martes, 31 de mayo de 2016

Colaboradores en la creación (Reflexión en vídeo y audio)


Puedes escuchar esta matutina en audio aquí.

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza... Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Génesis 1:26, 27.
Después de crear la tierra y los animales que la habitaban, el Padre y el Hijo llevaron adelante su propósito, ya concebido antes de la caída de Satanás, de crear al hombre a su propia imagen. Habían actuado juntos en ocasión de la creación de la tierra y de todos los seres vivientes que había en ella. Entonces Dios dijo a su Hijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen”.—La Historia de la Redención, 20, 21.
Adán y Eva salieron de las manos de su Creador en la perfección de cada facultad física, mental y espiritual. Dios plantó para ellos un jardín y los rodeó con todo lo hermoso y atrayente para el ojo, y con lo que requerían sus necesidades físicas...
La tierra parda estaba revestida con una alfombra de viviente verdor, diversificada con una variedad interminable de flores que se propagaban a sí mismas y se perpetuaban. Arbustos, flores y ondeantes enredaderas regalaban a los sentidos con su belleza y fragancia. Las muchas variedades de elevados árboles estaban cargados de frutas de toda clase y delicioso sabor...
Adán y Eva podían rastrear la habilidad y gloria de Dios en cada brizna de hierba y en cada arbusto y flor... Y sus cantos de afecto y alabanza se elevaron dulce y reverentemente al cielo, armonizando con los cantos de los ángeles excelsos y con las felices aves que gorjeaban su música despreocupadamente. No había enfermedad, decadencia ni muerte... La vida estaba en cada hoja, en cada flor y en cada árbol...
Adán podía reflexionar que era creado a la imagen de Dios, para ser como él en justicia y santidad. Su mente era apta para un cultivo continuo, expansión, refinamiento y noble elevación, pues Dios era su Maestro y los ángeles sus compañeros.—The Review and Herald, 24 de febrero de 1874.
Por E. G. White. "A Fin de Conocerle" página 10.

lunes, 30 de mayo de 2016

El gran yo soy (Reflexión en vídeo y audio)


Puedes escuchar el audio de esta meditación aquí.

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Juan 8:58.
YO SOY significa una presencia eterna. El pasado, el presente y el futuro son iguales para Dios. Él ve los acontecimientos más remotos de la historia pasada y el futuro lejano con una visión tan clara como nosotros vemos las cosas que suceden diariamente. No sabemos lo que está delante de nosotros, y si lo supiéramos, no contribuiría a nuestro bienestar eterno. Dios nos da una oportunidad de ejercitar la fe y confiar en el gran YO SOY... Nuestro Salvador dice: “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó”. Vers. 56. Quince siglos antes de que Cristo dejara sus atavíos reales, su corona real y dejara su puesto de honor en las cortes celestiales, asumiera la humanidad y caminara entre los hijos de los hombres, Abrahán vio su día, y se alegró. “Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy”. Vers. 57, 58.
Cristo estaba usando el gran nombre de Dios que fue dado a Moisés para expresar la idea de la presencia eterna. Véase Éxodo 3:14. Isaías también vio a Cristo, y sus palabras proféticas están llenas de significado... Hablando por él, el Señor dice: “Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador... No temas, porque yo estoy contigo... Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve... Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios. Aun antes que hubiera día, yo era... Yo Jehová, Santo vuestro, Creador de Israel, vuestro Rey”. Isaías 43:3-15... Cuando Jesús vino a nuestro mundo, se proclamó a sí mismo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Juan 14:6...
Debe creerse en el Señor y debe servírselo como al gran “YO SOY”, y debemos confiar implícitamente en él.—Carta 119, 1895.
Meditación de E.G.White "A fin de conocerle", página 9.

domingo, 29 de mayo de 2016

Cristo, el verbo eterno (Reflexión en vídeo y audio)



Puedes escuchar el audio de esta meditación aquí.

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Juan 1:1-3.
Cristo, el Verbo, el Unigénito de Dios, era uno solo con el Padre eterno; uno solo en naturaleza, en carácter y en propósitos; era el único ser que podía penetrar en todos los designios y fines de Dios. “Y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. Isaías 9:6. “Y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”. Miqueas 5:2. Y el Hijo de Dios, hablando de sí mismo, declara: “Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras. Eternamente tuve el principado... Cuando establecía los fundamentos de la tierra, con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día, teniendo solaz delante de él en todo tiempo”. Proverbios 8:22-30.
El Padre obró por medio de su Hijo en la creación de todos los seres celestiales... Los ángeles son los ministros de Dios, que, irradiando la luz que constantemente dimana de la presencia de él y valiéndose de sus rápidas alas, se apresuran a ejecutar la voluntad de Dios. Pero el Hijo, el Ungido de Dios... tiene la supremacía sobre todos ellos. Hebreos 1:3.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 12.
Cristo era Dios esencialmente y en el más elevado sentido... El Señor Jesucristo, el divino Hijo de Dios, existió desde la eternidad, como una persona distinta y sin embargo uno con el Padre. Era la gloria máxima del cielo. Era el Comandante de los seres celestiales y recibía el homenaje de adoración de los ángeles por derecho propio...
Hay luz y gloria en la verdad de que Cristo era uno con el Padre antes de la fundación del mundo... Esta verdad... explica otras verdades igualmente misteriosas.—The Review and Herald, 5 de abril de 1906.
Meditación de E.G.White "A fin de conocerle", página 8.



sábado, 28 de mayo de 2016

No es suficiente un conocimiento superficial (Reflexión en vídeo y audio)




Puedes escuchar el audio de esta meditación aquí.
A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. Colosenses 1:27.
Hay muchos misterios en la Palabra de Dios que no comprendemos, y muchos nos contentamos deteniendo nuestra investigación cuando tan solo hemos comenzado a recibir algo de conocimiento concerniente a Cristo. Cuando comienzan a desplegarse un poco ante la mente los propósitos divinos y comenzamos a obtener un leve conocimiento del carácter de Dios, quedamos satisfechos y pensamos que hemos recibido aproximadamente toda la luz que hay para nosotros en la Palabra de Dios. Pero la verdad de Dios es infinita... Jesús fue bien claro cuando dijo a sus discípulos “escudriñad las Escrituras”. Juan 5:39. Escudriñar significa comparar texto con texto y cosas espirituales con cosas espirituales. No debiéramos satisfacernos con un conocimiento superficial.—The Review and Herald, 4 de junio de 1889.
No comprendemos ni la mitad de lo que Dios está dispuesto a hacer por su pueblo... Nuestras peticiones, mezcladas con fe y contrición, debieran ascender a Dios en procura de un entendimiento de los misterios que Dios quiere hacer conocer a sus santos... La pluma de un ángel no podría describir toda la gloria del plan revelado de la salvación. La Biblia dice cómo llevó Cristo nuestros pecados y cargó con nuestros dolores. Aquí se revela cómo se unieron la misericordia y la verdad en la cruz del Calvario, cómo se besaron la justicia y la paz, cómo puede ser impartida al hombre caído la justicia de Cristo. Allí se desplegaron infinita sabiduría, infinita justicia, infinita misericordia e infinito amor.—Ibid.
El espíritu de Dios descansará sobre el diligente escudriñador de la verdad. El que desee la verdad en su corazón, que anhele la obra de su poder en la vida y el carácter, ciertamente la tendrá.—Ibid.
Meditación de E.G.White "A fin de conocerle", página 7.


viernes, 27 de mayo de 2016

¿Quien puede conocer a Dios? (Reflexión en vídeo y audio)



Puedes oír esta matutina en audio aquí. 

¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? Job 11:7.
No podemos descubrir a Dios mediante el escudriñamiento. Pero él se ha revelado en su Hijo, que es el resplandor de la gloria del Padre y la expresa imagen de su persona. Si deseamos un conocimiento de Dios, debemos ser como Cristo... El vivir una vida pura por fe en Cristo como el Salvador personal, llevará al creyente a un concepto más claro y elevado de Dios...
La vida eterna es la recompensa que será dada a todos los que obedecen los dos grandes principios de la ley de Dios: el amor a Dios y al hombre... La obediencia a estos mandamientos es la única evidencia en el hombre de que posee un conocimiento genuino y salvador de Dios. El amor a Dios se demuestra por el amor a aquellos por quienes murió Cristo.
Mientras estaba recubierto por la columna de nube, Cristo dio instrucciones acerca de este amor. Distinta y claramente presentó los principios del cielo como reglas que había de observar su pueblo escogido en su trato mutuo. Cristo vivió estos principios en su vida humana. Presentó en su enseñanza los motivos que debieran gobernar las vidas de sus seguidores...
Los que participan del amor de Dios, mediante la recepción de la verdad, darán evidencia de esto haciendo esfuerzos fervientes y abnegados para dar el mensaje del amor de Dios a otros. Así son colaboradores con Cristo. El amor a Dios y el amor mutuo los une con Cristo mediante eslabones áureos... Esta unión hace que fluyan al corazón continuamente ricos raudales del amor de Cristo, y luego fluyan nuevamente en amor hacia otros.
Las cualidades esenciales para conocer a Dios son las que señalan la plenitud del carácter de Cristo: su amor, su paciencia, su desinterés. Esos atributos se cultivan realizando actos bondadosos con un corazón bondadoso.—The Youth’s Instructor, 22 de marzo de 1900.
Por E. G. White "A fin de conocerle" pág. 6.


jueves, 26 de mayo de 2016

Donde Comienza La Sabiduria (video-Reflexión)



Puedes oír esta meditación en audio aquí. 

El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia. Proverbios 9:10.
Hay una amplia diferencia entre aquello a lo que puede llegar el hombre con las facultades que Dios le ha dado, y lo que realmente alcanza.—The Review and Herald, 25 de septiembre de 1883.
La Palabra de Dios presenta el medio más poderoso de educación, así como la fuente más valiosa de conocimiento dentro del alcance del hombre. El entendimiento se adapta a las dimensiones de los temas con los que debe tratar. Si se ocupa únicamente de asuntos triviales y comunes, si no se lo emplea para esfuerzos fervientes a fin de comprender las verdades grandes y eternas, se empequeñece y debilita. De aquí el valor de las Escrituras como un medio de cultura intelectual... Ellas dirigen nuestros pensamientos al infinito Autor de todas las cosas. Vemos revelado el carácter del Eterno y escuchamos su voz cuando tiene comunión con los patriarcas y profetas. Vemos explicados los misterios de su providencia, los grandes problemas que han demandado la atención de toda mente pensadora, pero que, sin la ayuda de la revelación, trata inútilmente de resolver el intelecto humano. Abren a nuestro entendimiento un sistema de teología sencillo y sin embargo sublime, que presenta verdades que un niño puede abarcar, pero que son tan amplias como para desconcertar las facultades de la mente más poderosa. Mientras más estrechamente se escudriña la Palabra de Dios y mejor se la entiende, más vívidamente comprenderá el estudiante que hay más allá infinita sabiduría, conocimiento y poder...
Si tan solo los jóvenes aprendieran del Maestro celestial, como lo hizo Daniel, sabrían que el temor del Señor es el principio de la sabiduría... Se elevarían a cualquier altura de adquisiciones intelectuales... Podrían alcanzar el más elevado y noble ejercicio de cada facultad.—Ibid.
Por E. G. White "A fin de conocerle" pág. 5.


miércoles, 25 de mayo de 2016

¡Abrid el depósito! (video-Reflexión)



A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo. Efesios 3:8.
En la Palabra de Dios hay ricas minas de verdad que si las exploráramos toda nuestra vida, encontraríamos que tan solo hemos comenzado a ver sus preciosos tesoros... Se necesitará de toda la eternidad para comprender las riquezas de la gloria de Dios y de Jesucristo...
Cristo ha dicho: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”. Juan 7:37. ¿Habéis extinguido ya la fuente? No, porque es inextinguible. Podéis beber tan pronto como sintáis necesidad, y beber de nuevo. La fuente siempre está llena. Y una vez que hayáis bebido de esa fuente, no procuraréis apagar vuestra sed en las cisternas rotas de este mundo... No, porque habéis bebido de la corriente que alegra la ciudad de Dios. Entonces vuestro gozo será pleno, pues Cristo será en vosotros la esperanza de gloria.—The Review and Herald, 15 de marzo de 1892.
Jehová Emanuel, “en el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento” y en el cual “habita toda la plenitud de la Divinidad corporalmente”, conocerle, poseerle, mientras el corazón se abre más y más para recibir sus atributos, saber lo que es su amor y su poder, poseer las riquezas inescrutables de Cristo, comprender mejor “cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura, y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda plenitud de Dios, esta es la herencia de los siervos del Señor, esta es la justicia que deben esperar de mí, dice el Señor”.—El Discurso Maestro de Jesucristo, 35. No hay necesidad de que pasemos hambre ni sed, al paso que el depósito del cielo está abierto para nosotros y la llave nos es entregada. ¿Cuál es la llave? La fe, que es el don de Dios. Abrid el depósito, tomad de sus ricos tesoros.—The Review and Herald, 15 de marzo de 1892.
Meditación tomada del libro de Elena G. White "A Fin de Conocerle" pág. 4.

martes, 24 de mayo de 2016

Guarda lo recibido (video-Reflexión)



Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.* Apocalipsis 3:3.
“Acuérdate pues de lo que has recibido y has oído, y guárdalo, y arrepiéntete”. Los que han nacido de nuevo recuerden con cuánta alegría y felicidad recibieron la luz del cielo, y cuán ansiosos estaban de compartir con otros su felicidad...
“Aférrate”. Esto no significa decir, “aférrate a tus pecados”; sino, aférrate del bienestar, de la fe, de la esperanza que Dios te ha dado por su Palabra. Nunca te desanimes. Un hombre desanimado no puede hacer nada. Satanás está tratanto de desanimarte, diciéndote que no vale la pena servir a Dios, y que da lo mismo disfrutar de los placeres y goces de este mundo. Pero, “¿de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma?” Tú puedes gozar de los placeres mundanos a expensas del mundo futuro; pero, ¿estás dispuesto a pagar tal precio? Debemos “aferrarnos” y vivir a la altura de toda la luz que hemos recibido del cielo. ¿Por qué? Porque Dios desea que nos aferremos fuertemente de la verdad eterna, y actuemos como su mano ayudadora, para comunicar la luz a aquellos que no se han dado cuenta del amor que siente hacia ellos. Cuando os entregáis a Cristo, hacéis una promesa ante la presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, las tres grandes Personalidades, dignatarios del cielo. “Aferraos” a esa promesa.—Manuscrito 92, 1901.*
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visiteEGWWritings.org.

lunes, 23 de mayo de 2016

Nada que temer (video-Reflexión)



Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándolos a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. Hech. 14: 22.
Dios quiere que confiemos en él y gocemos de su bondad. Cada día él despliega sus planes ante nosotros, y debemos tener los ojos y la percepción necesarios para captar éstas cosas. Por grande y gloriosa que sea la plena y perfecta victoria sobre el mal que hemos de experimentar en el cielo, no todo ha de quedar para el momento de la liberación final. Dios quiere que algo ocurra también en nuestra vida presente. Necesitamos cultivar diariamente la fe en un Salvador actual. Al confiar en un poder exterior y que está por encima de nosotros mismos, al ejercer fe en un apoyo y un poder invisibles, que aguarda las demandas del necesitado y dependiente, podemos confiar tanto en medio de las nubes como a plena luz del sol, mientras cantamos por la liberación y el gozo de su amor que podemos experimentar ahora mismo. La vida que ahora vivimos debe ser vivida por fe en el Hijo de Dios.
La vida del cristiano es una extraña mezcla de dolores y placeres, frustraciones y esperanzas, temores y confianza. Se siente sumamente insatisfecho consigo mismo, puesto que su propio corazón se agita tremendamente, impulsado por pasiones avasalladoras, que ceden ante el remordimiento, el pesar y el arrepentimiento, que a su vez dan lugar a un sentimiento de paz e íntimo regocijo, porque sabe, cuando su fe se aferra de las promesas reveladas en la Palabra de Dios, que cuenta con el amor perdonador y la paciencia infinita del Salvador, a quien trata de introducir en su vida y de incorporar a su carácter.
Son estas revelaciones, estos descubrimientos de la bondad de Dios, los que le dan humildad al alma y la inducen a clamar con gratitud: "Y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí" (Gál. 2:20). Tenemos razón para sentirnos reconfortados. Tremendas pruebas procedentes del exterior pueden asediar al alma donde mora Jesús. Volvamos a él para recibir el consuelo que él ha provisto para nosotros en su Palabra. Las fuentes terrenales de esperanza y consuelo nos podrán fallar, pero las fuentes superiores, alimentadas por el río de Dios, están llenas y nunca se agotan. Dios quiere que usted aparte sus ojos de la causa de su aflicción, y que los fije en el dueño de su alma, de su cuerpo y de su espíritu. El es el amante del alma. Sabe cuánto vale. Es la vida verdadera y nosotros somos los pámpanos. . .
(Carta 10, del 23 de febrero de 1887, al Dr. J. H. Kellogg).
(Cada día con Dios. Entrada del 23 de Febrero de 1999).

domingo, 22 de mayo de 2016

Viene con el galardón (video-Reflexión)



He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Apocalipsis 22:12.
Nuestra obra aquí está próxima a concluir, y cada hombre recibirá su galardón de acuerdo con su propia labor. Me fue mostrada la recompensa de los santos, la herencia inmortal, y vi que aquellos que habían soportado más por la causa de la verdad no iban a pensar que habían pasado por momentos difíciles, por el contrario, llegarían a la conclusión de haber obtenido el cielo por un precio muy bajo.—Testimonies for the Church 1:381.
El escudriñador de los corazones, para quien todo secreto es revelado, señala cada acto bueno y cada acto malo, y sus influencias sobre los demás. Y el galardón será acorde con los motivos que impulsaron la acción.—Testimonies for the Church 2:520.
La venida de Cristo se acerca rápidamente. El tiempo que nos queda para trabajar es corto, y hay hombres y mujeres que perecen... Es necesario que la potencia convertidora de Dios tome posesión de nosotros, para que podamos comprender las necesidades de un mundo que perece. El mensaje que estoy encargada de anunciaros es éste: Preparaos, preparaos para el encuentro con el Señor. Aderezad vuestras lámparas y que la luz de la verdad brille en las encrucijadas y los vallados. Hay un mundo entero que espera que le sea anunciada la proximidad del fin de todas las cosas... Necesitamos la presencia del Santo Espíritu de Dios para enternecer nuestro corazón, y para que no le imprimamos aspereza a nuestra obra. Ruego a Dios que su Santo Espíritu tome plena posesión de nuestros corazones. Procedamos como hijos de Dios, que buscan su consejo y están listos para seguir sus planes dondequiera que les sean presentados. Dios será glorificado por un pueblo tal y los testigos de nuestro celo dirán: Amén, Amén.—Joyas de los Testimonios 3:339-342.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

sábado, 21 de mayo de 2016

Venced al mundo por la fe (video-Reflexión)



Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 1 Juan 5:4.
Satanás presenta hoy las mismas tentaciones que presentó a Cristo, nos ofrece los reinos de este mundo a cambio de nuestro homenaje. Pero las tentaciones de Satanás no tienen poder sobre aquellos que consideran a Jesús el Autor y Consumador de su fe. No puede hacer pecar a quien acepta por fe las virtudes de Aquel que fue tentado en todo como nosotros, pero que fue sin pecado.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. El que se arrepiente de su pecado y acepta el don de la vida del Hijo de Dios, no puede ser vencido. Aferrándose por fe de la naturaleza divina llega a ser un hijo de Dios. Ora, cree. Cuando es tentado y probado, reclama el poder que da Cristo en virtud de su muerte, y vence por medio de su gracia. Cada pecador necesita comprender esto. Debe arrepentirse de su pecado, debe creer en el poder de Cristo, y aceptar ese poder, que salva y guarda de pecado.—The Review and Herald, 28 de enero de 1955.
El cristiano no puede conservar sus hábitos pecaminosos y acariciar sus defectos de carácter, sino que debe reformarse por la renovación de su entendimiento, hasta lograr la similitud divina. Cualquiera sea la naturaleza de vuestros defectos, el Espíritu del Señor os capacitará para percibirlos, y se os dará gracia para que puedan ser vencidos. Por medio de los méritos de la sangre de Cristo vosotros podéis ser vencedores, sí, más que vencedores...
El cielo es de mayor valor para nosotros que cualquier otra cosa, y si perdemos el cielo, hemos perdido todo.—Manuscrito 51.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

viernes, 20 de mayo de 2016

Vivid sin mácula (video-Reflexión)



Y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios. Apocalipsis 14:5.
El pecado es una cosa aborrecible. Corrompió la belleza moral de un gran número de ángeles. Entró en el mundo, y bien pronto borró la imagen moral de Dios en el hombre. Pero en su gran amor Dios proveyó un camino por el cual el hombre pudiera recuperar la posición de la que ha caído al someterse al tentador. Cristo vino para ponerse a la cabeza de la humanidad, para modelar en nosotros un carácter perfecto... “Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre”...
¿Qué requiere Dios de su herencia comprada con su sangre? La santificación de todo el ser, pureza como la pureza de Cristo, perfecta conformidad con la voluntad de Dios... En la santa ciudad no podrá entrar nada que hace abominación y mentira...
Nosotros podemos revelar la semejanza de nuestro divino Señor. Podemos conocer la ciencia de la vida espiritual. Podemos honrar a nuestro hacedor...
Muchos se están asiendo de la verdad con, sólo la punta de los dedos. El precioso tiempo que debiera emplearse en hablar del poder del Redentor para salvar, está siendo empleado por muchos en la maledicencia. A menos que cambien decididamente, serán hallados faltos. A menos que en ellos se opere una completa transformación del carácter, no podrán entrar nunca en el cielo... El hombre verdaderamente convertido no siente inclinación a pensar o hablar de las faltas de los demás. Sus labios están santificados, y como testigo de Dios, testificará de la gracia de Cristo que ha transformado su corazón... Solamente entrarán en el cielo aquellos que hayan vencido la tentación de pensar o hablar mal.—The Review and Herald, 24 de noviembre de 1904.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

jueves, 19 de mayo de 2016

Vivid justa y piadosamente (video-Reflexión)



Vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Tito 2:12, 13.
¡Oh, que nuestro corazón pueda ser impresionado profundamente con la importancia de vivir vidas santas; que el mundo pueda darse cuenta, al tratar con nosotros, que hemos estado con Jesús, y que hemos aprendido de él! La importancia del cristiano no depende de la posesión de talentos brillantes, de una cuna eminente, o de facultades maravillosas, sino de un corazón limpio, un corazón que, purificado y refinado, refleje la imagen de la Divinidad. La presencia de Aquel que dio su vida por nosotros, embellece el alma... Los hombres de oración son los hombres de poder. Serán capacitados para conducir a los pecadores a la cena de bodas del Cordero...
No permitáis que cosas insignificantes absorban vuestro tiempo y vuestra atención. Concentrad vuestra mente en los gloriosos temas de la Palabra de Dios. Un estudio de ellos os dará una fortaleza que os sostendrá a través de las pruebas y dificultades de los últimos días, y os llevará adonde caminaréis con Cristo vestidos con vestiduras blancas, porque sois dignos. En la Palabra de Dios, estudiada y obedecida, tenemos una guía espiritual y un instructor por cuyo medio las peores formas de mal que se encuentran en nosotros pueden ser sometidas a la disciplina de su ley. Si las enseñanzas de esta Palabra se convierten en la influencia dominante de nuestra vida, si la mente y el corazón se someten a su poder restrictivo, los males que ahora existen en las iglesias y las familias no tendrían lugar. Las más puras bendiciones descenderían sobre las familias convertidas, y de esos hogares saldría una influencia que haría del pueblo de Dios una potencia que se pondría del lado de la verdad.—The Review and Herald, 24 de noviembre de 1904.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Sed templados y velad (video-Reflexión)



Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. 1 Pedro 4:7.
La admonición para el Israel de hoy es: “El fin de todas las cosas se acerca: sed pues templados, y velad en oración”. “Exhorta asimismo a los mancebos a que sean comedidos; mostrándote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina haciendo ver integridad, gravedad, palabra sana e irreprensible; que el adversario se avergüence, no teniendo mal ninguno que decir de vosotros. Exhorta a los siervos a que sean sujetos a sus señores, que agraden en todo, no respondones; no defraudando, antes mostrando toda buena lealtad, para que adornen en todo la doctrina de nuestro Salvador Dios”. Resistid al enemigo; no seáis inducidos por sus móviles y representaciones halagüeñas. Todo instrumento humano debe ser fuerte, no con su fortaleza limitada, sino con la fortaleza del Señor, con la fortaleza de su poder...
Cristo ha dicho: “Sin mí, nada podéis hacer”. Las resoluciones que toméis apoyándoos en vuestras limitadas fuerzas, serán como cuerdas de arena; pero si oráis con sinceridad, entregando vuestra alma, cuerpo y espíritu a Dios, vistiéndoos de toda la armadura de Dios, y abrís vuestra alma a la justicia de Cristo, y a ella solamente—la justicia imputada de Cristo—, estaréis capacitados para resistir los engaños del diablo. La tarea de cada alma consiste en resistir al enemigo con el poder y la fortaleza del Señor Jesucristo, y la promesa es que el malo huirá de nosotros. Que todos comprendan que están en peligro, y que no hay seguridad de salvación excepto en el cumplimiento de las condiciones dadas por el versículo.—The Youth’s Instructor, 8 de febrero de 1894.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

martes, 17 de mayo de 2016

Como árbol junto a las aguas (video-Reflexión)



Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. Salmos 1:3.
Los peligros obstruyen todo sendero, y aquel que resulta vencedor también tendrá una canción triunfante para cantar en la ciudad de Dios. Algunos tienen fuertes rasgos de carácter que necesitarán reprimir constantemente. Si se someten a la dirección del Espíritu de Dios, esos rasgos serán una bendición; pero si no lo hacen, resultarán una maldición. Si los que ahora se encuentran en la cresta de la ola de la popularidad no se marean, será un milagro de la misericordia. Si se apoyan en su propia sabiduría, como muchos en su misma situación lo han hecho, ésta les resultará insensatez. Pero mientras se entreguen abnegadamente para hacer la obra de Dios, no apartándose en lo más mínimo de los principios, el Señor extenderá alrededor de ellos su brazo eterno y llegará a ser su poderoso Ayudador...
Esta es una época peligrosa para todo hombre que tenga talentos valiosos susceptibles de ser empleados en la obra de Dios, porque Satanás está acosando constantemente con sus tentaciones a toda persona, y siempre tratando de llenarlas de orgullo y ambición. Y cuando Dios podría usarlas, es muy frecuente el caso que hayan llegado a considerarse independientes, a llenarse de suficiencia propia, y a creerse capaces de permanecer firmes por su cuenta...
Oración y esfuerzo, esfuerzo y oración, debe ser la ocupación de vuestra vida. Deberíais orar como si la eficiencia y la alabanza fueran sólo de Dios, y deberíais trabajar como si el deber fuese sólo de vosotros. Si deseáis poder, podéis tenerlo; está esperando que vayáis en su busca. Creed sólo en Dios, aferraos a su Palabra, obrad por fe, y las bendiciones llegarán.—Testimonies for the Church 4:538, 539.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

lunes, 16 de mayo de 2016

Buscad a Jehová (video-Reflexión)


Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Isaías 55:6.
Vendrá el tiempo cuando será demasiado tarde para buscar a Dios, y he estado pensando cómo nos sentiremos cuando se haya terminado el tiempo de prueba, y hayan finalizado todos los trabajos de nuestra vida. ¿Con qué sentimiento examinaremos el pasado? ¿Desearemos entonces que nuestros esfuerzos para servir a Dios hubiesen sido más fervientes? ¿Desearemos haber vivido más en armonía con sus deseos revelados? ¿Seremos contados en esa oportunidad entre sus siervos fieles? ¿Qué sucedería si en este momento oyéramos la voz de Dios diciendo: “Hecho es”?...
En vista de las solemnes responsabilidades que descansan sobre nosotros, contemplemos el futuro para que podamos entender lo que debemos hacer a fin de encontrarnos con él... En la solemne asamblea del último día de este mundo, al alcance del oído del universo, será leída la razón de la condenación del pecador. Por primera vez los padres sabrán cómo ha sido la vida secreta de sus hijos. Los hijos verán cuántas injusticias han cometido contra sus padres. Habrá una revelación general de los secretos y los motivos del corazón; porque lo que es oculto será hecho manifiesto. Aquellos que han considerado livianamente las cosas solemnes relacionadas con el juicio, se pondrán serios al enfrentarse con la terrible realidad...
Cuando consideráis estas cosas solemnes, ¿no comprendéis, queridos jóvenes, que debéis abandonar vuestro egoísmo, vuestra conducta pecaminosa, dejar de hacer el mal, y aprender a hacer el bien? Es vuestra propia conducta la que modelará vuestros caracteres para destrucción o para felicidad durante los siglos de la eternidad...
¿Prestaréis atención al mandato: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano”?—The Youth’s Instructor, 21 de julio de 1892.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

domingo, 15 de mayo de 2016

Hijos y herederos por Cristo (video-Reflexión)



Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo. Gálatas 4:7.
Los Gálatas eran idólatras, pero cuando los apóstoles les predicaron, se gozaron en el mensaje que les prometía libertad de la servidumbre del pecado. Pablo y sus colaboradores proclamaron la doctrina de la justicia por la fe en el sacrificio expiatorio de Cristo. Presentaban a Cristo como Aquel que, al ver la impotente condición de la especie caída, vino a redimir a los hombres y mujeres viviendo una vida de obediencia a la ley de Dios y pagando la penalidad de la desobediencia. Y a la luz de la cruz, muchos que nunca habían conocido antes al Dios verdadero, empezaron a comprender la grandeza del amor del Padre.
Así se les enseñaron a los Gálatas las verdades fundamentales concernientes a “Dios el Padre”, y “a nuestro Señor Jesucristo, el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro”. “Por el oír de la fe”, recibieron el Espíritu de Dios, y llegaron a ser “hijos de Dios por la fe en Cristo”.
Pablo vivía de tal manera entre los Gálatas que pudo decir más tarde: “Os ruego, sed como yo”. Sus labios habían sido tocados con un carbón encendido del altar, y fue habilitado para sobreponerse a las debilidades corporales y presentar a Jesús como la única esperanza del pecador. Los que lo oían sabían que había estado con Jesús. Dotado de poder de lo alto, era capaz de comparar lo espiritual con lo espiritual, y de derribar las fortalezas de Satanás. Los corazones eran quebrantados por la presentación del amor de Dios, como estaba revelado en el sacrificio de su Hijo unigénito, y muchos eran inducidos a preguntar: ¿Qué debo hacer para ser salvo?—Los Hechos de los Apóstoles, 169, 170.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

sábado, 14 de mayo de 2016

Contemplaremos su gloria (video-Reflexión)



Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Juan 17:24.
Son muchos los que, espaciándose en teorías, han perdido de vista el poder vivo del ejemplo del Salvador. Han perdido de vista a Cristo como el que obra humilde y abnegadamente. Necesitan contemplar a Jesús. Día tras día necesitamos una nueva revelación de su presencia.
A todos los que le reciben les da facultad de ser hechos hijos de Dios.—El Ministerio de Curación, 363.
Al ir discerniendo la perfección del carácter de nuestro Salvador, desearemos ser transformados y renovados completamente a la semejanza de su pureza. Mientras más conozcamos de Dios, más alto será el ideal de nuestro carácter, y más vehemente nuestro anhelo de reflejar su imagen. El elemento divino se combina con el humano cuando el alma se eleva en busca de Dios.
A medida que uno se familiariza con la historia del Redentor, descubre en sí mismo serios defectos,... comprende las miras y el espíritu de su amado Maestro. “Mirando a Jesús, el Autor y consumador de nuestra fe”, nos transformamos a su misma imagen. No imitamos la vida de Jesús al mirar lejos de él; sino hablar de él, al vivir en su perfección, al tratar de refinar el gusto y elevar el carácter, al procurar acercarnos al Modelo perfecto por medio de la fe y el amor, y el esfuerzo decidido y perseverante. Al conocer a Cristo, su Palabra, sus hábitos y sus lecciones, nos apropiamos de las virtudes manifestadas en el carácter que hemos estudiado tan profundamente, y nos imbuimos del espíritu que tanto hemos admirado. Jesús llega a ser para nosotros “señalado entre diez mil”, “todo él codiciable”.—The Review and Herald, 15 de marzo de 1887.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

viernes, 13 de mayo de 2016

Alabémosle siempre (video-Reflexión)



Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca. Salmos 34:1.
Sería bueno que cada día dedicásemos una hora de reflexión a la contemplación de la vida de Cristo. Debiéramos tomarla punto por punto, y dejar que la imaginación se posesione de cada escena, especialmente de las finales. Y mientras nos espaciemos así en su gran sacrificio por nosotros, nuestra confianza en él será más constante, se reavivará nuestro amor, y quedaremos más imbuidos de su Espíritu...
Mientras nos asociemos unos con otros, podemos ser una bendición mutua. Si pertenecemos a Cristo, nuestros pensamientos más dulces se referirán a él. Nos deleitaremos en hablar de él; y mientras hablemos unos a otros de su amor, nuestros corazones serán enternecidos por las influencias divinas. Contemplando la belleza de su carácter, seremos “transformados de gloria en gloria en la misma semejanza”.—El Deseado de Todas las Gentes, 63.
Las mercedes de Dios os rodean a cada momento; y os sería provechoso considerar cómo y de dónde os vienen las bendiciones cada día. Permitid que las preciosas bendiciones de Dios despierten gratitud en vosotros. No podéis enumerar las bendiciones de Dios, la constante bondad amorosa de que os hace objeto, porque son tan abundantes como las refrescantes gotas de la lluvia. Hay nubes de gracia suspendidas, listas para derramarse sobre vosotros. Si apreciarais el valioso don de la salvación, seríais sensibles a la diaria vivificación de la protección y el amor de Jesús; seríais guiados por los caminos de la paz.—The Youth’s Instructor, 5 de enero de 1887.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

jueves, 12 de mayo de 2016

Los destellos de su gloria (video-Reflexión)



Te ruego que me muestres tu gloria. Éxodo 33:18.
Es nuestro privilegio elevarnos más y más en busca de revelaciones más claras del carácter de Dios. Cuando Moisés oró diciendo: “Te ruego que me muestres tu gloria”, el Señor no le desatendió, sino que le concedió lo que le pedía. Dios declaró a su siervo: “Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti”.
El pecado entenebrece nuestras mentes y ofusca nuestras percepciones. Cuando el pecado es eliminado de nuestro corazón, la luz del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo, que ilumina su Palabra y es reflejada por la naturaleza, declarará en forma más y más cabal que Dios es “misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad”.
En su luz veremos luz, hasta que la mente, el corazón y el alma estén transformados a la imagen de su santidad.
Para quienes así se afirman en las divinas seguridades de la Palabra de Dios, hay maravillosas posibilidades. Ante ellos se extienden vastos campos de verdad, vastos recursos de poder. Cosas gloriosas serán reveladas. Se les manifestarán privilegios y deberes que no sospechaban en la Biblia. Cuantos anden por el sendero de la humilde obediencia, cumpliendo el propósito de Dios,
Pero la preciosa fe inspirada por Dios comunica fuerza y nobleza de carácter. Al espaciarse en su bondad, su misericordia y su amor, la percepción de la verdad será cada vez más clara; el deseo de la pureza de corazón y de la claridad de pensamiento será también más elevado y santo.—El Ministerio de Curación, 369, 370.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Hacia la eternidad (video-Reflexión)



Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 1 Corintios 13:12.
La obra de nuestra vida es una preparación para la eterna. La educación que empezamos aquí no se concluye en esta vida, sino que se ha de proseguir por toda la eternidad, progresando siempre, sin terminar jamás. La sabiduría y el amor de Dios manifestados en el plan de redención nos serán revelados cada vez más completamente. El Salvador, al llevar a sus hijos a las fuentes de aguas vivas, les concederá ricos caudales de conocimiento. Y día tras día las maravillosas obras de Dios, las evidencias de su poder en la creación y sostenimiento del universo, se manifestarán a la mente con nueva belleza. Gracias a la luz que procede del trono, desaparecerán los misterios, y el alma se llenará de admiración ante la sencillez de las cosas que nunca antes habían sido comprendidas.
Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara; ahora conocemos en parte; mas entonces conoceremos como somos conocidos.—El Ministerio de Curación, 371.
Pensad en lo que significará estudiar durante las edades eternas bajo la instrucción personal de Cristo. En medio de los conflictos actuales y las tentaciones, en éste nuestro día de prueba, debemos formar caracteres que nos preparen para obtener una vida que se mida con la de Dios.—Carta 264, 1903.
Debemos tener los ojos puestos en la gloria de Dios, y en esa forma crecer en gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Mientras más seria y diligentemente busquemos la sabiduría divina, más firmemente nos afianzaremos en la verdad.—The Youth’s Instructor, 28 de junio de 1894.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

martes, 10 de mayo de 2016

Semejante al alba (video-Reflexión)



Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida. Oseas 6:3.
El fin de todas las cosas está cerca. No deberíamos permitir que lo que ya hemos hecho sea el punto final de nuestra obra. El Capitán de nuestra salvación dice: “Avanzad. La noche viene cuando nadie puede obrar”. Debemos aumentar constantemente en utilidad. Nuestra vida debe estar siempre bajo el poder de Cristo. Nuestras lámparas deben permanecer encendidas.
La oración es uno de los medios dispuestos por el cielo para el éxito. Los llamamientos, las peticiones y las entrevistas entre hombre y hombre, mueven a los seres humanos, y hacen su parte en la dirección de los asuntos de las naciones. Pero la oración mueve al cielo. El poder que sólo llega en respuesta a la oración le dará a los hombres la sabiduría del cielo, y los capacitará para obrar en el vínculo del Espíritu, unidos por los lazos de la paz. La oración, la fe y la confianza en Dios proporcionan un poder divino que le da a los cálculos humanos su verdadero valor: nada.
Dios ha dado revelaciones divinas a los seres humanos en todas las edades, para que así pudieran cumplir su propósito de desarrollar gradualmente las doctrinas de la gracia ante la inteligencia. Su forma de impartir la verdad resulta ilustrada por las palabras: “Como el alba está dispuesta su salida”. El que se sitúe a sí mismo donde Dios pueda alumbrarlo, avanza, por decirlo así, de la oscuridad parcial del amanecer, hasta el total esplendor del mediodía... Del mismo modo que el sol progresa en su viaje de gracia y amor, como los dorados rayos del día inundan el escenario del cielo y embellecen bosques y montañas, despertando al mundo al dispersar las tinieblas de la noche, así los seguidores de Cristo deberán proseguir en su misión de amor.—(Australasian) Union Conference Record, 1-11-1904.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

lunes, 9 de mayo de 2016

La estatura de Cristo (video-Reflexión)



Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.Efesios 4:13.
A medida que progreséis en la vida cristiana, creceréis constantemente a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Probaréis en vuestra experiencia cuál sea la longura, la anchura, la profundidad y la altura del amor de Dios, que excede a todo conocimiento. Sentiréis vuestra insignificancia. No estaréis dispuestos a proclamar vuestra perfección de carácter, sino a exaltar la de vuestro Redentor. Mientras más completa y rica sea vuestra experiencia en el conocimiento de Jesús, más humilde será vuestro concepto del yo...
La verdadera santificación consiste en amar a Dios sobre todo y a los semejantes como a uno mismo. La conversión bíblica inspirará una actividad constante y perdurable, libre de todo egoísmo, de toda exaltación propia y de toda pretensión jactanciosa de santidad. Si estáis verdaderamente convertidos a Dios, ejerceréis una influencia decidida y eficaz del lado de la verdad. El conocimiento inteligente de lo que significa ser cristiano hará de vosotros una bendición doquiera vayáis. Ya tenga uno, dos o cinco talentos, todos serán dedicados al servicio del que se los ha confiado, para que no recibáis la gracia de Dios en vano...
El Señor no se propone que vuestra luz brille de tal modo que vuestras buenas acciones o palabras acarreen la alabanza de los hombres sobre vosotros mismos, sino que debe ser glorificado y exaltado el Autor de todo bien. Jesús, en su vida, dio a los hombres un Modelo de carácter. ¡Cuán poco poder tuvo el mundo sobre él para conformarlo a sus propias normas! Toda su influencia fue desechada.—The Review and Herald, 16 de octubre de 1888.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

domingo, 8 de mayo de 2016

Busquemos la superación (video-Reflexión)



Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. 1 Corintios 14:12.
Enséñese desde la infancia a la juventud, que no se logra excelencia sin gran esfuerzo. La ambición de alcanzar grandes alturas no tiene importancia. Jóvenes amigos: no se puede alcanzar la cima de la montaña permaneciendo inactivos y con sólo el deseo de estar allá. Podrán conseguir su objetivo haciendo solamente una etapa a la vez, avanzando con lentitud, posiblemente, pero conservando cada etapa alcanzada. Es el que trabaje con energía y perseverancia quien escalará los Alpes. Cada joven debería aprovechar al máximo sus talentos, hasta el límite de las oportunidades presentes. El que lo haga, podrá lograr casi cualquier altura moral e intelectual. Pero debe poseer un espíritu valiente y resuelto. Necesitará cerrar sus oídos a la voz del placer; a menudo tendrá que rehusar las invitaciones de sus compañeros...
Dejen sin cultivar un campo y crecerán en él las espinas y las zarzas. No verán jamás una bella flor o un arbusto escogido emergiendo de las malezas feas y venenosas. Las zarzas inútiles crecerán exuberantes sin dedicación ni cuidado, mientras que las plantas de valor práctico o de adorno requieren cuidadoso cultivo. Con nuestra juventud sucede lo mismo. Si se han de formar hábitos correctos, y se han de establecer principios sanos, hay una obra importante que realizar. Si se desea corregir los hábitos equivocados, se necesitará diligencia y perseverancia para cumplir la tarea... Es mucho más fácil ceder ante las influencias del mal que resistirlas.—The Review and Herald, 13 de septiembre de 1881.
A menos que comprendan la importancia de efectuar esa enmienda esencial del carácter para ser mejores cada día, y capacitarse así para cumplir con las responsabilidades que descansan sobre ellos, se encontrarán junto con los perdidos.—The General Conference Bulletin, 20 de marzo de 1891.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.

sábado, 7 de mayo de 2016

Nuestra fe crece (video-Reflexión)


Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás. 2 Tesalonicenses 1:3.
Para aquellos que creen en la verdad, es de positiva necesidad efectuar continuos progresos, creciendo en toda la estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús. No hay tiempo para reincidir en los errores ni para la indiferencia. Cada cual debe tener una experiencia viva en las cosas de Dios. Tengan raíces en Uds. mismos. Fúndense sobre la fe, de modo que habiendo hecho todo, puedan permanecer con confianza inconmovible en Dios, en el tiempo que probará la obra y el carácter de cada hombre. Ejerciten sus facultades en las cosas espirituales, hasta que puedan apreciar las cosas profundas de la Palabra de Dios, y avanzar de fortaleza en fortaleza.
Hay miles que dicen tener la luz de la verdad y que no progresan. No tienen una experiencia viva, a pesar de haber poseído todas las ventajas... La Palabra de Dios ofrece libertad espiritual e instrucción a aquellos que buscan sinceramente. Los que aceptan las promesas de Dios y actúan confiando en ellas con fe viva, tendrán la luz del cielo en sus vidas. Beberán de la fuente de vida, y guiarán a otros a las aguas que han refrescado sus propias almas... Fijen la mente en las promesas de Dios...
Los frutos de la duda no son deseables. ¡Oh! miren a su alrededor y vean los estragos que ha causado el... maligno. El error la falsedad y la herejía han ocupado un lugar privilegiado en los engañados corazones de los hombres. De siglo en siglo el adversario ha repetido sus experimentos con éxito creciente, porque, a pesar de los tristes relatos de las vidas que se han perdido en la oscuridad, así los hombres corren en busca de los engaños fatales que él ha preparado para entramparlos, como la mariposa que vuela hacia la llama.—The Review and Herald, 10 de enero de 1888.
Este texto viene del libro Hijos e Hijas de Dios, escrito por Elena G. de White. Para obtener más de sus libros, visite EGWWritings.org.