miércoles, 21 de junio de 2017

LA NECESIDAD DE ALABAR

Alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos. Sal. 148:13.

Esta es una invitación a la adoración. Es difícil tomar en este salmo un versículo separado de los demás. C. H. Spurgeon, el gran predicador, definía este salmo como "indivisible". Yo tomé el versículo 13 para la meditación.

El salmista convoca a todas las criaturas a alabar el nombre de Dios. En la cultura hebrea, el nombre de una persona expresaba su carácter, y para referirse a Dios, los hebreos utilizaban, por lo menos, cinco nombres. Esos nombres expresan su misericordia, justicia, poder y soberanía.

Mientras la mayoría de las personas usa el poder para destruir y subyugar, el Señor lo usa para amar y administrar justicia. Solo un ser humano transformado por la gracia de Cristo es capaz de colocar el poder al servicio de la justicia.

El nombre de Dios es excelso, porque su carácter es excelso. El salmista habla de la grandeza de Dios, y concluye diciendo: "Su gloria es sobre tierra y cielos".

Reconocer la grandeza de Dios es garantía de equilibrio para la criatura. La humanidad vive hoy preocupada con el equilibrio ecológico y el impacto ambiental. Según la ecología, la naturaleza debe conservarse para mantener el equilibrio de la vida. Lo que el hombre parece ignorar, es que el equilibrio ecológico depende del equilibrio cosmológico.

El principio ecológico nace del cosmológico. El principio establece que, en el universo, cada ser debe ser preservado en su debido lugar. ¿Qué pasa con el hombre? Trata de quitar a Dios de su lugar supremo como Creador del universo.

Esto no afecta a Dios. Él sigue siendo Dios. Pero afecta a la criatura. Sin Dios, el hombre se des integra, se mata a sí mismo, a la naturaleza, al ambiente en que vive, a los seres amados, en fin.

¿Qué equilibrio ecológico se puede esperar de una humanidad desequilibrada interiormente? Esa es la razón por la cual el salmista llama a las criaturas a adorar a Dios. Adorarlo es reconocerlo. "Su gloria es sobre tierra y cielos". Hacer eso es garantizar la propia existencia.

Haz de este día un día de adoración. Sigue el consejo de David: "Alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 18 de junio de 2017

UNA INFLUENCIA POSITIVA

Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida; mas por la boca de los impíos será trastornada. Prov. 11:11.

Tú eres parte de una comunidad. En la vida profesional, religiosa, familiar o social tú no eres una isla separada de las otras personas. Todos dependemos de todos. Todos ejercemos influencia, para el bien o para el mal. Las palabras y acciones son determinantes, y nadie puede evitar las consecuencias.

En 2004, el pequeño principado de Palau, fue conmocionado con el asesinato cruel de una familia de misioneros brasileños. La policía capturó enseguida al asesino. El país estaba avergonzado con la acción perversa de un miembro de su comunidad.

Algunos días después llegaron a Palau los padres del misionero y, para sorpresa de todos, la madre enlutada visitó al asesino que estaba preso, y le dijo que lo perdonaba a pesar del terrible dolor que estaba sintiendo por la muerte del hijo.

La noticia de esta extraña visita a la prisión conmovió a todo el país y las personas encontraban difícil creer que en un mundo de tanta violencia, pudiera haber todavía lugar para el amor y el perdón.

Creo que en circunstancias parecidas, la reacción natural de cualquier ser humano, sería dar lugar al deseo de venganza o, al menos, "exigir" justicia, esperando que el criminal quedase por el resto de su vida en la prisión. La actitud de esta madre no fue fruto de ningún tipo de filosofía, sino el resultado del trabajo que el Espíritu de Dios realiza en el corazón de personas sinceras que buscan vivir una experiencia de comunión diaria con Jesús.

Esta no es una experiencia mística. Tú no necesitas aislarte del mundo para intentar ser bueno. Tú puedes continuar con tus actividades diarias, participando de la vida de tu comunidad, cumpliendo tus deberes de ciudadano, viviendo, en fin, como un ser humano normal y, sin embargo, teniendo la conciencia de que nunca estás solo. Jesús está siempre a tu lado, inspirando en ti los sentimientos más puros y nobles, en medio de las adversidades y dificultades que puedan aparecer.

Haz de este día un día de compañerismo con Jesús. Permite que el carácter de Cristo se refleje en ti, recordando que: "Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida; mas por la boca de los impíos será trastornada".

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 15 de junio de 2017

SU ULTIMO ERROR

Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban. Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios. (2 Sam. 6: 6, 7).

La suerte de Uza fue un castigo divino por la violación de un mandamiento muy explícito. Por medio de Moisés el Señor había dado instrucciones especiales acerca de cómo transportar el arca. Sólo los sacerdotes, descendientes de Aarón, podían tocarla, o aun mirarla descubierta. . .

Los sacerdotes habían de cubrir el arca, y luego los coatitas debían levantarla mediante los palos que pasaban por los anillos de cada lado del arca, y que nunca se quitaban. A los hijos de Gersón y de Merari, que tenían a su cargo las cortinas y las tablas y los pilares del tabernáculo, Moisés les dio carretas y bueyes para que transportaran en éstas lo que se les había encomendado a ellos. "Y a los hijos de Coat no dio; porque llevaban sobre sí en los hombros el servicio del santuario" (Núm. 7: 9). Así al traer el arca de Quiriat-jearim se habían pasado por alto en forma directa e inexcusable las instrucciones del Señor. . .

Los filisteos, que no conocían la ley de Dios, habían puesto el arca sobre una carreta cuando la devolvieron a Israel, y el Señor aceptó el esfuerzo que ellos habían hecho. Pero los israelitas tenían en sus manos una declaración precisa de lo que Dios quería en estos asuntos, y al descuidar estas instrucciones deshonraban a Dios.

Uza incurrió en la culpa mayor de presunción. Al transgredir la ley de Dios había aminorado su sentido de la santidad de ella, y con sus pecados inconfesos, a pesar de la prohibición divina, había presumido tocar el símbolo de la presencia de Dios. Dios no puede aceptar una obediencia parcial ni una conducta negligente con respecto a sus mandamientos. Mediante el castigo infligido a Uza, quiso hacer comprender a todo Israel cuán importante es dar estricta obediencia a sus requisitos. Así la muerte de ese solo hombre, al inducir al pueblo a arrepentirse, había de evitar la necesidad de aplicar castigo a miles (Patriarcas y Profetas, págs. 763 765).

E. G. White

lunes, 12 de junio de 2017

DIOS ES DIOS

Y conozcan que tu nombre es Jehová; tú solo Altísimo sobre toda la tierra. Sal. 83:18.

Cuando el médico le dio la noticia de que su hijito estaba condenado a muerte, la primera reacción de Alberto fue rebelarse. Pero, ¿rebelarse contra quién? ¿Contra la ciencia, que no podía hacer nada para curar la leucemia que estaba acabando con la corta existencia de su único hijo? ¿Contra él mismo y contra la esposa, que no se dieron cuenta de los primeros síntomas de la enfermedad fatal? ¿O contra Dios? No, contra Dios no podría rebelarse porque él no creía en la existencia de un Ser supremo. Su corazón y su mente estaban llenos de ideas existencialistas y sentimientos de superioridad sobre la esposa, que "era capaz de creer en una idea tan anticuada como la idea de Dios".

¿Alguna vez te sentiste insignificante e impotente ante circunstancias adversas? ¿Qué haces tú cuando todos los recursos humanos fallan? ¿A dónde vas cuando la ciencia, la tecnología y hasta el racionalismo humanista gritan: Imposible?

Si tú pasaste por un momento así, tal vez entiendas cómo se sentía Albero. Los días iban pasando. Lentos, agonizantes, implacables y crueles. El tiempo, que la mayoría de las veces simboliza esperanza, era para Alberto el proceso doloroso de ver a su querido hijo apagándose como vela cuya cera se está acabando. La fe de la esposa, y la confianza que ella depositaba en Dios, en medio del dolor, eran ofensivas para el marido incrédulo.

Un día gris del mes de octubre Alberto vio los ojitos tristes del hijo amado, como diciendo adiós. Alberto no aguantó más y cayó arrodillado, a los pies de la cama por primera vez. Clamó por la misericordia de Dios, en cuya existencia nunca había creído. ¡El milagro sucedió! Ningún médico fue capaz de explicar la recuperación del muchacho, ni la cura posterior. Hoy, Alberto alaba el nombre de Dios al lado de su esposa y su hijo.

Las cosas con Dios son así. Su existencia y poder no dependen de que tú creas o no creas. Dios está por encima de los prejuicios, de las dudas o de la incredulidad de la criatura. Él es Dios. Si las personas creen, muy bien. Si no creen, un día conocerán "que tu nombre es Jehová; tú solo Altísimo sobre toda la tierra'.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 9 de junio de 2017

¿ESTAMOS PREPARADOS PARA EL REGRESO DE CRISTO?

"En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció" (Juan 1:10).

El mundo pudo soportar a su Redentor sólo durante los pocos años que estuvo con ellos en la tierra, pero tan pronto comenzó su misión buscaron deshacerse de él... La pregunta que cada uno se tiene que hacer, es: ¿Estoy preparado para la venida del Hijo del Hombre? Si usted ha aceptado a su Salvador por la fe; si se ha arrepentido de sus pecados, entonces usted es aceptado por Dios de tal modo que si Cristo viniera, usted se encontraría con él en paz...

Notemos los pasos que el Hijo del Hombre tuvo que dar con el propósito de efectuar el plan de la salvación. Dejó a un lado el trono de la realeza y su manto regio; descendió y revistió su divinidad con las vestimentas de la humanidad y consintió en venir a este mundo. Este mundo, precisamente éste, habría de ser el campo de batalla donde Cristo y Satanás, el príncipe de este mundo, entablarían un conflicto. Y la pregunta que necesita hacerse, es: ¿cómo podría Dios de ser justo y consistente con su ley y a la vez justificar al pecador? Esto sólo se posibilitaría mediante el sacrificio del Hijo de Dios...

Era difícil desarraigar el afecto que los ángeles del cielo sentían por Satanás. Él sostuvo que la ley de Dios era contraria a las inteligencias celestiales, y así el conflicto entre Cristo y Satanás se inició entonces en el cielo y extendió por la tierra hasta nuestros días. Este conflicto entre Cristo y Satanás no sólo fue contemplado por las inteligencias celestiales, sino también por todos los mundos creados por Dios. Aquí es donde se levanta el poder que afirma tener el derecho a cambiar los tiempos y la ley: es el hombre de pecado. Pero, ¿tiene él autoridad para cambiar los tiempos y la ley? No. La ley ha sido escrita en tablas de piedra, esculpidas por el dedo divino y colocada en el templo de Dios en el cielo. Esta gran norma moral ha de ser el criterio por el cual todo ser humano, tanto vivos como muertos, serán juzgados...

Cristo fue al desierto de la tentación a sobrellevar su prueba más severa; fue tentado en todos los puntos en que Adán fue tentado y pasó por el mismo terreno en que Adán tropezó y cayó... Cristo debía estar ahora donde Adán estuvo, cargando su humanidad y venciendo en beneficio de la raza humana donde antes Adán cayó. Y Cristo resistió la prueba en cada punto; la resistió en el aspecto de los apetitos... Fue tentado en el terreno de la ambición y la presunción y derrotó al enemigo en estos puntos... El Salvador del mundo predominó y alcanzó la victoria en cada aspecto en que fue probado (Manuscrito 11, 1886).

E. G. White

martes, 6 de junio de 2017

¿LIBERTAD O DESTRUCCIÓN?

El hipócrita con la boca daña a su prójimo; mas los justos son librados con la sabiduría. Prov. 11:9.

En el proverbio de hoy, Salomón contrasta la libertad de los justos con la destrucción que los impíos provocan.

Este contraste no tiene sentido. Porque la libertad no contrasta con la destrucción, sino con la esclavitud. ¿Cuál es, entonces, el mensaje subyacente en la aparente incoherencia de este contraste?

Salomón afirma que "los justos son librados con la sabiduría", es decir, con el conocimiento. El conocimiento nos libra de la ignorancia, de la mediocridad y de la superficialidad. Pero el sabio no está hablando aquí simplemente del conocimiento intelectual, sino del conocimiento de Dios, que nos liberta de los traumas y complejos que destruyen la vida.

El hipócrita, como el impío, desconoce a Dios, y por este hecho es un esclavo de sus propias pasiones y temores. Es una bolsa llena de complejos, y para librarse de ellos, trata de destruir a otras personas. El instrumento que usa es la palabra. Habla mal de los otros para proyectarse él. Cree inconscientemente que denigrando la imagen ajena podrá llamar la atención sobre sí mismo. El impío vive ansioso por ser el centro de las atracciones. Se alimenta de los elogios y aplausos. Se nutre del comentario positivo de su persona, por tanto, necesita estar siempre en primer plano.

El único lugar donde una persona puede conocerse y aceptarse es ir ame los pies del Salvador. Ante el Señor Jesús no hay manera de aparentar, ni fingir, ni disfrazar. Él conoce los pensamientos más íntimos y las intenciones más ocultas. Él te acepta y te quita la culpa, borra el pecado, te perdona y te da una nueva oportunidad. Jesús libra y perdona. Por primera vez tú estás en condiciones de aceptarte y convivir con la realidad, sin aparentar, sin tratar de destruir a los demás.

¿Sientes un extraño dolor en el corazón cuando otros crecen? La victoria de los otros, ¿te deja un sabor amargo en tu boca? ¿Te preguntas muchas veces a ti mismo el porqué de ese sentimiento y no encuentras explicación?

Acude hoy a Jesús, entrégale tu corazón, confiésale tus temores, déjalo entrar en la recámara secreta de tu mundo interior y sentirás paz. Solo entonces percibirás que tu vida se torna un manantial de bendiciones para los demás, y recuerda: "El hipócrita con la boca daña a su prójimo; mas los justos son librados con la sabiduría".

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 3 de junio de 2017

LA IGLESIA PRIMITIVA CORROMPIDA POR LOS SEGUIDORES DE SATANÁS

"Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos" (Apoc. 2: 20).

El ejemplo que daban [los mártires] en vida y su testimonio al morir eran una constante afirmación de la verdad; y, donde menos se esperaba, los súbditos de Satanás abandonaban su servicio y se alistaban bajo el estandarte de Cristo.

En vista de esto Satanás se propuso oponerse con más éxito al gobierno de Dios implantando su bandera en la iglesia cristiana. Si podía engañar a los discípulos de Cristo e inducirlos a ofender a Dios, decaerían su resistencia, su fuerza y su estabilidad y ellos mismos vendrían a ser presa fácil.

El gran adversario se esforzó entonces por obtener con artificios lo que no pudo conseguir por la violencia. Cesó la persecución y la reemplazaron las peligrosas seducciones de la prosperidad temporal y del honor mundano. Los idólatras fueron inducidos a aceptar parte de la fe cristiana, al par que rechazaban otras verdades esenciales. Profesaban aceptar a Jesús como Hijo de Dios y creer en su muerte y en su resurrección, pero no eran convencidos de pecado ni sentían necesidad de arrepentirse o de cambiar su corazón. Habiendo hecho algunas concesiones, propusieron que los cristianos hicieran las suyas para que todos pudiesen unirse en el terreno común de la fe en Cristo.

La iglesia se vio entonces en gravísimo peligro, y en comparación con él, la cárcel, las torturas, el fuego y la espada, eran bendiciones. Algunos cristianos permanecieron firmes, declarando que no podían transigir. Otros se declararon dispuestos a ceder o a modificar en algunos puntos su confesión de fe y a unirse con los que habían aceptado parte del cristianismo, insistiendo en que ello podría llevarlos a una conversión completa... Bajo el manto de un cristianismo falso, Satanás se introducía en la iglesia para corromper la fe de los creyentes y apartarlos de la Palabra de verdad.

La mayoría de los cristianos consintieron al fin en arriar su bandera, y se realizó la unión del cristianismo con el paganismo. Aunque los adoradores de los ídolos profesaban haberse convertido y unido con la iglesia, seguían aferrándose a su idolatría, y sólo habían cambiado los objetos de su culto por imágenes de Jesús y hasta de María y de los santos. La levadura de la idolatría, introducida de ese modo en la iglesia, prosiguió su funesta obra. Doctrinas falsas, ritos supersticiosos y ceremonias idolátricas se incorporaron en la fe y en el culto cristiano. Al unirse los discípulos de Cristo con los idólatras, la religión cristiana se corrompió y la iglesia perdió su pureza y su fuerza. Hubo sin embargo creyentes que no se dejaron extraviar por esos engaños y adorando sólo a Dios, se mantuvieron fieles al Autor de la verdad (Spiritual Gifts, tomo 4, págs. 42, 43).

E. G. White