miércoles, 31 de diciembre de 2008

NO PERMITAMOS QUE NADA NOS DESVÍE

Pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta. Fil. 3: 13, 14.

No permitamos que nada nos desvíe de la senda de la abnegación. De los que en la antigüedad se dedicaban a las justas deportivas leemos: "Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible" (1 Cor. 9: 25). Al emprender la gran lucha, pensemos en lo que perderemos si fracasamos. Perderemos la vida eterna adquirida para nosotros mediante la sangre del Hijo de Dios. ¿Abandonaremos, pues, la tarea de la eterna vigilancia? Si hacemos todo lo posible para resistir el mal y superar los obstáculos, lograremos la victoria. El vigor será la recompensa del esfuerzo hecho para alcanzar el premio de nuestra elevada vocación en Cristo.

Se nos presentarán atracciones mundanales para desviar nuestra atención del Señor Jesús; pero al poner a un lado todo el peso del pecado que nos asedia, seguiremos avanzando para mostrar al mundo, a los ángeles y a los hombres que la esperanza de ver el rostro de Dios justifica todos los esfuerzos y sacrificios. . .

"Yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús" (Fil. 3: 13, 14).

"Una cosa hago". Pablo no permitía que nada lo apartara del gran propósito de su vida. . . En medio de las numerosas actividades de la vida nunca perdió de vista su gran propósito: Proseguir rumbo a la meta, al premio de su supremo llamamiento. . .

Permitamos que los grandes propósitos que indujeron a Pablo a proseguir rumbo a la meta frente a los problemas y dificultades, los induzcan a ustedes también a consagrarse plenamente al servicio de Dios. Todo lo que les llegue a la mano para hacer, háganlo según sus fuerzas. Alegren la tarea con himnos de alabanza. Si quieren tener un registro limpio en los libros del cielo, nunca se quejen ni protesten. Sea ésta la oración cotidiana de cada uno de ustedes: "Señor: Ayúdame a hacer todo lo mejor posible. Enséñame a hacer mejor mi tarea. Dame energía y alegría. Ayúdame a introducir en mi servicio el ministerio amante del Salvador" (Carta 1, del 31 de diciembre de 1903, dirigida a "Mis queridos hermanos y hermanas").

E. G. White

lunes, 29 de diciembre de 2008

LA UNIVERSIDAD DE DIOS

Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos. (1 Cor. 3: 19).

En sus esfuerzos por prepararse para ser colaboradores de Dios, frecuentemente los hombres se colocan en situaciones que los inhabilitan para ser moldeados y plasmados como el Señor quisiera. De esta forma, como sucedió con Moisés, no se les encuentra la semejanza divina. Al someterse a la disciplina de Dios, Moisés se convirtió en un vaso santificado a través del cual pudo trabajar el Señor. No vaciló en cambiar su camino por el camino del Señor, aunque llevara por senderos extraños, aún no trillados. . .

No fueron las enseñanzas de las escuelas de Egipto las que capacitaron a Moisés para triunfar sobre sus enemigos, sino una fe permanente, una fe firme, una fe que no fallaba frente a las más angustiosas circunstancias. . . Moisés actuaba como viendo al invisible.

Dios no busca hombres de educación perfecta. . . El Señor quiere hombres que aprecien el privilegio de ser obreros suyos, que lo honren con una obediencia absoluta a sus requerimientos sin tener en cuenta teorías previamente inculcadas.

Muchos que buscan eficiencia para la elevada obra de Dios perfeccionando su educación en las escuelas de los hombres, encontrarán que han fallado en aprender las lecciones más importantes que el Señor quiere enseñarles. Al descuidar someterse a los llamados del Espíritu Santo, al no vivir en obediencia a todos los requerimientos de Dios, su eficiencia espiritual se ha debilitado... Al ausentarse de la escuela de Cristo, han olvidado el sonido de la voz del Maestro, y él no puede dirigir su rumbo. Los hombres pueden adquirir todo el conocimiento que un maestro humano imparta; pero Dios requiere de ellos una sabiduría aún mayor. Como Moisés, deben aprender mansedumbre, humildad de corazón, y desconfianza de sí mismos.

Nuestro propio Salvador, soportando la prueba por la humanidad, reconoció que por sí solo no podía hacer nada. Debemos también aprender que no hay fuerza en la humanidad sola.

El hombre llega a ser eficiente solamente cuando es hecho participante de la naturaleza divina (Fundamentals of Christian Education, págs. 345-347).

E. G. White

domingo, 28 de diciembre de 2008

DIOS CUIDARÁ DE TI

No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. Sal. 71:9.

Rechazo y desamparo. Palabras terribles. Sentimientos que estremecen las entrañas de cualquier mortal. Dos realidades de un mundo de pecado. Todo lo que comienza llega al fin. El tiempo es irreversible. Implacable. Las agujas del reloj del tiempo no paran. Cuando un día te miras en el espejo descubres que la belleza de la juventud se fue y la fuerza de la mocedad huyó.

La mayoría de los países latinos se preocupan poco por las personas de edad. Ser viejo en algunos lugares es sinónimo de agresión. Los ancianos acaban siendo rechazados y desamparados. En el versículo de hoy, el salmista no esta preocupado por el rechazo y el desamparo humano. No por el desamparo de los hombres. Después de todo, dice muchas veces en los salmos que no temería lo que el hombre le pudiera hacer. Su preocupación es con Dios. Eso es lo que realmente cuenta.

La vida con Cristo es bella y gratificante en todas sus etapas. Ser niño tiene sus ventajas y desventajas. El niño puede dormir y saltar todo el día sin preocuparse, pero no puede ir a donde quiere. La juventud llega trayendo sus cosas buenas y malas. El joven toma sus propias decisiones, tiene fuerza, energía, puede escalar el pico más alto o bucear en las aguas cristalinas del mar en busca de corales, pero no tiene la experiencia que solo la vida da, y muchas veces paga un precio muy alto por eso.

Un día llega la vejez. Jubilado, tú ves que tus responsabilidades están cumplidas y que tus hijos son grandes y prósperos, pero sientes el peso de los años, la visión se apaga, la audición disminuye, y las fuerzas menguan.

Esta es una realidad de la cual nadie escapa. Tú necesitas sabiduría para administrar la vejez y disfrutar de las cosas buenas que la vida te reserva. Lo que importa es lo que David pide en el versículo 12 del salmo de hoy: “Oh Dios, no te alejes de mi”.

Una vida sin Dios es una vida vacía, hueca y sin sentido. Una vejez sin él es como una tarde gris. Anuncia la llegada de las tinieblas, la soledad y el desamparo. Vale la pena vivir cada minuto de la existencia en comunión con el Dios que da vida.

Hoy, no importa cuál sea la etapa de la vida en la que tu estas, di en tu corazón: “No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares”.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 26 de diciembre de 2008

¿QUIEN ESCAPA?

El testigo falso no quedara sin castigo, y el que habla mentira no escapara. Prov. 19:5.

Dos pensamientos se destacan en el texto de hoy. El primero es: toda acción humana tiene una reacción. El falso testigo recibe el castigo. El Segundo es: el mentiroso no va muy lejos. Más tarde o más temprano, es descubierto y expuesto a la vergüenza.

Ambas actitudes, la del testigo falso y la de la mentira, tienen raíces egoístas. El testigo falso vende su conciencia por dinero o algún otro tipo de ventaja. Una señora que fue atropellada por un auto, declaró en el lecho de muerte que el testimonio que había dado hacía años en un tribunal, testimonio que había destruido la vida de una persona, había sido comprador y quería ahora pedir perdón a la víctima. El gerente de una gran empresa llegó a la cima de la misma usando mentiras. Entre ellas estaba el hecho de que nunca había acabado el curso de administración de empresas. Su titulo era falso.

En el caso de la mujer, el resultado de vender su conciencia tuvo como consecuencia la desesperación y la angustia hasta su muerte. En el Segundo caso, el resultado final fue la vergüenza a la que fue expuesto cuando se descubrió la mentira.

Si los motives de ambos eran egoístas, si ambos buscaban beneficios, ¿por qué tuvieron un final triste?

El versículo de hoy responde esa pregunta. Todo tiene un precio. Todo acto tiene una consecuencia. En el momento puede parecer una ventaja, pero el tiempo es un juez implacable. La pintura superficial se cayó y de repente tú te encuentras con la realidad grotesca.

La verdad es dolorosa. Pero no huyas de ella. Huir de la verdad es huir de la realidad y caer en un pozo sin fondo. En esa caída vertiginosa tú pierdes la noción de las cosas. Confusión, angustia, tormento diario. Tú quedas incapacitado para ver y disfrutar de las pequeñas satisfacciones que la vida te presenta. El dolor de ser o no ser asfixia. Tu personalidad queda distorsionada y tu identidad se desfigura. ¿Quien eres tú? ¿Aquel que las personas creen que eres o aquel que tú verdaderamente sabes que eres? ¿Como puedes tener paz? ¿Como puedes ser feliz si solo hay confusión dentro de ti?

En Jesús los Dolores acaban. Ante el nadie necesita aparentar. Él es la verdad y la vida. Teniendo a Jesús en tu Corazón, tus pies caminaran en la verdad y tus labios no proferirán mentiras. Piensa en eso, porque “el testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla mentira no escapará”.

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 25 de diciembre de 2008

LOS HÉROES DE DIOS

Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. (1 Rey. 18: 21).

En medio de la apostasía general, Elías no trató de ocultar el hecho de que servía al Dios del cielo. Los profetas de Baal eran cuatrocientos cincuenta, sus sacerdotes cuatrocientos, y sus adoradores se contaban por miles; a pesar de ello Elías no aparentó estar del lado popular. Abiertamente, permaneció solo. . .

Con claros acentos como de trompeta, Elías se dirigió a la multitud: "Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?" . . . Donde se encuentran los Elías de hoy? (Testimonies, tomo 5, págs. 526, 527).

Dios quería que su honor fuese exaltado como supremo ante los hombres, y que sus consejos fuesen confirmados a la vista del pueblo. El testimonio del profeta Elías sobre el monte Carmelo constituye un ejemplo de alguien que se puso completamente de parte de Dios y de su obra en la tierra. . . "Sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel", ora, "y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová", ruega, "respóndeme".
Su celo por la gloria de Dios y su profundo amor por la casa de Israel presentan lecciones para la instrucción de todos los que permanecen hoy como representantes de la obra de Dios en la tierra (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1034).

Nada se gana con la cobardía o el temor de que se sepa que somos un pueblo que guarda los mandamientos de Dios. El ocultar nuestra luz, como si nos avergonzáramos de nuestra fe, redundará solo en desastre. Dios nos dejará en nuestra propia debilidad. No permita el Señor que rehusemos hacer brillar nuestra luz en cualquier lugar al cual nos llame. Si nos aventuramos a avanzar por nosotros mismos, siguiendo nuestras propias ideas, nuestros propios planes, dejando a Jesús detrás, no podemos esperar obtener fortaleza, valor o fuerza espiritual. Dios ha tenido héroes morales, y los tiene ahora: los que no se avergüenzan de ser su pueblo peculiar. Sus planes y su voluntad están subordinados a la ley de Dios. El amor de Jesús los ha conducido a encararse con sus propias vidas. Su trabajo ha consistido en tomar la luz de la Palabra de Dios y dejarla brillar con rayos claros y firmes sobre el mundo (Testimonies, tomo 5, págs. 527, 528).

E. G. White

miércoles, 24 de diciembre de 2008

¿POR QUÉ SUFRIR?

No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti. Sal. 32:9.

El pecado es paradójico. Destruye y enseña. Abre las heridas que son capaces de matar y, sin embargo, deja marcas que quedan como instrumentos de instrucción. David sabía muy bien cómo el pecado puede destruir y enseñar.

En el Salmo 51, que es una oración de arrepentimiento, el salmista le promete a Dios: “enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti”.* David está dispuesto a enseñar las lecciones que aprendió con su trágica y dolorosa experiencia.

En el salmo de hoy, David cumple su promesa. Este es un salmo de instrucción. El primero de doce salmos de este tipo.

La preocupación del salmista en este salmo es que tú y yo aprendamos la mayor lección que alguien puede aprender: que el pecado destruye lo que toca, y que por tanto, es sabio huir de el.

David sabía de lo que estaba hablando. Había pasado noches enteras sin dormir, atormentado por el peso de la culpa y días de angustia y desesperanza, castigado por la propia conciencia. “Mientras calle, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravo sobre mi tu mano” afirma en los versículos 3 y 4.

Había aprendido la lección a golpes, con dolor y lagrimas. Y después de haber pasado por esa experiencia trágica, aconseja: “No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento”.

¿Qué diferencia hay entre el animal y el ser humano? La libertad. El hombre puede escoger y decidir. El animal es apenas un esclavo de sus propios instintos. Pero, hasta los animales rechazan a veces las cosas que los perjudican. Mientras que el ser humano, siendo libre, insiste en andar por sendas que lo llevarán a la destrucción.

Caballo y mulo. Dos figuras interesantes. El caballo tiene la tendencia natural de correr hacia lo lejos. El mulo se empaca. Figuras de la naturaleza que David usa para instruir.

Hoy es un día de decisiones para ti. Decisiones para vida o para muerte. Tu eres libre para sufrir, para pecar, para llorar, o para vivir feliz al lado de las personas que amas.

Camina con Dios por los senderos escabrosos de esta vida. Sal con la lección que el salmista enseña. Yo quiero tomar el consejo para mi hoy: “No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque sino, no se acercan a ti”.
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* Sal 51:13

martes, 23 de diciembre de 2008

DEBER O DESEO

Sino que desechasteis todo consejo mío y mi reprensión no quisisteis. (Prov. 1: 25).

Durante la noche el ángel de Dios vino a Balaam con el mensaje: "No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo; porque es bendito". . .

Por segunda vez Balaam fue probado. En su respuesta a las peticiones de los embajadores hizo alarde de tener mucha conciencia y probidad, y les aseguró que ninguna cantidad de oro y de plata podía persuadirle a obrar contra la voluntad de Dios. Pero anhelaba acceder al ruego del rey; y aunque ya se le había comunicado la voluntad de Dios en forma definitiva, rogó a los mensajeros que se quedaran, para que pudiese consultar otra vez a Dios, como si el Infinito fuera un hombre sujeto a la persuasión.

Durante la noche se le apareció el Señor a Balaam y le dijo: "Si vinieren a llamarte hombres, levántate y ve con ellos; empero harás lo que yo te dijere". Hasta ese punto le permitiría el Señor a Balaam que hiciera su propia voluntad, ya que se empeñaba en ello. No procuraba hacer la voluntad de Dios, sino que decidía su conducta y luego se esforzaba por obtener la sanción del Señor.

Son millares hoy los que siguen una conducta parecida. No tendrían dificultad en comprender su deber, si éste armonizara con sus inclinaciones. Lo hallan claramente expuesto en la Biblia, o lisa y llanamente indicado por las circunstancias y la razón. Pero porque estas evidencias contrarían sus deseos e inclinaciones, con frecuencia las hacen a un lado y pretenden acudir a Dios para saber cuál es su deber. Aparentan tener una conciencia escrupulosa y en fervientes y largas oraciones piden ser iluminados. Pero Dios no tolera que los hombres se burlen de él. A menudo permite a tales personas que sigan sus propios deseos y que sufran las consecuencias. . .

Cuando uno ve claramente su deber, no procura ir presuntuosamente a Dios para rogarle que le dispense de cumplirlo. Más bien debe ir con espíritu humilde y sumiso, pedir fortaleza divina y sabiduría para hacer lo que le exige (Patriarcas y Profetas, págs. 468-470).

E. G. White

lunes, 22 de diciembre de 2008

¡REFLEXIONA!

La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón. Prov. 19.3

La vida es un camino. Esta metáfora la encontramos en muchos clásicos de la literatura, y no solamente en la Biblia. En La odisea, Homero presenta a Ulises caminando durante diez años, desde Troya hasta su lugar en Itaca. Bunyan, en su célebre obra El peregrino, relata la jornada del cristiano desde la ciudad llamada Destrucción hasta la ciudad Celestial.

Si tú haces un análisis serio de la Biblia, llegarás a la conclusión de que en ella se presenta un único camino en dirección a la felicidad eterna. Las personas en nuestros días piensan diferente. Creen que no hay un solo camino, sino que “hay muchos caminos” para llegar a Dios, y que lo importante es ser sincero en aquello que se cree. Pensar de manera diferente hoy es poéticamente incorrecto.

Cuando Jesús estuvo en esta tierra, dijo: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”*

Si Jesús viviese en nuestros días, sería considerado políticamente incorrecto. Pero su enseñanza está ahí, mostrando que la felicidad en este mundo depende de escoger el camino correcto.

En el libro de Proverbios se repite la palabra “camino” aproximadamente cien veces. La sabiduría, según Salomón, no consiste solo en el algo que tú haces, sino en el camino por el cual tú transitas. Rechazar el camino de Dios, es rechazar al mismo Dios.

Junto a la metáfora del camino, tú encuentras también el énfasis en la libertad humana. Es frecuente el tema del contraste entre la vida de aquellos que aceptan andar en el camino y los que lo rechazan. La verdadera religión no es una religión de prohibiciones, sino de elecciones. Tú eliges, tú decides. Tú también cosechas el fruto de la decisión que tomaste. “Quien planta vientos, recoge tempestades”, dice un viejo refrán popular.

El texto de hoy es un llamado ala reflexión. ¿Para dónde estas yendo? ¿A dónde te llevará el camino que transitas? Si tú crees que ese es el camino correcto, ¿quién determino que ese es el camino correcto?
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* Mat. 7:13,14

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 21 de diciembre de 2008

LAS PALABRAS SON IMPORTANTES

Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Sal. 19: 14.

Todos necesitamos estudiar la vida de Cristo y las lecciones que nos dio, para saber conducirnos en nuestras relaciones mutuas. Alberguemos la suave influencia del Espíritu de Dios. Recordemos que el habla es un talento de gran valor cuando se lo usa correctamente, y que de la abundancia del corazón habla la boca. Recordemos también que por nuestras palabras seremos justificados, y por nuestras palabras seremos condenados. Las palabras imprudentes a menudo crean dificultades que de otra manera no se hubieran producido.

Hemos sido puestos en este mundo para ser hijos de Dios y a fin de prepararnos para la futura vida inmortal. No pronunciemos palabras imprudentes y poco amables. En nuestra relación familiar, tengamos cuidado de decir palabras amables y tiernas que consuelen y animen. No nos olvidemos de los pequeños actos de bondad que tanto ayudan al miembro de la familia que está luchando con debilidades que sólo él puede comprender.

No vale la pena insistir en que las cosas se hagan como uno quiere, y en no ceder en asuntos de menor importancia, que suscitan amargura y resentimiento en el hogar. La vida es demasiado corta, y está demasiado llena de pesares. Sin pérdida de tiempo deberíamos atender toda herida y a todo corazón sometido a la tentación.

Cada cual sea considerado y amable con el otro. Jamás permita que el sol se ponga sobre su enojo. Jamás cierre los ojos para dormir sin arreglar esas pequeñas e insignificantes dificultades que hieren y dañan el alma. . .

Cada vez que se sienta tentado a hablar imprudentemente, arrodíllese donde está, y ore hasta encontrar descanso en Jesús. Estoy segura de que no lo dejará ni lo olvidará. Tal vez usted se desprecie por las palabras apasionadas que acaba de pronunciar, pero recuerde que Jesús tiene piedad de usted, y que le va a cuidar su cuerpo y su alma, si está dispuesto a hacer su voluntad. Estas son sus palabras: "Haga conmigo paz; sí, haga paz conmigo" (Isa. 27: 5).

Jesús quiere crear una armonía celestial en su alma. Lea sus palabras, no con desánimo, sino con confianza y esperanza. Escuche las benditas palabras que Dios le dirige. Caminar con Cristo significa que, aunque invisible, Cristo camina con usted (Carta 104, del 4 de agosto de 1901, dirigida a E. K. Beaman).

E. G. White

viernes, 19 de diciembre de 2008

EL ÁNGEL DEL SEÑOR

El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Sal. 34:7.

Era una noche oscura. Más oscura todavía en la cueva de Adulam donde David estaba escondido temblando de miedo, perseguido por Saúl. El salmista huía al sur, y llegó a la tierra de los filisteos, donde fue capturado. Llevado ante Aquis, rey de Gat, fingió estar loco. “Se fingió loco entre ellos dice el relato, y escribía en las portadas de las puertas, y dejaba correr la saliva por su barba.*

Aquis tuvo compasión y lo mando soltar. David entonces anduvo errante por el desierto hasta llegar a la cueva de Adulam, donde se escondió durante varios meses y donde escribió el Salmo 34. En el presente el camino para librarse del miedo que invade la vida cuando llegan dificultades aparentemente insolubles.

El salmista trata hoy de hacerte ver a ti, con los ojos de la fe, lo que tus ojos físicos no pueden ver. Dicen él: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”. Tú nunca estás solo cuando la tormenta llega.

Debían de ser las cuatro de la mañana cuando llegamos al rió aquella madrugada fría del mes de septiembre. Estábamos viajando rumbo a Cruzero, el punto más alto del altiplano peruano. Cruzero es una ciudad bucólica, enclavada en las montañas a cuatro mil metros sobre el nivel del mar.

Uno de nuestros equipos había partido para allá la noche anterior para preparar los detalles de nuestra llegada, pero al llegar al rió, aquella mañana encontramos la camioneta del equipo atascada, siendo casi arrastrada por la correntada. Dos mujeres empujaban el vehículo, descalzas, con los pies dentro del agua fría, con temperatura bajo cero. Todos los esfuerzos parecían inútiles, cuando de repente vimos aparecer un jeep. El chofer sacó una cuerda de acero, ató la camioneta, la arrastro al otro lado, guardó luego el cable y desapareció misteriosamente. ¿Quien llamó a aquel hombre en los prados solitarios del altiplano? ¿De dónde vino para ayudarnos?

Vi lágrimas en los ojos de mis compañeros. Vi la emoción escrita en sus rostros. Nadie decía nada, pero todos sabíamos que era el cumplimiento de la promesa divina: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”.
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1 Sam. 21:13

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 18 de diciembre de 2008

CUANDO SEAS TENTADO, FIJA TUS OJOS EN CRISTO

"Y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres" (1 Rey. 19: 4).

Jesús fue afligido en todas nuestras aflicciones. El Capitán de nuestra salvación fue hecho perfecto por medio del sufrimiento. En esta vida seremos probados para ver si somos capaces o no de soportar la prueba de Dios. Cuando vengan las tentaciones de Satanás, seremos probados. ¿Seremos derrotados por el poder seductor de Satanás o venceremos como lo hizo Jesús? ¿Habremos atesorado en nuestra mente los tesoros de las verdades del cielo, que nos capacitarán para enfrentar al adversario de las almas con un "Escrito está", como hizo Jesús y no con un discurso personal? Satanás sabe mejor que muchos profesos cristianos lo que está escrito, porque es un estudiante diligente de la Biblia, pero él obra para pervertir la verdad y llevar a los hombres por el sendero de la desobediencia. Los induce a descuidar la investigación de la Palabra de Dios...

Es un gran error indicarle a Dios lo que se debe hacer. Elias no sabía lo que estaba haciendo cuando le dijo al Señor que ya había vivido lo suficiente y deseaba morir. El Señor no tomó en cuenta su palabra, pues aún tenía algo que hacer antes de ser enaltecido y traspuesto al cielo. ¿Hemos olvidado que Jesús, la majestad del cielo, sufrió siendo tentado? Jesús no permitió que el enemigo lo arrastrara al fango de la incredulidad, ni lo forzara a entrar en el cieno del desaliento y la desesperación...

Dios odia el pecado. La obra de Satanás consiste en atraer hacia las obras de maldad. Satanás ha desplegado gran destreza y poder de seducción con el fin de fascinar la mente para que escoja el pecado antes que la justicia. La influencia que ejerce una persona sobre otra ha llegado a ser muy peligrosa. Satanás guía, controla la mente y presiona la influencia de una mente sobre otra para ponerla a su servicio. Pero el Señor Jesús por medio de su Espíritu Santo, cambia el orden de las cosas; toma los pecados y la culpa de la raza humana sobre sí, atrae a las personas, las santifica y transforma al agente humano en su instrumento y compromete sus facultades para que realice una labor completamente opuesta a la que Satanás sugiere...

"Resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros". Cuán preciosa es para el alma tentada esta promesa. Si quienes padecen prueba y tentación mantienen sus ojos en Jesús y se acercan a Dios, hablando de su bondad y de su perdón, Jesús se acercará a ellos y aquellas penas que creían casi insufribles se disiparán...

Nos esperan tiempos tormentosos, pero no debemos preocuparnos. La ansiedad revela incredulidad, pero Cristo nos dice: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Carta 43, 1892).

E. G. White

miércoles, 17 de diciembre de 2008

LOS PELIGROS DEL CRÉDITO

Con ansiedad será afligido el que sale por fiador de un extraño; más el que aborrece las fianzas vivirá seguro. Prov. 11:15.

En este versículo la palabra “extraño” se puede traducir también por “otro”, alguien que tú no conoces o conoces poco. No es prudente ser fiador de un desconocido, aunque muchas veces, tú solo conoces verdaderamente a una persona cuando le das dinero o poder.

Hay algo fascinante, misterioso y deslumbrante con el dinero. Ciega, confunde y corrompe a mucha gente. Las amistades se deshacen, las familias se destruyen y las relaciones se rompen porque alguien fue garante de una persona que decía ser amigo de confianza.

El texto de hoy no tiene que ver simplemente con el acto de ser el garante de otro. El tema de fondo es el mal uso del crédito. No hay base bíblica para afirmar que el uso del crédito sea malo, pero hay abundantes consejos sobre el uso sabio del dinero. Cuando tú pides dinero prestado, te colocas en una situación de dependencia que no es sana.

La cultura de nuestros días es una cultura consumista. La propaganda tiene como propósito vender lo que tú nunca pensaste en comprar. Hay algo perverso en la publicidad, algo que crea en ti necesidades que no existen. La persona se siente infeliz y miserable por no poder comprar lo que ve en la televisión o en el diario, y termina gastando el dinero que no tiene.

La tarjeta de crédito o el cheque se transforman con suma facilidad en un pasaporte de autodestrucción. Las deudas van formando una bola de nieve que aumenta y aumenta de dimensión a medida que el tiempo pasa.

El consejo de hoy es: No pienses que la mejor ayuda que tú puedes ofrecerle a una persona que se está ahogando en el mar de las deudas, es prestarle dinero o salir como garante a su favor.

Lo mejor en esas circunstancias es parar y repensar el sistema de vida y las prioridades. Ver en qué estás gastando tu dinero. Después, confiar en Dios, clamar, ser fiel a él en la administración de los recursos financieros y creer que Dios puede colocar en orden tu escala de valores y tus prioridades, para salir de la situación en la cual te encuentras, porque: “Con ansiedad será afligido el que sale por fiador de un extraño; mas el que aborrece las fianzas vivirá seguro”.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 15 de diciembre de 2008

LA TORMENTA PASARA

Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de como el insensato te injuria cada día. Sal. 74:22.

El salmo de hoy nos enseña como orar cuando la aflicción toca a la puerta del corazón y da la impresión de que Dios está siendo ciego ante los acontecimientos. Hay gente que no toma a Dios en cuenta. Se burla de la fe de los que buscan al Señor. A veces, es un profesor universitario ridiculizándote en el aula, o el jefe incrédulo riéndose de tus principios, o el patrón sin escrúpulos queriendo que tú concuerdes con algo que va contra tu conciencia.

Este es otro de los salmos escritos por Asaf. Por el contexto, entendemos que Asaf vivió en un momento de la historia de Israel en que el ejército enemigo había destruido el Santuario. ¿Cual es el mensaje de este salmo para ti hoy, ante los enemigos que persiguen tu cuerpo, pero tratan de llegar también al santuario de tu ser, que es tu conciencia?

El blanco final de los ataques del enemigo, no eres tú. El verdadero sufrimiento que los hijos de Dios experimentan, no es físico. El enemigo de Dios quiere distorsionar el carácter de Dios, hacer que tú creas que Dios no se interesa por tus problemas, que es injusto al permitir que sucedan tragedias en tu vida.

La mayoría de los seres humanos no se da cuenta de este propósito maligno del enemigo, pero el salmo de hoy demuestra que Asaf lo entendió muy bien. Por eso, clama: “Levántate, oh Dios, aboga tu causa”.

Cada vez que el dolor llega a tu vida, está en juicio la soberanía de Dios. Su amor, su misericordia y su carácter justo, son juzgados. Esta es la explicación existencial para el sufrimiento de los inocentes.

Todos los días hay millones de seres angelicales observando la reacción del ser humano ante el dolor. ¿Que harás? ¿Maldecirás a Dios, como desea el enemigo, o te esconderás en los brazos de Jesús hasta que la tormenta pase?

El momento doloroso que tú estás viviendo ahora tiene explicación a la luz del conflicto universal entre Cristo y Satanás, pero la promesa divina es segura. Dios no se olvidó de ti y mas pronto de lo que te imaginas, el enemigo tendrá que tragar todo el dolor y la tristeza que te causó.

Con esta certeza, enfrenta las dificultades y clama como Asaf: “Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de como el insensato te injuria cada día”.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 14 de diciembre de 2008

UN HOGAR QUE DIOS PUEDA BENDECIR

Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio. (Gén. 18: 19).

Un hombre es a la vista de Dios lo que es en su familia. La vida de Abrahán, el amigo de Dios, estuvo señalada por el estricto cumplimiento de la palabra de Jehová. Cultivaba la religión del hogar. El temor de Dios llenaba su casa. El era el sacerdote de su hogar. Consideraba su familia como un depósito sagrado. Su casa constaba de más de mil miembros, y los dirigía a todos, padres e hijos, hacia el Soberano divino. No sufría opresión paterna por un lado ni desobediencia filial por el otro. Mediante la influencia combinada del amor y la justicia, gobernó su casa en el temor de Dios y el Señor dio testimonio de su lealtad (Carta 144, 1902).

El "mandará. . . a su casa". No habría descuido pecaminoso en poner freno a las malas propensiones de sus hijos, ni favoritismo indulgente, necio y débil o renuncia a la convicción del deber a causa de un afecto mal entendido. Abrahán no sólo daría la instrucción apropiada, sino que mantendrá la autoridad de las leyes justas y correctas.

Cuán pocos hay en nuestros días que siguen este ejemplo. De parte de demasiados padres hay un sentimentalismo ciego y egoísta, que se manifiesta dejando a los hijos con sus juicios deformados y pasiones indisciplinadas, bajo el dominio de su propia voluntad. Esta es la peor crueldad que se le puede hacer a la juventud y un gran mal para el mundo. La indulgencia de los padres causa desorden en las familias y en la sociedad. Reafirma en la juventud el deseo de seguir las inclinaciones, en vez de someterse a los requerimientos divinos (Manuscrito 22, 1904).

Padres e hijos por igual pertenecen a Dios y deben someterse a su gobierno. Abrahán gobernó su casa mediante el afecto y la autoridad combinadas. La palabra de Dios nos ha dado reglas para que nos sirvan de guía. Estas reglas forman la norma de la que no debemos desviarnos para seguir su camino. La voluntad del Señor debe ser suprema. La pregunta que debemos hacer no es: ¿Qué han hecho otros? ¿Qué pensarán mis familiares? o, ¿Qué dirán si sigo este camino? sino, ¿Qué ha dicho Dios? Ni padres ni hijos pueden verdaderamente prosperar en camino alguno que no sea el camino del Señor (Testimonies, tomo 5, pág. 548).

E.G. White

viernes, 12 de diciembre de 2008

HAZLO AHORA

No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, y mañana te daré, cuando tienes contigo qué darle. Prov. 3:28.

¿Por qué alguien le diría a su prójimo que vuelva mañana si tiene condiciones de ayudarlo hoy? La única razón es que no desea ayudarlo.

En este caso, por qué no decirle simplemente: ¡No! Tal vez en su respuesta este vecino está usando de delicadeza, esperando que el prójimo entienda que no le va a ayudar, y finalmente lo deje en paz. Para muchos, esa manera de proceder puede ser una manera sutil de librarse de un “problema”. Pero, para Dios, es falta de sabiduría. Más tarde o más temprano, la propia persona es victima de su “viveza”. Nada destruye el alma más que la sensación del deber no cumplido.

Hay dos asuntos en cuestión en el texto de hoy. El primero es: ayuda siempre que puedas. Tú serás el más beneficiado. Era un día caluroso en Samaria cuando un peregrine se acercó a una mujer y le pidió ayuda: “Dame de beber”, le dijo. La samaritana podía ayudar. Tenia un balde para sacar el agua del pozo y darle de beber a aquel cansado peregrine, pero dudo, vacilo, argumento y como dice el relato, casi perdió la gran oportunidad de vivir la más extraordinaria experiencia de su vida. Jesús no estaba simplemente pidiéndole agua porque la necesitara. El es el dueño de todas las fuentes de aguas. Jesús le pidió de beber porque quería ayudarle y reafirmar el principio de que cuando tú ayudas, tú eres la persona más beneficiada.

El otro punto en cuestión es el hecho de pensar que tú estás siendo amable cuando mientes en nombre de la “delicadeza”. Si el hombre de quien habla Salomón en el versículo de hoy dijera: “No”, el prójimo seguramente buscaría otros caminos para solucionar su problema, pero al escuchar la falsa promesa, la persona no solo es dejada sin ayuda, sino también perjudicada.

La sabiduría no es librarse de los problemas de manera “elegante”. Eso es “lavarse las manos”. Y eso genera un vació inconsciente que perturba el alma e incomoda la vida.

Este es un nuevo día para ti. Vas a salir por ahí, tratando de evitar los problemas, o vas a hacer todo lo que venga a tus manos para hacer? Nada es tan bueno como llegar a la noche con la conciencia del deber cumplido. Haz, con la ayuda de Dios, del día de hoy un día de realizaciones. “No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, y mañana te daré, cuando tienes contigo que darle”.

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 11 de diciembre de 2008

¿CON QUIÉN CAMINAS?

"¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?" (Amós 3:3).

Incluso quienes se afanan por predominar sobre el enemigo desarrollan una predisposición de obrar mal. El mal prevalece sobre el bien porque ellos no confían por completo en Cristo. No habitan en él y no dependen de Dios, por lo cual revelan un carácter inconsistente. Pero nadie está obligado a trabar vínculos con este grupo. Las tentaciones de la vida se presentan por doquier y aquellos que se quejan porque los miembros de las iglesias son fríos, orgullosos, arrogantes y no reflejan adecuadamente el carácter cristiano, no debieran asociarse con quienes manifiestan estas flaquezas. Hay muchos que son afectuosos, abnegados, sacrificados y que estarían dispuestos a dar sus vidas por la salvación de las almas. Nadie debiera alzarse como acusador de los hermanos, antes bien déjese que la cizaña crezca junto con el trigo, pues así dijo el Señor que habría de ser. Pero, porque la cosecha no sea toda de trigo, no debiéramos ser cizaña.

Los que rechazan la vida y el carácter de Jesús, y se niegan a ser como él, se declaran en abierta controversia con Dios. "El que no es conmigo, contra mí es -dijo Jesús-; el que conmigo no recoge, desparrama". Los que aman a Dios no escogerán como amigos a los enemigos del Señor. "¿Al impío das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehová?" Los verdaderos cristianos no eligen asociarse con los incrédulos.

Si el Señor les concede una posición especial en el mundo, al igual que José y Daniel, él los librará de contaminación. Debemos distinguir entre el bien y el mal. Necesitamos toda la ayuda e instrucción que procede de una fe verdadera. Debemos escuchar la enseñanza de las doctrinas de la Biblia, que están libres de las sofisterías y de las trampas del gran engañador. Debiéramos hacer todo lo posible por vivir en una atmósfera de pureza religiosa para poner madera sólida en la edificación de nuestros caracteres.

Por medio de la relación con quienes no tienen fe en Dios, las ideas erróneas se insinúan en forma imperceptible en las mentes y los corazones por uno que se especializa en el engaño. Y esto será la ruina de muchos. ¿Escogerás relacionarte con los incrédulos e infieles que violan abiertamente la ley de Dios? ¿Te separarás por tu propia elección de quienes aman a Dios? ¿Te alejarás lo más posible de la luz? Esta es la senda del engaño. Nunca estarás donde encuentres un exceso de luz, pero pobres los que escojan las tinieblas antes que la luz (Manuscrito 49, 1893).

E. G. White.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

EL TIEMPO DE DIOS

Entonces mi alma se alegrará en Jehová: se regocijara en su salvación. Sal. 35:9.

¿Fuiste alguna vez víctima de una injusticia? ¿Hay alguien que trata de destruirte y tu sientes que estás llegando al limite? Si es así, entenderás lo que David sentía cuando escribió este salmo.

“Se levantan testigos malvados, de lo que no sé me preguntan; me devuelven mal por bien… como lisonjeros, escarnecedores y truhanes, crujieron contra mí sus dientes”, se lamenta el salmista.*

¿Que harías tú en esas circunstancias? David escribió este salmo, conocido como uno de los cuatro salmos imprecatorios. Imprecar es desear el mal al enemigo. El Salmo 109 es el peor de todos ellos. Algunos comentaristas cuentan, por lo menos, 30 maldiciones en él.

Creo que es muy humano querer ver al enemigo tragando su propio veneno. Es humano, digo. No cristiano. Jesús vino a enseñarnos un camino mejor. “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos… y orad por los que os ultrajan y persiguen”,** y San Pablo confirmo: “ No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagare, dice el Señor.***

Por este motivo escogí el versículo de hoy para su meditación. En él se encuentra retratada la actitud de Cristo ante las injusticias.

El contexto en que David escribió este salmo se narra en el libro de Samuel, de la siguiente manera: “Y tomando Saúl tres mil hombres… fue en busca de David y de sus hombres… y cuando llegó a un redil de ovejas en el camino, donde había una cueva, entro Saúl en ella para dormir; y David y sus hombres estaban sentados en los rincones de la cueva”.****

Aquel era el momento. Saúl estaba en las manos de David. Inclusive sus soldados le dijeron: “He aquí el día de que te dijo Jehová; he aquí que entrego a tu enemigo en tu mano, y harás con él como te pareciere”.****

Si David hubiese tomado la justicia en sus manos, tal vez en ese momento hubiera sentido un “gusto” de venganza, pero después habría sentido el amargo sabor de la culpa.

David prefirió esperar. Dios le había prometido el reino, y el se lo daría a su debido tiempo. Aquel que deja la justicia en las manos del Señor nunca fracasa.

Por eso, ante las peores injusticias que tu estés sufriendo, permite que Dios intervenga en tu favor, porque podrás decir: “Entonces mi alma se alegrará en Jehová: se regocijara en su salvación”.
________
*Sal. 35:11, 12, 16; ** Mat. 5:44; *** Rom. 12:19; **** 1 Sam. 24:2,3,4.

Pr. Alejandro Bullón

martes, 9 de diciembre de 2008

LOS CRISTIANOS SON AGENTES DE DIOS

"A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche" (Isa. 55: 1).

Antes de revestir el Señor su divinidad de humanidad y venir a nuestro mundo, el mensaje evangélico fue dado por Noé, Enoc, Set y Matusalén. Lot llevó el mensaje a Sodoma, y toda una estirpe de mensajeros proclamó a Aquel que había de venir. Pero en este tiempo el mensaje se debiera proclamar por doquier..

El banquete está servido. La última invitación debe ir a toda nación, hasta el mismo fin del mundo. Esta es nuestra obra. Los mensajeros deben llamar ahora con un sentido más especial: "Oíd atentamente". El mensaje debe ser emitido por labios humanos. El Señor mismo vino a este mundo a proclamar el mensaje. Decid que Cristo vino en forma humana, que su humanidad debía tocar la humanidad y que su divinidad debía aferrarse a la divinidad. Sus servidores deben estar unidos. "Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois huerto de Dios, edificio de Dios sois". Una gran obra se hará si los obreros del Señor permiten que el Espíritu Santo trabaje en ellos. "Fuérzalos a entrar", es el mensaje que reciben los mensajeros, "para que se llene mi casa". El Señor quiere que seamos fervientes. Si nos consagramos por completo a Dios, el Espíritu Santo trabajará con nosotros.

Ustedes que dicen ser cristianos, consideren la condición actual de nuestro mundo. ¿Han despertado a la realidad y visto cómo la bondad y el amor de un Dios bondadoso han sido tratados con desdén y rechazo? Siendo seres humanos finitos y caídos, necesitados de perdón y de paz, son invitados a venir. El Señor Jesús, el gran Maestro, es quien invita, aunque con frecuencia se confronta con frívolas excusas o hay quienes se vuelven con burla y desdén. Todos los que quieran pueden venir y responder a la generosa invitación. ¿Por qué hay quienes no pueden ver la importancia de aceptar el llamamiento y estar en paz con Dios?

El diablo no ha muerto. Está trabajando con todas sus atractivas tentaciones con el fin de persuadir a muchos para que cierren sus oídos y no oigan, y así miles que debieran estar dando este mensaje de prueba al mundo, han sepultado sus talentos en la tierra. No han utilizado sus facultades con el fin de guiar a las almas hasta la mesa que está servida. ¡Siervos holgazanes e infieles! El Señor los llamará a rendir cuentas. Pero agradecemos a Dios porque se han escuchado algunas voces fieles; porque hay quienes han sentido su responsabilidad y laboran con denuedo para impulsarlos a venir (Carta 89, 1898).

E. G. White

lunes, 8 de diciembre de 2008

¿EN QUIÉN CONFÍAS?

El que confía en sus riquezas caerá; mas los justos reverdecerán como ramas. Prov. 11:28.

Augusto y Adela formaban un matrimonio feliz hasta que Adela conoció el evangelio y se encontró con principios de vida que ignoraba. Augusto creía que Adela era demasiado ingenua para creer en las “tonterías” antiguas de la Biblia.

Juntos habían construido una gran fortuna. Pero Adela reconocía que no hubieran conseguido todo ese dinero, si no hubieran entrado en el terreno de la deshonestidad y la mentira, si no hubieran abusado de la Buena fe de las personas. Cosas que no estaba dispuesta a continuar practicando, ahora que conocía los principios y normas morales que la Biblia enseña.

Entonces comenzaron las discusiones y las desavenencias. Ambos vivían en la misma casa y eran propietarios de la misma empresa, pero tenían conceptos completamente diferentes de la vida y de los negocios. La situación llegó a tornarse insostenible y, como consecuencia natural, se produjo el divorcio.

Adela quedó insegura con la separación. Tenían dos hijos pequeños y aunque hizo todo para salvar el matrimonio, llego a la conclusión de que si quería ser leal a su conciencia y a Dios, tendría que aceptar aquella solución inevitable.

Augusto aprovechó la fragilidad de su esposa y los principios que ahora norteaban la vida de ella, y se apoderó de la empresa dejándola prácticamente en la miseria. El único Dios que el reconocía era el dinero, y lo tenía en abundancia. En su corazón no había lugar para la generosidad, ni para la comprensión. Decía que la esposa estaba viviendo la vida que había escogido.

El tiempo pasó. Cinco anos. Al comienzo, Adela parecía como hierba seca y sin vida. Parecía. La realidad era otra, porque creía en las promesas divinas y estas decían que ella “reverdecería”. Y así fue. Comenzó otra empresa en el fondo de su casa, con la ayuda de algunos vecinos, y hoy posee una floreciente empresa de alimentos precocinados.

Augusto quebró, víctima de sus ambiciones desmedidas. ¿No crees que vale la pena pensar en la experiencia de Augusto y de Adela? Sí, porque “el que confía en sus riquezas caerá; mas los justos reverdecerán como ramas”.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 7 de diciembre de 2008

GRANDEZA EN LA HUMILLACIÓN

Aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz. La ira de Jehová soportaré, porque pequé contra él, hasta que juzgue mi causa y haga mi justicia. (Miq. 7: 8, 9).

La conciencia le estaba diciendo verdades amargas y humillantes a David. Mientras que sus súbditos fieles se preguntaban el porqué de este repentino cambio de fortuna, éste no era un misterio para el rey. A menudo había tenido presentimientos de una hora como ésta. Se había sorprendido de que Dios hubiera soportado durante tanto tiempo sus pecados y hubiera dilatado la retribución que merecía. Y ahora en su precipitada y triste huida, con los pies descalzos, y habiendo trocado su manto real por saco y ceniza, y mientras los lamentos de los que le seguían despertaban los ecos de las colinas, pensó en su amada capital, en el sitio que había sido escenario de su pecado, y al recordar las bondades y la paciencia de Dios, no quedó del todo sin esperanza. . .

Más de un obrador de iniquidad ha excusado su propio pecado señalando la caída de David; pero ¡cuán pocos son los que manifiestan la penitencia y la humildad de David! ¡Cuán pocos soportarían la reprensión y la retribución con la paciencia y la fortaleza que él manifestó! El había confesado su pecado, y durante muchos años había procurado cumplir su deber como fiel siervo de Dios; había trabajado por la edificación de su reino, y éste había alcanzado bajo su gobierno una fortaleza y una prosperidad nunca logradas antes. Había reunido enormes cantidades de material para la construcción de la casa de Dios; y ahora, ¿iba a ser barrido todo el trabajo de su vida? ¿Debían los resultados de muchos años de labor consagrada, la obra del genio, de la devoción y del buen gobierno, pasar a las manos de su hijo traidor y temerario, que no consideraba el honor de Dios ni la prosperidad de Israel? ¡Cuán natural hubiera parecido que David murmurase contra Dios en esta gran aflicción!

Pero él vio en su propio pecado la causa de su dificultad. . . Y el Señor no abandonó a David. Este capítulo de su experiencia cuando, sufriendo los insultos más crueles y los agravios más severos, se muestra humilde, desinteresado, generoso y sumiso, es uno de los más nobles de toda su historia. Jamás fue el gobernante de Israel más verdaderamente grande a los ojos del Cielo que en esta hora de más profunda humillación exterior (Patriarcas y Profetas, págs. 797, 798).

E. G. White

viernes, 5 de diciembre de 2008

DIOS ES EL JUEZ

Más Dios es el juez; a éste humilla, y a aquél enaltece. Sal. 75:7.

Cuando Adolfo Hitler estaba en el pináculo de la Gloria, el mundo entero estaba atento a cualquier declaración suya. Al revisar los diarios de aquel tiempo, puedo ver cuándo espacio ocupaba en los noticieros internacionales.

Ya pasaron más de cinco décadas desde entonces. Si hoy tú preguntas a los transeúntes que pasan por la calle quien fue Adolfo Hitler, te sorprenderás con el número de jóvenes que ni siquiera oyeron hablar alguna vez del nombre del verdugo nazi.

¿Quien determina la historia? “Dios es el juez”, afirma el salmista en el versículo de hoy. “A éste humilla, y a aquél enaltece”. El poder. Cualquier poder humano es transitorio. Los reinos caen y se levantan, uno tras otro, las naciones cambian sus gobernantes. Ningún poder humano es eterno. Solo el poder de Dios controla el destino de las naciones y de las personas, sirviéndose de los errores y de los aciertos de cada uno.

Hubo momentos en la historia de Israel en los que el pueblo pensaba que Dios había perdido el control de la situación. ¿Que se puede pensar cuando los justos sufren y los perversos crecen y progresan? ¿A qué conclusión se puede llegar cuando los ejércitos enemigos destruyen la ciudad de Dios y esparcen a sus hijos hacia los cuatro extremos de la tierra?

Todavía hoy se repiten los mismos dramas en la vida de las personas. ¿Cuántas veces herido, agonizante, sin fuerzas, tú te esfuerzas para ver a Dios sentado en su trono, controlado las situaciones, y las lágrimas te impiden ver al Gobernante supremo del universo? Da la impresión de que el trono está vacío y de que los malos triunfan.

Pero, en el salmo de hoy, el salmista cuenta los actos heroicos del libertador de Israel. Este salmo es un himno de gratitud porque la noche pasó, las sombras se esfumaron, y el sol de la liberación volvió a brillar. “Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, pues cercano está tu nombre; los hombres cuentan tus maravillas”.*

Cualquier persona que circunstancialmente recibió el poder, puede creerse que es un pequeño dios. Tú puedes estar en este momento viviendo las consecuencias de una actitud soberbia por parte de alguien. Esa persona piensa que el poder va a estar en sus manos para siempre. Pero no es verdad. El poder, en esta vida, el poder que realmente vale, no viene “del oriente, ni del occidente, ni del desierto”.* Cuando Dios quiere, ese poder llega a su fin.

Recuerda eso si tú estás sufriendo, y recuérdalo más todavía cuando te confíen el poder, porque “Dios es el juez; a este humilla, y a aquél enaltece”.
_______________
* Sal. 75:1,6

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 4 de diciembre de 2008

EL EFECTO DE LA ELECCIÓN

"Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda" (Gén. 13: 9).

Abrahán fue probado para ver si escucharía y obedecería la voz de Dios. El Señor consideró que no sería para su beneficio espiritual que permaneciera en su país y en medio de su parentela, donde no podría ejercer una influencia sobre ellos que sería una bendición. Le ordenó que los abandonara. Si bien Abrahán era un hombre rico, con gran sencillez obedeció a Dios y salió para ser un peregrino en tierra extraña. Al salir de su hogar y de su familia, Dios le aseguró que sería de gran bendición y prosperidad en la tierra de Canaán.

¿Por qué Abrahán no utilizó todos los medios que tenía a su alcance para lograr esta prosperidad? ¿Por qué no utilizó sus medios para enriquecerse con poder e influencia por encima de todo aquel con quien se relacionara? Abrahán no hizo nada para glorificarse. No era su objetivo lograr el poder. Tampoco aspiró a alcanzar grandeza edificando ciudades y dándoles su nombre. Él estaba satisfecho.

El registro sagrado dice que Abrahán tomó consigo a Lot, su sobrino y, por un tiempo, vivieron juntos. Pero sus familias eran grandes y se iniciaron algunas reyertas entre los pastores de Abrahán y los de Lot por causa del ganado. "Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti?"...

Entonces Lot eligió la tierra de Sodoma. Abrahán moró en la tierra de Canaán y Lot en las ciudades de la llanura y levantó su tienda hacia Sodoma. Pero los hombres de Sodoma pecaron contra el Señor en forma desmesurada...

Aquí se nos plantea otra separación. Hace una gran diferencia cuándo y cómo se produce una separación. Lot tenía el privilegio de indagar, de tener cuidado, a dónde iba, ser muy cuidadoso con la sociedad que eligiría para su familia. Pero sin tener referencia alguna sobre los moradores de esa tierra, la eligió por su hermosura y por considerarla promisoria. Como resultado de su decisión, ingresó en ella rico y salió de allí con sus manos vacías. Hay una gran diferencia entre ubicarse donde se pueda recibir la ayuda más apropiada y las influencias más benéficas y elegir sólo las ventajas temporales. Hay muchas sendas que conducen a Sodoma. Y todos necesitamos ungir nuestros ojos con colirio para discernir el camino que conduce a Dios (Carta 109, 1899).

E. G. White

miércoles, 3 de diciembre de 2008

SUEÑO TRANQUILO

Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostaras, y tu sueño será grato. Prov. 3:24

En la noche hay tinieblas. Inclusive cuando la luna llena brilla esplendorosa, hay penumbras por todos lados. La noche siempre es un período de tiempo que da temor. Envuelve peligros. Todas las guerras comenzaron de noche. El enemigo siempre espera que el sol se oculte, para atacar. Durante la noche, el cuerpo tiende a relajarse. Aparece el sueño y la oscuridad oculta amenazas que asustan.

Hay gente que no puede dormir cuando llega la noche. Entre los remedios más vendidos sin receta médica, están los comprimidos para el dolor de cabeza y para dormir. Hay personas que tiene miedo de la oscuridad y solo se duermen si tienen una luz encendida. El miedo que la noche trae no tiene origen conocido. Es simplemente un miedo inconsciente e instintivo. La dificultad para dormir está asociada muchas veces al estrés y a otros problemas psico-emocionales.

En el versículo de hoy encontramos una promesa extraordinaria. “Cuando te acuestes, no tendrás temor”. Si tú analizas la expresión, verás que es más que una simple promesa. Es la descripción de una experiencia. Es una realidad concreta.

¿Quién disfruta de esta experiencia bendita? Recuerda que este versículo es parte del capitulo 3 de Proverbios. Dicho capitulo comienza diciendo: “Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos”. Después viene una promesa: “Porque largura de días y años de vida y paz te aumentara”.

La promesa divina no es simplemente vida. Es vida y paz. ¿De que sirve una vida atribulada, desesperada y perturbada? La paz es primordial para darle sentido a la vida. Una persona con paz es mucho más productiva durante el día y cuando llega la noche, se acuesta y duerme un sueño suave, sin alteraciones, ni tormentos, ni temores. La clave es: Sigue los consejos divinos. No trates de vivir solo, ten presente a Dios en todos tus planes.

La perspectiva de un nuevo día esta ante ti. ¿Estas seguro de que Jesús esta en el comando de tu vida? ¿Entregaste ya tus proyectos a el? Entonces, sal sin miedo a las luchas y desafíos que la vida te presente, seguro de que nada puede destruir a quien esta en las manos de Dios.



Y esta noche, “cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostaras, y tu sueño será grato”.

Pr. Alejandro Bullón

martes, 2 de diciembre de 2008

MONUMENTOS VERGONZOSOS

Hay un mal que he visto debajo del sol, a manera de error emanado del príncipe: la necedad está colocada en grandes alturas. (Ecl. 10: 5, 6).

En los días del rey Josías podía verse una extraña apariencia frente al templo de Dios. Coronando la cima del Monte de los Olivos, atisbando por sobre los bosquecillos de arrayanes y olivos, había ídolos gigantescos e indignos. Josías dio orden de que esos ídolos fuesen destruidos. Así se hizo, y los fragmentos rotos rodaron por el cauce del Cedrón. Los altares fueron reducidos a una masa de escombros.

Pero más de un adorador devoto se preguntaba: ¿Cómo surgió esa estructura al lado opuesto del valle de Josafat, confrontando impíamente al templo de Dios? No podía evadirse la sincera respuesta: El constructor fue Salomón, el rey más grande que alguna vez empuñara un cetro. Esos ídolos daban testimonio de que el que había sido honrado y aplaudido como el más sabio entre los reyes, se había convertido en una ruina humillante. . .

Su carácter antes noble, valiente y leal a Dios y a la justicia, se deterioró. Sus gastos exorbitantes para la complacencia egoísta lo convirtieron en instrumento de los proyectos de Satanás. Su conciencia se endureció. Su actuación como juez cambió de la equidad y la justicia a la tiranía y la opresión. . . Salomón trató de unir la luz con las tinieblas, Cristo con Belial, la pureza con la impureza. Pero en vez de convertir los idólatras a la verdad, los sentimientos paganos se incorporaron a su religión. Se volvió un apóstata (Manuscrito 47, 1898).

Las señales de la apostasía de Salomón permanecieron durante siglos después de él. En los días de Cristo, los adoradores del templo podían ver, justo frente a ellos, el Monte de la Ofensa, y recordar que el constructor de su rico y glorioso templo, el más renombrado de todos los reyes se había separado de Dios, y había levantado altares a ídolos paganos; que el gobernante más poderoso de la tierra había fracasado en gobernar su propio espíritu. Salomón murió arrepentido; pero las señales de su triste separación de Dios no pudieron ser borradas del Monte de la Ofensa con su arrepentimiento y sus lágrimas. Las paredes derruidas y las columnas quebradas fueron silenciosos testigos durante mil años de la apostasía del rey más grande que ocupara alguna vez un trono terrenal (SDA Bible Commentary, tomo 2, págs. 1032, 1033).

E. G. White

lunes, 1 de diciembre de 2008

LA AUTORIDAD DIVINA

Ciertamente la ira del hombre te alabará; tú reprimirás el resto de las iras. Sal. 76:10.

Ningún juicio tiene un final feliz mientras el culpable no reconozca la culpa. Lamentablemente, cada día se multiplican los culpables que alegan inocencia, aun ante el veredicto del juez y la montan de pruebas.

El versículo de hoy tiene una proyección profética extraordinaria. Habla del fin del conflicto universal entre Cristo y Satanás.

Allá en los cielos, en un distante pasado, se levanto un ángel de luz tratando de súper y quitar el gobierno de las manos del Creador, los acuso de ser injustos y egoísta, y reclamo para si la adoración y la obediencia.

Sedujo con astucia a una tercera parte de los ángeles. Entonces hubo una batalla y Lucifer y sus huestes enemigas salieron derrotadas. Esta Guerra no fue con armas físicas. Fue una lucha de ideas. El campo a ser conquistador era el corazón de las criaturas.

Aquella Guerra se traslado a esta tierra, y los argumentos del enemigo continúan siendo los mismos del principio: Dios es injusto y no merece ser adorado ni obedecido.

De un lado, a través del engaño, la seducción y la mentira, el enemigo trata de atraer a la mayor cantidad posible de seguidores. Del otro, con la verdad de su Palabra. Jesús llama a aquellos que están dispuestos a obedecer sus consejos. De modo que el mundo esta hoy dividido en dos grandes grupos. No existen, como mucha gente cree, muchas iglesias, filosofías y maneras de encarar la vida, porque no existen muchos señores.

Solo hay dos comandantes, dos caminos y dos grupos. El Señor Jesucristo, en cierta ocasión dijo; “ El que no es conmigo, contra mi es; y el que conmigo no recoge, desparrama’. “ Esto es dramático. Soy o no soy. No hay un tercer territorio.

Finalmente, cuando Jesús vuelva por segunda vez, mucha gente entenderá que estaba equivocada. Eso revelara a las personas. Quedara demostrado que la Biblia tenia razón. Y aun sabiendo que su futuro próximo es la muerte, esas personas se arrodillaran delante de Jesús y reconocerán la autoridad de Dios y su soberanía.

Esta escena es la que describe el salmista en el versículo de hoy. “Ciertamente la ira del hombre te alabará”, dice Asaf.

Si mas temprano o mas tarde, la humanidad entera va a tener que reconocer la soberanía divina, no es prudente entregar ahora el corazón a Jesús?.

Hazlo antes de salir para los deberes diarios, y no olvides que hasta la ira humana tendrá que alabar un día a la persona de Jesús.

Pr. Alejandro Bullón