conquistaron la tierra de Canaán, pero lamentablemente, no permanecieron.

Salomón habla hoy a los peregrinos de nuestros días. Ante las adversidades, conflictos y dificultades diarias, somos alimentados por la bendita esperanza de que quedaremos en este mundo para siempre. En esta vida, todo es transitorio y pasajero. Somos peregrinos que estamos yendo a nuestro verdadero destino.

La "tierra" que Dios promete hoya sus hijos, no está en este mundo. Hay un cielo, hay una vida mejor, hay un paraíso. Parece una utopía hablar de estas cosas en pleno siglo XXI. El pragmatismo que invade la cultura de nuestros días, se rehúsa a aceptar el paraíso como una realidad. Pero las Sagradas Escrituras afirman contundentemente que el cielo existe. "Pero los impíos no habitarán la tierra".

En el versículo de hoy, se dice que son los justos los que entrarán en esa tierra. En otra parte, el mismo Salomón menciona dos características de los que un día habitarán allá. Rectitud e integridad. * Estos aspectos del carácter tienen que ver con la manera como las personas se comportan ante las circunstancias.

Las cosas son como son, no como yo imagino que deben ser. La noche es noche por más que yo amontone toneladas de luz artificial. Cuando tú no aceptas la realidad de la vida, inventas un estilo de vida ambiguo. Creas tus propias normas, te disfrazas, aparentas y divides tu mundo interior al punto de inhabilitarte para disfrutar de la vida plena. Pierdes la rectitud y la integridad.

Un corazón dividido. Una mente cercenada, un cuerpo con un pie yendo a la derecha y el otro a la izquierda. Así el hombre crea su propio infierno en esta tierra. Las llamaradas de su conciencia dividida le atormentan día y noche. Para esas personas no existe la esperanza de un mundo mejor, ni aquí ni en el cielo.

Vale la pena cultivar los valores, porque "el justo no será removido jamás; pero los impíos no habitarán la tierra".

* Cf Prov. 2:21.

Pr. Alejandro Bullón