domingo, 30 de julio de 2017

DIOS QUIERE DIRIGIR A SU PUEBLO, SI ELLOS SE LO PERMITEN

"Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros" (1 Sam. 8:19).

El Señor indicó a Samuel que accediera a la petición del pueblo, pero que les advirtiese enérgicamente con respecto al pecado de elegir un gobernante temporal despreciando el gobierno divino... La idea de un monarca no armonizaba con el plan divino, sino con el orden de las naciones que no conocían ni aceptaban a Dios.

Después de esta tajante declaración, el pueblo siguió insistiendo en sus ideas y Samuel consintió. El pueblo estaba decidido a tener un rey. Concluyeron que Samuel no comprendía bien la situación. Pues si tan sólo conociera todas las circunstancias, los motivos y los designios y entendiera las grandes ventajas, él mismo estaría tan dispuesto como ellos a tener un rey y, de este modo, no serían considerados como inferiores ni despreciados por las demás naciones. En su ceguera espiritual no podían ver más allá de Samuel ni discernir que era la Palabra de Dios la que escuchaban a través de su siervo.

Dios estaba conduciendo, orientando y trabajando en favor de su pueblo de muchas maneras imperceptibles a los ojos humanos. Sus enemigos no podían discernir el origen de su sabiduría y poder, ni tampoco quién debía ser glorificado por la liberación asombrosa y el éxito sorprendente. Dios obró por medio de Gedeón. Pero la forma de liberación que empleó era de tal naturaleza que ningún ser humano podía adjudicarse la gloria y, al recordar la maravillosa victoria, no podrían exaltar la sabiduría de ningún mortal... El poder, la potencia y la sabiduría estaban en el cielo, pero ellos los querían sobre la tierra. Eran de Dios, el poderoso Rey, pero ellos querían ver todos estos atributos incorporados en una persona. Bajo esa luz, Dios consideró que Israel había pecado al rechazarlo. Si hubieran abrigado un temor reverente por Dios y lo hubieran considerado el supremo Gobernante, nunca habrían otorgado autoridad al poder humano ni permitido luego ser controlados por él.

Sin embargo, el Señor no iba a dejar que se colocara a Saúl en un puesto de responsabilidad sin que recibiera la luz divina. Debía recibir una nueva vocación, y el Espíritu del Señor vino sobre él. El efecto fue su transformación en un hombre nuevo. El Señor dio a Saúl un nuevo espíritu, otros pensamientos, otros propósitos y otros deseos que los que había tenido antes. Esta instrucción, con el conocimiento espiritual de Dios, debía unir su voluntad con la de Jehová.

Al conocer la voluntad de Dios, que le fue comunicada en forma íntegra, ¿pasó Saúl la prueba? ¿Honró entonces a Dios? Cuando fue puesto a prueba, no escuchó ni obedeció la orden expresa de Dios, sino que se aventuró en la transgresión (Carta 12a 1888).


E. G. White

jueves, 27 de julio de 2017

TU ROSTRO LO DICE

Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta. (Gén. 4: 6, 7).

El Señor vio la cólera de Caín. Vio el decaimiento de su semblante. De esta forma se nos revela cuán de cerca sigue el Señor toda acción, todas las intenciones y propósitos, sí, aun la expresión del semblante. Aunque el hombre no diga nada, su rostro puede expresar su negación a seguir el camino y la voluntad de Dios (SDA Bible Commentary, tomo 1, Pág. 1086).

Notad las palabras del Señor. . . Esta pregunta puede dirigirse a todo hombre y mujer jóvenes, quienes, como Caín, revelen su ira. . . al actuar guiados por los impulsos de Satanás, en directa oposición a los requerimientos de Dios (Manuscrito 77, 1897).

Si UD. decide desechar la influencia sagrada y refrenadora de la verdad, Satanás le conducirá cautivo a su voluntad. UD. estará en peligro de caer víctima de sus apetitos y pasiones, y de dar rienda suelta a las concupiscencias, al mal y a los deseos abominables. En vez de reflejar en su rostro una calma serena bajo la prueba y la aflicción, como el fiel Enoc, e irradiar la esperanza y la paz que sobrepujan el entendimiento, estampará en su rostro la huella de los pensamientos carnales y los deseos concupiscentes. Llevará la impresión de lo satánico en vez de lo divino (Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 199, 200).

Muchos niños y jóvenes llevan estampado su carácter en su semblante. Llevan la historia de su vida en las facciones del rostro. . . Si Cristo es el principio permanente del corazón, podréis leer pureza, refinamiento, paz y amor en las facciones del rostro. En otros semblantes un carácter malo exhibe su letrero; se hallan allí expresados el egoísmo, la astucia, el engaño, la falsedad, la enemistad y los celos. ¡Cuán difícil es que la verdad impresione el corazón y el semblante de tales caracteres!. . .

Cristo ha provisto toda la cultura espiritual para sus hijos. Si Jesús mora en el alma, el corazón se llena de las santas gracias de su Espíritu, el cual se manifiesta en la transformación de las facciones. Si queréis tener hermosura y amabilidad de carácter, debéis tener la ley divina escrita en el corazón y practicarla en la vida (Consejos sobre la Obra de la Escuela Sabática, págs. 125, 126).


E. G. White

lunes, 24 de julio de 2017

NO PODEMOS OCULTARNOS DE DIOS

Ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros. (Jos. 7: 12, úp).

El pecado de un hombre causó la derrota de Israel ante el enemigo. Se necesitaba algo más que oración. Debían levantarse y purificar el campamento de Israel (Manuscrito 12, 1893, pág. 2).

¿Habéis considerado por qué todos los que estaban relacionados con Acán también recibieron el castigo de Dios? Porque no habían sido disciplinados y educados según las instrucciones dadas en la gran norma de la ley de Dios. Los padres de Acán habían educado a su hijo de tal forma que éste se sentía libre de desobedecer la palabra del Señor; los principios que le habían inculcado en su vida lo llevaron a tratar a sus hijos en una forma tal que ellos también estaban corrompidos. . . El castigo. . . revela el hecho de que todos estaban implicados en la transgresión (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 998).

La historia de Acán enseña la solemne lección de que por el pecado de un hombre, el desagrado de Dios recaerá sobre un pueblo o una nación hasta que la transgresión sea descubierta y castigada. El pecado es corruptor por naturaleza. Un hombre infectado de esa lepra mortal puede transmitir la mancha miles. Los que ocupan posiciones de responsabilidad como guardianes del pueblo, traicionan la confianza depositada en ellos si no son fieles en buscar, descubrir y reprender el pecado. . .

El amor de Dios nunca inducirá a disminuir la importancia del pecado; nunca cubrirá o excusará un mal no confesado. . . [La ley de Dios] tiene que ver con todos nuestros actos, pensamientos y sentimientos. Nos sigue, y penetra hasta llegar al motivo secreto que impulsa cada uno de nuestros actos. A causa de la complacencia en el pecado, los hombres son llevados a considerar livianamente la ley de Dios. Muchos ocultan sus transgresiones de la vista de sus semejantes, y se hacen la ilusión de que Dios no será estricto en señalar la iniquidad. Pero su ley es la gran norma de justicia, y cada acto de la vida debe compararse con ella en aquel día cuando Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. La pureza del corazón conducirá a la pureza de la vida. Todas las excusas para el pecado son vanas. ¿Quién puede defender al pecador cuando Dios testifica contra él? (Id., págs. 996, 997)


E. G. White

viernes, 21 de julio de 2017

VENGANZA DIVINA

No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. (Rom. 12: 19).

Aunque Nabal había desatendido al grupo necesitado compuesto por David y sus hombres, esa misma noche ofreció una fiesta dispendioso para sí mismo y sus amigos bulliciosos, y se excedió en comer y beber hasta hundirse en un estupor de borracho (Manuscrito 17, 1891).

A Nabal no le preocupaba gastar una cantidad exorbitante de su fortuna en complacerse y glorificarse a sí mismo; pero le parecía un sacrificio demasiado penoso compensar a los que habían sido como un muro para sus rebaños y manadas con algo que no afectaría mayormente su presupuesto. Nabal era como el hombre rico de la parábola. Tenía sólo un pensamiento: usar los dones misericordiosos de Dios para complacer sus egolátricos apetitos sensuales. No tenía un pensamiento de gratitud para el Dador. No era rico para con Dios porque el tesoro eternal no le atraía. El pensamiento absorbente de su vida era la riqueza presente, la ganancia presente. Eso era su dios (SDA Bible Commentary, tomo 2 págs. 1021, 1022).

Nabal era un cobarde; y cuando se dio cuenta de cuán cerca su tontería le había llevado de una muerte repentina, quedó como herido de un ataque de parálisis. Temeroso de que David continuase con su propósito de venganza, se llenó de horror, y cayó en una condición de insensibilidad inconsciente. Diez días después falleció. La vida que Dios le había dado, sólo había sido una maldición para el mundo. En medio de su alegría y regocijo, Dios le había dicho, como le dijo al rico de la parábola: "Esta noche vuelven a pedir tu alma" (Luc. 12: 20) (Patriarcas y Profetas, pág. 725).

Cuando David se enteró de la muerte de Nabal, agradeció a Dios que había tomado la venganza en sus propias manos.

Había sido alejado del mal, y el Señor había devuelto la maldad del impío sobre su propia cabeza. Al observar en este incidente la forma en que trató Dios con Nabal y David, los hombres pueden sentirse alentados a poner sus casos en las manos de Dios, que en el momento apropiado él arreglará las cosas (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1022).


E. G. White

martes, 18 de julio de 2017

DEMASIADO BEBIDOS

El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra, no es sabio. (Prov. 20: 1).

Nunca hubieran cometido Nadab y Abiú su fatal pecado, si antes no se hubiesen intoxicado parcialmente bebiendo mucho vino. Sabían que era menester hacer la preparación más cuidadosa y solemne antes de presentarse en el santuario donde se manifestaba la presencia divina; pero debido a su intemperancia se habían descalificado para ejercer su santo oficio. Su mente se confundió y se embotaron sus percepciones morales, de tal manera que no pudieron discernir la diferencia que había entre lo sagrado y lo común.

A Aarón y a sus hijos sobrevivientes, se les dio la amonestación: ". . . no beberéis vino ni sidra. . . para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio". . . El consumo de bebidas alcohólicas tiene el efecto de debilitar el cuerpo, confundir la mente y degradar las facultades morales. Impide a los hombres comprender la santidad de las cosas sagradas y el rigor de los mandamientos de Dios. Todos los que ocupaban puestos de responsabilidad sagrada debían ser hombres estrictamente temperantes, para que tuviesen lucidez para diferenciar entre lo bueno y lo malo, firmeza de principios y sabiduría para administrar justicia y manifestar misericordia.

La misma obligación descansa sobre cada discípulo de Cristo. . . A la iglesia de Cristo de todas las edades se le dirige esta solemne y terrible advertencia: "Si alguno violare el Templo de Dios, Dios destruirá al tal: porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es" (1 Cor. 3: 17) (Patriarcas y Profetas, págs. 376, 377).

El caso de los hijos de Aarón ha sido registrado para beneficio del pueblo de Dios, y debería enseñar a los que especialmente se están preparando para la segunda venida de Cristo, que la complacencia de un apetito depravado destruye la sensibilidad del alma, y afecta tanto a los poderes de raciocinio que Dios ha dado al hombre, que las cosas espirituales y santas pierden su carácter sagrado. La desobediencia parece placentera en vez de excesivamente pecaminosa (I, pág. 132).


E. G. White

sábado, 15 de julio de 2017

UN SUICIDA

La justicia del perfecto enderezará su camino; mas el impío por su impiedad caerá. (Prov. 11: 5).

En las llanuras de Sunem y en las laderas del monte Gilboa, los ejércitos de Israel y las huestes filisteas se trabaron en mortal combate. Aunque la temible escena de la cueva de Endor había ahuyentado toda esperanza de su corazón, Saúl luchó con valor desesperado por su trono y por su reino. Pero fue en vano. "Los de Israel huyeron delante de los filisteos, y cayeron muertos en el monte de Gilboa". Tres hijos valerosos del rey perecieron a su lado. Los arqueros apremiaban más y más a Saúl. Habían visto a sus soldados caer en derredor suyo, y a sus nobles hijos abatidos por la espada. Herido él mismo, ya no podía pelear ni huir. Le era imposible escapar, y resuelto a no ser capturado vivo por los filisteos, ordenó a su escudero: "Saca tu espada, y pásame con ella". Cuando el hombre se negó a levantar la mano contra el ungido del Señor, Saúl se quitó él mismo la vida dejándose caer sobre su propia espada. Así pereció el primer rey de Israel cargando su alma con la culpa del suicidio (Patriarcas y Profetas, págs. 736, 737).

Siguiendo los dictados de Satanás, Saúl apresuró el mismo resultado que con habilidad no santificada, estaba tratando de impedir.

El consejo del Señor había sido despreciado una y otra vez por el rey rebelde, y el Señor lo había abandonado a la insensatez de su propia sabiduría. La influencia del Espíritu de Dios lo hubiera contenido de seguir la impía conducta que había elegido, que a su tiempo produjo su ruina. Dios odia todo pecado, y cuando el hombre rehúsa persistentemente todo el consejo del Cielo, es abandonado al engaño del enemigo para ser arrastrado por sus propias pasiones, y seducido (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1019).

El primer rey de Israel resultó un fracaso, porque puso su voluntad sobre la voluntad de Dios. Mediante el profeta Samuel, el Señor instruyó a Saúl que como rey de Israel su curso de acción debía estar regido por la más estricta integridad. Entonces Dios bendeciría su gobierno con prosperidad.

Pero Saúl se negó a hacer de la obediencia a Dios su primera consideración, y de los principios del cielo el gobierno de su conducta. Murió en medio de la deshonra y la desesperación (Id., pág. 1017).


E. G. White

miércoles, 12 de julio de 2017

EL CONOCIMIENTO PRÁCTICO

Según su sabiduría es alabado el hombre; mas el perverso de corazón menospreciado. Prov. 12:8.

La palabra traducida aquí como "sabiduría" o conocimiento, en el texto hebreo original es sékel, que significa literalmente inteligencia para resolver situaciones difíciles, como en el caso de Abigail, ante la insensatez de su esposo Nabal.

Durante mucho tiempo los pastores de Nabal habían pastoreado sus ovejas en los campos de David, donde recibieron seguridad, protección y, muchas veces, comida. Ahora, David y sus hombres, andando por el desierto necesitaron alimento de Nabal -a quien la Biblia describe como "hombre perverso" e "insensato"—, pero él se negó a ayudar a aquel de quien siempre había recibido ayuda.

Esto encolerizó a David y tomando 400 hombres fue allá con el propósito de destruir al ingrato y malvado Nabal. La esposa de este hombre perverso, Abigail, al enterarse de la actitud insensata del marido, salió al encuentro de David, llevando comida en abundancia y consiguió apaciguar la ira del futuro rey de Israel. La Biblia describe a Abigail como una mujer de buen entendimiento, el mismo término que Salomón usa en el proverbio de hoy*

La sabiduría es, entre otras cosas, la capacidad para simplificar la vida hacerla sencilla, ser capaz de evitar problemas y encontrar soluciones. El hombre que actúa de ese modo "será alabado", dice el texto, refiriéndose al resultado natural de vivir con sabiduría.

La mayoría de los problemas que enfrentamos podrían evitarse, especialmente en el terreno de las relaciones humanas. Las relaciones problemáticas desencadenan una vida problemática. Hay personas que son problemas ambulantes. Adonde van siempre "encuentran" problemas, ignorando que son ellas mismas las que crean las dificultades.

¿Cómo distinguir los asuntos de la vida que necesitan ser discutidos o evitados? ¿Cómo saber si vale o no la pena "pelear" por un punto de vista? La sabiduría es la única virtud que nos capacita para saber la diferencia. La sabiduría es un don que Dios concede a los que humildemente lo buscan, con el propósito de seguir sus consejos.

Haz de este día un día de sabias decisiones. Aprende a renunciar, a pedir perdón o a cambiar de rumbo si fuere necesario, porque "según su sabiduría es alabado el hombre; mas el perverso de corazón será menospreciado".

* Cf. 1 Sam. 25:3.


Pr. Alejandro Bullón

domingo, 9 de julio de 2017

RECONÓCELO

Dad a Jehová la gloría debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad. Sal. 29:2.

La alabanza es el instrumento divino para ayudarnos a enfrentar las tormentas de la vida. Los salmos nos muestran eso. La vida de David era una vida de persecución y lucha. Siempre, cuando se sentía abandonado, se preguntaba: "¿Por qué sucede esto conmigo?" Si el poeta Víctor Hugo viviese en los días de David, tal vez respondería: "los ojos no pueden ver bien a Dios, sino a través de lágrimas". Cuando todo anda bien damos por "entendido" que Dios está presente. Es necesario pasar por dificultades para ver al Señor como una realidad.

En el salmo de hoy, David alaba a Dios por la tormenta. La tempestad, el cielo oscuro, los relámpagos y los truenos, en vez de asustarlo, llevaron su espíritu a adorar. Es más, el salmista encontraba motivo para adorar a Dios en todo. En el Salmo 8, alaba por causa de la luna y las estrellas. En el Salmo 19, adora por causa del firmamento y, aquí en el Salmo 29, porque oye el ruido ensordecedor del trueno.

Una vida victoriosa necesita ser una vida de alabanza. La alabanza es la gratitud por la certeza de la existencia del sol, aunque sea de noche, o aunque la tormenta parezca dominar las circunstancias.

En el versículo de hoy encontramos dos imperativos: Dar y adorar. Aunque parecidas, ambas palabras son similares, o tal vez diferentes, o complementarias. Una lleva a la otra.

Dar gloria es reconocer a Dios como Dios, y adorar es someterse a su voluntad. El es Dios y nosotros somos criaturas. El salmista, en un corto salmo, de apenas 11 versículos, reconoce a Dios como Señor 18 veces, y en 7 ocasiones menciona la "voz de Jehová". Su adoración no es solo palabras cargadas de emoción. Es la disposición de obedecer la "voz del Señor". Y cuando tú estás dispuesto a obedecer a Dios no tienes porqué temer delante de las tormentas de la vida. Jesús es tu piloto y llevará tu barco al puerto seguro.

¿Cuáles son los desafíos que tienes por delante hoy? ¿Te sientes pequeño ante las circunstancias? Reconoce a Dios como tu Dios. Acepta ser guiado por él y verás, más pronto de lo que piensas, el sol brillando Otra vez. Y no olvides: "Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad".


Pr. Alejandro Bullón

jueves, 6 de julio de 2017

UNA VOZ DE GOZO

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! (Fil. 4: 4).

El gran apóstol Pablo era firme cuando estaban en juego el deber y los principios, pero la cortesía era un rasgo notable de su personalidad y ésta le daba acceso a la clase más alta de la sociedad. Pablo nunca dudó de la habilidad de Dios o de su buena voluntad para darle la gracia que necesitaba a fin de vivir la vida de cristiano. . . El no vivía bajo una nube de duda, recorriendo a tientas su camino en la bruma y la oscuridad de la incertidumbre, quejándose de privaciones y pruebas. Su voz de gozo, llena de esperanza y valor, resuena a lo largo de todo el trayecto hasta nuestro tiempo. Pablo tenía una experiencia religiosa sana. El amor de Cristo era su gran tema y el poder que lo constreñía y lo gobernaba.

En las circunstancias más desalentadoras, que hubieran tenido una influencia deprimente sobre los cristianos tibios, era firme de corazón, lleno de valor, esperanza y alegría. . .

Se veía en él la misma esperanza y alegría cuando estaba sobre la cubierta del barco, con la tempestad golpeando a su alrededor, y el barco rompiéndose en pedazos. Dio órdenes al comandante del barco y preservó las vidas de todos los que estaban a bordo. Aunque prisionero, fue en realidad el amo del barco, el hombre más libre y más feliz de a bordo. . .

Delante de reyes y dignatarios de la tierra, que tenían su vida en sus manos, no se acobardó porque había dado su vida a Dios y ella estaba oculta en Cristo. Mediante su cortesía, suavizó los corazones de esos hombres vigorosos, de genio violento, malvados y corruptos, tanto de corazón como de vida. . . El comportamiento apropiado, fruto de la verdadera cortesía, marcó toda su conducta. Cuando extendía la mano al hablar, como era su costumbre, el ruido que hacían las cadenas no le causaba vergüenza o turbación. Las consideraba como señales de honor y se regocijaba de poder sufrir por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. . . Su razonamiento era tan claro y convincente que hizo temblar al rey licencioso. . . La gracia, como un ángel de misericordia, hace que su voz se escuche dulce y clara, repitiendo la historia de la cruz, el sin igual amor de Jesús (Signs of the Times, 8-11-1879)


E. G. White

lunes, 3 de julio de 2017

AYUDA DE LOS CIELOS

El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad. Sal. 57:3.

No es difícil romper las cadenas que esclavizan. No es imposible soltar los grillos que paralizan. Sabemos dónde está el problema y encontramos el remedio para ese tipo de opresión.

Pero, ¿cómo luchar contra las cadenas que no vemos? ¿Cómo librarnos de los grillos que, disfrazados de complejos o traumas, paralizan las emociones?

La obra de liberación que el salmista menciona hoy es algo que no está bajo el control humano. "El enviará desde los cielos, y me salvará", dice él.

La liberación divina abarca todas las áreas de la vida. Dios necesita librar al ser humano de las debilidades, de las intenciones torcidas del corazón pecaminoso, de la ignorancia, del prejuicio y de la rebeldía.

El salmista dice en el versículo 4: "Mi vida está entre leones". La mayoría de esos leones estaban dentro de él mismo, atormentándolo todo el tiempo. Los complejos impiden crecer. Sofocan, asfixian y nos llevan a cometer insensateces.

David afirma que encontró ayuda procedente de los cielos. Ese auxilio llegó al afligido, en forma de "misericordia y verdad" o fidelidad, como también se traduce. Ambas cosas son atributos divinos que pueden encontrarse en la persona de Jesucristo.

Cuando el ser humano deja de huir y se deja encontrar por el Señor Jesús, los grillos que le impedían ser feliz son finalmente destruidos.

David vivió esa experiencia de manera dramática. Este salmo fue escrito mientras el salmista se escondía de Saúl, en las cuevas. En aquella ocasión, Saúl estaba en las manos de David, cuyo corazón seguramente cargaba penas y heridas, porque estaba siendo perseguido injustamente. Si matase al rey enemigo, estaría "actuando en consecuencia", pero el gran enemigo del futuro rey de Israel no era Saúl, era él mismo. Necesitaba vencer sus traumas y las heridas que llevaba en el corazón.

De los cielos vino la ayuda en forma de misericordia y fidelidad para librarlo del veneno interior que su alma destilaba.

Ese milagro puede también ocurrir en ti hoy, si clamas en tu corazón: "El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad".


Pr. Alejandro Bullón