miércoles, 31 de agosto de 2016

¿SUBIR O BAJAR?

El camino de la vida es hacia arriba al entendido; para apartarse del Seol abajo. Prov. 15:24.

¿Subir o bajar? ¡Esa es la cuestión! Un gato que vivía con su dueño en el vigésimo segundo piso de un edificio de treinta pisos, decidió un día salir de aventuras. Aprovechó que la puerta estaba abierta y comenzó a bajar por la escalera. Al principio parecía maravilloso. Nunca había experimentado algo semejante. Al llegar al octavo piso, paró. Estaba confundido, sentía náuseas, y no sabía si subía o bajaba.

¿Alguna vez te pusiste a pensar si subes o si bajas? ¿O simplemente corres de un lado al otro, tratando de encontrar la salida? El otro día alguien se quejó: "¡No sé lo que me pasa, trabajo como un loco, nadie puede acusarme de perezoso, pero no veo el fruto de mi trabajo!" ¿Ya te pasó eso a ti? ¿No estarás confundiendo actividad con eficiencia? La persona sabia no sale de mañana corriendo "como un loco". Por el contrario, coloca su vida en las manos de Dios, revisa el programa de actividades, determina las prioridades, organiza el trabajo y sale entonces para ejecutado.

El trabajo que tienes ante ti puede ser enorme, el sueño que tú quieres ver realizado puede ser grande, pero si eres sabio, no tratarás de realizado de una sola vez, entenderás que toda realización grande es un conjunto de pequeñas realizaciones. Un ladrillo ahora, otro más tarde; una pared hoy y otra mañana, y en poco tiempo verás el edificio acabado.

La vida es como un edificio. Establece metas y avanza sin temor. Tú nunca estás solo, Jesús está a tu lado para animarte cada vez que las fuerzas parezcan abandonarte.

Sube. La recompensa siempre se encuentra en la cima. Bajar es fácil. Es solo detenerse y ya comienzas a retroceder. El camino de los sabios conduce a lo alto. "Abajo está el infierno", dice Salomón. Aparte de las implicaciones religiosas, abajo siempre está el infierno, porque nada puede ser más sofocante que una vida mediocre y conformista.

Haz de este día un día de victoria. Ama, perdona, pide perdón, revisa tuS objetivos y sé feliz, porque "El camino de la vida es hacia arriba al entendido; para apartarse del Seol abajo".

Pr. Alejandro Bullón

martes, 30 de agosto de 2016

REUNIÓN

Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. (Efe. 4: 32).

Mientras Jacob luchaba con el Ángel, otro mensajero celestial fue enviado a Esaú. En un sueño éste vio a su hermano desterrado durante veinte años de la casa de su padre; presenció el dolor que sentiría al saber que su madre había muerto; le vio rodeado de las huestes de Dios. Esaú relató este sueño a sus soldados, con la orden de que no hicieran daño alguno a Jacob, porque el Dios de su padre estaba con él.

Por fin las dos compañías se acercaron una a la otra, el jefe del desierto al frente de sus guerreros, y Jacob con sus mujeres e hijos, acompañado de pastores y siervas, y seguido de una larga hilera de rebaños y manadas. Apoyado en su cayado, el patriarca avanzó al encuentro de la tropa de soldados. Estaba pálido e imposibilitado por la reciente lucha, y caminaba lenta y penosamente, deteniéndose a cada paso; pero su cara estaba iluminada de alegría y paz.

Al ver a su hermano cojo y doliente, "Esaú corrió a su encuentro, y abrazóle, y echóse sobre su cuello, y le besó; y lloraron" (Gén. 33: 4). Hasta los corazones de los rudos soldados de Esaú fueron conmovidos, cuando presenciaron esta escena. A pesar de que él les había relatado su sueño no podían explicarse el cambio que se había efectuado en su jefe. Aunque vieron la flaqueza del patriarca, lejos estuvieron de pensar que esa debilidad se había trocado en su fuerza.

En la noche angustiosa pasada a orillas del Jaboc, cuando la muerte parecía inminente, Jacob había comprendido lo vano que es el auxilio humano, lo mal fundada que está toda confianza en el poder del hombre. Vio que su única ayuda había de venir de Aquel contra quien había pecado tan gravemente. Desamparado e indigno, invocó la divina promesa de misericordia hacia el pecador arrepentido. Aquella promesa era su garantía de que Dios le perdonaría y aceptaría. Los cielos y la tierra habrían de perecer antes de que aquella palabra faltase, y esto fue lo que le sostuvo durante aquella horrible lucha (Patriarcas y Profetas, págs. 198, 199).

E. G. White

lunes, 29 de agosto de 2016

LA BONDAD DE DIOS

Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones. Sal 100:5.

John Cloud cuenta en la revista Time que en la mañana del famoso 11 de septiembre, Genelle llegó temprano al piso 64 de la torre norte del World Trade Cemer, donde trabajaba. La joven prendió su computador y, repentinamente, oyó un estruendo terrible. Ella no sabía que el vuelo 11 de American Airlines acababa de chocar contra el edificio donde estaba.

Al principio no tuvo miedo. Solo curiosidad. Se dirigió a la ventana y vio un monte de papeles volando por el aire. Oyó gritos y a alguien diciendo que un avión había chocado con el predio. "Tenemos que salir de aquí", gritaban otros. Genelle se aterrorizó. No sabía si debía bajar por las escaleras o esperar allí. La alarma contra incendios sonaba enloquecedoramente. Todo el mundo gritaba y nadie sabía qué hacer.

Cuando finalmente decidió bajar, la escalera estaba llena de humo. En eso oyó otro ruido ensordecedor. Pensó que era el fin. Lo que no sabía entonces, era que centenares de personas acababan de morir al derrumbarse la torre sur. Eran las 9:59 y la torre norte, donde estaba ella, también se caería 29 minutos después.

Genelle bajaba las escaleras del piso 13 cuando oyó otro ruido descomunal, sintió que era llevada como si fuera una pelota de ping pong y se desmayó. Cuando volvió en sí, estaba atrapada. Le dolía todo el cuerpo y no podía moverse. Tocó algo a su lado, algo suave, y se dio cuenta que era un cadáver. Quedó aterrorizada. Las horas transcurrieron y Genelle se desmayó nuevamente.

Cuando despertó ya era de noche. Clamó a Dios. Se sintió mejor y oró otra vez. De repente, oyó voces y gritó: "¡Estoy aquí! ¡Estoy aquí!" Una voz le respondió; "¿Puede ver la luz?" Ella no podía, pero el equipo de rescate la encontró y la salvó.

En medio de la tragedia de aquel día, Genelle entregó su vida a Dios. Hoy, ora y estudia la Biblia diariamente. Recibió algo de ayuda financiera del gobierno, pero no piensa pedir indemnización. ''Ahora soy cristiana", explica.

Creo que nadie tiene la culpa. Antes vivía preocupada solamente por el dinero y por mi apariencia física. Hoy, cojeo y tengo cicatrices horribles, pero eso no me preocupa. Ya no tiene tanta importancia, porque estoy viva. Solo estar viva ya es motivo para ser feliz", afirma Genelle con convicción.

Por eso, hoy, aunque haya sombras a tu alrededor, di tú también: "Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones”.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 28 de agosto de 2016

UN MATRIMONIO FELIZ

Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló, y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo. (Gén. 24: 7).

Isaac fue sumamente honrado por Dios, al ser hecho heredero de las promesas por las cuales sería bendecida la tierra; sin embargo a la edad de cuarenta años, se sometió al juicio de su padre cuando envió a un servidor experto y piadoso a buscarle esposa. Y el resultado de este casamiento, que nos es presentado en las Escrituras, es un tierno y hermoso cuadro de la felicidad doméstica: "E introdújola Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer; y amóla: y consolóse Isaac después de la muerte de su madre".

¡Qué contraste entre la conducta de Isaac y la de la juventud de nuestro tiempo, aun entre los que se dicen cristianos! Los jóvenes creen con demasiada frecuencia que la entrega de sus afectos es un asunto en el cual tienen que consultarse únicamente a sí mismos, un asunto en el cual no deben intervenir ni Dios ni los padres. Mucho antes de llegar a la edad madura, se creen competentes para hacer su propia elección sin la ayuda de sus padres. . . Así han arruinado muchos su felicidad en esta vida y su esperanza de una vida venidera. . .

Nunca deben los padres perder de vista su propia responsabilidad acerca de la futura felicidad de sus hijos. El respeto de Isaac por el juicio de su padre era resultado de su educación, que le había enseñado a amar una vida de obediencia. Al mismo tiempo que Abrahán exigía a sus hijos que respetasen la autoridad paterna, su vida diaria daba testimonio de que esta autoridad no era un dominio egoísta o arbitrario, sino que se basaba en el amor y procuraba su bienestar y dicha (Patriarcas y Profetas, págs. 173, 174).

Si hay un asunto que debe ser considerado cuidadosamente, y en el cual se deba buscar el consejo de personas experimentadas y de edad, es el matrimonio; si alguna vez se necesita la Biblia como consejera, si alguna vez se debe buscar en oración la dirección divina, es antes de dar un paso que ha de vincular a dos personas para toda la vida (Id., pág. 173).

E. G. White

sábado, 27 de agosto de 2016

JESÚS ES NUESTRO HERMANO

En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia. Prov. 17:17.

Se celebra en el estado de Veracruz, en México, una fiesta religiosa que reúne multitudes de personas alrededor de las pirámides de El Tajín. La ciudad arqueológica de El Tajín fue descubierta en 1785. Es una ciudad de piedra, bien conservada. En el medio de la ciudad hay un campo de deportes y en los extremos de las pirámides, grabados extraños; donde se observa la decapitación de un deportista. La sangre de la víctima moja la tierra y la fecunda. La sangre de aquel hombre era considerada por la cultura totonaca como un "líquido sagrado" y, según la tradición, el hombre que derramaba su sangre, pasaba a ser un intercesor entre Dios y la humanidad.

Es interesante que, de alguna forma extraña, la esencia del evangelio estuviera entretejida en la tradición de aquel pueblo. Jesús un día vio al ser humano en la angustia y la desesperación, en la eterna condenación. No había salida para el drama humano. "La paga del pecado es muerte", afirma la Escritura.* "Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios".* Tú y yo solo teníamos ante nosotros las sombras de la culpa, el pecado y la muerte. No había en nuestra existencia una sola rendija por donde entrara un poco de luz. Estábamos perdidos. Habíamos llegado al fin.

Entonces apareció en el escenario de la vida nuestro gran Amigo. Aquel que en la angustia se hizo hermano nuestro. Tomó nuestra naturaleza. Se hizo uno de nosotros, nació como un bebé, vivió una vida sin pecado a pesar de ser tentado en todo y, finalmente, murió la muerte de un criminal, clavado en la cruz del Calvario.

Su sangre, derramada gota a gota, no mojó solo la tierra, sino tu vida y mi vida, y con su sacrificio pagó el precio de nuestra deuda, asumió nuestra culpa, aceptó nuestra muerte y nos entregó su salvación.

Por eso, tú no tienes el derecho a sentirte solo, triste y abandonado. Ya no tienes el derecho de sentirte derrotado y condenado a una vida de fracaso. La cruz del Calvario y el decreto de victoria, de libertad y vida son para ti. Ahora, Jesús no es solo tu Amigo, es también tu hermano, capaz de compadecerse del drama que estás viviendo.

Sal hoya escalar las montañas de la vida, sabiendo que "en todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia".

• Rom. 6:23; 3:23.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 26 de agosto de 2016

FE COMO LA DE UN NIÑO

Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Mat. 18: 3.

Jesús es nuestro mejor amigo. Vivamos cada día por fe en el Hijo de Dios. Pórtate de tal modo que Dios te pueda aprobar. Entonces vas a ser una bendición para los demás. . . No abandones la fe humilde ni la confianza de tu infancia. Cuando estabas enfermo, tu primer pedido era éste: "Papá, mamá, oren para que el Señor me sane y perdone mis pecados". Cuando orábamos por ti, tú también hacías una oración sencilla, y le agradecías al Señor porque te había escuchado y contestado, y con perfecta confianza decías: "Voy a mejorar. El Señor me ha bendecido". Dormías en perfecta paz, con la confianza que los santos ángeles guardaban tu lecho.
Vuelve a ser niño. Deposita todas tus cargas y pesares en Aquel que solamente puede dar descanso al fatigado corazón y paz al alma perturbada. Si quieres aprender de nuevo el precioso secreto de la felicidad en esta vida, y cómo lograr la vida futura e inmortal, ten la seguridad de que tienes que volver a ser niño en lo que se refiere a la confianza, la obediencia y el amor. Si quieres cumplir tu deber con valentía y sin embargo con regocijo, como un feliz hijo de Dios, derramarás rayos de luz sobre los demás.

Te encargo, puesto que lo sabes, que mires a Dios con fe sencilla, como la que tenías en tu infancia, para decirle: "Padre, estoy cansado; dame descanso. Une mi ignorancia con tu sabiduría, mi debilidad con tu fortaleza, mi fragilidad con tu poder perdurable. Escúdame con tu mano protectora durante los conflictos de la vida. Sálvame del adversario vigilante que sigue mis pisadas". . .

Nuestra única seguridad ahora consiste en vivir una vida de fe y buenas obras. Tu Padre celestial está al tanto de todos tus problemas. Conoce todas tus debilidades. Será tu pronto auxilio en las tribulaciones, y no va a privar de ningún bien a los que le temen y lo aman. El temor de Jehová es el principio de la sabiduría. Nuestro compasivo Salvador nunca será indiferente a ningún dolor o pesar que aflija a sus hijos. . .

Ya sea que pierdas o ganes, ya sea que estés en prosperidad o en adversidad, hágate todo ello más semejante a Jesús, el Modelo divino. Tu felicidad estará asegurada si conservas una confianza semejante a la de un niño, albergando siempre la belleza y la amabilidad de un espíritu humilde y tranquilo (Carta 56, del 28 de octubre de 1874, dirigida a Edson White).

E.G.White

jueves, 25 de agosto de 2016

DIOS HARÁ JUSTICIA

Sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, y el derecho de los necesitados. Sal. 140:12.

El profeta Samuel había ungido, por mandato divino, al joven David como el nuevo rey de Israel. Nada más justo, entonces, que Saúl entregara la corona y el trono al joven ungido. Era el derecho de David. No era apenas un derecho legal, sino divino y, sin embargo, ante ese hecho incuestionable, Saúl decide apelar a la corte suprema de las armas: persigue a David y lo condena a muerte.

En esas circunstancias, el salmista escribió el versículo de nuestra meditación de hoy. Es una súplica desesperada de un hombre perseguido, oprimido y privado de sus derechos legítimos. Este es el clamor de una persona que no sabe ya dónde buscar ayuda porque sus abogados, en esta tierra, son apenas su vida coherente y su confianza en Dios; mientras que sus enemigos tienen abogados expertos, tales como la intriga, las armas, la guerra, la persecución y el poder.

En los momentos de desánimo, David sabe que "Jehová tomará a su cargo la causa del afligido". El problema no es flaquear en la hora de la adversidad. El desánimo es propio de la fragilidad humana; la tragedia es "no saber" lo que Dios es capaz de hacer para defender la causa del oprimido.

Vivimos en un mundo de injusticias. Muchas veces el inocente es condenado y el culpable liberado, debido a la fragilidad de las leyes.

¿Te diste cuenta ya de que no se puede condenar a nadie "sin pruebas"? ¿Cómo sería capaz un juez humano de leer el corazón de las personas para administrar justicia? Ningún juicio puede ser subjetivo, por tanto, la justicia humana es frágil y propensa al error.

Dios, sin embargo, es distinto. Promete que intervendrá en el momento oportuno. Resta al cristiano esperar la justicia divina, que puede parecer que tarda, pero finalmente llega. Tú necesitas "saber" eso, así como David lo sabía.

Si de alguna manera estás viviendo este drama hoy, y te sientes angustiado por causa de la aparente injusticia de las circunstancias, pídele a Dios que te quite la amargura y el resentimiento de tu corazón. Espera confiado en el Señor, y di como el salmista: "Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, y el derecho de los necesitados".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 24 de agosto de 2016

EL CAMINO DE LOS PERVERSOS

Cuando muere el hombre impío, perece su esperanza; y la expectación de los malos perecerá. Prov. 11:7.

Desvanecimiento es una palabra fuerte. Tiene que ver con desintegración. La Biblia en castellano dice "perecerá". Este es el destino de los perversos. Después de la muerte no se des integra tan solo el cuerpo, también el nombre cae en el olvido.

Pero el justo tiene un final diferente. Usó su libertad. Escogió el camino de la vida. Salomón vuelve aquí al punto de partida de su colección de proverbios: "El principio de la sabiduría es el temor de Jehová". Sabiduría es saber escoger.

Todos los días necesitamos optar entre esto y aquello. Escoger es decidir. ¿A quién seguir? ¿Qué camino tomar? El camino del perverso parece más ancho y más fácil. El camino de Dios está lleno de obstáculos y dificultades. Al perverso no le gusta sujetarse a nadie, quiere sentirse libre y seguir sus propios instintos.

En el momento de tener que decidir, solo ve el presente, y sigue su propio camino, que parece más deslumbrante, atractivo y fascinante. El tiempo pronuncia finalmente su veredicto: Muerte.

A lo largo de la historia hubo hombres y mujeres que buscaron fama, riqueza y poder a cualquier costo. Tuvieron momentos de gloria, fueron aplaudidos y desfilaron en la pasarela de la historia exhibiendo trofeos y medallas. El tiempo pasó. ¿Dónde están ahora? Nadie más se acuerda. Si tú le preguntas a las generaciones presentes el nombre de los famosos del siglo pasado, pocas personas serán capaces de acordarse de alguno.

Jesús siguió un camino diferente. Se sometió a la voluntad del Padre. Murió. Se entregó y desapareció en la tierra, como el grano de trigo, y resucitó al tercer día trayendo vida a las multitudes.

Pregunta hoy en cualquier lugar del mundo quién es Jesús, y todos sabrán responder, porque "la memoria del justo es bendita". Su derrota fue nuestra victoria. Su muerte trajo vida.

¿Qué camino estás siguiendo? ¿Qué clase de fama buscas? ¿Estás listo para desaparecer en el anonimato del servicio, para renacer en la sonrisa de un niño y en la felicidad de los seres que te aman?

Pídele a Dios sabiduría para, no solo pensar en esta vida, sino también en la eternidad, porque: "Cuando muere el hombre impío, perece su esperanza; y la expectación de los malos perecerá".

Pr. Alejandro Bullón

martes, 23 de agosto de 2016

LA RESPUESTA CORRECTA

Del hombre son las disposiciones del corazón; más de Jehová es la respuesta de la lengua. Prov. 16:1.

La revista americana People, publicó la historia de Jeanne Calment, una viuda francesa que vivía en un departamento localizado en el último piso del edificio donde funcionaba la fábrica de su marido. En 1965, André Franscois Raffray compró el departamento de la viuda prometiendo pagar 500 dólares mensuales mientras ella viviera. Como la viuda en aquel entonces tenía noventa años de edad, el comprador pensó que estaba haciendo un gran negocio.

Pero el tiempo fue implacable con Raffray. Treinta años después, en 1995, el comprador murió de cáncer con 75 años, después de haber pagado 175 mil dólares. Dos años después, los hijos de Raffray continuaban pagando los quinientos dólares mensuales a la ancianita que, con 120 años, todavía parecía que viviría mucho tiempo.

Cuando firmó el contrato, Raffray pensó que su plan era infalible. Pagaría poco y la viejita moriría satisfecha recibiendo 500 dólares mensuales. Raffray no sabía que el corazón del hombre puede hacer planes, pero que "de Jehová es la respuesta de la lengua".

¿Estás seguro de que tus planes están siendo construidos bajo la dirección divina? Si tú revisas la historia, verás que hubo imperios que se derrumbaron, naciones que desaparecieron y empresas que quebraron, a pesar de los planes que sus líderes hicieron para eternizar su nombre. Alejandro el Grande había conquistado el mundo de sus días y pensaba que nadie sería capaz de derrotarlo, sin embargo, murió repentinamente a los 32 años de edad.

Sabiduría es entender que la criatura depende del Creador, aceptar que existe un Dios que está en el control de todo, y tener la certeza de que los actos humanos solo son el desarrollo de la voluntad divina.

¿Estás triste hoy? ¿Las circunstancias adversas parecen asfixiarte? ¿Sientes que tu vida fue hasta aquí improductiva? Antes de enfrentar los desafíos de este día, mira hacia lo alto, coloca tus penas y tristezas en las manos de Dios, llévale tus heridas abiertas, tus sueños frustrados y tus planes no realizados, diciendo: "Señor, no quiero seguir viviendo solo porque hoy entendí que 'Del hombre son las disposiciones de! corazón; mas de Jehová es la respuesta de la lengua"'.

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 22 de agosto de 2016

LOS PRECEPTOS DIVINOS

En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos. Sal. 119:15.

Ya era muy tarde en Buenos Aires, o tal vez, muy temprano. La una de la madrugada, ¿es día o es noche? El colega que me fue a esperar al aeropuerto tomó un camino equivocado y, por fuerza de las circunstancias, nos encontramos en el centro de la ciudad buscando el Hotel República, que queda enfrente del Obelisco. Buenos Aires es una ciudad que no duerme. A esta hora de la noche hay gente en el centro como si fuese de día. Restaurantes abiertos, gente paseando, enamorando o bebiendo en rueda de amigos.

Me pregunto, ¿qué buscan las personas? ¿Qué están buscando a esta hora? ¿Qué las motiva a estar despiertas? Si no fuera por el atraso de mi vuelo, yo ya estaría durmiendo. ¿Qué hace que una persona esté andando por la calle a una hora como esta?

Es difícil saberlo. Había noches en que el salmista también permanecía despierto, contemplando la belleza de la luna y de las estrellas. En noches tales, decía: "En tus mandamientos meditaré". Los preceptos de Dios eran su guía. Le mostraban el camino de la victoria.

El autor del salmo 119 había aprendido el secreto de una vida feliz. Los consejos divinos eran la antorcha que iluminaba su senda en medio de la oscuridad que precisaba atravesar. La vida es linda, pero en cada esquina hay sombras que dan miedo. Tú estarás perdido si no tienes una antorcha.

En la segunda estrofa de este salmo, que va de los versículos 9 al 16, él expresa su amor y su respeto por la Palabra de Dios. Esta estrofa lleva el nombre de Bet. Esa palabra, además de ser la segunda letra del alfabeto hebreo, es también la raíz de la palabra casa. "En mi corazón he guardado tus dichos", dice el versículo 11. El corazón del salmista era una casa donde habitaban seguros los consejos divinos. En realidad, era lo que aseguraba la felicidad del salmista.

¡Cuán difícil es aprender a depender de Dios! No es fragilidad. Es humildad. ¡Cuántas veces la persona tiene que llorar y fracasar, para entender que sin los consejos divinos cualquier intento humano es hueco y sin sentido!

No salgas de tu casa hoy, sin tener la seguridad de que vas a andar en los caminos de Dios. En el silencio de tu corazón, dile al Señor: "En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 21 de agosto de 2016

BANQUETE CONTINUO

Todos los días del afligido son difíciles; mas el de corazón contento tiene un banquete continuo. Prov. 15:15.

Aprendí viviendo, sufriendo y equivocándome. Aprendí observando y escuchando. Aprendí de las lágrimas y de las sonrisas. Aprendí que la vida puede ser alegría o tristeza, derrota o victoria, vida o muerte. Depende de la manera como tú reaccionas ante las circunstancias.

Si tu corazón se sumerge en el pesimismo, no esperes nada mejor de la vida. Si te la pasas diciendo que las cosas van a ir mal, lo único seguro es que tu vida será el cumplimiento de tu "profecía". Las cosas, con seguridad, van a ir mal.

Si, por el contrario, tu corazón se llena de optimismo, fruto de la comunión con Jesús, tu vida será un "banquete continuo", afirma Salomón.

Levanta los ojos y mira a lo lejos, bien lejos. Aprende a vivir por la fe. ¡La fe es permitir que tu corazón vuele más allá de lo que tus ojos ven!

Era una noche negra cuando Pablo y Silas fueron encarcelados por causa de su cristianismo. Estaban presos en Filipos. Las espaldas desnudas de ambos sangraban por causa de los latigazos que habían recibido al defender sus convicciones. Como cualquier ser humano normal, tenían todos los motivos del mundo para lamentarse y sentirse derrotados, pero no se dejaron hundir en la mediocridad de los lamentos y las quejas. ¿Qué hicieron? Cantaron en medio de la oscuridad, y la actitud victoriosa de su corazón les proveyó un banquete: Los muros de la cárcel cayeron, las cadenas se rompieron y ambos se vieron libres.

En realidad, nunca estuvieron presos. Los hombres y las circunstancias pueden prender tu cuerpo. Pero no tu alma. Mientras tus ojos estén fijos en Jesús, tú podrás cantar en medio de la oscuridad y el dolor. Tu espíritu estará siempre libre.

Haz de este día un día especial de loor. Alaba por la vida. Reconoce la grandeza de Dios, ten un corazón alegre y agradecido, y haz todo lo que venga a tu mano para hacer, de un modo diferente. El secreto del éxito es hacer las cosas simples de la vida con alegría y de manera extraordinaria.

Antes de salir de casa, recuerda una vez más que "Todos los días del afligido son difíciles; mas el de corazón contento tiene un banquete continuo". ¡Buen apetito!

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 20 de agosto de 2016

ESTACAS IMAGINARIAS

Abatida hasta el polvo está mi alma; vivifícame según tu palabra. Sal 119:25.

Viste en algún circo un elefante que pesa varias toneladas, amarrado a una estaca tan pequeña que hasta un niño podría arrancar? Por extraño que parezca, ese cuadro tiene una explicación. Los elefantes tienen una memoria prodigiosa, pero no son muy inteligentes. Cuando son todavía pequeños y no tienen mucha fuerza, los amarran a estacas. Las crías se esfuerzan por liberarse. Lo intentan inútilmente una y otra vez, hasta que llegan a la conclusión de que es imposible huir. En ese momento, entra en acción la prodigiosa memoria y ellos recordarán por el resto de la vida que no pueden arrancar la estaca.

Lo mismo sucede con el ser humano. Cuando es pequeño, alguien le dice: "Tú no sirves para nada", o, "Tú solo sirves para crear problemas", y listo. Es como poner una pequeña estaca en el inconsciente, y aunque los años pasen, tú quedas amarrado a las estacas imaginarias que te impiden alcanzar los elevados ideales para lo que fuiste creado.

El texto de hoy dice: "Abatida hasta el polvo está mi alma". Por alguna razón, el salmista también cargaba en su vida "estacas" imaginarias que no lo dejaban ser feliz. Se esforzaba, luchaba, pero los complejos interiores eran más fuertes que sus decisiones conscientes. Hasta que un día, clamó al Señor: "Vivifícame según tu palabra". Y en ese instante, comenzó a nacer un nuevo día en su derrotada experiencia.

Haz una revisión de tu vida, hazlo hoy, ahora, antes de salir a enfrentar la lucha cotidiana. ¿Hay alguna "estaca" que no te deja ser feliz? Este complejo, trauma, o como tú quieras llamado, ¿está destruyendo tu vida profesional, tu matrimonio o la vida de tus hijos?

Considera esto: Si la Palabra de Dios tuvo poder para crear la vida cuando nada existía, si él tuvo poder para recrear todo cuando el enemigo había destruido la creación divina, con toda certeza tiene también poder para restaurarte de manera completa. El instrumento que Dios usa para eso es su Palabra. Cree en su Palabra, porque creer en ella, es creer en Jesús. Y Jesús es libertad.

"Por eso, en el compartimiento secreto de tu corazón, clama al Señor, y di: Abatida hasta el polvo está mi alma; vivifícame según tu palabra".

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 19 de agosto de 2016

ATESORA LA PALABRA DE DIOS


¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Sal. 119:9.

Mohammed Sidique Khan explotó una bomba en el tren subterráneo que pasaba por la estación Edgware Road, en Inglaterra, el fatídico 7 de julio de 2005. Yo estaba ese día en Saint Louis, Missouri, cuando supe del terrible atentado que mató seis personas.

Los investigadores descubrieron que Kahn era maestro de niños con problemas de aprendizaje, y que tenía una hijita de un año. Sus amigos dijeron que de niño y adolescente, Kahn era dulce y bueno, pero comenzó a juntarse con personas radicales y poco a poco se hizo frío, duro y calculador.

En relación con lo que una persona cree, menciono a este joven como ejemplo de lo que la repetición constante de una línea de conducta puede hacer. Evidentemente Khan había escogido el camino de la violencia, que no tiene justificación desde ningún punto de vista.

El salmista menciona en el texto de hoy "el camino". Aparentemente, se refiere a un camino sucio que necesita ser limpiado. La palabra hebrea que se usa aquí para "guardar", quiere decir literalmente, "limpiar", es decir, purificar, arreglar.

El camino, en hebreo orach, se usa generalmente para describir la huella por donde pasaban los carros cuando la tierra estaba húmeda, luego de la lluvia, que se endurece cuando el sol calienta. Todo indica que los carros que vendrán después, pasarán por la misma huella.

El salmista habla de alguien que por repetidas ocasiones siguió el camino del mal y cuyo corazón quedó endurecido e insensible para el bien.

¿Hay remedio para esa persona? ¡Sí! El remedio de la Palabra de Dios. El que descubre los consejos divinos y los comienza a practicar, con certeza en poco tiempo va a descubrir que delante de él se abre otra ruta, otra huella que lo conducirá al terreno del servicio y del bien.

Atesorar la Palabra de Dios en el corazón lo llevará a vivir un estilo de vida lleno de significado. Ignorada, por el contrario, puede ser fatal.

Haz de este día una jornada de decisiones acertadas y de victorias. No corras tras tus propias ideas, asesórate por Aquel que nunca falla. Y si sientes que escogiste la ruta equivocada, no te desesperes, di junto al salmista: "¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra".

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 18 de agosto de 2016

LA ORACIÓN DE: LOS RECTOS


El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; mas la oración de los rectos es su gozo. Prov. 15:8.

En cierta ocasión me buscó un hombre que había invertido medio millón de dólares en un negocio de "fácil rentabilidad". Al comienzo todo marchaba bien. Recibió de vuelta el dinero y los intereses al fin del período, y lo invirtió tres veces más. En el espacio de un año había prácticamente duplicado su capital. Entonces vendió todo lo que tenía y lo invirtió también en el aparente negocio de fácil rentabilidad. Pero las cosas esta vez no marcharon bien y perdió, prácticamente, todo lo que tenía.

Me buscó con una propuesta. "Si usted ora y Dios permite que recupere el dinero, daré cien mil dólares como ofrenda". Ese hombre no era cristiano. No seguía los principios bíblicos. Se dejó arrastrar por el interés de la "ganancia fácil". Todo salió mal y ahora ponía los ojos en Dios queriendo hacer un cambio de favores con él.

El proverbio de hoy describe a ese tipo de personas. Cualquier sacrificio que provenga de un corazón independiente, rebelde y que sigue sus propias reglas, es considerado abominable ante el Señor. No basta lo que tú sacrificas, por más que a los ojos de los hombres tenga un gran valor. Lo que realmente importa, es la motivación. ¿Por qué sacrificas lo que sacrificas?

"La oración de los rectos es su gozo", afirma la segunda sentencia del proverbio de hoy. ¿Sabes lo que está diciendo Dios? Que aunque la oración se expresa generalmente con palabras, la voluntad humana de conocer a Dios es considerada por él como una oración sincera.

Dios nunca deja de responder la actitud del corazón sincero, aunque no haya salido una palabra de la boca. El sacrificio es algo exterior. La voluntad de conocer a Dios y seguir sus consejos es interior. Lo primero es visto por los hombres, lo segundo es oído y respondido por Dios.

Busca a Dios. En las horas más oscuras y tenebrosas, busca el consejo del Señor. Ora. Toda persona sabia ora por lo menos quince minutos diarios, a menos que esté muy ocupada. Si ese es el caso, ora el doble. No hay personas derrotadas en Cristo. Sé sincero en tu relación con él y honesto en tu adoración, porque "El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; mas la oración de los rectos es su gozo".

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 17 de agosto de 2016

TESOROS DE MALDAD



Los tesoros de maldad no serán de provecho; mas la justicia libra de muerte. Prov. 10:2.

¿Vale la pena ser honesto? En el día que escribo esta meditación, todo Brasil quedó espantado con la noticia de un árbitro de fútbol que había recibido dinero para "entregar" algunos partidos. Fueron dramáticas las escenas mostradas por la televisión. Ojos lacrimosos, pesar y vergüenza. Pero, más dramática todavía fue la declaración que el árbitro hizo: "No compensó haber traído tristeza y vergüenza a mi familia, por causa del dinero".


Un comentarista dijo algo que refleja la cultura de nuestros días: "La tragedia de él fue ser descubierto. Si no fuera descubierto, claro que habría compensado, porque el dinero nunca viene mal".

¿Te diste cuenta cómo fascina el dinero? Desde el punto de vista bíblico, no hay nada de malo en tener dinero. Entre las bendiciones de la prosperidad prometida por Dios, está incluido el dinero. No tengas miedo de trabajar, ahorrar y hacer dinero. "Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos".* Dios está listo para entregar todo eso en las manos de sus hijos.

El problema es que en la mayoría de las veces, hacer dinero lleva tiempo y trabajo, y la naturaleza humana es inmediatista, no le gusta esperar, ignora que nada se construye de un día para el otro. Entonces es cuando aparece la señora insensatez con sus promesas fascinantes, vestida de muchas y ricas ropas: Desde el engaño, la estafa, el soborno o el hurto hasta el asalto a mano armada.

La declaración bíblica de hoy es: "Los tesoros de maldad no serán de provecho". No valen las noches de insomnio de una conciencia culpada, ni la vergüenza y el escándalo que destruye la familia cuando la persona es descubierta, ni siquiera el cinismo ridículo de alguien que endureció la conciencia y niega todo.

La segunda parte del texto dice: “... mas la justicia libra de muerte". ¿A qué justicia se refiere? Andar en los caminos de la prosperidad auténtica. Puede llevar más tiempo, pero en compensación te "libra de muerte", de la desesperación, de la angustia, de la ansiedad y del pánico que se apodera de la persona cuando está en peligro de ser descubierta.

¡Que Dios bendiga hoy el fruto de tu trabajo, que todo lo que toques sea bendito, que tus planes sean prosperados! Sal a la lucha del día con la certeza en el corazón y acuérdate que "los tesoros de maldad no serán de provecho; mas la justicia libra de muerte".

* Hag. 2:8.

Pr. Alejandro Bullón

martes, 16 de agosto de 2016

BENDICIÓN y PROSPERIDAD


Bendígate Jehová desde Sión, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida. Sal. 128:5.

Martín Lutero llamaba a este salmo, el salmo de la familia. Está lleno de promesas. Una que aparece destacada, es la promesa de la bendición. No hay nada malo en querer ser bendecido. La bendición, en la mayoría de las veces, significa prosperidad, inclusive en el versículo de hoy el salmista afirma que el resultado de la bendición es la prosperidad de Jerusalén.

Muchos cristianos necesitan entender que el cristianismo es humildad, pero no necesariamente pobreza o miseria. No hay nada de malo en querer tener prosperidad. Dios es el dueño del mundo, el Rey del universo. Si tú eres hijo del Rey, si eres un príncipe, ¿por qué tienes que sentirte culpable por vivir como un príncipe?

El versículo de hoy muestra el secreto de la verdadera prosperidad. Para Israel, la bendición auténtica procedía de Sión, que era el lugar de la habitación de Dios. La prosperidad no es solo la acumulación de cosas. Dinero, poder y fama, son parte de la vida, no hacen mal a nadie, pero cuando no vienen "del Señor", traen dolor, angustia e insatisfacción. Eso no es prosperidad.

Otro pensamiento que se destaca en el versículo de hoy, tiene que ver con el presente. La promesa de Dios es que tú veas la prosperidad "todos los días de tu vida". Aquí y ahora. No solo en el futuro.

Es común pensar que la maravilla de la salvación es una experiencia que será disfrutada en la eternidad. La verdad es que, cuando Jesús regrese, recibiremos los beneficios eternos de la salvación. En ese entonces, Jesús colocará el punto final a la historia del mal. Pero, también es verdad que en esta tierra, durante "todos los días de tu vida", tú puedes disfrutar las maravillas de las bendiciones divinas. Mejor salud, dinero administrado con sabiduría, una familia feliz e hijos que crecen esplendorosos como las palmeras a orillas de los ríos.

Busca al Señor hoy. Encontrar a Jesús es encontrar su bendición. Haz de eso el blanco de tu vida. Vive al lado de Jesús. Permite que sus enseñanzas se hagan realidad en tu experiencia diaria.

El resultado natural del compañerismo diario con Jesús, será el éxito y la prosperidad. "Bendígate Jehová desde Sión, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida"

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 15 de agosto de 2016

DOS MUJERES


Las aguas hurtadas son dulces, y el pan comido en oculto es sabroso. Prov. 9:17.

La mente del hombre que no anda en los caminos de Dios funciona de un modo extraño. Busca el placer y encuentra el dolor, corre tras la alegría y solo encuentra tristeza. Piensa que las cosas son agradables únicamente cuando traen el sabor de lo prohibido. Las aguas, para ser dulces, necesitan ser robadas; y el pan, para ser agradable, debe ser comido a escondidas.

Lo prohibido, sin embargo, es como el caballo de Troya, deslumbrante por fuera, halaga el ego, inflama las pasiones humanas, solo que oculta dentro de sí vergüenza, miseria y muerte.

En el capítulo 9 del libro de Proverbios encontramos dos mujeres a la orilla del camino, disputándose la atención de los hombres. Es una alegoría de la sabiduría y la insensatez. La primera invita a las personas a la vida. El secreto de la vida consiste en andar en los caminos establecidos por Dios.

La segunda mujer es loca e insensata. Invita también a las personas, ofreciéndoles aguas robadas y pan comido a escondidas. Agua es sinónimo de vida. El desierto es tierra de muerte porque no tiene agua. La mujer loca ofrece agua. La vida robada, no es vida. El placer robado, no es placer. La felicidad disfrutada a las escondidas, no es felicidad.

Descubrimos eso con dolor. Cuando ya es tarde. Cuando la familia ya fue destruida, la dignidad arrollada y los valores deteriorados.

El pan es el alimento básico e indispensable, y no tiene nada de extravagancia ni lujo. Pero, cuando se lo come a escondidas, puede ser agradable en el momento, más después deja el sabor amargo de la insatisfacción. Tú comes y comes, y no te hartas. Buscas y buscas, y nunca encuentras. El corazón siempre está vacío.

La mente natural del hombre es rara, extraña. Se esconde. No desea ser vista, pero su actitud insensata, tarde o temprano, lo expone a la vergüenza pública.

Nada mejor que vivir a la luz del día. Con transparencia y verdad. Vive hoy de ese modo. Escucha la voz de la sabiduría y no prestes atención a la voz de la seducción, aunque ésta grite por los caminos: "Las aguas hurtadas son dulces, y el pan comido en oculto es sabroso".

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 14 de agosto de 2016

LA RECOMPENSA DE LOS HUMILDES


Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo; hermoseará a los humildes con la salvación. Sal. 149:4.

Dos hombres entran en el templo para adorar. Aparentemente van a adorar al mismo Dios. Pero hay una gran diferencia. El centro de la adoración del primero está dentro de él mismo. En el caso del otro, el objeto de la adoración está afuera. Uno de ellos se cree digno, merecedor, trae como ofrenda su buen comportamiento, su conducta impecable, y sus obras de caridad. El segundo se siente indigno, y va al templo para reconocer que es un pobre pecador y que no merece nada.

Jesús contó esta parábola.* El primer hombre era el fariseo, el segundo el publicano. Dios exaltó al último y rechazó al primero, y con esta parábola registró para siempre la idea central del evangelio, que es, a saber: que la salvación no es algo que tú conquistas con tus esfuerzos, sino un don que Dios te da sin merecerlo, por amor.

La teología de la salvación corre cristalina a lo largo de toda la Biblia. Los escritores bíblicos siempre enfatizaron -desde el Génesis, cuando Dios sacrificó un cordero para salvar a Adán y a Eva de la desnudez, hasta el Apocalipsis, que termina con una invitación a beber el agua de la vida gratuitamente- que la salvación es inmerecida. Tenemos acceso a ella únicamente mediante la gracia del Señor Jesucristo.

En el versículo de hoy, el salmista habla de la salvación. Afirma que la salvación es una especie de corona que adorna a los humildes. La palabra humildad, en hebreo anaw, literalmente quiere decir "los pobres y necesitados". Aquellos que no tienen nada y solo pueden recibir algo por misericordia. Esto no tiene nada que ver con el dinero, sino con el orgullo. Existen ricos humildes y pobres orgullosos.

La salvación es el principio de la felicidad. Nadie puede ser feliz cargando la permanente sensación de estar perdido. ¿Cómo puede tener paz en esa situación? ¿Cómo puede dormir tranquilo? ¿Cómo puede amar? La vida auténtica comienza cuando lo perdido es encontrado.

Acude a Dios hoy. Pero ve con actitud humilde. Reconoce que no eres digno. Tus errores y pecados te hicieron merecedor de la muerte, pero Jesús, con su muerte, entregó la Vida. Ni tú ni yo podremos, nunca, agradecer eso:

"Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo; hermoseará a los humildes con la salvación".

* Luc. 18:9-14.

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 13 de agosto de 2016

DESDE LA CAVERNA DE LA VIDA


Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; me rodearán los justos, porque tú me serás propicio. Sal 142:7.

La paciente no dejó hablar al médico, y dijo: "Mi problema no está en el cuerpo, doctor, está en el alma. Soy una mujer vacía, hay algo que no anda bien dentro de mí. ¿Qué puede hacer la ciencia?"

Existen enfermedades psicosomáticas que destruyen la vida. Las raíces del mal están en el alma, pero los efectos son físicos. Ningún examen médico es capaz de detectar la causa y, como consecuencia, el cuerpo se va debilitando poco a poco.

En el versículo de hoy, el salmista habla de este tipo de mal: "Saca mi alma de la cárcel", suplica el salmista.

Algunas Biblias dicen lo siguiente en el sobrescrito de este salmo: "Salmo didáctico de David. Oración que hizo cuando estaba en la caverna'. David estuvo escondido en cuevas en dos ocasiones. Una, cuando huyó de los filisteos y se escondió en la cueva de Adulam; y otra, cuando tuvo la oportunidad de acabar con la vida de Saúl, en la cueva de En-gadi. Los eruditos no definen en cuál de las cavernas fue escrito este salmo; pero no importa en cuál haya sido, metafóricamente el salmista se encontraba en la caverna de la vida, en esos momentos en que las sombras de las dificultades no le permitían ver un palmo adelante.

David deja en claro que, si el Señor lo libra de la cárcel de la depresión en que se encuentra, enaltecerá el nombre del Señor y los justos lo rodearán como si fuesen una corona de victoria en su cabeza. Esa es la vida que Dios quiere que tú vivas.

La mujer que entró en el consultorio médico recibió el consejo de permitir que Dios la liberara de los sentimientos negativos que estaban envenenando su corazón. Odio, rencor, deseos de venganza. Aquella mujer tenía motivos de sobra para abrigar esos sentimientos, pero esos mismos sentimientos se habían transformado en una cárcel para su alma. Cuando ella cambió esos sentimientos por el deseo de perdonar, comprender y amar, todo cambió en su atribulada vida.

¿Te sentiste alguna vez prisionero de sentimientos negativos? Mientras aceptes esa situación, no podrás ver las cosas bellas de la vida, ni disfrutarás de los momentos felices que las personas amadas te proporcionan.

En la oscuridad de la cueva solo existe soledad, egoísmo, tristeza, amarguras, por eso, clama con David: "Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; me rodean los justos, porque tu me serás propicio”.

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 12 de agosto de 2016

EL SECRETO


Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas. Prov. 8:34.

El versículo de hoy sugiere muchos cuadros alegóricos. Podemos imaginar un grupo de estudiantes que están en la puerta del colegio, bien temprano, esperando a que las puertas todavía cerradas se abran y llegue el profesor.

Podemos imaginar también a un comerciante que abre su tienda el primer día y queda en la puerta, ansioso, esperando la llegada del primer cliente. O podemos también pensar en el cuadro de una novia ansiosa, esperando la llegada del novio que viene a visitada. La verdad es que lo que el escritor bíblico quiere destacar es la necesidad de buscar la sabiduría divina. Ese es el secreto para saber vivir. Nadie tiene posibilidades de vencer sin sabiduría.

"Bienaventurado el hombre que me escucha", afirma Dios. Es una pena que el ser humano esté dispuesto a oír a todos, menos a Dios. Conozco personas que solo pusieron su mirada en dirección a Dios cuando todos los caminos humanos fallaron.

Es impresionante la cantidad de libros de autoayuda que inundan las librerías. Son libros que hablan de soluciones humanas para las necesidades humanas. Pero Dios reafirma: "Bienaventurado el hombre que me escucha". ¿Cómo se hace eso? "Aguardando a los postes de mis puertas", aguardando en el umbral de mi puerta. Buscándolo permanentemente.

No hay mejor manera de comenzar el día que dedicando un momento para estar con Dios, orando, estudiante su Palabra y meditando. En esas horas a solas con Dios es donde el ser humano sale fortalecido para enfrentar los desafíos de la vida. En esas horas es cuando el dolor disminuye, y las heridas dejan de sangrar, y es en esas horas cuando la penumbra desaparece y la luz de la sabiduría divina llega trayendo el consejo oportuno con relación a las decisiones trascendentales que tenemos que tomar.

Espera al Señor Jesús como el alumno espera al profesor, o como el novio espera a la novia. En las primeras horas de la mañana quédate ahí esperando, ansioso, y verás que Jesús toca a la puerta de tu corazón pidiéndote permiso para entrar y tomar el control de tu vida.

Hoy puede ser el gran día del cambio en tu vida. No olvides las palabras de Dios: "Bienaventurado el hombre que me oye, y vela a mis puertas día tras día, aguardando en el umbral de mi entrada".

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 11 de agosto de 2016

NO LO CONSIENTAS



Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas. Prov. 1:10.

Hay dos verbos que son el centro del mensaje de hoy. Engañar y consentir. Estos verbos expresan dos acciones. El enemigo seduce, engaña. Ese es su trabajo y la razón de su vida.


La Biblia dice que el enemigo de Dios "engaña a todo el mundo".* Engañar es seducir, y seducir significa literalmente "atraer y prender con cebo". La idea básica es atraer usando el engaño.

La otra acción es consentir. Nadie es seducido sin consentir. El consentimiento presupone la libertad, y el poder de decisión. El diablo seduce porque el ser humano es libre. Nadie puede obligarlo a hacer algo si no quiere.

Para su maléfica obra de seducción, el enemigo usa instrumentos humanos, por eso el consejo del sabio Salomón es: "Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas".

El diablo no se presenta como tal. Se esconde, se disfraza, y camufla sus objetivos. Sabe que si se presentara como es en realidad, todos huirían de él. Por eso viene en forma de "amigo" que aparentemente quiere "ayudar".

¿El joven termina siendo adicto a las drogas porque un día decidió destruirse y salió por ahí buscando algún traficante de droga? No. Termina siendo adicto porque alguien lo invitó, alguien insistió, alguien le habló de las "sensaciones alucinantes" que la droga provoca.

La seducción no sucede de un momento al otro. La seducción es un proceso. Primero, llama tu atención, después te presenta sus "maravillas".

La persona entra en el peligroso juego del "va y viene". Pero el enemigo hace siglos que seduce. Esa es su especialidad.

Tiene mucha experiencia. No sirve de nada entrar en su juego pensando en salir ileso.

Por eso, eL consejo de oyes: "No consientas". La mejor manera de no consentir es cortar el mal por la raíz. Con el enemigo no hay diálogo posible.

Antes de comenzar tus actividades hoy, pregúntate: ¿Estoy entrando en el juego peligroso de la seducción en algún área de mi vida? La seducción funciona como la arena movediza. Al comienzo tú crees que no es problema, que puedes salir cuando quieras, pero cualquier esfuerzo que hagas para verte libre, te acaba hundiendo más.

¡Clama al Señor! Pídele que abra tus ojos para ver el fin de un camino que, inevitablemente, te conducirá a la muerte. Recuerda: "Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas".

* Apoc. 12:9.

Pr. Alejandro Bullón

miércoles, 10 de agosto de 2016

TU ERES IMPORTANTE PARA DIOS



¿Por qué desprecia el malo a Dios? En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás. Sal. 10:13.

Un amigo biólogo, profesor universitario graduado en la Universidad de Harvard, me dijo: "Cuanto más observo y estudio la naturaleza, considero que no existe razón para dudar de la existencia de Dios". ¿Por qué motivo, entonces, hay personas que no creen en Dios?


La historia ha mostrado que la única razón para rechazar la existencia divina es la rebeldía natural del ser humano. La naturaleza pecaminosa no acepta voluntariamente ningún tipo de autoridad. ¿Por qué habría de someterse a un Dios que no puede ver ni tocar?

El versículo de hoy habla del malo. El impío cree que a Dios no le importan las cosas que suceden en este mundo. Piensa que nunca tendrá que rendir cuentas de la vida que recibió y desperdició, que Dios nunca lo inquirirá, ni le preguntará. La palabra hebrea para impío es beliyaalope, literalmente significa malo, perverso, pero que también significa muerte. ¡Esto es espantoso! Ser malo, escoger el camino de la perversidad, ya implica escoger el camino de la muerte.

Casi al fin del siglo XIX nació en Europa un hombre llamado Federico Nietzsche, hijo y descendiente de ministros evangélicos. Su padre murió cuando él era todavía joven. A los doce años se rebeló abiertamente contra la fe de la familia. Con blasfemia redefinió a la Trinidad como "Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el diablo". Su filosofía de vida fue terrible, tanto para él como para la sociedad. Uno de sus libros "El poder de la voluntad", influyó mucho en la manera de pensar de Hitler.

Enseñó que el cristianismo es uno de los peores flagelos del mundo, y proclamó a todo pulmón: "¡Dios ha muerto! ¡Dios ha muerto! ¡Dios ha muerto!" Evidentemente, fue un hombre impío, un beliyáal, y su propia rebeldía determinó su muerte. Murió loco, y en su sepultura alguien escribió lo siguiente: "¡Dios está muerto!" (Firmado) Nietzsche. "¡Nietzsche está muerto!" (Firmado) Dios.

Dios siempre tiene la última palabra. Él existe. Es eterno y está por encima de la incredulidad humana. Ese Dios maravilloso está hoy deseoso de participar en su vida. Se interesa por ti, por tus hijos, por tu matrimonio, por tu vida profesional y financiera. Está ahí, cerca tuyo, listo para escucharte y socorrerte. "¿Por qué desprecia el malo a Dios? En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás."

Pr. Alejandro Bullón

martes, 9 de agosto de 2016

Orad con acción de gracias


Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Filipenses 4:6.

Hope Mac Donald, en su libro Enséñanos a orar, cuenta que una noche, cuando sus hijos Tomás y Daniel eran pequeños, estaba orando con ellos, arrodillados cerca de la cama. Tom hacía la última oración y ya había empleado más de cinco minutos agradeciéndole a Jesús por todas las cosas que se podía acordar. Había citado a toda la familia y a los parientes próximos y distantes. Le había agradecido al Señor por todos los amigos que tenía en la escuela, nombre por nombre; por todas las flores y árboles, por el Sol, la lluvia, la Luna, las estrellas y todo lo que existe en la naturaleza. Después de agradecerle a Dios por todas las personas del mundo, paró, se dio vuelta hacia el padre y dijo: "¿Qué más debo decir, papá?" Y antes de que el padre pudiese responder, su hermano replicó en un rapto de inspiración: "¿Qué tal si dices 'Amén'?"

Sin duda, estás sonriendo. Pero el cuadro presenta la sinceridad con que los niños hablan con Jesús. ¡Toda la oración fue empleada solamente para agradecer! ¿Cuántas veces hicimos lo mismo en nuestra devoción personal?

¿Por qué ser agradecido si todavía no presentamos nuestro pedido y no hemos recibido la respuesta? Eso dependerá mucho de tu concepto de la oración. Si crees que, antes de salir de nuestros labios, todas las peticiones ya fueron respondidas por Dios, y que todo lo que necesitamos hacer es abrir la puerta del corazón a Jesús, que viene con todas sus bendiciones, entonces la oración de gratitud tiene sentido. Pero si continúas pensando que tienes que orar para cambiar la posición de Dios respecto de tu persona, entonces, naturalmente, todavía no tienes motivos para ser agradecido.

Si te detienes a pensar un poco y comienzas a enumerar todas las bendiciones que ya recibiste en la vida, verás que ni el tiempo ni la memoria alcanzan para mencionarlas a todas. Dios es un Dios de salvación y es también un Dios de bendiciones. No somos nosotros los que deseamos ser bendecidos, es él quien está deseoso de bendecirnos. Tenemos que alabar su nombre porque es grande. Tenemos que agradecer su amor porque mucho tiempo antes de que supliquemos alguna cosa, su Espíritu trabajó en nuestra vida creando en nosotros el deseo de buscarlo, haciéndonos sentir la necesidad de sus bendiciones.

Antes de salir hoy al trabajo diario, derrama tu vida a los pies de Jesús. Agradécele las bendiciones que tus ojos todavía no vieron, pero que él ya preparó para ti. Canta un himno de alabanza y mantén ese cántico en el corazón a lo largo del día. No salgas ansioso. No tienes motivo para eso. Tu Dios es el mismo Dios de Moisés, Abraham, Daniel y Pablo. El puede cerrar la boca delos leones, librarte de la prisión o abrir el Mar Rojo.

¡Créelo!

Pr. Alejandro Bullón

lunes, 8 de agosto de 2016

Un Dios que no se adormece ni duerme


Por cierto, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. Salmos 121:4.

En una de las principales plazas de Tokio hay una enorme estatua de Buda. De ella, dos detalles sobresalen: está con los brazos cruzados y los ojos cerrados. Todo el mundo sabe que ese dios no está durmiendo sino sólo meditando, pero, sea como fuere, permanece con los ojos cerrados. Sin embargo, nuestro versículo nos habla de un Dios que siempre está vigilante, siempre con los ojos abiertos. "No se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel".

Los peregrinos que se dirigían anualmente a Jerusalén para participar de las fiestas, cantaban este salmo mientras iban por el camino. Hoy, este salmo es conocido como el "Salmo de los viajeros". Todo el cántico habla de lo que el salmista espera de su Dios a lo largo del viaje, pero el versículo 4 expresa el porqué de la confianza.

Tenemos un Dios que se preocupa por cada uno de sus hijos. Conoce nuestra entrada y nuestra salida. Será nuestra sombra a nuestra derecha. No dejará vacilar nuestro pie; el Sol no nos incomodará de día ni la Luna de noche, porque nuestro Dios está por encima de todos esos dioses. No es simplemente un gran hombre que pasó por la historia, no es simplemente una filosofía de vida o una estatua de mármol. Es un Dios personal que se interesa por los detalles de mi vida, que ve mis lágrimas, se regocija con mis alegrías y se entristece con mis penas. Sufre, cuando en nuestra humanidad, tratamos de arrojarlo de la experiencia, porque nos ama y porque lo que más desea es que vivamos una vida diaria de comunión personal.

Tal vez en este momento aparezcan en tu corazón preguntas como: "Si Dios está siempre vigilante, ¿por qué murió mi padre en ese accidente de tránsito? ¿Por qué no cuidó de mi hijo? ¿Dónde estaba él cuando todo eso sucedió!"

Dios se hizo hombre para poder entender mejor nuestra humanidad y responder a nuestras inquietudes. No necesitaba hacerlo, porque era Dios, pero, además de salvarnos, era necesario sacarnos las dudas de nuestra cabeza. Se hizo hombre y murió en la cruz, y en los dolores de la agonía también clamó: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (S. Mateo 27:46).

¿Dónde estaba el Padre cuando, en esa tarde de viernes, sucedió toda la tragedia? Si él nunca se adormece ni duerme, ¿por qué no intervino para proteger la vida de su Hijo?

No estoy tratando de inducirte a que "tapes el Sol con una mano", ni a que "entierres la cabeza como el avestruz". No. Simplemente estoy mostrándote que por detrás de todo sufrimiento humano hay un propósito redentor o educador, que sólo el tiempo se encargará de revelarnos. Confía en Dios, aunque las lágrimas te impidan verlo.

Pr. Alejandro Bullón

domingo, 7 de agosto de 2016

Por qué tener miedo de la noche


Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y protección es su verdad. No temerás al terror nocturno ni a la saeta que vuele de día. Salmos 91:4, 5.

Quienes un día llegamos a conocer a Jesús, tenemos algún motivo de agradecimiento. Llegamos a él con el peso de la culpa -llevando muchas veces una personalidad torcida por el pecado, cargando traumas y complejos que no nos permitían ser felices, abrigando temores y miedos que nos atormentaban-, y en Jesús fuimos liberados de todo lo que perturbaba nuestra paz.

El drama de Gloria, una señora de clase media alta, era su profundo temor a la oscuridad. Era un miedo inconsciente que cargaba desde niña. Ya adulta, trató de entender las causas de ese miedo incontrolable y acudió al psicólogo, sin obtener resultados positivos. Dormía con las luces del cuarto prendidas, ya que de otra manera le resultaba imposible conciliar el sueño.

Pero un día conoció el evangelio, y entre las muchas promesas bíblicas encontró el versículo de hoy: "No temerás al terror nocturno... Con sus plumas te cubrirá y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y protección es su verdad".

En el original hebreo hay dos palabras que se traducen por escudo. La primera es magen, que es el escudo que conocemos y que el soldado lleva en una mano mientras empuña la lanza con la otra. La segunda palabra es tsinnah, que se refiere a una especie de coraza que protege todo el cuerpo. En el versículo de hoy, Dios no promete ser nuestro magen sino nuestro tsinnah. No existe posibilidad de que seamos alcanzados. El enemigo puede atacarnos por donde quiera pero no puede tocar nuestra vida, porque el Señor protege nuestro cuerpo entero.

¿Cuál es, entonces, el motivo para vivir con miedo de los horrores de la noche o de los peligros que amenazan de día?

Aquí hay un mensaje de consuelo para las personas que, por fuerza de las circunstancias, tienen que trabajar de noche como chóferes, guardias u otras tareas nocturnas. Hay también un mensaje de esperanza y liberación para los que, como Gloria, tienen miedo de la oscuridad sin saber por qué.

El Salmo 91 tiene palabras de ánimo para quienes pasan por momentos de tribulación, especialmente para "el pueblo de Dios que observa los mandamientos divinos", y para los que "pasarán por el tiempo de angustia" y los peligros de los últimos días.

El predicador inglés Charles Spurgeon decía: "Démosle a Dios las mañanas de nuestros días y las mañanas de nuestra vida. La oración debería ser la llave que abre de día el cerrojo de la noche. La devoción debería ser el astro matinal y el lucero de la tarde. Si comenzamos bien el día, durante sus horas tendremos una mayor conciencia de la presencia de Dios. También tendremos una mayor seguridad de llegar al lecho, a la noche, con el corazón lleno de paz y confianza.

Pr. Alejandro Bullón

sábado, 6 de agosto de 2016

El peligro de dejar el clavo


¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? Romanos 6: 1, 2.

"Gato" fue una de esas estrellas fugaces que de vez en cuando aparecen en el escenario azul del cielo infinito. La historia de su conversión era impresionante. Se bautizó, y en menos de un año llevó al bautismo a 35 personas. El pastor tenía que trabajar a ritmo acelerado para visitar a los interesados que Gato preparaba. Y si en la iglesia lo conocían sólo por Gato, fue porque todo sucedió tan rápidamente que pocos lograron identificarlo por su verdadero nombre.

Un sábado, ese dinámico misionero y entusiasta miembro de iglesia no apareció. El pastor fue a visitarlo y no lo encontró. Pero la esposa anunció la tragedia: Gato nunca había conseguido abandonar el cigarrillo. Había cambiado mucho en su vida, pero el cigarrillo estaba allí y el enemigo un día se llevó el corazón que nunca fuera entregado completamente a Jesús. Una cosa siempre lleva a otra. Un pequeño error siempre conduce a uno mayor. Y en la vida de Gato el cigarrillo lo llevó de vuelta a la bebida, y ese fue el fin de su historia. Nunca más regresó a la iglesia, y algunos años después murió de cirrosis hepática.

"¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?", es la pregunta de Pablo, en el texto de hoy, que él mismo responde con convicción: "¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?"

¡Tenemos que arrancar el clavo del diablo! ¿Conoces la historia del clavo del diablo? Yo la oí un día, mientras tomaba el desayuno en el Hotel Luxor, en la ciudad de Feira de Santana. La historia cuenta que un hombre estaba dispuesto a hacer cualquier cosa con el fin de ser millonario. Entonces el diablo le mostró una mansión maravillosa y le dijo que se la daría con una condición:

¿Ves aquel clavo en la pared? Es mío, siempre será mío; ¿aceptas?" Y el hombre aceptó. Años después, el hombre ofreció un banquete en su mansión. Fueron invitados los hombres más importantes de la ciudad. La fiesta era lujosa y todo superaba las expectativas, cuando alguien entró y comenzó a colocar un pedazo de carne podrida en el clavo de la pared. El dueño de la casa mandó llamar a los guardias y expulsó al intruso, pero entonces apareció el diablo y le dijo: "Un momento, el clavo es mío y yo tengo derecho a usarlo como quiera".

Esa fue la tragedia de Gato. El "clavo" siempre quedó en el corazón, y en el momento oportuno el enemigo reclamó el corazón para él.

¿Qué hacer si algún clavo está todavía en la pared de nuestra propia conciencia? Corre a Jesús ahora y dile: "Señor, no tengo fuerzas para vencer, pero tengo la libertad para decidir y aquí estoy. Te entrego mi vida, toma mi débil voluntad y santifícala con tu Espíritu Santo, y hazme victorioso en ti".

Pr. Alejandro Bullón

viernes, 5 de agosto de 2016

Respeto por el ungido del Señor


Y dijo a sus hombres: "Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová. ¡ ;No extenderé mi mano contra él, porque es el ungido de Jehová!" 1 Samuel 24:6.

La hora se presentaba propicia. Saúl había sido rechazado por Dios como rey de Israel, aunque todavía continuara gobernando y usando el poder para perseguir a un inocente como David. Así, entre los peñascos de las cabras monteses, en el desierto de En-Gadi, la providencia de Dios permitió que Saúl quedara en manos de David. Si David hubiese querido, ése habría sido el fin de su dura persecución. Podría haber matado al rey. Mas él le dijo a sus hombres: "Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová" ¿No era Saúl un hombre contumaz y rebelde que había apartado a Dios de su propia experiencia? ¿No había dicho el profeta Samuel que Dios no lo quería más como rey ? ¿Por qué entonces esa consideración de David por el "ungido del Señor"?

A lo largo de la historia de la iglesia ha sucedido algo curioso que necesita ser observado. Hace tres o cuatro décadas, los miembros de la iglesia preguntaban todo al pastor. Yo era un niño en esa época, y recuerdo que mi madre se arrodillaba para orar antes de entrar a arreglar el cuarto donde el pastor se hospedaba, cuando él visitaba nuestra pequeña congregación. Esos niños de hace cuatro décadas, hoy son doctores, empresarios, industriales, personan que tienen en sus manos el control de muchas otras personas. Los pastores somos hoy pastores de hombres y mujeres que saben pensar y tomar decisiones. ¿Qué significa "no tocar al ungido del Señor"?

El versículo de hoy es motivo de meditación tanto para los pastores, en el sentido de saber administrar los talentos de la iglesia, como para los miembros de la iglesia, en el sentido de no confundir la exposición de sus ideas con la falta de respeto o menosprecio por un hombre a quien el Señor ungió.

La actitud de David es ejemplar, porque estaba ante un hombre que comprobadamente ya no era pastor de nada; sin embargo, en un momento de su vida, había recibido la unción divina.

Los que por la comunión diaria con Jesús reflejen cada día más y más el carácter de Cristo, aprenderán a vivir como vive el cuerpo donde cada miembro tiene una función definida, y donde todos se mueven con un mismo propósito y con un solo objetivo.

Pr. Alejandro Bullón

jueves, 4 de agosto de 2016

Evitando la tentación


Entonces la mujer de Potifar lo agarró del manto y le rogó: «¡Acuéstate conmigo!» Pero José, dejando el manto en manos de ella, salió corriendo de la casa. Génesis 39:12 NVI

Como la crema, José subió hasta arriba. Cada vez que venció la tentación, prosperó. Fue el "casi hijo menor" de Jacob, pero el primer hijo de la esposa favorita de Jacob, Raquel.

José tuvo dos sueños significativos. No sabemos qué le dijo a sus hermanos acerca de los sueños, en los que ellos se postraban ante él, pero sí sabemos que le odiaron por ello.

Sus hermanos intentaron matarle, pero acabaron vendiéndolo como esclavo en Egipto. A la edad de 17 años, José fue llevado cientos de kilómetros lejos de su hogar, a Egipto, donde se convirtió en esclavo. La mayoría de gente en su situación se habrían amargado la existencia. No sucedió así con José. Era muy trabajador. Y eso le llevó a subir a lo más alto.

Era un muchacho de hermoso parecer (Gen. 39:6), a unos 500 kilómetros de casa, y soltero. Era una "perita en dulce" para alguien como la esposa de Potifar. Ella estuvo persiguiéndolo "día tras día" (Gen. 39:10), pero el se negó constantemente. Cuando ella lo intentó por última vez, (Gen. 39:12), agarrándole de la camisa, José huyó dejando su ropa atrás.

La recompensa por esta buena conducta fue la cárcel. Incluso allí, José llegó a la cima. Después de interpretar un sueño, Faraón hizo de José el vice-presidente del país. Cuando, veinte años después, vinieron los hermanos de José a comprar comida, no reconocieron a su hermano. José resistió la tentación de vengarse de ellos por lo que le hicieron, y les perdonó.

José fué vendido desde la casa de su padre, seducido en la casa de Potifar, y sufrió encarcelamiento en una prisión, y aún así se mantuvo fiel a Dios. Triunfó sobre la tentación.

Adaptado de "Men of Integrity Devotional Bible" con devocionales por los editores de la revista "Men of Integrity" (Christianity Today, Intl), Tyndale House Publishers (2002), p 53