lunes, 30 de noviembre de 2009

Depende más de tu Dios

Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: "Heme aquí". (Génesis 46:2)

Es asombroso ver cómo Dios nos ayuda vez tras vez en visiones de noche, para entender que dependemos de él y que no debemos cometer el error de tratar de darle la mano con artimañas humanas, con métodos no santificados, aunque la lógica parezca darnos la razón.

Cuando Jacob engañó a su padre para lograr la primogenitura, puso de manifiesto como nunca antes el verdadero significado de su nombre: suplantador, engañador. Sufrió amargas consecuencias por su impostura. Años después, como señal de perdón, el Señor le dio un nuevo nombre. Ya no sería conocido como Jacob, sino como Israel. Sin embargo, encontramos que, en varias ocasiones significativas posteriores, cuando Dios se dirige a él, lo llama por el nombre antiguo, el nombre que a él le habría gustado olvidar.

Así, al darle la recomendación de bajar a Egipto, el Señor quería darle la seguridad que no iría solo, que podía confiar plenamente en la promesa divina de hacerle una gran nación. Otra vez, cuando Jacob estaba en su lecho de muerte, el Señor lo llama por su antiguo nombre y no el nuevo nombre de perdón y aceptación. No era que Dios no cumpliera la promesa de olvidar su pasado negativo. Al repetir el nombre, Dios le estaba diciendo que no había necesidad de mentir para conseguir la primogenitura.

En momentos imposibles, parece más fácil ir por nuestro propio camino y tomar decisiones que no incluyen ni a Dios, ni sus métodos ni su dirección. Hay una cosa que el cristiano debe hacer siempre: preguntarse si las cosas que está haciendo, o la dirección que quiere tomar, cuentan con la aprobación de Dios. Debemos vivir siempre pidiéndole que revele su voluntad en nuestra vida, y estar dispuestos a esperar en Jehová, pues él hará. “Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra” (Sal. 37:9). Es una firme promesa, no solo para el futuro, sino para la vida presente, igual que Isaías 40:31: “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán' Al dirigirse a Jacob como Jacob y no como Israel en los momentos más significativos de su vida, el Señor nos recuerda a todos que sus métodos son siempre mejores que los métodos humanos.

Génesis 46:1-48:22; Juan 4:1-54

Pr. Israel Leito

domingo, 29 de noviembre de 2009

A DIOS SEA LA GLORIA

Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová. (Sal. 113: 3).

La Biblia tiene poco que decir en alabanza de los hombres. Dedica poco espacio a relatar las virtudes hasta de los mejores hombres que jamás hayan vivido. Este silencio no deja de tener su propósito y su lección. Todas las buenas cualidades que poseen los hombres son dones de Dios; realizan sus buenas acciones por la gracia de Dios manifestada en Cristo. Como lo deben todo a Dios, la gloria de cuanto son y hacen le pertenece sólo a él; ellos no son sino instrumentos en sus manos. Además, según todas las lecciones de la historia bíblica, es peligroso alabar o ensalzar a los hombres; pues si uno llega a perder de vista su total dependencia de Dios, y a confiar en su propia fortaleza, caerá seguramente. El hombre lucha con enemigos que son más fuertes que él. . . Es imposible que nosotros, con nuestra propia fortaleza, sostengamos el conflicto; y todo lo que aleje a nuestra mente de Dios, todo lo que induzca al ensalzamiento o a la dependencia de sí, prepara seguramente nuestra caída. El tenor de la Biblia está destinado a inculcarnos desconfianza en el poder humano y a fomentar nuestra confianza en el poder divino (Patriarcas y Profetas, pág. 775).

El alma verdaderamente convertida es iluminada de lo alto. . . Sus palabras, sus motivos, sus acciones, pueden ser mal interpretados y falseados, pero no le importa porque tiene intereses más importantes en juego. . . No ambiciona la ostentación; no anhela la alabanza de los hombres. Su esperanza está en el cielo, y se mantiene rectamente, con la vista fija en Jesús. Hace el bien porque es justo (Testimonies, tomo 5, pág. 569).

Por sus obras buenas, los seguidores de Cristo deben dar gloria, no a sí mismos, sino al que les ha dado gracia y poder para obrar. Toda obra buena se cumple solamente por el Espíritu Santo, y éste es dado para glorificar, no al que lo recibe, sino al Dador. Cuando la luz de Cristo brille en el alma, los labios darán alabanzas y gracias a Dios. Nuestras oraciones, nuestro cumplimiento del deber, nuestra benevolencia, nuestro sacrificio personal, no serán el tema de nuestros pensamientos ni de nuestra conversación. Jesús será magnificado, el yo se esconderá y se verá que Cristo es todo en todos (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 69).

E. G. White

sábado, 28 de noviembre de 2009

¡OFRECELE LO MEJOR!

La dádiva del hombre le ensancha el camino y le lleva delante de los grandes. Prov. 18:16.

Ofrecer un presente a una autoridad o recibir un presente, si tú estás en una posición de influencia, puede ser mal visto. El soborno es un mecanismo inmoral que se usa para conseguir un favor y hasta para comprar la conciencia. Evidentemente, el texto bíblico no se está refiriendo a este tipo de presente.

En las tierras bíblicas nunca se hablaba con una autoridad real sin llevarle un regalo. Era el símbolo del respeto. Acercarse a una persona con investidura de rey, sin llevar nada, con las manos vacías, sería temerario.

Hagamos ahora una transferencia de todo esto para Dios. Cada vez que nos aproximamos a él, debemos hacerlo con una actitud de respeto y sumisión. Por supuesto, el mayor presente que él espera de sus criaturas es un corazón dispuesto a adorarlo. Cualquier otra cosa que tú le ofrezcas, es apenas expresión de lo que el corazón está sintiendo.

Hay dos extremos peligrosos. Por un lado, creer que es posible comprar los favores divinos con oro o plata. Por el otro, pensar que a Dios no le importa la actitud con la cual tú te acercas a él.
En los tiempos de Malaquías, las personas pensaban de esa manera. Por eso, Dios les dijo: “El hijo honra al padre, y el siervo a su señor, si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? [...] Y cuando ofrecéis e1 animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos”.*

¿Qué tipo de presente le estás ofreciendo tú a Dios? ¿Con qué tipo de actitud lo buscas? Un corazón humilde y dispuesto a obedecer sus consejos nunca será defraudado. Jesús está siempre dispuesto a escuchar la oración sincera de sus hijos.

¿Pensaste ya que tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo? Y si es con tu cuerpo que tú sirves al Señor, ¿no sería el momento de rever la manera como cuidas tu cuerpo? Haz eso hoy, porque “la dádiva del hombre le ensancha el camino y le lleva delante de los grandes”.

* Mal. 1:6-8.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 27 de noviembre de 2009

"HASTA AQUÍ NOS HA AYUDADO JEHOVÁ"

Alabad a Jehová, invocad su nombre; dad a conocer sus obras en los pueblos. Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas. (Sal. 105: 1, 2).

El trato de Dios con su pueblo debe mencionarse con frecuencia. ¡Cuán a menudo levantó el Señor, en su trato con el antiguo Israel, los hijos del camino! A fin de que no olvidasen la historia pasada, ordenó a Moisés que inmortalizase esos acontecimientos en cantos, a fin de que los padres pudiesen enseñárselos a sus hijos. Habían de levantar monumentos recordativos bien a la vista. Debían esmerarse para conservarlos, a fin de que cuando los niños preguntasen acerca de esas cosas, les pudiesen repetir toda la historia. Así eran recordados el trato providencial y la señalada bondad y misericordia de Dios en su cuidado y liberación de su pueblo. Se nos exhorta a traer "a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sufristeis gran combate de aflicciones" (Heb. 10: 32). El Señor ha obrado como un Dios realizador de prodigios en favor de su pueblo en esta generación. . . Necesitamos relatar a menudo la bondad de Dios y alabarle por sus obras admirables" (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 30, 31).

No perdáis pues vuestra confianza, sino tened firme seguridad, más firme que nunca antes. "¡Hasta aquí nos ha ayudado Jehová! " (1 Sam. 7: 12) y nos ayudará hasta el fin. Miremos los monumentos conmemorativos de lo que Dios ha hecho para confortarnos y salvarnos de la mano del destructor. Tengamos siempre presentes todas las tiernas misericordias que Dios nos ha mostrado: las lágrimas que ha enjugado, las penas que ha quitado, las ansiedades que ha alejado, los temores que ha disipado, las necesidades que ha suplido, las bendiciones que ha derramado, fortificándonos así a nosotros mismos, para todo lo que está delante de nosotros en el resto de nuestra peregrinación.

No podemos menos que prever nuevas perplejidades en el conflicto venidero, pero podemos mirar hacia lo pasado tanto como hacia lo futuro, y decir: "¡ Hasta aquí nos ha ayudado Jehová!" "Según tus días serán tus fuerzas". La prueba no excederá a la fuerza que se nos dé para soportarla. Así que sigamos con nuestro trabajo dondequiera lo hallemos, sabiendo que para cualquier cosa que venga, él nos dará fuerza proporcionada a la prueba (El Camino a Cristo, pág. 127).

E. G. White

jueves, 26 de noviembre de 2009

¿Qué nos hace reconocer a Jesús?

Este vino a Jesús de noche, y le dijo: ‘Rabi sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, sino está Dios con él': Juan 3:2.

No había pasado mucho tiempo desde el inicio del I ministerio de Jesús cuando ya muchos dirigentes de su país se posicionaron en su contra. Aunque formaba parte de ese grupo dirigente, Nicodemo no compartía su animadversión hacia Jesús. Había oído y posiblemente visto algunos de los milagros que no dejaban lugar a dudas de que Jesús era alguien fuera de serie, alguien como nunca antes hubo en la experiencia de la nación.

Hay quien piensa que, en un intento de anticiparse a un posible conflicto abierto con el sanedrín, Nicodemo, apoyado probablemente por otros de sensibilidad similar a la suya, se habría prestado a “negociar” una salida honrosa donde ni el sanedrín ni Jesús perderían, y en la que ambos podrían salir victoriosos. Quizá su deseo inicial fuese que Jesús se uniese a ellos como un “gran maestro", mientras que ellos podían seguir ocupándose de lo que entendían que eran sus menesteres. ¡Qué equivocado estaba! Jesús no estaba en el negocio de llegar a componendas con el pecado y tampoco tenía interés en los puestos honoríficos que quisieran ofrecerle.

Jesús le explicó a Nicodemo la razón por la que estaba en el mundo: salvar al pecador de su pecado. Él y otros dirigentes reconocían a Jesús por los milagros, pero Jesús le mostró que el propósito esencial de su misión iba mucho más allá de la originalidad del contenido o de lo novedoso de sus métodos de enseñanza, pues se centraba en la salvación que había venido a dar al mundo. Las enseñanzas de Jesús eran importantes; los milagros eran fulminantes para zanjar cualquier controversia; pero el hecho de que muriese por nosotros sobrepasa cualquier otra enseñanza y es el milagro de milagros. No solo enseñó como ningún hombre, sino que murió como ningún otro, y por su muerte hizo lo que nadie jamás ha hecho ni hará: regalarnos la salvación. Reconozcámosle por sus hechos más que por sus enseñanzas y milagros.

“La enseñanza de Jesús inculcaba de la manera más comprensible y sencilla las ideas más trascendentales y las verdades más sublimes, de modo que “los que eran del común del pueblo le oían de buena gana” (COES 121).

Génesis 44:1-45:28; Juan 3:1-30

Pr. Israel Leito

miércoles, 25 de noviembre de 2009

A SOLAS CON DIOS

No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí el diablo echará algunos de vosotros en la cárcel, para que seas probados. . . Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida. (Apoc. 2: 10).

Por decreto del emperador, [Juan] fue desterrado a la isla de Patmos, condenado "por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo" (Apoc. 1:9).Sus enemigos pensaron que allí no se haría sentir más su influencia, y que finalmente moriría de penurias y angustias.

Patmos, una isla árida y rocosa del mar Egeo, había sido escogida por las autoridades romanas para desterrar allí a los criminales; pero para el siervo de Dios esa lóbrega residencia llegó a ser la puerta del cielo. Allí, alejado de las bulliciosas actividades de la vida, y de sus intensas labores de años anteriores, disfrutó de la compañía de Dios, de Cristo y de los ángeles del cielo, y de ellos recibió instrucciones para guiar a la iglesia de todo tiempo futuro... Entre los riscos y rocas de Patmos, Juan mantuvo comunión con su Hacedor. Repasó su vida pasada, y, al pensar en las bendiciones que había recibido, la paz llenó su corazón. . .

En su aislado hogar, Juan estaba en condiciones, como nunca antes, de estudiar más de cerca las manifestaciones del poder divino, conforme están registradas en el libro de la naturaleza y en las páginas de la inspiración. . . En años anteriores sus ojos habían observado colinas cubiertas de bosques, verdes valles, llanuras llenas de frutales; y en las hermosuras de la naturaleza siempre había sido su alegría rastrear su sabiduría y la pericia del Creador. Ahora estaba rodeado por escenas que a muchos les hubiese parecido lóbregas y sin interés; pero para Juan era distinto. Aunque sus alrededores parecían desolados y áridos, el cielo azul que se extendía sobre él era tan brillante y hermoso como el de su amada Jerusalén. En las desiertas y escarpadas rocas, en los misterios de la profundidad, en las glorias del firmamento, leía importantes lecciones. Todo daba testimonio del poder y la gloria de Dios. . .

Al mirar las rocas recordaba a Cristo: la Roca de su fortaleza, a cuyo abrigo podía refugiarse sin temor. Del apóstol desterrado en la rocosa Patmos subían los más ardientes anhelos de su alma por Dios, las más fervientes oraciones. (Los Hechos de los Apóstoles, 456, 457).

E. G. White

martes, 24 de noviembre de 2009

SALVO

Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios. Sal. 98:3.

París tiene sus atracciones. Y sus historias. Una de sus atracciones es la catedral de Notre Dame, con su grandiosidad y su famoso campanario. Una de las historias es la de Cuasimodo, un hombrecito de aspecto grotesco que desde su niñez vivía preso en el campanario de esa catedral. Su carcelero Frollo, era un magistrado obcecado que deseaba expulsar a los gitanos de la ciudad, y era el culpable de la muerte de la madre del jorobado. Desde la muerte de la madre, el hombrecito feo vivía preso en el campanario de la catedral, aislado del contacto con el mundo.

Desde que entró el pecado en este mundo, tú y yo, de algún modo, también vivimos condenados a una vida de soledad y desesperación. También tenemos un carcelero listo para destruir nuestros sueños, valores y virtudes. No teníamos futuro, solo un pasado de culpa, pero el Señor “se ha acordado de su misericordia y de su verdad”.

El resultado de esas virtudes divinas es nuestra salvación. Salvación significa libertad. Somos libres otra vez para soñar, para vivir, para volar por el cielo azul infinito de una nueva historia.

Tú no necesitas vivir preso de tus recuerdos pasados. No hay motivo para vivir escondido en los tenebrosos túneles de la culpa. Ábrete como una flor. Amanece como el día, libérate como la mariposa. Vive. En la cruz del Calvario, por la misericordia y por la fidelidad de Dios, el precio de la culpa ya fue pagado y hoy “todos los términos de la tierra” necesitan ver el milagro que ocurrió en tu vida.

La historia dice que un día, cansado de vivir en la soledad, Cuasimodo descendió de la torre y todo el mundo se rió de su aspecto grotesco.

Tu historia, con certeza, tendrá un final diferente, porque cuando tú desciendas del Calvario, donde te has encontrado con Jesús, todos verán el milagro de la transformación.

Da gloria a Dios. Un corazón agradecido es el primer paso en la jornada de un día de victoria. Tú tienes motivos suficientes para agradecer, porque tu Señor “se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios”.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 23 de noviembre de 2009

ESCRITO PARA NUESTRA ADMONICIÓN

Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera. Sal. 25: 9.

Dios trabajará con los que quieren escuchar su voz. La Palabra de Dios debiera ser nuestra consejera, y debiera guiarnos en nuestra experiencia. Las lecciones de la historia del Antiguo Testamento, si se las estudia con fidelidad, nos mostrarán cómo se puede lograr esto. Cristo, envuelto en una columna de nube de día y en una columna de fuego de noche, era el Guía y la Luz de los hijos de Israel mientras peregrinaban por el desierto. Tenían un Guía infalible.

Mediante todas sus vicisitudes, Dios estaba enseñándoles a obedecer a su Guía celestial, y a que tuvieran fe en su poder libertados. Su liberación de las aflicciones de Egipto, y su paso a través del Mar Rojo, les manifestaron su poder para salvar. Cuando se revelaban contra él y desobedecían su voluntad, Dios los castigaba. Cuando persistían en su rebelión y se decidían a seguir su propio camino, Dios les daba lo que pedían, y de esa manera les mostraba que cuando los privaba de algo era para su propio bien. Todo juicio que les sobrevino como resultado de sus murmuraciones era una lección para esa vasta multitud que el pesar y el sufrimiento son siempre el resultado de la transgresión de las leyes de Dios.

La historia del Antiguo Testamento se registró en beneficio de las generaciones venideras. También son muy necesarias las lecciones del Nuevo Testamento. Aquí de nuevo Cristo es el Instructor, que conduce a su pueblo para que busque esa sabiduría que viene de lo alto, y para que obtenga esa instrucción acerca de la justicia que modelará el carácter de acuerdo con la semejanza divina. Las Escrituras, tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo, nos enseñan los principios en que se basan tanto la obediencia a los mandamientos como los requisitos para obtener esa vida que se equipara con la de Dios, porque por medio de la obediencia llegamos a participar de la naturaleza divina, y aprendemos a huir de la corrupción que encontramos en el mundo debido a la concupiscencia. Por lo tanto, debemos estudiar sus máximas y obedecer sus mandamientos y principios, que son más preciosos que el oro, para incorporarlos a nuestro diario vivir (Carta 342, del 2 de septiembre de 1907, a los obreros del sur de California).

E. G. White

domingo, 22 de noviembre de 2009

¿Qué espíritu te mueve al recordar y reconocer?

Y José vio a sus hermanos, los conoció; mas hizo como que no los conocía, y les habló ásperamente, y les dijo: “¿De dónde habéis venido?” Ellos respondieron: “De la tierra de Canaán, para comprar alimentos': José., pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le conocieron. Génesis 42:7,8.

Las personas con mente fotográfica tienen una benL. dición de la que la mayoría carecemos. Poder reconocer a primera vista a personas a las que no se ve hace tiempo les da a entender que significan algo para quien se acuerda de ellas. A veces, el recuerdo procede de una marca indeleble dejada en la memoria por una experiencia muy aguda.

La Biblia nos hace sentir que este asunto de ser reconocidos por el Señor es algo de gran valor. De hecho, presenta este asunto de reconocer al Señor y de ser reconocidos por él como uno de los galardones para los fieles. Nos lleva como esculpidos en las palmas de sus manos por habernos salvado. Ser reconocido por él y reconocerlo a él es el sueño de todo cristiano.
“Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido” (1 Cor. 13:12). Pablo nos ayuda a entender que el asunto de ser reconocido no es algo del último momento, sino que es un proceso que culminará cuando lleguemos a ser como el Señor siempre nos ha visto. La vida que hoy vivimos y la relación que mantenemos con nuestro Dios son factores en este asunto de reconocer y ser reconocido.

De la historia de José y sus hermanos podemos concluir que a José le resultó fácil recordar y reconocer a sus hermanos. Su agudeza mental procedía no de un sentimiento de venganza por el mal que ellos le habían hecho, sino de la satisfacción de haberlos perdonado y de su deseo de comunicarles su perdón. La preocupación de José estaba en las relaciones entre sus hermanos. En su empeño por saber si verdaderamente habían cambiado su forma de ser, causó algo de sufrimiento a diez de ellos, pero en su ánimo nunca estuvo la venganza, pues vivía esperando el momento de revelar su perdón.

El ejemplo de José es un digno ejemplo para nosotros en cuanto al perdón y el deseo de asociarnos con las personas para revelar nuestro perdón y deseo de reconciliación. Seamos como José.

Génesis 42:1- 43:34; Juan 2:1-25

Pr. Israel Leito

sábado, 21 de noviembre de 2009

RECIBIMOS PARA DAR

Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. 1 Cor. 3: 8.

Cuando Cristo llamó a sus discípulos y los íntimo a dejar sus redes, les dijo que haría de ellos pescadores de hombres. Con estas palabras quería decir que debían trabajar. Al comunicar la verdad a los demás, debían dejar caer las redes al lado derecho del barco. Con esto quería decir que debían trabajar con fe para salvar almas. Y al obrar en favor de los individuos, gracias a la providencia de Dios, lo harían también por las comunidades. No debían pisar que cada uno de ellos constituía un elemento distinto en la obra, sino como las hebras individuales de un gran conjunto, inseparablemente unido; como los eslabones de una cadena, relacionados con sus semejantes y con Dios.

El Señor desea que los jóvenes sean eficientes, obreros cabales, capaces de llevar el yugo de Cristo y de levantar sus cargas. "Sois colaboradores de Dios" nos dice. Los niños y jóvenes debieran tratar muy seriamente de progresar en comprensión y en su desarrollo mental; su propósito debería ser progresar de acuerdo con el plan de la adición tanto en las cosas espirituales como en las temporales. "Poniendo toda diligencia -dice el apóstol Pedro-. . . añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros y abundan, no os dejarán estar ociosos y sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo" (2 Ped. 1: 5-8). . .

El progreso en la verdadera educación no concuerda con el egoísmo. El verdadero conocimiento procede, de Dios y vuelve a Dios. Sus hijos reciben para dar. Los que por la gracia de Dios han recibido beneficios intelectuales y espirituales tienen que llevar a otros, juntamente con ellos, a mayores alturas de excelencia a medida que progresan. Y esta obra, hecha con el propósito de promover el bien de los demás, contará con la colaboración de instrumentos invisibles. A medida que continuemos fielmente la obra, tendremos la elevada aspiración de lograr justicia y santidad, y un perfecto conocimiento de Dios. Nosotros mismos lograremos ser completos en Cristo en esta vida, y llevaremos a las cortes celestiales nuestros talentos desarrollados aquí, para continuar allá nuestra educación superior (Manuscrito 108, del 1 de septiembre de 1898, "La educación superior").

E. G. White

viernes, 20 de noviembre de 2009

EL CÍRCULO ÍNTIMO DE JESÚS

Porque Jehová abomina al perverso; mas su comunión íntima es con los justos. Prov. 3:32.

El versículo de hoy dice que Dios trata a los rectos con intimidad. Atina Onassis, la mujer más rica del mundo, se casó no hace mucho con Alvaro Alfonso de Miranda, un deportista ecuestre brasileño. La ceremonia y el banquete fueron íntimos, solo para los amigos más allegados. Había gente que hubiera pagado cualquier suma de dinero para conseguir una invitación, y poder decir después que pertenecía al círculo íntimo de la famosa pareja. ¿Quién no se sentiría halagado sabiendo que pertenece al círculo íntimo de una celebridad?

Dios también tiene su círculo íntimo formado por sus favoritos, y esto no es injusticia. Injusto sería si él escogiese quiénes serán sus favoritos. Pero Dios no los escoge. Son las personas las que escogen vivir una vida de sabiduría y rectitud, y como resultado de esta decisión ingresan al círculo íntimo del Señor.

En el versículo de hoy, el Rey del universo, el Creador de los cielos y de la tierra, invita a todos los seres humanos a formar parte de ese círculo. La rectitud es “la invitación” que todos deben presentar para poder ingresar. Rectitud, no como fruto del esfuerzo humano o de la disciplina interior, sino como resultado de escoger voluntariamente formar parte de aquellos que buscan a Jesús.

En la Bíblia nunca se presenta la rectitud, la buena conducta o la santidad, como el resultado de la autodisciplina. Los frutos humanos son de plástico, artificiales. Son imitaciones baratas, remedos grotescos que satisfacen solamente el ego desequilibrado de la criatura.

En la Biblia , la santidad es el resultado del compañerismo diario con Jesús. Jesús es quien perdona, transforma y conduce al pecador, sacándolo del polvo y llevándolo finalmente a reflejar su carácter.

En aquel día, cuando los ángeles, en la puerta del salón de fiestas del reino de los cielos, vean aproximarse a alguien del círculo íntimo de Dios, no necesitarán siquiera pedirle la invitación. El rostro les será familiar, la persona conocida, porque todos los días separaba tiempo para orar y meditar en la Palabra de Dios.

En contrapartida, el Señor “abomina al perverso”, dice el versículo de hoy y perverso es el hombre que siempre anduvo en sus propios caminos, sin tener consideración de los consejos divinos.

Hoy puede ser un día de intimidad con Jesús. Anda con él por los caminos que la vida te presenta hoy y recuerda: “Porque Jehová abomina al perverso; mas su comunión íntima es con los justos”.

Pr, Alejandro Bullón

jueves, 19 de noviembre de 2009

LA RECEPCIÓN TRIUNFAL DE CRISTO EN EL CIELO

"Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloría" (Sal. 24: 9).

Cristo anhelaba que los agobiados, oprimidos y cansados seres humanos acudieran a él para darles la luz, la vida, el gozo y la paz que no habrían de encontrar en ninguna otra parte. Porque precisamente esos seres pecadores eran el objeto de su más profundo interés, piedad y amor. Pero en el momento en que más necesitaba de la simpatía humana, en la hora de su juicio y de su mayor tentación, sus discípulos más promisorios lo abandonaron. 'Se vio obligado a pisar solo el lagar y no hubo ninguno del pueblo con él. Una atmósfera de apostasía lo rodeaba. Desde cada dirección podía oír el sonido de la burla, de la mofa y la blasfemia. ¿Cuál era la perspectiva de sus discípulos en un mundo que no toleraba al Hijo del Dios vivo?

La obra de Cristo finalizó cuando murió en la cruz, clamando a gran voz: "Consumado es". El camino estaba abierto y el velo se había partido en dos. Ahora los pecadores podían acercarse a Dios sin presentar ofrendas sacrificiales, sin el servicio de un sacerdote. El Señor Jesucristo sería sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. El cielo era su hogar. Había culminado su labor en el terreno de la humillación y su conflicto. Ascendió a los cielos y para siempre está sentado a la diestra de Dios.

En la tumba de José se cubrió con el manto de la inmortalidad y más tarde permaneció en el mundo por un tiempo suficiente para poner más allá de toda duda la evidencia de que había regresado de los muertos. El Señor resucitó de los muertos a fin de estar con sus discípulos antes de su ascensión, cuando habría de ser glorificado delante del universo celestial...

Todo el cielo esperaba ansioso el regreso del Hijo de Dios de un mundo devastado y desfigurado por la maldición del pecado. El ascendió desde el Monte de los Olivos rodeado por una nube de ángeles que lo escoltaron triunfalmente a la Ciudad de Dios... ¡Qué contraste ofreció la recepción que se le brindó en el cielo con la que se le dio aquí, cuando vino a la tierra!... Ya no había dolor, ni pesar con los que tuviera que encontrarse a cada paso. Ya no había ningún sacerdote buscando atraparlo en alguna palabra o expresión que pudiera ser mal interpretada con el fin ulterior de molestarlo, atormentarlo, insultarlo y burlarse de él...

La exaltación de Cristo fue proporcional a su humillación. Sólo podría llegar a ser el Salvador y Redentor, si primero llegaba a ser la Ofrenda sacrificial (Manuscrito 128, 1897).

E. G. White

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Labios mentirosos son abominación a Jehová

Entonces le habló ella las mismas palabras, diciendo: El siervo hebreo que nos trajiste, vino a mí para deshonrarme. Y cuando yo alcé mi voz y grité, él dejó su ropa junto a mí y huyó fuera. Génesis 39:17, 18.

Usar la mentira como arma ha causado más daño que cualquier otra cosa en las relaciones humanas. Hasta ha provocado guerras. ¡Qué triste es que para algunos el uso de la mentira sea tan fácil y no tengan ningún reparo en emplearla contra inocentes o para promover sus planes e ideas funestas! ¡Pobre José! No tenía recursos ni defensa contra la mentira de la esposa de Potifar. La táctica de esta mujer la dominan quienes tienen la conciencia cauterizada por el mal. “El ataque es la mejor defensa” es una doctrina militar que lamentablemente se repite en la vida de muchos que necesitan más que el arrepentimiento.

La práctica de la mentira se perfecciona cuanto más se usa. Se dice que la mentira es usada para defenderse, jactarse, o por pura maldad. Cuando el cristiano se descuida, puede caer en cualquiera de estas tres categorías. Claro que, aunque ninguna de las categorías de la mentira se puede justificar, peor es cuando se hace por pura maldad.

José estaba acostumbrado a vivir una vida de verdad, donde sus acciones eran tan claras y transparentes como la luz del sol. Estaba acostumbrado a ser guiado por el Espíritu Santo y obedecer una conciencia limpia y pura sin rastros de maldad. Por eso, sabedor de que después de un posible pecado con la esposa de Potifar él habría tenido que vivir una vida de mentira y engaño ante su amo, encontró fuerza en el Señor para decir “no” al pecado. El rechazo de las insinuaciones de la esposa de Potifar no vino porque ella fuese fea y no deseable; al contrario, parece que ella era una de las reinas de la belleza del lugar. El rechazo vino porque José no quería pecar contra Dios. Este es el resultado de una vida de constante contacto con el Dios del cielo. Esta es la vida que debiéramos vivir para así ser librados de la tentación cuando la mentira parezca ser la única opción en una situación difícil.

“Una mirada, una palabra, aun una modulación de la voz, pueden rebosar mentiras. Hasta los hechos ciertos pueden presentarse de manera que produzcan una impresión falsa. “Lo que es más” que la verdad, “de mal procede” (DM144).

Génesis 39:1-41:57; Juan 1:1-51

Pr. Israer Leito

martes, 17 de noviembre de 2009

ACEPTA LA CORRECCIÓN Y SACA PROVECHO DE ELLA

"Porque toda la congregación, todos ellos son santos" (Núm. 16: 3).

En tanto que algunos bajo corrección reconocerán el daño que le han ocasionado a la causa, habrá otros que atribuirán un espíritu carente de bondad a quienes les han manifestado verdadera amistad al señalarles sus errores y se volverán atrevidos o irrespetuosos con el que ha reprobado su mal proceder, o se disfrazarán de víctimas inocentes. Este acto de asumir la apariencia de mártir es una hipocresía y está calculada para engañar a quienes son fácilmente enceguecidos y siempre están listos para simpatizar con el que actúa mal...

[Coré, Datan y Abirán] se quejaron, e influyeron en el pueblo para que se rebelara con ellos, y aun después que Dios extendió su mano y consumió a los malignos y el pueblo huyó a sus tiendas horrorizado, la rebelión de ellos no fue curada.

La profundidad de su deslealtad se puso de manifiesto aun bajo el castigo del Señor. La mañana después de la destrucción de Coré, Datan y Abirán y sus confabulados, el pueblo vino a Moisés y Aarón diciendo: "Habéis dado muerte al pueblo de Jehová". Por esta acusación falsa contra los siervos de Dios otros miles fueron muertos, porque había en ellos pecado, exultación y presuntuosa impiedad.

Este ejemplo planteado en la historia de los hijos de Israel, ¿tiene alguna importancia para nosotros? Aquellos que afirman creer la verdad, ¿serán movidos a juzgar según sus sentimientos humanos como lo hizo Israel? Cuando los siervos de Dios sean llamados a realizar la desagradable labor de corregir el error, aquellos a quienes el Señor no haya designado para desempeñar esta responsabilidad, no debieran interponerse entre el ofensor y Dios. Si usted no puede ver las cosas a la luz en la que se las ha presentado, no interfiera, antes bien permita que las saetas del Altísimo lleguen al destino hacia el cual fueron dirigidas...

La admonición y la reprensión pueden afectar a los individuos más de lo que ellos imaginan. Dios tiene su obra en sus manos y se harán declaraciones que probarán la fe y la lealtad del pueblo de Dios. Hay algunos que recibieron gran luz, que se alejaron de Dios, que en sus corazones son apóstatas...

Sin embargo, podemos regocijarnos en el hecho de que todavía no es demasiado tarde para corregir los errores. Jesús ha resucitado, es nuestro Salvador, nuestro Abogado en las cortes celestiales. "Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo". Tan pronto como el pecador reconoce sus pecados a la luz de la Palabra de Dios, se arrepiente y busca el perdón con contrición de espíritu y confiesa sus pecados, el Señor escucha y responde (Carta 12a, 1893).

E. G. White

lunes, 16 de noviembre de 2009

¿QUE ES LA JUSTICIA ?

Porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro. Sal 11:7.

Solo quiero justicia”, reclama la madre ante el cadáver de su hijo de 16 años, que acaba de ser asesinado. “No es justo”, reclama el padre afligido ante los escombros de su casa, después que la inundación pasó. “Si hubiera justicia, no habría tantos niños abandonados”, razona la asistente social ante la gigantesca tarea de atender a los niños de la calle que aumentan cada día.

A fin de cuentas, ¿qué es la justicia? ¿Cómo se hace justicia? ¿Qué significa ser justo? “Porque Jehová es justo, y ama la justicia”, dice nuestra Biblia. Pero en el lenguaje original no aparece la conjunción “y”. El texto literalmente da a entender que la justicia es parte de la propia naturaleza divina. Dios no es justo “y” ama la justicia. El ama la justicia “porque es justo”. No tiene otra manera de ser. Su naturaleza es ser justo.

Pero el texto no se limita a describir el carácter de Dios. Entra también en la esfera humana, y añade: “El hombre recto mirará su rostro”. Solo la luz puede convivir con la luz. Las tinieblas son destruidas por el poder de la luz. ¿Cómo podría el hombre siendo injusto, rodeado de tinieblas, contemplar el rostro lleno de luz de un Dios justo? Sería imposible.

Por tanto, si el ser humano quiere ser justo, solo tiene un camino. Pablo afirma: ‘Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.*

En Jesús, el ser humano no adquiere justicia, sino que se vuelve justo. A partir de aquel momento, el cristiano no quiere sencillamente “hacer” justicia, como si fuese un deber a ser cumplido, sino que ama la justicia porque es justo, y es justo porque está en Jesús.
¿Te gustaría ser justo? ¿Te gustaría administrar justicia con sabiduría, en cualquier circunstancia de la vida? Solo tienes un camino: Jesús. Por eso, hoy, antes de iniciar las labores cotidianas busca a Jesús, habla con él, y no salgas a la calle sin él. El es la persona Justicia.

Entre tus amigos y familiares, en el trabajo, en el colegio o por donde quiera que vayas, que todos vean la justicia en ti, y “porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro”.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 15 de noviembre de 2009

REVIERTE LAS INJUSTICIAS

No envidies al hombre injusto, ni escojas ninguno de sus caminos. Prov. 3:31.

Andar por la madrileña calle de Atocha fue una experiencia emocionante para mí, porque fue en la imprenta de Juan de la Cuesta , que estaba ubicada en esa calle, donde se imprimió el primer ejemplar de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha , la segunda obra más vendida en el mundo, después de la Biblia.

El autor de esa obra, Miguel de Cervantes Saavedra, había abandonado su vocación juvenil por las letras para servir como soldado, y nadie podría imaginar que un día se convertiría en el mayor escritor de la lengua española.

¿Cómo terminó entonces escribiendo El Quijote? Cervantes se enroló en el ejército del rey de España y durante siete años sirvió en Italia, donde no escatimó esfuerzos para defender la corona de Su Majestad. En 1575, siempre al servicio del Rey, luchó en la batalla de Lepanto, en Grecia, y perdió la movilidad de la mano izquierda, razón por la cual fue conocido después como “el manco de Lepanto”. A pesar de eso, continuó defendiendo al Rey durante otros cuatro años. En ese tiempo, los piratas lo secuestraron y terminó siendo esclavo de los turcos musulmanes en Argel.

Deteriorado por la guerra, regresó a España, gracias al pago millonario de su rescate, y solicitó al Rey un cargo en las colonias de las Américas. En aquellos tiempos, los cargos públicos eran una especie de favores que se daban a las personas conocidas. Como Cervantes no era ni protegido ni tenía dinero, descubrió que era una ingenuidad pensar que por sus méritos en los campos de batalla recibiría algún nombramiento.

A esta altura de su vida, podría haber abrigado en su corazón “envidia de los hombres violentos” y, consecuentemente, podría haberse entregado a una vida de lamentos, amarguras y quejas. Pero no lo hizo. En vez de eso, escribió su famosa obra cumbre, El Quijote, publicada en 1605, y aunque personalmente nunca llegó a las Américas, su libro sí. No solo a América, sino a todo el mundo, en muchísimas lenguas. Yo leí su novela cuando era un muchacho de apenas 13 años.
Tú nunca vas a entender por qué los malos prosperan, pero no tengas envidia de ellos, ni te desanimes por causa “de sus caminos”. Mira hacia delante y en nombre de Jesús revierte las injusticias que te hicieron. Sigue el consejo del sabio: “No envidies al hombre injusto, ni escojas ninguno de sus caminos”.

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 14 de noviembre de 2009

NUNCA HABLEMOS ACERCA DEL DESANIMO

Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 1 Tes. 5: 16-18.

La fe consiste en reclamar el cumplimiento de la promesa del Señor. El Hijo de Dios está preparando un lugar para usted en las mansiones de lo alto. Agradézcale por eso. No crea que porque no siempre se siente entusiasmado no es su hijo. Intente hacer la tarea que le asigna con humildad y celo. Aproveche toda oportunidad de hacer una obra que haga de usted una bendición para todos los que lo rodean. Decídase a hacer su parte para que el lugar donde se encuentra sea un sitio que Dios pueda aprobar y bendecir.

Unase con sus compañeros para escudriñar las Escrituras. El Espíritu Santo ayudará a los que buscan al Señor con el fin de saber cómo hacer su obra. Mientras trata de lograr la perfección del carácter cristiano, ayude donde se encuentra. Alabe al Señor constantemente. Considere el lado luminoso de las circunstancias, y no el oscuro. Sea vigilante y ore mucho, y el Señor lo va a bendecir, guiar y fortalecer. Averigüe cuánto puede hacer para bendecir a los demás.

Usted es valioso a la vista de Dios. Desea que albergue la gracia de la humildad y la gratitud del corazón. Aproveche toda oportunidad posible para lograr una educación que le permita impartir a los demás lo que ha aprendido. Hay muchos que necesitan su ayuda. El Espíritu Santo va a usar a todos los que quieran ser usados.

La verdad es purificadora por naturaleza. Si ella y la justicia prevalecen en su vida, el hábito de buscar errores en los demás desaparecerá. Oro al Señor para que lo guíe y lo fortalezca. Estudie las palabras de Cristo. Obre de acuerdo con ellas, y estará seguro.

Mientras estudia la Palabra y permite que el poder santificador de la verdad modele su vida, el Señor hará de usted un obrero aceptable. Todos los que asumen responsabilidades en la iglesia deberían contarse entre el ejército de obreros del Señor. Pero si no se someten los rasgos naturales del carácter en momentos de crisis, cuando se necesitan palabras firmes y llenas de esperanza, se pronunciarán palabras de desánimo y desesperanza que caerán pesadamente sobre la iglesia. . . Mire constantemente a Jesús, el autor y consumador de su fe. Camine humildemente delante de Dios, y no pronuncie palabras desanimadoras (Carta 246, del 13 de agosto de 1908, dirigida a W. R. Strother).

E. G. White

viernes, 13 de noviembre de 2009

¿A qué mesa estás sentado?

Finalmente se apareció los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído lo que le habían visto resucitado. Y les dijo:“ld por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” Marcos 16:14,15.

Se ha dicho que el hombre no fue creado para estar sentado, sino para estar en movimiento. Algunos creen que el sentarse es la mayor causa de enfermedad, porque obstruye el buen funcionamiento del cuerpo.

Después del chasco de la semana de pasión, los discípulos encontraron consuelo y alivio del temor que sentían en simplemente sentarse a la mesa. La inactividad hizo que se volviesen cínicos y reacios a creer lo que Cristo les había enseñado y la verdad gloriosa de su resurrección. Su corazón se había endurecido por la inactividad.

Pese a su condición, el Señor no los rechazó, sino que los visitó de nuevo para reactivar su razón de ser. Después de reprender su incredulidad, les encomendó su misión: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mar. 16:15).

Es fácil aceptar a Cristo y, con el correr del tiempo, ir perdiendo la visión de nuestra razón de ser. Para ayudarnos a entender que la inactividad espiritual tiende a llevarnos a la incredulidad, Elena de White nos indica que “cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios como misionero. Apenas llega a conocer al Salvador, desea hacerlo conocer a otros” (MC 70). ¡Cuántos problemas eclesiásticos se podrían evitar si no estuviéramos simplemente sentados en la inacción como los discípulos! Cuando conocemos la gracia salvadora y no nos mantenemos activos en la proclamación de la misma, tendemos a llegar a ser como Simón el Mago, quien, aunque bautizado en la iglesia, quería usar el conocimiento limitado que tenía para otro propósito. ¡Levantémonos de la mesa de la inacción para decirle al mundo que nuestro Salvador vive!

“La verdad salvadora y santificadora no puede quedar encerrada en su corazón. El que bebe del agua viva llega a ser una fuente de vida. El que recibe se transforma en un dador [...] hacer esta obra obtenemos mayor bendición que si trabajáramos únicamente en nuestro provecho. Es al trabajar para difundir las buenas nuevas de la salvación como somos llevados más cerca del Salvador” (MC 70).

Génesis 37:1-38:30; Marcos 16:1-20

Pr. Israel Leito

jueves, 12 de noviembre de 2009

DE TODO CORAZÓN

Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón lo buscan. Sal. 119:2.

La felicidad no es solo seguir al pie de la letra los testimonios o prescripciones divinas cuando las otras personas te ven. No se trata de vivir para agradar a los seres humanos, llámese iglesia, familia o sociedad. No basta cumplir todo. Es necesario hacerlo “con todo el corazón”. Estés donde estés. En público o en privado. Lo que importa no es solo la opinión de los otros, sino la opinión divina.

El tipo de relación que Dios desea tener contigo es personal, de Padre a hijo. Tú eres un ser humano, con sentimientos y conciencia. No eres una mera máquina programada para moverte. Silo fueras, Dios solo sería el Fabricante, pero tú no eres una máquina, eres un hijo amado. El no espera que la máquina funcione correctamente, anhela que el hijo amado le entregue el corazón y sea feliz. Sus prescripciones no son simples recomendaciones. Son secretos e instrucciones que funcionaron en la vida de mucha gente, y pueden también funcionar en la tuya.

Cuando tú entregas el corazón a Dios, le entregas el ser entero y vives para Jesús. El resultado es que ahora tú eres feliz. Al seguir los consejos divinos, tus pies no tropiezan, tus decisiones son acertadas, tus posiciones seguras, tus relaciones prósperas y tu vida abundante y completa.

¿Es así de sencillo? Sí, lo es. Somos nosotros los que complicamos las cosas simples de Dios. Nos internamos en los laberintos de la racionalización, de la filosofía, de la incredulidad, del escepticismo cruel o de la duda existencial, y nos perdemos en la oscuridad de nuestros miedos, complejos y traumas, hasta que quedamos definitivamente prísioneros de nuestros propios fantasmas.

Perdemos la capacidad de amar. No amamos a Dios, ni nos amamos a nosotros mismos, y mucho menos a los que nos rodean. Fingimos que amamos. Jugamos con el amor, pero vivimos cada vez más vacíos. Dios no quiere eso. Esa es la razón por la que trata de conquistar tu corazón. Servirlo “con todo el corazón” es servirlo por entero, sin divisiones ni mezquindad. Un ser dividido no tiene la mínima posibilidad de ser feliz.

Antes de comenzar otro día en tu vida; repite para ti: “Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón lo buscan”.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 11 de noviembre de 2009

CAER Y LEVANTARSE

Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; mas los impíos caerán en el mal. Prov. 24:16.

Este mundo es un mundo en guerra. No hablo de guerras entre naciones. Este mundo vive un conflicto espiritual de consecuencias eternas. Hay un acusador que trata de desfigurar el carácter de Dios. Lo presenta como un Dios tirano, cruel, intransigente, que no se preocupa por sus criaturas. Otras veces lo proyecta como un Dios complaciente, permisivo y sin personalidad, simple energía o fuerza motivadora. Miles de seres humanos aceptan fascinados este tipo de ideas. Compran libros, discos y videos. Asisten a seminarios y participan de congresos donde Dios no es más que una idea generadora de la vida, y nada más.

Cuando ese tipo de estrategia no le da resultado, el enemigo persigue. En el libro de Proverbios, Dios hace una advertencia a todos los instrumentos humanos que se atreven a atacar a los que confían en el Señor. “Oh, impío, no aceches la tienda del justo, no saquees su cámara”, dice el versículo 15, y después viene el texto de hoy: “porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; mas los impíos caerán en el mal”.

Esta es una de las más extraordinarias promesas de la Biblia. Tus enemigos pueden hacer lo que quieran para destruirte. Pueden echar mano del fraude, la mentira, la intriga o la violencia. Pueden herirte. Destruirte, jamás. Siete veces puedes “besar” la lona, pero si confías en Jesús, las siete veces te levantarás, hasta que ellos no tengan más fuerzas para continuar atacándote.

Es verdad que hay momentos en que la flecha enemiga penetra cerca del corazón. Yo sé que hay momentos en que humanamente tú sientes que no tienes ya fuerzas para resistir. Todo parece oscuro. El temor invade tu corazón. En esos momentos, levanta los ojos hacia Jesús. Quien confía en él, nunca está derrotado. El venció a la misma muerte. Salió de la tumba y silenció las carcajadas del enemigo para siempre.

Este dolor va a pasar. Esta tormenta es pasajera. Ya viene el sol de un nuevo día, no desesperes, no desistas. Pronto, muy pronto, tus enemigos serán puestos por estrado de tus pies, “porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; mas los impíos caerán en el mal”.

Pr. Alejandro Bullón

martes, 10 de noviembre de 2009

VIVE CADA DÍA COMO SI FUERA EL ÚLTIMO

"Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor... Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis" (Mat. 24: 42, 44).

Dios no le da a nadie el mensaje de que pasarán diez o veinte años antes que termine la historia de esta tierra. Si han de ser cuarenta o cien años, el Señor no ha autorizado a nadie a proclamarlo. No quiere dar excusa a ningún ser viviente para demorar la preparación para su advenimiento. No quiere que nadie diga, como el siervo infiel: "Mi Señor tarda en venir", pues esto conduce al temerario descuido de las oportunidades y los privilegios que se nos dan a fin de que nos preparemos para ese gran día. Todo aquel que pretende ser siervo de Dios, está llamado a prestar servicio como si cada día fuera el último...

Todo aquel a quien el Señor le haya concedido la luz de su Palabra debe estar seguro de utilizar correctamente la luz recibida. Todos deben cuidarse para no presumir de que alimentan al rebaño del Señor con comida que no es apropiada para este tiempo.

"¡Eleva tu voz como trompeta! ¡declara a mi pueblo su transgresión, a la casa de Jacob sus pecados!" Hablen de la pronta aparición del Hijo del hombre en las nubes del cielo con poder y gran gloria. No erradiquen ese día. Dios no ha otorgado luz para que se diga: "Mi Señor se tarda en venir". Que se haga la pregunta, "en aquel día, ¿estaré a la derecha o a la izquierda del Juez?"...

Es esencial que todos sepan qué atmósfera rodea sus almas, para ver si están en sociedad con el enemigo de la justicia, y si están realizando inconscientemente su obra, o si están unidos con Cristo para llevar a cabo su obra y establecer a las almas más firmemente en la verdad.

Satanás se regocijaría si pudiera conseguir que todos fuesen aliados suyos para debilitar de este modo la confianza del hermano en el hermano, y para sembrar discordia entre los que profesan creer la verdad. Satanás puede cumplir sus propósitos con más éxito utilizando a los profesos amigos de Cristo que no andan ni trabajan de acuerdo con la voluntad de Cristo. Quienes, en su mente y en su corazón, se están alejando de la obra especial del Señor para este tiempo, y los que no colaboran con él para establecer a las almas en la fe induciéndolas a aceptar sus palabras de advertencia, están haciendo la obra del enemigo de Cristo...

Este es el día de la preparación del Señor. No tenemos tiempo para manifestar incredulidad ni para chismear; no tenemos tiempo ahora para realizar la obra del diablo... Mientras el pueblo de Dios esté en este mundo tendrán que encontrar conflictos, problemas y engaños, pues muchos eligen los atributos de Satanás antes que los dones del Señor (Manuscrito 32a, 1896).

E. G. White

lunes, 9 de noviembre de 2009

Seguir a la turba o ser valiente en la testificación

Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: ¿Qué pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos?” Y ellos volvieron a dar voces: “¡Crucifícale!” Marcos 15:12, 13.

Perder la propia personalidad y quedar sometido por entero a la de una turba constituye un ejemplo de locura colectiva. Por fuerte que sea el carácter de la persona, es muy difícil resistir las inclinaciones de una multitud decidida a ir irracionalmente en una dirección. Al dirigirse a sus opositores, Jesús casi siempre hablaba en plural contra ellos, pero sus conclusiones eran una forma velada de un llamamiento individual.

Las presiones del entorno requieren del cristiano que tenga coraje para decir “no” al mal. Hay quien cree que es más fácil ser un buen cristiano cuando otros nos ven, pero cuando la multitud está en el mal es más difícil ir contra corriente. Solo la fuerza del Espíritu Santo en la vida del cristiano le da valor para decir “no” o “sí': dependiendo del caso.

Lo bueno de resistir las tendencias y direcciones de una turba es que es uno de los mejores momentos para testificar. El testimonio bajo presión es el más apreciado, porque da fortaleza para resistir en otra ocasión, y haber resistido una vez facilita repetirlo. La historia bíblica no indica que hubiera siquiera uno que dijera: “Un momento. Esto no está bien; estamos cometiendo una injusticia': Solo Pilato, influido por su esposa, pero su oposición a la turba fue débil. Al enfrentarnos con una presión mayoritaria, hemos de sentirnos sostenidos por el Espíritu de Dios. Recordemos las palabras del himno: “Tentado, no cedas; ceder es pecar; más fácil sería luchando triunfar... En Jesús, pues, confía'

“Tenéis un enemigo astuto tras vuestros pasos. “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apoc. 3:21). Esta es la lucha para vencer como Cristo ha vencido. Su vida de tentación, pruebas, luchas y conflictos está delante de nosotros para que la imitemos. Podemos hacer esfuerzos con nuestro propio poder, pero no tendremos éxito. Pero cuando caemos desvalidos, sufrientes y necesitados sobre la roca de Cristo, sintiendo íntimamente que nuestra victoria depende de sus méritos, que todos nuestros esfuerzos, sin la ayuda especial del gran Vencedor, no servirán de nada, entonces Cristo envía a cada ángel de gloria a rescatamos del poder del enemigo para que no caigamos” (AFC 306).

Génesis 34:1-36:43; Marcos 15:1-47

Pr. Ismael Leito

domingo, 8 de noviembre de 2009

LLAMADOS HIJOS DE DIOS

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. (1 Juan 3: 1.)

Mientras Juan pensaba en el amor de Cristo, se sintió impulsado a exclamar: "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios".

La gente considera un gran privilegio ver a un personaje de la familia real, y miles viajan grandes distancias para contemplar a uno de ellos. ¡Cuánto mayor es el privilegio de ser hijos e hijas del Altísimo! ¿Qué prerrogativa más grande se nos podría conferir que la de permitirnos formar parte de la familia real?

A fin de llegar a ser hijos e hijas de Dios, debemos separarnos del mundo. "Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor,... y seré a vosotros Padre, y vosotros me seréis a mí hijos e hijas".
Hay un cielo delante de nosotros, una corona de vida que ganar. Pero sólo se dará la recompensa al vencedor. El que gane el cielo debe entrar revestido del manto de justicia. "Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro". (1 Juan 3: 3). En el carácter de Cristo no había desarmonía de ninguna especie. Y ésta debe ser nuestra experiencia. Nuestra vida debe estar dominada por los principios que regían la suya.

Por medio de la perfección del sacrificio hecho en favor de la raza culpable, los que creen en Cristo, al venir a él, pueden ser salvados de la ruina eterna...

Que nadie sea engañado de tal manera por el enemigo como para pensar que es una condescendencia para algún hombre, por talentoso o culto o digno que sea, la aceptación de Cristo. Cada ser humano debe mirar al cielo con reverencia y gratitud, y exclamar con asombro: "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios".

E. G. White

sábado, 7 de noviembre de 2009

NO TE ASUSTES

No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día. Sal. 91:5.

Todo estaba oscuro. Juan no veía un palmo a su alrededor. Había sombras por todos lados. Más que oscuridad física, el problema de Juan era emocional. Tenía el corazón lleno de tinieblas, dudas, rebelión, heridas en el corazón y miedo. Acababa de sepultar el cuerpo de su esposa, muerta en un accidente de tránsito. Los amigos y los parientes ya se habían ido. Estaba solo, o casi solo. Sus tres hijos pequeños dormían al lado. Eran ellos la causa mayor de su preocupación.
¿Cómo enfrentar la vida sin la esposa amada? ¿Cómo ocupar el corazón de los niños y el vacío dejado por ella? ¿Por qué Dios había permitido aquello? El futuro se presentaba oscuro y la oscuridad le daba miedo.

De repente, la voz del hijo de 5 años lo trajo a la realidad: “Papá —dijo el niño—, está todo oscuro, no puedo ver, pero sé que estás ahí, ¿no estás?” Dos lágrimas corrieron por las mejillas de Juan. Cuando el pequeño se volvió a dormir, él le dijo a Dios en su corazón: “Oh, Señor, está todo oscuro en mi vida. Tengo tanto dolor y tristeza. No logro verte, pero tú estás ahí, ¿no estás?”
La noche es la ley de esta vida. Si hay sol, hay sombras. Las sombras llegan hoy o mañana. Siempre llegan. ¡Ay de mí si no sé dónde buscar la luz!

El Salmo 91 habla de un escondrijo. Dios es el refugio. El está listo para cubrir a sus hijos debajo de sus alas, como la gallina protege a sus polluelos. Por eso David proclama a los cuatro vientos: “No temerás el terror nocturno”.

- Abre las puertas de tu alma. Deja entrar el sol. No temas. No te escondas. Abrete como el capullo. Cada vez que la tormenta llegue a tu vida, recuerda que por encima de las nubes el sol continúa brillando.

Hoy es un nuevo día. Si las cosas no marcharon bien hasta aquí, continúa luchando en nombre de Jesús. Muchos derrotados no sabían, en el momento en que desistieron de luchar, cuán cerca estaban de la victoria. No desistas. Nada puede derrotar a quien se refugia en Dios.

Con estos pensamientos en mente, encara los desafíos de la vida. Si tu confianza está depositada en Dios, “no temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día”.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 6 de noviembre de 2009

No exageréis

Y oía Jacob las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza. Génesis 31:1.

En el proceso de la comunicación, muchas veces se da la exageración. Puede consistir en poner de relieve una falta de los demás o en amplificar los propios logros. Es práctica común entre aquellos cuyos corazones no han sido santificados por la verdad y el espíritu de Cristo. Los hijos de Labán practicaron esto al decir “Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre': Quien conoce la Biblia sabe que esto no era verdad, porque Labán seguía siendo rico aún. Jacob no había tomado nada injustamente. Se habían atenido ambos a un acuerdo previo, pero que contó con un elemento que el corazón engañoso de Labán y sus hijos no habían considerado.

Como Jacob llegó sin nada, pensaban que Dios lo había abandonado y que, por ende, sería fácil presa del engaño. No conocían el trato que Jacob había hecho con el Señor en Betel de devolverle el diezmo de todo cuanto recibiese. Jacob progresó no por el ganado en sí que tenía o por los hijos que procreó, sino al cumplir su parte del trato con Dios.

La exageración de los hijos de Labán de que Jacob había tomado todas las riquezas de Labán estaba en desconocer las bendiciones que el Señor derramaba sobre él. Decir que lo que él había logrado era por robo era desconocer o no querer admitir que Dios estaba bendiciendo a un fiel siervo. El Señor bendice mucho más allá de las expectativas humanas. Nunca debemos considerar las bendiciones de Dios como algo distinto de lo que son en realidad. Si hemos de exagerar en algo, que sea en hacer el bien, no para enfatizar el mal.

“Aquellos que desean reformar a otros deben comenzar la reforma en sus propios corazones, y mostrar que han adquirido benignidad y humildad de corazón en la escuela de Cristo. Los que tienen a otros a su cargo deben aprender a dominarse a sí mismos, a abstenerse de proferir expresiones bruscas y censurar con exageración. Hay palabras cortantes que pueden ofender, lastimar y dejar cicatrices que han de permanecer en el alma. Hay palabras agudas que caen como chispas sobre un temperamento inflamable. Hay palabras cáusticas que muerden como víboras” (AO 58).

Génesis 3 1:1-33:20; Marcos 14:1-72

Pr. Ismael Leito

jueves, 5 de noviembre de 2009

ATREVETE A PERDONAR

Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio. Prov. 15:17.

En la mañana del miércoles 17 de noviembre de 2004, Guillermo y yo tomábamos el desayuno en la casa de una familia colombiana, en Santo Domingo de los Colorados, Ecuador. Luz Dary me contaba cómo había abandonado su país después que los guerrilleros tomaron la hacienda de su padre: “Tuvimos que huir para salvar la vida”, dijo.

Llegaron al país vecino “sin nada” en el aspecto material, pero con muchos deseos de trabajar y construir nuevos sueños. Toda su historia había quedado atrás, en la tierra de donde tuvieron que salir por causa de la lucha fratricida que desangra a una nación heroica. Mientras Luz Dary hablaba, podía ver en sus ojos una sombra de pena y tristeza.

Hasta no hacía mucho tiempo, aquel sentimiento había sido de rencor, odio y deseo de venganza, pero un día encontró la Palabra de Dios y entendió que los sentimientos negativos que guardaba en el corazón, no estaban haciendo ningún mal a los guerrilleros, sino que estaban destruyéndola a ella misma, como persona. Paró, pensó, consideró sus caminos y se volvió hacia Jesús. El Salvador le quitó el rencor y puso paz en su corazón, como un remanso de aguas tranquilas.

Sentado a la mesa con nosotros estaba Guillermo, que también había salido del país como resultado de las guerras internas. Disimuladamente, Guillermo trataba de esconder una lágrima rebelde que pugnaba por salir. De repente rompió el silencio y mirando a Luz Dary dijo: “Yo soy hijo de uno de los líderes de los guerrilleros que los expulsaron a ustedes de la hacienda”. El momento era tenso. Yo tenía delante de mí a los hijos del perseguidor y del perseguido. Corazones que antes eran pozos de contiendas y odios se miraban fijamente el uno al otro, pero en aquella mirada no había rencor, ni odio, ni resentimiento, porque un día ambos encontraron a Jesús.

Sé feliz. Atrévete a vivir la dimensión de una vida de amor. El amor cubre todas las transgresiones. El amor limpia, purifica y redime. Propónte hoy perdonar a alguien. Abre tu corazón al amor, porque: “Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio."

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 4 de noviembre de 2009

EL ÁNGEL DE APOCALIPSIS 10 PROCLAMA EL ÚLTIMO MENSAJE DIVINO

"Tenía en su mano un librito abierto, y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra" (Apoc. 10:2).

El mensaje de Apocalipsis 14 que proclama que la hora del juicio ha llegado, es dado en el tiempo del fin; y al ángel de Apocalipsis 10 se lo representa con un pie en el mar y el otro sobre la tierra para demostrar que el mensaje se llevará a países distantes; se cruzará el océano y las islas del mar escucharán la proclamación del último mensaje de amonestación dado a nuestro mundo.

"El tiempo no sería más". Este mensaje anuncia el fin de los períodos proféticos. El chasco de los que esperaban ver al Señor en 1844 fue muy amargo para los que habían aguardado tan ardientemente su aparición. Dios permitió que ocurriera este chasco, y que los corazones se manifestaran.

No ha habido ni una sola nube que ha ya caído sobre la iglesia para la cual Dios no haya hecho provisión; no se ha levantado ni una sola fuerza opositora para contrarrestar la obra de Dios que él no haya previsto. Todo ha ocurrido como lo predijo por medio de sus profetas. No ha dejado a su iglesia en tinieblas y olvidada, sino que ha mostrado mediante declaraciones proféticas lo que ocurriría, y obrando por medio de su providencia en el lugar designado de la historia del mundo, ha dado lugar a aquello que el Espíritu Santo reveló a sus profetas para que lo predijeran. Todos sus propósitos se cumplirán y se establecerán. Su ley está unida con su trono, y los instrumentos satánicos combinados con los instrumentos humanos no pueden destruirla.

La verdad es inspirada y está protegida por Dios; perdurará y tendrá buen éxito, aunque algunas veces aparezca oscurecida. El Evangelio de Cristo es la ley ejemplificada en el carácter. Los engaños practicados contra ella, toda invención destinada a vindicar la falsedad, y todo error forjado por los instrumentos satánicos, llegarán a ser desbaratados para siempre, y el triunfo de la verdad será como la apariencia del sol en el mediodía. El Sol de Justicia brillará con poder sanador en sus rayos, y toda la tierra estará llena con su gloria.

Se ha cumplido todo lo que Dios ha especificado en la historia profética, y se cumplirá todo lo que aún deba cumplirse. Daniel, el profeta de Dios, permanece firme en su lugar. Juan también lo está. En el Apocalipsis, el León de la tribu de Judá ha abierto el libro de Daniel a los estudiosos de la profecía, y así es como Daniel permanece firme en su sitio. Da su testimonio, el cual le fue revelado por Dios por medio de visiones de los grandes y solemnes acontecimientos que debemos reconocer en este momento cuando estamos en el mismo umbral de su cumplimiento (Manuscrito 32, 1896).

E. G. White

martes, 3 de noviembre de 2009

SERVIR CON ALEGRÍA

Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo. Sal. 100:2

Deseas tener una vida victoriosa y próspera? ¿Quieres que las personas reconozcan tu trabajo? Entonces, recuerda que una vida de servicio es una vida de satisfacciones. Cuando el corazón está satisfecho, la persona es feliz. ¿Quién no quiere ser feliz?

Un día le pregunté a un grupo de empleados de cierta empresa que estaba visitando: “A quién le gustaría ser el próximo presidente de esta compañía?” Nadie levantó la mano, tal vez porque el presidente estaba presente. Tal vez porque no era políticamente correcto, o tal vez porque creían que no tenían la preparación para ejercer un cargo tan importante.

Los cristianos se sienten tentados a pensar que nadie debe querer ser el primero. Cuando Jesús estaba en esta tierra, dijo lo contrario: “El que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor.* Jesús no vino a este mundo para quitarle a nadie el deseo de crecer, prosperar y ser “grande”. No hay ningún pecado en aspirar a ser el primero en cualquier área de la vida, pero si alguien quiere ser vencedor, necesita entender el mensaje del Maestro.

Jesús relacionó la “grandeza” con el servicio. Cuanto más sirve una persona, más preparada está para ser el primero. El propósito de la vida de un vencedor, no es ser grande, ni el primero. El vencedor solo vive para servir. Son los otros lo que lo transforman a él en el primero, o el mayor.
En el texto de hoy, el salmista enfatiza el acto de servir. Para servir tú necesitas primero despojarte del egoísmo y reconocerte siervo. Al “servir al Señor con alegría”, prepárate, porque el servicio viene acompañado de una promesa:

“Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones” .
La fidelidad del Señor está relacionada con el cumplimiento de sus promesas de victoria y de realización. Esas promesas, según el salmista, son el resultado natural del servicio.

Haz de hoy un día de servicio. Pídele a Dios que te ayude a pensar menos en ti y más en servir. Si así lo haces, a la noche, cuando regreses a casa, sentirás una satisfacción especial que te hará feliz.

Por tanto, “Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo”.

* Mat. 20:26. ** Sal. 100:5.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 2 de noviembre de 2009

SU GALARDÓN ESTÁ CON ÉL

He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. (Apoc. 22: 12).

Nuestra tarea aquí está por terminar, y cada cual recibirá su recompensa de acuerdo con su propia labor. Se me mostró la recompensa de los santos, la herencia inmortal, y vi que los que habían padecido más por causa de la verdad no estimarían que habían pasado por tiempos difíciles, sino que considerarían que el cielo les había resultado fácil de alcanzar .*

Cada día lleva su propia carga de deberes no cumplidos, de descuido, de egoísmo, de engaño, de fraude, de astucia. ¡Cuántas malas obras acumuladas para el juicio final! Cuando Cristo venga, "su recompensa" estará "con él, y delante de él su obra" para dar a cada hombre según sus obras ¡Que revelación será aquélla! ¡Qué confusión de rostro para algunos cuando los hechos de su vida sean revelados en las páginas de la historia!*

Todo acto bueno o malo, y su influencia sobre los demás, no pasa inadvertido para el que escudriña los corazones, a quien se revela todo secreto. Y la recompensa estará de acuerdo con los motivos que promovieron la acción.*

La venida de Cristo se acerca apresuradamente. El tiempo que nos queda para trabajar es corto, y hay hombres y mujeres que perecen. . . Es necesario que la potencia convertidora de Dios tome posesión de nosotros, para que podamos comprender las necesidades de un mundo que perece. El mensaje que estoy encargada de anunciaros es éste: Preparaos, preparaos para el encuentro con el Señor. Aderezad vuestras Lámparas y que la luz de la verdad brille en las encrucijadas y los vallados. Hay un mundo entero que espera le sea anunciada la proximidad del fin de todas las cosas.

Procuremos una nueva conversión. Necesitamos de la presencia del Santo Espíritu de Dios para enternecer nuestros corazones y evitar un espíritu duro en nuestro trabajo. Ruego a Dios que su Santo Espíritu tome plena posesión de nuestros corazones. Procedamos como hijos de Dios, que buscan su consejo y están listos para seguir sus planes dondequiera que les sean presentados. Dios será glorificado por un pueblo tal y los testigos de nuestro celo dirán: Amén, amén.

(E. G. White: Maranatha)

domingo, 1 de noviembre de 2009

ORA MÁS

Jehová está lejos de ¡os impíos; pero él oye la oración de los justos. Prov. 15:29.

Juana volvía a casa después de una reunión donde me había oído hablar de la existencia, del poder y del amor maravilloso de Dios. Aquella noche, miles de personas fueron tocadas por el Espíritu Santo y muchas de ellas pasaron al frente aceptando a Jesús como su Salvador. Juana no. Era atea, no creía en Dios. Había ido a aquella reunión solo porque no tuvo el valor de rechazar la invitación de una amiga, a quien le debía algunos favores.

Lo que nadie sabía es que aquella noche Juana había orado a Dios en su corazón. Lo había desafiado. Le dijo que si Dios era poderoso, podría hacer que su esposo, a quien no veía hacía más de 20 años, entrase en contacto con ella y ella creería en él. Cuando abrió la puerta de la casa, el teléfono sonó. Era el esposo. Juana contó este testimonio con lágrimas en los ojos: “Yo sé que para Dios no hay imposibles”, dijo.

El Señor siempre escucha la oración del justo, afirma el proverbio de hoy. Siempre, no de vez en cuando. Siempre. No de la manera como tú deseas, pero siempre está listo a responder cuando tú le abres el corazón.

Juana era atea. ¿Responde Dios la oración de alguien que no cree en él? Esas son cosas maravillosas de la fe. Para Dios no cuenta la manera como tú viviste. Para él solo cuenta el momento en que, arrepentido, tú reconoces tu situación y vuelves los ojos al Señor.

“Jehová está lejos de los impíos”, dice la primera parte del texto. Está “lejos”, que en hebreo es ráhoq. En realidad, Dios no es el que está lejos de ellos, sino al revés. Los “impíos” son descritos en la Biblia como aquellos que menosprecian las enseñanzas divinas. Son los que se burlan o viven como si Dios no existiera. Con esa actitud, se apartan del Señor y, cuando en un momento de dificultad piden ayuda —porque hasta los más contumaces ateos claman a Dios en la hora de su muerte—, la oración de esas personas no llega al trono de la gracia. No es el arrepentimiento lo que los lleva a invocar el nombre de Dios. Es el miedo a las consecuencias del mal.

Busca a Jesús en oración. Habla con él. Cuéntale tus luchas y tristezas. Cree que tu oración será respondida, porque “Jehová está lejos de los impíos; pero él oye la oración de los justos”.

Pr. Alejandro Bullón.