jueves, 31 de diciembre de 2009

BAJO SUS ALAS

Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. Juan 15: 20.

No hay mayor evidencia de que Satanás está obrando que cuando los que profesan haber sido santificados para servir a Dios persiguen a sus semejantes porque no creen las mismas doctrinas que ellos sostienen. Estos mismos se lanzarán con furia contra el pueblo de Dios, para declarar que es verdad lo que saben que no lo es. De ese modo pondrán de manifiesto que quien los inspira es el acusador de los hermanos, y asesino de los santos de Dios. Pero si Dios permite que los tiranos nos traten como los sacerdotes trataron a su Hijo, ¿abandonaremos nuestra fe y nos lanzaremos a la perdición? Dios permite que estas cosas nos ocurran, no porque no se preocupe por nosotros, puesto que afirma: "Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos" (Sal. 116: 15).

Con Satanás a la cabeza para imbuirlos de su espíritu, los hombres pueden afligir al pueblo de Dios, causarle dolor y quitarle su vida temporal; pero no pueden tocar la vida que está escondida con Cristo. No nos pertenecemos. En cuerpo y alma hemos sido comprados mediante el precio que se pagó en la cruz del Calvario, y debemos recordar que estamos en las manos de Aquel que nos creó. No importa qué hagan los hombres impíos inspirados por Satanás, debemos descansar en la seguridad de que estamos bajo la protección de Dios y de que él nos va a fortalecer mediante su Espíritu para que podamos persistir. . .

Pronto llegará el momento cuando el Señor diga: "Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación. Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos" (Isa. 26: 20, 21).

Los que aman al Señor no necesitan sorprenderse si los que pretenden ser cristianos se llenan de odio porque no pueden doblegar la conciencia del pueblo de Dios. Dentro de poco comparecerán delante del juez de toda la tierra para dar cuenta del dolor que han causado a los cuerpos y almas de la heredad de Dios (Review and Herald, del 28 de diciembre de 1897).

E. G. White

miércoles, 30 de diciembre de 2009

¡CONQUISTA CORAZONES!

El corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios. Prov. 16:23

Tengo en mis manos un libro titulado Siete secretos para una comunicación persuasiva. Habla de técnicas, de psicología, de los principios que llevan a las personas a tomar decisiones, pero no menciona en ninguna parte lo que el texto bíblico de hoy enseña. El mencionado libro fue publicado en varias lenguas y es comprado y leído por todas las personas interesadas en el campo de las comunicaciones,

El principio bíblico de una comunicación persuasiva es diferente. No consiste en lo que tú hablas, ni con quién hablas, sino que se trata de lo que tú eres. El fundamento de la comunicación poderosa está en el corazón.

“El corazón del sabio hace prudente su boca”, dice el texto. Es lo que tú eres lo que da fuerza a lo que tú dices. Las personas generalmente hacen lo que ven. Escuchan tus palabras, pero siguen tus pisadas. Pueden, por algún motivo, dudar de lo que tú dicçs, pero creerán en la coherencia de tu vida.

Todos los días, en todos los lugares, por voluntad propia o no, estamos vendiendo nuestra imagen. Si las personas compran tu producto, tú te sentirás realizado y feliz. De otro modo, la frustración llenará tu vida de amargura.

Ese tipo de venta es comunicación. Tú eres un comunicador. Estás vivo, estás comunicando, y necesitas ser persuasivo çn lo que haces. Solo que la persuasión no es un asunto de técnica, ni tiene çlichés aprendidos. No tiene nada que ver con gestos o sonrisas prefabricadas. Todo eso es artificial, y tarde o temprano, las personas se dan cuenta.

La persuasión tiene que ver con el corazón y la vida. Tú te encuentras con Jesús. El te transforma, y a partir de ese momento, tú comienzas a vivir con sabiduría. Tu corazón es un manantial de sentimientos nobles, altruistas y genuinos. No es nada pensado. Nada fabricado. Ni estudiado, ni aprendido. Tú simplemente eres lo que Jesús hizo de ti, y eso es un cuadro maravilloso que deslumbra a mucha gente. Tú no te das cuenta. Los otros, sí.

Haz de este día un día de entrega a Jesús. Entrégale el corazón para ser transformado. Llora a sus pies. Cuéntale tus luchas y confía en él, porque “El corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios”.

Pr. Alejandro Bullón

martes, 29 de diciembre de 2009

TRABAJEMOS DE ACUERDO CON CRISTO

La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es ésta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo. Sant. 1: 27.

Nuestra obra será incompleta si no preparamos a otras personas para que sean colaboradoras de Dios, para visitar a las familias y orar por ellas, y para mostrar al mundo lo que Jesús ha hecho por nosotros. La Palabra de Dios declara: "La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es ésta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo". Estas palabras están dirigidas a cada seguidor de Cristo. No sólo el pastor, sino cada alma relacionada con el Señor debe trabajar en su viña. "En esto es glorificado mi Padre - dijo Cristo-, en que llevéis mucho fruto" (Juan 15: 8). Mediante su propia vida Cristo pagó el fervor y la cordial colaboración de cada uno de ustedes. Si no trabajan como fieles misioneros, son desleales al cometido que se les confió, y desilusionan a su Salvador. . .

Dios ha mostrado en su Palabra la única manera como se puede hacer esta tarea. Debemos realizar una obra fervorosa y fiel, para trabajar en favor de las almas como quienes tenemos que dar cuenta. "¡Arrepentíos, arrepentíos!" fue el mensaje que proclamó Juan en el desierto, el mensaje de Cristo a la gente fue: "Si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente" (Luc. 13: 3). Y a los apóstoles se les ordenó que predicaran por todas partes que los hombres debían arrepentirse. El Señor quiere que sus siervos prediquen hoy las antiguas doctrinas del Evangelio: el dolor por el pecado, el arrepentimiento y la confesión. Necesitamos sermones de estilo antiguo, costumbres de estilo antiguo, padres y madres en Israel como los de antes, que posean la ternura de Cristo.

Hay que trabajar con el pecador en forma perseverante, ferviente y sabia, hasta que se dé cuenta de que es transgresor de la ley de Dios y manifieste arrepentimiento hacia el Altísimo y fe hacia nuestro Señor Jesucristo. Cuando el pecador sea consciente de su condición desesperada, y sienta su necesidad del Salvador, acudirá con fe y esperanza al "Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1: 29). Cristo aceptará al alma que acude a él verdaderamente arrepentida. No rechazará el corazón quebrantado. . .

Ya resuena el grito de guerra por todas partes. Avance hacia el frente cada soldado de la cruz, no con suficiencia propia, sino con mansedumbre y humildad de corazón (Signs of the Times, 27 de diciembre de 1899).

E. G. White

lunes, 28 de diciembre de 2009

Dependamos del Señor

Y harán un santuario para mí y yo habitaré en medio de ellos. Éxodo 25:8

Hubo muchas cosas involucradas en la construcción del tabernáculo. Lo importante es que Dios se auto invitó a vivir en medio de su pueblo. Cuando alguien importante nos avisa que viene a visitarnos, hacemos todo lo posible para que esa persona se sienta cómoda y que las cosas estén de acuerdo a su gusto. Aunque hoy ya no se trata de en un tabernáculo visible, la realidad es que Dios quiere estar con cada uno de nosotros siempre. Debemos ser siempre conscientes de que, como en el desierto, la presencia de Dios debe ser visible en todas las facetas de nuestra vida. Este es un principio que no debemos perder de vista: Dios, que quiere estar con nosotros, debe ser visto por todos y en todo momento.

La construcción del tabernáculo supuso un problema importante para Moisés y el pueblo. Escaseaban las personas capacitadas para hacer el trabajo. Había muchos expertos en hacer ladrillos, pero construir un tabernáculo según las especificaciones de Dios requería una destreza artesana fuera de lo común. Pese a ser esclavos sin grandes conocimientos, Dios tuvo a bien usarlos y dar la solución. La insuficiencia puesta humildemente a disposición de Dios puede ser usada por él. Él pide humildad de espíritu y disposición a obedecerlo a pesar de las debilidades e insuficiencias. Aquí hay una gran lección para nosotros hoy: Aprender a depender totalmente de nuestro Señor.

La construcción del tabernáculo enseñó a los antiguos hebreos a confiar en Dios y no en los brazos del hombre.

Resulta digna de imitar la dedicación que pusieron en el trabajo con el fin de acabar la obra del tabernáculo lo antes posible. Algunos argumentaron que, dado que lo que se hacía era la obra de Dios, era lícito trabajar en sábado para terminar pronto. Pero tal noción fue desestimada (RH 28 de octubre de 1902). Por buena e importante que sea la obra, no hay que usar métodos no aprobados por Dios para lograrlo. Esto es un desafío mayor para el pueblo de Dios, porque el fin no justifica los medios.

“Habitaré entre ellos” es una indicación para nosotros hoy también. Los mismos principios se aplican hoy: Seguir la indicación del Señor en humildad, no depender del brazo humano y no usar métodos no aprobados por él.

Éxodo 25:1-27:21; Juan 16:1-33

Pr. Israel Leito

domingo, 27 de diciembre de 2009

UNIDAD

Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Efe. 4: 1-3.

Lean la oración que Cristo ofreció por su pueblo justamente antes de su juicio y su crucifixión. Cristo, en su condición de ser humano, sufrió desilusiones y pruebas. Cuando leo en la Biblia cuántos no quisieron creer que Cristo era el Hijo de Dios, el corazón se me llena de tristeza. Leemos que hasta sus propios hermanos rehusaron creer en él.

Debemos presentar un frente monolítico de unión y fe. Debemos ser fuertes en el Señor con el poder de su gracia. . . Debido a la desunión, el enemigo se introduce y siembra su simiente. Necesitamos conocer la verdad en todos sus aspectos. Necesitamos menos de nuestras propias palabras y más de la Palabra de Dios. Estamos cerca del fin del tiempo, y no podemos permitirnos cometer errores. La verdad alcanzará la victoria. "Amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables" (1 Ped. 3: 8). Debemos poner en práctica la cortesía cristiana. La respuesta suave a la cruel arremetida disipa la ira. . .

Se hiere a Cristo cuando se producen diferencias con tanta facilidad y tan a menudo. Vayan al capítulo 17 de Juan y lean la oración de Cristo, y su ruego de que sus discípulos fueran unidos así como él es uno con el Padre. Deshonramos mucho a Dios cuando consideramos asunto de poca monta sacar a relucir nuestras diferencias. El resultado de esto es que con seguridad debilitamos nuestras propias almas y las de los demás. . .

Cuando ponemos sobre el tapete nuestras propias ideas y opiniones, desviamos a otras personas. Démosle importancia a un sencillo "Así dice Jehová", y seremos colaboradores de Cristo.

"Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante" (Efe. 5: 1, 2). ¡Qué grandes y abarcantes verdades surgen con todo su brillo de la Palabra de Dios, para modelar las mentes y los corazones de acuerdo con la orden de Cristo! Durante la noche escuché estas palabras dirigidas a diversos grupos por el Maestro divino: "Pongan en armonía sus planes, no haya discrepancias entre ustedes". . . (Carta 398, del 26 de diciembre de 1906, dirigida al Dr. D. H. Kress y Sra.).

E. G. White

sábado, 26 de diciembre de 2009

LA PRIMERA DECISIÓN

Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones. Sal 107:6.

La decisión que tomé aquella tarde, me pareció acertada. Estábamos en Terra de Areia, un pequeño pueblo al sur del Brasil. Pensé que si seguíamos aquel atajo de tierra, llegaríamos más rápido a Capáo da Canoa, la playa donde pasaríamos la noche. Mi esposa y mis hijos concordaron con la decisión.

Durante los primeros kilómetros todo iba bien, hasta que llegamos a un camino lleno de pozos y piedras. Se nos dañaron dos ruedas, y no teníamos cómo resolver el problema. Anochecía y estábamos en la carretera solitaria y lejos de cualquier ayuda. “Hijos —dije impaciente—, escoger este camino fue la peor decisión que podríamos haber hecho”. ¡Mentira! En aquellas circunstancias, la peor decisión fue permitir que el desánimo entrase en mi corazón.

Todos los días, en todos los lugares, por diferentes motivos, aparecen problemas. Decidir, es el primer paso hacia la solución. La decisión que tú tomes hoy en relación a cualquier obstáculo, no es sobre lo que vas a hacer, sino sobre lo que vas a pensar. Si escoges el pensamiento equivocado, entrarás en el camino escabroso de la autocompasión. Si tú clamas a Dios y le permites que enriquezca tus pensamientos, estarás en condiciones de ver la solución del problema.

¿Cómo te libra Dios en la hora de la angustia? No necesariamente a través de un milagro. Hay gente que contempla cómo se le va la vida y espera un milagro que nunca sucede. Y la responsabilidad que tú tienes con la misma vida ¿dónde queda? Tú necesitas decidir, aunque la decisión no te lleve inmediatamente hacia la solución del problema.

La reacción natural del ser humano cuando las cosas no salen de la manera que él quiere, es decir: “tuve que hacerlo, no había alternativa”. La realidad es que siempre existe la posibilidad de decidir. Siempre. Inclusive cuando no decides, ya decidiste. Decidiste por la mediocridad y el conformismo, que puede esconderse detrás de la expresión: “Estoy esperando en el Señor”.

El salmo de hoy relata la peregrinación de Israel por el desierto. El pueblo estaba perdido. Cualquier decisión que tomase lo llevaría a la ruina. “Entonces clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones”. Piensa en eso hoy, antes de tomar cualquier decisión.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 25 de diciembre de 2009

EL INEFABLE DON DE DIOS

¡Gracias a Dios por su don inefable! 2 Cor. 9: 15.

Anoche se celebró la Navidad en el tabernáculo [de Battle Creek], y todo salió bien, con modestia, solemnidad y gratitud manifestada en todo lo que se hizo y se dijo, porque Jesús, el Príncipe de la vida, vino a este mundo como el bebé de Belén para ofrecerse por nuestros pecados. Vino para cumplir las predicciones de los profetas y videntes a quienes había instruido para que comunicaran y cumplieran los consejos del cielo, y para que al cumplir la gran misión que era su obra, se verificara el cumplimiento de sus propias palabras. Y por eso cada alma se encuentra bajo la más solemne obligación de agradecer a Dios porque Jesús, el Redentor del mundo, se ha comprometido a lograr la plena salvación de cada hijo e hija de Adán. Sólo a sí mismos se podrán culpar si no aceptan el don celestial. El sacrificio era amplio, y en plena armonía con la justicia y el honor de la santa ley de Dios. El inocente sufrió por el culpable, y esto debiera despertar la gratitud más plena.

A las diez y media [del 25 de diciembre] hablé a los que se habían reunido en el tabernáculo. El Señor puso en mis labios palabras fervientes. Traté de presentar este asunto a la luz de la Palabra de Dios, es a saber, que la obra en favor de la salvación de las almas no debe descansar sólo sobre los pastores, sino sobre cada ser humano a quien Dios haya encargado esta tarea. La obra del Señor debe ser realizada por los miembros vivientes del cuerpo de Cristo, y para el cumplimiento de la gran comisión divina hay que educar a cada cual para que haga su parte en la conversión de las almas. Los ha incorporado al ejército del Señor, no para que lo pasen bien, no para que vean cómo entretenerse, sino para soportar pruebas como fieles soldados de la cruz de Cristo. Cada recluta debe hacer su parte, debe ser vigilante, valeroso y leal. Después de hablar unos cincuenta minutos se dieron excelentes testimonios.

Al volver a casa invitamos a cenar a Fred Walling, el hijo de mi sobrina, su esposa, su suegra y sus dos hijitos, un bebé de tres meses y un chico de seis años. Eran peregrinos y pobres y necesitaban un poco de ánimo (Diario, Manuscrito 24, del 25 de diciembre de 1889).

E. G. White

jueves, 24 de diciembre de 2009

Jehová es mi pastor

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco,y me les doy vida eterna;y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Juan 10:27

El debate en el templo entre Cristo y los escribas y fariseos nos enseñan grandes lecciones. Sin embargo una de las más importantes es pasada por alto muy a menudo. Es la actitud de las ovejas. Si bien se cree que los animales no tienen conciencia y no piensan como nosotros, Cristo aquí revela que las ovejas . pueden identificar la voz del pastor.

La vida de las ovejas es una vida de dependencia. El pastor es el todo para ellas. Las conducirá Junto a aguas de reposo, las llevará a pastos verdes, las protegerá de las fieras, y si alguna se extravía, puede estar segura que es de tal importancia para el pastor, que este dejará a las noventa y nueve para ir en busca de la extraviada. La gran verdad es que la oveja puede estar totalmente tranquila y confiada, porque el pastor está para servirlas. En cambio, todo lo que el pastor pide es que “reconozcan mi voz': Jesús usó esta ilustración porque había la necesidad no solamente de mostrar el valor de una oveja, sino también de mostrar lo malos pastores que eran algunos. “Los fariseos acababan de echar a uno del redil porque había osado testificar del poder de Cristo. Habían excomulgado a un alma a la cual el verdadero Pastor estaba atrayendo. Así habían demostrado que desconocían la obra a ellos encomendada, y que eran indignos del cargo de pastores del rebaño” (DTG 443).

Hoy debemos recordar que ovejas somos de su prado; por lo tanto, su voz nos es de vital importancia, sobre todo en momentos de peligro, cuando una orden directa tiene que ser obedecida de inmediato, porque puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Los hijos de Dios debemos poder identificar su voz.

En un país donde estaban a punto de promulgar una ley restrictiva, amigos en altos puestos sugirieron a la dirección de la Iglesia que dispensase a los miembros para que pudieran hacer o no ciertas cosas. Sabiamente, el presidente indicó que “es asunto de conciencia, y que la iglesia no puede entremeterse entre la persona y su Dios". Llegará el momento en la vida de cada uno que todo lo que tenemos para seguir es la voz del pastor divino. Si la conocemos hoy, la podremos reconocer entonces.

Pr. Israel Leito

miércoles, 23 de diciembre de 2009

EL SIGNIFICADO DEL SÁBADO

"Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo" (Gén. 2: 1, 2).

La filosofía humana declara que para la creación del mundo se necesitó un período indefinido de tiempo. ¿Presenta Dios el asunto en esta forma? No; él dice: "Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días [no seis períodos indefinidos de tiempo; porque entonces no habría manera posible en que el hombre pudiera observar el día especificado en el cuarto mandamiento) hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó, y reposó". Leed por favor cuidadosamente el quinto capítulo de Deuteronomio. Dios dice de nuevo: "Acordarte has [no olvides] del día del reposo, para santificarlo... Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó".

Sin embargo, teniendo ante ellos los oráculos vivientes, aquellos que pretenden predicar la Palabra, presentan las suposiciones de mentes humanas, las máximas y los mandamientos de hombres. Anulan la ley de Dios por sus tradiciones. Los sofismas, como el que dice que el mundo ha sido creado en un período indefinido de tiempo, es uno de los engaños satánicos. Dios habla a la familia humana en un lenguaje que ésta puede comprender. El no deja el tema tan indefinido que los seres humanos puedan acomodarlo a sus teorías. Cuando el Señor declara que hizo el mundo en seis días y descansó en el séptimo, hace referencia a días de veinticuatro horas, que él ha señalado con la salida y la puesta del sol.

Dios no presentaría la sentencia de muerte por la desobediencia con respecto al sábado, a menos que hubiera presentado antes a los hombres una comprensión clara del asunto. Después que hubo creado a nuestro mundo y al hombre, él miró la obra que había realizado, y declaró que era muy buena. Y cuando los fundamentos de la tierra fueron colocados, el fundamento del sábado también lo fue. "Cuando las estrellas todas del alba alababan, y se regocijaban todos los hijos de Dios", Dios vio que el sábado era esencial para el hombre, aun en el Paraíso. Al darle el sábado al hombre, Dios consideró su salud física y espiritual.

Dios hizo al mundo en seis días literales, y en el séptimo día descansó de toda su obra que había hecho. Así ha dado al hombre seis días en los cuales trabajar... Al poner aparte así el sábado, Dios dio al mundo un monumento con memorativo. No apartó un día y cualquier día de los siete, sino un día específico, el séptimo día. Y al observar el sábado, manifestamos que reconocemos a Dios como el Ser vivo, el Creador de los cielos y la tierra (Carta 31, 1898).

E. G. White

martes, 22 de diciembre de 2009

IGNOMMA Y VERGÜENZA

Cuando viene el impío, viene también el menosprecio, y con el deshonrador la afrenta. Prov. 18:3.

En el libro de Proverbios, la sabiduría y la insensatez son los únicos caminos que el hombre tiene ante sí. Tiene que escoger uno. No decidir es ya caminar por la senda de la insensatez. Al insensato la Biblia lo llama tonto y loco. La palabra hebrea para insensato es enél, que significa “falto de sabiduría”. No hay tragedia mayor que la falta de sabiduría.

El insensato cree que sabe todo y que no necesita que nadie le enseñe, y mucho menos si la enseñanza viene de un Dios al que no puede ver ni tocar. Obra tontamente. No tiene conciencia de sus actos. Se enorgullece y se yana- gloria de ellos.

Según el proverbio de hoy, el fin del insensato es vergüenza e ignominia. El tiempo se encarga de exponer su triste realidad ante las personas. Lo hizo con Saúl, el rey loco de Israel que despreció los consejos divinos y vivió una vida insensata, acabando derrotado por sus enemigos. Un día, estos cortaron y colgaron el cuerpo sin cabeza del insensato rey en el muro de Bet-sán, para que todas las personas lo vieran.*

Contrariamente a la vida del insensato, el sabio es aquel que escucha y sigue los consejos divinos. Al sabio, Dios lo libra de la vergüenza y de la ignominia. Lo exalta y lo coloca en las alturas de la tierra.

Si Dios es la fuente de la sabiduría, la persona es sabia sólo cuando vive en permanente compañerismo con él. Esa es la importancia de buscarlo en oración y meditación diaria. Pasar tiempo con Jesús no es perder tiempo. De él viene la inspiración, la sabiduría y la fuerza para vencer.

¿Necesitas sabiduría para tu matrimonio? ¿La necesitas en la vida, en los negocios, en el empleo, en tus relaciones humanas, como padre, como hijo, o simplemente como ser humano? Abre el corazón a Jesús y pídele su orientación para las difíciles situaciones que necesitas enfrentar hoy. Si lo haces así, todo va a salir bien. Si no, acuérdate que “Cuando viene el impío, viene también el menosprecio, y con el deshonrador la afrenta”.
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1 Samuel 31:9,10

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 21 de diciembre de 2009

RECUERDO DEL CONFLICTO

"Y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector" (Eze. 28:16).

Estoy escribiendo en forma más completa El conflicto de los siglos, que contiene la historia de la caída de Satanás y narra la introducción del pecado en nuestro mundo. Tengo ahora una noción más clara que antes de la gran controversia entre Cristo, el Príncipe de la luz, y Satanás, el príncipe de las tinieblas. Al considerar las diversas estratagemas de Satanás destinadas a arruinar a los que caen y hacerlos semejantes a él, un transgresor de la ley de Dios, desearía que los ángeles de Dios vinieran a la tierra y expusieran este tema con toda su importancia.

Siento una intensa preocupación por quienes voluntariamente se apartan de la luz, del conocimiento y de la ley de Dios. Del mismo modo que Adán y Eva creyeron en la mentira de Satanás, "Seréis como dioses"; así también estas almas abrigan la esperanza de alcanzar las alturas por la desobediencia, y conquistar una posición de privilegio. Estoy tan ansiosa que, mientras otros duermen, paso horas en oración para que Dios se manifieste poderosamente a fin de romper este hechizo fatal que cautiva a las mentes humanas y las conduzca con sencillez a los pies de la cruz del Calvario. Sólo me apacigua el pensamiento de que estas almas han sido compradas por la sangre del Señor Jesús. Podemos amar a estas almas, pero sólo el Calvario testifica cuánto las ama el Señor. Y esta no es una obra nuestra, sino divina.

Nosotros únicamente somos instrumentos en las manos del Señor, para hacer su voluntad y no la nuestra. Contemplamos los que desprecian al Espíritu de gracia y temblamos por ellos. Nos entristecemos y desilusionamos porque vemos que son desleales para con Dios y su verdad y al pensar en Jesús, quien las compró con su propia sangre, ese dolor se profundiza aún más. Daríamos hasta nuestras posesiones materiales a fin de salvar un alma, pero no podemos hacer esto. Porque aunque ofreciéramos nuestra vida misma para salvar un alma, este sacrificio sería en vano.

El mayor sacrificio se realizó en la vida, la misión y la muerte de Jesucristo. ¡Oh si la mente humana considerase la grandeza de este sacrificio! Entonces podría comprender la grandeza de la salvación (Testimonies for the Church, tomo 5, págs. 625, 626).

E. G. White

domingo, 20 de diciembre de 2009

¿Cuántos dioses más necesitas para creer?

Jehová dijo a Moisés: “Mira, yo te he constituido como dios para Faraón y tu hermano Aaron sera tu profeta. Exodo 7:1

En el mundo de los negocios existe el dicho de que “el cliente siempre tiene razón": Sin embargo, se dice que para los japoneses, que están cerca de conquistar el comercio mundial, la relación cliente-ven dedor se expresa con la idea de que “el cliente es Dios' ¡tan importante lo ven!

En su mundo, y comparado con los más destacados miembros de aquella sociedad, Faraón era descollante Ni siquiera Moisés podía compararse con todo el boato de su corte. Pero Moisés tenía una misión encomendada por el Señor, quien hizo de su siervo un dios para Faraón, Aunque en los contactos iniciales entre ambos personajes Faraón cuestionó la existencia de Dios, su arrogante pregunta, basada en la ignorancia, acabó quedando en nada con el paso del tiempo, pues el rey egipcio, tras una serie de reveses incontrovertibles, acabó reconociendo que hay un Dios en el cielo cuyas órdenes deben ser acatadas.

La magnanimidad de Dios no debiera ser tomada nunca como debilidad. Que él suplique tiernamente al pecador no es razón para cuestionar su existencia. Faraón necesitó un “dios” para acabar viendo la luz. ¿Cuántos dioses son necesarios para convencernos de la realidad del Dios del cielo? Si abrimos nuestro corazón al Dios del cielo, no se necesitan más dioses para convencernos de la realidad del Señor. Hoy se presenta ante nosotros un nuevo día en el que podemos definir nuestra relación con Dios. Conscientes de ello, tenemos una nueva oportunidad de afianzar nuestra creencia en un solo Dios, porque sus obras en nuestra vida son incontrovertibles.

“La vida no es un juego; está llena de solemne importancia, cargada de responsabilidades eternas. Cuando consideremos la vida desde este punto de vista, nos daremos cuenta de nuestra necesidad de ayuda divina. Sentiremos vigorosamente la convicción de que una vida sin Cristo será una vida de completo fracaso; pero si Jesús habita en nosotros, viviremos para un propósito. Entonces comprenderemos que sin el poder de la gracia y el Espíritu de Dios, no podemos alcanzar la elevada norma que él ha colocado delante de nosotros” (RH 22 de septiembre de 1891).

Éxodo 7:1-8:32;Juan 9:1-41

Pr. Israel Leito

sábado, 19 de diciembre de 2009

PONIENDO A UN LADO LA AUTORIDAD DIVINA

"Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario" (Eze. 28:18).

Lucifer no apreció como don de su Creador los altos honores que Dios le había conferido, y no sintió gratitud alguna. Se glorificaba de su belleza y elevación, y aspiraba a ser igual a Dios. Era amado y reverenciado por la hueste celestial. Los ángeles se deleitaban en ejecutar sus órdenes, y estaba revestido de sabiduría y gloria sobre todos ellos. Sin embargo, el Hijo de Dios era el Soberano reconocido del cielo, y gozaba de la misma autoridad y poder que el Padre. Cristo tomaba parte en todos los consejos de Dios, mientras que a Lucifer no le era permitido entrar en los designios divinos. Y este ángel poderoso se preguntaba por qué había de tener Cristo la supremacía y recibir más honra que él. (El conflicto de los siglos pág. 549).

El usurpador continuó justificandose hasta el mismo fin del conflicto en el cielo. Cuando se anunció que junto con todos sus simpatizantes debía ser expulsado de las moradas de gloria, entonces el caudillo rebelde atrevidamente expresó su desprecio por la ley del Creador. Condenó los estatutos divinos como una restricción de la libertad de sus seguidores y declaró que tenía el propósito de conseguir que la ley fuera abolida. Unánimemente, Satanás y su hueste echaron toda la culpa de su rebelión a Cristo, declarando que si no hubieran sido reprobados, nunca se habrían rebelado.

La rebelión de Satanás habría de ser una lección para el universo a través de todos los siglos venideros, un testimonio perpetuo de la naturaleza y de los terribles resultados del pecado. La operación del gobierno de Satanás, sus efectos tanto sobre los hombres como sobre los ángeles, demostrarían cuál es el inevitable fruto de desechar la autoridad divina. Testificarían que el bienestar de todas las criaturas que Dios ha hecho depende de la existencia del gobierno divino y de su ley. De modo que la historia de este terrible ensayo de rebelión habría de ser una salvaguardia perpetua para todos los seres santos inteligentes, para impedir que fueran engañados en cuanto a la naturaleza de la transgresión, para librarles de cometer pecado y sufrir su castigo.

Dios puede retirar de los impenitentes las prendas de su maravillosa misericordia y amor en cualquier momento. ¡Ojalá los seres humanos pudieran considerar cuál será el resultado inevitable de su ingratitud hacia Dios y de su menosprecio de la dádiva infinita de Cristo para nuestro mundo! Si continúan amando la transgresión más que la obediencia, las actuales bendiciones y la gran misericordia de Dios que ahora disfrutan, pero que no aprecian, finalmente se convertirán en la causa de su ruina eterna (Manuscrito 125, 1907).

E. G. White

viernes, 18 de diciembre de 2009

ODIA EL MAL

Los que amáis a Jehová, aborreced el mak él guarda las almas de sus santos; de mano de los impíos los libra. Sal. 97:10.

Mucha gente, al leer este texto, piensa que es una orden arbitraria de un Dios intransigente. La orden es “aborreced el mal”. Lo peor todavía, es que viene acompañada de un aparente chantaje emocional: “Los que amáis”. Los que ven este texto desde este prisma, se olvidan de leer las dos promesas que el texto presenta: “él guarda las almas de sus santos; de mano de los impíos los libra”. Ningún consejo divino es arbitrario. Sus órdenes muestran el camino de la felicidad.

¿De qué manera el “amar a Dios y apartarse del mal” guarda el alma de una persona? El mundo inconsciente es misterioso. Hay ocasiones cuando el hombre consciente es poseído por el miedo, no consigue administrar una situación dolorosa, y se escode; pero el inconsciente no tiene a dónde huir. El encara las situaciones más dolorosas y reacciona muchas veces a través de males físicos y emocionales. Por tanto, una persona que dice amar a Dios y no se aparta del mal, tarde o temprano, va a ver en su cuerpo o en sus emociones, las heridas que su vida incoherente le produce.

Cuando Dios aconseja a los que dicen andar en sus caminos, que detesten el mal, no está, simplemente, dando una orden arbitraria, sino que está preocupado por la felicidad de ellos.

La promesa es “guarda las almas de sus santos; de mano de los impíos los libra”. ¿A qué impíos se refiere? En el evangelio de San Mateo está registrada la parábola del deudor que fue perdonado, pero que luego él, a su vez, no quiso perdonar. La condenación para él fue: “Entonces el señor, enojado, le entregó a los verdugos”.* Aquel siervo malo fue entregado a sus verdugos porque no había coherencia en su vida. En el texto de hoy, Dios promete a los coherentes librarlos de la mano de sus enemigos, verdugos o fantasmas interiores que perturban el alma de aquel que dice amar a Dios y no se aparta del mal.

Hoy es un nuevo día. Gracias a Dios que cada amanecer trae una nueva oportunidad. Haz de este día, con la ayuda de Dios, un día de coherencia y de victoria. Toma en serio el consejo divino para una vida feliz: “Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; él guarda las almas de sus santos; de mano de los impíos los libra”.
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*Mat 18:34.

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 17 de diciembre de 2009

ADORAD AL CREADOR Y REDENTOR

"Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás" (Mat. 4:10).

Los que obedecen serán bendecidos por Dios. El Señor promete que bendecirá a sus hijos, sus tierras y todo lo que toquen sus manos. ¿Crees que Satanás permitirá todo esto sin antes luchar por controlarlo todo?

El enemigo trabaja tan aguda y decididamente ahora como lo hizo en el Edén a fin de conquistar las mentes de Adán y Eva. La gente se congrega bajo su estandarte y él los envuelve con su poder. Pero todo aquel que comprende que el carácter de la ley de Dios as inmutable, estará del lado de Cristo. Si Dios hubiera cambiado un solo precepto de su ley con el fin de alcanzar a la humanidad caída, jamás hubiera sido necesario que Jesucristo viniese a dar su vida por nosotros.

¿Acaso Jesús murió para que la humanidad rindiese homenaje a los ídolos en vez de adorar a Dios, siendo que el mandamiento dice: "Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás"? "En el principio creó Dios los cielos y la tierra", ¿entonces qué? "Y reposó el día séptimo... y lo santificó" y lo entregó para que lo observes como un recordativo de Dios, un monumento que conmemora que él es el Dios viviente que hizo los cielos y la tierra en la que habitamos. El Señor creó los encumbrados árboles y recubrió de colores cada flor y les dio sus matices; hizo a los seres humanos y les dio el sábado. ¿Con qué propósito? Lo entregó para Adán y su progenie; el sábado era un regalo para toda generación futura. Si ellos hubieran obedecido el cuarto mandamiento, nunca hubiese habido un infiel en el mundo, porque el sábado testifica que él hizo "los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay"...

Sus manos están sobre las obras creadas. Entonces, ¿te resulta extraño que el diablo quiera invalidar la ley de Dios que es la norma de su carácter? Esta será la norma en el juicio cuando los libros se abran y cada ser humano sea juzgado de acuerdo a sus obras. Y los nombres escritos -¿cómo dice el Señor?- en las palmas de las manos te tengo esculpida". En ellas están grabadas las mareas de la crucifixión. La humanidad es propiedad divina; le pertenecen a Dios por creación y redención.

¿Qué le entregamos a Satanás cuando aceptamos que la ley de Dios debe ser abrogada? Le ofrecemos el universo entero, un Dios defectuoso, un Dios que hizo una ley tan imperfecta que finalmente debió invalidarla. Eso es lo que Satanás quiere. ¿Podemos trabajar en algún otro lado que no sea al lado del Señor? (Manuscrito 10, 1894).

E. G. White

miércoles, 16 de diciembre de 2009

¿En qué ocupas tu tiempo?

Cada uno se fue a su casa y Jesús se fue al monte de los Olivos Juan 1:53; 8:1

La oración es parte integral de las victorias del cristiano. Después de un largo día de labor y confrontación, los líderes religiosos y Jesús partieron a lugares diferentes a pasar la noche. Lo que ocurrió en esa noche es de mucha importancia, siendo que afectó la historia del día siguiente. Jesús se encaminó al monte de los Olivos, su lugar predilecto para orar y meditar. Los líderes, en cambio, fueron a sus casas. Las actividades del día siguiente nos dan una indicación de que no se fueron simplemente a dormir, sino a planear estrategias para buscar cómo sorprender a Jesús con preguntas y situaciones de las que esperaban que no le fuese posible escapar.

La malicia de su corazón no les permitió recapacitar y reconocer que Jesús era el Mesías esperado y que ellos tenían la oportunidad de aceptar la salvación que él les vino a ofrecer. Más bien, como dice la Palabra de Dios, dedicaron el tiempo para maquinar maldad sobre sus camas, “Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y cuando llega la mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder!” (Miq. 2:1). Vinieron con todas sus armas, con una mujer con quien muchos de ellos también habían pecado. Parecía que la trampa tendida a Jesús no tenía escapatoria. Pero Jesús, aparte de ser el Cristo, había pasado toda la noche en oración. Tales momentos de oración siempre lo fortalecían y le daban más vigor para seguir haciendo la obra que estaba haciendo.

¿Qué permitimos que ocupe nuestra mente en nuestro tiempo libre? Bien se ha dicho que “la mente desocupada es taller de Satanás' La forma como pasamos nuestro tiempo libre o los momentos de asueto servirá o bien para fortalecernos espiritualmente, o será causa de mayor debilidad cuando llegue el momento de crisis. Jesús se dedicó a orar, dejándonos con ello un ejemplo incomparable.

Las palabras que dirigió a sus discípulos con ocasión de su última sesión de oración en aquel lugar todavía tienen valor para nuestros tiempos: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mat. 26:41). Usemos nuestro tiempo para siempre elevar una oración al Padre, pidiendo fortaleza para resistir el mal y triunfar en el bien para gloria de su nombre.

Exodo 5:1-6:30; Juan 8:1-59

Pr. Israel Leito

martes, 15 de diciembre de 2009

POR SUS FRUTOS

"Así que, por sus frutos los conoceréis" (Mat. 7:20).

Cuando los servidores de Dios recurren a la acusación, adoptan el principio de Satanás para echar fuera a Satanás. Esto no tendrá éxito. Por el contrario, Satanás lo tendrá. El enemigo trabaja sobre las mentes humanas inculcando principios fraudulentos. Estos serán adoptados y ejecutados por quienes pretenden ser leales y fieles al gobierno divino. ¿Cómo podemos saber que son mentirosos y desleales? "Por sus frutos los conoceréis".

El Señor vio la forma como Satanás usa su poder y estableció la verdad en contraste con la falsedad. Vez tras vez, durante el conflicto de los siglos, Satanás estuvo a punto de ser convencido y de admitir su error. Pero aquellos a quienes había engañado estaban preparados para acusarlo de haberlos abandonado. ¿Qué podía hacer? ¿Someterse a Dios o continuar en el engaño? Satanás decidió negar la verdad y refugiarse en la distorsión y la falsificación. El Señor permitió que Satanás continuara en su curso de acción y demostrara sus principios.

Dios afirmó su posición, mantuvo consigo los mundos no caídos y el universo celestial, pero el precio fue terrible. Su Hijo fue entregado como víctima de Satanás. El Señor Jesucristo reveló un carácter completamente opuesto al de Satanás. Así como el sumo Sacerdote se despojaba de sus espléndidas vestiduras sacerdotales y oficiaba con las vestiduras de lino blanco propias del Sacerdote común, así también Cristo se despojó a sí mismo y tomando forma de siervo se ofreció personalmente, siendo sacerdote y al mismo tiempo la víctima expiatoria.

Pero, al ocasionar la muerte del Soberano del cielo, Satanás asestó un golpe mortal a sus propios objetivos. La muerte del Hijo de Dios determinó que la muerte de Satanás fuera inevitable. Se le permitió que continuase hasta que su administración quedara expuesta ante los mundos no caídos y ante el universo celestial. Al derramar la sangre del Hijo de Dios, perdió toda simpatía y se reveló ante todos como mentiroso, ladrón y asesino.

Dios ve que este mismo curso de acción se sigue en el mundo entero. Los hombres y las mujeres concurren al lugar en que la ruta se divide hacia el bien o hacia el mal. Miles y miles de seres se revisten de lo que creen que es un disfraz impenetrable y eligen la senda del mal. Dios no fuerza a nadie. El permite que todos elijan libremente. Pero ha dicho: "Por sus frutos los conoceréis". El Señor no dará por sabios a quienes no puedan distinguir entre un árbol que produce frutos venenosos y un olivo (Manuscrito 57, 1896).

E. G. White

lunes, 14 de diciembre de 2009

HABLA CON DULZURA

El sabio de corazón es llamado prudente, y la dulzura de labios aumenta el saber Prov. 16:21.

¡Palabras! ¡Palabras! ¡Palabras! “Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”,* dijo Jesús un día, dirigiéndose a un grupo de religiosos que usaban el instrumento llamado “palabra” para destruir vidas. Hoy viene Salomón y dice: “la dulzura de labios aumenta el saber”.

Los fariseos a quienes Jesús se dirigía aquel día, tal vez no estaban airados al hablar, pero ciertamente estaban completamente equivocados en la manera de decir las cosas. Y si es verdad que “de la abundancia del corazón habla la boca”, entonces el problema de los fariseos no estaba en la boca, sino en el corazón.

El otro día fui al médico. Me preguntó qué sentía. Le dije que me estaba sintiendo cansado físicamente. El médico me hizo sentar y dijo: “Abra la boca y muéstreme la lengua”. Dentro de mí pensé: “Qué tiene que ver el cansancio físico que estoy sintiendo con mi lengua?”

En la vida espiritual, también es así. La lengua, el modo como usamos la palabra, revela lo que hay en el corazón. Si tú no tienes una experiencia viva con Dios y él no puso en orden tu mundo interior, ¿cómo pueden tus palabras ser dulces y edificantes?

En el versículo de hoy, el autor comienza diciendo: “El sabio de corazón...” y después menciona la dulzura de la palabra. Se confirma así la relación directa entre el corazón y las cosas que decimos y cómo las decimos.

Hubo un hombre en el primer siglo, que usaba sus palabras y actitudes para atacar y perseguir a los cristianos. Un día, en camino hacia Damasco, se encontró con Jesús y a partir de ese instante su boca se transformó en un instrumento para anunciar las buenas nuevas de salvación. Su nombre era Saulo de Tarso. Transformando, pasó a llamarse Pablo.

Todos podemos encontrarnos diariamente con Jesús, y ser sabios. El corazón del hombre sabio es un manantial de bendiciones. Sus palabras son agua fresca para aliviar el cansancio de la gente que sufre por causa de las presiones de este mundo injusto.

¿Te gustaría ser un manantial de bendiciones? ¿Podrías proponerte en tu corazón usar tus palabras, consciente y decididamente, para curar heridas, aliviar dolores y restaurar a los tristes? Acuérdate que: “El sabio de corazón es llamado prudente, y la dulzura de labios aumenta el saber”.
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* Mat. 12:37

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 13 de diciembre de 2009

NO HAY EXCUSA PARA EL PECADO

"Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste la sabiduría a causa de tu esplendor" (Eze. 28:17).

El pecado de Lucifer es inexplicable. Satanás actuó deslealmente con Dios. Sus quejas y murmuraciones despertaron simpatías en medio de las huestes angélicas y muchos adoptaron la misma actitud. ¿Cómo deshizo el Señor la fuerza de estas acusaciones?

A causa de la influencia de las acusaciones de Satanás, Dios decidió no tratar al enemigo en la forma que lo merecía. El tentador proyectaría la culpa de sus acciones sobre algunos de sus subordinados. Intentaría dar la apariencia de que si todo hubiera ocurrido según su propio juicio, esta manifestación de rebelión se habría evitado.

El poder condenador de Satanás lo conduciría a instituir una teoría de justicia inconsistente con la misericordia. Él afirma ser la voz y el poder de Dios. Sostiene que sus decisiones son justas, puras y sin fallas. Es así como asume su postura desde el asiento del juicio declarando que sus pronunciamientos son infalibles. Pero su justicia carente de misericordia no es más que una falsificación de la verdadera justicia: algo que Dios aborrece.

Pero, ¿cómo podría saber el universo que Lucifer no es un líder justo y confiable? Ante ellos parece ser justo. No pueden ver, como Dios lo hace, más allá de la apariencia exterior. Tampoco conocen como Dios conoce. La labor de desenmascararlo y demostrar ante las huestes angélicas que sus juicios no son los de Dios, que él ha establecido su propia norma, exponiéndose así a la justa indignación divina, crearía una condición que debía ser evitada.

Por causa del poder engañador de Satanás muchos ángeles abandonaron su fidelidad a Dios. Dios es justo y recto. Satanás estaba equivocado y no tenía duda alguna de su error. Ahora debía escoger, o se sometía a la autoridad divina o mentía para sostener su posición. Por medio de falacias y engaños logró cierta ventaja que no se prolongó por mucho tiempo. Dios no miente, él se mueve en forma recta. Es posible que Lucifer diga la verdad cuando conviene a sus propósitos, pero será sinuoso y deshonesto para evitar la humillación y la derrota...

Satanás logró triunfar en aparente superioridad, pero por medio de engaños escondió su verdadero carácter y objetivo. No se podía presentar de una vez ante el universo el verdadero carácter de Satanás. Era necesario permitir que continuara su inescrupuloso y fraudulento curso de acción hasta que se revelara como acusador, engañador, mentiroso y asesino. En el acto final, Satanás perdería todo el afecto del universo leal. La muerte del Hijo de Dios desenmascaró por completo al engañador (Carta 16a, 1892).

E. G. White

sábado, 12 de diciembre de 2009

Yo te seguiré, ¡oh Cristo!

Y le dijeron sus hermanos: “Sal de aquí y vete a Judea, para que también tus disdpulos vean las obras quehaces. Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo Juan 7:3,4.

Las razones de seguir a Cristo varían de persona en persona. Muchos vienen por los panes y los peces; otros, por pura gratitud, le dicen “muéstrame dónde moras': con la intención de estar siempre con él. Otros siguen a Cristo por el amor mostrado por el Salvador. Y muchos porque creen firmemente en él como Redentor.

Los hermanos de Jesús tenían sus propias razones para seguirle. No era precisamente porque creyesen en él, sino porque, como los discípulos, también tenían sueños de grandeza temporal. Esperando lograr así lo que no habían obtenido hasta entonces, lo desafiaron para que se revelase al mundo.

“Yo te seguiré, ¡oh Cristo!” es un himno conocido que entonamos sobre todo en momentos de bautismos o de un llamado al altar, pero es muy apropiado considerar las palabras de este canto cada día. La pregunta que se debe hacer es: “Y yo, ¿por qué sigo a Cristo? ¿Qué espero yo sacar de esa relación? ¿Lo estoy siguiendo por los panes y los peces o lo hago porque es mi Salvador?”
Están también los que no creen en él ni desean dar un solo paso para ser usados por el Señor para la testificación al mundo. El amor por las ganancias terrenales hace que los hijos de Dios controlados por la avaricia se nieguen a testificar y prefieran que el mismo Cristo vaya o que mande a otro.

“El tentador ofrece siempre ganancia y honores mundanos para apartar a los hombres del servicio de Dios. Les dice que sus escrúpulos excesivos les impiden alcanzar prosperidad. Así muchos se dejan desviar de la senda de una estricta integridad. Después de cometer una mala acción les resulta más fácil cometer otra, y se vuelven cada vez más presuntuosos. Una vez que se hayan entregado al dominio de la codicia y a la ambición de poder se atreverán a hacer las cosas más terribles. Muchos se lisonjean creyendo que por un tiempo pueden apartarse de la probidad estricta... y que, después de haber logrado su fin, podrán cambiar de conducta cuando quieran. Los tales se enredan en los lazos de Satanás, de los que rara vez escapan” (PP 468, 469). xodo 3:1-4:31;Juan 7:1-53

Pr. Israel Leito

viernes, 11 de diciembre de 2009

UN TRÁGICO CAMBIO

"Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él" (Juan 8:44).

Al referirse a Satanás, Cristo dijo: "No ha permanecido en la verdad". Hubo un momento cuando Satanás mantuvo una relación con Dios, Jesucristo y los santos ángeles. Se lo enalteció en los cielos e irradiaba la luz y la gloria que provenían del Padre y el Hijo, pero llegó a ser desleal y perdió su santidad y su posición como querubín protector. Llegó a oponerse a Dios, apostató y se lo excluyó del cielo. Estableció su imperio y plantó el estandarte de su rebelión contra la ley de Jehová. Invitó a las fuerzas del mal a agruparse en torno a su bandera con el fin de establecer una desesperada confederación maligna para luchar contra el Dios del cielo. Luchó con perseverancia y determinación para perpetuar su rebelión y hacer que los miembros de la familia humana se apartasen de la verdad de la Biblia y se pusieran bajo su estandarte.

Tan pronto como el Señor, por medio de Jesucristo, creó nuestro mundo y colocó a Adán y Eva en el Jardín del Edén, Satanás proclamó su propósito de transformar a su semejanza a los padres de la humanidad y enrolarlos en las filas de su rebelión. El enemigo estaba decidido a borrar la imagen de Dios de toda descendencia humana a implantar la suya propia en lugar de la divina. Y con el fin de lograr sus propósitos adoptó métodos de engaño. Se lo llamó el padre de mentira, acusador de Dios y de quienes son leales a él y asesino desde el principio. Utilizó todo medio disponible con el fin de lograr que Adán y Eva cooperaran con él en la apostasía y logró introducir la rebelión en nuestro mundo.

Toda la vasta y compleja maquinaria de las agencias del mal se ha puesto en acción en estos últimos días. Generación tras generación, época tras época, Satanás ha reunido a los instrumentos humanos por medio de quienes ejecuta sus propósitos diabólicos con el fin de imponer sus planes y estratagemas en la tierra. La putrefacta fuente de maldad ha fluido continuamente a través de la sociedad humana. Al ser incapaz de destronar al Altísimo, Satanás ha atribuido a Dios sus propias características y ha reclamado para sí los atributos divinos. Es un engañador y por medio de su agudeza sinuosa, de sus prácticas tramposas, ha orientado hacia él todo el honor y la honra que los seres humanos deben brindarle a Dios y ha interpuesto su trono satánico entre los adoradores humanos y el divino Padre (Manuscrito 39, 1894).

E. G. White

jueves, 10 de diciembre de 2009

ES NECESARIO CONTINUAR

Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos. Prov. 3:1.

La vida es un proceso de aprendizaje. No se limita a un período de tiempo, ni al seguimiento de un calendario académico. El aprendizaje es diario, constante y permanente. Dejar de aprender es dejar de vivir. Viven bien los que aprenden bien, y aprenden bien los que tienen como maestro a Alguien que no puede fallar. Jesús es ese Maestro.

Muchas veces, dirigiendo mi automóvil en una ciudad desconocida, tuve que detenerme para buscar orientación. Algunas veces me indicaron el camino equivocado. Me llevó tiempo descubrir el error y cambiar la dirección. Nerviosismo, enfado y frustración fueron las consecuencias.

En el proverbio de hoy, el Señor se presenta como el gran Maestro de la vida. Es el padre preocupado por la felicidad del hijo. “Hijo mío, no te olvides de mi ley”, aconseja. Lo que más quiere Dios es que tú seas un hombre o mujer que aprende cómo ser feliz.

El mayor problema en el proceso del aprendizaje es el olvido. Tú estudias con dedicación, pero a la hora del examen parece que todo desaparece de tu mente. Tú te olvidas. No recuerdas y eres reprobado.

La vida está llena de exámenes, de pruebas. Pasarlas exitosamente es garantía de felicidad. En esos momentos es muy importante “recordar” todo lo que te fue enseñado y tomar decisiones acertadas.

Es interesante notar que Salomón relaciona el aprendizaje con el corazón. “Hijo mío, no te olvides” dice. Evidentemente, aquí apela a las facultades de la mente, pero enseguida añade que “tu corazón guarde mis mandamientos”. Esta es una referencia explícita a los sentimientos. Es que el ser humano es una unidad indivisible. Mente, corazón y cuerpo no pueden separarse. No basta creer en Dios, es necesario obedecer. Saber es fundamental, sentir es básico.

Si el aprendizaje es un proceso, no te desanimes. Mientras vivas estarás en condiciones de aprender. A veces con lágrimas y dolor, otras veces con alegría y satisfacción. Tropezando unas veces en las piedras del camino, o levantándote y sacudiéndote e1 polvo. Pero es imperioso continuar, porque la vida es así. Por eso, Dios afirma: “Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos”.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 9 de diciembre de 2009

LA NUEVA CREACIÓN

"Entonces Dios contempló todo lo que había hecho, y vio que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana, el día sexto" (Gén. 1:31)

¡Cuán hermosa era la tierra cuando salió de las manos de su Creador! Dios presentó delante del universo un mundo en el que su minuciosa mirada no pudo encontrar mancha ni error, defecto ni imperfección. Cada parte de su creación ocupó el lugar que se le asignó, respondiendo de este modo al propósito para el cual fue creada. Al igual que las piezas de una maquinaría, todo funcionaba en perfecta armonía. La paz y el regocijo santo llenaron la tierra. No había turbación ni conflicto. Ninguna enfermedad afligía al hombre ni a la bestia y el reino vegetal se manifestaba libre de mancha y corrupción. Dios contempló la obra de sus manos forjada por Cristo y declaró que todo era "bueno en gran manera". El Señor contemplaba un mundo perfecto, sin rastro de pecado ni imperfección.

Pero sobrevino un cambio. Satanás tentó a Adán y él cayó. Aquel que en el cielo había manifestado su deslealtad y fue expulsado, dio informes mentirosos de Dios a los seres creados y ellos lo escucharon y creyeron. Y el pecado entró en el mundo y con el pecado, la muerte. Al trabajar para Dios, hoy sufrimos las consecuencias de la deslealtad de nuestros primeros padres, y hasta el fin de la historia de este mundo nuestras labores serán más y más fatigosas (Carta 23, 1903).

Satanás había hecho de los hombres y mujeres sus prisioneros y los reclamaba como súbditos. Cristo sabía que ningún ser creado sería capaz de ser el intercesor del hombre, y él mismo entró en el fiero conflicto y luchó contra Satanás. El unigénito Hijo de Dios era el único que podía librar a los que estaban sujetos a Satanás por el pecado de Adán.

El Hijo de Dios accedió a que Satanás probara todas sus estratagemas contra él. El enemigo había tentado a los ángeles en el cielo, y después al primer Adán. Este cayó, y Satanás supuso que tendría éxito en entrampar a Cristo después que asumiera la humanidad. Toda la hueste caída contempló esta lucha como la oportunidad de obtener la supremacía sobre Cristo. Habían anhelado tener la ocasión de mostrar su enemistad contra Dios. Cuando los labios del Maestro fueron sellados por la muerte, Satanás y sus ángeles imaginaron que habían obtenido la victoria.

Fue el sentimiento de que pasaba sobre él la culpabilidad del mundo entero lo que produjo en Cristo una angustia indecible. En esta lucha mortal el Hijo de Dios podía depender únicamente de su Padre celestial; todo fue por la fe. Él mismo era el rescate, el don dado para la liberación de los cautivos. Por su propio brazo había traído salvación a los hijos de los hombres, pero ¡a qué costo para sí mismo! (Manuscrito 125, 1901).

E. G. White

martes, 8 de diciembre de 2009

Antes, es preciso obedecer a Dios

Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida abs niños. Éxodo 1:17.

En la vida de todo cristiano puede llegar el momento de adoptar decisiones éticas que pueden afectar a la salvación de la persona. Puede tratarse de situaciones tan delicadas como la que enfrentaban las parteras en Egipto, o puede ser algo tan simple como tener que decidir si actuar con honestidad o no. Lo interesante del caso es que toda situación ética es fácil mientras no se tenga que vivir día a día.

Alguien ha dicho: “Es más fácil morir por Cristo que vivir por él': Vivir la vida cristiana como el Señor espera no es fácil estando en el reino del enemigo.

Las parteras asumieron un riesgo enorme, porque podían ser delatadas y traicionadas. Pero, con todo, escogieron ser fieles a su conciencia y no cometer infanticidio. El acto de no matar a los niños hebreos era una intervención directa de Dios, porque al exterminar a los niños se acabaría la posibilidad de que el Mesías naciera y no habríamos sido salvos. Dios intervino para preservar su plan de la salvación.

De las parteras, que de una manera u otra tuvieron que ver con la preservación de la vida de Moisés, se puede decir con toda propiedad que escogieron sufrir con el pueblo de Dios. La fidelidad de ellas fue premiada posteriormente, porque la Biblia nos dice que “Dios hizo bien a las parteras” (Exo. 1:20).

Es importante vivir con el Señor hoy para poder hacer frente a las tentaciones del futuro, cuando nuestra fe será probada severamente. Hay hermanos que ya están pasando por esa prueba tanto colectiva como individualmente. Que nuestra oración sea a favor de los que sufren persecución por su fe. Uniones enteras de la iglesia están enfrentando situaciones difíciles a causa de la fe que profesan.

“Hemos de reconocer los gobiernos humanos como instituciones ordenadas por Dios mismo, y enseñar la obediencia a ellos como un deber sagrado, dentro de su legítima esfera. Pero cuando sus demandas estén en pugna con las de Dios, hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres. La palabra de Dios debe ser reconocida sobre toda otra legislación humana... La corona de Cristo ha de ser elevada por sobre las diademas de los potentados terrenales” (FV243).

Éxodo 1:1-2:25; Juan 6:1-71

Pr. Israel Leito

lunes, 7 de diciembre de 2009

"DIOS ES AMOR"

"Dios es amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios en él" (1 Juan 4:16).

"Dios es amor." Su naturaleza y su ley son amor. Lo han sido siempre, y lo serán para siempre. "El Alto y Sublime, el que habita la eternidad", cuyos "caminos son eternos," no cambia. En él "no hay mudanza, ni sombra de variación" (Isa. 57:15; Hab. 3:6; Sant. 1:17).

Cada manifestación del poder creador es una expresión del amor infinito. La soberanía de Dios encierra plenitud de bendiciones para todos los seres creados...

La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la rebelión y la total extirpación del pecado, es también una demostración del inmutable amor de Dios.

El soberano del universo no estaba solo en su obra benéfica. Tuvo un compañero, un colaborador que podía apreciar sus designios, y que podía compartir su regocijo al brindar felicidad a los seres creados. "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios". Cristo, el Verbo, el Unigénito de Dios, era uno solo con el Padre eterno, uno solo en naturaleza, en carácter y en propósitos; era el único ser que podía penetrar en todos los designios y fines de Dios...

El Padre obró por medio de su Hijo en la creación de todos los seres celestiales. "Porque por él fueron criadas todas las cosas... sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue criado por él y para él". Los ángeles son los ministros de Dios, que, irradiando la luz que constantemente dimana de la presencia de él y valiéndose de sus rápidas alas, se apresuran a ejecutar la voluntad de Dios. Pero el Hijo, el Ungido de Dios, "la misma imagen de su sustancia", "el resplandor de su gloria" y sostenedor de" todas las cosas con la palabra de su potencia", tiene la supremacía sobre todos ellos. Un "trono de gloria, excelso desde el principio", era el lugar de su santuario; una "vara de equidad", el cetro de su reino. "Alabanza y magnificencia delante de él: fortaleza y gloria en su santuario". "Misericordia y verdad van delante de tu rostro".

Siendo la ley del amor el fundamento del gobierno de Dios, la felicidad de todos los seres inteligentes depende de su perfecto acuerdo con los grandes principios de justicia de esa ley. Dios desea de todas sus criaturas el servicio que nace del amor, de la comprensión y del aprecio de su carácter. No halla placer en una obediencia forzada, y otorga a todos libre albedrío para que puedan servirle voluntariamente (Patriarcas y profetas, págs. 11-13).

E. G. White

domingo, 6 de diciembre de 2009

MÁS GRANDE QUE LOS CIELOS

Porque más grande que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad. Sal 108:4.

La a noche nunca le pareció tan oscura y triste como aquella noche. Las tinieblas eran densas no solamente afuera. Dentro de sí la oscuridad era más tenebrosa: tristeza, vacío, desesperanza, confusión. ¿Qué sentido tenía vivir de esa manera? La belleza física, que era causa de admiración, parecía una maldición. Lo que al principio le parecía apenas sed loca de aventura, hoy era un tobogán que la llevaba en dirección a la muerte.

De repente, en la oscuridad brilló la luz. Inesperada, milagrosa, súbita. Vino en forma de música. Notas maravillosas que la trasladaron a un mundo desconocido. Palabras que describían su trágica experiencia, terminaron trayendo esperanza a su angustiado corazón.

Mientras salía del estadio, aquella noche, ella corrió a mi lado y emocionada casi gritó su gratitud. Lloraba. Sentía que las lágrimas lavaban su alma. Había mucha basura e inesperadamente se sentía perdonada. “Gracias por hablarme del amor de Dios —dijo—. Nunca pensé que la misericordia divina fuese tan grande”.

¡Ah, misericordia divina! ¿Qué sería de ti y de mí si el amor de Dios no fuese más grande que los cielos?

Los cielos son usados muchas veces para expresar la inmensidad de la vastedad. Los cielos no pueden ser medidos. Es algo que la mente humana no puede entender. En el texto de hoy, el salmista expresa que la misericordia es más grande todavía que los cielos.

La misericordia de Dios hace que no recibamos lo que merecemos. Nos libra de la consecuencia fatal del pecado, que es la muerte. Todos pecamos y por lo tanto, merecemos morir. Constantemente, a cada instante, estamos tomando decisiones equivocadas. Buscando el bien, escogemos el mal y comenzamos a morir. Por su misericordia, el Señor quita de nosotros la sentencia de muerte. Por eso, haz de este día, un día de gratitud. Olvida el pasado, vive el presente con sabiduría y mira al futuro con esperanza, aunque las cosas parezcan escapar a tu control. A pesar de que el dolor golpee a la puerta de tu corazón y te asfixie, cree en el amor de Dios. “Porque más grande que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad”.

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 5 de diciembre de 2009

EL PLAN DE DIOS PARA M

Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder? (Isa. 14: 27).

El mensaje de esperanza y misericordia debe ser proclamado hasta los últimos confines de la tierra. Todo aquel que quiera puede extender la mano, asirse de la fortaleza de Dios, reconciliarse con él y obtener paz. Ya no deben quedar los paganos envueltos en oscuridad de medianoche. La lobreguez debe desaparecer ante los brillantes rayos del Sol de justicia.

Cristo ha tomado toda medida necesaria para que su iglesia sea un cuerpo transformado, iluminado por la Luz del mundo, en posesión de la gloria de Emanuel. El se propone que todo cristiano esté rodeado de una atmósfera espiritual de luz y de paz. Desea que revelemos su gozo en nuestra vida. . .

Cristo viene con poder y grande gloria. . . Entonces los redimidos de entre los hombres recibirán la herencia que se les prometió. Así obtendrá un cumplimiento literal el propósito de Dios para con Israel. El hombre no puede impedir que se cumpla la voluntad de Dios. Aun en medio de las manifestaciones del mal, los propósitos de Dios han estado avanzando constantemente hacia su realización (Profetas y Reyes, págs. 531, 532).

Dios mira el interior de la diminuta semilla que él mismo formó, y ve en ella la hermosa flor, el arbusto o el altivo y copudo árbol. Así también ve las posibilidades de cada ser humano. Estamos en este mundo con algún fin. Dios nos ha comunicado su plan para nuestra vida y desea que alcancemos el más alto nivel de desarrollo. . .

Desea que la juventud desarrolle todas sus facultades, y que las ponga en ejercicio activo. . . Para ello consideren a Cristo como el modelo según el cual deben formarse. La santa ambición que Cristo manifestó en su vida debe moverlos a ellos también, es a saber, la de dejar mejor el mundo por haber vivido en él. Esta es la obra a la cual han sido llamados (El Ministerio de Curación, págs. 309, 310).

Debéis ahora. . . relacionaros con la sociedad y la vida en una forma que responda al propósito que tuvo Dios al crearos (Mensajes para los jóvenes, págs. 33, 34).

E. G. White

viernes, 4 de diciembre de 2009

Presta atención a los despreciados y desdichados

Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Juan 5:6


Es responsabilidad del cristiano imitar a su maestro. Claro que no todo tiene que consistir en milagros. Estos son para ocasiones especiales y no para jactarse de poseer el don del Señor. El Señor pide de sus hijos una actitud que refleje la actitud de Cristo. Lo ocurrido en el estanque comúnmente queda limitado al milagro, a la confrontación con los líderes religiosos, a los excesos de estos en la observancia del sábado, y al odio que sentían hacia Jesús.

Sin embargo hay algo que no se debe pasar por alto ni nunca ser olvidado: Jesús fue movido por la compasión. Si hay algo que todos podemos hacer es tener un corazón compasivo hasta hacia quienes no lo merecen. El enfermo de Betesda no merecía la compasión de nadie; muchos de sus sufrimientos eran resultado de su propia forma de ser.

“Pero el Salvador vio un caso de miseria suprema... Su enfermedad era en gran parte resultado de su propio pecado y considerada como juicio de Dios. Solo y sin amigos, sintiéndose privado de la misericordia de Dios, el enfermo había sufrido largos años” (DTG 172).

Era una persona difícil, no tenía amigos, estaba en la miseria y a punto de ser uno más de tantos que acababan muriendo allí. Pero Jesús fue movido a compasión pese a que el hombre no lo merecía. Todos podemos y debemos dar una mano a las personas desesperadas y a las no tan desesperadas que se encuentran a nuestro alrededor.

La motivación de Jesús fue su espíritu compasivo. Sus seguidores debemos hacer exactamente esto: buscar a una persona, a alguien en cuya vida podemos entrar sin que ellos lo esperen, sin que lo merezcan, y mostrar compasión y misericordia. ¡Cuántos cristianos hoy pueden demostrar un acto de bondad y ayudar a una persona necesitada! ¡Qué bonito sería que, al final del día, todos pudiéramos decir: “Gracias, Señor, por permitirme ser de ayuda hoy a una persona”!

“Él no contempla sin sentir compasión al alma postrada a sus pies como un temeroso suplicante, y no dejará de alzarme... Él llegó a ser el Abogado del hombre. Ha levantado a los que creen en él y ha puesto un tesoro de bendiciones a su disposición” (LC 79).

Génesis 49:1-50:26; Juan 5:1-47

Pr. Ismael Leito

jueves, 3 de diciembre de 2009

LAS PRIMERAS COSAS EN PRIMER LUGAR

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (Mat. 6: 33).

Esta promesa nunca fallará. No podemos gozar el favor de Dios a menos que cumplamos las condiciones que requiere para conceder su favor. Al hacerlo así, nos vendrá esa paz, esa satisfacción y esa sabiduría que el mundo no puede dar ni quitar. La humildad de la mente y el corazón agradecido nos elevarán sobre pruebas insignificantes y reales dificultades. Cuanto menos fervientes, enérgicos y atentos estemos en el servicio del Señor, tanto más la mente estará ocupada en el yo, convirtiendo hormigueros en montañas de dificultades. . .

La carga de la obra de Dios, puesta sobre Moisés, lo hizo un hombre de poder. Mientras pastoreó durante tantos años los rebaños de Jetro, obtuvo una experiencia que le enseñó la verdadera humildad. . . La orden de liberar a Israel parecía abrumadora, pero, en el temor de Dios, Moisés aceptó el encargo. Observad el resultado: no rebajó la tarea al nivel de su imperfección, sino que con la fuerza de Dios realizó los esfuerzos más fervientes para elevarse y santificarse para su sagrada misión.

Si Moisés hubiera esperado que Dios hiciese el trabajo por él, nunca hubiera estado preparado para su posición de confianza. La luz del cielo vendrá a los que sienten necesidad de ella y que la buscan como tesoros escondidos. Pero si nos hundimos en un estado de inactividad, permitiendo que nos gobierne el poder de Satanás, Dios no nos enviará su inspiración. A menos que ejercitemos al máximo las facultades que Dios nos ha dado, siempre seremos débiles e ineficientes. Se necesita mucha oración y el ejercicio más vigoroso de la mente si queremos estar preparados para realizar el trabajo que Dios nos confíe. Muchos nunca alcanzan la posición que podrían ocupar porque esperan que Dios haga para ellos lo que él les ha dado capacidad de hacer por sí mismos. Todos los que hayan de ser útiles en esta vida deben pasar por la escuela de la disciplina mental y moral más severa, y entonces Dios los ayudará combinando el poder divino con el esfuerzo humano. . .

Los hábitos equivocados no son vencidos por un solo esfuerzo. Sólo mediante una lucha larga y penosa se domina al yo (Testimonies, tomo 4, págs. 610-612).

E. G. White

miércoles, 2 de diciembre de 2009

DIOS AMA LA JUSTICIA

La gloria del rey ama el juicio; tú confirmarás la rectitud tú has hecho en Jacob juicio y justicia. Sal. 99:4.

Estás triste porque alguien cometió una injusticia contra ti? Piensa en el consejo bíblico de hoy. Vivimos en un mundo de injusticias. A cada rato tú te encuentras con situaciones que rebelan tu espíritu. Los jueces yerran. No tanto por incapacidad, sino por la fragilidad de las leyes humanas. El que tiene dinero contrata abogados expertos que se aferran a una letra de la misma ley, para burlar la justicia.

Esta conducta de injusticia que permea nuestra cultura, nos hace de alguna forma, también injustos. ¿Quién no trata de obtener ventaja de cualquier circunstancia? ¿Quién no se ve tentado a burlar, aunque sea levemente, las normas establecidas para la convivencia sana de la sociedad?
El poder hace a las personas más injustas todavía. Alguien dijo: “Si tú quieres conocer de verdad a una persona, entrégale el poder”. Y es verdad, el poder confunde, ofusca la visión, distorsiona el carácter, o tal vez crea las condiciones propicias para que la verdadera personalidad se revele.

En el texto de hoy, el salmista menciona a Dios como poder, justicia y equidad. Dios es la ftiente de la verdadera justicia. Es imposible ejercer justicia sin el temor de Dios. Es inútil querer practicar justicia, separado de Dios.

Lejos de Dios, el poder hace que la persona sea injusta, abusiva y arbitraria. Cualquier poder que no proviene de Dios, es destructivo y subyugador. El verdadero líder no es aquel que ejerce el poder sobre sus liderados, sino aquel que administra el poder para hacerlos felices. Entonces ellos lo seguirán voluntariamente.

Así fue como Jesús conquistó el corazón de la humanidad. El hecho de ser Dios le daría el derecho a obligar a todo el mundo a seguirlo, pero él murió como siervo y con su muerte conquistó multitudes. De un puñado de seguidores, en la hora de su muerte, nacieron millones que hoy lo siguen espontáneamente.

¿Para qué sirve tener el poder en las manos? ¿Qué tipo de líder eres tú? ¿Hacia dónde vas? ¿Qué pretendes? ¿Cuáles son los objetivos de tu vida?

Antes de iniciar tus actividades hoy, dile a Dios en tu corazón: “La gloria del rey ama el juicio; tú confirmarás la rectitud; tú has hecho en Jacob juicio y justicia”.

Pr. Alejandro Bullón

martes, 1 de diciembre de 2009

TODO LO PUEDO EN CRISTO

En el día que temo, yo en ti confío. (Sal. 56: 3).

Solamente la sensación de la presencia de Dios puede desvanecer el temor que, para el niño tímido, haría de la vida una carga. Grabe él en su memoria la promesa: "Asienta campamento el ángel de Jehová en derredor de los que le temen, y los defiende" (Sal. 34: 7). Lea la maravillosa historia de Eliseo cuando estaba en la ciudad de la montaña y había entre él y el ejército de enemigos armados un círculo poderoso de ángeles celestiales. Lea cómo apareció el ángel de Dios a Pedro cuando estaba en la prisión, condenado a muerte; cómo lo sacó en salvo, pasando por entre los guardianes armados y las macizas puertas de hierro con sus cerrojos y barrotes.

Lea la escena desarrollada en el mar, cuando Pablo el prisionero, en viaje al lugar donde iba a ser juzgado y ejecutado, dirigió a los soldados y marineros náufragos, abatidos por el trabajo, la vigilancia y el ayuno, grandes palabras de valor y esperanza: "Os exhorto a que tengáis buen ánimo; porque no habrá pérdida de vida alguna de entre vosotros. . . Porque estuvo junto a mí esta noche un ángel de Dios, de quien soy y a quien sirvo, el cual decía: No temas, Pablo; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí que Dios te ha dado a todos los que navegan contigo". Con fe en esta promesa, Pablo aseguró a sus compañeros: "No se perderá un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros". Así ocurrió. Por el hecho de estar en ese buque un hombre por medio del cual Dios podía obrar, toda la carga de soldados y marineros paganos se salvó. "Todos escaparon salvos a tierra".

No fueron escritas estas cosas únicamente para que las leamos y nos asombremos, sino para que la misma fe que obró en los siervos de Dios de antaño, obre en nosotros. Dondequiera que haya corazones llenos de fe que sirvan de conducto a su poder, no será menos notable su modo de obrar ahora que entonces.

A los que, por faltarles confianza propia, son inducidos a esquivar el cuidado y la responsabilidad, enséñeseles a confiar en Dios. Así más de uno que de otro modo no sería más que una cifra en el mundo, tal vez una carga impotente, podrá decir con el apóstol Pablo: "Todo lo puedo, en Cristo que me fortalece" (Fil. 4: 13) (La Educación, págs. 249, 250).

E. G. White

lunes, 30 de noviembre de 2009

Depende más de tu Dios

Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: "Heme aquí". (Génesis 46:2)

Es asombroso ver cómo Dios nos ayuda vez tras vez en visiones de noche, para entender que dependemos de él y que no debemos cometer el error de tratar de darle la mano con artimañas humanas, con métodos no santificados, aunque la lógica parezca darnos la razón.

Cuando Jacob engañó a su padre para lograr la primogenitura, puso de manifiesto como nunca antes el verdadero significado de su nombre: suplantador, engañador. Sufrió amargas consecuencias por su impostura. Años después, como señal de perdón, el Señor le dio un nuevo nombre. Ya no sería conocido como Jacob, sino como Israel. Sin embargo, encontramos que, en varias ocasiones significativas posteriores, cuando Dios se dirige a él, lo llama por el nombre antiguo, el nombre que a él le habría gustado olvidar.

Así, al darle la recomendación de bajar a Egipto, el Señor quería darle la seguridad que no iría solo, que podía confiar plenamente en la promesa divina de hacerle una gran nación. Otra vez, cuando Jacob estaba en su lecho de muerte, el Señor lo llama por su antiguo nombre y no el nuevo nombre de perdón y aceptación. No era que Dios no cumpliera la promesa de olvidar su pasado negativo. Al repetir el nombre, Dios le estaba diciendo que no había necesidad de mentir para conseguir la primogenitura.

En momentos imposibles, parece más fácil ir por nuestro propio camino y tomar decisiones que no incluyen ni a Dios, ni sus métodos ni su dirección. Hay una cosa que el cristiano debe hacer siempre: preguntarse si las cosas que está haciendo, o la dirección que quiere tomar, cuentan con la aprobación de Dios. Debemos vivir siempre pidiéndole que revele su voluntad en nuestra vida, y estar dispuestos a esperar en Jehová, pues él hará. “Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra” (Sal. 37:9). Es una firme promesa, no solo para el futuro, sino para la vida presente, igual que Isaías 40:31: “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán' Al dirigirse a Jacob como Jacob y no como Israel en los momentos más significativos de su vida, el Señor nos recuerda a todos que sus métodos son siempre mejores que los métodos humanos.

Génesis 46:1-48:22; Juan 4:1-54

Pr. Israel Leito

domingo, 29 de noviembre de 2009

A DIOS SEA LA GLORIA

Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová. (Sal. 113: 3).

La Biblia tiene poco que decir en alabanza de los hombres. Dedica poco espacio a relatar las virtudes hasta de los mejores hombres que jamás hayan vivido. Este silencio no deja de tener su propósito y su lección. Todas las buenas cualidades que poseen los hombres son dones de Dios; realizan sus buenas acciones por la gracia de Dios manifestada en Cristo. Como lo deben todo a Dios, la gloria de cuanto son y hacen le pertenece sólo a él; ellos no son sino instrumentos en sus manos. Además, según todas las lecciones de la historia bíblica, es peligroso alabar o ensalzar a los hombres; pues si uno llega a perder de vista su total dependencia de Dios, y a confiar en su propia fortaleza, caerá seguramente. El hombre lucha con enemigos que son más fuertes que él. . . Es imposible que nosotros, con nuestra propia fortaleza, sostengamos el conflicto; y todo lo que aleje a nuestra mente de Dios, todo lo que induzca al ensalzamiento o a la dependencia de sí, prepara seguramente nuestra caída. El tenor de la Biblia está destinado a inculcarnos desconfianza en el poder humano y a fomentar nuestra confianza en el poder divino (Patriarcas y Profetas, pág. 775).

El alma verdaderamente convertida es iluminada de lo alto. . . Sus palabras, sus motivos, sus acciones, pueden ser mal interpretados y falseados, pero no le importa porque tiene intereses más importantes en juego. . . No ambiciona la ostentación; no anhela la alabanza de los hombres. Su esperanza está en el cielo, y se mantiene rectamente, con la vista fija en Jesús. Hace el bien porque es justo (Testimonies, tomo 5, pág. 569).

Por sus obras buenas, los seguidores de Cristo deben dar gloria, no a sí mismos, sino al que les ha dado gracia y poder para obrar. Toda obra buena se cumple solamente por el Espíritu Santo, y éste es dado para glorificar, no al que lo recibe, sino al Dador. Cuando la luz de Cristo brille en el alma, los labios darán alabanzas y gracias a Dios. Nuestras oraciones, nuestro cumplimiento del deber, nuestra benevolencia, nuestro sacrificio personal, no serán el tema de nuestros pensamientos ni de nuestra conversación. Jesús será magnificado, el yo se esconderá y se verá que Cristo es todo en todos (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 69).

E. G. White

sábado, 28 de noviembre de 2009

¡OFRECELE LO MEJOR!

La dádiva del hombre le ensancha el camino y le lleva delante de los grandes. Prov. 18:16.

Ofrecer un presente a una autoridad o recibir un presente, si tú estás en una posición de influencia, puede ser mal visto. El soborno es un mecanismo inmoral que se usa para conseguir un favor y hasta para comprar la conciencia. Evidentemente, el texto bíblico no se está refiriendo a este tipo de presente.

En las tierras bíblicas nunca se hablaba con una autoridad real sin llevarle un regalo. Era el símbolo del respeto. Acercarse a una persona con investidura de rey, sin llevar nada, con las manos vacías, sería temerario.

Hagamos ahora una transferencia de todo esto para Dios. Cada vez que nos aproximamos a él, debemos hacerlo con una actitud de respeto y sumisión. Por supuesto, el mayor presente que él espera de sus criaturas es un corazón dispuesto a adorarlo. Cualquier otra cosa que tú le ofrezcas, es apenas expresión de lo que el corazón está sintiendo.

Hay dos extremos peligrosos. Por un lado, creer que es posible comprar los favores divinos con oro o plata. Por el otro, pensar que a Dios no le importa la actitud con la cual tú te acercas a él.
En los tiempos de Malaquías, las personas pensaban de esa manera. Por eso, Dios les dijo: “El hijo honra al padre, y el siervo a su señor, si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? [...] Y cuando ofrecéis e1 animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos”.*

¿Qué tipo de presente le estás ofreciendo tú a Dios? ¿Con qué tipo de actitud lo buscas? Un corazón humilde y dispuesto a obedecer sus consejos nunca será defraudado. Jesús está siempre dispuesto a escuchar la oración sincera de sus hijos.

¿Pensaste ya que tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo? Y si es con tu cuerpo que tú sirves al Señor, ¿no sería el momento de rever la manera como cuidas tu cuerpo? Haz eso hoy, porque “la dádiva del hombre le ensancha el camino y le lleva delante de los grandes”.

* Mal. 1:6-8.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 27 de noviembre de 2009

"HASTA AQUÍ NOS HA AYUDADO JEHOVÁ"

Alabad a Jehová, invocad su nombre; dad a conocer sus obras en los pueblos. Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas. (Sal. 105: 1, 2).

El trato de Dios con su pueblo debe mencionarse con frecuencia. ¡Cuán a menudo levantó el Señor, en su trato con el antiguo Israel, los hijos del camino! A fin de que no olvidasen la historia pasada, ordenó a Moisés que inmortalizase esos acontecimientos en cantos, a fin de que los padres pudiesen enseñárselos a sus hijos. Habían de levantar monumentos recordativos bien a la vista. Debían esmerarse para conservarlos, a fin de que cuando los niños preguntasen acerca de esas cosas, les pudiesen repetir toda la historia. Así eran recordados el trato providencial y la señalada bondad y misericordia de Dios en su cuidado y liberación de su pueblo. Se nos exhorta a traer "a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sufristeis gran combate de aflicciones" (Heb. 10: 32). El Señor ha obrado como un Dios realizador de prodigios en favor de su pueblo en esta generación. . . Necesitamos relatar a menudo la bondad de Dios y alabarle por sus obras admirables" (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 30, 31).

No perdáis pues vuestra confianza, sino tened firme seguridad, más firme que nunca antes. "¡Hasta aquí nos ha ayudado Jehová! " (1 Sam. 7: 12) y nos ayudará hasta el fin. Miremos los monumentos conmemorativos de lo que Dios ha hecho para confortarnos y salvarnos de la mano del destructor. Tengamos siempre presentes todas las tiernas misericordias que Dios nos ha mostrado: las lágrimas que ha enjugado, las penas que ha quitado, las ansiedades que ha alejado, los temores que ha disipado, las necesidades que ha suplido, las bendiciones que ha derramado, fortificándonos así a nosotros mismos, para todo lo que está delante de nosotros en el resto de nuestra peregrinación.

No podemos menos que prever nuevas perplejidades en el conflicto venidero, pero podemos mirar hacia lo pasado tanto como hacia lo futuro, y decir: "¡ Hasta aquí nos ha ayudado Jehová!" "Según tus días serán tus fuerzas". La prueba no excederá a la fuerza que se nos dé para soportarla. Así que sigamos con nuestro trabajo dondequiera lo hallemos, sabiendo que para cualquier cosa que venga, él nos dará fuerza proporcionada a la prueba (El Camino a Cristo, pág. 127).

E. G. White

jueves, 26 de noviembre de 2009

¿Qué nos hace reconocer a Jesús?

Este vino a Jesús de noche, y le dijo: ‘Rabi sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, sino está Dios con él': Juan 3:2.

No había pasado mucho tiempo desde el inicio del I ministerio de Jesús cuando ya muchos dirigentes de su país se posicionaron en su contra. Aunque formaba parte de ese grupo dirigente, Nicodemo no compartía su animadversión hacia Jesús. Había oído y posiblemente visto algunos de los milagros que no dejaban lugar a dudas de que Jesús era alguien fuera de serie, alguien como nunca antes hubo en la experiencia de la nación.

Hay quien piensa que, en un intento de anticiparse a un posible conflicto abierto con el sanedrín, Nicodemo, apoyado probablemente por otros de sensibilidad similar a la suya, se habría prestado a “negociar” una salida honrosa donde ni el sanedrín ni Jesús perderían, y en la que ambos podrían salir victoriosos. Quizá su deseo inicial fuese que Jesús se uniese a ellos como un “gran maestro", mientras que ellos podían seguir ocupándose de lo que entendían que eran sus menesteres. ¡Qué equivocado estaba! Jesús no estaba en el negocio de llegar a componendas con el pecado y tampoco tenía interés en los puestos honoríficos que quisieran ofrecerle.

Jesús le explicó a Nicodemo la razón por la que estaba en el mundo: salvar al pecador de su pecado. Él y otros dirigentes reconocían a Jesús por los milagros, pero Jesús le mostró que el propósito esencial de su misión iba mucho más allá de la originalidad del contenido o de lo novedoso de sus métodos de enseñanza, pues se centraba en la salvación que había venido a dar al mundo. Las enseñanzas de Jesús eran importantes; los milagros eran fulminantes para zanjar cualquier controversia; pero el hecho de que muriese por nosotros sobrepasa cualquier otra enseñanza y es el milagro de milagros. No solo enseñó como ningún hombre, sino que murió como ningún otro, y por su muerte hizo lo que nadie jamás ha hecho ni hará: regalarnos la salvación. Reconozcámosle por sus hechos más que por sus enseñanzas y milagros.

“La enseñanza de Jesús inculcaba de la manera más comprensible y sencilla las ideas más trascendentales y las verdades más sublimes, de modo que “los que eran del común del pueblo le oían de buena gana” (COES 121).

Génesis 44:1-45:28; Juan 3:1-30

Pr. Israel Leito

miércoles, 25 de noviembre de 2009

A SOLAS CON DIOS

No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí el diablo echará algunos de vosotros en la cárcel, para que seas probados. . . Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida. (Apoc. 2: 10).

Por decreto del emperador, [Juan] fue desterrado a la isla de Patmos, condenado "por la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo" (Apoc. 1:9).Sus enemigos pensaron que allí no se haría sentir más su influencia, y que finalmente moriría de penurias y angustias.

Patmos, una isla árida y rocosa del mar Egeo, había sido escogida por las autoridades romanas para desterrar allí a los criminales; pero para el siervo de Dios esa lóbrega residencia llegó a ser la puerta del cielo. Allí, alejado de las bulliciosas actividades de la vida, y de sus intensas labores de años anteriores, disfrutó de la compañía de Dios, de Cristo y de los ángeles del cielo, y de ellos recibió instrucciones para guiar a la iglesia de todo tiempo futuro... Entre los riscos y rocas de Patmos, Juan mantuvo comunión con su Hacedor. Repasó su vida pasada, y, al pensar en las bendiciones que había recibido, la paz llenó su corazón. . .

En su aislado hogar, Juan estaba en condiciones, como nunca antes, de estudiar más de cerca las manifestaciones del poder divino, conforme están registradas en el libro de la naturaleza y en las páginas de la inspiración. . . En años anteriores sus ojos habían observado colinas cubiertas de bosques, verdes valles, llanuras llenas de frutales; y en las hermosuras de la naturaleza siempre había sido su alegría rastrear su sabiduría y la pericia del Creador. Ahora estaba rodeado por escenas que a muchos les hubiese parecido lóbregas y sin interés; pero para Juan era distinto. Aunque sus alrededores parecían desolados y áridos, el cielo azul que se extendía sobre él era tan brillante y hermoso como el de su amada Jerusalén. En las desiertas y escarpadas rocas, en los misterios de la profundidad, en las glorias del firmamento, leía importantes lecciones. Todo daba testimonio del poder y la gloria de Dios. . .

Al mirar las rocas recordaba a Cristo: la Roca de su fortaleza, a cuyo abrigo podía refugiarse sin temor. Del apóstol desterrado en la rocosa Patmos subían los más ardientes anhelos de su alma por Dios, las más fervientes oraciones. (Los Hechos de los Apóstoles, 456, 457).

E. G. White

martes, 24 de noviembre de 2009

SALVO

Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios. Sal. 98:3.

París tiene sus atracciones. Y sus historias. Una de sus atracciones es la catedral de Notre Dame, con su grandiosidad y su famoso campanario. Una de las historias es la de Cuasimodo, un hombrecito de aspecto grotesco que desde su niñez vivía preso en el campanario de esa catedral. Su carcelero Frollo, era un magistrado obcecado que deseaba expulsar a los gitanos de la ciudad, y era el culpable de la muerte de la madre del jorobado. Desde la muerte de la madre, el hombrecito feo vivía preso en el campanario de la catedral, aislado del contacto con el mundo.

Desde que entró el pecado en este mundo, tú y yo, de algún modo, también vivimos condenados a una vida de soledad y desesperación. También tenemos un carcelero listo para destruir nuestros sueños, valores y virtudes. No teníamos futuro, solo un pasado de culpa, pero el Señor “se ha acordado de su misericordia y de su verdad”.

El resultado de esas virtudes divinas es nuestra salvación. Salvación significa libertad. Somos libres otra vez para soñar, para vivir, para volar por el cielo azul infinito de una nueva historia.

Tú no necesitas vivir preso de tus recuerdos pasados. No hay motivo para vivir escondido en los tenebrosos túneles de la culpa. Ábrete como una flor. Amanece como el día, libérate como la mariposa. Vive. En la cruz del Calvario, por la misericordia y por la fidelidad de Dios, el precio de la culpa ya fue pagado y hoy “todos los términos de la tierra” necesitan ver el milagro que ocurrió en tu vida.

La historia dice que un día, cansado de vivir en la soledad, Cuasimodo descendió de la torre y todo el mundo se rió de su aspecto grotesco.

Tu historia, con certeza, tendrá un final diferente, porque cuando tú desciendas del Calvario, donde te has encontrado con Jesús, todos verán el milagro de la transformación.

Da gloria a Dios. Un corazón agradecido es el primer paso en la jornada de un día de victoria. Tú tienes motivos suficientes para agradecer, porque tu Señor “se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios”.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 23 de noviembre de 2009

ESCRITO PARA NUESTRA ADMONICIÓN

Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera. Sal. 25: 9.

Dios trabajará con los que quieren escuchar su voz. La Palabra de Dios debiera ser nuestra consejera, y debiera guiarnos en nuestra experiencia. Las lecciones de la historia del Antiguo Testamento, si se las estudia con fidelidad, nos mostrarán cómo se puede lograr esto. Cristo, envuelto en una columna de nube de día y en una columna de fuego de noche, era el Guía y la Luz de los hijos de Israel mientras peregrinaban por el desierto. Tenían un Guía infalible.

Mediante todas sus vicisitudes, Dios estaba enseñándoles a obedecer a su Guía celestial, y a que tuvieran fe en su poder libertados. Su liberación de las aflicciones de Egipto, y su paso a través del Mar Rojo, les manifestaron su poder para salvar. Cuando se revelaban contra él y desobedecían su voluntad, Dios los castigaba. Cuando persistían en su rebelión y se decidían a seguir su propio camino, Dios les daba lo que pedían, y de esa manera les mostraba que cuando los privaba de algo era para su propio bien. Todo juicio que les sobrevino como resultado de sus murmuraciones era una lección para esa vasta multitud que el pesar y el sufrimiento son siempre el resultado de la transgresión de las leyes de Dios.

La historia del Antiguo Testamento se registró en beneficio de las generaciones venideras. También son muy necesarias las lecciones del Nuevo Testamento. Aquí de nuevo Cristo es el Instructor, que conduce a su pueblo para que busque esa sabiduría que viene de lo alto, y para que obtenga esa instrucción acerca de la justicia que modelará el carácter de acuerdo con la semejanza divina. Las Escrituras, tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo, nos enseñan los principios en que se basan tanto la obediencia a los mandamientos como los requisitos para obtener esa vida que se equipara con la de Dios, porque por medio de la obediencia llegamos a participar de la naturaleza divina, y aprendemos a huir de la corrupción que encontramos en el mundo debido a la concupiscencia. Por lo tanto, debemos estudiar sus máximas y obedecer sus mandamientos y principios, que son más preciosos que el oro, para incorporarlos a nuestro diario vivir (Carta 342, del 2 de septiembre de 1907, a los obreros del sur de California).

E. G. White

domingo, 22 de noviembre de 2009

¿Qué espíritu te mueve al recordar y reconocer?

Y José vio a sus hermanos, los conoció; mas hizo como que no los conocía, y les habló ásperamente, y les dijo: “¿De dónde habéis venido?” Ellos respondieron: “De la tierra de Canaán, para comprar alimentos': José., pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le conocieron. Génesis 42:7,8.

Las personas con mente fotográfica tienen una benL. dición de la que la mayoría carecemos. Poder reconocer a primera vista a personas a las que no se ve hace tiempo les da a entender que significan algo para quien se acuerda de ellas. A veces, el recuerdo procede de una marca indeleble dejada en la memoria por una experiencia muy aguda.

La Biblia nos hace sentir que este asunto de ser reconocidos por el Señor es algo de gran valor. De hecho, presenta este asunto de reconocer al Señor y de ser reconocidos por él como uno de los galardones para los fieles. Nos lleva como esculpidos en las palmas de sus manos por habernos salvado. Ser reconocido por él y reconocerlo a él es el sueño de todo cristiano.
“Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido” (1 Cor. 13:12). Pablo nos ayuda a entender que el asunto de ser reconocido no es algo del último momento, sino que es un proceso que culminará cuando lleguemos a ser como el Señor siempre nos ha visto. La vida que hoy vivimos y la relación que mantenemos con nuestro Dios son factores en este asunto de reconocer y ser reconocido.

De la historia de José y sus hermanos podemos concluir que a José le resultó fácil recordar y reconocer a sus hermanos. Su agudeza mental procedía no de un sentimiento de venganza por el mal que ellos le habían hecho, sino de la satisfacción de haberlos perdonado y de su deseo de comunicarles su perdón. La preocupación de José estaba en las relaciones entre sus hermanos. En su empeño por saber si verdaderamente habían cambiado su forma de ser, causó algo de sufrimiento a diez de ellos, pero en su ánimo nunca estuvo la venganza, pues vivía esperando el momento de revelar su perdón.

El ejemplo de José es un digno ejemplo para nosotros en cuanto al perdón y el deseo de asociarnos con las personas para revelar nuestro perdón y deseo de reconciliación. Seamos como José.

Génesis 42:1- 43:34; Juan 2:1-25

Pr. Israel Leito