miércoles, 30 de septiembre de 2015

Entre la vida y la muerte


A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, de que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. Deuteronomio 30:19.

Estaba conversando con un grupo de jóvenes universitarios sobre la alteración de los valores en nuestros días. En un determinado momento, uno de ellos se levantó y protestó: "Eso depende de la cabeza de cada uno; nadie tiene el derecho de determinar la moral para nadie. Cada uno es responsable por sus actos".

Estábamos hablando del amor libre, de la homosexualidad, del aborto, de las drogas, ¿entiendes? Y en ese terreno, ¿será verdad que cada uno es dueño de sus actos ¿Qué es inmoral? ¿Quién determina los valores morales? ¿El padre, el pastor, las madres, cada uno? ¿Cómo funciona ese asunto? Con el paso del tiempo, ¿los valores morales cambian de una generación a otra, de una cultura a otra? A lo largo de la historia el hombre trató varias veces de crear una moral para sí mismo. La frase "Yo sé lo que es bueno para mí" no es de hoy. Siempre fue así. Constantemente el hombre trató de cambiar las reglas del juego, de modificar los principios del comportamiento, de crear un nuevo código moral que se adaptara a su modo de ser y pensar.

Lo trágico es que, por más que la persona trate de justificar su comportamiento, no consigue eliminar el complejo de culpa que acompaña, de modo casi automático, a los actos inmorales. Por más que todo el mundo diga a nuestro alrededor: "Avanza", "Sigue adelante", "No hay nada de malo"; por más que la persona se diga a sí misma: "Es fantástico", "Es legal", "Está todo correcto"; la verdad es que continúa angustiándose y sintiéndose culpable, aunque no sabe bien el porqué. Es entonces cuando aparecen los desencuentros, consigo mismo y con las personas con quienes se relaciona. La vida se complica y se transforma en una confusión.

Dios es soberano y, en la sabiduría de su amor, es él quien determina lo que es bueno y lo que es malo, lo que está correcto y lo que está incorrecto. Y lo hace por amor.

El ser humano es libre, libre para aceptar los principios morales que Dios estableció para protegerlo, o libre para rechazar esos principios. Libre para oír o dejar de oír. Libre para aceptar lo que él determinó como correcto o para seguir su propio camino. Dios te avisa: si sigues el camino que él ha trazado, tendrás la vida; si no lo sigues, tendrás la muerte. Tú eres el que escoge. Dios no te impide que escojas el camino equivocado, pero no te permite que a ese camino lo llames el camino correcto. Las criaturas no tenemos la atribución de hacer la moral. Es Dios quien hace la moral, porque él es amor, y la moral que realmente vale es la que tiene origen en el amor.

Pr. Alejandro Bullón.

martes, 29 de septiembre de 2015

¿Cómo corres la carrera?


¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado. 1 Corintios 9:24-27 NVI

Mientras Pablo observaba a los atletas entrenándose y compitiendo en sus juegos, vio una ilustración de las luchas y victorias de la vida cristiana. A pesar de que nuestra victoria final sobre la muerte a través de Cristo está asegurada, debemos esforzarnos en la victoria diaria sobre los asuntos y tentaciones que enfrentamos ahora.

Nos disciplinamos, no para ganar la salvación, sino para experimentar el gozo y la victoria que Dios tiene para nosotros.

Echa un profundo vistazo a tu vida espiritual. ¿Estás participando vigorosamente en el juego, a penas "manteniendo" la paz, o simplemente mirando desde las gradas?

El contenido es derivado de la Santa Biblia, New Living Translation y otras publicaciones de la Tyndale Publishing House

lunes, 28 de septiembre de 2015

Trabajar a tiempo


El que recoge en el verano es hombre entendido; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza. Proverbios 10:5.

Las estadísticas indican que más del 80% de los americanos vive permanentemente endeudado. La tarjeta de crédito es mucho mejor recibida que el dinero en efectivo. La publicidad aumenta la fiebre del consumo, y existen personas que piensan que "deber una cantidad media razonable, no es deber". Y que deber "es una manera inteligente de vivir con el dinero de los otros".

Es claro que el consejo bíblico es diferente. No gastes todo lo que recibes, junta en el verano, guarda, aprovecha los tiempos de las "vacas gordas" y cuando lleguen los tiempos difíciles tú sabrás dónde encontrar.

El proverbio de hoy no solamente aconseja a ahorrar. Nos enseña cómo aprovechar las oportunidades de la vida. El verano no dura para siempre. La juventud no es eterna. Ningún empleo es seguro. Hay puertas abiertas, pero viene la noche cuando es necesario cerrarlas. Todo pasa. Las oportunidades van y vienen. Nada es permanente. Desperdiciar las oportunidades es peor que desperdiciar el dinero. El dinero no compra las oportunidades pero si tú las aprovechas, conseguirás dinero.

La diferencia entre los victoriosos y los derrotados, es el aprovechamiento de las oportunidades. No hay lugar para la indecisión. ¿Por qué postergar lo que puede ser hecho hoy? ¿Por qué esperar a enero para comenzar de nuevo? ¿Por qué aguardar el verano, si antes llegará el invierno implacable, cobrando la falta de previsión? Lo que tú haces con el presente hoy, determinará tu futuro.

Hoy es el día. Ahora es el verano. Es tiempo de plantar y de cosechar. Tiempo de guardar y almacenar. Esta es la juventud, tiempo de aprender a prepararte para los días cuando las fuerzas y las oportunidades te sean escasas.

Haz un balance de tu vida. ¿Qué necesita ser hecho en tu vida hoy? ¿Qué decisión necesitas tomar? ¿Hasta cuándo vas a postergarla?

Dios está siempre listo a conceder sabiduría y extender la mano al desfallecido, pero recuerda: "El que recoge en el verano es hombre entendido; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 27 de septiembre de 2015

¿Cómo y cuándo oras?


¡Cuán bueno, Señor, es darte gracias y entonar, oh Altísimo, salmos a tu nombre; proclamar tu gran amor por la mañana, y tu fidelidad por la noche,al son del decacordio y de la lira; al son del arpa y del salterio! Tú, Señor, me llenas de alegría con tus maravillas; por eso alabaré jubiloso las obras de tus manos. Salmo 92:1-4 NVI

¡Qué forma de comenzar el día! Los versos en el Salmo 92 representa una de las primeras oraciones en los labios del sacerdote en el día de Sábado: "Me llenas de alegría con tus maravillas".

¿Qué tal si antes de echar un vistazo al periódico por la mañana, antes de salir por la puerta, antes de comenzar las incontables tareas que tienes que hacer cada día, determinas comenzar el día por cómo Dios te ha ilusionado? Ahora mismo, tienes la oportunidad de comenzar con frescura el día. Un nuevo día se presenta delante de ti. ¿Por qué no comenzar las cosas lo mejor posible con un "régimen" de alabanza en vez de la vieja rutina? En tu oración de hoy, proclama el amor incondicional de Dios, y esta noche, antes de ir a dormir, alábale por su fidelidad.

Adaptado de The One Year Book of Bible Prayers (Tyndale House) entrada del 15 de Mayo

sábado, 26 de septiembre de 2015

Palmaditas en la espalda


No me arrebates juntamente con los malos, y con los que hacen iniquidad, los cuales hablan paz con sus prójimos, pero la maldad está en su corazón. Sal. 28:3.

David tuvo muchas mujeres. Una de ellas, Mical, era hija de Saúl. El casamiento de David con ella estuvo lleno de intrigas. Por un lado, Saúl le palmeaba las espaldas a David y le decía: "¡Sé mi yerno! ¡Quiero que formes parte de mi familia!" Pero cuando David se daba vuelta, Saúl trataba de destruirlo a toda costa. La parte de la Biblia que narra esa historia* termina diciendo que Saúl fue enemigo de David toda la vida. A veces, con palmaditas en las espaldas.

El salmo de hoy, de donde sacamos el texto, es un salmo de lamentación y súplica. David pide que no sea contado con los impíos y menciona una característica especial de esos impíos: los que hablan de paz con su prójimo, pero tienen el mal en su corazón. Cuando las personas se saludaban en Israel, usaban la palabra "shalom", que quiere decir paz. Era como decir hoy: ¿Cómo te va? ¿Estás bien? La gente decía eso por costumbre. El corazón puede estar lleno de rabia u odio, pero cuando las personas se encuentran, dicen: ¡Todo bien! El salmista habla de eso al referirse a las personas que hablan de paz con su prójimo, pero tienen mal en el corazón.

Siempre tendremos que convivir con personas de ese tipo. ¿Qué podemos hacer?

Primero, haz como David: busca a Dios y coloca la vida de esa persona en sus manos. El es el único que puede resolver esa situación. Antes de salir de casa y antes de iniciar tus actividades hoy, pon a esa persona en las manos del Señor. Ora por él. La oración intercesora tiene un poder increíble.

En segundo lugar, no te olvides de ver cuáles son tus propias motivaciones. Eso por una simple razón: tener cuidado para no ser igual a tu enemigo. Esa es la lucha diaria, la batalla sin fin del cristiano.

Tal vez, por algún motivo, sientas el deseo de obrar de ese modo. La rabia o el espíritu de venganza tratan de apoderarse de todos los corazones. Eso envenena el alma y oxida la capacidad de amar. No permitas ese tipo de sentimiento en ti, porque un día la justicia divina caerá sobre "los que hacen iniquidad, los cuales hablan con sus prójimos, pero la maldad está en su corazón".
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* 1 Sam. 18.

Pr. Alejandro Bullón.

viernes, 25 de septiembre de 2015

¿Tienes gozo contagioso?


Busqué al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores. Radiantes están los que a él acuden; jamás su rostro se cubre de vergüenza. Este pobre clamó, y el Señor le oyó y lo libró de todas sus angustias. El ángel del Señor acampa en torno a los que le temen; a su lado está para librarlos. Salmo 34:4-7 NVI

¿Disfrutas viendo los partidos de fútbol, u otro deporte por televisión? Si es así, entonces sabes cuán contagiosa es la alegría que siente un jugador cuando marca gol, o cuando se gana otro tipo de deporte. Esta es una de las razones por las que tantos millones de personas ven el fútbol tan "religiosamente". No es simplemente ver el desarrollo del juego, la excelencia y forma de los jugadores. También es compartir la alegría contagiosa de los ganadores.

En el Salmo 34, David describe el mismo tipo de gozo radiante de los creyentes. Todos aquellos que miran hacia Dios buscando ayuda, experimentarán un gozo tan intenso que los demás lo podrán observar en sus rostros. David nos cuenta que el motivo de ese gozo es que Dios ha escuchado y respondido nuestras oraciones. Nuestra pena ha sido quitada. Hemos sido liberados de todos nuestros temores porque el ángel del Señor acampa a nuestro alrededor.

Ora pidiendo que el ángel del Señor acampe a tu alrededor y de los tuyos. Encomienda a Dios tus miedos, preocupaciones, y pídele que te guarde. Él puede liberarte de tus temores y garantizarte un gozo radiante mientras busques su ayuda.

Adaptado de Praying God's Promises for My Marriage por John Farrar (Tyndale House), pp 92-93

jueves, 24 de septiembre de 2015

Semejantes a él


Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. S. Mateo 5:48.

Esta declaración ha atormentado a mucha gente, y es prácticamente: el resumen del Sermón del Monte. En el versículo 45, Jesús presenta el ideal de Dios para nosotros: "Que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos'. Los hijos generalmente se parecen al padre en el carácter. Los padres y los hijos tienen una convivencia diaria y permanente, y casi sin darse cuenta los hijos siguen las pisadas del padre.

En el Sermón del Monte, Cristo está combatiendo la "perfección humana". Los judíos se preocupaban tanto con los mínimos detalles de la letra, que habían perdido el espíritu de la ley de Dios. Amaban a los suyos, eran gentiles y corteses, practicaban actos de "misericordia" entre ellos, pero ni miraban a los gentiles, o, en el mejor de los cases, los miraban con desprecio.

Jesús los desafía en el versículo 46: "Si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?" Luego de ese versículo viene la orden: "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto". Vuestro Padre, el del versículo 45, "que hace salir su sol sobre males y buenos y llover sobre justos e injustos".

Aunque el versículo de hoy se refiere a la perfección de carácter en general, el contexto nos muestra que Jesús habla en especial de la perfección en el relacionamiento con las personas, con los que no son de nuestra raza, con los que no pertenecen a nuestro grupo social, con quienes pertenecen a otra religión o tienen filosofías diferentes de las nuestras.

¿Puedes mirar con amor a un punk, o a un homosexual que defiende en la TV la posición de que el homosexualismo no es pecado y sí una nueva opción?

¿Eres capaz de orar por un neonazi, o por un líder político deshonesto? "¿Qué mérito tiene -pregunta Jesús- si amas a los que te aman?" Si el padre que está en los cielos ama a los buenos y a los malos, sé perfecto como tu padre. Sé capaz de aceptar y amar a las personas como son.

Es duro, ¿no es cierto? Pero, el Padre también promete: "Estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo:' (ver S. Mateo 28:20). ¿Cómo? Por la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida. Santificando nuestra voluntad. Purificando nuestros sentimientos y reproduciendo cada día en nuestra vida su carácter, para hacernos más semejantes a él.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Del llanto al gozo


Convertiste mi lamento en danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de fiesta. Salmo 30:11 NVI

Volverán los rescatados del Señor, y entrarán en Sión con cánticos de júbilo; su corona será el gozo eterno. Se llenarán de regocijo y alegría, y se apartarán de ellos el dolor y los gemidos. Isaías 51:11 NVI

¿Has bailado alguna vez en un funeral? Esto sería impensable, absurdo. Los funerales son momentos de reflexión, tristeza y llanto. En los funerales esperamos encontrarnos con tristeza, lágrimas, no con gozo y celebración.

Lloramos por muchas razones, y cada pérdida dolorosa rompe nuestras emociones y nos hace recordar cosas del pasado y oportunidades perdidas, para preguntarnos cómo podría haber sido si... Seguramente, nada duele más que la muerte de un ser querido –echamos de menos a nuestra novio/a o esposo/a, o a nuestro hijo, o padre, o amigo... y deseamos escuchar esa voz familiar y sentir el roce, la presencia de esa persona.

A través de las Escrituras, aprendemos que, un día, Dios convertirá el llanto en felicidad, y la tristeza en gozo. Ese es el plan de Dios. Porque le conocemos, nuestro último destino es el cielo, y tenemos la segura esperanza de que un día, toda enfermedad, muerte y sufrimiento serán desvanecidos –seremos perfectos y completos. Todo lo que hay en este mundo, incluyendo nuestro dolor, es temporal, pero nuestro gozo durará por siempre jamás.

De A Cup of Living Water for a Hurting Soul (Tyndale House) pp110-11

martes, 22 de septiembre de 2015

Él no se olvidó de ti


Pero Sión ha dicho: "Me dejó Jehová, el Señor se olvidó de mí". "Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? ¡Aunque. ella lo olvide, yo nunca me olvidaré de ti!" Isaías 49:14, 15.

Habíamos terminado un campamento de jóvenes en el Parque de Exposiciones, en Brasilia, capital del Brasil, y todos preparaban sus mochilas para regresar a sus casas. Se desarmaban las carpas. Muy pronto sólo quedarían recuerdos de lo que había sido una semana maravillosa en la vida de casi veinte mil jóvenes.

Entonces vi, sentada en el borde de lo que había sido la plataforma central, a una chica de unos 16 años. Parecía una estatua. No se movía; miraba, inmóvil, fijamente, hacia un punto indefinido del horizonte. -¡Hola! ¿Sientes nostalgia del campamento? -le pregunté, acercándome a ella.

Me miró con indiferencia, como si no me conociera. Intentaba ser dura, demostrar que no estaba sufriendo, pero no lo conseguía. Las lágrimas daban vueltas en sus ojos; más que lágrimas, el grito silencioso de un corazón carente, demasiado joven para ver los colores de la vida.

-¿Por qué todo lo que es bueno tiene que terminar? -preguntó angustiada-. El sueño concluyó, aquí encontré amigos fantásticos. Sabía que había gente a quien yo le importaba, pero el sueño pasó. ¿Por qué tiene que ser siempre así?

Después me habló de su vida, y terminó diciendo: "Nadie gusta de mí, a nadie le importo nada".

¿Ya pasó esa pregunta alguna vez por tu cabeza? Vivimos en un mundo contradictorio. Las personas viven apiñadas en departamentos, pero parece que nadie conoce a nadie. Si uno entra en alguna de las estaciones del subterráneo del centro de la ciudad, se tiene la impresión de ser una sardina enlatada, pero, ¿a quién le interesa si tus pies duelen porque anduviste todo el día buscando empleo? O, ¿quién se interesa en conocer el volcán de tristeza que parece explotar dentro de tu pecho?

¿Te sentiste alguna vez como un objeto usado por otras personas? ¿Alguna vez fuiste tratado/a así por personas cercanas a ti? ¿No le interesas a nadie? ¿Nadie gusta de ti?

No olvides nunca la promesa de Dios: "¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? ¡Aunque ella lo olvide, yo nunca me olvidaré de ti".

Pr. Alejandro Bullón.

lunes, 21 de septiembre de 2015

¿Has sentido la presencia de Dios al orar?


Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!… Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Filipenses 4:4, 12 NVI

Que se levante Dios, que sean dispersados sus enemigos, que huyan de su presencia los que le odian. Que desaparezcan del todo, como humo que se disipa con el viento; que perezcan ante Dios los impíos, como cera que se derrite en el fuego. Pero que los justos se alegren y se regocijen; que estén felices y alegres delante de Dios. Canten a Dios, canten salmos a su nombre; aclamen a quien cabalga por las estepas, y regocíjense en su presencia. ¡Su nombre es el Señor! Salmo 68:1-4 NVI

Demasiado a menudo, nos aproximamos al momento de orar con cierta reticencia. Es casi como si dijésemos: "Oh, no, otra vez. Hoy estoy demasiado ocupado como para dedicar tiempo a conversar con Dios". Como indica la oración del Salmo 68, David cultivó una actitud de gozo cuando se acercaba a Dios en oración. Comprendió el gran privilegio que supone poder hablar con el Todopoderoso. Los enemigos de Dios no podrían siquiera permanecer en la presencia de Dios. A pesar de que David estaba asombrado con el poder de Dios, era colmado de gozo porque se le permitía entrar en la presencia de Dios. Era contado entre los que reverenciaban a Dios y obedecían Sus leyes.

Cuando entres en la presencia de Dios a través de la oración, agradécele por el privilegio de escucharte.

De The One Year Book of Bible Prayers (Tyndale House) entrada del 29 de Septiembre.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Dos veces padre


Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: "¡Abba, Padre!" Romanos 8:15.

Servir por obligación es una cosa, y servir por amor es otra completamente diferente. En los internados de los colegios sucede con frecuencia algo que ilustra muy bien lo que estoy tratando de decir.

Las chicas que trabajan en la lavandería planchan las camisas como parte de su obligación. ¿Qué significan esas camisas para ellas? Trabajo, remuneración y deber; nada más. Pero imagina que cierto día una chica comienza a gustar de un joven y, por coincidencia, cuando está trabajando en la lavandería, llega a sus manes la camisa del joven del cual gusta. ¿Cómo crees que dicha joven va a tratar esa camisa? Con seguridad que la va a planchar con mucho cariño, va a ser cuidadosa con cada parte de la camisa y, si pudiera, hasta va a colocarle un poco de perfume.

¿Dónde está la diferencia? En el amor, por supuesto; y es justamente a esa experiencia que el Señor Jesús quiere llevamos.

Antes de conocerlo éramos esclavos del pecado, de los temores, de las dudas y de los prejuicios. Obedecíamos de alguna manera por temor a perdernos o sufrir las consecuencias de nuestro error. Pero un día lo conocimos y entendimos su amor maravilloso. Entendimos cómo él dejó todo y vino a este mundo para salvarnos, cómo nos ama y está dispuesto a aceptarnos tal como somos. Entonces nos apasionamos por él, somos conquistados por la atracción de la cruz y, voluntariamente, nos tornamos esclavos de su amor.

Las cadenas de la esclavitud ya no nos atan; ya no obedecemos por temor al castigo. Ahora estamos atados por las cuerdas del amor. Amamos, y porque amamos queremos ver a nuestro Señor Jesús siempre sonriente. Sus pensamientos pasan a ser nuestros pensamientos y sus sentimientos los nuestros. La Ley no está escrita sólo en tablas de piedra, sus principios están ahora grabados con amor en nuestro corazón y, a medida que los días pasan, vemos cada vez más su carácter reflejado en el nuestro. Las personas perciben que somos cada vez más semejantes a Jesús. Entonces, brota del corazón un canto de júbilo: "¡Abba, Padre!", que quiere decir "dos veces Padre".

Pr. Alejandro Bullón.

sábado, 19 de septiembre de 2015

¿Por qué confesarnos y a quién?


El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia. Proverbios 28:13.

Nadie precisa vivir atormentado por un error del pasado, porque Cristo pagó en la cruz del Calvario el precio por todos los pecados de todos los hombres de todos los tiempos. Cristo ya "adquirió" el derecho a perdonar.

Teológicamente hablando, cuando confesamos nuestros pecados Dios no provee el perdón, sino que lo aplica. El perdón ya fue provisto en el Calvario.

Pero la vida cristiana no es sólo una exposición teológica. Es una relación personal con Cristo. Aunque teológica y potencialmente todos los pecados de todas las épocas podrían haber sido perdonados, yo tengo que confesarlos y luego aceptar la validez de ese perdón para mí. Yo tengo que aceptar, después confesar y luego decir: "Sí, Señor, acepto tu perdón porque soy un pecador y necesito de ti".

Existe un gran peligro en decir: "Yo no preciso confesar mis pecados para que Dios me los perdone, porque en el Calvario ya fue provisto el perdón". Esta declaración es verdadera y falsa. Universal y teológicamente es verdadera, pero personalmente es falsa. ¿De qué sirve tener un millón de dólares en el Banco si no firmo el cheque para retirarlo? El dinero existe, está en mi cuenta bancaria, pero necesito apoderarme de él y colocarlo en mi bolsillo para poder pagar mis deudas.

Cuando miramos hacia la cruz del Calvario y vemos morir al Hijo de Dios (la expresión del amor hecho hombre) sin gemir, sin reclamar, solamente muriendo en silencio y por amor. Cuando vemos su mirada -sin condenación, sin crítica, esperando, sufriendo y amando-, entonces lo único que puede hacer el corazón humano es caer de rodillas y decir: "Señor Jesús, soy un pecador, no merezco todo ese sufrimiento por mí, pero te necesito. Acéptame como estoy y dame el poder necesario para salir de esta situación".

Entonces, y sólo entonces, el perdón provisto en la cruz es válido para el hombre y se convierte en el comienzo de una vida de prosperidad.

Pr. Alejandro Bullón.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Resucitados para una nueva vida


Con él fuisteis sepultados en el bautismo, y con él fuisteis también resucitados por la fe en el poder de Dios que lo levantó de los muertos. Colosenses 2:12.

Conozco a muchas personas maravillosas, que van a la iglesia de vez en cuando, apoyan a la familia en todo, creen en Jesús y su mensaje, pero no toman la decisión de bautizarse. Mi padre era uno de ellos.

El argumento que constantemente usan es que todavía no están preparados para tomar una decisión tan seria. Miran su propia vida y ven que hay muchas cosas que deben ser ajustadas y corregidas para poder ser bautizados.

El versículo de hoy nos muestra que la experiencia del cristiano no termina con el bautismo. El bautismo no es el certificado que la iglesia da a quien demostró que puede cumplir todas las normas establecidas en la Palabra de Dios. El bautismo es prácticamente el comienzo de la experiencia cristiana. Después del bautismo somos "resucitados [en él] por la fe en el poder de Dios".

A partir del bautismo comienza la experiencia maravillosa del compañerismo y la victoria en Cristo. Cada día es un día de aprendizaje. Fuimos resucitados para una nueva vida, y pasamos a ser como niños que están aprendiendo a andar.

¿Viste caminar a tu hijito? ¿No se cayó muchas veces antes de dominar el arte de caminar? ¿Y qué hacías cuando tropezaba y caía? ¿Corrías para castigarlo porque no había conseguido andar, o lo animabas a intentar de nuevo?

Dios es un Padre de amor dispuesto a ver crecer y madurar a sus hijos en la nueva experiencia de andar con él.

Si estás esperando a vivir una vida "perfecta" para tomar la decisión de bautizarte, nunca decidirás hacerlo porque solo nunca alcanzarás el ideal de Dios para ti.

El bautismo no es el fin del curso. Es el comienzo de la experiencia con Jesús, y la declaración pública de que lo amas y quieres vivir con él el resto de tu vida. Igual que en el matrimonio, la vida entre dos es una escuela que no tiene graduación. Vamos aprendiendo diariamente con los aciertos y los errores, pero conseguimos enfrentar las situaciones sustentados por el amor que nos une a otra persona.

Si estás en el valle de la decisión, haz de este día tu gran día. Abre tu corazón y di: "Señor, hoy decido entregarme definitivamente a ti y prepararme para participar del próximo bautismo".


Pr. Alejandro Bullón.

jueves, 17 de septiembre de 2015

La iglesia de Dios


Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se Fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. Apocalipsis 12:17.

En 1963 era pastor entre los aborígenes de la tribu campa, en el interior de la selva peruana. Estábamos preparando una gran reunión con los hermanos indios de todas las aldeas, y terminaríamos el encuentro con un gran bautismo.

Como invitado a esa reunión vendría de la capital un pastor jubilado. Para llegar al lugar del encuentro era necesario viajar un día en ómnibus, cuatro horas en camión y dos horas más en canoa por el río. Los preparativos para la gran fiesta espiritual me tenían ocupado por completo. No podía viajar hasta La Merced -ciudad hasta donde el ómnibus llegaba- para esperar al pastor visitante. Entonces le pedí a un joven indio que hiciera esa tarea por mí.

-¿Cómo sabré quién es el pastor Aguilar, si en el ómnibus vendrán por lo menos cuarenta personas? -fue la pregunta del joven indio.

-No te preocupes -respondí-. En este papel están escritas las características del pastor. Es ancianito, tiene el cabello blanco, es alto, delgado, usa anteojos, tiene una mancha grande en el lado izquierdo de la cara y anda siempre con corbata.

Más tranquilo, el joven indígena viajó a La Merced y, al caer la tarde, estaba de vuelta trayendo consigo al pastor visitante.

En este mundo existen nueve grandes religiones, y sólo dentro de la religión cristiana existen por lo menos 3.000 subdivisiones. ¿Cómo saber cuál es la verdadera iglesia de Dios? Esa pregunta la hace mucha gente, pero la respuesta de Dios está en el versículo de hoy. El texto describe las dos características principales de la verdadera iglesia de Dios en nuestros días: tiene la fe de Jesús y guarda los mandamientos de Dios.

Para ser la iglesia verdadera no basta tener una de las características. Son necesarias ambas. Creer en Jesús de todo corazón, levantar a Jesús como el centro de la vida y del mensaje, y, como resultado de la fe en Jesús, vivir una vida de obediencia a los mandamientos de Dios.

Tú puedes hoy buscar esa iglesia. En ella Dios está tratando de reunir a sus hijos para el gran encuentro final con Cristo. Mi sueño es ver y poder abrazar a Jesús en ese día. ¿Podremos conocernos personalmente tú y yo al lado de Jesús?

Pr. Alejandro Bullón.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

El siervo sufriente


Entonces su amo lo llevará ante los jueces, lo arrimará a la puerta o al poste, y le horadará la oreja con lezna. Así será su siervo para siempre. Éxodo 21:6.

Aquí encontramos otra figura maravillosa de Cristo. El relato que nos trae el texto de hoy nos habla de un incidente de la vida doméstica. Un siervo hebreo es el protagonista de la historia: el tiempo de su esclavitud acabó; el amo ya no tiene derecho sobre él. Puede quedar libre si quiere, pero la libertad no tiene atractivo para él. Existen vínculos que lo unen a su señor. Sus mayores alegrías están aquí, y, finalmente, concluye: "Amo a mi Señor, a mi mujer y a mis hijos; no quiero salir libre" (vers. 5).

Entonces, en una ceremonia sencilla, llaman a los jueces y a los testigos y se le hace una herida en el cuerpo como símbolo visible y permanente: "Su amo lo llevará ante los jueces, lo arrimará a la puerta o al poste, y le horadará la oreja con lezna. Así será su siervo para siempre". A partir de ese momento el siervo no es siervo por obligación, sino porque quiere.

En Salmos 40:6 encontramos la figura de Cristo como siervo. Tal vez nuestra mente finita nunca llegue a entender la inmensidad del amor de Cristo, que, siendo igual a Dios, dejó todo por amor al hombre. Los ángeles se ofrecieron para venir en su lugar; no podían soportar la idea de ver a Jesús en la posición de un siervo, muriendo la muerte ignominiosa de la cruz. Pero ningún ser creado podía hacer la expiación por el hombre; sólo lo podía hacer Jesús y nadie más. En la forma de siervo, vino a este mundo y tuvo que andar lentamente cada paso marcado en la profecía. Su comida y bebida eran hacer la voluntad de su Padre. No tuvo descanso; vivió en una ciudad despreciada. Trabajó como carpintero y usó sus herramientas. Bebió el cáliz de su humillación y, cuando se aproximó el momento final, aceptó el cáliz más amargo: el jardín del Getsemaní fue su agonía. El siervo cargó con el pecado de todo el mundo. No reclamó, no exigió justicia; sencillamente amó en silencio y finalmente muno.

Ese es el carácter de siervo que quiere reproducir en la vida de quienes lo siguen: la docilidad de su carácter para entregar mansamente las orejas, ser agujereados y servirlo por amor. ¿Cómo llegar a ese punto de carácter? Sólo hay un camino: vivir cada día y cada minuto sintiendo su presencia a nuestro lado. Más que eso, sentir su presencia en nosotros, por medio del Espíritu Santo.

Pr. Alejandro Bullón.

martes, 15 de septiembre de 2015

Una nueva oportunidad


Estos son los descendientes de Noé: Noé, hombre justo, era perfecto entre los hombres de su tiempo; caminó Noé con Dios. Génesis 6:9.

En la vida de Noé, como sucede con muchos seres humanos, hubo un episodio que, sin duda, lo perturbó por mucho tiempo. Fue un momento vergonzoso que trajo oprobio a toda la familia. Quedó borracho y, bajo los efectos de la embriaguez, apareció desnudo delante de los vecinos y la familia, provocando escándalo y burlas.

Seguramente al día siguiente, cuando le contaron lo que había hecho, Noé no tuvo coraje de salir a la calle y mirar a los vecinos.

Pero cuando el escritor bíblico hace un resumen de la vida de este patriarca, dice que era un hombre justo e íntegro entre sus contemporáneos, porque andaba con Dios.

Aquí hay algo maravilloso que necesitamos entender. En el momento en que Noé se embriagó, sin duda que estaba lejos de Dios, porque no es posible estar en comunión con Dios y practicar actos pecaminosos al mismo tiempo. Pero la gracia de Dios lo alcanzó, y Noé se levantó y, aunque en su pasado había episodios vergonzosos, al fin de su vida fue considerado un hombre justo y perfecto.

Cuánta esperanza para los que un día fueron heridos por los dardos del enemigo. Cuánta esperanza para quienes un día resbalaron, cayeron y conocieron el gusto de la derrota.

El secreto de Noé fue aprender a andar con Dios. No es fácil, no. A veces, atraídos por el brillo de este mundo, soltamos el brazo poderoso de Jesús y nos golpeamos, pero él siempre está con el brazo extendido.

Alguien dijo que muchas veces la caída puede ser tan fuerte que no queden fuerzas ni para levantar la mano. Pero con sólo mirar a Jesús -quien sabe todo, interpreta nuestro grito de socorro y corre hasta nosotros-, él nos levanta, nos cura las heridas y nos declara justos, como si nunca hubiésemos caído.

Sea nuestra oración hoy: "Gracias, Señor, por ser así, por amarme y comprenderme y por darme siempre nuevas oportunidades. Toma mi mano y guíame por los caminos de la vida".

Pr. Alejandro Bullón.

lunes, 14 de septiembre de 2015

No murió, solamente duerme


Entró y les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino dormida". S. Marcos 5:39.

El teléfono trajo la noticia fatal. "Debes ir urgentemente, Doris te necesita". Doris es una de mis hermanas, casada con un joven pastor que cumplía su ministerio en una región difícil, infectada por revolucionarios del grupo guerrillero Sendero Luminoso y por traficantes de drogas, en la región amazónica de mi país, el Perú.

Una noche, mientras ese joven pastor regresaba a su casa, después de presentar el evangelio a un grupo de personas, fue fusilado por manos asesinas, en una carretera solitaria.

En el avión que me conducía a Lima, tuve muchos interrogantes en mi corazón. ¿Por qué Dios no protegió la vida del joven pastor? Después me acordé de que Dios nunca prometió que sus hijos no pasarían por el valle de sombra o de muerte; lo que sí prometió es que nunca quedarían solos, que siempre estaría cerca en la hora del sufrimiento.

Naturalmente, al hombre no le gusta sufrir, porque no nació para sufrir. El sufrimiento es un elemento extraño en su experiencia. El ser humano fue creado para vivir y ser feliz, pero, infelizmente, el pecado entró en el mundo y trajo consigo el sufrimiento, el dolor y la muerte.

Llegué alrededor de la una de la madrugada a la casa de mi madre. Abracé a mi hermana, que tenía apenas 30 años, y a sus dos hijas pequeñas, que quedaban para criar. La acompañé durante las terribles horas de la despedida. En el cementerio, tomé su mano. Había lágrimas en sus ojos, pero no desesperación. Los hijos de Dios pueden llorar pero no se desesperan nunca, porque saben a dónde ir cuando la tristeza toca a la puerta del corazón, y, sobre todo, saben que la muerte es apenas un sueño y que luego vendrá el día en que Jesús devolverá a sus hijos todos los amados que un día le fueron arrebatados por la muerte.

¿Estás en este momento atravesando el valle de la sombra de muerte? No te desesperes. Hay una mano poderosa sustentándote en medio del dolor. ¿Perdiste hace poco a un ser querido? No te desanimes. En breve Jesús colocará de nuevo en tus brazos al ser querido que perdiste. No habrá más dolor, ni llanto, ni tristeza. Las cosas viejas habrán pasado, y todo será hecho nuevo. El Sol del día eterno brillará.

Levanta la cabeza, enjuga las lágrimas. La vida continúa y Jesús está contigo.

Pr. Alejandro Bullón.

domingo, 13 de septiembre de 2015

¿Quién será contra nosotros?


¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Romanos 8:31.

De repente, Vanina y Alejandro aparecieron en los titulares de todos los diarios. Un día que parecía rutinario para los dos universitarios, se transformó en la mayor pesadilla. Durante varios días, todo Brasil siguió con atención los noticiarios, anhelando que el secuestro de los estudiantes en la puerta de la facultad tuviese un final feliz. Y lo tuvo. Para alegría de todos, fueron liberados después de pagar el rescate exigido. Luego vinieron las entrevistas y los reportajes. Entre las muchas cosas que se hablaron, me impresionó una frase de Vanina: "Cada vez que pensaba en Dios, me sentía segura".

¿Te diste cuenta de que pensar en Dios y estar unido a él es una necesidad absoluta en el ser humano? La gran tragedia del hombre moderno radica en el hecho de haber perdido la visión correcta de Dios. Y se siente infeliz, porque no puede vivir sin Dios. Tú fuiste creado para permanecer en continuo contacto con tu Creador. Cuando te separas del Creador, comienzas a crear dioses sustitutos. ¿Quieres verlo!

Esconde a Dios de un niño y él adorará el Sol o las estrellas, el viento o las montañas; adorará a sus antepasados, a la mar o a la Luna. Y cuando crezca, con seguridad adorará sus propios sueños e ideales, su arte o su técnica.

Pero, aunque tú adores tu propia voluntad o tu inteligencia, o, desengañado por los dioses místicos, te vuelvas a los sentidos y a los placeres, allá en el fondo de tu alma estarás buscando a tu Creador.

Puedes hacer lo que quieras: negar la existencia de Dios y afirmar que él es fruto de la imaginación de almas débiles que tratan de compensar la falta de coraje para enfrentar la vida; y puedes decir que no pasa de ser la intención de mentes expertas para engañar a los ingenuos. Lo que quieras. Pero allá en el fondo del corazón siempre habrá un vacío extraño que ni el poder o la cultura serán capaces de llenar, y mucho menos el dinero, el placer o la fama.

Lo maravilloso de todo es que Dios no te reclama nada. Él te ama sin importarle lo que piensas acerca de él, sin mirar si tu conducta es buena o mala, sin considerar tus realizaciones o fracasos, sin tener en cuenta tu apariencia o el nombre de tu familia.

En la hora de la pesadilla, Vanina entendió mejor que nadie lo que estás leyendo. En medio de la oscuridad, llena de incertidumbres, ansiedades y temores, sintió a Dios como un amigo que susurraba al oído: "Hija, estoy aquí. No me puedes ver, pero estoy aquí y nada te va a suceder". Ese Dios es tuyo. Sal hoy con él.

Pr. Alejandro Bullón.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Cuando te rodea la oscuridad

Estudie la Biblia gratis.

Sal97-2
"Nubes y oscuridad alrededor de él
Justicia y juicio son el cimiento de su trono"
Salmo 97:2
Cuando leo este salmo, recuerdo un sermón titulado "Dios habita en la oscuridad". En esa predicación se explica muy bien que si bien Dios es luz inaccesible, precisamente ese es el motivo por el que ningún pecador puede permanecer y vivir ante Dios, pues la luz es tan potente que se convierte en fuego consumidor. Así se confirma en los versículos siguientes (Salmo 97:3-5).
Precisamente para poder estar cerca del ser humano, Dios se veló a sí mismo en forma de hombre, en Cristo Jesús, para poder habitar entre nosotros (Juan 1:14). Pero antes de la encarnación, la Divinidad estuvo cerca del hombre en muchas ocasiones, y no pocas veces se envolvió en nubes y oscuridad, para velar su gloria y majestad y así poder estar al lado del ser humano, lo más cerca posible.
Cuando Jesús mismo estuvo en la cruz, le rodeó una densa oscuridad. Elena White declara al respecto de ese momento: “En esa densa obscuridad, se ocultaba la presencia de Dios. El hace de las tinieblas su pabellón y oculta su gloria de los ojos humanos. Dios y sus santos ángeles estaban al lado de la cruz. El Padre estaba con su Hijo. Sin embargo, su presencia no se reveló. Si su gloria hubiese fulgurado de la nube, habría quedado destruido todo espectador humano. En aquella hora terrible, Cristo no fue consolado por la presencia del Padre. Pisó solo el lagar y del pueblo no hubo nadie con él. Con esa densa obscuridad, Dios veló la última agonía humana de su Hijo. Todos los que habían visto a Cristo sufrir estaban convencidos de su divinidad. Ese rostro, una vez contemplado por la humanidad, no sería jamás olvidado. Así como el rostro de Caín expresaba su culpabilidad de homicida, el rostro de Cristo revelaba inocencia, serenidad, benevolencia: la imagen de Dios.” (Deseado de Todas las Gentes, p. 702).
Cuando uno está pasando por momentos de prueba, de "oscuridad" en la vida, es cuando parece que Dios está más lejos. No obstante, es precisamente en esos momentos cuando Dios más se acerca a sus hijos, para ayudar, sostener, salvar y sanar. Dios es luz, y en la alegría y el brillo de su gloria y bendiciones nos gozamos, pero nunca olvidemos que Dios también habita en la oscuridad, acercándose más que nunca a sus hijos e hijas en los momentos de mayor prueba.
Pedro Torres.

Estudie la Biblia gratis.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Si sigues las instrucciones de Dios


Esta mañana me he tropezado con este divertido vídeo de YouTube, que luego me ha hecho pensar.


Muchas veces Dios permite que se nos presenten desafíos en la vida que, por mucho empeño que pongamos, parece que no somos capaces de superar. Pero si Dios lo pone en nuestro camino, o permite que ocurra, es porque sabe que podemos vencerlo con su ayuda.

Al igual que el niño del vídeo sigue las instrucciones de su monitor hasta que tiene éxito, la clave está en seguir las instrucciones que Dios nos da para poder vencer los problemas, superarnos y crecer.

Muchas veces intentamos con nuestra sabiduría y nuestros métodos arreglar los problemas, para frustrarnos viendo que no somos capaces de lograrlo. Pero no nos olvidemos nunca del texto de 1ª Corintios 10:13 "Hasta ahora, ninguna prueba os ha sobrevenido que no pueda considerarse humanamente soportable. Dios es fiel y no permitirá que seáis puestos a prueba más allá de vuestras fuerzas; al contrario, junto con la prueba os proporcionará también la manera de superarla con éxito." (BLP).

Ánimo, cuando los problemas que pueden parecer insuperables recuerda estos dos puntos:
  1. Si llegó a tu vida es porque Dios sabe que puedes superarlo.
  2. Si sigues sus instrucciones y aceptas su ayuda, podrás vencer.
Que Dios te bendiga en este hermoso día que comienza por delante ahora.

Pedro Torres.

jueves, 10 de septiembre de 2015

ABRID LA PUERTA


He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo. Apoc. 3: 20.

Cuando el corazón se vacía de su propia importancia, le abre la puerta a Cristo, porque reconoce su llamada. Pero a menos que ustedes eliminen los escombros que mantienen alejado al Señor Jesús, no podrá entrar, porque nunca entra a la fuerza.


Me encontraba dándoles un claro testimonio en el sentido de que el Señor Jesús será hallado por todos los que lo busquen de todo corazón y se acerquen a él por fe. Les estaba dirigiendo la palabra con profundo fervor. Contesten la oración de Cristo en favor de la unidad, y dejen a un lado las sospechas mediante las cuales Satanás está tratando de desviarlos. Despidan al enemigo, y entonces el Espíritu del Señor levantará bandera contra él. . .



La prosperidad del alma depende del sacrificio expiatorio de Cristo. Vino a este mundo para obtener nuestro perdón. Nuestra primera obra consiste en luchar con todo fervor para obtener bendiciones espirituales a fin de mantenernos fieles en medio de los peligros de los últimos días, es decir, para que no cedamos ni un centímetro a las argucias de Satanás. Es deber de cada cual caminar por sendas rectas, no sea que el rengo se desvíe. No tenemos tiempo que perder. La prosperidad del alma depende de la unidad que Cristo rogó que existiera entre los que creen en él. Deben ser uno con él así como él es uno con el Padre. La desunión no es plan de Dios sino del artero enemigo.



Debemos cuidarnos de los que están desmintiendo su experiencia espiritual pasada y que, por medio de artimañas que tienen visos de verdad, podrían engañar si fuera posible hasta a los escogidos. Nuestro Abogado en las cortes celestiales conoce cada detalle de los planes engañosos de los que están haciendo esta obra. Los que se están apartando de la fe están obrando para minar la confianza de los demás, y lo han estado haciendo por años. Nuestras advertencias provienen de Alguien que está interesado en nosotros, porque ve nuestros peligros y está al tanto de todas las artimañas de los que se oponen a su verdad. . .



Nuestro Intercesor en las cortes celestiales purificará a su pueblo. Cristo perfeccionará a sus santos.

(Carta 90, del 6 de marzo de 1906, dirigida a los hermanos reunidos en consejo en Graysville, Tennessee).

miércoles, 9 de septiembre de 2015

PROVOCAOS AL AMOR



Yo dije: Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté delante de mí. Sal. 39: 1.

Hijos míos: Velen en oración, y sean cada vez más cuidadosos con respecto a sus palabras y su conducta. "Velad y orad para que no entréis en tentación". Es poco prudente concederle al enemigo la más mínima ventaja. Hijo mío: Sé caballeroso, y tu influencia sobre tus colaboradores será mayor. Nunca hables imprudentemente. El respeto propio debe impedirte caer en el enojo. Si nos respetamos a nosotros mismos al llevar el yugo de Cristo, decuplicaremos nuestra influencia.

La naturaleza humana seguirá siendo la misma, pero puede ser elevada y ennoblecida mediante su unión con la naturaleza divina. Al participar de la naturaleza divina los hombres y mujeres escapan a la corrupción que está en el mundo debido a la concupiscencia.

La verdad debe ser practicada para que sea un poder en el mundo. Cuando la verdad mora en el corazón, la experiencia diaria es una revelación del poder dominante de la gracia de Cristo. Nunca mantengan la verdad en el atrio exterior. El Espíritu Santo debe estamparla en el alma. . .

Reverencien a Dios y a su posición adquirida. Cuiden sus modales, porque son representantes de Cristo. Controlen diligentemente sus palabras y trabajen con fervor para que los pecadores se convenzan y se conviertan. Mantengan el corazón en comunión con Dios por medio de la oración. Cuando se les dirijan palabras duras, que no se ajusten a la verdad, no pierdan el dominio propio. Recuerden que "la blanda respuesta quita la ira" (Prov. 15: 1), que el que se domina a sí mismo es mayor que el que toma una ciudad.

El verdadero cristiano es caballero. Los que están llenos de amor propio piensan que tienen el privilegio de decir algunas cosas que mejor sería no mencionar. Menos palabras y acciones más amables les ayudarían a ejercer una influencia mejor. Dios afirma: "Porque por tus palabras serás condenado" (Mat. 12: 37). Todas nuestras palabras y acciones, buenas y malas, son examinadas por Dios. ¡Qué solemne pensamiento! La Palabra de Dios nos pide que no nos provoquemos a ira los unos a los otros. Pero hay una provocación que se justifica.

Pablo escribe:. . . "Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras" (Heb. 10: 24).

(Carta 38, del 2 de marzo de 1903, dirigida a Edson y Emma White).



(Cada día con Dios. Entrada del 3 de Marzo).

martes, 8 de septiembre de 2015

Mucho más de lo que esperamos


Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros. Efesios 3:20.

En un lugar del mundo que no identificaré, para proteger la identidad de la persona, me buscó un joven consumido por el tipo de vida que llevaba. Me contó cosas terribles. Era homosexual, drogadicto y, muchas veces, hasta vendía su cuerpo para sobrevivir. A lo largo de mi ministerio encontré personas de todo tipo, y vi cómo Jesús es maravillosamente "poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos".

Pero aquel día sentí dolor por ese joven y, en cierta manera, "dudé" del poder divino. Cuando se fue, pensé que nunca más lo volvería a ver. Dejar las drogas en el punto en que estaba, ya sería un milagro, pero mudar las tendencias arraigadas, hacer una higiene completa de su manera de pensar y sentir, ¡ah!, era demasiado. Claro que Dios es capaz de hacer un milagro, pero ese día entendí que aún tenía mucho que aprender de Dios. Oré con él, le conté los milagros que Dios hizo en otros lugares, con otras personas. En algunos momentos de la conversación, acusó a Dios: "¿Por qué Dios me creó con estas tendencias? ¿Por qué soy así?" Había nacido y crecido en medio de una familia cristiana. "Tal vez si no fuese así", dijo el joven, "hoy la conciencia no me atormentaría tanto, ni tendría el peso de saber que estoy haciendo algo que desagrada a Dios".

Algunos días después recibí una carta suya. Pedí ayuda a algunos especialistas. El Dr. César Vasconcellos, del Hospital Silvestre, respondió a mi pedido y me mandó algunos artículos. Luego le escribí al joven una larga carta. Oré muchas veces. A veces, cuando veía en la calle a alguien parecido, me acordaba de él y me dolía el corazón al recordar sus lágrimas de impotencia, fracaso y desesperación. Me acordaba de su angustia por querer ser de otra manera. De veras había ido muy lejos, pero si pedía ayuda era porque el Espíritu de Dios todavía hablaba a su corazón. Todavía había esperanza.

Dos años después recibí otra carta de él. Era una carta diferente. "Un día el Señor va a tener una sorpresa conmigo", decía.

Y un día lo encontré otra vez. Vestía un traje azul marino y una corbata de colores, muy moderna. Al fin del culto me abrazó. No lo reconocí. Nunca lo hubiera reconocido si no se identificaba y luego me contara algunos detalles. "¡No puedes ser tú!", exclamé. ¿Usted no cree en los milagros que predica?" me dijo sonriendo. Sí, yo tenía que continuar conociendo a "Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos".

Hoy él vive en otro país. Decía: "Necesitaba cortar todas mis raíces. Aquí y ahora, soy feliz en Cristo. Vivo bien, tengo un buen sueldo, y un día usted va a oficiar en mi casamiento". Esto es lo que Jesús promete: "Te haré de nuevo, te devolveré el respeto y la dignidad. Borraré completamente tu pasado y reproduciré en ti mi carácter". ¿.Crees en eso?

Pr. Alejandro Bullón.

lunes, 7 de septiembre de 2015

El secreto de la victoria de Jesús


Orad sin cesar. 1 Tesalonicenses 5:17.

El cristianismo es una vida de permanente comunión con Cristo. Existen dos tipos de comunión. La comunión formal, que no es lo mismo que comunión "formalista", sino formal en el sentido en que es metódica y regular. Esta comunión incluye el tiempo que separamos diariamente para dedicarnos al estudio de la Biblia, la oración, la meditación y también para participar en los cultos de la iglesia. El otro tipo es la comunión informal, la que mantenemos con Jesús a lo largo del día, mientras realizamos nuestras diversas actividades.

El consejo de Pablo esta mañana es: "Orad sin cesar". El apóstol está hablando aquí del espíritu de oración que debe caracterizar la vida del cristiano. El apóstol trabajaba "de noche y de día" (1 Tesalonicenses 2:9), y también oraba "de noche y de día" (cap. 3:10).

¿Entiendes lo que está queriendo decir el apóstol? Está hablando de la comunión informal. El cristiano debe hacer de su vida una oración interminable, no en el sentido de quedar de rodillas el día entero, sino en el sentido de relacionar con Cristo todo lo que hace.

Elena de White aconseja a las amas de casa que oren mientras arreglan la casa o preparan el pan. ¿Puedes trabajar, estudiar, practicar deportes, comprar y vender en espíritu de oración?

Tal vez ésta sea la gran lucha del cristiano. Si puedes prestar atención a los detalles de tu propia vida, observarás que no existe gran dificultad en separar diariamente un tiempo para tu devoción con Jesús. Nuestro gran problema está en que no mantenemos la comunión informal a lo largo del día. "Orad sin cesar"; éste es el punto clave de la vida cristiana. Cuando la Biblia afirma que Enoc, David, Abraham, Noé y tantos otros héroes de la fe andaban con Dios, está mencionando precisamente el espíritu permanente de oración que estos hombres habían conseguido en su experiencia.

La vida de Jesús fue una vida de permanente oración (S. Marcos 1:35). Y si él, que era Dios hecho carne, necesitaba diariamente de la comunión con el Padre, ¿cuánto más nosotros, hombres debilitados por casi seis mil años de pecado'

Jesús vino a este mundo no tanto para enseñarnos que debemos ser victoriosos, sino para mostrarnos cómo se vive para alcanzar los grandes frutos de la victoria. Vino a indicarnos el camino del poder que cualquier hombre puede conseguir, porque Dios está dispuesto a dar ese poder a los que, reconociendo su debilidad, lo buscan diaria e incesantemente.

Pr. Alejandro Bullón.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Tratad a vuestras esposas con dignidad


Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. 1 Pedro 3:7.

María Aparecida y Raúl llegaron un día a mi escritorio, con el hogar al borde del colapso. ¿Dónde estaban los sueños que un día los llevaron al altar? ¿Qué sucedió en apenas cinco años de matrimonio?

-Fueron apenas seis meses de felicidad, pastor -dijo ella llorando-. Después todo fue agresión y angustia, que hoy se está transformando en desprecio e indiferencia.

Estamos viviendo en tiempos críticos para la familia. Los novios llegan al casamiento llevando debajo de la manga la posibilidad del divorcio si las cosas no salen bien. Cada día se acepta con más naturalidad la separación de un matrimonio.

Lo interesante es saber que todos los matrimonios llegan al altar queriendo ser felices y amándose mucho. ¿Por qué, entonces, fracasan los hogares? Está probado por la propia vida que para ser feliz en el casamiento no basta simplemente con querer ser feliz, ni amar mucho al cónyuge, porque si fuese así, la gran mayoría de los casamientos sería un éxito.

¿Qué es lo que está faltando, entonces? "Vivid la vida común del hogar sabiamente", dice Pedro. La sabiduría y el equilibrio son dones que sólo Cristo puede dar. Para que un matrimonio dure toda la vida es necesario que sea construido sobre bases sólidas, y no apenas sobre sentimientos y buenas intenciones humanas.

El marido necesita ir cada día a los pies de Jesús y deponer ante él su intransigencia, su radicalismo, su autoritarismo. Necesita decir: "Señor, habita en mí por la presencia de tu Santo Espíritu y transforma mi carácter. Ayúdame a considerar a mi esposa como a 'vaso más frágil', y enséñame a tratarla con respeto y dignidad".

Jesús, que ve y comprende todo, sin duda irá puliendo las aristas de nuestro carácter y nos enseñará a vivir la esencia del evangelio en la "vida común del hogar".

Ese día Raúl me contó que hacía mucho que no se encontraba con Dios. La vida era tan agitada y llena de actividades que no le quedaba tiempo para estar a solas con Dios. Estaba prosperando financieramente, pero su hogar se caía a pedazos. Juntos llegamos a la conclusión de que valía la pena esforzarse por separar cada día un tiempo para Jesús. Tengo la certeza de que él está aprendiendo en la escuela de Cristo, porque un día los vi de nuevo en la iglesia tomados de la mano.

Ese maravilloso Jesús que está poniendo equilibrio en ese hogar, esta mañana está dispuesto a entrar en el tuyo y colocar cada cosa en su lugar. Sólo debes decirle: "¡Señor, acepto!"



Pr. Alejandro Bullón.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Él terminará lo que comenzó


Estando persuadido de esto, el que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Filipenses 1:6.

Siempre fui un admirador de ese hombre que dio media vuelta en su vida cuando iba hacia Damasco, persiguiendo a los cristianos. Durante muchos años me preocupó el drama de la vida espiritual que él describía en el capítulo 7 de su carta a los Romanos: "No consigo entender mi procedimiento, porque el bien que quiero hacer no lo hago, y el mal que detesto, eso hago" (ver los versículos 15 al 20). Y en el versículo 24 del mismo capítulo exclamaba desesperado: "¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?"

Muchos teólogos creen que Pablo está hablando de su experiencia antes de la conversión, pero, por lo que sabemos, las personas no convertidas no experimentan esa lucha, porque lo que domina y controla sus vidas es una única naturaleza: la pecaminosa. Para que haya lucha tiene que haber dos naturalezas. El dicho popular dice que cuando uno no quiere, dos no pelean.

Que el apóstol esté hablando de una lucha, demuestra que está hablando de la lucha que experimenta la persona que aceptó a Jesús, incluso después de la conversión. ¿Por qué sucede eso? Porque la naturaleza pecaminosa muerta todavía puede resucitar. Eso depende de la manera como la tratamos. Si después de la conversión continuamos alimentándola, entonces estará en forma y con fuerzas para tratar de controlar la vida nuevamente.

En el versículo de hoy el apóstol Pablo presenta un consejo que debe ser asimilado por quien desea ser cada día más semejante a Jesús. El que comenzó la buena obra, ciertamente la terminará. ¡Qué gran promesa! No puedo olvidar el drama que viví cuando era joven, siendo un pastor. En mis horas de devoción personal contemplaba mi vida y me desesperaba. No aceptaba la idea de que un pastor tuviera ciertos pensamientos o sentimientos. Pero los años pasaron, y no es que hoy me haya acostumbrado a aceptar la mediocridad espiritual, no, pero al ver el pasado noto que Jesús ya sacó muchas cosas malas de mi vida. Entonces miro hacia el futuro y veo que todavía existe mucho que debe ser sacado, pero ya no me desespero. Creo que quien comenzó la obra en mí, ciertamente la terminará. Y tengo paz y confianza en el amor maravilloso de Jesús.

En la prisión Mamertina vi el lugar donde Pablo pasó los últimos días de su vida. Ancianito, solo, preso pero victorioso, escribió: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe" (2 Timoteo 4:7). En otras palabras: ";Vencí!" Ya no había más desesperación en su vida. Ya no había la angustia de querer hacer el bien sin conseguirlo. Había descubierto el secreto: "Olvidando todo lo que queda atrás, me proyecto adelante" (ver Filipenses 3:13). "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (cap. 4:13), y el resultado final fue la victoria. Esa puede ser también tu realidad, ¡ahora!

Por: Alejandro Bullón.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Victoria sobre el enemigo


¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? Romanos 6:1, 2.

En los capítulos 4 y 5 de la Epístola a los Romanos, Pablo nos presenta el camino para alcanzar la salvación. El apóstol es claro al decir que somos justificados solamente por la fe en Jesucristo. En el capítulo 6 discute los resultados de una vida justificada. La obra de la salvación no sólo tiene que ver con la vida pasada del ser humano, también tiene que ver con la vida presente y futura. Cristo no desea librarnos únicamente de la culpabilidad del pecado. También quiere librarnos del poder que el pecado ejerce sobre nosotros y, finalmente, de la presencia del pecado en la naturaleza humana. Teológicamente llamamos a estas tres fases: justificación, santificación y glorificación.

Lo que realmente importa es lo que el evangelio es capaz de hacer cuando llega a una vida. Todo lo que tenemos que hacer es correr a los brazos de Jesús con nuestras flaquezas y pecados, caer arrepentidos a sus pies y permanecer en comunión con él. Permaneciendo en Cristo, no permaneceremos más en pecado; habiendo muertos al pecado, disfrutaremos de la vida plena en Cristo.

Conocí a Rose en la ciudad brasileña de Fortaleza, mientras realizaba la campaña de evangelización conocida como REVIVE. Todas la noches Rose era tomada por el enemigo y gritaba aterradoramente a lo largo de la predicación. El último sábado estaba en la fila de los candidatos al bautismo, cuando fue poseída nuevamente por el enemigo. Los diáconos la llevaron al camarín, pero ella pidió que la volviesen a llevar a la pila bautismal.

Cuando, ayudada por los diáconos, ya estaba dentro de las aguas bautismales, el enemigo luchó una vez más para controlar la voluntad de esa angustiada joven. Pensé que no debía bautizarla en esas condiciones, pero sus ojos suplicantes parecían decirme: "Pastor, por favor, bautíceme". Hice la oración y la bauticé en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y al salir del agua toda la iglesia pudo ver el brillo de felicidad en los ojos de Rose. La abracé y le dije que no debía temer nada de allí en adelante, porque Jesús la había libertado.

Nueve meses después me encontré con ella y, con los ojos todavía brillando de regocijo, me dijo: "Pastor, soy victoriosa en Cristo; el enemigo nunca más me atormentó. Mantengo comunión diaria con Jesús a través de la Biblia y de la oración, y estoy testificando a 38 personas a quienes estoy llevando a Cristo".

El poder que libertó a Rose es tuyo hoy. ¿Lo aceptas?

jueves, 3 de septiembre de 2015

Luz para el camino


Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino. Salmos 119:105.

En 1973 se realizó en la ciudad de Belo Horizonte, Brasil, un gran congreso de jóvenes organizado por el Pr. Assad Bechara. El pastor le había pedido a Costa Junior que compusiera el himno oficial del congreso, cuyo tema debía ser "Piedras". Pero el tiempo pasaba y la inspiración no aparecía por ningún lado. El joven compositor, que había intentado inútilmente componer el himno, sentía la presión del tiempo porque la fecha del congreso se acercaba inexorablemente.

Una noche, después de regresar de las clases en la Facultad de Música de San Pablo, Costa Junior se arrodilló y le pidió a Dios que le diera la música sobre el referido tema. Al terminar la oración oyó con mucha claridad una voz que le decía: "Ve a la Biblia".

Era casi medianoche cuando comenzó a buscar en la Biblia todo lo que tuviera que ver con "piedras". Pero mientras sus ojos buscaban la palabra "piedra", su corazón encontró el brillo de la persona de Jesús. Se acordó de la Piedra Angular. Lo contempló en el silencio de la noche; se sintió conmovido, tocado, inspirado. El día casi amanecía y el himno estaba listo:

"Nosotros éramos como piedras de la calle,
pateadas, pisadas por los pies,
nos golpeábamos contra otras piedras,
rodábamos siempre del revés.

Hasta que caímos en el abismo,
sin forma, quebradas, sin luz,
quedamos en las tinieblas de la noche,
perdidas, a la sombra de la Cruz.

La piedra que los hombres quebraron,
llegó a ser la Piedra Angular,
la Piedra que fue rechazada,
es la Piedra que puede salvar.

Si llegares a perderte,
trata de encontrar a Jesús,
la Joya de las joyas, amigo,
es la Piedra que la vida traduce".

En muchas situaciones de la vida la Palabra de Dios puede ser una lámpara para nuestros pies y una luz para iluminar el camino. Aunque la Biblia es un libro que habla de historia, geografía, sociología y tantas otras cosas, es principalmente el libro del Cordero. Jesús es el personaje central de principio a fin. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis hay un hilo rojo que atraviesa cada una de sus páginas: es la sangre que un día fue derramada en la cruz del Calvario para librar al hombre de la muerte.