viernes, 30 de septiembre de 2016

Un abogado revestido con nuestra naturaleza (vídeo y audio)

Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 1 Juan 2:1.
Las provisiones y concesiones de Dios no tienen límite. Ocupa el trono de la gracia Uno que nos permite llamarle “Padre”... ha colocado ante su altar un Abogado revestido con nuestra naturaleza. Como Intercesor nuestro, su obra oficial es la de presentarnos ante Dios como hijos e hijas. Intercede a favor de los que lo aceptan. Ha pagado el precio de nuestra redención con su propia sangre. Por virtud de sus méritos, él les da el poder para ser miembros de la familia real, hijos del Rey celestial. Y el Padre demuestra su amor infinito por Cristo al recibir y darles la bienvenida a los amigos de Cristo como amigos suyos también. Está satisfecho con la expiación hecha. La encarnación, la vida, muerte e intercesión de su Hijo glorifican su nombre.
Nuestras peticiones ascienden al Padre en el nombre de Cristo. Él intercede a favor nuestro, y el Padre abre todos los tesoros de su gracia para que nos apropiemos de ellos, para que los disfrutemos e impartamos a los demás...
Cristo es el vínculo entre Dios y el hombre. Ha prometido interceder personalmente por nosotros. Él pone toda la virtud de su justicia del lado del suplicante. Implora a favor del hombre, y el hombre, necesitado de la ayuda divina, implora a favor de sí mismo ante la presencia de Dios, valiéndose de la influencia de Aquel que dio su vida para que el mundo tenga vida. Al reconocer ante Dios nuestro aprecio por los méritos de Cristo, nuestras intercesiones reciben un toque de incienso fragante. Al allegarnos a Dios en virtud de los méritos del Redentor, Cristo nos acerca a su lado, abrazándonos con su brazo humanos, mientras que con su brazo divino se ase del trono del Infinito. Vierte sus méritos, cual suave incienso, dentro del incensario que tenemos en nuestras manos, para dar estímulo a nuestras peticiones. Promete escuchar y contestar nuestras súplicas.—Testimonios para la Iglesia 8:189, 190.
Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 76.
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jueves, 29 de septiembre de 2016

Ofrenda continua de sacrificio (vídeo y audio)

¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. Romanos 8:34.
Cristo Jesús está representado como estando continuamente ante el altar, ofreciendo momento tras momento el sacrificio por los pecados del mundo. Es un ministro del verdadero tabernáculo que el Señor erigió y no hombre... No se necesitan más expiaciones diarias y anuales, pero el sacrificio expiatorio mediante un Mediador es esencial debido a que siempre se cometen pecados. Jesús está oficiando en la presencia de Dios, ofreciendo su sangre derramada...
Cristo, nuestro Mediador, y el Espíritu Santo interceden constantemente en favor del hombre, pero el Espíritu no suplica por nosotros como lo hace Cristo que presenta su sangre, derramada desde la fundación del mundo; el Espíritu obra sobre nuestro corazón, provocando oraciones y arrepentimiento, alabanza y agradecimiento...
Los servicios religiosos, las oraciones, la alabanza, la confesión arrepentida del pecado ascienden desde los verdaderos creyentes como un incienso hasta el santuario celestial; pero al pasar por los corruptos canales de la humanidad, quedan tan contaminados que a menos que sean purificados con sangre, nunca pueden ser de valor ante Dios. No ascienden con pureza impecable, y no son aceptables a Dios a menos que el Intercesor que está a la diestra de Dios los presente y purifique con su justicia. Todo el incienso de los tabernáculos terrenales debe estar humedecido con las purificadoras gotas de la sangre de Cristo. Él sostiene delante del Padre el incensario de sus propios méritos en el cual no hay mancha de corrupción terrenal. Reúne en este incensario las oraciones, las alabanzas y las confesiones de su pueblo y añade su propia justicia inmaculada. Entonces, perfumado con los méritos de la propiciación de Cristo, asciende el incienso delante de Dios plena y enteramente aceptable.—Manuscrito 50, 1900.
Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 75.
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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Un vencedor proclama su victoria (vídeo y audio)

Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Hebreos 2:17.
Leemos del sumo sacerdote de Israel: “Llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón, cuando entre en el santuario por memorial delante de Jehová continuamente”. Éxodo 28:29. ¡Qué bella y expresiva figura es esta del amor inmutable de Dios por su iglesia! Nuestro gran Sumo Sacerdote, de quien Aarón era un símbolo, lleva a su pueblo sobre su corazón...
Cristo, como el gran Sumo Sacerdote, al hacer una perfecta expiación por el pecado, se destaca solo en divina majestad y gloria. Otros sumos sacerdotes eran solo símbolos, y cuando él apareció, se desvaneció la necesidad de los servicios de ellos...
Los seres humanos, sujetos a la tentación, recuerden que en las cortes celestiales tienen un Sumo Sacerdote que se conmueve con el sentimiento de sus debilidades, porque él mismo fue tentado así como lo son ellos.—The Review and Herald, 17 de marzo de 1903.
Cristo es el Ministro del verdadero tabernáculo, el Sumo Sacerdote de todos los que creen en él como un Salvador personal; y ningún otro puede tomar su oficio. Es el Sumo Sacerdote de la iglesia, y tiene una obra que hacer que ningún otro puede realizar...
Cristo ofreció su cuerpo quebrantado para recuperar la heredad de Dios, para dar al hombre otra oportunidad. “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”. Hebreos 7:25. Cristo intercede por la raza perdida mediante su vida inmaculada, su obediencia, su muerte en la cruz del Calvario. Y ahora, no como un mero suplicante intercede por nosotros el Capitán de nuestra salvación, sino como un Vencedor que reclama su victoria.—The Signs of the Times, 14 de febrero de 1900.
Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 74.
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martes, 27 de septiembre de 2016

Una perfecta expiación (vídeo y audio)

Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación. Romanos 5:11.
Nuestro gran Sumo Sacerdote completó la ofrenda de sacrificio de sí mismo cuando sufrió fuera de la puerta. Entonces efectuó una perfecta expiación por los pecados del pueblo. Jesús es nuestro Abogado, nuestro Sumo Sacerdote, nuestro Intercesor. Por lo tanto, nuestra posición actual es como la de los israelitas, que estaban en el atrio externo, esperando esa bendita esperanza, el glorioso aparecimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo...
Cuando el sumo sacerdote entraba en el lugar santo, que representa el lugar donde nuestro Sumo Sacerdote está ahora intercediendo, y ofrecía sacrificios en el altar, afuera no se ofrecían sacrificios propiciatorios. Mientras el sumo sacerdote estaba intercediendo adentro, cada corazón había de inclinarse contrito delante de Dios, rogando el perdón de las transgresiones. A la muerte de Cristo, el símbolo se encontró con la realidad, el Cordero muerto por los pecados del mundo. El gran Sumo Sacerdote ha efectuado el único sacrificio que será de valor alguno...
En su intercesión como nuestro Abogado, Cristo no necesita de la virtud del hombre, de la intercesión del hombre. Cristo es el único que lleva los pecados, la única ofrenda por el pecado. La oración y la confesión han de ser ofrecidas únicamente a Aquel que ha entrado una sola vez para siempre en el lugar santo. Cristo ha declarado: “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”. 1 Juan 2:1...
Cristo representó a su Padre ante el mundo, y delante de Dios representa a los escogidos, en quienes ha restaurado la imagen moral de Dios. Son su heredad... Los hombres tienen únicamente un Abogado e Intercesor que puede perdonar las transgresiones.— Manuscrito 128, 1897.
Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 73.
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lunes, 26 de septiembre de 2016

La gloriosa reunión en el cielo (vídeo y audio)

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla... El es el Rey de la gloria. Salmos 24:7-10.
Cristo vino a la tierra como Dios revestido de humanidad. Ascendió a los cielos como el Rey de los santos. Su ascensión fue digna de su elevado carácter. Fue como quien es poderoso en batalla, un vencedor, que llevó cautiva a la cautividad. Fue escoltado por la hueste celestial, entre exclamaciones y aclamaciones de alabanza y cánticos celestiales... Todo el cielo se unió en su recepción.—Manuscrito 134, 1897.
Durante la ascensión de Jesús, el hecho más precioso para los discípulos fue que él ascendió al cielo en la forma tangible de su divino Maestro... El último recuerdo que habían de tener los discípulos de su Señor fue como el Amigo que simpatizaba, el Redentor glorificado... La brillantez de la escolta celestial y la apertura de las puertas gloriosas de Dios para darle la bienvenida no habían de ser discernidas por ojos mortales.
Si se hubiera revelado a los discípulos con toda su inexpresable gloria el camino de Cristo al cielo, no podrían haber soportado esa visión. Si hubieran contemplado a las miríadas de ángeles y oído las exclamaciones triunfales de las murallas almenadas del cielo, a medida que se alzaban las puertas eternas, habría sido tan grande el contraste entre la gloria y sus propias vidas en un mundo de pruebas, que les hubiera sido difícil poder retomar la carga de sus vidas terrenales, y estar preparados para ejecutar con valor y fidelidad la comisión que les dio el Salvador...
Era mejor que la relación terrenal de los discípulos con su Salvador terminara en la forma solemne, tranquila y sublime en que terminó. La ascensión visible de Cristo estaba en armonía con la humildad y modestia de su vida.—The Spirit of Prophecy 3:254, 255.
Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 72.
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domingo, 25 de septiembre de 2016

Resurrección a una nueva vida (vídeo y audio)

Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Romanos 6:4.
El pecador arrepentido, que da los pasos necesarios requeridos en la conversión, conmemora con su bautismo la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Desciende al agua a la semejanza de la muerte y sepultura de Cristo, y sale de las aguas a la semejanza de su resurrección: no para volver a la vieja vida de pecado, sino para vivir una nueva vida en Cristo Jesús.—The Spirit of Prophecy 3:204.
El que había dicho: “Yo pongo mi vida, para volverla a tomar” (Juan 10:17), salió de la tumba a la vida que estaba en él mismo. Murió la humanidad, no murió la divinidad. En su divinidad, Cristo poseía el poder de romper las ataduras de la muerte. Declara que tiene vida en sí mismo para resucitar a quien quiera.
Todos los seres creados viven por la voluntad y el poder de Dios. Son recipientes de la vida del Hijo de Dios. No importa cuán capaces y talentosos sean, no importa cuán amplias sean sus capacidades, son provistos con la vida que procede de la Fuente de toda vida. Él es el manantial, la fuente de vida. Solo el único que tiene inmortalidad, que mora en luz y vida, podía decir: “Tengo poder para ponerla [mi vida], y tengo poder para volverla a tomar”. Juan 10:18...
Cristo fue investido con el derecho de dar inmortalidad. La vida que había depuesto en su humanidad, la tomó de nuevo y la dio a la humanidad...
Cristo llegó a ser uno con la humanidad, para que la humanidad pudiera llegar a ser una en espíritu y en vida con él. En virtud de esa unión, en obediencia a la Palabra de Dios, la vida de Cristo llega a ser la vida de la humanidad. Él dice al penitente: “Yo soy la resurrección y la vida”. Juan 11:25. La muerte es considerada por Cristo como un sueño: silencioso y oscuro sueño.—Mensajes Selectos 1:354-356.
Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 71.
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sábado, 24 de septiembre de 2016

Cristo, nuestro divino redentor (vídeo y audio)

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros. 1 Pedro 1:3, 4.
“Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. Colosenses 2:9. Los hombres necesitan comprender que la Deidad sufrió y se hundió en las agonías del Calvario. Sin embargo, Jesucristo, a quien Dios dio por el rescate del mundo, compró a la iglesia con su propia sangre. La Majestad del cielo sufrió a manos de los fanáticos religiosos, que pretendían ser el pueblo con mayor luz en toda la faz de la tierra.
Los hombres, a quienes Dios había creado, y que dependían de él en cada momento de su vida, que pretendían ser hijos de Abrahán, llevaron a cabo la ira de Satanás contra el inocente Hijo del Dios infinito. Mientras Cristo estaba llevando la pesada culpabilidad provocada por la transgresión de la ley, mientras estaba precisamente en el acto de llevar nuestros pecados, fue mofado... por los principales sacerdotes y gobernantes... Fue allí [en la cruz] donde la misericordia y la verdad se encontraron, donde la justicia y la paz se abrazaron. Aquí hay un tema que todos necesitan entender. Aquí hay longuras, anchuras, profundidades y alturas que sobrepujan todo cómputo...
Cristo dio su vida para que todos los desleales y desobedientes pudieran comprender la verdad de la promesa dada en el primer capítulo de Juan: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Juan 1:12. Repetid esto vez tras vez. Podemos llegar a ser hijos de Dios, miembros de la familia real, hijos del Rey celestial. Todos los que aceptan a Jesucristo y mantienen firmemente el principio de su confianza hasta el fin, serán los herederos de Dios y coherederos con Cristo.—Manuscrito 153, 1893.
Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 70.
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viernes, 23 de septiembre de 2016

El Calvario, corona de la obra de Dios (vídeo y audio)

Matutina-AFCEn esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 1 Juan 4:10.
El amor de Dios fue el tema de Cristo cuando hablaba de su misión y de su obra. “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar”. Juan 10:17. Mi Padre te ama a ti con un amor tan ilimitado, pero me ama a mí más porque he dado mi vida para redimirte. Te ama, y me ama a mí más porque te amo, y doy mi vida por ti... Bien entendieron los discípulos ese amor cuando vieron a su Salvador que sufría vergüenza, reproches, desconfianzas y traición; cuando vieron... su muerte en la cruz del Calvario. Este es un amor cuya profundidad nadie puede sondear. A medida que los discípulos lo comprendieron, a medida que su percepción se aferró de la compasión divina, comprendieron que hay un sentido en el cual los sufrimientos del Hijo fueron los sufrimientos del Padre...
Cuando el Redentor consintió en tomar la copa de amargura a fin de salvar a los pecadores, su capacidad de sufrir fue la única limitación para sus sufrimientos... Al morir en nuestro favor, pagó un equivalente a nuestra deuda. Así quitó de Dios toda acusación de haber disminuido la culpabilidad del pecado. El dice: Por virtud de mi unión con el Padre, mis sufrimientos y mi muerte me capacitan para pagar el castigo del pecado. Por mi muerte, se elimina una restricción de su amor. Su gracia puede actuar con eficacia ilimitada.—The Youth’s Instructor, 16 de diciembre de 1897.
Cristo es nuestro Redentor. Es el Verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros. Es la fuente en la cual podemos ser lavados y limpiados de toda impureza. Es el costoso sacrificio hecho por la reconciliación del hombre. El universo celestial, los mundos no caídos, el mundo caído y la confederación del mal no pueden decir que Dios podía hacer más por la salvación del hombre de lo que ha hecho. Nunca puede sobrepujarse su dádiva.—The Youth’s Instructor, 17 de octubre de 1895.
Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 69.
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jueves, 22 de septiembre de 2016

Humillación máxima (vídeo y audio)

Matutina-AFCAsí que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. Hebreos 2:14.
¡Maravillosa combinación de hombre y Dios!... Él [Cristo] se humilló hasta la naturaleza del hombre. Lo hizo para que se cumpliera la Escritura, y el Hijo de Dios entró en ese plan conociendo todos los pasos de su humillación... ¡Qué humildad! Maravilló a los ángeles. La lengua no puede describirla; la imaginación no puede abarcarla. ¡El Verbo eterno consintió en volverse carne! ¡Dios hecho hombre! Fue una humildad maravillosa.
Pero descendió más todavía; el Hombre debió humillarse como un hombre para soportar insultos, reproches, vergonzosas acusaciones y maltratos. No parecía haber un lugar seguro para él en su propio territorio. Tuvo que huir de lugar en lugar para salvar su vida. Fue traicionado por uno de sus discípulos; fue negado por uno de sus más celosos seguidores. Fue escarnecido. Fue coronado con una corona de espinas. Fue azotado. Fue forzado a llevar la cruz.
No fue insensible a ese desprecio e ignominia... Sintió la amargura como ningún otro ser pudo haberla sentido. Era puro, santo e inmaculado, y sin embargo fue tratado como un criminal. El adorable Redentor descendió desde la más elevada excelsitud. Paso a paso se humilló hasta morir, ¡y qué muerte! Era la más vergonzosa, la más cruel: la muerte en la cruz como malhechor. No murió como héroe a los ojos del mundo, cargado de honores, como mueren los hombres en las batallas. Murió como un criminal condenado, suspendido entre los cielos y la tierra: murió una penosa muerte de vergüenza, expuesto a los vituperios e injurias de una multitud degradada, criminal y licenciosa...
Toda esta humillación de la Majestad del cielo fue por el hombre culpable y condenado.—The Review and Herald, 4 de septiembre de 1900.
Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 68.
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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Herido por nuestras rebeliones (vídeo y audio)

Matutina-AFCCiertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Isaías 53:4, 5.
El sincero cristiano puede ciertamente apenarse al ver la desolación que ha efectuado el pecado; pero solo en un sentido limitado puede comprender el ser humano la tristeza de Cristo al contemplar el pecado tal como existe...
Desde la luz de su excelsa pureza, el Redentor del mundo pudo ver que los males que sufre la familia humana fueron provocados por las transgresiones de la ley de Dios. Pudo rastrear hasta su origen todo motivo de sufrimiento. Leyó la triste y terrible historia del último fin de los pecadores no arrepentidos. Sabía que solo él podía rescatarlos del abismo en que habían caído. Solo él podía colocar sus pies en el sendero correcto. Solo su perfección podía suplir la imperfección de ellos. Solo él podía cubrir su desnudez con su propio manto de justicia inmaculada.
Cristo quería salvar a todos. No podía soportar que se perdiera uno solo. ¡Oh, si la familia humana tan solo pudiera ver los resultados del pecado en la transgresión, violencia y crimen que existen en el mundo! ¡Si pudiera ver la transformación de los hombres de la imagen de Dios a la semejanza de Satanás!...
Al venir al mundo en forma humana, al convertirse en súbdito a la ley, al revelar al hombre que él llevó sus enfermedades, sus dolores, su culpabilidad, Cristo no se convirtió en pecador... No se encontró en él una sola mancha de pecado... Estuvo delante del mundo como el inmaculado Cordero de Dios. Cuando lo rodeaba la humanidad doliente, él, que estaba en la salud de la perfecta virilidad, fue como uno afligido con ellos. Esto era esencial para que pudiera expresar su perfecto amor por la humanidad.—Manuscrito 18, 1898.
Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 67.
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martes, 20 de septiembre de 2016

Despreciado y desechado (vídeo y audio)

Matutina-AFCDespreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Isaías 53:3.
Cuán pocos son los que tienen un concepto de la angustia que desgarró el corazón del Hijo de Dios durante sus treinta años de vida en la tierra. La senda desde el pesebre al Calvario fue ensombrecida por el dolor y la pena. Fue el varón de dolores y soportó tal quebrantamiento de corazón que ningún lenguaje humano puede describir. Podría haber dicho en verdad: “Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido”. Lamentaciones 1:12. Su sufrimiento fue la más profunda angustia del alma; ¿y qué hombre pudo haber simpatizado con la angustia del alma del Hijo del Dios infinito? Odiaba el pecado con perfecto odio, y sin embargo atrajo sobre su alma los pecados de todo el mundo al recorrer la senda del Calvario, sufriendo el castigo de los transgresores. Sin culpa, llevó el castigo de los culpables; inocente, sin embargo se ofreció a sí mismo para llevar el castigo de las transgresiones de la ley de Dios. El castigo de los pecados de cada alma fue llevado por el Hijo del Dios infinito. La culpabilidad de cada pecado hizo sentir su peso sobre el alma divina del Redentor del mundo. El que no conoció pecado se hizo pecado por nosotros, para que pudiéramos ser hechos justicia de Dios en él. Al tomar la naturaleza humana, se colocó a sí mismo donde fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados, a fin de que por su llaga pudiéramos ser curados.
En su humanidad, Cristo fue probado por tentaciones tanto más grandes, y con mayor energía persistente, de lo que es probado el hombre por el maligno, así como su naturaleza es superior a la del hombre... Las malas obras, los malos pensamientos, las malas palabras de cada hijo e hija de Adán oprimieron su alma divina.—The Review and Herald, 20 de diciembre de 1892.
Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 66.
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lunes, 19 de septiembre de 2016

La cruz del Calvario (vídeo y audio)

Matutina-AFC
Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Lucas 23:33.
La cruz del Calvario es una poderosa exhortación que nos da una razón por la cual debiéramos amar a Cristo ahora, y por qué debiéramos considerarlo primero, lo mejor y último en todas las cosas. Debiéramos ocupar el lugar que nos corresponde, humildemente arrepentidos, al pie de la cruz. Podemos aprender una lección de humildad y mansedumbre al subir al Calvario, contemplar la cruz y ver la agonía de nuestro Salvador, el Hijo de Dios que muere, el Justo por los injustos. Contemplad a Aquel que, con una palabra, podía convocar a legiones de ángeles para que lo ayudaran, sometido al vilipendio, burla, oprobio y odio. Se entregó a sí mismo por el pecado. Cuando lo vilipendiaban, no amenazaba; cuando fue falsamente acusado, no abrió su boca. Oró en la cruz por sus asesinos. Murió por ellos, pagando un precio infinito por cada uno de ellos. No quiere perder a uno solo de los que ha comprado a un precio tan elevado. Sin un solo murmullo, se entregó para ser herido y azotado. Y esa víctima que no se queja es el Hijo de Dios...
El Hijo de Dios fue rechazado y despreciado por nosotros. Al ver plenamente la cruz, al contemplar por fe los sufrimientos de Cristo, ¿podéis narrar vuestra historia de dolor y vuestras pruebas? ¿Podéis alimentar la venganza contra vuestros enemigos en vuestro corazón mientras la oración de Cristo sale de sus labios pálidos, y temblorosos en favor de sus escarnecedores, de sus asesinos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”? Vers. 34...
Ya es el momento de que dediquemos las pocas horas que nos quedan del tiempo de gracia para lavar las ropas de nuestro carácter y emblanquecerlas en la sangre del Cordero, a fin de que seamos de esa multitud cubierta de mantos blancos que estará en pie delante del gran trono blanco.—The Review and Herald, 2 de agosto de 1881.
Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 63.
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domingo, 18 de septiembre de 2016

El Calvario, corona de la obra de Dios (vídeo y audio)

Matutina-AFC
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 1 Juan 4:10.

El amor de Dios fue el tema de Cristo cuando hablaba de su misión y de su obra. “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar”. Juan 10:17. Mi Padre te ama a ti con un amor tan ilimitado, pero me ama a mí más porque he dado mi vida para redimirte. Te ama, y me ama a mí más porque te amo, y doy mi vida por ti... Bien entendieron los discípulos ese amor cuando vieron a su Salvador que sufría vergüenza, reproches, desconfianzas y traición; cuando vieron... su muerte en la cruz del Calvario. Este es un amor cuya profundidad nadie puede sondear. A medida que los discípulos lo comprendieron, a medida que su percepción se aferró de la compasión divina, comprendieron que hay un sentido en el cual los sufrimientos del Hijo fueron los sufrimientos del Padre...

Cuando el Redentor consintió en tomar la copa de amargura a fin de salvar a los pecadores, su capacidad de sufrir fue la única limitación para sus sufrimientos... Al morir en nuestro favor, pagó un equivalente a nuestra deuda. Así quitó de Dios toda acusación de haber disminuido la culpabilidad del pecado. El dice: Por virtud de mi unión con el Padre, mis sufrimientos y mi muerte me capacitan para pagar el castigo del pecado. Por mi muerte, se elimina una restricción de su amor. Su gracia puede actuar con eficacia ilimitada.—The Youth’s Instructor, 16 de diciembre de 1897.

Cristo es nuestro Redentor. Es el Verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros. Es la fuente en la cual podemos ser lavados y limpiados de toda impureza. Es el costoso sacrificio hecho por la reconciliación del hombre. El universo celestial, los mundos no caídos, el mundo caído y la confederación del mal no pueden decir que Dios podía hacer más por la salvación del hombre de lo que ha hecho. Nunca puede sobrepujarse su dádiva.—The Youth’s Instructor, 17 de octubre de 1895.

Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 69. Puedes ver esta matutina en vídeo:



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sábado, 17 de septiembre de 2016

Humillación máxima (Reflexión en vídeo y audio)

Matutina-AFC
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. Hebreos 2:14.

¡Maravillosa combinación de hombre y Dios!... Él [Cristo] se humilló hasta la naturaleza del hombre. Lo hizo para que se cumpliera la Escritura, y el Hijo de Dios entró en ese plan conociendo todos los pasos de su humillación... ¡Qué humildad! Maravilló a los ángeles. La lengua no puede describirla; la imaginación no puede abarcarla. ¡El Verbo eterno consintió en volverse carne! ¡Dios hecho hombre! Fue una humildad maravillosa.

Pero descendió más todavía; el Hombre debió humillarse como un hombre para soportar insultos, reproches, vergonzosas acusaciones y maltratos. No parecía haber un lugar seguro para él en su propio territorio. Tuvo que huir de lugar en lugar para salvar su vida. Fue traicionado por uno de sus discípulos; fue negado por uno de sus más celosos seguidores. Fue escarnecido. Fue coronado con una corona de espinas. Fue azotado. Fue forzado a llevar la cruz.

No fue insensible a ese desprecio e ignominia... Sintió la amargura como ningún otro ser pudo haberla sentido. Era puro, santo e inmaculado, y sin embargo fue tratado como un criminal. El adorable Redentor descendió desde la más elevada excelsitud. Paso a paso se humilló hasta morir, ¡y qué muerte! Era la más vergonzosa, la más cruel: la muerte en la cruz como malhechor. No murió como héroe a los ojos del mundo, cargado de honores, como mueren los hombres en las batallas. Murió como un criminal condenado, suspendido entre los cielos y la tierra: murió una penosa muerte de vergüenza, expuesto a los vituperios e injurias de una multitud degradada, criminal y licenciosa...
Toda esta humillación de la Majestad del cielo fue por el hombre culpable y condenado.—The Review and Herald, 4 de septiembre de 1900.

Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 68. Puedes ver esta matutina en vídeo:



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viernes, 16 de septiembre de 2016

Herido por nuestras rebeliones (Reflexión en vídeo y audio)

Matutina-AFC
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Isaías 53:4, 5.

El sincero cristiano puede ciertamente apenarse al ver la desolación que ha efectuado el pecado; pero solo en un sentido limitado puede comprender el ser humano la tristeza de Cristo al contemplar el pecado tal como existe...

Desde la luz de su excelsa pureza, el Redentor del mundo pudo ver que los males que sufre la familia humana fueron provocados por las transgresiones de la ley de Dios. Pudo rastrear hasta su origen todo motivo de sufrimiento. Leyó la triste y terrible historia del último fin de los pecadores no arrepentidos. Sabía que solo él podía rescatarlos del abismo en que habían caído. Solo él podía colocar sus pies en el sendero correcto. Solo su perfección podía suplir la imperfección de ellos. Solo él podía cubrir su desnudez con su propio manto de justicia inmaculada.

Cristo quería salvar a todos. No podía soportar que se perdiera uno solo. ¡Oh, si la familia humana tan solo pudiera ver los resultados del pecado en la transgresión, violencia y crimen que existen en el mundo! ¡Si pudiera ver la transformación de los hombres de la imagen de Dios a la semejanza de Satanás!...

Al venir al mundo en forma humana, al convertirse en súbdito a la ley, al revelar al hombre que él llevó sus enfermedades, sus dolores, su culpabilidad, Cristo no se convirtió en pecador... No se encontró en él una sola mancha de pecado... Estuvo delante del mundo como el inmaculado Cordero de Dios. Cuando lo rodeaba la humanidad doliente, él, que estaba en la salud de la perfecta virilidad, fue como uno afligido con ellos. Esto era esencial para que pudiera expresar su perfecto amor por la humanidad.—Manuscrito 18, 1898.

Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 67.

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jueves, 15 de septiembre de 2016

Despreciado y desechado (Reflexión en vídeo y audio)

Matutina-AFC
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Isaías 53:3.

Cuán pocos son los que tienen un concepto de la angustia que desgarró el corazón del Hijo de Dios durante sus treinta años de vida en la tierra. La senda desde el pesebre al Calvario fue ensombrecida por el dolor y la pena. Fue el varón de dolores y soportó tal quebrantamiento de corazón que ningún lenguaje humano puede describir. Podría haber dicho en verdad: “Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido”. Lamentaciones 1:12. Su sufrimiento fue la más profunda angustia del alma; ¿y qué hombre pudo haber simpatizado con la angustia del alma del Hijo del Dios infinito? Odiaba el pecado con perfecto odio, y sin embargo atrajo sobre su alma los pecados de todo el mundo al recorrer la senda del Calvario, sufriendo el castigo de los transgresores. Sin culpa, llevó el castigo de los culpables; inocente, sin embargo se ofreció a sí mismo para llevar el castigo de las transgresiones de la ley de Dios. El castigo de los pecados de cada alma fue llevado por el Hijo del Dios infinito. La culpabilidad de cada pecado hizo sentir su peso sobre el alma divina del Redentor del mundo. El que no conoció pecado se hizo pecado por nosotros, para que pudiéramos ser hechos justicia de Dios en él. Al tomar la naturaleza humana, se colocó a sí mismo donde fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados, a fin de que por su llaga pudiéramos ser curados.

En su humanidad, Cristo fue probado por tentaciones tanto más grandes, y con mayor energía persistente, de lo que es probado el hombre por el maligno, así como su naturaleza es superior a la del hombre... Las malas obras, los malos pensamientos, las malas palabras de cada hijo e hija de Adán oprimieron su alma divina.—The Review and Herald, 20 de diciembre de 1892.

Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 66.

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miércoles, 14 de septiembre de 2016

La cruz del Calvario (Reflexión en vídeo y audio)

Matutina-AFC
Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Lucas 23:33.

La cruz del Calvario es una poderosa exhortación que nos da una razón por la cual debiéramos amar a Cristo ahora, y por qué debiéramos considerarlo primero, lo mejor y último en todas las cosas. Debiéramos ocupar el lugar que nos corresponde, humildemente arrepentidos, al pie de la cruz. Podemos aprender una lección de humildad y mansedumbre al subir al Calvario, contemplar la cruz y ver la agonía de nuestro Salvador, el Hijo de Dios que muere, el Justo por los injustos. Contemplad a Aquel que, con una palabra, podía convocar a legiones de ángeles para que lo ayudaran, sometido al vilipendio, burla, oprobio y odio. Se entregó a sí mismo por el pecado. Cuando lo vilipendiaban, no amenazaba; cuando fue falsamente acusado, no abrió su boca. Oró en la cruz por sus asesinos. Murió por ellos, pagando un precio infinito por cada uno de ellos. No quiere perder a uno solo de los que ha comprado a un precio tan elevado. Sin un solo murmullo, se entregó para ser herido y azotado. Y esa víctima que no se queja es el Hijo de Dios...

El Hijo de Dios fue rechazado y despreciado por nosotros. Al ver plenamente la cruz, al contemplar por fe los sufrimientos de Cristo, ¿podéis narrar vuestra historia de dolor y vuestras pruebas? ¿Podéis alimentar la venganza contra vuestros enemigos en vuestro corazón mientras la oración de Cristo sale de sus labios pálidos, y temblorosos en favor de sus escarnecedores, de sus asesinos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”? Vers. 34...

Ya es el momento de que dediquemos las pocas horas que nos quedan del tiempo de gracia para lavar las ropas de nuestro carácter y emblanquecerlas en la sangre del Cordero, a fin de que seamos de esa multitud cubierta de mantos blancos que estará en pie delante del gran trono blanco.—The Review and Herald, 2 de agosto de 1881.

Por E.G.White "A Fin de Conocerle", página 63.

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martes, 13 de septiembre de 2016

NO DESPRECIEMOS LA CRUZ

¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? 2 Cor. 6: 15.

En la última visión que se me dio, se me mostró que ustedes estaban ansiosos de que sus hijos recibieran tanta religión como para que ésta hiciera de ellos niños agradables para todos, que nadie pudiera censurar. La influencia restrictiva del Espíritu de Dios los ha afectado muy poco...

Los que profesamos ser siervos de Cristo no debiéramos servir más al mundo, ni mantener relación con los que rechazan las verdades que consideramos sagradas. Se me señaló 1 Juan 2: 6: "El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo". "Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer" (Juan 15: 4, 5). . .

Ustedes no pueden medirse de acuerdo con el mundo o las opiniones de los demás. Su única seguridad consiste en comparar su situación con la que habría sido si su camino se hubiera dirigido permanentemente hacia arriba desde que profesaron ser seguidores de Cristo. Dios está examinando el carácter moral de ustedes. Se los está pesando en la balanza del santuario y, si la espiritualidad de ustedes no concuerda con los beneficios y los privilegios que se les han concedido, serán hallados faltos. La senda de ustedes debería haber sido cada vez más luminosa y debieran haber dado mucho más fruto para la gloria de Dios.

Ustedes padecen necesidades; sin embargo, están tan despreocupados y satisfechos como si la nube los guiara de día y la columna de fuego de noche como señales del favor de Dios. Consideran que forman parte del pueblo escogido y peculiar del Señor, y sin embargo no tienen manifestaciones o evidencias del poder del Altísimo para salvar hasta lo sumo. No se han apartado del mundo como Dios requiere que lo haga su pueblo. . .

El pueblo de Dios lucha constantemente para conservar su carácter santo y peculiar, y en ninguna situación o circunstancia debe evitar la cruz de Cristo ni ponerla a un lado (Carta 9, del 12 de octubre de 1861, un testimonio personal).

E. G. White

lunes, 12 de septiembre de 2016

NO ANDES EN TINIEBLAS

No saben, no entienden, andan en tinieblas; tiemblan todos los cimientos de la tierra. Sal. 82:5.

La mujer se quejaba del dictamen. El juez había concedido la tenencia de su único hijo al marido. Estaba deshecha y no sabía a dónde ir para buscar ayuda.

"Es injusto -reclamaba la mujer. El juez hizo eso debido a la influencia de la familia de mi esposo, que tiene mucho poder en la ciudad".

Aunque el salmo se refiere exclusivamente a las personas que administraban la justicia en aquellos días; la advertencia es válida también para el ser humano de hoy, independientemente de la profesión u oficio que tenga. La gente sin Dios andará en tinieblas, y quien anda envuelto en las sombras, no anda, deambula. No tiene rumbo, tropieza, cae, se levanta, vuelve a caer. No tiene conciencia de su realidad. Pretende saber de dónde viene y para dónde va, pero camina sin rumbo. Acertando a veces, errando en la mayoría.

La mayor parte de los problemas del ser humano se origina en la falta de sabiduría. En la vida familiar, profesional o financiera, la falta de criterio lleva a la criatura a vivir "en las tinieblas", intentando encontrar el camino, pero hiriéndose e hiriendo a las personas a su alrededor.

Por eso hoy, antes de tomar alguna decisión trascendental, o antes de comenzar tus actividades diarias, recuerda el consejo de Santiago, que dice:

"Si alguno de vosotroS tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente ... "*

No comiences el día sin Dios, no tomes decisiones sin su consejo, por- que la persona que vive sin Dios no sabe, ni entiende, anda en tinieblas.

* Sant. 1:5.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 11 de septiembre de 2016

LA OBEDIENCIA ES SANTIFICACIÓN

Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Efe. 5: 2.

En toda la plenitud de su divinidad, con toda la gloria de su humanidad inmaculada, Cristo se dio a sí mismo libremente por nosotros como un sacrificio pleno, y todo el que acude a él debiera aceptarlo como si fuera la única persona por quien se pagó ese precio. Así como en Adán todos mueren, en Cristo todos serán vivificados, porque los obedientes resucitarán para inmortalidad, y los transgresores saldrán de entre los muertos para sufrir la muerte, el castigo que les aplica la ley que transgredieron.

La obediencia a la ley de Dios es santificación. Hay muchos que tienen ideas erróneas con respecto a esta obra que se realiza en el alma, pero Jesús oró para que sus discípulos pudieran ser santificados por medio de la verdad y añadió: "Tu palabra es verdad". La santificación no es una obra instantánea sino progresiva, así como la obediencia es permanente. Mientras Satanás lance sus tentaciones contra nosotros, tendremos que librar una y otra vez la batalla para vencernos a nosotros mismos; pero mediante la obediencia, la verdad santificará al alma. Los que sean leales a la verdad, vencerán por los méritos de Cristo toda debilidad de carácter que los haya inducido a recibir el molde de las diversas circunstancias de la vida.

Muchos han creído que no pueden pecar porque están santificados, pero ésta es una trampa engañosa del maligno. Existe el constante peligro de que caigamos en pecado, y por eso Cristo nos ha advertido que debemos velar y orar para que no caigamos en tentación. Si somos conscientes de la debilidad de nuestro yo, no manifestaremos confianza propia ni seremos temerarios frente al peligro, sino que sentiremos la necesidad de buscar la Fuente de nuestra fortaleza, que es Jesús, nuestra justicia. Vendremos arrepentidos y contritos, con la desesperada sensación de nuestra finita debilidad, para aprender que cada día debemos requerir los méritos de la sangre de Cristo, a fin de que podamos ser vasos preparados para que el Maestro los pueda usar. Al depender de este modo de Dios, no se nos encontrará combatiendo contra la verdad, sino que siempre estaremos en condiciones de ponernos de parte de lo recto. Debemos aferrarnos a las enseñanzas de la Biblia, y no seguir las costumbres y las tradiciones del mundo, ni los dichos ni las obras de los hombres (Signs of the Times, 19 de mayo de 1890, "Obediencia y Santificación").

E. G. White

sábado, 10 de septiembre de 2016

UNA VIDA SIN LUZ

El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en qué tropiezan. Prov. 4:19.

Perverso o impío es aquel que busca su propio camino e insiste en andar en él. Su vida es tenebrosa y oscura. No hay luz. Las cosas con él nunca son claras, vive siempre zambullido en la ambigüedad y la penumbra. Puede ser, incluso, que brille, pero es un brillo artificial. El combustible que lo alimenta es la vanidad, el orgullo y el egoísmo.

El problema del impío no es solamente lo que hace, sino, esencialmente, lo que es. Hay sombras en su interior. No es capaz de comprenderse a sí mismo. Vive confundido y nervioso, y acaba lastimando y haciendo desdichadas a las personas que lo rodean. El impío sigue su camino. Cree que el camino que escogió es el mejor.

Confía en sus sentimientos, en sus conceptos y prejuicios. Endiosa la razón. En su vida no hay lugar para la fe. Mira a las personas que ejercen la fe como si fueran personas ingenuas, demasiado crédulas para vivir en un mundo de ciencia y tecnología. Pero no es feliz. La oscuridad no es símbolo de paz ni de felicidad. Las sombras son atemorizantes y una vida rodeada de ellas es, necesariamente, una vida de miedo. Para quien no conoce a Jesús, solo hay dos maneras de enfrentar el miedo: Huir o agredir. Detrás de una persona agresiva, frecuentemente se esconde una persona miedosa.

Este es un día de decisión. Todos los días lo son. Vivir en la luz, o en las sombras. Esa es la cuestión. Vivir en la luz, es ser. Escoger las sombras te lleva a no ser. Si tú no eres, no vives. Apenas sobrevives. Pero la vida que Jesús te ofrece es mucho más que eso.

Abre tu corazón a Jesús. Deja entrar en él la luz. Ilumina el mundo a tu alrededor. Actúa. No te satisfagas con leer la historia. Escríbela. Con Jesús es posible.

Enfrenta este nuevo día con altruismo porque tu vida está escondida en las manos de Alguien que no conoce la derrota. No sigas sus propias reglas. No escojas tus propios valores. Sé sensible a las enseñanzas divinas, porque "El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en qué tropiezan".

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 9 de septiembre de 2016

LA PUERTA SIGUE ABIERTA

Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Prov. 2: 6.

En un mundo como el nuestro, donde la verdad y el error están tan entremezclados que es difícil distinguirlos, es peligroso dejar de buscar sabiduría de lo alto. Los que quieren prestar atención ahora mismo y volverse al Señor sin demora, ubicándose sobre el verdadero fundamento, recibirán perdón. Todo error está mezclado con algo de verdad y esta circunstancia contribuye a que los engaños de Satanás sean más difíciles de discernir. Pero cuando venga el tiempo de prueba se percibirá la diferencia que hay entre la justicia de los justos y la maldad de los malvados.

Todo error es pecado, y todo pecado tiene su origen en Satanás. Los procedimientos equivocados han enceguecido los ojos de hombres y mujeres y han anublado su facultad de percibir. Necesitamos ahora mismo mantenernos en guardia en todo sentido. . .

Los habitantes del mundo, bajo la conducción de Satanás, se están uniendo en atados listos para ser lanzados al fuego. No tenemos tiempo, ni siquiera un momento que perder. Los juicios de Dios ya están sobre la tierra, y los obstinados, los que no se quieren dejar convencer por las amonestaciones que Dios envía, serán unidos en atados listos para el fuego. Salgan los pastores y los miembros de la iglesia a trabajar en la viña. Encontrarán qué cosechar doquiera proclamen las olvidadas verdades de la Biblia. Se necesitan misioneros, hombres y mujeres. Encontrarán gente dispuesta a aceptar la verdad, dispuesta a ponerse al lado de su Maestro con el fin de ganar almas para Cristo. . .

Multitudes serán reunidas en el alfolí. Muchos de los que han conocido la verdad han corrompido su camino delante de Dios y se han apartado de la fe. Las filas raleadas se llenarán con aquellos a quienes Cristo se refiere cuando dice que acuden a la hora undécima. Hay muchos con quienes el Espíritu de Dios todavía está luchando.

El momento de los juicios destructivos de Dios será la hora de la misericordia para los que no han tenido la oportunidad de aprender la verdad. El Señor los contemplará con ternura. Su corazón misericordioso se sentirá conmovido; su brazo seguirá extendido para salvar, mientras se cierra la puerta para los que no quieren entrar. Serán admitidos en grandes cantidades los que en estos últimos días oigan acerca de la verdad por primera vez (Carta 103, del 3 de junio de 1903, al pastor Jorge B. Starr y Sra., obreros de mucha experiencia relacionados con la Hna. White tanto en los Estados Unidos como en Australia).

E. G. White

jueves, 8 de septiembre de 2016

NECESIDAD DE DIOS

Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Sal 84:2.

Existe en el corazón humano una necesidad instintiva de Dios. No tiene explicación. Podría ser simplemente nostalgia del Creador, pero, es más, mucho más que eso. Es un vacío que duele. Es carencia, falta. Es como la necesidad que el pulmón tiene de oxígeno. David dice: "Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo". Es saudade, nostalgia, búsqueda incesante. Sed del alma. Hambre del corazón.

Es independiente de lo que tú crees o no. Puede no ser lógico, pero es real. Es un hecho. Está ahí presente, en el día a día del transitar humano.

El millonario sin Dios se pregunta: "¿Qué me falta?" No le falta nada. Le sobra orgullo, prepotencia y soberbia. El corazón está lleno de sí. No hay lugar para Dios y el vacío duele, perturba y angustia.

El artista famoso indaga: "¿Por qué no soy feliz?" Porque la felicidad no es simplemente algo, es una persona. "Yo soy el camino", dijo Jesús. ¡Ah, ser humano, vacío e incoherente! Tratando de ser feliz busca lo que lo lastima, busca lo que lo destruye, rechaza el camino de la sencillez y la simplicidad. Complica su vida con filosofías que alimentan su ego y matan la sed de su Espíritu carente.

En el salmo de hoy, el poeta compara al hombre que reconoce su necesidad de Dios y lo busca, con el gorrión que encontró su casa y la golondrina que encontró su nido, que acogen con cariño a sus polluelos. ¿Puede haber una figura más expresiva para ilustrar la felicidad?* Tú y tus amados, protegidos en el nido de Dios. Cuidados por él, seguros en él, sostenidos por él.

Hoy es un día de decisión. Todos los días lo son. Un día para cambiar el rumbo de tu existencia. Para reconocer que tú eres criatura. Para mirar con optimismo el horizonte de nuevos desafíos, a pesar de los dramas por los que estás pasando. Hoy es tu día. Día de renacimiento, de resurgimiento, día para sacudir el polvo de los pies y enfrentar el largo camino que te llevará a la cima de la montaña que se presenta, desafiante, ante ti.

Para que todo eso suceda, tú necesitas decir, con el salmista: ''Anhela mi alma y aun ardiente mente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo".

* Sal. 84:3.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 7 de septiembre de 2016

LA VIDA NO ES TAN DIFÍCIL

El camino del perezoso es como seto de espinos; mas la vereda de los rectos, como una calzada. Prov. 15:19.

A Julio no le gustaba trabajar. Cuando era pequeño, los padres le cumplieron todos los gustos y le satisficieron todos sus deseos. Hijo único, creció pensando que era el dueño del mundo, y que bastaba pedir para que todo se realizara de la manera como él quería.

Pero Julio creció. Se hizo adulto y los padres continuaron tratándolo como si fuese un niño dependiente. Hoy, los padres ya están muertos y Julio se encuentra solo. La herencia que los padres le dejaron no le duró mucho. Pronto vio que la vida no era una simple historia de hadas. En este mundo, no basta desear para que todo acontezca.

Julio vive hoy una vida llena de penurias y privaciones. Se casó dos veces y las esposas encontraron que era imposible vivir a su lado. Estuvo preso seis meses, debido a confusiones financieras de las cuales participó. Él cree que la vida es injusta con él, porque sus padres fallecieron en un trágico accidente.

Todo padre pasa al descanso, más temprano o más tarde. El problema de Julio no es el hecho de que los padres estén muertos. Su tragedia es que nunca aprendió a darle valor al trabajo.

El texto de hoy dice que la vida del perezoso "es como un seto de espinos". Es una vida de sufrimiento y dolor. No arranca, no avanza, está presa.

Me gusta cómo aparece este versículo en la versión La Biblia al día (paráfrasis): "El perezoso tiene dificultades toda su vida; la senda del bueno es fácil". La vida tiene sus complicaciones. Tú vas a encontrar dificultades en el camino. La felicidad no es la ausencia de problemas, pero la persona sabia es victoriosa a pesar de los obstáculos. El perezoso, no. Solo ve dificultades, no está dispuesto a luchar, no quiere pagar el precio.

Prepárate para la lucha de hoy. La vida es como el fútbol. Tú solo conviertes el gol si luchas. Sal de la rutina, enfrenta las dificultades. No tengas miedo de avanzar hacia lo desconocido. Nadie descubre nuevos océanos, a menos que pierda de vista el confort de la playa.

Busca a Dios. Pídele sabiduría y fuerzas. Tu lucha será infructuosa si Dios no está de tu lado y en el control de tus emprendimientos. ¡Ah, no te olvides!: "El camino del perezoso es como un seto de espinos; mas la vereda de los rectos, como una calzada".

Pr. Alejandro Bullón

martes, 6 de septiembre de 2016

UNA MADRE ESCLAVA

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado. (Heb. 11: 24, 25).

Moisés recibió en las escuelas de Egipto la más elevada educación civil y militar. Dotado de grandes atractivos personales, de formas y estatura nobles, de mente cultivada y porte principesco, y renombrado como jefe militar, llegó a ser el orgullo de la nación (La Educación, pág. 58).

De conformidad con las leyes de Egipto, todos los que ocupaban el trono de los Faraones debían llegar a ser miembros de la casta sacerdotal; y Moisés, como presunto heredero, debía ser iniciado en los misterios de la religión nacional. . . Pero aunque era celoso e incansable estudiante, no pudieron inducirle a la adoración de los dioses. Fue amenazado con la pérdida de la corona, y se le advirtió que sería desheredado por la princesa si insistía en su apego a la fe hebrea. Pero permaneció inconmovible en su determinación de no rendir homenaje a otro Dios que el Hacedor del cielo y de la tierra. . .

Moisés estaba capacitado para destacarse entre los grandes de la tierra, para brillar en las cortes del reino más glorioso, y para empuñar el centro de su poder. Su grandeza intelectual lo distingue entre los grandes de todas las edades, y no tiene par como historiador, poeta, filósofo, general y legislador. Con el mundo a su alcance, tuvo fuerza moral para rehusar las halagüeñas perspectivas de riqueza, grandeza y fama. . .

Moisés había sido instruido tocante al galardón final que será dado a los humildes y obedientes siervos de Dios, y en comparación con el cual la ganancia mundanal se hundía en su propia insignificancia. El magnífico palacio de Faraón y el trono del monarca fueron ofrecidos a Moisés para seducirle; pero él sabía que los placeres pecaminosos que hacen a los hombres olvidarse de Dios imperaban en sus cortes señoriales. Vio más allá del esplendoroso palacio, más allá de la corona de un monarca, los altos honores que se otorgarán a los santos del Altísimo en un reino que no tendrá mancha de pecado. Vio por la fe una corona imperecedera que el Rey del cielo colocará en la frente del vencedor (Patriarcas y Profetas, págs. 251, 252).

E. G. White