lunes, 29 de febrero de 2016

LA INCOHERENCIA


Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad el malo no habitará junto a ti. Sal. 5:4.

EL mejor argumento a favor del cristianismo es la vida del cristiano. Nadie puede refutar el argumento de una vida transformada.

Por otro lado, el mayor descrédito del cristianismo es la incoherencia de la persona que aceptó la teoría de la enseñanza evangélica, pero no permitió que el mensaje se hiciera realidad en su experiencia diaria.

El cristianismo de fachada es tonto y perjudicial, por dos motivos: el primero es que Dios conoce todo y no puede ser engañado. Sus ojos contemplan los rincones más oscuros del corazón. Podemos argumentar y discutir.

Podemos repetir nuestras explicaciones al punto de creer en las mentiras que inventamos. Pero hay Alguien que sabe todo y delante del cual hasta los .pensamientos más íntimos son expuestos. Ese Dios, según el salmista, es un Dios que no se complace con la iniquidad. Por tanto, ¿para qué “aparentar” que eres cristiano? ¿Cuál es la ventaja? ¿El respeto de los demás? ¿La opinión ajena? ¿El reconocimiento público? ¿No ves que todo eso no tiene sentido? El Dios que todo lo ve no “se complace en la maldad”. En el aspecto de aprobación divina: cero.

Pero eso no es todo. Hay otro motivo por el cual el vivir solamente de las “apariencias” del cristianismo, es tonto y va contra la propia naturaleza humana. Explico: la entrada del pecado a este mundo trajo la muerte, acompañada de su séquito de instrumentos nocivos como la envidia, el crimen, el egoísmo, la codicia, la mentira, la hipocresía y otros. Pero el ser humano fue creado con vocación de vida y la vida también trae sus virtudes: honestidad, verdad, sinceridad. Por eso, cada vez que el ser humano practica la hipocresía, la mentira, o vive apenas la fachada de aquello que cree, se violenta a sí mismo, se autodestruye, hiere su mundo interior a punto de sangrar; sangre que no ve, pero cuyas consecuencias siente, en las diferentes áreas de su experiencia.

Por eso pídele a Dios hoy el poder y la gracia que solo él puede darte, para vivir una vida de coherencia. Y recuerda que: “... tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti”.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 28 de febrero de 2016

¡DALE VALOR A LO QUE TIENES!


No conviene al necio el deleite; ¡cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes Prov. 19:10.

El texto de hoy muestra las dificultades del insensato para valorizar lo que tiene. Si tiene abundancia, no la sabe aprovechar. Desperdicia, gasta mal y en poco tiempo descubre que no le queda nada. Es como el esclavo que se transforma de repente en príncipe. ¿Cómo gobernar, si nunca se preparó para eso?

El otro día, la Policía Federal detuvo a un joven de solo 18 años, que estaba haciendo una pasantía en un sector del Instituto de Previsión Social. El muchacho había creado un sistema por el cual retiraba centavos de cada jubilado, sin que nadie lo supiera. La suma total era fabulosa e iba a parar a su bolsillo.

Nunca hubieran descubierto al joven delincuente si él no hubiera comenzado a andar, de un día para otro, con ropas de marca, autos importados, despilfarrando dinero con los amigos y viviendo un ritmo de vida incompatible con los 600 pesos de su salario mensual.

El versículo de hoy describe a este inteligente pero insensato personaje. El necio no valoriza lo que tiene.

¿Cómo administras tú lo que recibes de las manos de Dios? No me refiero solo a las cosas materiales, sino también a los sentimientos, admiración, amor y respeto que conquistaste. Muchas veces hablo con esposos tristes por haber perdido la familia. Prometen un mundo de comprensión y cariño si la esposa los acepta de vuelta. La mayoría de ellas responde: “Tuvo años para hacer eso y no lo supo aprovechar”.

¿Por qué será que los seres humanos valorizan a las personas después de que las pierden? Tú no ves la importancia de cuidar tu cuerpo, hasta que el médico te dice que tu situación es delicada. No valorizas el momento en que tus hijos son niños, hasta que llega el día en que crecen y ya no quieren jugar contigo.

Haz de este día un día de valorización de las pequeñas o grandes bendiciones que recibiste de Dios. Valoriza a las personas. Sé agradecido por todo. No olvides hoy que “no conviene al necio el deleite", ¡cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes!”

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 27 de febrero de 2016

¿CASTIGO DIVINO?


Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen. Sal 6:2.

Cuando David escribió este salmo, estaba enfermo. El contexto da a en tende que tenía alguna especie de reumatismo, aunque la expresión ‘mis huesos se estremecen” también se usaba en aquel tiempo para expresar momentos de extremo desánimo.

El salmista hacía una interpretación equivocada de su enfermedad. En el primer versículo del salmo se dirige a Dios, diciendo: “no me reprendas en tu enojo”. ¿David estaba enfermo porque Dios lo estaba castigando? Si tú estás hoy postrado de dolor en tu cama ¿es porque Dios está airado contigo? Eso era lo que David pensaba, pero estaba equivocado.

En este mundo, que hoy carga el terrible virus del pecado, la enfermedad no es patrimonio exclusivo de los que desobedecen a Dios. Hay personas que se enferman porque no siguieron los consejos divinos para una vida saludable, es verdad; pero hay también personas que se enferman simplemente porque recibieron de sus progenitores herencias genéticas de las cuales no pueden escapar. Otros, pagan el precio de vivir en un ambiente cada vez más contaminado, y otros sufren porque el diablo participa directamente trayendo el mal: como en el caso de Job, un hombre perfecto e íntegro, cuyo cuerpo el enemigo cubrió de una sarna maligna desde los pies a la cabeza, con el único objetivo de llevarlo a pensar que Dios era el causante del dolor.

El problema humano es que cada vez que sucede algo doloroso en la vida, inconscientemente, se relaciona a la enfermedad con el pecado y el castigo divino. Es verdad que a veces Dios permite que el dolor llegue. Nada sucede sin su permiso, pero él no es el originador de ninguna de las cosas que hacen sufrir a sus hijos. Al contrario, él afirma: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.*

Piensa nuevamente en Job. El mal tocó su vida, pero Dios finalmente duplicó todos sus bienes, porque Dios es justo y siempre cumple sus promesas. Ningún hijo fiel queda abandonado. Por eso, hoy, si tú estás enfrentando momentos difíciles, di como David: “Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen”.

* 3 Juan 2.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 26 de febrero de 2016

CONSTANCIA EN DIOS


Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; mas el que endurece su corazón caerá en el maL Prov. 28:14.

El éxito es considerado por muchos como parte de la felicidad, pero, ¿puede ser medido el éxito? Analicemos este asunto desde el punto de vista de dos empresarios. Uno cree que tuvo éxito porque pensaba vender por valor de 100 mil dólares y vendió por 110 mil. El otro, sin embargo, vendió por 500 mil y siente que ha fracasado, porque quería llegar a un millón. ¿Qué es el éxito para ti? ¿Es posible definirlo de alguna manera? Si las cosas no salieron como querías, ¿eres una persona feliz?

Si tú sales a la calle a buscar una definición de éxito, probablemente obtendrás opiniones diferentes. ¿Es difícil definirlo y alcanzarlo?

El proverbio de hoy dice: “Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios”. La característica del hombre feliz, según el texto de hoy, no es necesariamente el éxito, sino la constancia. La intermitencia destruye la vida. ¿Observaste que la intermitencia es un síntoma de una lámpara que está llegando al fin de su vida útil? El ser humano es intermitente por naturaleza. Un día está bien y al otro día se siente mal. Un día se despierta lleno de optimismo y con la voluntad de conquistar el mundo, y al día siguiente las nubes negras del pesimismo parecen envolverlo por completo. Así son las cosas en esta vida, cambiantes, inconstantes y pasajeras.

Con Dios todo es diferente, porque él es eterno. Por eso el consejo del salmista es: Sé constante en el temor de Dios. “Temer a Dios” en el contexto bíblico es tenerlo siempre presente, no olvidarse de él, tener conciencia de que Dios está a tu lado. Es claro, que si Dios es permanente y eterno, la persona que lo busca todos los días, será constante. Tu camino será un permanente crecimiento, y hasta los sinsabores, tristezas y dificultades de la vida serán instrumentos que te ayudarán en ese proceso constante de ir hacia delante.

¿Cómo van las cosas contigo hoy? ¿El sol brilla en toda su intensidad? ¿Hay nubes oscuras que te amedrentan? ¿Necesitas fuerzas para continuar la lucha que comenzaste? Busca a Jesús antes de partir para las actividades del día. Tu Dios es eterno. Es la Roca de los siglos. No cambia, permanece para siempre. Sal a las actividades con él y tendrás un feliz día, porque “bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; mas el que endurece su corazón caerá en el mal”.

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 25 de febrero de 2016

SEGURIDAD PARA LA ETERNIDAD


En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y esperanza tendrán sus hijos. Prov. 14:26.

Otra traducción de la Biblia , dice: "En el temor del Señor el hombre tiene amparo, y eso es refugio para sus hijos". ¿Te sorprendió alguna vez una lluvia torrencial en medio de la calle? ¿Recuerdas que corriste en busca de un lugar seguro para protegerte? Aquel lugar era un refugio en medio de la tormenta. Tu sólo te das cuenta de la importancia de un refugio cuando lo necesitas.

En el texto de hoy aparecen dos palabras: confianza y esperanza, o amparo y refugio. Las personas buscan seguridad. Ningún político tiene posibilidad de ser elegido sin un buen programa de seguridad. Las familias pudientes gastan mucho dinero para proteger a sus hijos. La gente protege sus casas y asegura sus bienes personales. Nota, sin embargo, que los peligros de los cuales se protegen son tan solo peligros físicos.

El mensaje de hoy es el secreto para protegerse de los peligros que tienen –consecuencias eternas. El mismo Jesús dijo: "No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar". *

Nosotros, los seres humanos, somos por naturaleza inmediatistas. Solo –vemos el presente y, en la mejor de las hipótesis, el futuro inmediato, la bre–vedad de nuestra existencia. Nos preocupamos por lo que vemos y tocamos

No vemos las consecuencias eternas de nuestros actos.

Salomón menciona en el texto de hoy "el temor de Jehová". Dice que el mejor programa de seguridad relacionado con el destino del ser humano. –Al hablar del "temor de Jehová", se está refiriendo a la obediencia respetuosa a los consejos divinos. Nadie que sigue al pie de la letra el mapa de ruta corre el riesgo de perderse en el camino. La Biblia es el mapa que indica el destino glorioso que te aguarda a ti y a tus hijos.

Haz de este día, un día de obediencia. El ingrediente más importante de – la vida de una persona victoriosa es un corazón de siervo obediente. No se trata de servilismo barato e irracional, sino de una obediencia consciente a los . consejos de Alguien que conoce el camino mejor que nosotros.

El beneficiado no serás tú solamente, sino también tus hijos. El poder de influencia llevará a toda la familia a respetar los principios protectores de la vida.

Con este pensamiento en mente, enfrenta los desafíos de hoy. No te mas. Tú estás protegido por las promesas maravillosas de Dios. Y no olvides: En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y esperanza tendrán sus hijos",

* Mat. 10:28

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 24 de febrero de 2016

¿Liberal o conservador?


El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. Romanos 14:3.

Lamentablemente, la religiosidad de algunas personas se encasilla en bandos, y así se habla de los liberales y de los conservadores. Tal encasillamiento obedece a menudo al afán de condenar a otras personas que puedan tener ideas diferentes de las nuestras, pero no necesariamente malas. Es importante notar que tales distinciones no se encuentran en la Biblia. Más bien hay en ella llamamientos a la tolerancia. La intolerancia es uno de los "pecados blancos" más prevalecientes en la iglesia. Abunda el sentir de que cualquiera que no piense o interprete la Biblia igual que yo debe ser rechazado.

Es cierto que la iglesia tiene normas que no deben ser violadas ni rebajadas; de lo contrario, pronto no habría iglesia, sino solo un grupo de personas cada una de las cuales haría lo que mejor le pareciese. Sin embargo, por mucho celo que podamos sentir por la iglesia, sus doctrinas, sus prácticas, su estructura, sus integrantes y sus dirigentes, debemos ser conscientes de que la propia Biblia se define en favor de la tolerancia en cosas que no son de consecuencia.


Lo que Pablo nos recuerda hoy es el elemento común que debiera prevalecer en la congregación del Señor: reconocer que "Dios lo ha recibido". Si Dios lo ha recibido, ¿quién soy yo para rechazarlo? El juicio pertenece a Dios y debo someterme a la dirección de Dios y no seguir mis inclinaciones naturales de estar condenando a todo el mundo.

Pablo usa la cuestión de la comida a modo de ilustración para llamar la atención a algo mucho más grande: Debemos amarnos de tal manera que seamos capaces de tolerar las diferencias. El llamamiento a la tolerancia es que pongamos al otro primero, porque "Dios lo ha recibido". En realidad, el apóstol está haciendo mucho más que abogar por la tolerancia: está demandando un amor de corazón puro que nos ayude a ser menos dados a condenar y que amemos hasta al pecador, tal como lo hace Cristo. Sí, no hay duda: las normas están para ser guardadas, y las doctrinas deben considerarse inviolables. Sin embargo, el amor es el elemento unificador que nos mantiene como quiere Cristo. Él pidió en su oración: "Que todos sean uno". Que el Señor nos ayude a ser más tolerantes con los demás.
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1 Reyes 1:1-2:46; Romanos 14:1-46

Pr. Ismael Leito

martes, 23 de febrero de 2016

BUSCA A DIOS


El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos. Sal. 10:4.

E1 salmista declara que el ser humano niega la existencia de Dios por causa de la soberbia. El hombre no investiga. Su orgullo lo aprisiona. Cree que sabe todo. Se considera superior a los otros en su manera de ver el universo y la obra de la creación. No tiene humildad para reconocer sus limitaciones de criatura. Prefiere ser su propio dios, determinar sus valores y fijar sus conceptos morales.

El resultado de esta actitud soberbia y atrevida, es la corrupción. Se torna perverso. La perversidad es la maximización de la maldad. Cuando tú piensas, que ya conoces toda la maldad humana, el perverso todavía te sorprende. ¿Por qué? Porque el perverso no conoce límites. Impone sus propias reglas. Decide llamar al bien, mal y al mal, bien. Pone los valores de abajo para arriba.

¿Quién determina lo que es moral o inmoral? ¿La sociedad por voto de una mayoría? ¿El gobierno? ¿La iglesia? ¿Cada uno? Todas estas instituciones son muy importantes, porque tienen como componente principal al ser humano que hoy es y mañana no es más. A causa de su temporalidad la criatura procura algo concreto a qué aferrarse. En el fondo de su ser, anhela la permanencia y esa permanencia solo puede encontrarse en Dios. Ahí es donde surge el drama del incrédulo. El niega la existencia de Dios, porque inconscientemente cree que Dios atenta contra su libertad y, al mismo tiempo, precisa de él en desesperada temporalidad.

La Biblia es el único libro de valores absolutos, por tanto, es el único lugar en donde podemos encontrar valores morales permanentes. El texto de hoy afirma que la soberbia no le permite al perverso investigar. "El malo ... no busca a Dios". Prefiere mirar hacia dentro de sí o, en la mejor de las hipótesis, a !as cosas creadas. No busca a Dios. Invierte su tiempo en investigar cualquier otro tema, pero no hay tiempo para Dios.

¿Cuánto tiempo de tu programa diario dedicas a Dios? Solamente él es capaz de llenar el vacío de cualquier corazón. Solamente Dios es capaz de poner orden en cualquier vida y traer esperanza donde solo existe desesperanza. Por eso, hoy, antes de comenzar tus actividades, recuerda que "El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos".

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 22 de febrero de 2016

ALÉJATE DE LA MENTIRA

Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios. Prov. 4:24.

La carta terminaba así: "Si pudiese comenzar todo de nuevo, haría las completamente diferentes". La autora era una señora que decía no tener amigos. "Todos me rechazan. Nadie me invita para nada", se lamentaba. Sabía cuál era la raíz de sus problemas. "Es mi boca. Hablo más rápido de lo que pienso", concluía la carta.

La verdad es que las palabras tienen mucho poder. Construyen o destruyen. No hay palabra de efectos neutros. El sabio Salomón menciona el poema de las palabras por lo menos unas 150 veces en el libro de Proverbios, demostrando así que la palabra es un asunto de mucha importancia.

El versículo de hoy presenta la falsedad como un acto de perversión muy duro, pero es real. Dios no acepta la mentira en ningún caso, porque la antítesis de su carácter. Jesús es la verdad.

El Señor Jesucristo, refiriéndose al diablo, dijo: "No ha permanecido la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla porque es mentiroso, y padre de mentira".* Por tanto, todo mentiroso se loca en el terreno del enemigo de Dios.

Las primeras palabras del diablo, registradas en la Biblia , son una descarada mentira. "¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol huerto?".** Desde aquel día Satanás no dejó de mentir. Presenta caminos falsos, engañadores, y seductores. Ofrece un minuto de placer haciendo, tú pienses que eso es felicidad, cuando por detrás, su intención es destruir

Escoge la verdad, por dolorosa que sea. La verdad es como una herida limpia, puede sangrar y doler, pero sana. Mientras que la mentira es como herida purulenta. Tú disfrazas la realidad, la escondes por un tiempo, finalmente la mentira te mata.

Señor, ayúdame a transitar el camino de la verdad, porque en él hay y seguridad, ayúdame a huir de la mentira, porque su penumbra confunde deforma la realidad de la vida.

Que sea esa tu oración. Sal de casa hoy dispuesto a decir la verdad. A vivir y hasta a morir por ella. Busca comunión con la persona Verdad, que es Jesús te apartes de él, permite que su maravillosa luz haga tu vida transparente. ''Aparta de ti la perversidad de la boca. Y aleja de ti la iniquidad de los labios.

* Juan 8:44. ** Gén. 3:1.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 21 de febrero de 2016

El DESEO DE LOS HUMILDES


El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; tú dispones su corazón, y haces atento tu oído. Sal. 10:17.

Los Salmos 9 y 10 se complementan. En el Salmo 9 el pueblo de Dios enfrenta los peligros que vienen de las naciones vecinas, mientras que en el Salmo 10, los peligros y las presiones que el pueblo pasa vienen de adentro. ¿Te diste cuenta que muchas veces los mayores enemigos están muy cerca de ti?

En este salmo, personas soberbias maltratan y humillan a sus hermanos. El salmista se refiere a los que temen al Señor y andan en sus caminos como los "humildes". Se necesita humildad para reconocer los límites de la criatura- aceptar el consejo divino.

Trata de andar en los caminos de Dios entre gente que se burla y juega con las cosas sagradas, y verás que muchas veces te harán sentir ridículo y obsoleto. Tu respeto por los valores y principios divinos hará que en muchas ocasiones las personas se burlen de tu manera de encarar la vida. En esas circunstancias es cuando el cristiano necesita prestar atención al texto de hoy. El salmista afirma que Dios hace dos cosas con los humildes: los escucha y los fortalece.

Si alguna vez quedaste atrapado en un ascensor, sabes cuán bueno es que haya alguien que oiga tus gritos. O si fuiste asaltado alguna vez, sabes cómo te hubiera gustado que alguien te escuchara y fuera en tu auxilio. En el salmo de hoy, Dios promete escuchar tu clamor cuando te sientes presionado por las criticas de aquellos que no temen al Señor.

No solo eso, sino que él promete fortalecerte. Dios no viene a tomar tu lugar. No quiere hijos frágiles, débiles e incapaces de enfrentar los peligros. Él los fortalece. Aguza tus ideas. Pone los argumentos necesarios en tus labios. Te estimula a enfrentar los peligros y presiones.

Y cuando los embates de la vida son más fuertes que tú, Dios promete socorrerte, tomarte en sus brazos como un pájaro herido, listo para ser destruido por el depredador, y llevarte al otro lado de la montaña donde se encargará de curar tus heridas. ¿No es maravilloso? Por eso, el apóstol Pablo pregunta: “Si Dios está con nosotros, ¿quién es contra nosotros?"

Hoy tienes por delante un día de victorias. Pero, si miras por la ventana de la vida, y ves el horizonte oscuro, no te desesperes, confía en la promesa: "El deseo de los humildes oíste, oh Jehová, tu dispones su corazón, y haces atento tu oído".

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 20 de febrero de 2016

VE A LA BATALLA


Los pensamientos con el consejo se ordenan; y con dirección sabia se hace la guerra. Prov. 20:18.

Cuenta la vieja historia que un finlandés ateo dejó en su testamento la hacienda que poseía al diablo. Cuando el hombre murió, las autoridades no sabían cómo cumplir el pedido. Finalmente, después de semanas de deliberación, la corte decidió que la mejor manera de cumplir la última voluntad del rico hacendado, era dejar todo abandonado. La tierra sin cultivar, la casa sin limpiar ni arreglar, los jardines llenos de yerbas malignas, los graneros vacíos. La corte declaró en su veredicto: "La mejor manera de permitir que el diablo tome posesión de algo, es no hacer nada".

Eso es lo que pasa con la vida. Por eso, el proverbio de hoy aconseja: "Haga planes y haga la guerra". No se quede con los brazos cruzados.

El otro día durante un seminario, pregunté: "¿Qué significa hacer planes?"

Alguien levantó la mano y respondió: "Soñar". Es verdad que nadie debe subestimar el valor de los sueños. Los sueños son importantes. Hay gente que nunca sale de la mediocridad porque es incapaz de soñar. Pero un sueño sin un plan, no es más que un deseo. Salomón hacía planes. Un plan es el camino que te llevará a la realización de tus sueños.

¿Dónde estás tú en este momento? ¿Dónde estás en tu vida espiritual, financiera, familiar o profesional? Responde. Ahora, pregúntate, ¿adónde quiero llegar? Si tú no sabes adónde ir, ¿cómo vas a hacer para llegar? La mejor manera de llegar a algún lugar es haciendo planes.

Una vida sin planes y sin acción es una vida en desintegración, porqué esa es la ley propia de la naturaleza. Después de la entrada del pecado en esté mundo, estamos condenados a la desintegración. ¿Viste ya que con el correr de los años la visión se va debilitando, la audición disminuye, las células mueren y los huesos se desgastan?

Todas las cosas envejecen. ¿Qué significa eso? Que si tú no haces "planes" y si no "entras en la guerra" para salir todos los días del presente estado de cosas, tu vida entrará en retroceso.

Acude a la "guerra", porque la vida es una lucha diaria, contra la mediocridad, la superficialidad y la vanidad. ¡Pero pelea con prudencia, con sabiduría! Ir solo es caer en las arenas movedizas del humanismo. Busca consejo en Aquel que es la misma sabiduría. Aquel que nunca falla. Y recuerda: "Los pensamientos con el consejo se ordenan; y con dirección sabia se hace la guerra".

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 19 de febrero de 2016

A VECES LA PROSPERIDAD TRAE CONSIGO UNA CAÍDA ESPIRITUAL


"Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol" (Ecle. 2:11).

Salomón escribió el libro de Proverbios, pero después de un tiempo su sabiduría se mezcló con la paja. ¿De dónde surgió esta paja? Después de una etapa prometedora, se produjo un cambio en la vida de Salomón. Ya no continuó siendo fiel en su pureza y lealtad para con Dios. Rompió las barreras que el Señor había erigido destinadas a preservar a su pueblo de la idolatría. El Señor había separado a Israel como nación y la había hecho depositaria de la verdad sagrada que debía dar al mundo. Pero a Salomón lo seducía el poder político. Y favoreció las alianzas con los reinos paganos...

En la primera parte de su reinado, Salomón recibió la visita de la reina de Sabá. Esta vino para ver y escuchar su sabiduría y luego de haberlo escuchado afirmó que no se le había dicho ni la mitad. Pero su sabio y justo reinado cambió. El que conocía a Dios y la verdad, hizo una gran inversión de recursos con el fin de satisfacer a sus esposas impías. Se plantaron costosos jardines. El dinero de Dios, que debía considerarse sagrado y cuyo fin, según el plan divino, era asistir a los pobres del pueblo, se despilfarró en los proyectos ambiciosos del monarca. Estos fondos fueron desviados de su propósito original... Los pobres no estaban recibiendo ni casas, ni alimentos, ni vestidos, como el Señor indicó que se debía hacer. A través de su extravagante despilfarro de recursos, Salomón trató de complacer a sus esposas y glorificarse a sí mismo. De este modo, utilizó dichos medios, que eran abundantes, e impuso un pesado tributo sobre los pobres...

Su eficacia moral se desvaneció de igual modo como el poder se esfuma en un paralítico. Se esforzó por mezclar la luz con las tinieblas, sirviendo a Dios y a Mamón. Se sintió libre para vivir una vida salvajemente licenciosa. Pero Belial y la pureza no tienen nada en común y el curso tomado por el monarca produjo sus consecuencias. Al separarse de Dios, el conocimiento del Eterno se apartó de él...

Las personas que manejan dinero deben aprender una lección de la historia de Salomón. Los que viven en forma desahogada están en continuo peligro de pensar que los recursos financieros y la posición de privilegio les asegurarán el respeto ajeno y que no necesitan ser tan escrupulosos. Pero la exaltación propia es sólo una burbuja. Al usar mal los talentos otorgados, Salomón apostató de Dios. Cuando Dios da prosperidad a los hombres, ellos deben cuidarse de no seguir las imaginaciones de sus propios corazones, no sea que hagan peligrar la sencillez de su fe y malogren su experiencia religiosa (Manuscrito 40, 1898).

E. G. White

jueves, 18 de febrero de 2016

DE TODO CORAZÓN


Té alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. Sal 9:1.

La victoria no había llegado todavía. No había aplausos, ni medallas, ni reconocimiento público. El salmista aún no podía levantar la copa del campeón, pero podía verla ya con los ojos de la fe, y alabar al Señor por las maravillas que todavía no habían sucedido.

Si hubiese desperdiciado el tiempo reclamando o quejándose, quizás no hubiese sucedido. Pero el salmista es capaz de alabar por el sol que saldrá mañana, aunque está todavía oculto en las sombras.

Su alabanza no nace del deber. No lo hace por una simple obligación. No se deja llevar por el mero formalismo. Alaba "con todo el corazón" . Medio corazón no es corazón. Un corazón dividido rompe la vida por la mitad, la desintegra, la mata. Un corazón dividido no puede alabar.

Nadie puede servir a dos señores. Con medio corazón tú caes en el terreno de la pantomima. A tu alabanza le faltará autenticidad, y si tú no eres capaz de ver hacia delante con los ojos de la fe, y con todo tu corazón, no verás sus "maravillas" .

Pero, según el versículo de hoy, para David no era suficiente alabar. Él dice "contaré", además, "todas tus maravillas". Nadie puede ser vigoroso en la vida espiritual, a menos que se atreva a contar las maravillas de Dios a todos aquellos con quienes se relaciona.

En la parábola de la dracma perdida, cuando la mujer encontró su moneda, lo primero que hizo fue juntar a sus amigas, vecinas y parientes y contarles la "maravilla". Solo guardan silencio las personas en cuyas vidas Dios no opera maravillas.

¿Qué perdiste tú? ¿Una moneda? ¿El hogar, el empleo, el hijo, la paz del corazón?

Acude a Dios, alaba su nombre de todo corazón. Agradécele por las maravillas que todavía no recibiste, pero que ya las ves por la fe y espera, pacientemente, porque Dios no falla a los hijos sinceros.

Alaba a Dios. No uses intermediarios. "Te alabaré, oh Jehová", dice el salmista. Alaba con todo tu ser. No seas espiritual por la mitad. Agradécele al Señor por las maravillas futuras que todavía no recibiste.

Con este pensamiento en mente, sal hoy repitiendo para ti mismo: "Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas".

Pr. Alejandro Bullón.

miércoles, 17 de febrero de 2016

HARTARSE DEL PROPIO PAN


No ames el sueño, para que no te empobrezcas; abre tus ojos, y te saciarás de pan. Prov. 20:13.

Es bueno dormir después de un día de trabajo productivo. El sueño es el instrumento divino para renovar las energías. Un hombre normal duerme ocho horas por día. Si vive 75 años, habrá dormido 25 años. ¿Qué harías tú con ese tiempo a tu disposición?

El consejo del proverbio de hoy no es contra el sueño, sino contra la pereza. La Biblia, especialmente el libro de Proverbios, está llena de advertencias sobre el peligro de dormir cuando es hora de trabajar. El trabajo es el canal a través del cual Dios quiere derramar sus bendiciones para el ser humano.

Permanecer acostado, esperando que un cuervo te traiga pan para alimentarte, o que el puñado de harina y aceite que todavía te quedan en la despensa, duren para siempre, son actitudes propias del insensato. Pero, ¿no están esos milagros registrados en la Biblia? Sí, lo están. Sucedieron en circunstancias extremas. Dios continúa hoy dispuesto a obrar milagrosamente en situaciones de ese tipo.

Sin embargo, el mayor milagro que él podría hacer, es inducirte a ti a trabajar. Despiértate, dice él, abre los ojos, trabaja y yo te bendeciré de modo que te hartarás de tu propio pan.

Comienza hoy con lo que tienes en tus manos. El único trabajo que nunca se realiza es aquel que no se comienza. ¿Cómo llegarás al destino si no comienzas a dar el primer paso? No temas ante las dificultades. No encares las cosas difíciles como imposibles. Todas las cosas extraordinarias que hoy existen, fueron consideradas imposibles antes de que alguien aceptara el desafío de realizadas.

Acude hoya Jesús. No para pedir que te bendiga haciendo que aparezca un empleo, sino pidiéndole que te dé fuerzas para salir a buscar el empleo. Haz 1o que tú puedes hacer. Deja el resto con Jesús. Él abrirá las puertas. Pero tú necesitas tocar el timbre. Él fructificará la obra de tus manos, pero tú tienes que trabajar. La fórmula del éxito es orar mucho y trabajar mucho.

Haz de este día, un día de mucha oración y de mucha acción. Recuerda el consejo del hombre más rico y sabio de la Biblia: "No ames el sueño, para que no te empobrezcas; abre tus ojos, y te saciarás de pan".

Pr. Alejandro Bullón

martes, 16 de febrero de 2016

Gloríate en la tribulación


Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia. Romanos 5:3.

Para Francisco, aceptar a Jesús significó la renuncia a muchas cosas: sus amigos lo abandonaron; sus familiares no quisieron saber nada de él y lo declararon persona indeseable; su negocio comenzó a fallar, porque las mejores ventas las había realizado los sábados.

Pocos meses después perdió el hijo mayor en un accidente de tránsito, y todo el mundo decía de que las tribulaciones por las que pasaba eran porque había quebrantado un voto de fidelidad que había hecho en otro tiempo a Nuestra Señora Aparecida.

Cuando conversé con él, traté de animarlo y mostrarle que no entendemos los caminos de Dios, pero que ellos son siempre los mejores para nosotros. "No se preocupe, pastor", dijo Francisco, y mencionó el versículo de hoy: "Nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia".

Los músculos se hacen fuertes en el dolor del ejercicio diario. Las ampollas logran que nuestras manos se tornen duras. El fuego hace que el oro sea cada vez más puro, y la lapidación permite que el diamante bruto adquiera las formas delicadas que dejan traslucir toda su belleza.

Naturalmente, el ser humano no fue creado para sufrir y, por lo tanto, rechaza todo lo que es doloroso. Huye de lo que provoca lágrimas, prefiere el consuelo de una cama suave a la dureza del asfalto en una noche fría.

Nunca te sientas mal por no gustar del sufrimiento; es natural que así sea. Pero no te desesperes cuando lleguen las tribulaciones, porque ellas producen paciencia.

En la vida cristiana nada es más importante, después de Cristo, que la paciencia o la perseverancia. "El que persevere hasta el fin, éste será salvo encontramos muchas veces en la Biblia (S. Marcos 13:13). En el desierto de esta vida quedaron muchos cuerpos de quienes se desanimaron y abandonaron la lucha. Fueron los que no consiguieron pasar por el valle de las tribulaciones. Pensaron que Dios los había abandonado. Se creyeron injustamente tratados y olvidados; no se gloriaron en las tribulaciones, no agradecieron por las lágrimas, no alabaron el nombre de Dios por la adversidad. Como resultado, nunca desarrollaron un carácter a toda prueba, cayeron en las arenas calientes del desierto, abandonaron el camino y perdieron de vista la tierra prometida.

Puede ser para mí muy fácil escribir esto, porque al hacerlo ninguna tormenta está envolviendo mi vida, pero le pido a Dios que cuando el invierno llegue y los vientos helados castiguen mi rostro, me dé fuerzas para tomarme de su brazo poderoso y aceptar con resignación las inclemencias de la vida, "sabiendo que la tribulación produce paciencia", y que sólo los que perseveran hasta el fin serán salvos.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 15 de febrero de 2016

Estoy esperando


Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: "¿Dónde está tu Dios? " Salmos 42:3.

Rubén, nuestro segundo hijo, era un muchachito de apenas 5 años y estaba perdido en el centro de la enorme ciudad de Bello horizonte. Mi esposa y yo salimos en su búsqueda. Fue mi esposa la que lo encontró, en la plaza de la estación terminal de ómnibus. Estaba sentadito, tranquilo, como si nada de extraordinario estuviera sucediendo. Después, cuando ya estábamos en el refugio de nuestro hogar, le pregunté:

-¿No tuviste miedo?

-No -fue la respuesta lacónica.

-Pero los niños tienen miedo cuando están perdidos -le dije yo.

-Pero yo no estaba perdido, sólo estaba esperando. Yo sabía que me iban a buscar -respondió él admirado.

¿Alguna vez en la vida te sentiste perdido en las enormes calles de esta vida? ¿Sentiste que caminabas solitario como un trompo? ¿Alguien te preguntó sarcásticamente, como le preguntaron a David, "¿Dónde está tu Dios?"? ¿Estás perdido? ¿0 "sólo estás esperando, porque sabes que él vendrá a buscarte"?

En el versículo de hoy el salmista expresa el dolor que siente porque en algún momento todo parece andar mal y los escarnecedores aparecen para decir: "¿Cómo es posible que sufras si eres un hijo de Dios? ¿Dónde está tu Dios? ¿Dónde están las bendiciones que te fueron prometidas?"

No puede existir un momento más doloroso que cuando la persona en que confías parece no acudir en tu defensa. ¿Cómo reaccionarías ante un padre que ve a un grupo de muchachos pegándole a su hijo y no reacciona? ¿Qué pensarías de un padre que es considerado un héroe por el hijo, pero que en su presencia permite que otros lo ofendan o vituperen?

Tal vez logres entender el porqué de las lágrimas del salmista; perseguido, humillado, traicionado y sufriendo burlas por confiar en un Dios que parecía no reaccionar.

Rubén nos contó esa noche que mucha gente le preguntaba: "¿Estás perdido?" Y él les respondía que no, que sólo estaba esperando a sus padres.

Y tú, ¿estás perdido? ¿Te sientes abandonado? ¿0 ya conoces lo suficiente a Jesús como para saber que nunca te olvida y que, si demora, debes esperarlo porque ciertamente vendrá y no tardará?

A medida que nos aproximemos al fin, cada día aparecerán escarnecedores, burladores, vituperando el nombre de Dios. Debes estar preparado para continuar creyendo en él, aunque no puedas verlo. Pero, para tener la certeza de su presencia, aún sin verlo, es necesario convivir con él en un compañerismo diario, en una vida de comunión a través de la oración, el estudio de la Biblia y el testimonio. En esa convivencia maravillosa, él llegará a ser real para ti al punto de que sabrás que nunca estás solo, que no estás perdido, que "sólo estás esperando".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 14 de febrero de 2016

Aprendiendo a confiar en él


Hecha sobre Jehová tu carga y él te sostendrá; no dejará para siempre caído al justo. Salmos 55:22.

¿Pueden los cristianos estar, a veces, deprimidos? La depresión en el cristiano, ¿no es una indicación de que no confía en Dios? ¿Es pecaminoso el sentimiento depresivo?

Antes de considerar este asunto, veamos algunas declaraciones de David: "¿Por qué te abates, alma mía?" (Salmos 42:5). "Dios mío, mi alma está abatida en mí (vers. 6). "¿[Por qué] te turbas dentro de mí?" (vers. 5). Ahora veamos las declaraciones de otros hombres bíblicos. Elías dijo: "Basta ya, Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres" (1 Reyes 19:4); y Jonás: "Ahora pues, Jehová, te ruego que me quites la vida" (Jonás 4:3). ¿Quieres ir un poco más adelante? Mira lo que dijo Jesús: "Mi alma está muy triste, hasta la muerte" (S. Mateo 26:38).

Generalmente, cuando una persona está deprimida, queda con el rostro triste, el semblante decaído, llora, pierde el apetito y siente como si su situación no tuviese salida. Para completar el cuadro, la persona se siente culpable porque piensa que el cristiano no puede estar deprimido, y entonces el problema se complica más.

¿Qué hacer cuando surgen en la vida momentos difíciles que nos llevan al desánimo? El consejo del salmista es: "Echa sobre Jehová tu carga y él te sostendrá".

¿Qué Significa eso? Primero: Acéptate como eres. No tengas miedo de las situaciones adversas. Dios nos creó con temperamentos diferentes. Unos son más duros y difícilmente tiemblan; otros, a su vez, son más sensibles y sujetos a sentirse débiles ante la adversidad. Eso no quiere decir que nuestra vida deba estar dominada por la personalidad torcida que podamos traer de antes de la conversión. En cambio, deja que el Espíritu Santo complete en ti lo que inició. No te desesperes. Reconoce tu realidad y acéptala.

En segundo lugar, alaba el nombre de Dios aunque no sientas que debas alabar. Alábale porque el amor de Dios, su misericordia y las bendiciones que él está dispuesto a derramar sobre ti, no dependen de cómo te sientas, sino de cuánto significas para él. Tú eres lo más importante para Dios, al punto de que envió a su Hijo unigénito para salvarte.

La palabra "carga", o "fardo", usada en el versículo de hoy, en hebreo es yehab, y significa "carga pesada". En la Septuaginta, una versión griega de la Biblia, se usa la palabra mérimna, que significa "cuidado", "ansiedad", "preocupación" por lo que todavía no aconteció.

Por lo tanto, el consejo divino para nosotros es: "Hijo, yo te amo. Tú no tienes por qué andar preocupado por los problemas que todavía no aparecieron. Confía en mí, echa sobre mí tu carpa. Yo te ayudaré a llegar descansado al puerto seguro".

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 13 de febrero de 2016

Demasiado tarde


Samuel se volvió para irse, pero él se asió de la punta de su manto, y éste se desgarró. Entonces Samuel le dijo: "Jehová ha desgarrado hoy de ti el reino de Israel y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú". 1 Samuel 15:27, 28.

En la Biblia encontramos repetidas veces el caso de hombres desesperados al darse cuenta de lo que habían perdido para siempre. ¿Te acuerdas de Esaú, que en un momento de liviandad vendió algo tan sagrado como era la primogenitura, por un plato de lentejas? Cuando Esaú se dio cuenta, lloró ante su padre diciendo: "¿No has guardado bendición para mí?" (Génesis 27:36). Pero el tiempo había pasado y el reloj de la vida había dado las doce campanadas. Era demasiado tarde.

Sansón es otro caso típico del hombre que juega con lo más santo, puro y bueno que recibió de Dios. Un día Dalila gritó: "¡Sansón, los filisteos sobre ti!... Sansón despertó de su sueño... Pero no sabía que Jehová ya se había apartado de él" (Jueces 16:20). Jugó y jugó con las oportunidades, pero el reloj de la vida había dado las doce campanadas. Era demasiado tarde.

En el versículo de hoy encontramos al rey Saúl en una actitud desesperada. "Perdona, pues, ahora mi pecado. Vuelve conmigo para que adore a Jehová", suplica al profeta Samuel (vers. 24, 25). Con tristeza, ve partir para siempre su gran oportunidad. Nunca tomó en serio los requisitos divinos; jugó con la paciencia de Dios, y ahora toma la punta del manto de Samuel tratando de asegurar lo que se le escapa. Para desesperación suya, ve que la capa se rasga. El reloj de la vida da las doce campanadas. Es demasiado tarde. El profeta lo mira y le dice: "Jehová ha desgarrado hoy de ti el reino de Israel".

¿Por qué será que al ser humano le gusta tanto jugar con las oportunidades que Dios le da? ¿Por qué será que cuando las oportunidades están en nuestras manos, tenemos la impresión de que siempre estarán allí? El otro día encontré a un hombre herido por la vida. Con los ojos llenos de lágrimas, me decía: "Se acabó, todo acabó para mí".

El mensaje de hoy es: Escucha la voz de Dios mientras te habla. Aprovecha las oportunidades que él te da mientras es el tiempo oportuno y el día de salvación todavía no llegó a su fin. El Señor está ahí, con los brazos abiertos. Cae de rodillas delante de él y di: "Señor, no tengo fuerzas, las luces del mundo ofuscan mi visión, necesito tu perdón, tu gracia, pero necesito también tu poder".

Al salir hoy a las actividades del día, lleva un cántico en tu corazón. Cree en la victoria que Jesús es capaz de darte. Tómate del brazo poderoso del Padre, y por la tarde retorna a casa victorioso/a en Cristo.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 12 de febrero de 2016

La lección de la torta quemada


Entonces envié mensajeros para decirles: ''Estoy ocupado en una gran obra y no puedo ir; porque cesaría la obra si yo la abandonara para ir a vosotros" Nehemías 6:3.

El trabajo de reconstrucción de los muros de la ciudad avanzaba con pasos firmes, a pesar de las conspiraciones del enemigo y de las dificultades propias de toda empresa. Nada que tenga algún valor en la vida es gratis. Todo tiene su precio, y la victoria es de los que no tienen miedo de "pagar el precio", lo que a veces significa horas de sueño, sudor, lágrimas y renuncia. Hasta la salvación, que para nosotros es gratuita, tuvo un precio muy alto que fue pagado por Jesús en la cruz del Calvario.

Reconstruir una ciudad casi en ruinas no fue tarea fácil para Nehemías. Cuando los enemigos supieron que el muro ya estaba listo y que no había en él brecha alguna, Sanbalat y Gesem trataron de distraer la atención del líder, pero recibieron la respuesta que debe tener lista todo el que sueña con construir algo en la vida: "Estoy ocupado en una gran obra y no puedo ir".

Era la víspera de Navidad. Mi madre estaba preparando una deliciosa torta de frutas que formaría parte de la cena, muy sencilla, pero muy llena de amor. Por algún motivo que no recuerdo, mamá tuvo que salir y dejó la torta en el horno. Antes de salir, me llamó y me recomendó muchas veces que debía apagar el horno a una determinada hora. "Hijo, por favor, todo lo que tienes que hacer es mirar el reloj. No te distraigas con nada. Es nuestra torta de Navidad".

Todo salía bien. Sentado en la cocina, quedé atento mirando al reloj. Todavía faltaban 20 minutos. El problema comenzó cuando mis amigos me llamaron para jugar a la pelota. Les dije que no iría, que estaba ocupado, pero ellos insistieron y, a partir de ese momento, con un ojo comencé a mirar el reloj y con el otro a la pelota en el patio. Si mi equipo hubiese estado ganando quizá no se habría complicado la situación, pero, inoportunamente, mi equipo comenzó a perder. Entonces miré hacia el reloj: como todavía faltaban 10 minutos, podía bajar y hacer por lo menos un gol. Esa fue mi tragedia. Me entusiasmé tanto con el juego que olvidé la torta y arruiné la fiesta de Navidad.

Ya pasé muchas noches de Navidad en la vida. Algunas tristes, la mayoría de ellas felices, pero nunca me olvidaré de aquélla. Ni la alegría de los juguetes dados con amor sacó de mi pecho el sabor amargo de haber quemado la torta de frutas.

Yo estaba haciendo una gran obra, pero infelizmente bajé al patio. Gracias a Dios, aprendí la lección. ¿Entiendes el mensaje?

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 11 de febrero de 2016

El redil a la gloria


Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: ''Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueras príncipe sobre mi pueblo Israel" 1 Crónicas 17:7.

Voy a contarte la historia de "Paciencia", especie de matón o guardaespaldas de un coronel de Maragogipe, en Bahía, Brasil. Aunque pueda parecer contradictorio, se llamaba Paciencia a pesar de ser un hombre bravo, peligroso y con instintos asesinos.

Es verdad que existen personas difíciles, pero el evangelio alcanza a cualquier ser humano; es "poder" capaz de destrozar la piedra más dura.

Cierto día Paciencia pescaba a orillas del río, con la línea atada al dedo del pie, cuando cabeceó y vio en sueños a un hombre con un libro de tapas negras en la mano. Se despertó con esa impresión provocada por un sueño fuerte, que perturba sin saber el porqué. A la mañana siguiente apareció en su casa el Sr. Quirino, con una Biblia y con la intención de hablarle al temido Paciencia sobre el amor de Jesús. Quirino, en el fondo de su corazón, tenía miedo de predicarle al matón, pero sentía el deber de compartir las maravillas del evangelio que un día lo alcanzara a él mismo.

Cuando Paciencia vio el libro de tapas negras en la mano de Quirino, dio un salto, dejándolo completamente asustado. Esclarecida la situación, Quirino tuvo la oportunidad de darle estudios bíblicos y, en poco tiempo, Paciencia se bautizó y llegó a ser un gran ganador de almas.

En 1969, un pastor visitó Maragogipe y encontró allí a más de 30 personas bautizadas, gracias al trabajo silencioso del hermano Paciencia. Lo curioso de todo era que él no sabía leer. Oía la predicación, grababa todo en la mente y salía a trabajar. Cuentan que en cierta ocasión, mientras predicaba, levantó la Biblia al revés y mostró los versículos como si todo estuviese bien.

La vida, conversión y trabajo posterior de Paciencia, que después de conocer a Jesús llegó a honrar su nombre, es la mayor lección de lo que es capaz el poder transformador de Cristo.

"Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueras príncipe sobre mi pueblo Israel", dice el versículo de hoy. Ese mismo Dios de David tomó a Paciencia y lo sacó de la violenta vida de matón, para hacerlo un príncipe en su reino y un ganador de almas.

¿Dónde estarías tú si no hubieses sido encontrado por Jesús? ¿Continuaría tu familia unida como está? ¿Serían tus hijos los jóvenes maravillosos que son si tú no hubieses sido sacado de las tinieblas para ser hecho un príncipe en el reino de Dios ?

Reúne hoy a tu familia y canta, alaba el nombre del Señor, porque él te sacó de la mediocridad, la ignorancia, la insignificancia, la confusión, el miedo y el vacío, para hacerte realmente feliz en su amor.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 10 de febrero de 2016

La influencia que opera después de la muerte


Aconteció que estaban unos sepultando a un hombre cuando súbitamente vieron una banda armada; entonces arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo. Pero tan pronto tocó el muerto los huesos de Eliseo, revivió y se puso en pie. 2 Reyes 13:21.

¿Oíste hablar de un profeta que fuese capaz de hacer un milagro después de muerto? El versículo de hoy presenta justamente eso: un muerto resucitado sólo por tocar los huesos de Eliseo.

Dejando de lado la espectacularidad que todo milagro envuelve, meditemos hoy sobre la influencia de un hombre, incluso después de su muerte.

En Perú es muy conocido el coronel Mego. Desde el alto cargo que ocupa en la Policía, muchas veces ayudó a la iglesia en momentos de dificultad. La conversión del coronel Mego y de su hermano Bernardo, que falleció en un accidente y hoy descansa en Cristo, muestra la influencia de una persona incluso después de su muerte.

La madre de los hermanos Mego era adventista y suplicó durante años a Dios por la conversión de los hijos. Pero ellos no tenían tiempo para Dios en medio de la vida agitada en que vivían. Un día, esa madre piadosa falleció, y en la hora del entierro el pastor de la iglesia habló sobre la esperanza de la segunda venida, la resurrección y el reencuentro de los amados separados por la muerte. Pedro y Bernardo oyeron atentos y con los ojos llenos de lágrimas. De repente, uno miró al otro y le dijo: "¿Qué te parece si nos reencontramos con mamá cuando Jesús regrese?" "Pienso que es una buena idea", fue la respuesta del hermano. Y con esa firmeza de palabra de los militares honestos, ambos se estrecharon las manos, se dirigieron al pastor y le dijeron: "Pastor, nuestra madre fue una mujer que temía a Dios y tenemos la certeza de que resucitará cuando Cristo regrese. Nosotros la amamos y queremos verla nuevamente. Por lo tanto aquí estamos: queremos bautizarnos y aguardar con esperanza el reencuentro con mamá".

Naturalmente, con el tiempo entendieron que no bastaba la palabra de un militar honesto para ser salvo. Era necesario conocer a Jesús. Fueron a Jesús tal como eran Y el Salvador operó el milagro de su conversión.

El coronel Pedro Mego ya llevó a decenas de personas al conocimiento de Jesús, pero todo comenzó con la vida piadosa de su madre. Muerta, inconsciente, sin tener ya noción de nada, la influencia de su vida tocó la vida de sus hijos y los resucitó. En la mañana gloriosa de la resurrección, con toda seguridad tendrá la sorpresa que no tuvo mientras vivía: ver a sus hijos esperando con los brazos abiertos a Jesús.

"Nadie vive para sí y nadie muere para sí", dice Pablo. El poder de la influencia es incalculable. "Después de muertos, sus obras continúan", dice Juan (ver Romanos 14:7 y Apocalipsis 14:13).

¿Podemos ir hoy a Jesús y permitirle que habite en nosotros, y que su Santo Espíritu santifique nuestra voluntad de modo que nuestra vida sea una sucesión de victorias para la gloria de su nombre?

Pr. Alejandro Bullón

martes, 9 de febrero de 2016

Mujeres en tiempos difíciles


Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino? Ester 4:14.

En el versículo de hoy se proyecta de manera gigantesca la figura de una mujer en tiempos de crisis. Israel iba a ser exterminado debido a la envidia y a la intriga. Aparentemente no había salida, pero Dios levantó a una mujer con la sensibilidad y perspicacia de Ester para presentarse delante del rey e interceder por su pueblo. En cierto modo, la reina Ester es un prototipo de Jesús, el intercesor de los hijos de Dios.

En el libro de Jueces encontramos la figura de otras dos mujeres que en tiempo de crisis revelaron que eran más fuertes que los hombres. Débora fue la primera. Era jueza de Israel, y además de ser esposa y madre, recibía a los hijos de su pueblo para administrar justicia.

El capítulo 4 de Jueces cuenta que Jabín, rey de Canaán, envió a Sísara para luchar contra el pueblo escogido. En ese momento se levanta majestuosamente en la historia de Israel la figura de Débora. Débora mandó llamar a Barac, comandante del ejército de Dios, y le ordenó salir a la batalla; pero Barac tembló y le dijo a la jueza: "Si tú vas conmigo, yo iré; pero si no vas conmigo, no iré". Débora tomó su decisión inmediatamente: "Iré contigo; pero no será tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en manos de mujer entregará Jehová a Sísara" (vers. 8, 9).

La batalla fue victoriosa para Israel, pero no fue Barac el gran vencedor. En realidad Sísara, el comandante enemigo, huyó, pero cayó en manos de otra mujer, llamada Jael. Ante ese momento crítico, sola, Jael tuvo que decidir qué hacer y decidió con sabiduría para el bien del pueblo de Dios.

Al acercarse los momentos finales de la muerte de Cristo, aparece otra mujer enfrentando la crisis sin temor. María, la pobre pecadora que un día encontró perdón y gracia de Jesús, fue la última que dejó el Calvario y la primera en aparecer ante el sepulcro.

¿De dónde sacaron esas mujeres el coraje y la sabiduría para enfrentar los momentos de crisis? Preguntemos a María Magdalena y ella nos responderá: Mientras vivía distante de Jesús, su vida era una colección de fracasos y frustraciones, pero un día descubrió el secreto de la victoria y desde entonces permaneció a los pies de Jesús. Tú la puedes ver allí, al lado de Jesús, mientras Marta corre apresurada de un lado para otro. La puedes encontrar secando los pies de su amado Maestro, mientras los demás están preocupados por divertirse. La puedes ver cerca de la cruz, mientras los otros huyen.

María, Débora, Ester y otras mujeres de la Biblia sacaron de Jesús la fuerza necesaria para enfrentar los tiempos de crisis de la cruz. Los hombres y las mujeres de hoy tenemos que ir a Jesús para recibir el poder necesario para enfrentar los tiempos turbulentos que están por delante.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 8 de febrero de 2016

Echad fuera los dioses extraños


Habló entonces Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: "Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad de entre vosotros los dioses ajenos y a Astarot, dedicad vuestro corazón a Jehová y servidle sólo a él, y él os librará de manos de los filisteos" 1 Samuel 7:3.

Hace muchos años conocí a un hombre sincero que era víctima del alcoholismo, aunque no lo reconocía y se calificaba apenas como un "bebedor social".

Sin embargo, su vida y la de su familia estaban completamente perturbadas por la bebida. En realidad, deseaba abandonar el vicio, pero no podía. Durante una Semana de Oración que dirigí, escuchó hablar sobre la maravillosa obra del Espíritu Santo que lleva a los hijos sinceros a la victoria. También oyó hablar de que el ser humano tiene que esforzarse para no quebrar la comunión permanente con Jesús, y que la victoria sería el resultado de esa comunión.

Algunos meses después nos encontramos nuevamente y él, desanimado, me contó que la comunión con Cristo no resolvía el problema de la bebida. Él oraba constantemente, le pedía fuerzas a Dios para abandonar el vicio, pero el bar de casa continuaba lleno de bebidas importadas que conservaba con mucho cariño. Sentado en su sala, leía la Biblia y oraba, mientras sus ojos miraban las bebidas seductoras.

El versículo de hoy dice: "Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad de entre vosotros los dioses ajenos". ¿Cómo olvidar a una mujer extraña, mientras se conserva la foto y el número telefónico de ella? ¿Cómo abandonar el cigarrillo mientras existen dos atados escondidos en el cuarto? ¿Cómo conseguir la pureza de pensamientos mientras las revistas y los videos pornográficos están en los cajones? "Quitad los dioses ajenos y a Astarot" de entre vosotros, es la orden divina. Corta el cordón umbilical con el pecado. Quema tus discos, tus cintas, las revistas, las cartas o los números telefónicos. Tira todo a la basura.

La comunión con Cristo es lo que te dará fuerzas para la victoria. Su Santo Espíritu, santificando tu voluntad, te llevará a la libertad completa, pero es necesario quitar los dioses extraños que crean un ambiente desfavorable para la victoria.

Fue "doloroso" para ese joven tirar al inodoro tanta bebida fina. Pero, finalmente, entendió el mensaje. "Quitó de en medio de su casa los dioses extraños" y hoy se regocija en la bendita esperanza del regreso de Cristo, mientras avanza de victoria en victoria, hasta la victoria final.

¿Hay algo en tu vida que deba ser arrojado afuera? ¡Que Dios te ayude a hacerlo!

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 7 de febrero de 2016

El juego del poder


Diciéndole: "No temas, pues no te hallará la mano de Saúl, mi padre; tú reinarás sobre Israel y yo seré tu segundo. Hasta mi padre Saúl lo sabe". 1 Samuel 23:17.

La historia de David y Jonatán es mucho más que la historia de una amistad entre dos jóvenes que crecieron juntos. Cuando uno es niño, generalmente no tiene enemigos, no existe la lucha por el poder, nadie quiere ser mayor que el otro. Por eso, en cierta ocasión, Jesús dijo que si no somos como niños no entraremos en el reino de los cielos.

Pero el versículo de hoy nos presenta a David y Jonatán como adultos. Jonatán era hijo del rey, heredero natural del gobierno. Había sido preparado para ser rey. David, por su lado, era un simple pastor de ovejas que había aparecido en el cuadro histórico de Israel como un muchacho valiente que había derrotado al gigante Goliat.

A medida que el tiempo fue pasando, Dios se encargó de mostrar que, aunque para los hombres Jonatán era el candidato natural para ser el nuevo rey, en los planes divinos David era el indicado.

Saúl nunca aceptó esa idea. No le gustaba David. Lo consideraba un buen guerrero y nada más. Tenía miedo de él, porque Dios le daba repetidas pruebas de estar con él. Por eso Saúl trató de matar al futuro rey de Israel, y para salvar su vida, David tuvo que huir al desierto. Escondido en la región montañosa de Zif, se preguntaba muchas veces si valía la pena todo ese sufrimiento.

En esas circunstancias se destaca la figura maravillosa de Jonatán. Buscó a su amigo y lo consoló: "No temas, pues no te hallará la mano de Saúl, mi padre; tú reinarás sobre Israel y yo seré tu segundo".

¿Te das cuenta de la grandeza de Jonatán? Aceptaba ser el segundo, a pesar de haber sido educado toda la vida para ser el primero. Aceptó el plan divino, no discutió con Dios, no usó su amistad para traicionar al amigo; se conformó con ser el segundo porque entendió que es mejor ser el último dentro del plan divino, que el primero haciendo la propia voluntad.

Sin duda, esta actitud de Jonatán no era así porque él supiera que debiera ser así, sino porque vivía una vida de comunión con Dios, y el Espíritu de Dios reproducía diariamente en su vida el carácter del Padre.

Los discípulos que lucharon por cargos en el reino de Dios, también aprendieron con el tiempo que la única salida para su sed de poder era permanecer unidos a Jesús, y finalmente salieron victoriosos. ¿No podría ser nuestra esa victoria?

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 6 de febrero de 2016

Cristo la escalera mistica (video-Matutina)

Un dia triste para el universo (video-Matutina)

Miremos a Jesús (video-Matutina)

Dejemos las cosas de niños (Video-Matutina)

¿Dios u hombre ?


Pero vosotros habéis desechado hoy a vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias, y habéis dicho: "No, tú nos darás un rey" Ahora, pues, presentaos delante de Jehová por vuestras tribus y familias. 1 Samuel 10:19.

El plan de Dios nunca fue que Israel tuviera un rey como las otras naciones del mundo, porque Dios, en persona, quería gobernar los destinos de su pueblo. Pero Israel insistió una y otra vez. Miró a las otras naciones y halló que sería muy bueno tener un rey. Algo hermoso estaba quebrándose en la relación de Dios con Israel. La elección de un rey no era apenas un asunto de gobierno. Era un asunto de experiencia, de vida interior, de confianza en quien los había liberado y sacado de la tierra de esclavitud.

"Pero vosotros habéis desechado hoy a vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias, y habéis dicho: "No, tú nos darás un rey' ". Cuánta tristeza contenida en esta declaración, porque Dios siempre ve el fondo de las cosas. Cuando antes de la muerte de Cristo, el pueblo exclamó: "¡No tenemos más rey que César!" (S. Juan 19:15), Jesús no quedó triste por haber perdido un título, sino porque había perdido el corazón de su pueblo.

Cuando el pueblo escogió a Saúl como rey, en realidad estaba diciéndole a Dios: "Ya no precisamos de ti". Y Dios no insistió. Un día creó al hombre libre, y para siempre respetará la libertad humana, aun cuando el hombre se dirija a la ruina y la destrucción.

"Vosotros habéis desechado hoy a vuestro Dios". Dolía tanto el corazón del Padre en esta ocasión, como dolió el corazón de Jesús esa tarde en que miró a la ciudad y clamó: ''Jerusalén, Jerusalén... ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos... pero no quisiste!" (S. Mateo 23:37).

Esa tarde en el Edén, cuando Adán y Eva se escondieron detrás de un árbol, el corazón del Padre sangró, así como sangró el corazón del Hijo cuando desde la cruz del Calvario nos miró a ti y a mí y vio que, a pesar de todo lo que estaba haciendo para salvarnos, todavía éramos reacios a aceptar.

¿Quién está en el control de nuestros pensamientos y acciones? ¿Es Dios el que gobierna nuestra existencia o lo sacamos de nuestro corazón y tomamos en nuestras manos las riendas de nuestra vida?

Los que desean ser cada día más semejantes a Jesús, desconfiarán cada vez más de sus fuerzas y caerán a sus pies en una búsqueda diaria del poder para vivir. Sus victorias no serán el fruto de su dominio propio y de su fuerza de voluntad, sino del fruto del Espíritu Santo, a quien entregaron el control de la voluntad humana para ser santificada.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 5 de febrero de 2016

¿Cuáles son nuestras motivaciones?


Había en el país de Uz un hombre llamado Job. Era un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Job 1:1.

La vida del patriarca Job nos muestra la forma como actúa el diablo cuando quiere destruir lo más hermoso que el hombre posee: su relación de amor con la fuente de la salvación, que es Cristo.

La Biblia presenta a Job como un hombre perfecto. La integridad y rectitud de su vida eran fruto de su amor por Dios. El se "apartaba del mal" porque temía causar sufrimiento al corazón de la persona que más amaba. Y el resultado era que Dios se enorgullecía de Job. Con alegría señalaba la vida de ese siervo amado y decía al enemigo: "Mira esa vida, ¿ves cómo ese hijo me ama y anda en mis caminos?"

Pero el enemigo siempre conserva un arma escondida debajo de la manga. Para él no hay peor derrota que la vida de un hombre que decide seguir a Jesús, le entrega el corazón y sale de la esclavitud en que vivía. Satanás no podía soportar que Job escapara de sus manos, y que además Dios lo señalara como un hombre victorioso y un ejemplo de integridad. Por eso atacó: "¿Acaso teme Job a Dios de balde?... Extiende ahora tu mano y toca todo lo que posee, y verás si no blasfema contra ti en tu propia presencia" (vers. 9, 11).

El diablo estaba hablando de las motivaciones. "Servir a Dios", decía él, "cualquiera lo puede hacer si es recompensado con tantas bendiciones. Él no te ama. Sácale todo lo que tiene y conocerás sus verdaderas motivaciones".

La pregunta de hoy es: ¿Conoce Dios los motivos íntimos que escondemos en el corazón? ¿Podemos engañarlo? Si él sabía las motivaciones de Job, ¿por qué le "dio cuerda" al diablo y permitió todo el sufrimiento de su siervo?

Muchas veces atravesamos el valle de sombra de muerte, no por nuestra causa, sino por amor a otras personas. Somos espectáculo al mundo y a los ángeles. Todo el universo está mirando hacia la Tierra, observando el conflicto de los siglos, y he aquí una acusación más del enemigo: "Él no te sirve de balde".

El sufrimiento de Job fue para la gloria de Dios y para la bendición de todo el universo. Cuando el patriarca llegó al fondo del pozo -pobre, enfermo, solo, abandonado por todos-, dijo: "Yo sé en quién he creído" (ver Job 19:25; 2 Timoteo 1:12). El diablo recibió en la cara una de las mayores bofetadas. Quedó desenmascarado ante las criaturas de los otros planetas. Toda la vileza y perversidad de su carácter quedaron expuestas una vez más.

¿Cuáles son las motivaciones de nuestro servicio? ¿Estamos del lado del Padre sólo cuando las cosas van bien? ¿O continuamos amándole y confiando en él en las horas de sufrimiento?

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 4 de febrero de 2016

¿Dónde está el fuego?


Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento, pero el que viene tras mi, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. S. Mateo 3:11.

Jesús vino a poner fuego en la Tierra. "Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego", fue la promesa de Juan el Bautista. En San Lucas 12:49, Jesús dice: "Fuego vine a echar en la tierra". A lo largo de su vida en este mundo, la presencia de Jesús fue la presencia permanente del fuego: resucitando muertos, curando leprosos, haciendo andar a los paralíticos, purificando la vida de los ladrones y las prostitutas y confrontando a los líderes religiosos con el fuego de sus propias conciencias.

La iglesia primitiva ardía porque había recibido el cumplimiento literal de la promesa: "Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo" (Hechos 2:3, 4). Era una iglesia poderosa, capaz de decirle al paralítico de la puerta del templo: "No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda" (cap. 3:ó). Cada cristiano ardía. No importa adónde fueran, era imposible que pasaran inadvertidos y el mundo era incendiado con el fuego del evangelio. El resultado era que "el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos" (cap. 2:47). Ya pasaron siglos desde que todo eso sucediera. ¿Dónde está hoy el fuego? ¿Qué sucedió con el fuego que Jesús encendió cuando estuvo en la Tierra y que su iglesia debía continuar acrecentando?

Con tristeza en los ojos, el Señor Jesús mira a su iglesia y llora: "Conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente" (Apocalipsis 3:15). Qué tragedia. No dejamos ni siquiera que el fuego se apague completamente. Lo mantenemos suficientemente vivo como para aplacar la conciencia, pero insuficiente como para que el mundo lo note.

¿Cuál es la solución para nuestra debilidad humana? ¿Qué significa fuego? "Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego", dice el versículo de hoy. El fuego es uno de los símbolos del Espíritu Santo. ¿Qué debemos hacer para recibir el Espíritu Santo? Debemos ir cada día a Jesús llevando nuestras cargas e imperfecciones. Debemos confiar en él, mantenernos unidos a él, a través de la oración, del estudio de la Biblia y de la sensación permanente de su presencia en todo lo que hacemos. Entonces, él habitará en nosotros por la presencia de su Santo Espíritu. Su fuego arderá en nuestro corazón, mostrándonos el camino en que debemos andar. Y a medida que prestemos oídos a sus consejos, seremos cada día más semejantes a Jesús, y el mundo verá en nosotros el fuego de la santidad, como vio la gloria de Dios en el rostro de Moisés cuando éste retornó después de pasar cuarenta días con el Padre.

¿Dónde está el fuego hoy? Está ahí, a nuestra disposición. Esperando por nosotros, deseando arder en nosotros, deseando incendiar el mundo a través de nosotros. ¿Le permitiremos que lo haga?

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 3 de febrero de 2016

El día en el que el Sol se detuvo


Y el sol se detuvo, y la luna se paró, hasta que la gente se vengó de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? El sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Josué 10:13.

Cuando Dios creó al ser humano, le dio la vida y el tiempo, y también le dio talentos, posesiones materiales y un cuerpo. No existe vida sin estos cuatro elementos.

La vida no es propiedad del hombre. El ser humano es solamente un administrador. La vida le pertenece a Dios. Por eso en la creación, el Señor le dijo a Adán: "Yo te presto la vida, y con la vida el tiempo. El tiempo es mío, pero sé que en el futuro correrás el peligro de pensar que el tiempo es tuyo. Entonces, para que nunca olvides que yo soy el dueño del tiempo, vamos a hacer un pacto: seis días podrás usarlos para ti, pero el séptimo día deberás devolvérmelo a mí. Mientras respetes la alianza sabré que me estás reconociendo como el dueño. Y si por algún motivo necesitas más tiempo, o llegas a tener dificultades con él, lo único que necesitas es venir a mí; yo soy el dueño y resolveré el problema. Pero si tú no me devuelves el sábado, sabré que te estás apropiando de mi tiempo. En ese caso, tú serás el dueño y tendrás que resolver solo tus problemas de tiempo".

En el versículo de hoy encontramos al pueblo de Israel con dificultades de tiempo. El día estaba finalizando y la batalla no había terminado. Durante la noche las cosas siempre resultan más difíciles. Era preciso recurrir al dueño del tiempo. Israel era fiel devolviendo el sábado a Dios como un día especial. Era, pues, hora de reclamar la promesa. Josué clamó al Señor y el Sol paró, y el pueblo tuvo tiempo suficiente para terminar su obra. A esa semana se le añadió casi un día más.

Esta es la promesa maravillosa de Dios. Si tú respetas la alianza establecida, él está siempre listo para cumplir su promesa, sin importar si para ello tiene que hacer parar el Sol.

Frecuentemente, encuentro gente desesperada con el tiempo. No tienen tiempo para nada. Viven cansadas porque durante la semana corren apresuradas de un lado para el otro y aprovechan el sábado para dormir, pensando que así están "guardando el sábado".

El sábado, mi querido amigo, fue separado por Dios para ser un día de comunión especial con él y con los semejantes, y si respetamos este pacto, él es fiel y justo para cumplir su promesa: habrá tiempo para atender nuestro programa de trabajo; y más, habrá descanso para nuestra alma. Entraremos en su reposo y disfrutaremos las maravillas de la salvación.

Pr. Alejandro Bullón