viernes, 31 de julio de 2009

PIEDAD PERSONAL PRACTICA

Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. Efe. 1:18.

Reciba tanta luz el ojo del entendimiento de ustedes, que les toque el corazón, y que el templo del alma se llene de tal manera de misericordia divina y compasión por las almas que perecen y que nunca han escuchado el mensaje, que ustedes se sientan impulsados a realizar esfuerzos prácticos en favor de ellas. Si tenemos los ojos tan abiertos a las necesidades de los campos necesitados que nos rodean, nos sentiremos inclinados a dominar nuestras necesidades imaginarias. Nuestra obra misionera debiera ser mucho más amplia. Debe practicarse la abnegación y el sacrificio como no se lo ha hecho todavía.

Al trabajar activamente para suplir las necesidades de la causa de Dios, ponemos nuestras almas en contacto con la Fuente de todo poder. Pero nadie albergue la idea que los que han aceptado la verdad estarán más empeñados en impartir que en recibir. Los gastos espirituales de ustedes no deben superar las entradas. Una cosa es esencial para la otra. Si descuidamos la primera, también descuidaremos la segunda. Los siervos de Dios más activos e interesantes de toda época han sido los que han tenido una piedad práctica más viva. Sus necesidades espirituales fueron satisfechas por la Fuente inagotable de poder para que pudieran impartirla a los demás. Cuando tengamos la mira puesta en la gloria de Dios, cultivaremos la piedad personal.

Existe el peligro de que nuestra actividad religiosa pierda en profundidad lo que gana en superficialidad. Existe el peligro de que nuestros obreros dependan de instrumentos humanos, de equipos y de grandes preparativos para la obra y pierdan la firmeza de su fe en Dios, de manera que hagan un gran despliegue de prosperidad, mientras descuidan la obra que hay que hacer en el corazón. La filantropía, por mucho que se la practique, no puede ocupar el lugar de la piedad personal. Hay peligros por todos lados, y necesitamos depender constantemente de Dios, para que su Espíritu Santo purifique nuestros corazones, los dote de abnegación y los disponga a escuchar rápidamente las órdenes que proceden de lo alto. . .

No hay nada insignificante en la obra de Dios, y la fidelidad con que se la hace, más que la cantidad hecha, determina la recompensa de cada cual (Manuscrito 25, del 12 de marzo de 1899, "Lealtad en la obra de Dios").

E. G. White

jueves, 30 de julio de 2009

SABER DECIDIR

¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger. Sal. 25:12.

Si tú pudieras hacer una lista de las veces que tomaste decisiones equivocadas, ¿cuál sería el resultado?

"Pastor -dicen las personas-, yo tenía la seguridad de que mi matrimonio iba a funcionar". "Creí que este negocio era el gran negocio de mi vida". "Nunca pensé que venir a este país sería mi desgracia". "Escoger esta profesión fue un error".

Ahora, imagina cómo sería tu vida si Dios, que nunca se equivoca, te hubiera instruido en el camino que tú debías escoger. ¿Crees que las cosas hubieran sido diferentes?

Una de las estrellas de la música brasileña murió víctima del SIDA, en plena juventud. En una de sus últimas entrevistas, dijo: "No me arrepiento de nada de lo que hice. Si tuviera que vivir otra vez, viviría todo de nuevo". Pero si hubiera hecho las decisiones acertadas, con certeza hubiera vivido más.

Saber vivir es saber decidir. Cuando Francisco Pizarro y un grupo de españoles llegaron a la isla de Gallo, el líder vio que los compañeros se acobardaban ante las perspectivas del sufrimiento que les aguardaba, entonces, con la punta de su espada, trazó una línea simbólica sobre la arena de la playa y dijo: "De este lado os espera la muerte, el hambre, la lluvia, el desamparo y la gloria. De este otro, la vida descansada en tranquila pobreza. Cada uno haga su decisión". Habiendo dicho esto, fue el primero en saltar la línea y 12 de los suyos saltaron tras él. Así fue como se inició la conquista del Imperio Inca.

Fue una decisión en busca de riqueza y glorias terrenales, es verdad. Pero, todos los días, a cada instante, necesitamos tomar decisiones para la vida o para la muerte, para la felicidad o la desgracia y en esas horas, Dios está dispuesto a instruirte para que tú tomes la decisión acertada.

¿Qué hacer para que la ayuda divina sea una realidad? El texto afirma: "¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger". "Temer" al Señor es tenerlo presente, reconocerlo como el Creador, reconocernos como criaturas, abrir los ojos y los oídos a sus consejos a través de la lectura de la Biblia, y después, salir sin miedo a enfrentar los desafíos que nos esperan a lo largo del camino.

Haz hoy tuya la oración del salmista y recuerda que: "¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 29 de julio de 2009

EL PODER DE DIOS ESTÁ DISPONIBLE PARA DARNOS LA VICTORIA

"Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia" (2 Ped. 1: 3).

Hemos de ser partícipes del conocimiento. Cada vez que veo una ilustración que representa la ocasión cuando Satanás tentó a Cristo en el desierto y describe al tentador bajo la forma de un monstruo horrendo, pienso: ¡cuán poco conocen de la Biblia los artistas! Antes de su caída Satanás era el ángel más allegado Cristo, el ángel de rango más elevado en el cielo. Por lo tanto, cuán necio es suponer que se presentara ante Cristo en el desierto tal como lo describe la ilustración "El juego de la vida". Algunos han visto ese cuadro. Después que el Salvador había ayunado por cuarenta días y cuarenta noches, "tuvo hambre". Entonces se manifestó Satanás. Se presentó como un hermoso ángel del cielo y afirmó haber sido enviado por Dios para darle a conocer a Cristo que debía poner fin al ayuno. "Si eres Hijo de Dios --le dijo-- dí que estas piedras se conviertan en pan". Pero en esta insinuación de desconfianza, Cristo reconoció al enemigo cuyo poder había venido a resistir en la tierra. El no aceptaría el desafío, ni habría de ser movido por la tentación...

Cristo se apegó a cada palabra de Dios y así venció. Si cada vez que padeciéramos una tentación adoptáramos esta misma postura, negándonos a coquetear con la tentación o a argüir con el enemigo, esa misma experiencia sería nuestra. Somos derrotados cuando nos detenemos a razonar con el diablo. A nosotros nos corresponde, individualmente, saber que estamos del lado correcto en la contienda, que apoyamos la verdad a la vista del Señor, y allí permanezcamos. Es de este modo como podemos recibir el poder prometido, por el que obtenemos "todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad por medio del conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia".

Existe la realidad de ser partícipes de la naturaleza divina. Todos seremos tentados en diversas maneras, pero en tales circunstancias es necesario que recordemos que hay una provisión mediante la cual podemos vencer... El que verdaderamente cree en Cristo es hecho partícipe de la naturaleza divina, y tiene un poder del cual puede apropiarse frente a cada tentación. No caerá en ésta ni será abandonado a la derrota. En tiempo de prueba reclamará las promesas, y gracias a ellas escapará de las corrupciones que llenan el mundo por la concupiscencia.

Pensamos que nos cuesta permanecer en esta posición ante el mundo; y así es. Pero, ¿cuánto costó nuestra salvación al universo celestial? Para hacernos partícipes de la naturaleza divina el Cielo dio su más preciado tesoro. El Hijo de Dios puso a un lado su manto real y su corona regia, y vino a nuestro mundo como un niño (Manuscrito 9a, 1908).

E. G. White

martes, 28 de julio de 2009

¡SÉ PACIENTE Y PERDONADOR!

La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa. Prov. 19:11.

¿Tú peleas, discutes y reclamas porque piensas que te estás defendiendo? A la luz del consejo de hoy, tú pierdes cada vez que te pones nervioso.

La traducción literal de este texto, sería: "la sabiduría del nombre se torna longánima". La palabra hebrea es sekel, que significa sabiduría, prudencia y no específicamente discreción, aunque la discreción sea parte de la sabiduría. El hombre sabio es paciente. No explota ante la primera provocación. Observa primero, analiza y estudia la situación.

"Eso depende de la personalidad de cada uno", puedes decir; y es posible que lo sea, pero el propósito de la sabiduría no es colocar el sello de aprobación sobre las actitudes humanas. Es transformar tu temperamento y enseñarte a ser feliz.

El camino de la paciencia y del perdón es el único que te llevará a la grandeza. Pero, ¿cómo perdonar si alguien entró en mi casa, violó y mató a mi hija? Sé que es difícil. Imposible tal vez, desde el punto de vista humano. Pero las cosas imposibles para el hombre, son posibles para Dios.

Ser paciente y perdonador no significa ser insensible. Claro que el dolor está presente. Es inevitable. Es posible que ráfagas de odio y de venganza pasen rápidamente por tu mente. Es natural. Tú serías un robot sin sentimientos, si no sintieras la rabia y la rebelión tratando de hacer nido en tu corazón.

El problema es permitir que esos sentimientos negativos se apoderen de tu ser, entregándote voluntariamente a la esclavitud del rencor, envenenado por la amargura del resentimiento.

La sabiduría no combina con el odio, ni con el deseo de venganza. Por un motivo. La sabiduría tiene como único objetivo llevarte a ser feliz, y solo la paciencia y el perdón pueden conseguir eso.

Alaba a Dios por la vida, por los momentos buenos y hasta por las pruebas y dificultades que aparecen en tu vida. Haz de este día un día de paciencia. No explotes con facilidad. No digas cosas de las cuales después te arrepentirás. Es muy fácil abrir una herida, difícil es verla cicatrizada. Acude a Jesús. Solo él puede quitar de tu corazón el dolor y la amargura y poner paz y perdón, sin los cuales no hay manera de ser feliz.

Y no olvides: "La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa".

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 27 de julio de 2009

PREMIOS Y CASTIGOS

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. (Mat. 25: 34).

El Salvador nos presenta la escena del juicio final cuando se da la recompensa a los que están a su mano derecha, y se pronuncia sentencia de condenación sobre los que están a su mano izquierda. Se presenta a los justos preguntando qué hicieron para que se los recompense con tanta prodigalidad. Tuvieron en sus corazones la presencia de Cristo, fueron imbuídos de su Espíritu y sin esfuerzo consciente de su parte, sirvieron a Cristo en la persona de sus santos y por lo tanto lograron ciertamente la recompensa. Pero no tuvieron en cuenta el premio que iban a recibir, y la expectativa de él no formó parte del motivo que los impulsó a actuar en su servicio.

Lo que realizaron fue hecho por amor a Cristo y al prójimo, y Jesús se identifica con la humanidad que sufre, y considera como hechos a él mismo todos los actos de simpatía, compasión y amor que se hayan realizado en favor de los hombres.

En un sentido secundario todos debemos tener en cuenta la recompensa. Pero al mismo tiempo que apreciamos la bendición prometida, debemos confiar plenamente en Jesucristo, creer que él obrará con justicia y que nos recompensará de acuerdo con nuestras acciones. La dádiva de Dios es vida eterna, pero Jesús no desea que estemos tan ansiosos con respecto a nuestra recompensa como al hecho de que hagamos su voluntad porque es correcto hacerlo, al margen de toda ganancia. . .

Los que van a recibir la mayor recompensa serán los que incorporaron a su actividad y celo la cortesía, y la tierna compasión por el pobre, el huérfano, el oprimido y el afligido. . .

Hay entre nosotros quienes tienen un espíritu manso y humilde -el espíritu de Cristo-, que realizan muchas acciones pequeñas con el objeto de ayudar a los que están a su alrededor y que no piensan en ello. Se sorprenderán en el día final al descubrir que Cristo tuvo en cuenta la palabra bondadosa que dirigieron al desalentado, y los pequeños donativos que dieron para ayudar al pobre, y que implicaron abnegación para ellos. El Señor toma en cuenta el espíritu que impulsa un acto y recompensa consecuentemente; y la pureza, la humildad y el espíritu de amor como el de un niño influyen para que la ofrenda sea preciosa a su vista.

E. G. White

domingo, 26 de julio de 2009

¿POR QUÉ ME DESAMPARASTE?

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¡Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? Sal. 22:1.

¡Por favor, mamá, mamá, no me dejes aquí, mamá!", fue el clamor desesperado de la pequeña Alana, en aquel trágico día en que los secuestradores chechenos se apoderaron de la escuela de Beslan, en Rusia.

Los secuestradores forzaron a Zalina a abandonar a su hija de seis años que lloraba desesperadamente. Solamente así podría salir de la escuela salvando al hijo de dos años. ¡Terrible decisión! ¿Qué podía hacer? ¿Morir allí con los dos hijos, o salvar por lo menos uno? Las horas siguientes para Zalina fueron literalmente el infierno. Cada segundo parecía ser una llamarada de fuego de su propia conciencia. Imaginaba lo que estaría sucediendo aquella noche con Alana, en el gimnasio al lado de los secuestradores. Gracias a Dios, al día siguiente, tuvo a la hija de vuelta. Cubierta de sangre, en shock, deshidratada, pero viva.

Zalina sabe que un día tendrá que mirar en los ojos a Alana y explicarle porqué tuvo que tomar aquella difícil decisión. "Eso deja marcas -se recrimina—, nosotras nunca más seremos las mismas".

Hace siglos que en un monte solitario, colgado en una cruz, Jesús exclamó, como Alana: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" No hay sentimiento peor que la soledad y el desamparo. Tú miras por todos lados y no ves a nadie. El clamor de Cristo era más dramático todavía, porque él había afirmado muchas veces "Yo y el Padre uno somos".* ¿Qué pasó con aquella unidad maravillosa?

En la cruz, el Señor Jesús cargó sobre sí la culpa de todos nosotros y sintió en su propia carne la crueldad del pecado. Al cargar voluntariamente la culpa de la humanidad, Jesús llegó a conocer el sentimiento de desamparo y soledad que se apodera de la criatura cuando se aparta del Creador.

Inútilmente, el ser humano trata de encontrar "su camino" solo, por él mismo, animado por el existencialismo. El fracaso, la frustración y el vacío parecen perseguirlo siempre. ¿Por qué vivir así, si alguien ya pagó el precio de tu culpa en la cruz? Es tan simple y, al mismo tiempo, tan difícil para el orgulloso corazón humano aceptar la oferta divina, pero es la única salida.

Antes de iniciar tus actividades, recuerda hoy que tú ya no necesitas nunca más sentirte solo, porque un día Alguien en tu lugar, dijo: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"

'Juan 10:30.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 24 de julio de 2009

EL MENSAJE DEL SEGUNDO ÁNGEL

Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación. (Apoc. 14: 8).

El mensaje del segundo ángel de Apocalipsis 14 fue proclamado por primera vez en el verano de 1844, y se aplicaba entonces más particularmente a las iglesias de los Estados Unidos de Norteamérica, donde la amonestación del juicio había sido también más ampliamente proclamada y más generalmente rechazada, y donde la decadencia de las iglesias había sido más rápida. Pero el mensaje del segundo ángel no alcanzó su cumplimiento total en 1844. Las iglesias decayeron entonces moralmente por haber rechazado la luz del mensaje del advenimiento; pero esta decadencia no fue completa. A medida que continuaron rechazando las verdades especiales para nuestro tiempo, fueron decayendo más y más. Sin embargo aún no se puede decir: "¡Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación!" Aún no ha dado de beber a todas las naciones.

Dios tiene aún un pueblo en Babilonia; y antes que los juicios del cielo la visiten, estos fieles deben ser llamados para que salgan de la ciudad y no tengan parte en sus pecados ni en sus plagas.

Este es el mismo mensaje que dio el segundo ángel. Babilonia ha caído "porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación". ¿Qué es este vino? Sus falsas doctrinas. Ha dado al mundo un falso día de reposo en lugar del sábado del cuarto mandamiento, y ha repetido la mentira que Satanás le dijo al principio a Eva en el Edén, es decir, la inmortalidad del alma. Muchos errores semejantes ha esparcido por todas partes "enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres" (Mat. 15: 9). . .

En la última obra de amonestar al mundo, se formulan dos llamados diferentes a las iglesias. El mensaje del segundo ángel es: "Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación". Y en el fuerte clamor del mensaje del tercer ángel se oye una voz del cielo que dice: "Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades" (Apoc. 18: 4, 5).

E. G. White

jueves, 23 de julio de 2009

SERÁS HONRADO

Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo; mas el que guarda la corrección recibirá honra, Prov. 13:18.

Las dos palabras clave en este texto, son "consejo" y "corrección". No hay consejo sin corrección Evidentemente, Salomón se está refiriendo al consejo y corrección que vienen de Dios.

Los seres humanos estamos dispuestos a aprender de otros seres humanos. Nos gusta estudiar hasta conseguir un título universitario, una maestría o un doctorado. Compramos libros, leemos, participamos de seminarios y charlas, es decir, estamos siempre actualizando el conocimiento. Creemos que estudiar es crecer, pero con frecuencia no prestamos atención a las instrucciones divinas y, sin embargo, son ellas el fundamento de todo verdadero conocimiento.

Salomón afirma que "pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo". ¿Cuánto valor tienen para ti los consejos dados por Dios en la Biblia, hace muchos siglos? ¿Son anticuados? ¿Están superados? ¿Fueron buenos en aquellos tiempos, pero no tienen lugar en nuestros días? ¿Cuántas veces leíste la Biblia para confirmar eso?

La novela del escritor Dan Brown, titulada El código Da Vinel fue durante meses el "best seller" en muchos países. Multitudes leían el libro y discutían el asunto en rueda de amigos. Daba la impresión que había sido revelado el mayor descubrimiento del siglo. Se cuestionó la pureza del evangelio y la veracidad del relato bíblico, pero, ¿cuántas de esas personas, fascinadas e intrigadas con la lectura del mencionado libro, leyeron con el mismo interés la Biblia?

Este es un retrato del ser humano de nuestro siglo. ¿Cuánta de su instrucción está fundada en las palabras que permanecen para siempre?

Haz de este día un día de aprendizaje. No limites tu crecimiento a conceptos y valores terrenales. Sal de la esfera humana y busca los valores espirituales. Vive los principios y consejos divinos. Hay una recompensa para los que toman esta actitud. "Recibirán honra", afirma el proverbio. En los tiempos bíblicos, la persona era honrada recibiendo poder y riqueza.

Pídele a Dios sabiduría para vivir de esa manera, porque "pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo; mas el que guarda la corrección recibirá honra".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 22 de julio de 2009

NO HAGAS NINGÚN MOVIMIENTO PRECIPITADO

"Es necesario que os apacigüéis y que nada hagáis precipitadamente" (Hech. 19: 36).

Que se vea a Cristo en todo lo que ustedes hacen. Que todos vean que son epístolas vivientes de Jesucristo... Que sus vidas conquisten los corazones de todos los que se ponen en contacto con ustedes. Ha habido algunos que, al hablar a las personas, parecieran incursionar en las iglesias. Agrian las mentes con su actitud de censura. Pero, queremos que nuestros corazones sean suavizados por el amor de Jesús. Eso está en el plan de Dios. Si la verdad no se plantea de una forma amena y aceptable, será desagradable al gusto de muchos. Puesto que debemos presentar la verdad en contraste con el error, se lo debiera hacer de una manera que despierte el menor prejuicio posible...

Mientras no violemos el sábado, algo que un poder despótico nos impelirá a hacer, seremos sabios en Cristo, tendremos la sabiduría de Cristo, y no la nuestra. Un cristiano consistente, sólido y amable es un poderoso argumento en favor de la verdad. No debiéramos pronunciar palabra alguna que lastime, pues esto sería dañino; pero cuando hablamos y actuamos en forma arrogante y ponemos en peligro la causa de Dios, llevamos a cabo una labor cruel pues le damos ventaja a Satanás. No debiéramos ser precipitados e impetuosos, sino siempre debemos aprender de Jesús a fin de determinar cómo podemos actuar bajo el poder de su Espíritu, exponiendo la verdad tal cual es en Jesús...

Cada uno debe ser cuidadoso y no debe descender del terreno de Dios al de Satanás. Muchos reformadores del pasado han hecho esto. Lutero enfrentó grandes problemas por causa de estos elementos. Hubo quienes precipitadamente salieron de su lugar y sin haber sido enviados por Dios avanzaron en la realización de una obra inaceptable guiada por impulso. Corrieron delante de Cristo y provocaron la ira del diablo. En su celo importuno y desorientado, cerraron la puerta a la utilidad que pudieran haber prestado muchas almas que hubiesen realizado una buena obra en favor del Maestro...

Hay quienes, por causa de sus movimientos apresurados e imprudentes, traicionarán la causa de Dios en favor del poder del enemigo. Habrá quienes buscarán vengarse, quienes se volverán apóstatas y traicionarán a Cristo en la persona de sus santos. Todos debemos aprender discreción y se corre el peligro, por otro lado, de ser conservadores y darle al enemigo ciertas concesiones. Hermanos y hermanas, para la gloria y el honor de Dios, debemos ser muy cautos en estos asuntos... Los dos ejércitos han de estar en posiciones separadas y distintas y esta distinción ha de ser tan marcada que aquellos que se convenzan de la verdad, se colocarán del lado de los que guardan los mandamientos de Dios (Manuscrito 6,1889).

E. G. White

martes, 21 de julio de 2009

PRESCRIPCIÓN PARA LA FELICIDAD

En cuanto a tus prescripciones, hace mucho que sé que las estableciste para siempre. Sal. 119:152.

Tomé este texto de la traducción portuguesa de la Biblia. Habla de prescripciones. Las prescripciones son recetas. Por muy importantes que sean, solo valen si se las sigue. Obedecer, sin embargo, no es propio de la naturaleza humana. Tal vez sea esta la razón por la cual muchos cristianos no logran ser felices, a pesar de conocer las prescripciones divinas.

En este Salmo 119 se presentan las prescripciones divinas como el camino para la felicidad. Una persona infeliz es una persona enferma. No hay enfermedad más terrible que la infelicidad. Destruye las ganas de vivir. Te condena a una vida de fracaso, lúgubre y mediocre. Crea un sentimiento de inutilidad y desvalorización.

Tú sobrevives. Te levantas todos los días para cumplir lo que consideras tu deber. Te esfuerzas, luchas, trabajas, pero sientes en el fondo del corazón una especie de vacío que te incomoda y desespera.

La ciencia de nuestros días todavía lucha para descubrir un remedio contra el cáncer. El SIDA es aún una enfermedad estigmatizada y fatal. Hay estadísticas que tienen por objeto el control de estos males, pero no existen estadísticas que indiquen cuántas personas mueren de infelicidad. Matrimonios que andan mal. Hijos que se auto destruyen. Angustia que sofoca. Corazones rotos en pedazos. Todo es consecuencia de vidas infelices.

El salmista afirma que hay remedio para este mal. Basta con seguir las prescripciones "de todo corazón". Esa historia de "portarse bien" mientras somos vistos, ayuda poco. No soluciona nada. Al contrario. Lleva al ser humano a cargar con el peso agobiador de la culpa.

"De todo corazón". Es una expresión que combina lo más sagrado que tiene el ser humano: su voluntad y el modo como debe ser usada para seguir los consejos divinos.

Hoy debo hacer un análisis de mi propia vida. ¿Cuánto de mi ser, de mi corazón, de mi voluntad, está empeñado en seguir las prescripciones divinas?

Vale la pena responder esta pregunta, porque de otro modo, todos los intentos humanos para alcanzar el sentido de una vida plena, realizada y feliz, terminarán en la frustración. Debo decir como el salmista: "En cuanto a tus prescripciones, hace mucho que sé que las estableciste para siempre".

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 20 de julio de 2009

LA LIBERACIÓN DEL PUEBLO DE DIOS

Así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos. (Isa. 49: 25).

Cuando los que honran la ley de Dios hayan sido privados de la protección de las leyes humanas, empezará en varios países un movimiento simultáneo para destruirlos. Conforme vaya acercándose el tiempo señalado en el decreto, el pueblo conspirará para extirpar la secta aborrecida. Se convendrá en dar una noche el golpe decisivo, que reducirá completamente al silencio la voz disidente y reprensora.

El pueblo de Dios -algunos en las celdas de las cárceles, otros escondidos en ignorados escondrijos de bosques y montañas- invocan aún la protección divina, mientras que por todas partes grupos de hombres armados, instigados por legiones de ángeles malos, se disponen a emprender la obra de muerte. Entonces, en la hora de supremo apuro, el Dios de Israel intervendrá para librar a sus escogidos. . .

Multitudes de hombres perversos, profiriendo gritos de triunfo, burlas e imprecaciones, están a punto de arrojarse sobre su presa, cuando de pronto densas tinieblas, más sombrías que la oscuridad de la noche, caen sobre la tierra. Luego un arco iris, que refleja la gloria del trono de Dios, se extiende de un lado a otro del cielo, y parece envolver a todos los grupos en oración. Las multitudes encolerizadas se sienten contenidas en el acto. Sus gritos de burla expiran en sus labios. Olvidan el objeto de su ira sanguinaria. Con terribles presentimientos contemplan el símbolo de la alianza divina, y ansían ser amparadas de su deslumbradora claridad.

Los hijos de Dios oyen una voz clara y melodiosa que dice: "Enderezaos" y, al levantar la vista al cielo, contemplan el arco de la promesa. Las nubes negras y amenazadoras que cubrían el firmamento, se han desvanecido, y como Esteban, clavan la mirada en el cielo, y ven la gloria de Dios y al Hijo del hombre sentado en su trono.

Mientras todo el mundo esté sumido en tinieblas, habrá luz en toda morada de los santos. Percibirán la primera vislumbre de su segunda aparición.

E. G. White

domingo, 19 de julio de 2009

CONFIANZA Y FELICIDAD

Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová. Sal. 34:19.

La mayoría de las cartas que recibo son de personas que están atravesando *—'el valle de la aflicción. Casi todas tienen la misma pregunta: "¿Por qué los problemas aumentan en mi vida, cada vez que decido acercarme a Jesús?"

El versículo de hoy es la respuesta. En este verso, encontramos dos promesas. La primera: "Muchas son las aflicciones del justo", y la segunda: "De todas ellas le librará Jehová".

Si tú quieres ser un cristiano auténtico, prepárate para recibir ambas promesas. La primera es que en este mundo, tú enfrentarás momentos de dificultad. Esto es bíblico. San Pablo, escribiendo a los filipenses, dice: "Porque a vosotros os es concedido... no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él".* Y el mismo Señor Jesús afirmó ante sus discípulos: "En el mundo tendréis aflicción".**

El sufrimiento es una realidad de la vida. Es inevitable. Mucho más para los que deciden seguir a Jesús. Pero, la segunda promesa afirma que, finalmente, el Señor librará a sus seguidores de todas las dificultades.

Mucha gente imagina la felicidad como una vida sin problemas, pero en este mundo, las espinas forman parte de las rosas, la noche forma parte del día, y las lágrimas forman parte de la alegría. Tú puedes ser feliz en medio de las dificultades, si sabes administrarlas, en la certeza de que el Señor te librará de todas ellas.

El Salmo 34 es un himno de loor a Dios, porque Dios libró a su pueblo, y no porque sus hijos tuvieron dificultades. Entender este hecho puede ser el comienzo de una nueva dimensión en la vida.

Dios cura el corazón herido, pero la intervención divina no tendría sentido si el corazón no estuviera herido. Él restaura tus sueños, porque ellos estaban destruidos. Dios promete librarte, no eximirte del problema.

¿Cuáles son las aflicciones que estás enfrentando hoy? No importa. Antes de partir para enfrentar la montaña de dificultades que está ante ti, memoriza este versículo y repítelo a lo largo del día: "Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová".

*Fil. 1:29.
**Juan 16:33.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 17 de julio de 2009

OBTENGAMOS FUERZA DE SU FORTALEZA

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que le obedezcáis en sus concupiscencias. Rom. 6: 12.

Aprenda constantemente de Jesús, aumente siempre su fe y crezca en la gracia y en el conocimiento de la verdad. Estamos haciendo una gran obra, y el Señor es nuestro ayudador y nuestro escudo. Los ángeles de Dios están empeñados en esta obra de proclamar al mundo el mensaje de amonestación. Nosotros mismos nada podemos hacer. Sin el Espíritu del Señor somos tan débiles como el agua. Nuestra fuerza consiste en ocultarnos en Jesús. Sea Cristo el muy amado y señalado entre diez mil.

De nuevo le aconsejo que cuide la habitación que Dios le ha concedido. No reine el pecado en su cuerpo mortal, y no malgaste las facultades físicas que Dios le ha dado; conserve, en cambio, su vigor, y ponga toda su confianza en un Salvador perfecto. Desea que alcance la victoria que al final ostente una corona tachonada de joyas.

El cielo, el dulce cielo, es el hogar eterno de los santos. Allí descansaremos pronto. Usemos, entonces, nuestras facultades, sin abusar de ellas, a fin de que Dios pueda acrecentarlas y santificarlas para que puedan prestar el servicio más elevado. Quiera el Señor acercarse a usted. . . . para darle una fuerte influencia que derribe el error, la superstición y las obras de Satanás.

Podemos pedir a Dios grandes cosas y él nos las dará. Seremos fuertes mediante su fortaleza. Sufrirá la oposición del clero mientras viva a la altura de la elevada norma de la religión de la Biblia y trate de presentarla a los demás. También el desprecio y la burla, la calumnia y la falsedad lo seguirán. Sus motivos, sus palabras y sus acciones serán mal entendidos, mal representados y despreciados; pero si usted prosigue la obra sin hacer caso de los malos tratos, si hace lo correcto, si es bondadoso y paciente, humilde en espíritu, feliz en Dios, finalmente ejercerá una buena influencia. Gozará de la simpatía de todos los honestos y razonables.

Afírmese en la Palabra de vida; la tempestad de la oposición se disipará gracias a su propia furia y por fin se calmará. El clamor se extinguirá. . . La armonía de verdad será vista, sentida y obedecida por los honestos y temerosos de Dios (Carta 16, del 21 de febrero de 1879, dirigida al pastor J. G. Matteson, obrero de avanzada en Dinamarca).

E. G. White

jueves, 16 de julio de 2009

¿PROBLEMAS?

El entendido en la palabra hallará el bien, y el que confía en Jehová es bienaventurado. Prov. 16:20.

La vida es una rosa llena de espinas. Hay problemas. Todos los días. Ante ellos, el ser humano tiene solo dos alternativas, o confía en Dios y sigue las instrucciones divinas, o confía en su propio entendimiento y trata de encontrar la salida para sus problemas, con sus propias fuerzas.

Confiar es una condición necesaria para desarrollar cualquier relación. No es posible vivir sin confiar. Todo lo que hacemos exige confianza. Confiamos en el panadero, en el chofer del ómnibus, en el piloto del avión. Muchas veces, la confianza es traicionada. Por más que el ser humano sea bueno y trate de cumplir sus promesas, está limitado por su propia humanidad. Por ejemplo: Yo prometo darle una bicicleta a mi nieto, al final del año y ¿qué pasa si yo muero dentro de un mes?

Las promesas humanas son falibles, por ser humanas. Las intenciones humanas con frecuencia son egoístas y mentirosas. Nacen de un corazón contaminado por el "virus" del pecado. Los proyectos humanos son pasajeros y limitados, debido a la temporalidad de la criatura.

Por eso, el consejo de Salomón es: "El que confía en el Señor, ese es feliz". Es una locura confiar en Dios y al mismo tiempo, tratar de encontrar la solución para los problemas de la vida en el esfuerzo humano. Confiar en el Señor significa entrega, sumisión y obediencia. Estas actitudes no son propias de la naturaleza humana, pero son la única garantía de victoria. Por eso, el texto dice: "Mira con atención la enseñanza y halla el bien".

Como todos los días, hoy también es un día de decisiones. Tú estás vivo. Vivir es decidir. Para el bien o para el mal, para la tristeza o para la alegría. Dale a Dios la oportunidad de ser tu Guía. Al fin de cuentas, el Creador conoce el camino mejor que la criatura. Él es Dios. Sus promesas nunca fallan.

Antes de salir de casa o de comenzar tus actividades diarias en este día, coloca tu vida en las manos de Dios, pídele que te enseñe a vivir, porque: "El entendido en la palabra hallará el bien, y el que confía en Jehová es bienaventurado".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 15 de julio de 2009

EL ALIENTO DEL ALMA

Orad sin cesar. (1 Tes. 5: 17).

La oración es el aliento del alma, el canal de todas las bendiciones. Mientras. . . el alma arrepentida ofrece su oración, Dios ve sus luchas, considera sus conflictos y toma nota de su sinceridad. Aplica su dedo a su pulso, y anota cada latido. No hay sentimiento que lo conmueva, ni emoción que lo agite, ni pesar que lo ensombrezca, ni pecado que lo manche, ni pensamiento o propósito que lo impulse, que Dios no conozca. Esa alma ha sido adquirida a un precio infinito, y se la ama con una devoción inalterable.

La oración al Gran Médico por la salud del alma trae la bendición de Dios. La oración nos une los unos a los otros y a Dios. La oración trae a Jesús a nuestro lado, y da nuevas fuerzas y gracia fresca al alma vacilante y a punto de perecer. . .

Cristo, nuestro Salvador, fue tentado en todo tal como nosotros, pero fue sin pecado. Tomó la naturaleza humana, tomó la forma del hombre, y sus necesidades fueron las necesidades del hombre. Tenía necesidades corporales que satisfacer, y cansancio físico del cual aliviarse. Mediante la oración a su Padre fue fortalecido para enfrentar el deber y la prueba. Cada día cumplía sus deberes tratando de salvar almas. Su corazón estaba lleno de tierna simpatía por los fatigados y cansados. Dedicó noches enteras a orar en favor de los tentados. . . La oración precedía y santificaba cada acto de su ministerio...

Las noches dedicadas a la oración que el Salvador empleó en la montaña o en el desierto, eran esenciales a fin de prepararlo para las pruebas que tendría que enfrentar en los días sucesivos. Sentía la necesidad de refrigerar y vigorizar el alma y el cuerpo, para poder encarar las tentaciones de Satanás; y los que estén tratando de vivir su vida sentirán la misma necesidad. . . Nos dice: " Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (Mat. 16: 24). Sólo Cristo puede capacitarnos para responder cuando dice: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón" (Mat. 11: 29). Esto significa que cada día tenemos que negar al yo. Cristo puede darnos la doble resolución, la voluntad de sufrir y de librar las batallas del Señor con energía perseverante.

E. G. White

martes, 14 de julio de 2009

LOS LAZOS DE LA MUERTE

Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría. Sal. 30:5.

El ser humano relaciona a menudo la enfermedad con algún castigo divino. Es verdad que la Biblia menciona muchas veces la ira divina, en hebreo, jarah, pero ni de lejos esa ira puede compararse con la ira pecaminosa del hombre, que en hebreo es qatsap.

¿Imaginaste alguna vez a Dios como un padre enojado, con la cara enrojecida, hablando improperios, echando fuego por los ojos y corriendo detrás del hijo para castigarlo? No, ¿verdad? Sin embargo, en la hora del dolor, David pensaba que Dios estaba castigándolo.

En el salmo de hoy, el salmista agradece a Dios porque la enfermedad pasó. En esta vida, todo pasa. Pasa la alegría y los momentos buenos, y gracias a Dios, pasan también los momentos malos. El contexto da a entender que David acababa de salir de una enfermedad que casi lo lleva a la muerte. "Jehová, Dios mío, a ti clamé, y me sanaste. Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol, me diste vida para que no descendiese a la sepultura", dice en los versículos anteriores.

El Dios que curó a David es también tu Dios, por tanto, si en este momento tú estás enfermo o tienes un ser querido enfermo, deposita tu confianza en el Dios que "sana" y que preserva la vida de no descender a la sepultura.

Yo sé que cuando el dolor toca la vida de una familia, todos los miembros de la misma se sienten inmersos en sombras. Nadie entiende nada. Todo parece oscuro. En esas horas puede venir el lloro, pero no olvides que la alegría vendrá por la mañana. Esta es la promesa divina.

El patriarca Job podría hablar de su propia experiencia. El enemigo lo arrastró a las profundidades de la enfermedad y la desgracia. En medio de las sombras, él repetía constantemente: "Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se. Levantará sobre el polvo".* Y así fue. Dios lo restauró y el enemigo tuvo que tragar la carcajada aparente de victoria. El sol de un nuevo día brilló en la vida de aquel hombre fiel.

Por tanto, no te desesperes. No te desanimes. No pierdas la fe. Dios nunca va a permitir que tú seas probado más de lo que puedes soportar. Tu Redentor vendrá y no tardará.

Mientras tanto, repite: "Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría".

'Job 19:25.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 13 de julio de 2009

¿SÁBADO O DOMINGO?

Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Sí alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios. (Apoc. 14: 9, 10).

Hasta ahora se ha solido considerar a los predicadores de las verdades del mensaje del tercer ángel como meros alarmistas. Sus predicciones de que la intolerancia religiosa adquiriría dominio en los Estados unidos de Norteamérica, de que la iglesia y el estado se unirían en ese país para perseguir a los observadores de los mandamientos de Dios, han sido declaradas absurdas y sin fundamento. . . Pero, a medida que se va agitando más ampliamente la cuestión de la observancia obligatoria del domingo. . . el tercer mensaje producirá un efecto que no habría podido producir antes. . .

Habrá hombres de fe y de oración que se sentirán impelidos a declarar con santo entusiasmo las palabras que Dios les inspire. Los pecados de Babilonia serán denunciados. Los resultados funestos y espantosos de la imposición de las observancias de la iglesia por la autoridad civil, las invasiones del espiritismo, los progresos secretos pero rápidos del poder papal, todo será desenmascarado. Estas solemnes amonestaciones conmoverán al pueblo. . .

Cuando el pueblo acuda a sus antiguos conductores espirituales a preguntarles con ansia: ¿Son estas cosas así? los ministros aducirán fábulas, profetizarán cosas agradables para calmar los temores y tranquilizar las conciencias despertadas. Pero como muchas personas no se contentan con las meras razones de los hombres y exigen un positivo "Así dice Jehová", los ministros populares, como los fariseos de antaño, airándose al ver que se pone en duda su autoridad, denunciarán el mensaje como si viniese de Satanás e incitarán a las multitudes dadas al pecado a que injurien y persigan a los que lo proclaman.

Satanás se pondrá alerta al ver que la controversia se extiende a nuevos campos y que la atención del pueblo es dirigida a la pisoteada ley de Dios. El poder que acompaña a la proclamación del mensaje sólo desesperará a los que se le oponen. El clero hará esfuerzos casi sobrehumanos para sofocar la luz por temor de que alumbre a sus rebaños. Por todos los medios a su alcance los ministros tratarán de evitar toda discusión sobre esas cuestiones vitales. La iglesia apelará al brazo poderoso de la autoridad civil y en esta obra los papistas y los protestantes irán unidos.

sE. G. White

domingo, 12 de julio de 2009

ESPERA UN POCO MAS

El temor de Jehová es manantial de vida para apartase de los lazos de la muerte. Prov. 14:27.

Vivir no es apenas existir. Este mundo está lleno de personas que existen, pero que no viven. Respirar es prueba de existir, no de vivir. Tú existes con el cuerpo, vives con el alma.

"El temor de Jehová es manantial de vida", afirma el texto de hoy. La fuente es inagotable y constante. Los ríos no. Los ríos dependen de la lluvia. No tienen vida propia. Nacen de las fuentes. Jesús es la Fuente de vida. Si tú quieres vivir la vida en su plenitud, necesitas ir a Jesús todos los días. No se trata solo de un ritual religioso, sino de la sobre vivencia. Si no lo haces, dejas de vivir y pasas simplemente a existir.

El que recibe vida del manantial, evita los lazos de la muerte. No hay carreteras que lleven al futuro. No hay caminos abiertos para seguirlos. Apenas tiempo, como si fuese un desierto, un terreno desconocido, a veces lleno de peligros y lazos de muerte. Pero, hay un mapa que es la Palabra de Dios. Escuchar sus consejos divinos, buscando a Jesús todos los días, es ser sabio, es ser más que meramente religioso. Tus ojos se abren a la vida y a los peligros de muerte que hay ocultos en el camino.

El texto de hoy se repite en Proverbios 13:14. Solo que en ese pasaje se sustituye el "temor de Jehová" por "la ley del sabio", de donde se deduce que el temor de Jehová es simplemente seguir sus consejos.

Difícil tarea para la criatura. Al ser humano le gusta enseñar, no aprender; le gusta ser seguido, no seguir. Y, sin embargo, es una ley de la vida que si queremos ayudar a otros, es necesario ser y dejarnos ayudar. Esto exige un cambio de actitud.

El auténtico cambio comienza en el interior. No intentes construir algo grande fuera de ti, sin construir algo grande dentro de ti. Ese es el trabajo del Señor Jesús. El tuyo es ir todos los días a él, dispuesto a aprender.

¡Que este día sea para ti un día de cambio interior! La mayoría de las veces, las cosas no funcionan a nuestro alrededor, porque no funcionan en nuestro interior. Permite que Jesús te guíe a lo largo de este día haciéndote ver los peligros ocultos, porque: "El temor de Jehová es manantial de vida para apartase de los lazos de la muerte".

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 10 de julio de 2009

OCUPACIÓN SATISFACTORIA

Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. (Juan 5: 17).

El cielo es un lugar de actividad provechosa. Sin embargo para el cansado y sobrecargado, para los que han peleado la buena batalla de la fe, será un descanso glorioso, pues será suyo el vigor juvenil de la inmortalidad, y no tendrán que luchar más contra el pecado y Satanás. Para los obreros enérgicos sería tedioso un estado de eterna indolencia. No sería cielo para ellos.

A los moradores del Edén se les encomendó el cuidado del huerto, para que lo labraran y lo guardasen. Su ocupación no era cansadora, sino agradable y vigorizadora. Dios dio el trabajo como una bendición con que el hombre ocupara su mente, fortaleciera su cuerpo y desarrollara sus facultades. . .

Están en gran error los que consideran el trabajo como una maldición, si bien éste lleva aparejados dolor y fatiga. A menudo los ricos miran con desdén a las clases trabajadoras; pero esto está enteramente en desacuerdo con los designios de Dios al crear al hombre. ¿Qué son las riquezas del más opulento en comparación con la herencia dada al señorial Adán? Sin embargo, éste no había de estar ocioso. Nuestro Creador, que sabe lo que constituye la felicidad del hombre, señaló a Adán su trabajo. El verdadero regocijo de la vida lo encuentran sólo los hombres y mujeres que trabajan.

En el cielo se trabaja constantemente. No hay holgazanes allá. "Mi Padre hasta ahora trabaja" dijo Cristo, "y yo trabajo". No podemos imaginar que nuestra parte consistirá en estar ociosos y descansar en un estado de bienaventurada inactividad cuando llegue el triunfo final y tengamos las mansiones que nos han sido preparadas.

Dios quiere que todos trabajen. La atareada bestia de carga responde mejor a los propósitos de su creación que el hombre indolente . Dios trabaja constantemente. Los ángeles trabajan; son ministros de Dios para los hijos de los hombres. Los que esperan un cielo de inactividad quedarán chasqueados; porque en la economía del cielo no hay lugar para la satisfacción de la indolencia. Pero se promete descanso a los cansados y cargados. El siervo fiel es el que recibirá la bienvenida al pasar de sus labores al gozo de su Señor.

E. G. White

jueves, 9 de julio de 2009

¡GRACIAS, SEÑOR!

Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre pena, y enderezó mis pasos. Sal. 40:2.

El salmo de hoy, muestra el proceso maravilloso de la salvación. Una persona está completamente destruida por el pecado y, de repente, se deja encontrar por el Señor Jesús. Lo acepta como su Salvador personal y el Señor la transforma en un príncipe para su reino.

A lo largo de casi cuatro décadas presentando a Jesús como la única solución para los problemas humanos, he visto prostitutas, homosexuales y criminales de la peor especie, ser transformados por la gracia maravillosa de Cristo.

David describe hoy en un solo versículo de qué manera trata Dios al pecador arrepentido. "Y me hizo sacar del pozo de la desesperación", dice. El salmista está hablando aquí de la prisión. El pecado aprisiona, esclaviza, no te deja ir adonde tú quieres, te quita la libertad.

En las cárceles de aquellos tiempos no había servicios sanitarios. Eran pozos inmundos, asfixiantes. David lo llama "lodo cenagoso". Cuando el salmista se dejó arrastrar por el pecado, fue literalmente al fondo del pozo y sin saber adonde ir ni qué hacer con su vida, clamó pidiendo socorro y el Señor apareció. Jesús está siempre listo para aparecer en la vida de cualquier ser humano que clama pidiendo perdón. Pero él no puede hacer nada por los que tratan de "justificar", "racionalizar" o "explicar" sus acciones equivocadas.

El texto dice: "puso mis pies sobre peña". ¿Quién es esa peña o esa roca? Jesús es la Roca de los siglos. El pecador ahora está libre, perdonado y justificado en la Roca. Está salvo en Cristo, porque "en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos".*

El trabajo de Jesús no termina solamente con eso. El salmo dice: "y enderezó mis pasos". Si tú tratas de ser un verdadero cristiano, descubrirás que no es fácil andar con firmeza. El camino está lleno de peligros y tentaciones. Muchas veces los pies vacilan y tú resbalas y te lastimas.

Jesús es la única solución. Él no es únicamente tu Salvador, es también tu Sustentador. Él te llevará hasta la victoria final. Completará en ti la obra que comenzó. Por eso, di con gratitud en tu corazón: "Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos".

*Hech. 4:12.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 8 de julio de 2009

LA ENTRADA TRIUNFAL FUE VISTA POR MUCHOS A QUIENES JESÚS HABÍA SANADO

"Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla y traédmelos. Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará" (Mat. 21:2, 3).

El tiempo en que se produjo la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén era la estación más hermosa del año. El Monte de los Olivos se alfombraba de una tonalidad verde y las arboledas hermosas desplegaban su diverso follaje. Desde las regiones circundantes a Jerusalén, muchas personas habían venido en ocasión de la fiesta con el sincero deseo de ver a Jesús. El milagro espectacular que hizo el Salvador al resucitar a Lázaro de los muertos había ejercido un efecto maravilloso en las mentes y una multitud grande y entusiasta se acercó al lugar donde se encontraba Jesús.

La tarde casi había transcurrido cuando Jesús envió a sus discípulos hasta la aldea de Betfagé... Esta era la primera vez en su ministerio que Cristo consentía en cabalgar y los discípulos interpretaron esto como un indicio de que él estaba por afirmar su autoridad y su poder reales ocupando el lugar que le correspondía en el trono de David. Con alegría ejecutaron la orden recibida. Encontraron al pollino como Jesús lo había dicho... "Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó encima".

El momento cuando Jesús montó el animal fue enmarcado por una serie de aclamaciones que llenaron el aire de alabanza y triunfo... El Señor no desplegó ninguna señal externa de realeza. No vestía ningún manto gubernamental, ni era seguido por una procesión de hombres armados. Más bien lo acompañaba un grupo de personas muy entusiasmadas. Ellos no podían evitar que se evidenciara el sentimiento gozoso de anticipación que animaba sus corazones...

El eco de los cánticos descendía de la montaña y resonaba en el valle: "¡Hosanna al Hijo de David! ¡Hosanna en las alturas! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!"... Los que antes habían sido ciegos... eran quienes abrían la marcha del maravilloso séquito... Uno que había despertado del sueño de la muerte guiaba el animal que montaba. Los que una vez fueron sordos y mudos, ahora, con sus oídos abiertos y sus corazones agradecidos, arrancan las palmas y las arrojan a su paso homenajeando al poderoso Sanador. El leproso, que había escuchado las terribles palabras del sacerdote: "Inmundo"... estaba allí. La viuda y el huérfano también estaban allí testificando de sus obras maravillosas. Los que habían regresado de la muerte estaban allí. Las lenguas, una vez paralizadas por el poder de Satanás, entonaban cánticos con regocijo... El endemoniado está allí, pero en esta ocasión no para pronunciar las palabras que Satanás hubiera puesto en sus labios... Los infantes se inspiran en la escena... En la cima del Monte la procesión se detiene (Manuscrito 128, 1899).

E. G. White

martes, 7 de julio de 2009

EL PROPÓSITO DE LA DISCIPLINA

El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento. Prov. 15:32.

Cuando el fuego abrasa la madera, la destruye; cuando abrasa el oro, lo purifica. El fuego es símbolo de la disciplina divina, de las pruebas y adversidades que aparecen en la vida.

Necesitamos entender que la disciplina divina no es como el castigo humano. Nada que trae dolor. Las lágrimas y la tristeza no nacen en la mente divina. Dios solo es el autor de las cosas buenas. Si yo rechazo la disciplina, me coloco en un camino peligroso. "Menosprecia su alma", advierte Salomón.

Nada sucede en este mundo sin el permiso divino y si él permite que la adversidad toque a la puerta de tu corazón, es porque desea que escribamos capítulos más brillantes de nuestra propia historia. Teológicamente, la adversidad llega a la vida del hijo de Dios, porque el Señor quiere despertarlo ante el peligro que se aproxima.

El verbo hebreo mas que Salomón usa aquí, ha sido traducido como "el que tiene en poco", es decir, el que "rechaza". Rechazar significa literalmente sentirse sublevado, incomodado, no estar de acuerdo. ¿No es así como nos sentimos cada vez que las cosas no salen como queremos? Y no obstante, esa aparente adversidad es el instrumento que Dios usa para librarnos de tragedias mayores.

Si aceptamos la prosperidad y la alegría, dones preciosos de Dios para hacernos felices, ¿no deberíamos también aceptar que el Señor nos despierte a la realidad, cuando nuestra humanidad nos induce a dormirnos en el volante de las circunstancias favorables?

Ningún dolor es permanente. Ninguna adversidad dura para siempre. No para los hijos de Dios. Porque el objetivo no es destruir, sino educar y edificar. El dolor que tú estás viviendo en este momento es pasajero. Mañana será un nuevo día. El sol brillará de nuevo y tú habrás crecido en tu manera de ver la vida. Escucha la reprensión con humildad.

Por eso hoy, aunque las cosas no sean todas "color de rosa", aunque en el cielo haya nubes amenazadoras, vale la pena recordar el consejo divino: "El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento".

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 6 de julio de 2009

LA RESURRECCIÓN DE MOISÉS CERTIFICA LA DERROTA DE SATANÁS

"Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda" (Judas 9).

Satanás contendió denodadamente por el cuerpo de Moisés. Nuevamente procuró entablar un conflicto con Cristo en relación a lo que consideraba como una ley injusta de Dios. Con su poder engañador reiteró sus falsas declaraciones indicando que no se lo había tratado con justicia. A pesar del calibre de sus acusaciones, Cristo no trajo en su contra el registro de la insidiosa labor, de tergiversación y de fraude, que había iniciado en el cielo; ni la secuela de falsedades que dijo luego en el Edén y que condujeron a la transgresión de Adán; ni la forma como agitó las pasiones de las huestes de Israel, incitándolas a la murmuración y la rebelión al grado que Moisés perdió su dominio propio... Cristo no respondió a Satanás. No pronunció ninguna acusación en su contra; no obstante, resucitó a Moisés de entre los muertos y lo condujo al cielo.

En este episodio Cristo ejerció por primera vez su poder a fin de quebrantar el poder de Satanás y dar vida a los muertos. Aquí comenzó su obra de vivificar lo que había muerto. De este modo testificó que era la Resurrección y la Vida y que tenía poder para rescatar a quienes Satanás había hecho cautivos, por lo que aunque murieran, volverían a vivir. Una pregunta se había levantado: "Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?" y esa pregunta ahora tenía respuesta.

Este acto fue una gran victoria sobre los poderes de las tinieblas. La manifestación de poder era un testimonio incontrovertible de la supremacía del Hijo de Dios. Satanás no esperaba que un ser que había muerto volviese a vivir. Creía que la frase, "polvo eres y al polvo volverás", le concedía la posesión indiscutible de los cuerpos de quienes habían fallecido. Ahora comprendía que era despojado de su presa, que los seres mortales podían volver a vivir después de la muerte.

Después que Moisés fue resucitado, los pórticos del Paraíso se abrieron y Jesús ingresó con su cautivo. Moisés ya no era más un prisionero de Satanás. Como consecuencia de su pecado Moisés mereció sufrir la pena de la transgresión y fue sujeto a muerte. Pero, cuando resucitó a la vida, él tenía su título bajo otro nombre, ahora lucía el nombre de Jesús en su frente.

El día del exilio está a punto de finalizar. Cercano está el tiempo cuando todos los que duermen en sus sepulcros oirán su voz y saldrán, unos para vida eterna, y otros para su perdición eterna. Cristo resucitará a sus santos, los glorificará con un cuerpo inmortal y abrirá para ellos las puertas de la ciudad de Dios (Manuscrito 69, 1912).

E. G. White

domingo, 5 de julio de 2009

ELECCIONES

En la prosperidad reposará su alma, y su descendencia heredará la tierra. Sal. 25:13.

La traducción del versículo de hoy fue tomada de la versión portuguesa de la Biblia. La palabra "prosperidad", que el salmista usa aquí para referirse a las bendiciones de Dios, en hebreo es tsalej, palabra que se puede encontrar 65 veces en el Antiguo Testamento.

La primera vez que aparece en la Biblia es cuando el siervo de Abraham cumple la misión de buscar una esposa para Isaac y alcanza su objetivo. Él fue próspero, afirma el relato bíblico.*

En la Biblia, la palabra tsalej expresa la idea de un emprendimiento exitoso porque Dios está presente. Al narrar la historia del reinado victorioso y próspero del rey Uzías, el relato bíblico afirma: "En los días en que buscó al Señor, Dios lo hizo prosperar".**

En el salmo de hoy, Dios promete prosperidad y reposo a las personas cansadas, estresadas, afligidas, que corren de aquí para allá y no encuentran lo que buscan. Personas que trabajan de sol a sol, que puede ser que ganen bien, pero que lo que consiguen no les alcanza para nada y desaparece de las manos como la arena entre los dedos.

Prosperidad, en el sentido bíblico, no tiene que ver solamente con la acumulación de dinero, propiedades y bienes materiales. Tiene que ver con satisfacción, realización y paz. Tiene que ver con la alegría del deber cumplido, aunque el viaje no haya todavía llegado a su fin.

La segunda parte del texto dice: "Y su descendencia heredará la tierra". ¿De qué tierra está hablando el salmista? De un espacio mejor, por el cual tú luchas, te esfuerzas y te sacrificas, pero que tal vez solo tus hijos o tus nietos disfrutarán.

No importa. El camino puede ser largo y lleno de peligros. La jornada puede ser cansadora y peligrosa, pero si tú cumples tu deber diario, depositando tu confianza en Dios, que es la fuente de la prosperidad, tu alma hallará reposo en medio de las agitaciones de la vida. Tú sabes qué estás haciendo aquí. Conoces tu misión, encontraste el camino y tu vida tiene sentido.

No limites tus expectativas a los valores materiales. Observa a las personas. Compara sentimientos. Busca las pequeñas alegrías de la vida y no olvides que si los ojos del cristiano están fijos en Dios: "En la prosperidad reposará su alma, y su descendencia heredará la tierra".

' Cf. 2 Crón. 26:5. 241
*Cf. Gen. 24:21.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 3 de julio de 2009

LA LEY DE DIOS NO NECESITA SER REVISADA

"Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar" (Isa. 58:12).

Cristo vino a nuestro mundo para presentar el carácter de Dios tal como está representado en su santa ley, porque su ley es una copia de su carácter. Cristo era tanto la ley como el Evangelio.

En el capítulo 58 de Isaías se especifica la obra de los que adoran a Dios, el Hacedor de los cielos y la tierra: "Los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás". El monumento de Dios, su séptimo día de reposo, será ensalzado.

Aquí se revela claramente la historia de la iglesia y del mundo; los que son leales y los que son desleales. Los que son leales, al escuchar la proclamación del mensaje del tercer ángel, han vuelto sus pasos hacia el camino de los mandamientos de Dios, para respetar, honrar y glorificar al que creó los cielos y la tierra. Las fuerzas opositoras han deshonrado a Dios al abrir una brecha en su ley, y cuando la luz de su Palabra ha llamado la atención a sus santos mandamientos y ha mostrado la brecha abierta en la ley por la autoridad papal, entonces, para librarse de la convicción, los hombres han procurado destruir toda la ley. ¿Pero han podido destruirla? No; porque todos los que investiguen personalmente las Escrituras verán que la ley de Dios permanece inmutable y eterna, y que su monumento, el sábado, permanecerá por los siglos sin fin, señalando al único Dios verdadero para distinguirlo de todos los dioses falsos.

Satanás ha sido perseverante e incansable en sus esfuerzos por proseguir la obra que comenzó en el cielo, para cambiar la ley de Dios. Ha tenido éxito en hacer creer al mundo la teoría que presentó en el cielo antes de su caída, según la cual la ley de Dios era defectuosa y necesitaba una revisión. Una gran parte de la profesa iglesia cristiana muestra por su actitud, si no por sus palabras, que ha aceptado el mismo error. Pero si la ley de Dios ha sido cambiada en algún detalle, Satanás ha logrado en la tierra lo que no pudo realizar en el cielo. Ha preparado su trampa engañosa con la esperanza de tomar cautiva a la iglesia y al mundo. Pero no todos caerán en la trampa. Se está estableciendo una separación definida entre los hijos de obediencia y los hijos de desobediencia, entre los leales y fieles, y los desleales e infieles. Se han formado dos partidos, los adoradores de la bestia y de su imagen, y los adoradores del Dios verdadero y viviente (Manuscrito 32, 1896).

E. G. White

jueves, 2 de julio de 2009

REPOSO PARA EL ALMA CANSADA

Si fueres sabio, para ti lo serás; y si fueres escarnecedor, pagarás tú solo. Prov. 9:12.

Todo ser humano nace libre. Las cosas y los caminos que luego elija, es lo que hace la diferencia. Unos escogen para el bien, otros para el mal. En el versículo de hoy, Salomón coloca la responsabilidad de la victoria o de la derrota en las manos de la propia persona.

Es verdad que para la derrota hay muchas explicaciones. El clima, las circunstancias, la falta de oportunidades, los problemas. Nos resulta difícil aceptar el hecho de que la mayoría de las derrotas tienen raíces en las decisiones erradas que tomamos.

Si tú buscas el consejo divino y ajustas tu vida a él, el resultado natural será la sabiduría que te conducirá a la victoria. La única persona beneficiada con esa decisión eres tú. Si en medio de la noche oscura decido encender una lámpara, ¿quién va a salir ganando con mi decisión? Por el contrario, si decido andar a oscuras, ¿quién va a acabar tropezando y lastimándose?

Las instrucciones divinas son luz. Iluminan el camino oscuro a fin de llegar con seguridad al destino. Sin luz, la persona tropieza, cae, se lastima y no encuentra lo que busca.

Nunca como hoy las personas hablaron tanto acerca de la luz. "Él tiene luz", "tú tienes aura", "Raúl es una persona iluminada". Existe la idea de que este mundo está lleno de energía positiva y negativa. Dicen que las personas positivas tienen luz y las negativas son tenebrosas.

Pero la vida no depende de la energía. La vida es energía. La vida depende de decisiones. No puedo dejar mi "suerte" en las manos de la luna, de las estrellas, de las pirámides, de los números o de las piedras. Si existe algo que Dios entregó a todo ser humano, es la capacidad de decidir. En lugar de pensar que unos nacen con la luz y otros sin ella, la criatura debe buscar la verdadera luz que viene de las enseñanzas divinas y accesibles a todos. La Palabra de Dios es una antorcha que ilumina, no un lugar de lamentos.

Haz de este día un día de decisiones sabias. Busca la luz de la Palabra de Dios. Decide seguir los principios divinos y prepárate para recibir las grandes victorias que Jesús tiene reservadas para ti y tu familia, porque: "Si fueres sabio, para ti lo serás; y si fueres escarnecedor, pagarás tú solo".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 1 de julio de 2009

LAS TÁCTICAS SATÁNICAS

"¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones!" (Isa. 14:12).

Rechazando con desdén los argumentos y las súplicas de los ángeles leales, los tildó de esclavos engañados... Nunca más reconocería la supremacía de Cristo. Había decidido reclamar el honor que se le debió haber otorgado, y asumir la dirección de cuantos quisieran seguirle; y prometió a quienes entrasen en sus filas un gobierno nuevo y mejor, bajo cuya tutela todos gozarían de libertad. Gran número de ángeles manifestó su decisión de aceptarle como su caudillo.

Los ángeles leales volvieron a instar a Satanás y a sus simpatizantes a someterse a Dios; les presentaron lo que resultaría inevitable en caso de rehusarse. El que los había creado podía vencerlos y castigar severamente su rebelde osadía...

Muchos estuvieron dispuestos a prestar atención a este consejo, a arrepentirse de su desafecto, y a pedir que se les admitiese en el favor del Padre y del Hijo. Pero Lucifer tenía otro engaño listo. El poderoso rebelde declaró entonces que los ángeles que se le habían unido habían ido demasiado lejos para retroceder, que él estaba bien enterado de la ley divina, y que sabía que Dios no los perdonaría... Manifestó que la única salida que les quedaba a él y a sus seguidores era declarar su libertad, y obtener por medio de la fuerza los derechos que no se les quiso otorgar de buen grado.

En lo que concernía a Satanás mismo, era cierto que ya había ido demasiado lejos en su rebelión para retroceder. Pero no ocurría lo mismo con aquellos que habían sido cegados por sus engaños... Pero permitieron que el orgullo, el amor a su jefe y el deseo de libertad ilimitada los dominasen por completo, y los ruegos del amor y la misericordia divinos fueron finalmente rechazados.

Dios podía emplear sólo aquellos medios que fuesen compatibles con la verdad y la justicia. Satanás podía valerse de medios que Dios no podía usar: la lisonja y el engaño... Dios le permitió demostrar la naturaleza de sus pretensiones para que se viese el resultado de los cambios que él proponía hacer en la ley divina. Su propia labor había de condenarle. Satanás había dicho desde el principio que no estaba en rebeldía. El universo entero había de ver al engañador desenmascarado.

Aun cuando Satanás fue arrojado del cielo, la Sabiduría infinita no le aniquiló. Puesto que sólo el servicio inspirado por el amor puede ser aceptable para Dios, la lealtad de sus criaturas debe basarse en la convicción de que es justo y benévolo (Patriarcas y profetas, págs. 19-22).

E. G. White