domingo, 31 de enero de 2010

Bendiciones más allá de lo que se puede entender

“Cuando vio a las multitudes subió ala ladera, de una montaña y se sentó. Sus discípulos se le acercaron y tomando el la palabra, comenzó a enseñarles.” Mateo 5:1,2, NVI.

Muchas veces lo que no se dice significa mucho más de lo que se expresa. Tal es el caso de las Bienaventuranzas. Jesús enumera ocho, pero no las contrasta con un número igual de ayes. Seguir las indicaciones de Jesús es una gran bendición y un privilegio para el cristiano. Evitar por la gracia de Dios los horribles defectos opuestos a las virtudes bendecidas por él también es importante para nuestro desarrollo , espiritual. -

1. “Bienaventurados los pobres en espíritu': los convencidos de su condición de perdición sin Cristo, que son lo opuesto a quienes no quieren reconocer su necesidad de un Salvador.

2. “Bienaventurados los que lloran': los tristes por su condición pecaminosa y arrepentidos de sus errores, personas diametralmente distintas a los altivos que no se quieren humillar ante el Señor.

3. “Bienaventurados los mansos': los que se someten a Dios, que distan de parecerse a los propensos a rebelarse ante cualquier cosa, a los dados a guardar rencor y a enojarse con Dios y todo el mundo.

4. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia': que son lo contrario a los que no pueden aceptar la salvación por la gracia, inmersos en una lucha constante para hacer “cosas” para ser salvos.

5. “Bienaventurados los misericordiosos': los que se preocupan del bien de los demás, que están en el extremo opuesto de los que egoístamente quieren adueñarse del reino de Dios sin hacer ningún esfuerzo para ayudar a los demás a encontrar el camino de la salvación.

6. “Bienaventurados los de limpio corazón': no los que se creen más santos que otras personas y que dedican su vida a encontrar faltas en los demás.

7. “Bienaventurados los que hacen la paz': que no tienen la actitud de quienes promueven la maldad y hacen que otros caigan en el pecado.

8. “Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia': que no son los que desaniman a los demás en sus luchas o presentan las dificultades como razón para abandonar al Señor.

Levítico 8:1-10:20; Mateo 5:1-48

Pr. Israel Leito

sábado, 30 de enero de 2010

LA FE EN ÉL ES VIDA ETERNA

El que cree en el Hijo tiene vida eterna. (Juan 3: 36.)

Cuando el alma se entrega a Cristo, un nuevo poder se posesiona del nuevo corazón. Se realiza un cambio que ningún hombre puede realizar por su cuenta. Es una obra sobrenatural, que introduce un elemento sobrenatural en la naturaleza humana. El alma que se entrega a Cristo, llega a ser una fortaleza suya, que él sostiene en un mundo en rebelión, y no quiere que otra autoridad sea conocida en ella sino la suya. Un alma así guardada en posesión por los agentes celestiales, es inexpugnable a los asaltos de Satanás.

Cristo está dispuesto a impartir todas las influencias celestiales. Conoce todas las tentaciones que asaltan a los humanos y la capacidad de todo instrumento humano. Mide su fortaleza. Ve el hoy y el mañana, y presenta ante la mente las obligaciones que debe cumplir, e insta para que no se permita que las cosas comunes y terrenales absorban las eternas de tal modo que se pierdan de vista.
Los dones de su gracia mediante Cristo son gratuitos para todos. No hay elección, excepto la propia, por la cual alguien haya de perecer. Dios ha expuesto en su Palabra las condiciones de acuerdo con las cuales se elegirá a cada alma para la vida eterna: la obediencia a sus mandamientos, mediante la fe en Cristo. Dios ha elegido un carácter que está en armonía con su ley, y todo el que alcance la norma requerida, entrará en el reino de la gloria.

¡Qué posición exaltada la de ser identificados con uno en quien se centra toda perfección, quien es verdaderamente la Majestad del cielo, pero quien, aunque caídos, nos amó tanto que las palabras no pueden expresarlo! Por nosotros él depuso su manto real, descendió del trono del cielo y condescendió hasta vestir su divinidad de humildad y llegó a ser como uno de nosotros, pero sin pecado, para que su vida y carácter sean el modelo que todos copien, y para que puedan tener el precioso don de la vida eterna.

E. G. White

viernes, 29 de enero de 2010

CERCA DE LOS QUE LO INVOCAN

Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que invocan de veras. (Sal. 145: 18.)

Dios se complace cuando mantenemos el rostro orientado hacia el Sol de justicia... Cuando estamos en dificultades y oprimidos por la ansiedad, el Señor está cerca de nosotros, y nos insta a que depositemos toda nuestra solicitud en él, porque él cuida de nosotros...

Se acerca a todos sus hijos en su aflicción. Es su refugio en tiempo de peligro. Les ofrece su gozo y consuelo cuando están dolientes. ¿Nos apartaremos del Redentor, la fuente de agua viva, para cavarnos cisternas rotas que no pueden detener agua? Cuando se aproxime el peligro, ¿buscaremos la ayuda de los que son tan débiles como nosotros, o acudiremos al que es poderoso para salvar? Sus brazos están abiertos ampliamente y formula esta invitación llena de gracia: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar"...

No es la manifestación de su gracia, terrible majestad y poder incomparable lo que nos dejará sin excusa si le rehusamos nuestro amor y nuestra obediencia. Es el amor, la compasión, la paciencia, la longanimidad que ha manifestado, lo que testificará en contra de aquellos que no han ofrecido el servicio voluntario de sus vidas. Los que se convierten a Dios con corazón, alma y mente, encontrarán en él apacible seguridad...

El conoce justamente lo que necesitamos, justamente lo que podemos soportar, y nos dará gracia para soportar toda prueba que sobrevenga. Mi oración constante es que nos acerquemos más a Dios.

Se ha hecho toda provisión para satisfacer las necesidades de nuestra naturaleza espiritual y moral... Luz e inmortalidad son traídas por medio del Señor Jesucristo. Jesús ha dicho que ha puesto delante de nosotros una puerta abierta, y nadie puede cerrarla. La puerta abierta está delante de nosotros, y por la gracia de Cristo, rayos de luz misericordiosa dimanan desde los portones entreabiertos.

E. G. White

jueves, 28 de enero de 2010

LLEGAMOS A SER SUS HIJOS

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. (Juan 1: 12.)

La filiación divina no es algo que obtenemos por nosotros mismos. Sólo a los que reciben a Cristo como su Salvador se les da la facultad de llegar a ser hijos e hijas de Dios. El pecador no puede librarse del pecado por ningún poder inherente. Para el logro de este resultado, debe buscar un poder superior. Juan exclamó: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". Sólo Cristo tiene poder de limpiar el corazón. El que busque perdón y aceptación sólo puede decir: "Nada traigo en mi mano; sólo me aferro a la cruz". Pero la promesa de la filiación se brinda a todos aquellos que "creen en su nombre". Todo el que venga a Jesús con fe, recibirá perdón.

La religión de Cristo transforma el corazón. Convierte a un hombre mundano en espiritual. Bajo su influencia el egoísta se convierte en abnegado, porque tal es el carácter de Cristo. El hombre deshonesto y maquinador se convierte en recto, y llega a ser una segunda naturaleza para él hacer a los demás lo que le agradaría que le hicieran. El profano pasa de la impureza a la pureza. Adopta hábitos correctos, porque el Evangelio de Cristo ha llegado a ser para él un sabor de vida para vida.

Dios habría de manifestarse en Cristo, "reconciliando consigo al mundo". El hombre había sido degradado tanto por el pecado que era imposible para él, en sí mismo, entrar en armonía con Aquel cuya naturaleza es pureza y bondad. Pero Cristo, después de redimir al hombre de la condenación de la ley, podía impartir poder divino que se uniría al esfuerzo humano. Así, por el arrepentimiento para con Dios y la fe en Cristo, los hijos caídos de Adán podrían nuevamente convertirse en "hijos de Dios".

Cuando un alma recibe a Cristo, recibe poder para vivir la vida de Cristo.

E. G. White

miércoles, 27 de enero de 2010

SEAMOS PUROS COMO CRISTO

Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. (1 Juan 3: 3.)

Cristo elevará y refinará la mente del hombre, purificándola de toda escoria a fin de que pueda apreciar el amor incomparable.
Por medio del arrepentimiento, la fe y las buenas obras, él puede perfeccionar un carácter justo, y reclamar, por los méritos de Cristo, los privilegios de los hijos de Dios. Los principios de la verdad divina recibidos y atesorados en el corazón, nos elevarán a alturas de excelencia moral que no nos hubiera sido posible pensar que alcanzaríamos... "Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo así como él es puro".

La santidad de corazón y la pureza de vida eran los grandes temas de las enseñanzas de Cristo. En su Sermón del Monte, después de especificar lo que se debe hacer a fin de ser benditos, y lo que no se debe hacer, dice: "Sed, pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que esta en los cielos es perfecto". La perfección, la santidad, nada menos que eso, les otorgará el éxito en la aplicación de los principios que les ha dado. Sin la santidad, el corazón humano es egoísta, pecaminoso y vicioso. La santidad hará que su poseedor sea fructífero y que abunda en buenas obras. Nunca se cansará del bien hacer, ni tratará de escalar posiciones en este mundo, sino que esperará ser elevado por la Majestad del cielo cuando exalte a sus santificados en su trono... La santidad de corazón producirá actos rectos.

Así como Dios es puro en su esfera, el hombre ha de ser puro en la suya. Y será puro si Cristo se forma en su interior, la esperanza de gloria; porque imitará la vida de Cristo y reflejará su carácter.

La dignidad principesca del carácter cristiano brillará como el sol y los rayos de luz del rostro de Cristo se reflejarán sobre aquellos que se han purificado a sí mismos como él es puro.

La pureza del corazón conducirá a la pureza de vida. 11

E. G. White

martes, 26 de enero de 2010

DEFIENDE TUS PRINCIPIOS

Si fueres flojo en el día del trabajo, tu fuerza será reducida. Prov. 24:10.

Muchos cristianos creen que hacen o dejan de hacer alguna cosa porque la iglesia regula su vida. ¿Hasta qué punto eso es verdad? El otro día me impresionó una declaración pública del futbolista “Kaká”. Un periodista le preguntó si era verdad que se mantendría virgen hasta el casamiento. “Kaká” respondió con una sonrisa. Es un principio de vida que él tiene en el corazón. “No me avergüenzo de eso”, dijo.

Trabajé muchos años como consejero de jóvenes y descubrí que la mayoría de ellos cae en los vicios y comienza a andar por caminos de marginalidad, por miedo a ser diferentes. Quieren formar parte del grupo. Si el grupo comete una locura, ellos sacrifican sus principios. Porque no quieren que el grupo los aísle.

Salomón declara hoy: “Si fueres flojo en el día del trabajo, tu fuerza será reducida”. Los valores son probados bajo presión. Es fácil defender Los principios cuando todos a tu alrededor lo hacen. En cierta forma, tú te conduces del modo que todos esperan que lo hagas, para sentirte parte del grupo.

Pero, ¿qué sucede cuando tú descubres que estás en medio de personas que piensan y obran de manera diferente? ¿Y si todos usan drogas, o si son deshonestos? El oro es acrisolado en fuego. Los valores son probados en las crisis.

La enseñanza bíblica no te desafia a sacar fuerzas de tu interior para resistir el mal, sino a mirar a Cristo para recibir fuerzas de lo alto, a fin de mantener y vivir lo que tú crees.

No temas ser diferente. No te sientas culpable. No permitas que los otros te impidan volar. Pero, prepárate. Cuando vuelas como águila, atraes a los cazadores. Y ellos están por todas partes dispuestos a derribarte.

Atrévete a mirar el azul infinito de los principios eternos. Abre tus alas y vuela. Arriésgate. Es mejor arriesgarse hoy en defensa de tus principios, que vivir toda la vida con miedo, tratando de agradar a todo el mundo.

Antes de salir hoy de tu casa, repítete a ti mismo: “Si fueres flojo en el día del trabajo, tu fuerza será reducida”.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 25 de enero de 2010

COMENZAR DE NUEVO

Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierni. Sal 72:6.

1 hombre de aproximadamente 50 años, me miraba con ojos de súplica. Como si yo pudiese, con una palabra, resolver sus problemas. Vestía un terno azul marino y camisa blanca. Aparentemente era un ejecutivo que estaba pasando por el mayor drama de su vida. “Ah, si pudiese comenzar todo de nuevo!”, me dijo después de contarme el drama de su hogar destruido. “,De qué vale todo lo que conseguí en la vida, si perdí lo más precioso, que es mi familia?” —preguntó, casi como afirmando.

“Comenzar de nuevo”. Cuántas veces he oído esa expresión en los labios de personas que pasan por el valle del dolor y de la angustia.

En opinión del hombre que hablaba conmigo, ya era “demasiado tarde”, su hogar ya estaba deshecho, no había manera de reconstruir el vaso de cristal hecho pedazos. -

El salmista piensa diferente. Para él nunca es “demasiado tarde”. En el verso de hoy presenta un campo segado. La palabra hebrea es gez, que podría ser traducida más apropiadamente como “un campo de pasto que fue tragado”. El ganado pasó y no dejó nada. Aparentemente todo estaba acabado, ya no era posible comenzar de nuevo, el precioso vaso de cristal está hecho pedazos, pero el poeta afirma: “Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada”.

¿Quién es ese que “descenderá”, que el salmista menciona? ¿Quién es capaz de sacar vida de donde solo hay muerte? ¿Quién es el que puede sacar agua de la roca, abrir el Mar Rojo, caminar sobre las aguas, hacer andar un paralítico después de 38 años de parálisis, resucitar un cadáver que estaba en descomposición? ¿Quién es el que dijo un día: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba'?*

Sí. Cuando todo parece perdido, cuando desde el punto de vista humano todo llegó al fin, cuando tú sientes que es “demasiado tarde”, mira a Jesús con los brazos abiertos, listo para darte una nueva oportunidad.

Año nuevo ya casi llegó, y con él la mano extendida de Jesús. Nunca es tarde para quien se aferra de esa mano maravillosa. Hoy puede ser un nuevo día para ti.

Cree en eso, y al comenzar este nuevo año, que Jesús descienda sobre ti “como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra”.

* Juan 7:37.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 22 de enero de 2010

MOISÉS VISLUMBRÓ EN VISIÓN LA TIERRA PROMETIDA

"Verás, por tanto, delante de ti la tierra; mas no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel" (Deut. 32: 52).

Mientras [Moisés] repasaba lo que había experimentado como jefe del pueblo de Dios, veía que un solo acto malo manchaba su foja de servicios. Sentía que si tan sólo se pudiera borrar esa transgresión, ya no rehuiría la muerte. Se le aseguró que todo lo que Dios pedía era arrepentimiento y fe en el sacrificio prometido, y nuevamente Moisés confesó su pecado e imploró perdón en el nombre de Jesús.

Se le presentó luego una visión panorámica de la tierra de promisión. Cada parte del país quedó desplegada ante sus ojos, no en realce débil e incierto en la vaga lejanía, sino en lineamientos claros y bellos que se destacaban ante sus ojos encantados. En esta escena se le presentó esa tierra, no con el aspecto que tenía entonces sino como había de llegar a ser bajo la bendición de Dios cuando estuviese en posesión de Israel. Le pareció estar contemplando un segundo Edén. Había allí montañas cubiertas de cedros del Líbano, colinas que asumían el color gris de sus olivares; y se percibía la fragancia agradable de la viña; anchurosas y verdes planicies fructíferas esmaltadas de flores; aquí se veían las palmeras de los trópicos, allá los undosos campos de trigo y cebada; valles asoleados en los que se oía la música del murmullo armonioso de los arroyos y los dulces trinos de las aves; buenas ciudades y bellos jardines; lagos ricos en "la abundancia de los mares"; rebaños que pacían en las laderas de las colinas, y hasta entre las rocas los dulces tesoros de las abejas silvestres...

Moisés vio al pueblo escogido establecido en Canaán, cada tribu en posesión de su propia heredad. Alcanzó a divisar su historia después que se establecieran en la tierra prometida; la larga y triste historia de su apostasía y castigo se extendió ante él. Vio a esas tribus dispersadas entre los paganos a causa de sus pecados, y a Israel privado de la gloria, con su bella ciudad en ruinas, y su pueblo cautivo en tierras extrañas. Los vio restablecidos en la tierra de sus mayores, y por último, dominados por Roma.

Se le permitió mirar a través de los tiempos futuros y contemplar el primer advenimiento de nuestro Salvador. Vio al niño Jesús en Belén... Siguió al Salvador a Getsemaní y contempló su agonía en el huerto, y cómo era entregado, escarnecido, flagelado y crucificado.

Otra escena aún se abre ante sus ojos: la tierra libertada de la maldición, más hermosa que la tierra de promisión cuya belleza fuera desplegada a su vista tan breves momentos antes. Ya no hay pecado, y la muerte no puede entrar en ella. Allí las naciones de los salvos y bienaventurados hallan una patria eterna (Patriarcas y profetas, págs. 506-510).

E. G. White

jueves, 21 de enero de 2010

Condicionalidad

“ Y les dijo:” Venid en pos de mí y os haré pes cadores de hombres” Mateo 419

Muchas veces se ha presentado la relación de Dios con el hombre como una relación libre de condiciones. Sí, es verdad que él nos ama con un amor eterno, que ha entregado a su Hijo unigénito para nuestra sal vació y que podemos llegar a él con toda confianza, sabiendo que siempre está dispuesto a recibir al pecador. Pero también es cierto que nuestro Dios tiene estrictas condiciones para la relación con éL Para empezar, nadie puede llegar al Padre sino por medio de Jesucristo. Si confesamos nuestros pecados y nos apartamos, él es fiel y justo para perdonar.

No es que no haya condiciones, sino más bien que las condiciones son tan básicas y fáciles de alcanzar que no hay razón para no alcanzarlas. Dios no nos pide nada imposible. Él ha logrado todo lo imposible para que todo lo que tenemos que hacer sea aceptar, venir y disfrutar.

Es el gran anhelo de Dios que sus hijos sean pescadores de hombres, pero la condición es “venir en pos de mí': La ganancia de almas es una indicación clara de que la primera condición se cumplió: un deseo ferviente de seguir al Señor. No se puede guiar a otros cuando nosotros no seguimos. Cuando hay un conocimiento profundo y un anhelo ferviente de seguir a nuestro Salvador, él nos puede ayudar a llevar a otros a él.

La realidad, sin embargo, va más allá. Si el Señor pudo abrir la boca de un asno para que testificara para él, bien puede hacer que, de forma excepcional, personas no del todo consagradas puedan ganar almas. Debemos siempre recordar que él puede usar las peores condiciones y siempre lograr que su nombre sea glorificado. La gran verdad es que una vida consagrada será identificada con un deseo ferviente de decirle al mundo que él es nuestro Señor y Dios.

La testificación ideal es una vida que refleje los valores de Dios, una vida que procure que los demás se den cuenta de que somos diferentes. Testificar para el Señor es decidir cada día no comprometernos con las cosas del mundo, sino estar dispuestos a destacamos por el mero hecho de seguir a Cristo. La condición es la disposición a seguirlo en todo momento. Que nuestro día hoy pueda estar lleno de momentos de reflexión sobre la gran verdad de que somos cartas abiertas. Que nuestro pensar y actuar traiga gloria a nuestro Dios.

Levítico 5:1-7:38; Mateo 3:1-4:25

Pr. Israel Leito

miércoles, 20 de enero de 2010

A DIOS, NO AL YO, SEA LA GLORIA

"Y les dijo... ¿os hemos de hacer salir aguas de esta peña?... Y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas... Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado" (Núm. 20:10-12).

Sería la mayor insensatez del mundo que alguien se adjudique el mérito por el éxito que pueda tener. Mientras más humildemente caminemos con Dios, más se manifestará él para ayudarnos. Jamás el Señor envió a sus siervos a realizar una tarea para el Cielo, con toda la oposición de Satanás y sus secuaces, sin proporcionarles asistencia divina. La razón por la cual no tenemos más éxito en la obra es porque dependemos de nuestros propios esfuerzos en lugar de confiar en la ayuda que Dios nos quiere dar... Observen cómo Satanás gobierna a sus agentes y opera por medio de ellos para hacer su obra de tiniebla y engaño. Es el privilegio de ustedes creer que Jesús obrará fervientemente en su favor para que realicen su obra...

Todo el cielo está interesado en la obra de quienes han de ser salvos en el reino de Dios. "Sin mí --dice el Señor-- nada podéis hacer". Por lo tanto, no hay ni una "jota"* de la gloria que podamos tomar para nosotros. No obstante, percibiendo nuestra debilidad podemos extender la mano al poderoso Dios. Sé que no soy nada, pero Jesús es poderoso para salvar. No puedo hacer nada, pero Jesús puede hacer grandes cosas. Dios me quiere en la obra, pero mis esfuerzos serán inútiles sin su ayuda.

El clamor constante de Israel era, "Moisés fue quien lo hizo", y perdieron de vista a Dios. Dios tenía una lección que debía enseñar a su pueblo y cuando Moisés se aventuró a tomar la gloria para sí, el Señor le mostró al pueblo que no era Moisés, sino Dios quien había hecho la obra. Las palabras que dirigió a Moisés fueron: "mas no entrarás allá, en la tierra". El Señor demostró así a las huestes de Israel quién era el conductor. Cuando sentimos nuestra profunda insignificancia, entonces es cuando Cristo considera que es el momento de darnos su Espíritu. Nos vestirá con su salvación cuando manifestemos nuestro reconocimiento y lo glorifiquemos por la obra que ha hecho. El Señor nos ayuda, mis queridos hermanos y hermanas, a aprender las preciosas lecciones en la escuela de Cristo. Estas lecciones son la de humildad y mansedumbre de corazón. Algunos nunca aprenden estas lecciones. Trabajan y trabajan y no entienden quién es la Fuente de su fortaleza y poder (Manuscrito 8, 1886).

E. G. White

martes, 19 de enero de 2010

NO PIERDAS LA FE

No escondas de mí tu rostro en el día de la angustia; inclina a mí tu oído; apresúrate a responderme el día que te invocare. Sal. 102:2.

Es casi medianoche aquí en Talca, la parte centro sur de Chile. El teatro regional de la ciudad estaba repleto. Mucha gente deseosa de oír acerca de Jesús estuvo llenando gimnasios, teatros y otros tipos de auditorios, en diferentes lugares, durante esta semana.

Hoy, mientras salía del teatro de Talca, alguien puso un papelito en mi bolsillo. En el hotel, antes de acostarme, leí el clamor desesperado de esa persona. “No aguanto más, a veces pienso que lo mejor sería dormir y no despertarme más”.

El sueño pasó. El cansancio desapareció. Tomé mi Biblia y me puse a escribir. La introducción o sobrescrito del Salmo 102 parece el clamor de la persona que me entregó la nota. “Oración de un afligido que, desfallecido, derrama su queja delante del Señor”.

El afligido y desfallecido puedes ser tú o yo. Hay momentos en la vida en que literalmente dan ganas de “acostarse y no despertarse más”. En esas horas, ¡cuán bueno es leer este salmo! En él, uno se da cuenta que no está solo en la experiencia del dolor. El salmista, en muchas ocasiones atravesó momentos de oscuridad: “Mi corazón está herido, y seco como la hierba, por lo cual me olvido de comer mi pan”, dice en el versículo 4.

¿Quién tiene ganas de comer cuando el hijo está en la cárcel? ¿Quién tiene ánimo para ni siquiera mirar la comida, cuando el matrimonio se está cayendo a pedazos? ¿A dónde van los hijos de Dios en esas horas?

Este salmo, compuesto de 28 versículos, es el drama de una persona que, a pesar del sufrimiento, no pierde la fe. El salmista sabe en quién confiar. El enemigo puede quitarle todo, menos la confianza en el Dios todopoderoso que tiene. El último versículo es una visión extraordinaria del futuro, a pesar del sufrimiento presente. “Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su descendencia será establecida delante de ti”.

Por eso hoy, no te dejes intimidar por las sombras de la vida. Tú tienes un Dios que no. conoce la derrota. No te desanimes. No permitas que la confianza huya y aunque tu corazón gime de dolor, mira hacia arriba y di con todas las fuerzas que todavía te quedan: “No escondas de mí tu rostro en el día de la angustia; inclina a mí tu oído; apresúrate a responderme el día que te invocare”.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 18 de enero de 2010

¡SE ACERCA OTRO PENTECOSTÉS!

Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición serán. (Eze. 34: 26).

Bajo la figura de la lluvia temprana y tardía que cae en los países orientales al tiempo de la siembra y la cosecha, los profetas hebreos predijeron el derramamiento de la gracia espiritual en una medida extraordinaria sobre la iglesia de Dios. El derramamiento del Espíritu en los días de los apóstoles fue el comienzo de la lluvia temprana y gloriosos fueron los resultados. . . Pero cerca del fin de la siega de la tierra, se promete una concesión especial de gracia espiritual, para preparar a la iglesia para la venida del Hijo del hombre. Este derramamiento del Espíritu se compara con la caída de la lluvia tardía.*

La gran obra de evangelización no terminará con menor manifestación del poder divino que la que señaló el principio de ella. Las profecías que se cumplieron en tiempo de la efusión de la lluvia temprana, al principio del ministerio evangélico, deben volverse a cumplir en ocasión de la lluvia tardía, al fin de dicho ministerio. . .

Vendrán siervos de Dios con semblantes iluminados y resplandecientes de santa consagración, y se apresurarán de lugar en lugar para proclamar el mensaje celestial. Miles de voces predicarán el mensaje por toda la tierra. Se realizarán milagros, los enfermos sanarán y signos y prodigios seguirán a los creyentes. Satanás también efectuará sus falsos milagros, al punto de hacer caer fuego del cielo a la vista de los hombres. (Apoc. 13: 13.) Es así como los habitantes de la tierra tendrán que decidirse en pro o en contra de la verdad.

El mensaje no será llevado adelante tanto con argumentos como por medio de la convicción profunda inspirada por el Espíritu de Dios. Los argumentos ya fueron presentados. Sembrada está la semilla, y brotará y dará frutos. . . Pero entonces los rayos de luz penetrarán por todas partes, la verdad aparecerá en toda su claridad, y los sinceros hijos de Dios romperán las ligaduras que los tenían sujetos. Los lazos de familia y las relaciones de la iglesia serán impotentes para detenerlos. La verdad les será más preciosa que cualquier otra cosa.

E. G. White

domingo, 17 de enero de 2010

No puede haber acuerdo con el mal

"Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó "Juan 19:1

Las pocas palabras no indican toda la historia. Pilato no tenía interés en flagelar a Jesús, pero la insistencia del pueblo, instigado por los escribas y fariseos, añadida a la debilidad de carácter de Pilato, le hizo claudicar y mandar a flagelar al Salvador del mundo. Parece que pensaba que esto bastaría para zanjar el asunto. Pero ¡qué equivocado estaba! Se comprometió con los acusadores, trató de apaciguarlos, pero no se detuvieron ante nada hasta ver la sangre de Jesús correr. Al ver la primera victoria, la turba se envalentonó para pedir más. La transigencia de Pilato no le sirvió de nada, y abrió la puerta para que el mal llegase más lejos. “Cuando Pilato entregó a Jesús para que fuese azotado y burlado, pensó excitar la compasión de la muchedumbre. Esperaba que ella decidiera que este castigo bastaba. Pensó que aun la malicia de los sacerdotes estaría ahora satisfecha” (DTG 684).

La gran verdad es que no se puede ni se debe transigir con el mal. El pecado nunca queda satisfecho con media victoria, es victoria total o es derrota absoluta y completa. No hay convivencia posible entre el pecado y el bien. El pecador no puede dar medios pasos; no hay componendas; no hay apaciguamiento del mal. El cristiano debe ser siempre consciente de que no puede apaciguar el pecado. Uno debe ser siempre firme y no jugar con el pecado y pensar que puede llegar hasta tal punto y no pasar. Dar a Satanás pequeñas victorias para que lo deje en paz es el error más grande que el cristiano puede cometer. Poco se reconoce que las cosas pequeñas llevan a las derrotas grandes. “Pero el amor verdadero es demasiado puro para cubrir un pecado no confesado... No debemos transigir con el mal” (HAp 441-444).

Como cristianos debemos estar siempre vigilantes para discernir las ocasiones (que son muchas y constantes) en que Satanás está tratando de lograr pequeñas victorias sobre nosotros. Pequeñas victorias que le podemos conceder al tratar de llegar a acuerdos con él. La confianza en Cristo, estar siempre vigilantes y dispuestos a decir “no” al mal o a la sombra del mal, es lo que nos garantiza la victoria final y total. Esto, de hecho, ya ha sucedido. Cristo ya derrotó contundentemente a Satanás. No hay por qué comprar una paz de cobardes. Pilato fracasó en su intento de apaciguamiento, y así sucederá con todos los que se descuiden y entren en negociaciones con el enemigo.

Éxodo 34:1-35:35; Juan 19: -42

Pr. Israel Leito

sábado, 16 de enero de 2010

ABRAMOS LAS VENTANAS DEL ALMA

Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente. 1 Crón. 16: 11.

Ahora, justamente ahora tenemos la oportunidad de abrir las ventanas del alma hacia el cielo y cerrar las ventanas que están orientadas hacia la tierra. Ahora es el momento cuando cada miembro de iglesia debe decir: "Cerraré mi corazón a todo lo que estorbe mi comunión con Cristo, y abriré hacia el cielo las ventanas de mi alma para comprender las cosas espirituales".

Los creyentes necesitan hablar con Dios con respecto a su necesidad individual del Espíritu Santo. La Palabra de Dios debe ser su seguridad. Todo el cielo nos está invitando a recibir en nuestras vidas los brillantes rayos del sol de justicia. Si hablamos de fe, esperanza y valor, nuestras almas se fortalecerán, y aumentarán nuestra esperanza, nuestro valor y nuestra fe. Busquemos el gran don del Sol de Justicia, para que por medio de nosotros pueda resplandecer sobre los demás. Busquemos al Señor para aprender a hacer sus obras en el mundo. Esto hará de nosotros prósperos misioneros, capaces de ayudar a otros a lograr una experiencia llena de esperanza y valor.

Al servir al Maestro no pasemos por alto las cosas pequeñas. Cada ser humano tiene que bordar en la trama de la vida, y si al final completa y perfecciona el modelo que se le ha dado, cada hebra debe ser trabajada cuidadosa y fielmente. La gracia de Cristo nos capacitará para bordar bien y diestramente. Cada día debemos hacer esfuerzos diligentes para mejorar. Cada día debemos emplear nuestra inteligencia cristiana para fortalecer al débil y animar al desalentado. Cada alma tendrá que pasar por una gran prueba. Entonces, ¿no trabajaremos, velaremos, oraremos y alabaremos al Señor? Gracias a esto nuestra experiencia será sumamente preciosa. Muchos creyentes han sufrido una gran pérdida porque no han buscado fervientemente al Señor con una fe que no puede ser negada.

Las palabras pronunciadas y las tareas realizadas en forma sencilla, humilde y valerosa infundirán fe en otros corazones. El Señor viene pronto, y el corazón natural se debe convertir cada día. Debemos aprender a hablar con la mansedumbre de Cristo; nuestras obras y nuestro espíritu deben dar testimonio de que estamos sirviendo al Señor (Carta 54, del 7 de marzo de 1909, dirigida al pastor S. N. Haskell, presidente de una asociación).

E. G. White

viernes, 15 de enero de 2010

¡RECHAZA EL DESÁNIMO!

El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos. Prov. 17:22.

Está comprobado por la ciencia médica que las personas felices viven más. Aun con cáncer, aquellos que están en paz con-Dios y con los hombres, tienen más posibilidades de cura. No se trata simplemente de pensamientos positivos. Con autodisciplina y un poco de esfuerzo, tú puedes repetirte un millón de veces: “Estoy bien, estoy bien”. Pero, cuando llega la noche, los fantasmas de tu propia conciencia perturbarán tu corazón. Todo continúa igual.

La expresión “el corazón alegre” que el texto de hoy menciona, es en hebreo, Leb sáméh, que literalmente significa un corazón satisfecho y agradecido. Satisfacción no es conformismo. Es reconocimiento de la soberanía de Dios. Nada acontece debajo del sol sin que él lo permita. Lo que tú estás viviendo en este momento, por difícil que sea, es el plan maravilloso de Dios para ti. Yo sé que tú no lo comprendes hoy. El dolor te impide ver muchas cosas, el tiempo se encargará de mostrarte que Dios siempre tiene razón.

La confianza en Dios coloca en tu corazón paz y optimismo. No son actitudes fabricadas. Son raudales de agua limpia que brotan de un manantial puro. Conectado al poder infinito, el ser más frágil se vuelve fuerte y ve la vida desde un prisma diferente.

En las horas oscuras de tu vida, aprende a confiar en Dios. Por más que la adversidad parezca arrasar tus sueños, Dios no perdió el control de la situación. El continúa al timón de tu pequeña embarcación y te llevará al puerto seguro. El secreto está en no desistir.

Si tú apartas los ojos de Jesús y los pones en las dificultades, tu barquito comenzará a hundirse. Solo Jesús es capaz de ayudarte a atravesar por el valle de tinieblas que tú estás pasando.

¡Abre tu corazón a Dios y dama! Dile que ya no tienes fuerzas para resistir la prueba. El te escuchará. No es insensible al sufrimiento humano. No necesita que lo informemos del dolor que pasamos, pero cuando tú le dices lo que estás sintiendo, tu fe aumenta, tu confianza brilla, y eso te hace un bien extraordinario. Porque “el corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos”.

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 14 de enero de 2010

UN PECADO CONDUCE A OTRO

Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová. (2 Sam. 11: 27).

Cuando él estaba cómodo, tranquilo y seguro de sí mismo, se separó de Dios, cedió a las tentaciones de Satanás, y atrajo sobre su alma la mancha de la culpabilidad. El hombre designado por el Cielo como caudillo de la nación, el escogido por Dios para ejecutar su ley, violó sus preceptos. Por sus actos el que debía castigar a los malhechores, les fortaleció las manos.

En medio de los peligros de su juventud, David, consciente de su integridad, podía confiar su caso a Dios. La mano del Señor le había guiado y hecho pasar sano y salvo por infinidad de trampas tendidas a sus pies. Pero ahora, culpable y sin arrepentimiento, no pidió ayuda ni dirección al Cielo, sino que buscó la manera de desenredarse de los peligros en que el pecado le había envuelto. Betsabé, cuya hermosura fatal había resultado ser una trampa para el rey, era la esposa de Urías el heteo, uno de los oficiales más valientes y más fieles de David. Nadie podía prever cuál sería el resultado si se llegase a descubrir el crimen. . .

Todo esfuerzo de David para ocultar su culpabilidad resultó fútil. . . En su desesperación se apresuró a agregar un asesinato a su adulterio. El que había logrado la destrucción de Saúl, trataba ahora de llevar a David también a la ruina. Aunque las tentaciones eran distintas, ambas se asemejaban en cuanto a conducir a la transgresión de la ley de Dios. . .

Urías fue hecho portador de su propia sentencia de muerte. El rey envió por su medio una carta a Joab, en la cual ordenaba: "Poned a Urías delante de la fuerza de la batalla, y desamparadle, para que sea herido y muera". Joab, ya manchado con la culpa de un asesinato protervo, no vaciló en obedecer las instrucciones del rey, y Urías cayó herido por la espada de los hijos de Amón. . .

Aquel que antes tenía tan sensible la conciencia y alto el sentimiento del honor que no le permitían, ni aun cuando corría peligro de perder su propia vida, levantar la mano contra el ungido del Señor, se había rebajado tanto que podía agraviar y asesinar a uno de sus más valientes y fieles soldados, y esperar gozar tranquilamente el premio de su pecado. ¡Ay! ¡Cuánto se había envilecido el oro fino! ¡Cómo había cambiado el oro más puro! (Patriarcas y Profetas, págs. 776, 778).

E. G. White

miércoles, 13 de enero de 2010

Verifica los hechos antes de presentarlos

"¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu" Éxodo 32:12

Extraña conversación aquella en la que parecía que Dios le estaba pidiendo permiso a Moisés para actuar contra el pueblo. Moisés, que conocía la psicología y la idiosincrasia de los egipcios, sabía que eran un pueblo dado a llegar a conclusiones sin tener toda la información pertinente. Era su costumbre pensar en el mal y adscribir maldad sin antes averiguar y entender la situación.

La psicología egipcia como la estaba describiendo Moisés, lamentablemente, es hoy la costumbre de muchos del pueblo de Dios. La verdad no es importante, la bondad es un accidente, la inocencia es una casualidad, porque lo primero que les llega a la mente es el mal. No solo está el defecto de juzgar que toda acción de su prójimo busca el mal, sino que tales personas hablan como si tuvieran todo el conocimiento del mundo, y hablan con tal confianza que cualquiera puede caer en el error de confiar en sus palabras.

La conversación de Dios y Moisés revela dos aspectos muy importantes para el cristiano. Moisés en su intervención era el tipo perfecto de Cristo, interponiéndose como mediador para la salvación del pueblo. Moisés también era el ejemplo perfecto de cómo debe portarse el cristiano ante situaciones de calumnia y acusaciones en contra de otras personas, o de interpretaciones equivocadas: Sin aceptar la forma de pensar de los egipcios, suplicó por el pueblo, y le pidió a Dios que no permitiese que los egipcios se sintieran justificados en su mal proceder.

La revelación de la verdad siempre es mucho más agradable que el avance de la mentira y la calumnia. Si Dios hubiera destruido al pueblo, los egipcios habrían sentido más fuerza en su mala forma de actuar y juzgar. Pero como el Señor no destruyó al pueblo, la forma de pensar de los egipcios quedó desenmascarada. En nuestro andar en el mundo, debemos imitar a Moisés, siempre intercediendo a favor del pecador, sin darle nunca la razón al mal. Cuando llegamos al conocimiento de una situación donde se está juzgando, calumniando y difamando, no participemos, ni demos lugar a que se propague ese mal.

Pr. Israel Leito

martes, 12 de enero de 2010

IMPORTANCIA Y GLORIA DEL SÁBADO

Yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado. (Isa. 58: 14).

El sábado pasamos un día magnífico, glorioso... que hizo que nos regocijáramos y glorificáramos a Dios por su extraordinaria bondad hacia nosotros. . . Fui arrebatada en visión...

Vi que percibíamos y comprendíamos escasamente la importancia del sábado. . . Vi que no sabíamos qué significaba subir sobre las alturas de la tierra y ser alimentados con la heredad de Jacob. Pero cuando desciendan de la presencia del Señor la refrescante lluvia tardía y la gloria de su poder, sí sabremos qué significa comer de la heredad de Jacob y estar sobre las alturas de la tierra. Entonces apreciaremos mejor la importancia y la gloria que tiene el sábado. Pero no lo veremos en toda su gloria hasta que se establezca el pacto de paz con nosotros al llamado de la voz de Dios, hasta que las puertas de perlas de la Nueva Jerusalén se abran de par en par y giren sobre sus resplandecientes goznes, y se perciba la bella y jubilosa voz del amante Jesús -más dulce que toda música que jamás haya llegado a oídos humanos- invitándonos a entrar. [Vi] que teníamos absoluto derecho de entrar en la ciudad porque habíamos guardado los mandamientos de Dios, y el cielo, el hermoso cielo es nuestro hogar.*

Vi en ellas [en las tablas] los diez mandamientos escritos por el dedo de Dios. En una tabla había cuatro, y en la otra seis. Los cuatro de la primera brillaban más que los otros seis. Pero el cuarto, el mandamiento del sábado, brillaba más que todos, porque el sábado fue puesto aparte para que se lo guardase en honor del santo nombre de Dios. El santo sábado resplandecía, rodeado de un nimbo de gloria. Vi que el mandamiento del sábado no estaba clavado en la cruz, pues de haberlo estado, también lo hubieran estado los otros nueve, y tendríamos libertad para violarlos todos, así como el cuarto. . . Vi que el santo sábado es y será, el muro separador entre el verdadero Israel de Dios y los incrédulos, así como la institución más adecuada para unir los corazones de los queridos y esperanzados santos de Dios.

E. G. White

lunes, 11 de enero de 2010

BEDICE AL SEÑOR

Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Sal. 103:2.

Un pueblo sin memoria, es un pueblo sin destino. Si tú no sabes de dónde vienes, ¿cómo sabrás a dónde vas? Tú avanzas, pero ¿a dónde? ¿En qué dirección? El ser humano tiene un apego inconsciente al pasado, a pesar de su vertiginosa proyección hacia el futuro. De su historia saca fuerzas para continuar avanzando, a despecho de los obstáculos que aparecen en el camino.

El salmista te invita hoy a “bendecir a Jehová”. En nuestra lengua, la palabra “bendecir” está compuesta de dos conceptos: “decir” y “bien”. El ser humano siempre debe bendecir a Dios, a pesar de que las circunstancias pueden no ser las mejores.

Pero, ¿por qué deberíamos hablar bien de Dios si en el presente todo parece estar cabeza abajo? David nos da la razón: “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios”. En otras palabras: Repasa tu historia. ¿Recuerdas cómo el Señor te condujo en el pasado? Si tú estás vivo en este momento, si tienes lo que tienes, aunque sea poco, ¿es solo porque tú te esforzaste, o porque Dios bendijo tu esfuerzo?

En el versículo 7 de este salmo, el autor se remonta a la manera maravillosa como Dios condujo a Israel en el pasado, “sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras”. ¿A qué hechos se refiere? Abrió el Mar Rojo, hizo caer el maná de los cielos, sacó agua de la roca, derrotó a los enemigos. ¿Es poco? Si Dios hizo todo eso en ci. pasado, ¿no será capaz de hacer cosas mayores en el presente?

Por tanto, habla bien de Dios. “Bendice, alma mía, a Jehová”, a pesar de las nubes y del cielo oscuro, a pesar de las lágrimas y del dolor. Dios continúa siendo Dios. No te abandonó. No duerme ni descansa. Está más presente de lo que tú te imaginas.

Este salmo tiene 22 versículos. El mismo número de letras que el alfabeto hebreo. Comienza y termina de la misma manera, diciendo: “Bendice, alma mía, a Jehov'. ¿Coincidencia? No. ¿Belleza literaria? Menos aún. Simplemente, confianza de que mañana será otro día y el sol nacerá de nuevo.

Por eso, antes de revisar tu agenda diaria, repítete a ti mismo: “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios”.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 10 de enero de 2010

JUAN EL DISCÍPULO AMADO LLEGA A SER JUAN EL REVELADOR

"La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan" (Apoc. 1:1).

El testimonio de Juan con respecto a la vida, crucifixión, resurrección y ascensión de Cristo es claro y contundente. Luego que Cristo hubo ascendido a los cielos, el testimonio de Juan concerniente a Cristo perturbó a quienes estaban en posiciones de autoridad. A fin de complacer a los judíos, los romanos habían crucificado a Cristo y ahora buscaban congraciarse aún más con ellos colocando a Juan en un lugar donde su voz no pudiera ser oída por judíos o gentiles. De este modo, fue desterrado a la Isla de Patmos.

En apariencia el Señor había permitido que los enemigos triunfaran. Pero la mano del Señor se movía imperceptiblemente en la oscuridad. Dios permitió que su siervo fiel fuera colocado en un lugar en que Cristo pudiera darle la revelación más maravillosa que podía ofrecerle al mundo... Estuvo oculto en una isla desértica y allí Cristo lo visitó y le ofreció la visión más maravillosa de su gloria y le dio a conocer las cosas que habrán de ocurrir sobre la tierra...

Juan se vio privado de la asociación con sus hermanos y de todo otro congénere. Pero nadie pudo impedir que llegara hasta él el esplendor de la revelación de Cristo. La poderosa luz de Cristo habría de iluminar a su siervo. Este discípulo fue enormemente favorecido. Junto a los otros discípulos había viajado con Jesús, había aprendido de él y se había regocijado en sus palabras... En el día de sábado, el Salvador resucitado se presentó ante Juan y el testimonio que le dio ha llegado hasta nosotros. El Señor nos encarga que investiguemos las Escrituras para que podamos conocer lo que sucederá en los últimos días de la historia de este mundo...

[Se cita una porción de Apocalipsis 1]. Este es un testimonio poderoso, pero su verdadero significado no se discierne en forma clara. Todo estudiante de la Biblia debe analizar cuidadosamente cada palabra del primer capítulo de Apocalipsis, pues cada oración y cada término tiene su peso y su consecuencia.

La manifestación de Cristo a Juan debiera ser para todos, creyentes e incrédulos, una evidencia de la resurrección de Cristo. Ha de transmitirle poder a la iglesia. Hay momentos en que las nubes se ciernen en torno al pueblo de Dios. Pareciera como que la opresión y la persecución amenazasen su existencia. Pero es en estas circunstancias en que se ofrecen las lecciones más instructivas. Así como en la noche más oscura las estrellas brillan más, así también los rayos más brillantes de la gloria de Dios se revelan en medio de la oscuridad más profunda. Cuanto más oscuro sea el cielo, tanto más claros y esplendentes serán los rayos del Sol de Justicia del Salvador resucitado (Manuscrito 106, 1897).

E. G. White

sábado, 9 de enero de 2010

Su presencia es para siempre

Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén. MATEO 28: 20

A pesar de que los buenos deseos y las mejores esperanzas están en el ambiente al comenzar el nuevo año, es inevitable que el temor y la incertidumbre aparezcan como fantasmas en nuestras mentes. Se suscitan interrogantes que revelan preocupación y miedo. Surgen preguntas como: ¿Qué me traerá el nuevo año? ¿Recibiré buenas o malas noticias? ¿Seré sorprendido por algún acontecimiento inesperado o desagradable? Los pronósticos de algunos que pretenden conocer el futuro perturban e inquietan nuestro espíritu con sus terribles augurios de guerras, crisis financieras, accidentes aéreos, ataques terroristas, terremotos, violentos huracanes y muchas otras cosas que incrementan el temor.

Al dar el primer paso en el sendero de este año, lo que más anhelamos son buenas noticias. Necesitamos escuchar algunas cosas que nos traigan ánimo y seguridad, algo que nos reanime el espíritu, tranquilice la mente, y nos impulse a avanzar con paso firme en este nuevo año.
Desde hace mucho tiempo aprendí que el único lugar seguro al que acudir en busca de seguridad y buenas nuevas es la Palabra de Dios. Las palabras del Señor siempre son contemporáneas, sin importar los miles de años transcurridos desde que fueron escritas. La palabra de Dios es eterna y se aplica a cada uno de nosotros, en todo tiempo, en cualquier lugar, en cualquier circunstancia.

La promesa de Jesús hecha a sus discípulos antes de retornar a su Padre, «He aquí yo estaré con vosotros todos los días», trae seguridad, fortaleza y tranquilidad al corazón de cada uno de los hijos de Dios. Aunque cada vez que abrimos el periódico o escuchamos las noticias se nos recuerde que este mundo es un lugar peligroso y que no hay ni un sitio seguro humanamente hablando, los hijos de Dios sabemos que sí hay un lugar seguro.

El único lugar seguro está en el centro de la voluntad de Dios, allí donde se reconoce su presencia, donde se acepta su señorío, donde se recuerdan sus palabras: «He aquí yo estoy con vosotros». La presencia de Dios hace de cualquier sitio un lugar seguro, a pesar de los peligros, porque el Señor está siempre en el centro de control y está presente en todas las circunstancias.
Ten ánimo en el Señor durante este día. La presencia de Dios estará contigo cada uno de los trescientos sesenta y cinco días del año, para darte seguridad y paz.

Pr. Juan O. Perla

viernes, 8 de enero de 2010

PERDIÓ LA PACIENCIA

Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. (Sant. 1: 4).

A pesar de ser Moisés el hombre más manso sobre la tierra, en una ocasión atrajo sobre sí mismo el desagrado de Dios. Los inmerecidos reproches del pueblo que caían sobre él lo llevaron a olvidar por un momento que su murmuración no era contra él sino contra Dios; y en lugar de afligirse porque se insultaba al Espíritu de Dios, se irritó, ofendido, y en forma obstinada e impaciente golpeó la roca dos veces, diciendo: "¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?"

Moisés reveló gran debilidad frente al pueblo. Mostró una notoria falta de dominio propio, un espíritu similar al que poseían los murmuradores. Debiera haber sido un ejemplo de indulgencia y paciencia ante la multitud, lista para excusar sus propios errores, descontento y murmuraciones irrazonables a causa de esa exhibición de mal proceder de su parte. El pecado mayor consistió en tomar el lugar de Dios. La posición de honor que Moisés había ocupado hasta ese momento no disminuía su culpa, sino que la magnificaba grandemente. Allí estaba, caído, un hombre hasta entonces intachable. Muchos, en un caso similar, pretenderían que su propio pecado fuese pasado por alto a causa de su larga vida de inconmovible fidelidad. Pero no: era algo más serio el que un hombre que había sido honrado por Dios mostrara debilidad de carácter al exhibir un arranque de cólera, que el haber hecho lo mismo ocupando una posición de menos responsabilidad. Moisés era representante de Cristo, ¡pero cuán tristemente lo desfiguró! Moisés había pecado, y su fidelidad pasada no podía expiar su pecado presente. . . Moisés y Aarón debían morir sin entrar en Canaán, sujetos al mismo castigo que recayó sobre aquellos que se encontraban en una posición más humilde. Se inclinaron en sumisión, aunque con inefable angustia de corazón; pero su amor a Dios y su confianza en él permanecieron inconmovibles. . .Pocos comprenden la pecaminosidad del pecado. . . Los casos de Moisés y Aarón. . . muestran que no es seguro pecar de palabra, de pensamiento o de hecho (Testimonies, tomo 4, págs. 370, 371).

E. G. White

jueves, 7 de enero de 2010

¡BUSCA SABIDURIA, BUSCA A JESÚS!

En el rostro del entendido aparece la sabiduría, mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra. Prov. 17:24.

La meta de toda persona inteligente es ser sabia. Adquiriendo sabiduría, ella administra la vida de un modo tal que acaba siendo feliz y haciendo felices a las personas que la rodean.

Tú no compras sabiduría en las sofisticadas tiendas del mundo. Es una piedra preciosa que no tiene precio. Los seres humanos la buscan por todos lados y no la encuentran. El versículo de hoy dice que “los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra”. Todos tratan de realizarse, buscan prosperidad, éxito y bienes materiales. Creen que la felicidad es el resultado de conseguir esas cosas. Se engañan. La vida les muestra el error.

Si tú quieres felicidad, busca la sabiduría y verás la vida desde un prisma correcto. La existencia tiene sentido. Las cosas o la falta de cosas, no impiden disfrutar de la vida en su plenitud.

¿Dónde encontrar sabiduría? El apóstol Pablo dice, refiriéndose a Jesús:
“En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento ”.* Y escribiendo a los corintios, confirma esta verdad: “Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”.**
En otra parte del libro de los Proverbios, la sabiduría dice acerca de sí misma: “Antes de los abismos fui engendrada; antes de que fuesen las fuentes de las muchas aguas”.*** Este versículo nos confirma que la sabiduría no es algo abstracto. Jesús es la propia sabiduría y cuando tú acudes a él y convives con él, todos los días, en todas las circunstancias, tus decisiones no son tan solo tuyas, sino inspiradas en el mismo Señor Jesucristo. Tú decides con sabiduría.

Sin sabiduría, el ser humano vive hiriéndose. Por buenas que sean sus intenciones, por puras que le parezcan sus motivaciones, ellas nacen de un corazón egoísta y están condenadas a acabar en la esfera humana.

Los valores espirituales, que vencen las circunstancias más difíciles de la vida, solo pueden encontrarse en Jesús.

Habla con él hoy antes de enfrentar los diferentes caminos que la vida te presenta. Consulta con él antes de tomar la decisión que necesitas tomar, porque: “En el rostro del entendido aparece la sabiduría, mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra”.

________________________

* Col. 3:3. ** 1 Cor. 1:24. ***Prov. 8:24.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 6 de enero de 2010

EL FESTÍN QUE SATISFACE

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. (Mat. 5: 6).

Transpórtese repentinamente al cielo a esos hombres y mujeres que están satisfechos con su condición de enanos e inválidos en las cosas divinas, y hágaseles considerar por un instante el alto y santo estado de perfección que reina siempre allí, donde toda alma rebosa de amor, donde todo rostro resplandece de gozo. . . ¿Podrían dichas personas, me pregunto, alternar con la muchedumbre celestial, participar en sus cantos y soportar la pura, excelsa y arrobadora gloria que emana de Dios y del Cordero? ¡Oh no!. . .

Los que han educado su mente en el deleite de los ejercicios espirituales, son los que pueden ser trasladados sin que los abrume la pureza y la gloria trascendental del cielo. Puedes tener un vasto conocimiento de las artes, puedes estar familiarizado con las ciencias, puedes sobresalir en música y caligrafía, pueden agradar tus modales a los que te tratan, pero, ¿qué tienen que ver estas cosas con una preparación para el cielo? ¿Te preparan para subsistir delante del tribunal de Dios?

No te engañes. Dios no puede ser burlado. Nada que no sea la santidad te preparará para el cielo. Es la piedad sincera y experimental lo único que puede darte un carácter puro y elevado, y habilitarte para entrar en la presencia de Dios, quien mora en luz inaccesible. Esta tierra es el único lugar donde debemos adquirir el carácter celestial.

Desear lo bueno y la verdadera santidad es correcto en sí, pero si te detienes allí, de nada te servirá. Los buenos propósitos son loables, pero no tendrán valor a menos que se lleven resueltamente a cabo. Muchos se perderán aunque esperaron y desearon ser cristianos, pero no hicieron esfuerzos fervientes; por lo tanto, serán pesados en la balanza y hallados faltos. La voluntad debe ejercerse en la debida dirección diciendo: Quiero ser un cristiano consagrado. Quiero conocer la longitud, la anchura, la altura y la profundidad del amor perfecto. Escucha las palabras de Jesús: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados" (Mat. 5: 6). Cristo ha hecho amplia provisión para satisfacer el alma que tiene hambre y sed de justicia.

E. G. White

martes, 5 de enero de 2010

No desesperes. Confía. Jesús ora por ti

Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo sino por los que me diste; por que tuyo son. Juan 17:9

Si hay una cosa de la que el cristiano puede estar seguro, es la realidad de que hay uno que oró por nosotros y lo sigue haciendo. Las oraciones de Jesús van mas alla de lo que el hombre se puede imaginar.

Si Dios contesta la oración del pecador, mucho más atiende y contesta la oración de su Hijo. La certeza de la oración de Cristo es suficiente para que ningún hijo de Dios jamás sienta desesperación. “Yo ruego por ellos” nunca se debe tomar livianamente. Es la promesa del Hijo de Dios, es la certeza de nuestro Salvador, es la promesa de uno que nunca ha fallado en su palabra.
La desesperación viene cuando no hay esperanza de salida o de solución. Sin embargo, la oración de Cristo no era una oración por llenar el tiempo y para usar palabras bonitas. Es la promesa segura de que él nos mira y nos cuida. Por difícil que la vida pueda parecer, por imposible que parezca la situación, la gran verdad es que la oración de Cristo todavía tiene eficacia. Como a ovejas, el Padre nos puso en manos de nuestro Pastor para ser cuidadas; como a enfermos, nos confió a las manos de nuestro Médico para ser sanados; como a niños, nos entregó al cuidado de nuestro Tutor para ser enseñados.

Algunos se han preguntado: “Por qué recalca que no estaba orando por el mundo? ¿Qué habría pasado si hubiese orado por el mundo?” Jesús tenía una sola preocupación por el mundo, y la reservó para una de sus últimas oraciones, dando así a conocer de su gran amor por el mundo y la gran relación que ansiaba tener con él. “Y Jesús decía: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Luc. 23:34). La preocupación de Jesús era la salvación del hombre; por eso, antes de expirar en la cruz, pronunció la mayor oración que se ha hecho a favor del ser humaño: “Padre, perdónalos".

Como todas las oraciones de Cristo fueron contestadas, seguramente esta también recibió atención del Padre y pronta respuesta. Todo aquel que se allega al Hijo es aceptado por el Padre. Antes de que acepten a Jesús, la oración es “Padre, perdónalos' Después de aceptar a Jesús, la oración, de mayor gozo para Jesús, es “Padre, guárdalos' Esa oración te acompañará hoy. No desesperes. Confía en la gracia de nuestro Señor Jesucristo y en su intercesión en tu beneficio.

Éxodo 28:1-31:18; Juan 17:1-26

Pr. Israel Leito

lunes, 4 de enero de 2010

EL MENSAJE DE LA CRUZ

Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. (Gál. 6: 14).

Dios me ha dado un mensaje para sus hijos. . . Habéis sido comprados por precio, y todo lo que tenéis y lo que sois ha de ser usado para la gloria de Dios y para el bien de vuestros semejantes. Cristo murió en la cruz para salvar al mundo que perece en el pecado. Él pide vuestra cooperación en esta obra. Habéis de ser su mano ayudadora. Con esfuerzo fervoroso e incansable habéis de tratar de salvar a los perdidos.

El poder transformador de la gracia de Cristo modela al que se entrega al servicio de Dios. . . Ya no puede ser indiferente hacia las almas que perecen a su alrededor. . . Comprende que cada parte de su ser pertenece a Cristo, quien lo redimió de la esclavitud del pecado; que cada momento de su futuro ha sido comprado con la preciosa sangre del unigénito Hijo de Dios.

¿Apreciáis tan profundamente el sacrificio hecho en el Calvario que estáis dispuestos a subordinar todo otro interés a la obra de salvar almas? El mismo intenso anhelo de salvar a los pecadores que señaló la vida del Salvador se nota en la de su verdadero discípulo. El cristiano no desea vivir para sí. Se deleita en consagrar al servicio del Maestro todo lo que posee y es. Le impulsa el deseo inefable de ganar almas para Cristo.

¿Cómo puedo glorificar mejor a Aquel a quien pertenezco por creación y por redención? Esta es la pregunta que debemos hacernos. Con ansiosa solicitud aquel que está verdaderamente convertido trata de rescatar a los que todavía están bajo el poder de Satanás. . .
Nos queda ahora apenas poco tiempo en el cual prepararnos para a eternidad. . . La gente necesita la verdad, y hay que comunicársela mediante esfuerzos fervorosos y fieles. Hay que buscar a las almas, orar y trabajar por ellas. Deben hacerse fervorosos llamados, y ofrecerse fervientes oraciones.

Sobre nosotros descansa la pesada responsabilidad de amonestar al mundo de su inminente destrucción. . . Dios llama a su iglesia para que se levante y se vista de poder. Deben ganarse coronas inmortales; el reino de los cielos debe ser conquistado; el mundo que perece en la ignorancia ha de ser iluminado.

E. G. White

domingo, 3 de enero de 2010

DIOS NUNCA SE EQUIVOCA

Venid adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor. Sal. 95:6.

Nuestro siglo vive la banalización de Dios. La tendencia humana es hacerlo pequeño e insignificante. El concepto bíblico de Dios es diferente. Para la cultura hebrea, Dios no era una simple “energía”, “aura”, “luz” o “influencia”. Dios era Dios, soberano y eterno, Creador de los cielos y de la tierra. Dios personal y presente en la vida humana.

El salmista nos invita a que todos nos unamos a él en la oración y en el reconocimiento de la grandeza del Creador: “Arrodillémonos”, dice el profeta, usando la palabra hebrea barak que significa, literalmente, reconocer que Dios siempre tiene la razón. El nunca se equivoca. Sus consejos son sabios y tienen por objeto la felicidad humana, aunque para la criatura parezcan no tener sentido.

El misterio de sus designios, no significa arbitrariedad. No es el padre airado que le grita al hijo: “Cállate la boca, tú solamente obedece!” Ese aparente misterio parece indescifrable al ser humano, limitado por valores mezquinos y terrenales. Pero un día, cuando la criatura sea liberada de su naturaleza humana, todo será aclarado.

Cuando mi hijo mayor aprendió a gatear se sentía fascinado por los toma- corrientes eléctricos. Le gustaba poner el dedito en las aberturas y exponerse al peligro mortal de una electrocución. A su tierna edad, sería inútil explicarle a una criatura de apenas nueve meses la reacción que podría producir la unión del polo positivo con el negativo. Cuando yo le gritaba: “¡No!”, era solo por el bien de mi hijo, aunque fuese incapaz de comprender.

Esta es la razón que el salmista da en el texto de hoy para adorar a Dios “Arrodillémonos”, dice él, reconozcamos que Dios es Dios, que nunca se equivoca y que solo quiere nuestro bien.

Si tú depositaste tu vida en las manos de Dios, a pesar de eso, las cosas saldrán siempre como a ti te gustaría que saliesen. Pero confía en el Señor, arrodíllate, adóralo, porque él sabe lo que está haciendo y, más pronto de I que te- imaginas, lo entenderás. No te desanimes. Para llegar al puerto de 1a victoria es necesario navegar con el viento, a veces a favor, a veces en contra, pero no dejar de navegar.

Por eso, “Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor”.

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 2 de enero de 2010

PECADOS QUE DEJAN MARCAS

Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen, para que te guarden de la mala mujer, de la blandura de la lengua de la mujer extraña. (Prov. 6: 23, 24).

La licencia fue el crimen que atrajo los castigos de Dios sobre Israel. La audacia de las mujeres para enredar las almas no terminó en Baal-peor. A pesar del castigo que vino sobre los pecadores de Israel, el mismo crimen se repitió varias veces. Satanás trabajó muy diligentemente buscando la ruina completa de Israel. Con el consejo de Balaam, Balac puso la trampa. Los israelitas hubieran hecho frente con valor a sus enemigos en la batalla, y los hubieran rechazado, saliendo vencedores; pero cuando las mujeres llamaron su atención, buscando su compañía, y los engañaron mediante sus encantos, no resistieron la tentación. Fueron invitados a fiestas idólatras, y el exceso de vino oscureció más aún su mente ofuscada. Perdieron su poder de dominio propio, así como su lealtad a la ley de Dios. Sus sentidos estaban tan ofuscados con el vino, y sus pasiones no santificadas habían tomado tanta fuerza venciendo toda barrera, que provocaron la tentación a asistir a esas fiestas idólatras. Esos hombres valientes que nunca habían vacilado en la batalla, no protegieron sus almas para resistir la tentación de complacer sus pasiones más bajas. . . Primeramente mancharon su conciencia con la lujuria, y luego se apartaron de Dios aún más mediante la idolatría, mostrando de esta forma desprecio por el Dios de Israel.

Cerca del fin de la historia de este mundo, Satanás trabajará con todos sus poderes de la misma manera y con las mismas tentaciones que usó para tentar al antiguo Israel justamente antes que entrara en la tierra Prometida. Preparará trampas para aquellos que dicen guardar los mandamientos de Dios, y que están casi al borde de la Canaán celestial. Usará sus poderes a fin de atrapar las almas, y hacer caer al pueblo profeso de Dios en sus puntos más débiles. . .
Ahora, el deber del pueblo que guarda los mandamientos de Dios es velar y orar, escudriñar las Escrituras diligentemente, atesorar la Palabra de Dios en el corazón para no Pecar contra él con pensamientos de idolatría y prácticas deshonrosas, corrompiendo así la iglesia de Dios (Review and Herald, 17-5-1887).

E. G. White

viernes, 1 de enero de 2010

Ten ánimo, Dios está contigo

Ahora, así dice Jehová, creador tuyo, oh Jacob, y formador tuyo, oh Israel. No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. ISAÍAS 43: 1

Dios tiene preparadas buenas cosas para ti en este nuevo año. Las condiciones durante los trescientos sesenta y cinco días que siguen se anticipan excelentes. No importa lo que suceda, todo, absolutamente todo, obrará en tu favor. Así lo afirma la Sagrada Escritura: «A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien» (Rom. 8: 28).

Debemos saber que Dios tiene un plan para nuestra vida. De otra manera, la existencia sería una tragedia incomprensible. A menos que, al crearnos, Dios haya tenido un propósito, las cosas que nos ocurrieran no podrían explicarse; la vida sería un misterio. Entender esto nos ayudará a enfrentar la vida con valor y confianza. Muchas cosas serán inexplicables, pero será motivo de consuelo saber que Dios tiene un propósito para tu vida y que el final es lo que cuenta. Será motivo de consuelo creer que Dios sabe lo que está haciendo. No importa que la ruta que tome, o la manera en que trabaje, sea difícil de aceptar. Para llevarlo a ser gobernador de Egipto y salvador de su familia, Dios condujo a José a través del desprecio, la esclavitud, el maltrato injusto, y la cárcel.

Quizá pienses que Dios solo tiene un plan para los misioneros, o para los que hacen grandes cosas, pero no es así. Tú fuiste creado con diseño exclusivo. El molde en que fuiste formado nunca más se volvió a usar. Eres una creación única, traída a este mundo con un propósito único. Es posible que muchas veces no entiendas el plan de Dios, y no sepas a dónde quiere guiarte. Puede ser que en algún momento sientas que solo te ocurren cosas malas. Pero recuerda que todas las cosas en las manos de Dios redundarán para tu bien.

La larga espera para el matrimonio te traerá un buen esposo o una buena esposa. Los muchos años de paciencia sufriendo injusticias finalmente terminarán, y él «exhibirá tu justicia como la luz y tu derecho como el medio día» (Sal. 37: 6). Dios no pierde el control cuando ocurre la tragedia. Tampoco pierde el control cuando cambian las circunstancias. Las cosas suceden porque Dios tiene un propósito para nuestra vida. Cada día de este nuevo año manten en tu mente el mensaje del profeta Isaías: «Ahora, así dice Jehová, creador tuyo, oh Jacob, y formador tuyo, oh Israel» (Isa. 43: 1). Has sido creado por designio divino. Hay un plan divino para tu vida y todo lo que suceda obrará en tu favor.

Pr. Juan O. Perla