martes, 30 de junio de 2009

YO TENGO EL PODER

Más yo en ti confío, oh Jehová; digo: Tú eres mi Dios. Sal 31:14.

La vida espiritual es una experiencia individual. Tú no puedes ser fiel a Dios en grupo. Es verdad que el grupo ejerce influencia en la vida de la persona, pero el Dios "de la iglesia" puede no ser tu Dios, y el crecimiento espiritual de la iglesia no garantiza tu propio crecimiento personal.

La tendencia natural del ser humano es mirar a los demás a fin de tranquilizar su propia conciencia. Es natural esconderse detrás de los otros, o mirar en la misma dirección que ellos antes de tomar una decisión. Pero el salmista declara hoy: "Mas yo...". Puede ser que todo aquello que Dios hizo en la vida de las personas no sea motivo para que lo reconozcan y acepten como Dios. Tal vez los milagros cotidianos que acontecen en la vida de tanta gente no llevan a esas personas a depositar su confianza en Dios. No lo sé y no quiero que eso influya en mi vida, "mas yo en ti confío, oh Jehová".

Esta es la expresión de una fe particular, íntima y personal. "Tú eres mi Dios". Aquí está el secreto de una gran victoria. Dios es mío. Lo tengo en mi corazón. Las personas pueden quitarme todo, menos la confianza que tengo en mi Dios porque yo lo conozco.

A lo largo de los salmos, se enfatiza la vida espiritual como una relación permanente de amor entre Dios y el hombre. David alababa el nombre de ese Dios que amaba, de mañana, al mediodía y a la noche.

¿Por qué crees tú que el cristianismo se llama cristianismo y no "iglesismo"? Porque el cristianismo es la comunión diaria con Cristo. La iglesia tiene un lugar importante y vital en la vida del cristiano, pero cobra vida en virtud de la experiencia personal del ser humano con Cristo. Sin él, es posible ser miembro de la iglesia y no cristiano.

Antes de salir a la calle para enfrentar los desafíos de la vida, piensa hoy en el tipo de cristianismo que tú vives. ¿Es Jesús el centro de tus sueños, planes y proyectos, o es apenas un nombre bonito para recordar una vez por semana?

Haz de este día un día de comunión especial con Jesús, consulta con él tus dudas, las dudas que atormentan tu corazón, pídele sabiduría para tomar las decisiones acertadas, y no salgas sin él. Repite con convicción: "Mas yo en ti confío, oh Jehová; digo: Tú eres mi Dios".

' Gen. 3:5.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 29 de junio de 2009

ESTAR EN LA PRESENCIA DE CRISTO

"Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz" (Efe. 5:8).

¿Qué piensan acerca del Cristo? ¿Qué significado tiene para ustedes? La fe de ustedes, ¿se centra en él como Redentor? ¿Creen que los salva del pecado y les imputa su justicia?

"Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz". Ellos no acudieron a la luz por temor a que sus obras fueran reprobadas. Esta es la postura que adoptan muchos. Sus nombres están en los libros de la iglesia. Participan de muchas de las ceremonias, pero no aman la verdad. Se conforman con estar a la puerta. No se esfuerzan por entrar a la presencia de Cristo a fin de compartir con él la gloria de su vida real. Sus caracteres no armonizan con la verdad. No poseen la fe que obra por el amor y purifica el alma. Su lenguaje impropio, sus conjeturas malévolas, sus acciones deshonestas arrojan una sombra que oscurece todo su camino. La fe de éstos zozobra en medio de tinieblas de vergüenza y sienten que se han separado de Cristo. Hay un aguijón en la conciencia, una condenación en la vida. Abrigan hasta el deseo de ocultarse de Dios. La luz ha llegado al mundo, pero ellos amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras son perversas...

Ha llegado el tiempo en que debemos creer en Cristo por nuestro interés eterno... Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Él ha dicho, "Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón". Los que acudan al Señor con fe recibirán un divino principio de santidad que gobernará el alma, iluminará el entendimiento y cautivará los afectos...

"Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar"... ¡Qué invitación! Esta fue la invitación que el Señor le hizo a Enoc antes que el mundo fuera destruido por el Diluvio... Cristo era el Salvador de Enoc y también el nuestro; y por su poder, a pesar de la corrupción que reinaba en su época, perfeccionó un carácter cristiano.

La voz que nos dice: "El que me sigue nunca andará en tinieblas", transmitió el mismo mensaje a Enoc; y le aseguró que si seguía al Salvador, jamás andaría en las tinieblas de la ignorancia.

El Señor instruyó a Enoc y lo hizo su atalaya. Fue un testigo fiel de Dios. Advirtió a los habitantes del mundo antiguo que no siguieran el ejemplo de los devotos de Caín, sino que sirvieran al Dios viviente (Manuscrito 13, 1899).

E. G. White

domingo, 28 de junio de 2009

YO EN TI CONFÍO

Conmigo está el consejo y el buen juicio; yo soy la inteligencia; mío es el poder. Prov. 8:14.

El héroe infantil "He Man", alza su espada y grita: "Yo tengo el poder". Pero en el versículo de hoy, Dios afirma: "Mío es el poder". ¿Quién tiene razón? Alguien está mintiendo. No puede haber dos verdades al mismo tiempo.

El humanismo de nuestros días enseña que hay una energía, casi divina, dentro del ser humano. "Concéntrate, saca la energía de tu interior, mentalízate" —afirman. ¿Cuánta verdad hay en estas afirmaciones? ¿Cuánto poder y fuerza interior tiene un hombre?

La Biblia, a su vez, enseña que la fuerza viene de Dios. De él viene el consejo y la verdadera sabiduría. El valor de la criatura es extrínseco. Valemos porque Dios nos considera valiosos, no porque tengamos valor en nosotros mismos.

Por tanto, para ser feliz y sentirte realizado en esta vida, tú necesitas ir diariamente a la Fuente inagotable de sabiduría. Dios es el Creador y conoce mejor que nadie la obra de sus manos. ¿Quién mejor que él para mostrarte el camino de la prosperidad?

Al ser humano no le gusta recibir consejos, prefiere aconsejar. No acepta ser el segundo, quiere ser siempre el primero. Fue así desde el principio. La serpiente le dijo a Eva: "Seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal".* ¡Qué idea seductora! Ser como Dios. Desde aquel día la humanidad inició la desesperada corrida en dirección de su propia divinización. Le gusta jugar a ser Dios. Inventa pequeños dioses. Se siente Dios.

¿Para qué el consejo? ¿O la instrucción? "Yo tengo el poder", grita bien alto. En el fondo, ni él mismo cree en su teoría hueca, pero persiste e insiste a pesar de sus frustraciones y derrotas.

¿Necesitas hoy sabiduría y consejo para tomar una decisión importante? ¿Te sientes cansado, triste, angustiado y necesitas ser fortalecido? Acude a Jesús. El siempre está con los brazos abiertos esperando el regreso de sus hijos. Solo en él podrás encontrar refugio, alivio y fuerzas para llevar el peso del fardo que las circunstancias te imponen. El afirma: "Conmigo está el consejo y el buen juicio; yo soy la inteligencia; mío es el poder".

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 26 de junio de 2009

LA ORACIÓN FERVIENTE E IMPORTUNA TRAE AYUDA DIVINA

"Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar y no podrán" (Luc. 13: 24).

Cristo resistió por nosotros las múltiples tentaciones de Satanás, y por su nombre hizo posible que venzamos a Satanás en nuestro propio beneficio. Cuando estemos cargados, cuando nos asedie la tentación, cuando los sentimientos y deseos del corazón humano natural luchen por lograr la victoria, debemos elevar nuestra ferviente e importuna plegaria a nuestro Padre celestial en el nombre de Cristo y esto hará que Jesús acuda en nuestro auxilio, para que, por medio de su eficaz y poderoso nombre, logremos la victoria y alejemos a Satanás de nuestro lado. Pero no debemos gratificarnos creyendo que estamos seguros mientras hacemos endebles esfuerzos en beneficio propio...

Nuestro peligro no surge de la oposición del mundo, sino de la amistad que entablamos con el mundo y de imitar el ejemplo de aquellos que no aman a Dios ni a su verdad. La pérdida de las cosas terrenales por causa de la verdad, el padecimiento de grandes inconvenientes por mantener nuestra lealtad a los principios, no nos pone en peligro de perder nuestra fe y nuestra esperanza, pero sí estamos en peligro de sufrir una derrota al ser engañados y vencidos por las tentaciones de Satanás. Las pruebas han de trabajar en nuestro beneficio si las recibimos y sobrellevamos sin queja, y tenderán a separarnos del amor al mundo y nos conducirán a confiar más plenamente en Dios.

Sólo encontraremos ayuda en Dios. No debemos gratificamos por nuestra fortaleza o sapiencia, pues nuestra fortaleza es debilidad y nuestro juicio, necedad. Cristo venció al enemigo en nuestro beneficio, porque se compadeció de nuestra debilidad y comprendió que seríamos derrotados y correríamos el riesgo de perecer si no acudía en nuestro auxilio...

Los méritos de Cristo elevan y ennoblecen a la humanidad, y en virtud del nombre de Cristo es posible que prevalezcamos sobre la degradación que ocasionó la Caída y gracias a la exaltada naturaleza divina de Cristo nos vinculemos con el Infinito. Es peligroso creer que gracias a cualquier esfuerzo fácil podremos lograr el galardón eterno. Consideremos cuánto le costó a nuestro Salvador, en el desierto de la tentación, proseguir en favor de nosotros el conflicto con el astuto y maligno enemigo. Satanás sabía que todo dependía de su éxito o fracaso en su tentativa de vencer a Cristo con sus múltiples tentaciones. Satanás sabía que si Cristo soportaba la prueba que Adán no pudo soportar, el plan de salvación sería llevado a cabo hasta su completo cumplimiento: que su poder le sería quitado y su destrucción sería segura (Manuscrito 65, 1894).

E. G. White

jueves, 25 de junio de 2009

ENSEÑA VALORES

Mírame, y ten misericordia de mí, porque estoy solo y afligido. Sal. 25:16.

No es fácil ser líder. Hubo un tiempo en que la mejor definición de líder era: "Aquel que inspira y lleva a las personas a la acción, consiguiendo de ellas el máximo de colaboración y el mínimo de oposición". Hoy, la mejor definición podría ser: "Líder es aquel contra el cual la mayoría se opone". Vivimos en tiempos contestatarios. "Si hay un líder, estoy en contra", parece ser el grito universal de los pueblos.

David era el líder de Israel, y por serlo, pagó el precio de la incomprensión y de la soledad. Dice: "Estoy solo y afligido". Si tú nunca tuviste que ejercer un cargo de liderazgo y nunca tuviste que tomar decisiones difíciles que afectan a otras personas, tal vez no puedas entender la "soledad" del líder.

Si tú eres líder y quieres ser leal a tu conciencia y a los principios bíblicos, verás muchas veces que los amigos, e incluso los miembros de tu familia, se colocarán contra ti. Esto duele. El salmista conocía bien este dolor, porque sus hijos, Absalón, Amón y Adonías estaban contra él y, además, se les había unido Ahitofel, que era uno de los mejores amigos del rey.

En esas horas de soledad y dolor, ¿a dónde va el líder herido? No puede desanimarse ni palidecer. Él es el líder. Todos pueden abandonar el barco, menos el capitán. Todos pueden correr, huir, el líder no. Pero, ¿no es un ser humano como los demás? ¿No tiene sentimientos, corazón, sangre como los demás? Sí, ¿pero a quién le -importa?

El versículo de hoy nos da a entender que hay alguien a quien le importa y se preocupa. Por eso, la oración del salmista, fue: "Mírame, y ten misericordia de mí, porque estoy solo y afligido".

Aflicción, del verbo hebreo tsarah, significa dolor psicológico y emocional. Aparece por primera vez con este significado cuando los hermanos de José al reconocerlo, dijeron unos a otros: "Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos".*

José fue un líder abandonado y rechazado. Como David, como tantos otros y tal vez, como tú hoy, ante las circunstancias difíciles que estás viviendo.

Pero Jesús está ahí a tu lado, dispuesto a darte fuerzas para soportar las intrigas y las maledicencias de la oposición. No temas. Solo di como el salmista: "Mírame, y ten misericordia de mí, porque estoy solo y afligido".

* Gen. 42:21.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 24 de junio de 2009

¿CÓMO CAMINÓ ENOC?

"Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley" (Sal. 119:18).

De estar abiertos vuestros ojos, no solamente veríais ángeles buenos que tratan de impresionar los corazones, sino también ángeles malignos que intentan dejar sin efecto el mensaje de verdad que Dios ha enviado.

Mientras estemos en este mundo no estaremos seguros a menos que nuestras peticiones se eleven constantemente al Dios del cielo para que nos mantenga limpios de la corrupción que reina en la tierra. Nuestro Salvador nos ha dicho cómo serán los últimos días. Reinará la iniquidad, pero las almas que están abiertas a la influencia del Espíritu de Dios recibirán fuerzas para resistir la corrupción de esta era degenerada.

Enoc caminó con Dios trescientos años antes de ser trasladado al cielo y la condición del mundo no era entonces mucho más favorable para lograr la perfección del carácter cristiano que en estos días. ¿Cómo caminó Enoc con Dios? Educó su mente y su corazón para sentir que siempre estaba en la presencia de Dios, y cuando lo invadía la incertidumbre elevaba su oración solicitando la protección divina. Rehusó seguir cualquier curso de acción que agraviara a Dios. Mantuvo al Señor constantemente ante sí. Bien podía orar: "Enséñame tu camino, para no errar. ¿Qué quieres de mí? ¿Qué he de hacer para honrarte, oh Dios mío?"

Desearemos orar con David: "Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley". Hay muchos que cierran sus ojos por temor de contemplar la verdad. No quieren ver los defectos de su vida y de sus caracteres y se perturban si se les menciona algo relativo a la ley de Dios. En esta actitud revelan que han establecido una norma humana para ellos y que su voluntad no es la voluntad de Dios. No queremos que seáis engañados por Satanás, el primer y gran adversario de la ley de Dios. Deseamos que tengáis en mente que la ley de Dios es la única norma por la que seremos juzgados...

En el principio, Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza". Pero el pecado casi ha borrado la imagen moral de Dios implantada en el hombre. Jesús vino a nuestro mundo para darnos un ejemplo viviente para que sepamos cómo vivir y cómo mantenernos en la senda del Señor. Él era la imagen del Padre. El carácter hermoso e inmaculado del Señor ha sido puesto ante nosotros como un ejemplo que debemos imitar. Debemos estudiar, imitar y seguir a Jesucristo. De este modo nuestros caracteres serán transformados según la hermosura y belleza del carácter del Señor. Al hacerlo estaremos delante de Dios por medio de la fe, recuperando por medio del conflicto con los poderes de las tinieblas el dominio propio y el amor de Dios que Adán perdió (Manuscrito 6a, 1886).

E.G. White

martes, 23 de junio de 2009

ESTOY SOLO

Alborota su casa el codicioso; mas el que aborrece el soborno vivirá. Prov. 15:27.

La familia recibió la noticia como una bomba. El padre había sido capturado por tráfico de drogas. Vieron todo por la televisión, en la hora del noticiero. Allí estaba el padre, sin camisa, tratando de ocultar el rostro de las cámaras de los reporteros de la TV.

A partir de aquel día, muchas actitudes "misteriosas" del padre parecían tener explicación. Él siempre decía que viajaba por causa del trabajo, pero la realidad era otra. Hombre moralista, cariñoso, esposo y padre ejemplar, siempre proveyó todo lo que la familia necesitaba. Los hijos lo admiraban, y el descubrimiento de la vida doble de aquel hombre casi destruyó la unidad de la familia.

El texto de hoy describe la situación de muchas personas que no miden las consecuencias cuando se trata de conseguir dinero. La ganancia deshonesta siempre trae complicaciones. No siempre con la policía. Son complicaciones interiores, noches sin dormir, conciencia culpable y horas infernales de angustia ante la posibilidad de ser descubierto. Todo eso se refleja en la calidad de vida, que no es lo mismo que confort. Tú compras confort, pero no calidad de vida. Ir a un spa, gastar dinero en vacaciones maravillosas, comer en buenos restaurantes y hospedarse en los mejores hoteles, traen solo confort.

Salomón declara: "el que aborrece el soborno vivirá". ¿Acaso la persona deshonesta no vive? Existe, pero no vive. Vivir en el sentido bíblico, es más que sobrevivir, es disfrutar de paz, tranquilidad, sueño reparador, familia, valores espirituales, en fin, de las cosas simples, aparentemente insignificantes, que dan a la vida un sentido de plenitud. Eso no se compra. Tú lo recibes de gracia, de las manos de Dios, mediante el trabajo honesto.

Enseña esos valores. No impongas nada. Muchos trataron de hacer eso y solo consiguieron reclamos y rebeliones. Los valores nunca se imponen, se enseñan en el día a día, en la convivencia, con la palabra y con el ejemplo.

Las personas sabias son medidas por la coherencia de sus palabras y de sus acciones. Sé, con la ayuda de Dios, una persona sabia, y haz de este día un día especial de formación de valores en la vida de tus amados, porque "Alborota su casa el codicioso; mas el que aborrece el soborno vivirá".

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 22 de junio de 2009

DIOS ADVIERTE CONTRA EL ORGULLO

"El árbol que viste, que crecía y se hacía fuerte y cuya copa llegaba hasta el cielo... tú mismo eres, oh rey, que creciste y te hiciste fuerte... Te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada... y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres" (Dan. 4: 20, 22, 25).

El último sueño que Dios dio a Nabucodonosor y la experiencia del rey en relación con el mismo contienen lecciones de importancia vital para todos aquellos que están relacionados con la obra de Dios...

El fiel Daniel permaneció delante del rey, no para adular ni para dar una interpretación errónea a fin de asegurarse el favor real. Sobre él descansaba el solemne deber de decir la verdad al rey de Babilonia. Le dijo: "El sueño sea para tus enemigos, y su interpretación para los que mal te quieren... El árbol que veías... tú mismo eres, oh rey".

¿Consideramos que el reino de Babilonia es de mayor importancia para Dios que los instrumentos y responsabilidades que ha confiado a su pueblo elegido a quienes han alcanzado los fines de los siglos? Aquí tenemos las obras del gran Yo Soy que puede cambiar el corazón de un rey pagano. Hay un Vigilante que está informado de todas las labores de los seres humanos, pero en un sentido especial de quienes representan a Dios al recibir la verdad sagrada en el corazón y darla a conocer al mundo...

En el sueño de Nabucodonosor, el verdadero objeto del gobierno se encuentra bellamente representado por un gran árbol "cuyo follaje era hermoso, y su fruto abundante, y en que había alimento para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo, y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo" (Manuscrito 29, 1895).

El profeta Daniel interpretó el sueño del monarca y añadió una solemne amonestación: "Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad"... Por doce meses el rey fue probado. Durante este tiempo sus actos fueron pesados en las balanzas del santuario en el cielo.

Cierta mañana, mientras él entraba en el palacio, "habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti" (Carta 71, 1894).

E.G. White

domingo, 21 de junio de 2009

SE FUERTE

Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón. Sal. 31:24.

Israel andaba por el desierto, rumbo a la tierra prometida. Los años pasaban y daba la impresión de que el blanco estaba cada vez más lejos. ¿Alguna vez sentiste tú algo parecido? El otro día, un joven me dijo: "Traté de pasar el examen de ingreso en diez Universidades públicas y no lo logré, y para empeorar las cosas, no tengo dinero para pagar una Universidad particular. Creo que mi sueño de ser médico nunca se realizará".

Hubo un momento en que el pueblo de Israel también sintió que el desánimo se apoderaba de él, entonces Dios le dijo: "Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla".*

Esta es la primera vez en la Biblia en que aparece la expresión "sed fuertes", en hebreo jazaq. Esta expresión se repite 290 veces en el Antiguo Testamento. Este es el secreto del éxito. No hay manera de alcanzar los sueños ni de conquistar las metas .siendo débil. Es imprescindible ser fuerte. Todo lo que vale tiene un precio. En el Brasil hay un dicho popular que afirma: "La caña es dulce, pero no es blanda". Solo los fuertes pueden pagar el precio del éxito.

En el versículo de hoy, el salmista se dirige a los desanimados. A aquellos que están cansados de luchar y luchar, y no conseguir nada. A aquellos que están a punto de desistir ante las dificultades que encuentran en el camino.

"Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón". Es el desafío. Pero va más allá. Muestra el camino, la manera de adquirir fortaleza. El camino es: "Espera en el Señor".

¿No estás tú cansado de esperar? Sí, en el sentido de aguardar a que acontezca algo, pero el "esperar" de David es un "quedar a solas" con Dios. Buscarlo en oración. Meditar en sus enseñanzas, y tratar de descubrir la manera de alcanzar el objetivo.

Tal vez ahora tenga sentido lo que Dios le dijo a Israel: "Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos". Es el mismo concepto de David: "Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová".

¿Estás dispuesto a seguir con atención los consejos divinos? ¿Estás dispuesto a meditar en las enseñanzas divinas para una vida victoriosa?

Asiste hoy al trabajo, o al colegio, recordando el consejo bíblico: "Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón".

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 19 de junio de 2009

EL CARÁCTER SE REVELA EN LA ADVERSIDAD

"Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón" (2 Sam. 15:14).

David nunca fue más digno de admiración que en su hora de adversidad. Nunca este cedro de Dios fue más grande que cuando bregó contra la tormenta y la tempestad... Con el ánimo quebrantado y emocionado hasta las lágrimas, pero sin una expresión de queja, da la espalda a las escenas de su gloria y también de su crimen, y huye por su vida.

Simei le salió al paso y, con una tormenta de maldiciones, lo cubrió de improperios, arrojando piedras y tierra. Uno de los hombres leales a David le dijo: "Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza". En su tristeza y humillación, David respondió: "Dejadle que maldiga, pues Jehová se lo ha dicho...

Cuando la procesión en marcha se encuentra con Sadoc y Abiatar y los levitas que venían cargando el arca de Dios, el símbolo de la presencia divina, David por un momento vislumbró una estrella de esperanza en medio de las nubes, pues con ese preciado símbolo de su parte, mejoraba grandemente su posición...

Pero, ¡cuán generoso y noble es David! En medio de su aflicción abrumadora, tomó una decisión. Él, como el encumbrado cedro del Líbano, elevó su vista al cielo. Y la orden del monarca fue, "Haz volver el arca de Dios a la ciudad"... Su reverencia y respeto por el arca del Señor no le permitieron ponerla en peligro por causa de la incertidumbre de su presurosa partida...

Despojar a la ciudad de aquel símbolo que le había dado el nombre de "Monte de la Santidad" era algo que no podía aceptar. Si hubiera sido impulsado por motivos egoístas y una elevada opinión de sí mismo, de buena gana habría reunido todo aquello que mejorara su caótica situación y que le permitiese afianzar su seguridad. Pero, la envió de regreso a su lugar sagrado y no avanzó hasta que vio a los sacerdotes regresar con ese cargamento santo para depositarlo en su lugar en el tabernáculo de Sión...

La voz de la conciencia que era más terrible que la de Simei, le trajo sus pecados a la memoria. El caso de Urías estaba continuamente delante de él. Su gran crimen había sido el pecado de adulterio... Y, aunque no mató a Urías con su propia mano, sabía que la culpabilidad de su muerte descansaba sobre él...

Recordó entonces las veces que Dios había obrado en su favor y reflexionó: "Si el Señor acepta mi arrepentimiento, también me dará su favor y mudará así mi tristeza en gozo... Por otra parte, si él ya no se goza en mí, si me ha olvidado, si me entrega al destierro o a la muerte, no murmuraré... Merezco sus juicios y he de aceptarlos todos" (Carta 6, 1880).

E.G. White

jueves, 18 de junio de 2009

LA RESPUESTA BLANDA

La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor. Prov. 15:1.

El viejo dicho brasileño dice que "Cuando uno no quiere, dos no pelean". Es simple y al mismo tiempo, profundo. Es una manera popular de presentar lo que Salomón dijo hace siglos. No hay corazón que no se conmueva ante una respuesta amable.

La vida es como un espejo. Recibimos de vuelta la imagen que proyectamos. Las palabras duras producen reacciones agresivas. Las palabras suaves producen actitudes gentiles.

El adjetivo duro en hebreo es éseb, que también puede ser traducido como "que provoca dolor". Las palabras son como cuchillos de doble filo, sirven para el bien o para el mal. Apaciguan o enfurecen los ánimos. Conciertan relaciones o las destruyen. Traen alegría o provocan dolor.

Piensa en las veces en que podrías haber usado la palabra de un modo más edificante. No te proyectes a un tiempo lejano, piensa en lo que sucedió ayer u hoy, con tu esposa o con tus hijos.

Cuando las flechas envenenadas del furor traten de alcanzarte, usa como escudo protector la respuesta blanda, suave. No entres en el juego de la provocación. Responder en el mismo tono, dejándote llevar por la pasión del momento, no es evidencia ni de sabiduría ni de valor. Tú puedes vencer a los otros y ser considerado fuerte, pero si te vences a ti mismo serás poderoso. Este tipo de victoria solo se la puede alcanzar con la ayuda del Todopoderoso.

El control de las palabras comienza con el control de las emociones, y eso es obra del Espíritu Santo. Encuentro a menudo personas que me dicen: "Yo sé que mis palabras dichas de manera inapropiada me crean problemas, pero no consigo hacer nada para cambiar esta situación".

Esa es la diferencia entre el humanismo y el cristianismo. Mientras el primero deja toda la responsabilidad sobre sus hombros, colocando su interior como fuente del poder, el cristianismo enseña que el poder no proviene de dentro de uno, sino de arriba. El cambio de temperamento es un acto divino. Dios usa como instrumento la voluntad humana, pero la criatura no pasa de ser un medio. La fuente del poder es Dios.

Inicia las actividades de este día colocando tu voluntad bajo el control divino. Deja que Jesús viva en ti y controle tus palabras, porque "La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 17 de junio de 2009

DIOS SE ACUERDA DE LOS SUYOS

¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo. (Apoc. 12: 12).

En todos los tiempos los testigos señalados por Dios se han expuesto al vituperio y la persecución por amor a la verdad. José fue calumniado y perseguido. . . David, el mensajero escogido de Dios, fue perseguido por sus enemigos. . . Esteban fue apedreado porque predicó a Cristo y su crucifixión. Pablo fue encarcelado, azotado con varas, apedreado y finalmente muerto. . . Juan fue desterrado a la isla de Patmos "por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo'.

Estos ejemplos de constancia humana atestiguan la fidelidad de las promesas de Dios, su constante presencia y su gracia sostenedora. Testifican del poder de la fe para resistir a las potestades del mundo (Los Hechos de los Apóstoles, págs. 459, 460).

Los tiempos de apuro y angustia que nos esperan requieren una fe capaz de soportar el cansancio, la demora y el hambre, una fe que no desmaye a pesar de las pruebas más duras. . . Muchos seres humanos de todas las naciones y de todas clases, grandes y pequeños, ricos y pobres, negros y blancos, serán arrojados en la más injusta y cruel servidumbre. Los amados de Dios pasarán días penosos, encadenados, encerrados en cárceles, sentenciados a muerte, algunos abandonados adrede para morir de hambre y sed en sombríos y repugnantes calabozos. . . Ninguna mano humana se aprontará a socorrerlos.

¿Olvidará el Señor a su pueblo en esa hora de prueba? ¿Olvidó acaso al fiel Noé cuando sus juicios cayeron sobre el mundo antediluviano? ¿Olvidó acaso a Lot cuando cayó fuego del cielo para consumir las ciudades de la llanura? ¿Se olvidó. . . de Elías cuando el juramento de Jezabel le amenazaba con la suerte de los profetas de Baal? ¿Se olvidó de Jeremías en el oscuro y húmedo pozo en donde había sido echado? ¿Se olvidó acaso de los tres jóvenes en el horno ardiente o de Daniel en el foso de los leones?. . .

Aunque los enemigos los arrojen a la cárcel, las paredes de los calabozos no pueden interceptar la comunicación entre sus almas y Cristo. Aquel que conoce todas sus debilidades, que ve todas sus pruebas, está por encima de todos los poderes de la tierra; y acudirán ángeles a sus celdas solitarias, trayéndoles luz y paz del cielo (El Conflicto de los Siglos, págs. 679, 684, 685).

E. G. White

martes, 16 de junio de 2009

EXAMÍNAME

Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. Sal 26:2

Este salmo fue escrito en la época del hambre que asoló a Israel durante tres años. El contexto nos muestra que la nación atravesaba un período de crisis. David tenía en ese entonces 58 años de edad y, como siempre hizo en los momentos de crisis, se dirigió a Dios en busca de socorro.

El relato bíblico narra esta historia así: "Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas".*

Había una historia vergonzosa en el pasado de Israel. Saúl no había cumplido el trato que Josué había hecho con los gabaonitas al conquistar Canaán. Ahora, años después, el pueblo estaba sufriendo las consecuencias y nadie sabía porqué.

En esas circunstancias, el rey vuelve sus ojos a Dios y ora: "Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón". David sabía que no era culpable de la crisis que enfrentaba. Hay momentos críticos de los cuales tú no eres responsable. No siempre el sufrimiento es el resultado de los errores que tú hayas cometido. Muchas veces, tú experimentarás el dolor como consecuencia de los errores cometidos por tus antepasados.

David pasaba por uno de esos momentos, y dice al Señor: "Examíname. Pruébame. No mires solo mi conducta exterior. Mira mis sentimientos y pensamientos íntimos. Tú sabes que en este caso, yo soy inocente. En mi vida puede haber muchos errores, puedo haber fallado muchas veces, pero en este caso, Señor, yo no tengo la culpa".

La Biblia afirma que "no hay justo ni aun uno". ¿Cómo podía el salmista tener el atrevimiento de pedir a Dios que lo probara, si "todos los que pecaron están destituidos de la gloria de Dios"?

Tal vez la respuesta está en el versículo 3, donde David apela a la misericordia divina. En hebreo, misericordia, jased, significa bondad, amor constante, gracia, fidelidad, clemencia. Fue por ese amor incomprensible que: Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él".**

En él. En Jesús. En ningún otro hay salvación. En él tú y yo somos justos. Solo estando en él, andando con él, manteniendo comunión permanente con Jesús podemos ir a Dios y orar como David: "Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón".

*2Sam. 21:1. ** 2 Cor. 5:21.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 15 de junio de 2009

NO SÓLO DEBEN CREER, SINO CUMPLIR LA VOLUNTAD DE MI PADRE

"No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mat. 7: 21).

Santidad significa perfecta obediencia a la ley de Dios: "Acordarte has..." y "No... harás..." Los que no presten atención a esta ley y la abroguen con sus actos malvados, estarán en rebelión contra Dios y no podrán ser santos...

Los que afirman que han sido santificados, ¿están haciendo la obra de Cristo? ¿Han levantado ante el pueblo la ley de Dios que fuera dada en el Sinaí? Afirman que cuentan con el poder de Dios, pero las Escrituras dicen: "¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido." (Isa. 8:20)...

Otra doctrina que se presentará es la que sostiene que lo único que tenemos que hacer es creer en Cristo: creer en que él ha perdonado nuestros pecados, y que después que hemos sido perdonados ya es imposible que pequemos. Esto constituye una trampa de Satanás. Es cierto que debemos creer en Cristo. Él es nuestra esperanza de salvación. Pero también es cierto que cada día debemos llevar a cabo nuestra salvación individual con fe, sin jactancia, pero con temor y temblor. Debemos utilizar en su servicio todo el poder de que disponga nuestro ser, y después de haber hecho lo mejor posible, debemos considerarnos como siervos inútiles. El poder divino se unirá con nuestros esfuerzos, y al aferramos a Dios con la mano de la fe Cristo nos impartirá su sabiduría y justicia. Así es como mediante su gracia seremos capacitados para edificar sobre un fundamento seguro.

No es el propósito de Dios que seamos enanos en la vida espiritual. El Señor desea que crezcamos constantemente en la gracia y el conocimiento de la verdad. Desea que hagamos hoy un mejor trabajo para él, que el que hicimos ayer. Dios ha preparado un cielo lleno de bendiciones y desea que reclamemos estas bendiciones y... glorifiquemos a Dios como discípulos obedientes.

A medida que avanzamos paso a paso en el conocimiento del Señor, no hemos de esperar que el camino esté despejado de obstáculos. Tan ciertamente como nos esforzamos en servir al Señor, así también Satanás hará todo esfuerzo posible para producir nuestra ruina. Pero hay ayuda en Uno que es poderoso; por lo tanto, a todo hijo de Dios que luche y reclame con fe de su gracia, el Señor le brindará la asistencia necesaria. Tenemos un todopoderoso Salvador quien ha vencido en su humanidad, por lo que hemos de seguir adelante en la labor de vencer en el nombre de Jesús de Nazaret. Con su fuerza, que recibimos por fe, estamos logrando la victoria sobre el pecado (Manuscrito 27, 1886).

E. G. White

domingo, 14 de junio de 2009

ACEPTA LA ENSEÑANZA

Recibid mi enseñanza, y no platas y ciencia antes que el oro escogido. Prov. 8:10.

Tú solo le das valor a las cosas que te interesan. Es una ley de la vida. Nadie se detiene debajo de un naranjo si no le gustan las naranjas. El dinero le interesa a todos. Es incuestionable su valor. El otro día, alguien dijo: "El dinero no hace la felicidad... ¡Pero cómo ayuda!" Sin embargo, el texto de hoy muestra que en lugar de buscar lo que "ayuda", es mejor buscar la propia felicidad.

Los libros de Salmos y Proverbios dan la impresión de ser repetitivos al afirmar que el secreto de la felicidad es encontrar el camino y andar en él. La felicidad no es una meta, es un camino. Tú no llegas, tú andas. Avanzas mientras eres feliz. El día que dejas de avanzar, creyendo que ya alcanzaste la felicidad, dejas de ser feliz.

Si la felicidad, como dijimos, es un camino, entonces evidentemente es un proceso. Todo proceso incluye crecimiento, y no hay crecimiento sin aprendizaje. Por eso, Salomón afirma: "Recibid mi enseñanza".

Para aceptar la enseñanza lo primero que tú debes hacer es aceptar que el Maestro sabe más que tú. Es necesario ser humilde. El orgullo es la mayor barrera en el proceso del aprendizaje, y el corazón humano es por naturaleza orgulloso. Cree que lo sabe todo, y que puede encontrar su propio camino. Se pierde en la selva enmarañada de sus propios razonamientos. Justifica sus errores. Explica sus actitudes, pero no se entrega.

Dios podría abandonar a la criatura flotando en las aguas turbulentas de la suficiencia propia, pero no lo hace. Está siempre dispuesto a enseñarnos. Conoce bien el camino. Nos creó. Conoce los rincones más oscuros y tenebrosos del corazón y la mente. Está siempre dispuesto a enseñar, si la criatura desea aprender. La joya más cara del mundo, no tiene ningún valor en las manos de alguien que la rechaza. Las cosas solo tienen sentido si ocupan un lugar en tu corazón y te inspiran a la acción.

Acepta hoy los consejos divinos. Ponlos en práctica. Vívelos. Experiméntalos. Escucha la voz de Dios, diciendo: "Recibid mi enseñanza y no plata; y ciencia antes que el oro escogido".

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 12 de junio de 2009

TODOS HEMOS SIDO LLAMADOS A SER HIJOS DE DIOS

"Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es" (1 Juan 3: 2).

[Se cita 1 Juan 3:1-3.] Aquí Juan tuvo una visión del inmensurable amor de un Dios infinito. Juan, no pudiendo hallar palabras adecuadas para expresarlo, exhorta al mundo a contemplarlo. En el Antiguo Testamento había tipos y sombras que prefiguraban a Cristo. Aquellos que habían estado con Jesús a lo largo de su ministerio registraron sus obras en el Nuevo Testamento. Durante tres años y medio los discípulos habían aprendido lecciones de los labios de Cristo, el más grande de los maestros que jamás el mundo haya conocido... ¿Qué lo trajo aquí? Adán y Eva habían transgredido la ley de Dios en Edén...

Cristo contempló nuestro mundo antes de venir y vio el poder que Satanás había ejercido sobre la naturaleza humana. A causa de la transgresión de Adán [el diablo] reclamó su derecho sobre toda la familia humana. Señaló las calamidades y enfermedades por las que culpó a Dios. Sostuvo que Dios no tenía misericordia de la raza humana, por lo que debía estar bajo su control. Jesús se había preparado para dar su vida por la salvación de la raza humana. Puso a un lado su corona regia y su manto real, y revistió su divinidad con humanidad...

Desde el momento en que la ley de Dios fue transgredida, prevaleció la idea de que era imposible que los seres humanos pudieran guardar la ley de Dios... Lo humano y lo divino se combinaron en Jesucristo. El vino a nuestro mundo para elevar a la humanidad en la escala de valor moral con Dios. Pasó por el terreno donde Adán cayó. Soportó las tentaciones de Satanás y salió triunfante. [Satanás] se aproximó al Hijo de Dios como un ángel de luz, así como puede tentarlos a ustedes.

Jesucristo salió victorioso del desierto de la tentación. Cuando estuvo en la orilla del Jordán, elevó una plegaria como el cielo jamás había escuchado. Su oración penetró las tinieblas que lo rodeaban y alcanzó las alturas de los cielos. Los cielos se abrieron y el Espíritu Santo, bajo el aspecto de una paloma de oro bruñido, descendió sobre él y de los labios del Infinito se escucharon estas palabras: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo contentamiento". No hemos alcanzado a comprender la dimensión de este mensaje. "Nos hizo aceptos en el Amado".

Cristo vino aquí, hasta el átomo de nuestro mundo y lo honró al adoptar la naturaleza humana. Honró a la humanidad a la vista de todas las inteligencias creadas (Manuscrito 16, 1893).

E. G. White

jueves, 11 de junio de 2009

PALABRA Y PROCEDIMIENTO

Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad. Sal 33:4

No sabemos quién fue el autor del salmo de hoy. Pero sabemos que el tema es el loor y la gratitud. Debemos ser agradecidos a Dios por todo lo que recibimos de sus manos.

Los tres primeros versículos son una invitación a la alabanza. Después viene el versículo 4, que escogí para nuestra meditación. En este versículo el autor presenta las razones para alabar.

La primera razón que el salmista presenta es que "recta es la palabra de Jehová". Recta, en hebreo, es yashar. La primera vez que aparece yashar en la Biblia es en Éxodo, y está relacionada con una promesa hecha por Dios a Israel: "Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti".*

¿Cómo puede el ser humano saber lo que es recto? Vivimos en días en los cuales cada uno quiere determinar lo que es recto. Todo es "relativo", dicen. Todo es "ajustable". "Todo depende de la cabeza de cada uno", es el argumento que más se escucha.

El salmista declara contundentemente que solo Dios es recto, y, por tanto, es la única persona que tiene autoridad para definir lo que es moral, y lo hace a través de su Palabra.

La criatura puede decidir si acepta o si rechaza lo que Dios determina como recto, pero no es su atribución escoger el camino errado y decir que es recto, porque al hacerlo, se coloca en el lugar de Dios.

El segundo motivo que el salmista presenta para alabar, es que el proceder de Dios es fiel. Sus promesas no fallan. Son eternas y verdaderas, justas y bondadosas. Un Dios recto, no podría actuar de otro modo que no fuera recto.

Palabra y procedimiento se mezclan y se complementan de manera extraordinaria en el carácter de Dios. La "palabra" es la idea. El "procedimiento" es el hecho. La "palabra" es la promesa. El "procedimiento" es el cumplimiento. Es a través de su Palabra y de su procedimiento como Dios se revela al ser humano y define lo que es moral y lo que es inmoral.

Aceptar su Palabra es aceptar sus promesas. Tú necesitas el cumplimiento de las promesas de Dios en tu vida.

Haz de este día, un día de obediencia. Pídele a Dios fuerzas para andar en sus caminos. Déjate guiar por su voz y confía en él: "Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad".

Éxo. 15:26.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 10 de junio de 2009

JESÚS NOS CAPACITA PARA SER HIJOS DE DIOS

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12).

Somos propiedad del Señor. Cristo ha pagado el precio de nuestra redención de un modo que no puede ser computado. Se ofreció a sí mismo como viva ofrenda a Dios. Llevó los pecados del transgresor, para que Dios pueda ser justo y a la vez el que justifica al pecador arrepentido. En el desierto Jesús venció cada tentación dirigida al apetito. Ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches y cuando estaba extenuado Satanás lo tentó. Pero él no respondió con sus propias palabras, pues de haberlo hecho Satanás estaba preparado para entrar en esa lid. Sin embargo, sus respuestas no dejaron de ser sus propias palabras trazadas por la pluma de la inspiración bajo la conducción del Espíritu de Dios. Le dijo a Satanás: "Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". La sugestiva tentación se presentó: "Si eres el Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan". Pero cuando ese "si" fue rechazado ya no hubo base para la controversia...

En su naturaleza humana Jesús demostró que para cada tentación con la que Satanás asedia a los seres caídos, Dios ha provisto ayuda para ellos si se aferran a su fortaleza y mediante la obediencia hacen la paz con él...

Todo el cielo contemplaba la obra del enemigo contra Cristo cuando lo tentó en lugar de la humanidad caída. Y todo el cielo contempla la lucha de cada alma ante cada tentación. Y si resisten la tentación, si no ceden en algún punto en que son probados, Satanás no obtendrá la victoria. En los libros del cielo quedará registrado junto a tu nombre el hecho de que en tal día "Satanás intentó derrotar y atrapar a uno de mis redimidos, pero siendo tentado levantó sus ojos hacia mí, el Conquistador, y envié ángeles para poner en retirada al poderoso enemigo"...

¿Qué dirán los que se han apartado de la luz y del conocimiento para vivir en forma descuidada? La cantidad de evidencia que las personas han tenido, los talentos que han recibido, las respuestas que le ofrecieron al Maestro, todo esto determinará su destino eterno.

Aquellos que han recibido privilegios y oportunidades y luz tras luz, sentirán que se los compara con otros cuyas ventajas religiosas han sido limitadas, pero han hecho esfuerzos diligentes y perseverantes para aferrarse de la vida eterna. Y en éstos el Señor se regocija con cánticos (Manuscrito 49, 1897).

E. G. White

martes, 9 de junio de 2009

SABIO DE CORAZÓN

El sabio de corazón recibirá los mandamientos; mas el necio de labios caerá, Prov. 10:8.

El corazón no siente. Es solo un músculo cuya principal función es bombear la sangre para llevar vida al cuerpo. El corazón, sin embargo, es usado para simbolizar el lugar más secreto del ser. No genera solo la vida, puede generar también la muerte.

La persona sabia hace de su corazón un cofre para guardar los mandamientos de Dios. Los mandamientos de Dios no son solo obligación y deber, son consejos de amor para hacer de la vida una experiencia gratificante. Los mandamientos son instrucciones que muestran el camino y orientan al extraviado, son señales de tránsito a lo largo de la carretera, advirtiendo las curvas peligrosas y los defectos del pavimento.

Las personas sabias siguen las reglas porque saben que la obediencia a ellas garantiza el éxito de la jornada. La desobediencia es fatal. Conduce a la muerte.

En la Biblia, la desobediencia se llama pecado. En griego, pecado significa errar el blanco. Las personas que se rehúsan a obedecer los mandamientos pueden estar bien intencionadas, al buscar caminos mejores para llegar al puerto deseado, pero están condenadas a errar el blanco. La consecuencia es que "caerán", afirma el texto.

Nadie en pleno uso de razón desea ese final para la historia que está escribiendo. Todos buscan el éxito, y corren detrás del éxito, pero yerran el blanco. Las buenas intenciones no son garantía de llegar al destino. Los sentimientos humanos son traicioneros. ¡Ay de la criatura que se deja gobernar por ellos!

Tú tienes en tus manos los mandamientos divinos. ¿Qué harás con ellos? ¿Filosofarás acerca de ellos? ¿Tratarás de adaptarlos a la cultura que te rodea o los obedecerás con humildad, en tu peregrinación rumbo al blanco?

Vive este día con sabiduría. Sométete al Dios de la vida. Entrega en las manos del Señor tus sueños y planes, y recuerda que: "El sabio de corazón recibirá los mandamientos; mas el necio de labios caerá".

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 8 de junio de 2009

SÓLO LA FE GENUINA SOPORTA LA PRUEBA

"Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo" (Exo. 14: 31).

"Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar"... Las voces del pueblo se elevaron por encima del sonido de las aguas del Mar Rojo y prorrumpieron en glorioso triunfo.

Pero pronto la fe de ellos fue probada. El Señor descubriría hasta qué punto podía depender de su pueblo y si éste le sería leal y fiel. Peregrinaron por tres días en el desierto y no encontraron una fuente de agua. "Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas"... "Entonces el pueblo murmuró contra Moisés diciendo: ¿Qué hemos de beber?" En vez de confiar y temer al Señor, creyendo en él en medio de circunstancias aparentemente desalentadoras, proyectaron su reproche sobre su dirigente.

Lo mismo ocurre con esta generación. La estructura de las tentaciones de Satanás es siempre la misma. Mientras todo marcha bien, la gente cree que tiene fe. Sin embargo, cuando sufren o sobrevienen desastres o reveses, se desaniman fácilmente. La fe que sólo depende de las circunstancias, que únicamente se manifiesta cuando todo marcha bien, no es una fe genuina.

En medio de este problema, Moisés clamó al Señor. Esto es lo que los hijos de Israel, recientemente liberados, debieron haber hecho. El Señor escuchó el clamor de su siervo, contra quien el pueblo había dicho cosas tan amargas. "Y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron". No era ninguna virtud contenida en el árbol la que transformó el agua amarga en dulce; era el poder de Uno que estaba envuelto en la columna de nube, Uno que puede hacer todas las cosas...

¿Apreció y reconoció el pueblo la bendición de Dios? ¿Se llenaron sus corazones de gratitud y de agradecimiento? ¿Tuvieron un culto de alabanza mientras estuvieron en la costa del Mar Rojo? No tenemos evidencia alguna que nos indique que la fe de ellos se hubiera fortalecido gracias a la manifestación de la misericordia, la gracia y el amor que Dios tuvo por ellos...

Cuando las dificultades llegan a probarnos, cuando no podemos percibir ningún aumento de nuestra prosperidad, sino una disminución de todas estas cosas, cuando se manifiesta una presión que requiere sacrificio de parte de todos, ¿cómo recibimos las insinuaciones de Satanás indicándonos que vendrán tiempos difíciles, que todo se desploma, que nos esperan problemas muy penosos?...Tenemos que recoger los fragmentos de las bendiciones celestiales corno indicios alentadores, diciendo, Señor, creo en ti, en tus siervos, en tu obra. Pondré toda mi confianza en ti (Carta 49a, 1896).

E. G. White

domingo, 7 de junio de 2009

CLAMA AL SEÑOR

Claman los justos, Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. Sal 34:17.

No conozco ningún cristiano que no enfrente dificultades en esta vida. ¿Tú conoces a alguno? El versículo de hoy nos enseña cómo enfrentar las tribulaciones y salir victoriosos. Este texto presenta tres verbos: clamar, escuchar y librar. El primero de ellos se refiere a la responsabilidad humana: Clamar. Dios no puede hacer nada por quien cree que no necesita ayuda. Aquí está el peligro de pensar que tú eres la fuente de la energía interior, o que la solución está dentro de ti mismo. Esa es la idea que el humanismo enseña.

Miles de personas andan por la vida tratando de encontrar "luz", "aura", "energía" y descubren que están vacías y derrotadas.

La promesa del salmista es para los que claman, porque reconocen que necesitan ayuda. La actitud divina es doble: primero escuchar, después librar.

¡Cuántos problemas humanos se resuelven por el simple hecho de que alguien escuchó a la persona! Hay profesionales que hacen dinero, solo porque conocen el arte de escuchar. ¡Cuántos jóvenes caen víctimas de las drogas, solo porque nadie los escucha!

¿Estás tú escuchando a tu hijo o a tu cónyuge? Muchos problemas podrían evitarse si aprendiéramos a escucharnos unos a otros. Aprende a escuchar. El mejor órgano de comunicación no es la lengua, sino el oído. Dios está siempre listo para escucharte.

Pero el texto va más lejos. Dice que él te libra de las tribulaciones. A veces, con el simple hecho de escucharte. Cuando tú hablas con él a través de la oración y después quedas en silencio tratando de oír su voz, el Señor va colocando tus pensamientos y sentimientos en orden y tú te levantas de los momentos de meditación con la decisión correcta para las circunstancias confusas por las que estás pasando.

"Claman los justos". No basta clamar, es preciso ser justo, y para ser justo todo lo que necesitas hacer es abrir el corazón a Jesús, y decirle: "Señor, aquí estoy, nada soy y nada tengo. Soy apenas de barro. ¿Puedes hacer algo de este simple barro?"

No tengas miedo ante la montaña de dificultades que se presenta ante ti. Si Dios sacó a David de la caverna de Adulam, donde estaba escondido con miedo de sus enemigos, ciertamente te llevará a ti también a la victoria. No olvides que: "Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias".

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 5 de junio de 2009

EL CORAZÓN SE DEBE LLENAR CON EL AMOR DE DIOS

"Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero" (Mat. 12: 43-45).

En una de sus parábolas, Cristo narró la historia del hombre que fue liberado de un espíritu maligno. El demonio quiso regresar al corazón del cual se lo había expulsado. Al hacerlo, encontró que la morada había sido barrida y adornada, pero aún estaba vacía. Regresó, entonces, con otros siete espíritus peores que él, de modo que el postrer estado de ese hombre llegó a ser peor que el primero.

El hombre representado en la parábola rompió lazos con Satanás, se negó a hacer su obra; pero su problema fue que luego de haber barrido y adornado su hogar, no invitó al Huésped celestial. No basta con tener un corazón limpio; debemos llenar el vacío con el amor de Dios. El alma debe ser adornada con las gracias del Espíritu de Dios. Una persona puede abandonar muchos malos hábitos y no por ello ser genuinamente santificada, pues no está en relación con Dios; no se ha unido con Cristo...

Satanás, el gran rebelde, siempre intenta tentamos a pecar contra Dios. Introducirá falsas imaginaciones, equipando el entendimiento en contra de la voluntad revelada de Dios; poniendo las bajas pasiones en oposición a la pureza y la abnegación; oponiendo la voluntad personal contra la voluntad de Dios; y haciendo que la sabiduría de abajo pugne en contra de la sabiduría que es de lo alto... ¿Se ha de poner a un lado la voluntad de Dios a fin de enaltecer como suprema la nuestra? ¿Podrá éste ser el poder controlador en la gran lid por la recuperación de lo que es del Señor?...

Se me ha advertido que de aquí en adelante tendremos un conflicto constante. La así llamada ciencia y la religión serán colocadas en mutua oposición debido a que hombres finitos no comprenden el poder y la grandeza de Dios. Se me presentaron las siguientes palabras de las Escrituras: "Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos"... Esto se verá ciertamente entre el pueblo de Dios, y habrá quienes serán incapaces de percibir las verdades más admirables e importantes para este tiempo, verdades que son esenciales para su propia seguridad y salvación en tanto que los asuntos que comparados con ellas son como meros átomos, las cuestiones que escasamente tienen un grano de verdad, serán considerados intensamente y serán magnificados por el poder de Satanás para que parezca tener la más grande importancia...

Así como los que aman al mundo subordinan la religión al mundo, así Dios exige que sus adoradores subordinen el mundo a la religión (Manuscrito 16, 1890).

E. G. White

jueves, 4 de junio de 2009

PALABRAS JUSTAS

Justas son todas las razones de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida, Prov. 8:8.

Aprendí, cometiendo errores, que las palabras son trascendentales en la vida de una persona. Guardo recuerdos tristes de palabras que no debería haber dicho. Descubrí que soy apenas un ser humano y que transito una larga jornada de crecimiento.

El sabio Salomón, a lo largo de todo el libro de Proverbios, parece decir: Vigila tus palabras y serás feliz. En el versículo de hoy habla de palabras justas. La justicia no es tan solo rectitud, es también exactitud. Las palabras justas son palabras que encajan, que caben perfectamente en el lugar donde son colocadas. Las palabras que son correctas en una ocasión, pueden ser incorrectas y estar fuera de lugar en otras. La sabiduría coloca en los labios la palabra justa en el momento adecuado.*

Salomón contrasta la justicia con la perversidad. Afirma que en sus palabras no hay "cosa perversa ni torcida". La palabra torcida, en hebreo espathal, que se refiere a una cuerda cuyo hilo está tan finamente entrelazado que nadie consigue identificar un hilo del otro.

Esta es una figura para ilustrar las palabras torcidas, el lenguaje doble, una buena, otra mala, una seria, otra frívola. Hay conversaciones maliciosas que dan a entender una cosa, pero que quieren decir otra.

Las personas que no viven en comunión con Jesús, que es la sabiduría de Dios, usan el lenguaje como una trampa, "plantan verde para recoger maduro". A veces consiguen lo que quieren, pero lo que alcanzan no les satisface. Quedan con el sabor amargo de una victoria hueca.

La vida de una persona sabia es una vida de crecimiento. Siempre tiene nuevos horizontes a ser alcanzados en todas las áreas de la vida. Cada día es un nuevo desafío, con nuevas metas y nuevas propuestas. Esa persona sabe que "de la abundancia del corazón, habla la boca" y, por eso, lleva su corazón a Jesús.

Haz de este día un día de victoria y de crecimiento. Vigila tus intenciones y tus palabras. Llena tu corazón del amor de Dios y transborda amor a los que encuentres en tu camino. Di como Salomón: "Justas son todas las razones de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida".

'Cf. Prov. 25:11.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 3 de junio de 2009

LA DENSA TRAMA DEL PECADO

"Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, dijo entre sí.. Vive Jehová que correré yo tras él y tomaré de él alguna cosa" (2 Rey. 5: 20).

Rara vez un pecado se manifestará solo o en la gama de la transgresión se restringirá sólo a un precepto o una prohibición de la ley moral. Siempre hay alguna complicación en la conducta desobediente que conduce a la conciencia pervertida a una complejidad mayor al aventurarse más y más en las tentaciones y pecados...

El corazón que no se entrega por completo al control de Jesucristo le abre una puerta a Satanás y el archiengañador teje toda clase de ingeniosas justificaciones para que aquél se entregue a los ocultos propósitos de la maldad. Dios ve todos estos engaños y justificativos que son como una tela de araña a los ojos de Uno que nunca duerme. Con cuánta facilidad el alma humana elabora pobres excusas con el fin de engañar y de encubrir el curso de maldad que prosigue. Hay un juez justo que pesa las acciones. Uno que no será engañado, ni puede ser burlado. Algún día el Señor ha de descubrir lo encubierto, ha de revelar la conciencia y ha de disipar como nube todas estas excusas.

El Señor tiene un testigo de cada transacción. Eliseo reprendió a Giezi cuando éste le negó haber seguido a Naamán. "¿De dónde vienes, Giezi?" Y él respondió: "Tu siervo no ha ido a ninguna parte". Entonces vino la severa reprensión, prueba de que el profeta lo sabía todo: "¿No estaba también allí mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a recibirte? ¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? Por tanto la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia para siempre". El Señor había revelado todo el asunto. La entrevista con Naamán, los detalles de la escena, le fueron presentados con precisión. ¡Oh, cuán engañadoras son las obras de los poderes de las tinieblas!

Eliseo le dio a conocer a Giezi los pensamientos de su corazón y su deseo de enriquecerse con los tesoros terrenales de Naamán. He aquí un hombre que debía ser un portaestandarte en el ejército del Señor, pero a causa de las tentaciones de Satanás su curso de acción fue una piedra de tropiezo para Naamán, en cuya mente una luz maravillosa se había encendido, y se encontraba favorablemente dispuesto hacia la verdad y el servicio a Dios. Y así Giezi quedó leproso. El Señor te invita a buscar su consejo, a ser sincero con tu alma y con Dios y a que te esfuerces denodadamente para desprenderte, junto con los tuyos, de las trampas de Satanás (Carta 22, 1893).

E. G. White

martes, 2 de junio de 2009

EXAMÍNAME

Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. Sal 26:2

Este salmo fue escrito en la época del hambre que asoló a Israel durante tres años. El contexto nos muestra que la nación atravesaba un período de crisis. David tenía en ese entonces 58 años de edad y, como siempre hizo en los momentos de crisis, se dirigió a Dios en busca de socorro.

El relato bíblico narra esta historia así: "Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas".*

Había una historia vergonzosa en el pasado de Israel. Saúl no había cumplido el trato que Josué había hecho con los gabaonitas al conquistar Canaán. Ahora, años después, el pueblo estaba sufriendo las consecuencias y nadie sabía porqué.

En esas circunstancias, el rey vuelve sus ojos a Dios y ora: "Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón". David sabía que no era culpable de la crisis que enfrentaba. Hay momentos críticos de los cuales tú no eres responsable. No siempre el sufrimiento es el resultado de los errores que tú hayas cometido. Muchas veces, tú experimentarás el dolor como consecuencia de los errores cometidos por tus antepasados.

David pasaba por uno de esos momentos, y dice al Señor: "Examíname. Pruébame. No mires solo mi conducta exterior. Mira mis sentimientos y pensamientos íntimos. Tú sabes que en este caso, yo soy inocente. En mi vida puede haber muchos errores, puedo haber fallado muchas veces, pero en este caso, Señor, yo no tengo la culpa".

La Biblia afirma que "no hay justo ni aun uno". ¿Cómo podía el salmista tener el atrevimiento de pedir a Dios que lo probara, si "todos los que pecaron están destituidos de la gloria de Dios"?

Tal vez la respuesta está en el versículo 3, donde David apela a la misericordia divina. En hebreo, misericordia, jased, significa bondad, amor constante, gracia, fidelidad, clemencia. Fue por ese amor incomprensible que: Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él".**

En él. En Jesús. En ningún otro hay salvación. En él tú y yo somos justos. Solo estando en él, andando con él, manteniendo comunión permanente con Jesús podemos ir a Dios y orar como David: "Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón".

*2Sam. 21:1. ** 2 Cor. 5:21.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 1 de junio de 2009

ACEPTA LA ENSEÑANZA

Recibid mi enseñanza, y no platas y ciencia antes que el oro escogido. Prov. 8:10.

Tú solo le das valor a las cosas que te interesan. Es una ley de la vida. Nadie se detiene debajo de un naranjo si no le gustan las naranjas. El dinero le interesa a todos. Es incuestionable su valor. El otro día, alguien dijo: "El dinero no hace la felicidad... ¡Pero cómo ayuda!" Sin embargo, el texto de hoy muestra que en lugar de buscar lo que "ayuda", es mejor buscar la propia felicidad.

Los libros de Salmos y Proverbios dan la impresión de ser repetitivos al afirmar que el secreto de la felicidad es encontrar el camino y andar en él. La felicidad no es una meta, es un camino. Tú no llegas, tú andas. Avanzas mientras eres feliz. El día que dejas de avanzar, creyendo que ya alcanzaste la felicidad, dejas de ser feliz.

Si la felicidad, como dijimos, es un camino, entonces evidentemente es un proceso. Todo proceso incluye crecimiento, y no hay crecimiento sin aprendizaje. Por eso, Salomón afirma: "Recibid mi enseñanza".

Para aceptar la enseñanza lo primero que tú debes hacer es aceptar que el Maestro sabe más que tú. Es necesario ser humilde. El orgullo es la mayor barrera en el proceso del aprendizaje, y el corazón humano es por naturaleza orgulloso. Cree que lo sabe todo, y que puede encontrar su propio camino. Se pierde en la selva enmarañada de sus propios razonamientos. Justifica sus errores. Explica sus actitudes, pero no se entrega.

Dios podría abandonar a la criatura flotando en las aguas turbulentas de la suficiencia propia, pero no lo hace. Está siempre dispuesto a enseñarnos. Conoce bien el camino. Nos creó. Conoce los rincones más oscuros y tenebrosos del corazón y la mente. Está siempre dispuesto a enseñar, si la criatura desea aprender. La joya más cara del mundo, no tiene ningún valor en las manos de alguien que la rechaza. Las cosas solo tienen sentido si ocupan un lugar en tu corazón y te inspiran a la acción.

Acepta hoy los consejos divinos. Ponlos en práctica. Vívelos. Experiméntalos. Escucha la voz de Dios, diciendo: "Recibid mi enseñanza y no plata; y ciencia antes que el oro escogido".