martes, 28 de octubre de 2008

TODO ES PASAJERO

Porque cuando muera no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria. Sal. 49:17.

El día en que escribo esta meditación, estoy en Poza Rica, México. Acabo de enterarme de la muerte del príncipe Rainiero, de Mónaco. Mónaco es un pequeño país con apenas dos kilómetros cuadrados de territorio. El príncipe Rainiero consiguió, a lo largo de sus 56 años de gobierno, transformar ese pedazo de tierra en un país elegante, frecuentado por las mayores personalidades del mundo. Hoy, Mónaco es una de las grandes capitales mundiales del juego y uno de los paraísos fiscales que atrae grandes fortunas. Evidentemente, el príncipe era uno de los hombres más ricos del planeta.

Pero el texto de hoy afirma que "cuando se muera no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria". En esta vida, tú puedes acumular riquezas, pero en la hora de tu muerte eso no te servirá de nada.

La sabiduría es aprender a depositar la confianza y, la expectativa en los valores eternos. Lamentablemente, vivimos en un mundo pragmático donde se cree solamente en las cosas que se pueden tocar. Esta filosofía materialista de la vida provoca dolor, porque todo lo que tú haces, inclusive tu propia vida, escapa de ti como arena entre los dedos.

No hay nada de malo en la riqueza, la fama, el poder o la cultura. Todo tiene su lugar en la experiencia humana, pero para tener sentido de permanencia, todo eso tiene que construirse sobre bases duraderas, que el tiempo no es capaz de acabar. Esas bases no son materiales. No sirve de nada querer verlas, ni tocarlas. Es necesario aceptarlas por la fe.

¿Estás sintiéndote triste, insatisfecho y vacío hoy? ¿Estás tratando de descubrir la causa v no lo consigues, porque, aparentemente, no hay ningún motivo para sentirse así? ¿Te está yendo bien en tu vida profesional, familiar, social y financiera y, sin embargo, acabas de pasar la noche con la sensación de que hay algo que no anda bien?

Aparta tus ojos de aquello que es transitorio y visible. Busca a Jesús y los valores eternos. Antes de salir esta mañana, comienza con cosas simples, como decir "te amo" a las personas queridas que están a tu alrededor. La muerte puede llevar algún día a esas personas y nada quitará de ti los recuerdos de los momentos felices que vivieron juntos, "porque cuando se muera no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 26 de octubre de 2008

HONRA AL SEÑOR

Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos. Prov. 3:9.

La prosperidad financiera no es solo el resultado de la habilidad humana para los negocios. Bíblicamente, es un don divino.

Honrar al Señor con los bienes, es reconocer que Dios es el dueño d todo y que la criatura es apenas la administradora de aquello que recibió de Creador. Este hecho es presentado por Salomón como el secreto de una vida próspera.

El texto de hoy, que aparece en el capítulo 3, tiene como tema central la sabiduría que Dios ofrece gratuitamente a los que la buscan. Vivir con sabiduría es reconocer que Dios es el Creador y el ser humano, la criatura. Este r conocimiento no es tan solo teórico e intelectual, es práctico y experimentar; Salir de la teoría v entrar en la realidad de la vida práctica es honrar "a Jehová con tus bienes". El resultado de eso es la prosperidad financiera.

Pero ¿no hay gente que es millonaria y que no reconoce a Dios? Es verdad Una persona puede ser rica, pero no próspera. La riqueza tiene que ver con patrimonio y el saldo bancaria La prosperidad, tiene que ver con la felicidad. La riqueza tiene que ver con la satisfacción egoísta de los apetitos, mientras que la prosperidad tiene que ver con la realización personal.

¿De qué sirve un buen saldo bancario cuando la familia está destruida. ¿Qué significado tiene el patrimonio cuando el hijo vive esclavo de las droga? ¿Puede el dinero comprar sueño, salud, belleza o sabiduría? Con dinero puedes comprar un buen colchón, remedios, cosméticos o libros; pero, ¿Está hecha la vida solo de las cosas que se pueden comprar?

Dios promete prosperidad. No sirvas al dinero ni seas esclavo de tu matrimonio; utiliza tu dinero para honrar a Dios v para hacer más felices a personas, comenzando con tu familia.

Cada nuevo día debe ser un día de renovación. Renovarse es pensar, analizar, y cambiar de rumbo, si es necesario. Renovarse en vivir. Cambiar es la característica de las personas sabias, y la sabiduría es un don que viene de Dios.

Por eso, encara hoy los desafíos de la vida repitiendo el consejo inspirado de Salomón: "Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos".

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 23 de octubre de 2008

EL PECADO HIZO QUE DIOS CAMBIARA SUS PLANES

"Tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo... maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo" (Gén. 3:16-18).

A Eva se le habló de la tristeza y los dolores que sufriría. Y el Señor dijo: "A tu marido será tu deseo, y él se enseñoreará de ti". En la creación Dios la había hecho igual a Adán. Si hubieran permanecido obedientes a Dios, en concordancia con su gran ley de amor, siempre habrían estado en mutua armonía; pero el pecado había traído discordia, y ahora la unión y la armonía podían mantenerse sólo mediante la sumisión del uno o del otro.

Eva había sido la primera en pecar, había caído en tentación por haberse separado de su compañero, contrariando la instrucción divina. Adán pecó a sus instancias, y ahora ella fue puesta en sujeción a su marido. Si los principios prescritos por la ley de Dios hubieran sido apreciados por la humanidad caída, esta sentencia, aunque era consecuencia del pecado, habría resultado en bendición para ellos; pero el abuso de parte del hombre de la supremacía que se le dio, a menudo ha hecho muy amarga la suerte de la mujer y ha convertido su vida en una carga.

Junto a su esposo, Eva había sido perfectamente feliz en su hogar edénico; pero, a semejanza de las inquietas Evas modernas, se lisonjeaba con ascender a una esfera superior a la que Dios le había designado. En su afán de subir más allá de su posición original, descendió a un nivel más bajo...

Dios manifestó a Adán: "Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; espinos y cardos te producira, y comerás hierba del campo; en el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra; porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo serás tornado".

Era voluntad de Dios que la inmaculada pareja no conociese absolutamente nada de lo malo. Les había dado abundantemente el bien, y vedado el mal. Pero, contra su mandamiento, habían comido del fruto prohibido, y ahora continuarían comiéndolo y conocerían el mal todos los días de su vida. Desde entonces el linaje humano sufriría las asechanzas de Satanás. En lugar de las agradables labores que se les habían asignado hasta entonces, la ansiedad y el trabajo serían su suerte. Estarían sujetos a desengaños, aflicciones, dolor, y al fin, a la muerte (Patriarcas y profetas, págs. 42, 43).

E. G. White

miércoles, 22 de octubre de 2008

ANSIEDAD O PREOCUPACIÓN

La congoja en el corazón del hombre lo abate, mas la buena palabra lo alegra. Prov. 12:25.

Los nativos de la tribu campa me enseñaron muchas lecciones de vida práctica. Cierto día olvidé la mochila en el barco. Me desesperé tratando de descubrir una manera de recuperar mis pertenencias.

-No hay nada que podamos hacer ahora -me dijo el jefe de la aldea. Mañana el barco regresará y el conductor traerá la mochila de vuelta.

- ¿Y si no la trae? -pregunté ansioso.

-En ese caso -respondió el sabio cacique-, guarda tus fuerzas para resolver el problema de mañana.

Tú sabes muy bien que la ansiedad no soluciona ningún problema, no sirve de nada, solo causa sufrimiento; pero si tú eres tan humano como yo, tu tendencia será pasar horas analizando un problema cuya única solución es el tiempo. Lamentablemente, el tiempo no está hecho apenas de segundos minutos, sino también de horas, y, a veces, de meses y años.

¿Qué solución es pensar durante la noche que tu ser querido estaría vivo si no hubiera viajado? ¿Qué beneficio ha v en desesperarse por un amor que llegó a su fin? ¿Para qué hundirse en la arena movediza de las lamentaciones por un negocio que quebró?

En el texto de hoy, Salomón aconseja que ante casos que no tienen solución humana, lo mejor es decir palabras de optimismo.

"Yo te dije", "Yo sabía", "¿Ahora entiendes?" "Cuántas veces te lo dije'" y otras expresiones comunes como estas, no son ciertamente la "buena palabra el texto menciona".

¿Estás enfrentando algún drama en este momento? ¿Tiene que ver con tu matrimonio, con la situación de algún ser querido, con tus negocios o con tu empleo? Después de poner el problema en las manos de Dios, pídele que te ayude a ver la diferencia entre luchar para superar las dificultades o preocupare inútilmente con algo que, por lo menos hoy, no tiene solución.

Si tu problema no puede solucionase hoy, duerme confiado en las promesas de Dios y, como dijo el viejo cacique, guarda tus fuerzas para solucionar el problema cuando el momento oportuno llegue.

Hoy es un nuevo día. Mira el brillo del sol. No hay sol donde tú estás? Mira la luz del día. ¿Sabes por qué esa luz existe? Porque luego de la tormenta, el sol continúa brillando. Espera un poco y la tormenta pasará, y no olvides: "La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra".

Pr. Alejandro Bullón

martes, 21 de octubre de 2008

ACEPTA LA DISCIPLINA

No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección. Prov. 3:11.

Todos los días, en cada esquina, la vida nos depara sorpresas. Unas agradables, otras tristes. Damos la bienvenida a las primeras. Rechazamos las segundas. Al fin de cuentas, el ser humano no fue creado para sufrir. Huye de todo lo que le provoca dolor.

El dolor es un elemento extraño en el universo perfecto de Dios. La muerte, la tristeza, las lágrimas no existían cuando el mundo salió de las manos del Creador. Los espinos y los sufrimientos aparecieron en el escenario edénico como consecuencia del pecado.

Hoy, el dolor y el sufrimiento son realidades de la vida. Llegan en forma de adversidades, conflictos, problemas v una variedad sin fin de experiencias traumáticas. ¿Qué hacer con ellas? ¿Qué hace Dios para librar a sus hijos?

Erradicar el dolor en un instante no es posible. El pecado, como cualquier enfermedad, tiene un proceso de duración, a veces Largo e insoportable, pero necesita tiempo para madurar y llegar al fin.

Lo que Dios hace es redireccionar el sufrimiento. Cuando el dolor llega, viene con el propósito de destruir. Ese es el blanco del enemigo. Lo que más le complace es hacer sufrir a la criatura e incitarla así a pensar que Dios es el causante del dolor y el sufrimiento.

Pero Dios roma el sufrimiento v le da un nuevo rumbo. Lo usa como instrumento de educación, formación, restauración y corrección. El sufrimiento cambia de propósito y de nombre. No se llama más dolor, sino, disciplina. El dolor destruye y mata. El dolor mata, la disciplina trae vida. El dolor adormece, la disciplina despierta.

Por tanto, no rechaces la disciplina. Acéptala, adminístrala. Déjate educar, pulir y cincelar. Tú y yo somos como piedras preciosas en bruto. Existe dentro de nosotros un diamante escondido que solo las adversidades de la vida serán capaces de hacer aparecer.

Mañana será otro día. Las nubes de hoy ya habrán pasado. El sol brillará de nuevo y con él, tú también brillarás. Cree en eso, y hoy: "No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección".

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 20 de octubre de 2008

LA FE DE ABRAHÁN PUESTA A PRUEBA

"Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición" (Gén. 12: 2).

No fue una prueba ligera la que soportó Abrahán cuando se le pidió que abandonara a sus parientes y a su hogar y se dirigiera a una tierra que no conocía. Cuando llegó a dicha tierra, encontró que ya los cananeos la habitaban y tendría que afrontar toda la idolatría de ese pueblo.

Esta fue una gran prueba para la fe de Abrahán. No podía ver ninguna posesión que pudiera reclamar como suya. En su perplejidad, el Dios del cielo decidió predicarle el Evangelio y mostrarle la posesión que habría de tener como heredad eterna.

Según le pareció apropiado, Abrahán se trasladó de un lugar a otro, con el fin de encontrar sustento para su familia, que no era pequeña. Contaba con más de cuatrocientos sirvientes preparados. Muy cerca de cada lugar donde levantaba su tienda, erigía también un altar, y así adoró a Dios en cada lugar donde fue llamado. De este modo enseñó a su familia a amar y temer a Dios.

Cuando padeció una nueva prueba por causa de una gran hambre que se extendió en esa tierra, y se trasladó a Egipto, Dios le concedió el favor de los egipcios, y cuando salió de allí tenía más posesiones que cuando llegó...

Dondequiera que vayan, todos los seguidores de Dios deberían llevar los principios de su religión con ellos. Si en el lugar al que fueren reina el pecado, la incredulidad y la idolatría, será el momento de mostrarles cuáles son los verdaderos principios.

Cuando nos establecemos donde reinan la conveniencia y la facilidad, no sentimos mucho la necesidad de depender a cada momento de Dios. El Señor en su providencia nos asigna a responsabilidades en las que hemos de sentir nuestra necesidad de la ayuda y la fortaleza divinas...

El Señor tiene una controversia con su pueblo y quiere que cada uno de nosotros manifieste obediencia a sus requerimientos. Toda vez que se nos ponga ante una responsabilidad, ninguno de nosotros debiera preguntarse: "¿Es conveniente?" "¿Me agradará hacer esto?" Si Dios lo dice, es suficiente. Debemos tomar nuestras Biblias; estudiarlas y discernir cuál es la voluntad de Dios para con nosotros y luego proseguir, como Abrahán, con fe y confianza.

Ahora, se ve que aquella primera prueba, abandonar todo y dirigirse a una tierra extraña, fue muy grande para Abrahán... Hubo circunstancias adversas que persiguieron a Abrahán por un tiempo y que lo pusieron a prueba... Cuando el Señor abrió ante sus ojos la visión de vida eterna, de la purificación de la tierra en la que habría de vivir, se sintió satisfecho (Manuscrito 19, 1886).

E. G. White

domingo, 19 de octubre de 2008

LA PELOTA DE TRAPO

Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios. Sal. 53:2.

Cuando era niño me gustaba mucho jugar al fútbol. Mi sueño era tener una pelota de cuero. En aquel tiempo, eso era para mí casi un sueño imposible.

Un día estaba intentando hacer una pelota de trapo. Había juntado papel, trapos, aguja e hilo. Me había herido varias veces con la aguja, pero la pelota no salía de la manera que yo quería. Estaba en eso, cuando escuché la voz de mi padre llamándome. Me molesté. No podía haber elegido un momento más inconveniente para llamarme. Yo estaba concentrado en la confección de mi pelota, y él seguía llamándome. "¿Qué será lo que quiere?" -pensé, pero continué tratando de resolver "mi problema".

Ante la insistencia de mi padre, me levanté y fui. Al acercarme, no podía creer lo que estaba viendo. Tenía en sus manos una pelota de fútbol. Una de esas de cuero, cosidas, con cámara interior, que se usaban en aquel entonces. "Yo no debería darte este balón porque no viniste inmediatamente cuando te llamé", dijo mi padre.

El tiempo pasó. Ya viví unos cuantos años. Hoy, también yo soy padre y sé que cuando el padre llama, es únicamente para el bien del hijo. No hay nada en este mundo que el padre desee más que la felicidad del hijo. Jesús dijo un día: "Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre que está en los cielos...?

Este es el mensaje de hoy. David afirma que desde el cielo, Dios mira para ver si has, alguien que lo busque. «Por qué el Padre desea que el ser humano lo busque? Porque lejos de Jesús, la criatura no puede ser feliz. Podrá herirse con la aguja, tratando de hacer su "pelota de trapo", pero cualquier realización será pasajera. Jesús desea que tú seas sabio para vivir la vida en plenitud, pero lejos de Jesús, es casi imposible. Sin él no hay sabiduría.

San Pablo dice a los corintios, que Jesús "nos ha sido hecho por Dios sabiduría..."** Por tanto, buscar a Jesús es buscar sabiduría. Encontrarlo es encontrar sabiduría, y ser sabio, amigo mío, es saber vivir, saber vencer, saber perder y hasta saber morir, con dignidad.

Estamos acercándonos a la mitad del año, haz de lo que falta del mismo el gran año de tu vida, el cambio de rumbo de tu existencia, busca sabiduría en la persona Sabiduría, que es Jesús, y recuerda que "Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios".

*Mat 7:11. ** l Cor. 1:30.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 17 de octubre de 2008

MUÉRDETE LA LENGUA

El que guarda su boca guarda su alma, mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad. Prov. 13:3.

Hay un dicho árabe que afirma: "Cuidado para que tu lengua no ahorque tu cuello". La figura de la lengua larga, en este dicho, simboliza la rapidez y liviandad con la que algunas personas hablan.

Vivir es comunicarse. En el relato de la creación se dice que Dios creó a Eva porque no era bueno que el hombre estuviera solo. La vida sin comunicación sería incompleta. Las relaciones humanas deberían ser un camino de dos vías.

El instrumento de la comunicación que el Creador entregó al ser humano fue el don de la palabra. La palabra sería la herramienta que serviría para construir puentes y unir vidas. Pero, la entrada del pecado transformó a la palabra en un instrumento ambivalente. El ser humano puede con ella construir o destruir, herir o curar, levantar o derribar.

Las personas sabias son felices porque aprendieron a usar la palabra como un bálsamo curador y un pincel restaurador. La palabra dicha en el momento oportuno revoluciona vidas y transforma situaciones. Mira a tu alrededor. Hay gente cuyo corazón es tierra seca, esperando una gota de agua. Esa gota puede ser la palabra y tu boca el manantial.*

El texto de hoy presenta el resultado del uso de la palabra. Si tú hablas con prudencia, en la medida adecuada, recibirás como recompensa la vida. "El que guarda su boca guarda su alma", dice el proverbio. En el original hebreo dice: "conserva su vida". La vida es, en parte, el resultado de lo que tú haces con la palabra.

Por otro lado, "el que mucho abre sus labios tendrá calamidad". Abrir los labios con facilidad es hablar sin pensar, instintivamente, sin medir las consecuencias. Irónico como pueda parecer, la víctima no es el prójimo, sino el propio dueño de la palabra.

Usa hoy el don de la palabra para elogiar y no para adular, para aconsejar y no para criticar, para perdonar y no para condenar. Busca a Jesús, que es el Verbo, la Palabra de Dios y pídele que habite en ti y hable a través de tus palabras. Escucha, acepta, abre los brazos, brinda oportunidades, construye, restaura, sin olvidar que "el que guarda su boca guarda su alma, mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad".

*Prov. 25:11

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 15 de octubre de 2008

CONFÍA EN EL SEÑOR

Fíate de, Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Prov. 3:5.

Vivimos dentro de un mundo de engaño y mentira. La propaganda comercial promete maravillas con letras enormes, y esconde la verdad con letras pequeñas. Hay gente cuyo instrumento de trabajo es la viveza, usada para explotar la confianza de los demás. El fraude es parte de los negocios. Se cobra lo máximo y se entrega lo mínimo. Se disfraza y se esconde la verdad. Se pinta lo que es viejo, y se vende como si fuera nuevo.

Ante este cuadro, no es extraño pensar que "todo el mundo miente". La confianza es un producto en extinción y para mucha gente, se hace difícil aceptar la existencia de Dios como verdad, viviendo en una cultura fraudulenta.

No obstante, el consejo de Salomón es: "Confía en el Señor". Esto es una invitación a la convivencia con Dios. Porque para que tú te fíes de alguien, necesitas primero conocerlo, y para conocer a una persona es necesario convivir con ella.

¿Cómo se convive con Dios? Dedicando todos los días tiempo para cultivar el compañerismo con él a través de la oración y del estudio de la Biblia. Es necesario tener disciplina para hacer eso, porque la naturaleza humana no gusta del compañerismo con Dios. El ser humano se siente independiente, se deleita en tomar sus propias decisiones y en "apoyarse en su propia prudencia". "Yo creo", "yo pienso,', 'a mí me parece'... son expresiones frecuentes de la naturaleza humana. Por tanto, dedicar un momento diario para consultar a Dios requiere esfuerzo. Tú sabes que nada en esta vida se consigue sin esfuerzo.

Cuanto más cultives el compañerismo diario con Jesús, tanto más aprenderás a confiar en él. Permite que él forme parte de tus decisiones v acciones. El resultado será una vida de alegría, satisfacciones y paz, aun en medio de las pruebas y de las dificultades.

Si tú estás leyendo esta meditación antes de comenzar el día, ya es un buen punto de partida para sentir que Jesús estará a tu lado a lo largo de esta nueva jornada. Confía en el Señor. El nunca falla. Los cielos y la tierra pueden pasar. Las palabras y las promesas humanas pueden ir y venir, pero las promesas divinas permanecen para siempre, por tanto: "Fíate de Jehová de iodo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.

Pr. Alejandro Bullón