lunes, 31 de diciembre de 2007

Cisternas rotas


Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mi, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen el agua. Jeremías 2:13.

La tragedia del hombre desde el jardín del Edén siempre fue la misma: apartar los ojos de Jesús y confiar en sus propios recursos. "Separados de mí, nada podéis hacer", dice Jesús (S. Juan 15:5). Pero, a lo largo de la historia el hombre ha insistido en vivir apartado de la fuente de la vida, sustituyendo al verdadero Dios por dioses huecos.

En los tiempos del profeta Jeremías, el pueblo de Israel había abandonado a Dios, el manantial de aguas vivas, y trataba de cavar cisternas rotas que no retenían el agua.

¿Qué es una cisterna rota ? En esas regiones la gente construía cisternas para almacenar el agua para la época de sequía. A veces, cuando la gente necesitaba agua, descubría que por descuido en la construcción del revestimiento, el pozo estaba vacío. Eran pozos enormes, que recibían un revestimiento para impedir que el agua se fuera. ¿Dónde estaba toda el agua depositada en ese pozo? Se había escurrido por las grietas del revestimiento.

En el versículo de hoy, Dios expresa su tristeza por la insensatez de su pueblo. "Dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, Fuente de Agua Viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen el agua".

Un cristianismo sin Cristo, un cristianismo que usa el nombre de Cristo, pero que vive preocupado sólo con las cosas exteriores, no pasa de ser una cisterna rota. Tú vas a él pensando encontrar agua, pero sólo encuentras sequedad, desesperación y muerte.

Jesús es el único manantial de aguas vivas, y quienes desean ser cada día más semejantes a él, no cometen la imprudencia de confiar en las cisternas construidas por sus propias manos, ni en su reputación como buenos miembros de iglesia. No, ellos van al manantial de aguas vivas, se bañan diariamente en esas aguas, calman la sed del alma en la pureza de esas aguas. No permiten que nada los aparte de ese manantial, y el resultado de esa experiencia es una vida de obediencia auténtica, un carácter que cada día refleja más y más el carácter de Jesús.

El versículo de hoy expresa también la profunda tristeza que Dios sintió en el jardín cuando Adán y Eva se escondieron de su presencia. En esa tarde trágica el corazón de Dios se afligió, no por causa de un fruto comido, sino porque los hijos amados no confiaban en él. No estaban cerca de él. Habían quebrado su relación con él al construir cisternas rotas separadas del manantial de aguas vivas.

¿Por qué no hacer de hoy un día de comunión con el manantial de aguas vivas? Delante de ti está una jornada llena de desafíos y expectativas, pero cuídate y no trates de construir cisternas rotas; deposita tu confianza en Jesús y, al atardecer, retorna victorioso a tu casa.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Así resplandezca vuestra luz


Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. S. Mateo 5:16.

En la sección II del diario 0 Estado de Sâo Paulo, del jueves 2 de enero de 1992, el periodista internacional Paulo Francis declaraba: "Gorbachov renunció el mismo día en que mi mucama, una estimada señora, decidió volver al Brasil, a pesar de ganar aquí cerca de mil dólares por semana, dinero que no verá en un año en el Brasil. Esa señora que nos deja es extraordinaria. Es adventista del séptimo día, devota, y se queja de que trabajando tanto para ganar el vil metal, no le queda tiempo libre para dedicarlo a su iglesia y a las obras de caridad de tanto le gustan. La religión de mi mucama es simple, sincera y por eso respetable".

En el comentario que Paulo Francis hace a continuación es posible notar, entre otros análisis, el contraste entre el radicalismo puro y metafísico de la obra religiosa de Jorge Luckacs, publicada por la editora Black-Well, y la religión sencilla de la cocinera adventista.

Puede ser que te estés preguntando qué tiene que ver Paulo Francis con el versículo de hoy. Respondo: Mucho. Tal vez esté aquí el secreto que necesitamos descubrir para cumplir la misión final de la iglesia. El comentario de Paulo Francis publicado en O Estado de Sâo Paulo, que tiene una tirada de 250.000 ejemplares diarios, se esparció por todos los rincones, y el testimonio sencillo de una miembro de iglesia, que no conoce mucha teología y que no tuvo oportunidad de ir al campo misionero, llegó a miles de lectores con la fuerza del cristianismo práctico.

Estoy tratando de imaginarme lo que sucederá en el mundo cuando cada cristiano se despierte a la realidad del poder que significa su testimonio diario. ¿Qué ocurrirá cuando los jóvenes en las universidades comiencen a ser notados por su manera de hablar, de vestirse y de comportarse?

"Así alumbre vuestra luz delante de los hombres", es la orden del Maestro.

La luz no necesita esforzarse para brillar. Simplemente brilla, porque es luz. El cristiano que descubrió que la esencia del cristianismo es vivir una vida de comunión con Cristo, no necesita esforzarse deliberadamente para testificar, pues el amor de Cristo lo constriñe. Brilla porque es luz, y es luz porque vive en comunión con la Luz de los hombres: Jesús.

Cierto día, un pequeño rayo de luz le preguntó a su mamá: ¿Dónde puedo ir para conocer las tinieblas? La madre lo mandó al fondo de la tierra, a las cavernas más oscuras, a los cuartos más cerrados, pero adonde el rayito de luz iba no encontraba las tinieblas. Volvió desilusionado, y quejándose le dijo a la madre: "Me mentiste. Fui a todos esos lugares y no encontré las tinieblas". "NO, hijo", dijo la madre, "yo no te mentí. Tú eres la luz. Adonde quiera que vayas las tinieblas siempre desaparecerán".

Tú, amigo mío, eres la luz. Refleja hoy la luz de Cristo.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 19 de diciembre de 2007

El Jesús de la cuarta vigilia


Pero a la cuarta vigilia de la noche, Jesús fue a ellos andando sobre el mar. S. Mateo 14:25.

Los discípulos entraron en pánico. La noche era oscura y los vientos contrarios, y las ondas gigantescas inundaban la pequeña embarcación. Esos hombres valerosos, acostumbrados a vivir en el mar, lucharon con todas sus fuerzas para salir de la difícil situación. Después de todo, no era la primera vez que enfrentaban la furia del mar; conocían las técnicas, y conocían el mar. Pero esa noche era completamente diferente de las otras. Hubo un memento en que creyeron que habían llegado al fin de la línea. Hasta era sarcástico. Hombres nacidos cerca del mar, crecidos en el mar, habituados al mar, morir justamente allí, en el terreno que mejor conocían y dominaban. A veces Dios nos permite que fracasemos precisamente en el terreno que dominamos bien, para enseñarnos a depender de él. El texto de hoy dice que Jesús apareció en la cuarta vigilia. Los judíos dividían la noche en cuatro vigilias. La cuarta era el período comprendido entre las 4 y las 6 de la mañana. Jesús no apareció en ese momento sin un motivo específico. Aquí hay algo que necesitamos aprender.

No sé si alguna vez pasaste la noche en el campo. Tampoco sé si alguna vez tuviste la curiosidad de observar la oscuridad. La noche es oscura, pero ¿observaste alguna vez cuál es el memento en que la noche se torna más oscura? Es precisamente minutos antes de salir el Sol. Cuando las tinieblas de la noche se hacen más densas, significa que en cualquier memento despuntará la luz de un nuevo día.

Según el versículo de hoy, Jesús debe de haber aparecido entre las 4 y las 6 de la mañana, justamente en la hora más difícil. Esa noche los discípulos habían luchado contra los vientos y las olas, y ahora estaban en el memento de mayor oscuridad. Todo indicaba que estaban perdidos. Humanamente, no había salvación, estaban cansados, agotados y desesperados. Fue entonces cuando apareció Jesús.

Lo que el Señor Jesús quiere decirnos es que él siempre aparece en el memento de la extrema necesidad humana. Cuando parece que todo está perdido, cuando los hombres dicen que ya no existe solución, cuando luchaste y luchaste, y llegaste al límite de tu resistencia. Ahora veamos la manera como Jesús aparece: andando sobre el mar. Los discípulos podían esperarlo de cualquier forma, menos caminando sobre el mar. Porque Jesús siempre aparece de la manera que menos esperamos, en forma inverosímil, a veces contradictoria; pero es Jesús, y las cosas con él escapan a toda predicción humana.

Si el día de hoy se presenta para ti aparentemente difícil; si piensas que no existe solución humana para tu problema; si tu empresa o tu hogar se están yendo a pique y llegaste al límite de tus fuerzas, no te desesperes. En la cuarta vigilia de la noche, siempre hay lugar para Jesús. Él aparecerá si confías, ¡ ;pero cuidado! Puede aparecer de la manera que menos te imaginas. ¿Estás listo para aceptarlo?

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 24 de octubre de 2007

La niña de los ojos


Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas. Salmos 17:8.

En la mañana del martes 28 de julio de 1992, la Prof. Mirtes Ribeiro cantó un himno de loor a Dios. Antes de la presentación musical contó, con voz emocionada, un incidente que le había ocurrido durante las vacaciones, mientras arreglaba la cocina para después jugar con sus pequeños hijos, y que muestra la manera maravillosa como Dios protege a su pueblo. Según ella, esa experiencia la ayudó a encontrar un nuevo significado en el texto bíblico que escogí para hoy.

"Estaba secando los platos y los cubiertos, mientras los niños me ayudaban a guardar las cosas, cuando súbitamente uno de ellos emitió un gemido de dolor y se llevó la mano a los ojos. Me apresuré para ver lo que sucedía y quedé asustada al notar un cuchillo en la mano del otro niño. Instintivamente pedí a Dios protección. Tuve miedo, imaginando lo que podía haber acontecido; con cuidado retiré las manes del niño de sus ojos y noté que tenía los ojos en perfectas condiciones, aunque salía un hilo de sangre de la herida que la punta del cuchillo había causado a milímetros del ojo izquierdo".

Después de contarme esta historia, Mirtes abrió la Biblia, leyó Salmos 17:8 y cantó un himno que cobró un nuevo significado para todos los que estábamos presentes en esa reunión. "Guárdame como a la niña de tus ojos", dice el salmista. ¿Puede haber algo más delicado, más sensible y de mayor importancia que la niña del ojo? Los que por la gracia de Dios tienen una vista buena y los dos ojos perfectos, tal vez no entiendan plenamente lo que Dios está queriendo decirnos esta mañana.

Tú eres tan importante para Dios que él cuida de ti como lo más delicado. Los ángeles de Dios están siempre vigilando tus pasos.

Muchas veces el día termina y quizá pienses que fue un día sin mayores riesgos, pero, sin darte cuenta, la mano poderosa de Dios salvó tu vida.

Al salir hoy de casa, hazle con la certeza del cuidado divino; siéntete escondido bajo la sombra de las alas divinas.

En medio de la violencia de las grandes ciudades, rodeado del peligro de asaltos y accidentes de tránsito, ve sin temor con los ojos firmes en el Autor y Consumador de tu fe: Cristo Jesús.

Pr. Alejandro Bullón