martes, 30 de noviembre de 2010

SOSTEN LA VERDAD COMO ES EN JESÚS

"Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre. Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes" (Apoc. 10:10,11).

Mediante la historia y la profecía, la Palabra de Dios describe el prolongado conflicto entre la verdad y el error. Ese conflicto sigue en desarrollo. Las cosas que han acontecido volverán a repetirse. Revivirán antiguas controversias, y continuamente surgirán teorías nuevas. Pero el pueblo de Dios, el cual mediante sus creencias y su cumplimiento de la profecía ha desempeñado una parte en la proclamación de los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles, sabe dónde se encuentra. Tiene una experiencia que es más preciosa que el oro refinado. Debe permanecer firme como una roca, aferrándose al comienzo de su confianza hasta el fin.
Un poder transformador acompañó a la proclamación de los mensajes del primer ángel y del segundo, e igualmente acompaña el mensaje del tercer ángel... El poder del Espíritu Santo se manifestó. Hubo estudio diligente y detallado de las Sagradas Escrituras. Se dedicaron noches casi íntegras a una investigación fervorosa de la Palabra. Buscamos la verdad como si hubiéramos buscado tesoros escondidos. El Señor se reveló a nosotros. Se derramó luz sobre las profecías, y supimos que habíamos recibido instrucción divina...
Después del gran chasco, hubo pocas personas que se dedicaron de todo corazón a la investigación de la Palabra. Pero algunos no se desanimaron ni negaron que el Señor los había guiado. A éstos la verdad les fue revelada punto por punto, y se entrelazó con sus recuerdos y sentimientos más apreciados... Se hizo brillar la verdad hermosa en su sencillez, honrada con poder e investida con una seguridad desconocida antes del Chasco. Entonces pudimos proclamar el mensaje en unidad. Pero hubo gran confusión entre los que no se habían aferrado a su fe y a su experiencia. Se presentaron todas las opiniones concebibles como mensajes de verdad; pero la voz del Señor dijo: "No les creáis; porque no los he enviado".
Anduvimos cuidadosamente con Dios. Había que dar el mensaje al mundo, y sabíamos que esta verdad presente era un don especial de Dios... Algunos de estos chasqueados, que todavía buscaban la verdad, fueron conducidos paso a paso para que comunicasen al mundo lo que les había sido revelado... Al comienzo la obra avanzó con dificultad. Con frecuencia los que escuchaban rechazaban el mensaje como algo ininteligible, y así comenzó el conflicto y se definió especialmente en torno a la cuestión del sábado. Pero el Señor manifestó su presencia. En ciertas ocasiones se descorría el velo que ocultaba su gloria de nuestros ojos. Entonces podíamos contemplarlo en el lugar elevado y santo. (Manuscrito 32, 1896).

E. G. W.

lunes, 29 de noviembre de 2010

FELIPE EL EVANGELISTA

"Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro (Hech. 8:27-29).

Había ángeles del cielo cuidando a los que andaban en busca de la luz, a la vez que cooperaban con aquellos que habrían de trabajar en relación con otros creyentes en conquistar almas para Cristo. Un mensaje del cielo fue enviado a Felipe [uno de los siete diáconos escogidos] para mostrarle la labor que debía realizar en favor del etíope. El evangelista recibió la orientación: "Levántate y vé hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto".
Hoy, como entonces, los ángeles están orientando y guiando a quienes permitan ser orientados y dirigidos. Este ángel podía haber hecho esa obra, pero esta no es la forma en que Dios trabaja. Los creyentes deben relacionarse con otros creyentes y, como instrumentos de Dios, trabajar en favor de los perdidos.
Felipe comprendió su trabajo. Este hombre de gran autoridad era atraído hacia el Salvador y no resistió este impulso. No hizo de su elevada posición una excusa por la que no pudiera aceptar al Crucificado. El evangelista le preguntó: "¿Entiendes lo que lees? El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él" y le explicara la Palabra de Dios...
"Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta Escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó"...
Mientras que los ángeles del cielo desempeñan su labor, los agentes del mal trabajan para guiar la mente en cualquier otra dirección. Satanás interpone obstáculos, para que la mente ávida de entender la Palabra de Dios se confunda. Así trabajó con Cristo en el desierto de la tentación. La experiencia de Cristo se presenta en el registro sagrado para que podamos comprender los métodos y los planes de Satanás. Si Felipe hubiera dejado al eunuco con su caso pendiendo en la balanza, es posible que nunca hubiera aceptado al Salvador. Los ángeles malvados estaban esperando su oportunidad a fin de presionar sus falsedades y desviar de la verdad a la mente que acababa de ser despertada. Los mensajeros del Señor deben estar completamente consagrados a su servicio, para que puedan comprender con presteza la labor que deben realizar. Como sabios mayordomos deben tomar ventaja de cada circunstancia que se presenta para enseñar la gracia de Dios y conducir a las personas a Cristo (Manuscrito 11, 1900).

E. G. W.

domingo, 28 de noviembre de 2010

SAULO LLEGA A SER PABLO, APÓSTOL DE LOS GENTILES

"Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues ? Él dijo: ¿ Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón" (Hech. 9:4, 5).

Pablo había sido educado por los maestros más sabios de ese tiempo. Había sido enseñado por Gamaliel. Pablo era rabí y estadista. Era miembro del Sanedrín y era muy celoso en su afán de eliminar el cristianismo. Estuve presente en el apedreamiento de Esteban y leemos luego que "Saulo asolaba a la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba a la cárcel". Pero detuvo su carrera de persecución.
Mientras estaba en camino a Damasco a fin de arrestar a cualquier cristiano que pudiera encontrar, "repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?...
Cuando Saulo se convirtió se lo llamó Pablo. El se unió a los discípulos y estuvo entre los principales apóstoles" (Manuscrito 95, 1899).
Aunque los apóstoles con frecuencia fueron abatidos en sus conflictos con personas malvadas y con los poderes de las tinieblas, se les permitió tomar parte nuevamente en el conflicto, teniendo por delante el triunfo o la muerte. Como evidencia de que habían participado en los sufrimientos de su Señor crucificado llevaban en su cuerpo las cicatrices, escaras y heridas que habían recibido por causa de testificar de su Señor.
Los diversos episodios de liberación y preservación milagrosa en medio de dificultades, daban testimonio de que Jesús vivía y que sus seguidores eran protegidos por su poder (Manuscrito 58, 1900).
El justo y fiel Esteban fue apedreado hasta la muerte por los enemigos de Cristo. Seguramente no parecía que Dios estuviera fortaleciendo su causa en la tierra permitiendo triunfar así a los impíos; pero en esta misma circunstancia Pablo fue convertido a la fe y mediante su palabra miles fueron llevados a la luz del Evangelio (Carta 10, 1879).
Los que fueron seleccionados para la obra de Dios han de ser hombres y mujeres fieles y genuinos, obreros a quienes Dios puede instruir, que han de impartir lo que ellos reciban, proclamando sin reserva la voluntad de Dios, señalando a todos con quienes se relacionen, cuál es el mejor camino. Los que son nuevas criaturas en Cristo nacen a un conflicto, a un esfuerzo y a una labor; nacen a una vida en la que deben enrolarse en la buena batalla de la fe. Siempre contarán a su alcance con un poder por el cual podrán obtener la victoria, un poder que los capacitará para ser más que vencedores ante las dificultades que encuentren (Carta 150, 1900).

E. G. W.

sábado, 27 de noviembre de 2010

EL MENSAJE DE LOS TRES ANGELES LLAMA LA ATENCIÓN A LA PALABRA DE DIOS

"Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado" (Apoc. 14: 6, 7).

La proclamación de los mensajes del primer ángel, del segundo y el tercero, ha sido establecida por la Palabra inspirada. No debe alterarse ni la parte más mínima. Ninguna autoridad humana tiene más derecho de cambiar la ubicación de estos mensajes que la que posee para sustituir el Antiguo Testamento por el Nuevo. El Antiguo Testamento es el Evangelio expresado en figuras y símbolos. El Nuevo Testamento es la realidad. El uno es tan esencial como el otro. El Antiguo Testamento presenta lecciones provenientes de los labios de Cristo, y esas lecciones no han perdido su fuerza en ningún detalle.
El primer mensaje y el segundo se dieron en 1843 y 1844, y ahora estamos bajo la proclamación del tercero; pero aun ahora hay que seguir proclamando los tres mensajes. Ahora es tan esencial como en cualquier tiempo pasado, que se los repita a los que están buscando la verdad. Debemos hacer resonar su proclamación mediante la pluma y la voz; debemos mostrar su secuencia y la aplicación de las profecías que nos conducen al mensaje del tercer ángel. No puede haber un tercer mensaje sin un primero y un segundo. Debemos proclamar al mundo estos mensajes mediante publicaciones y conferencias que muestren en el ámbito profético las cosas que han sido y las que serán.
El libro que fue sellado no fue el Apocalipsis, sino la porción de la profecía de Daniel que se refería a los últimos días... Cuando se abrió el libro se proclamó: "El tiempo no será más". Ahora ha sido abierto el libro de Daniel, y la revelación hecha por Cristo a Juan debe llevarse a todos los habitantes de la tierra. Mediante el aumento del conocimiento debe prepararse a un pueblo para que resista en los últimos días.
Si se presta atención a este mensaje [Apocalipsis 14: 6-7], inducirá a cada nación, tribu, lengua y pueblo a examinar cuidadosamente la Palabra, y los conducirá a la verdadera luz concerniente al poder que ha cambiado el séptimo día de reposo por un día de reposo espurio... El monumento del sábado, que expresa quién es el Dios viviente, el Creador de los cielos y de la tierra, ha sido derribado, y en su lugar se ha dado al mundo un día de reposo falso. Así se ha abierto una brecha en la ley de Dios.
En el mensaje del primer ángel se llama a los hombres a adorar a Dios, nuestro Creador, quien hizo el mundo y todas las cosas que hay en él... El mensaje proclamado por el ángel que volaba por en medio del cielo es el Evangelio eterno, el mismo Evangelio que fue declarado en el Edén, cuando Dios le dijo a la serpiente: "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar" (Manuscrito 32, 1896).

E. G. W.

viernes, 26 de noviembre de 2010

EL TESTIMONIO DE GUILLERMO MILLER

"Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos" (2 Cor. 4: 8, 9).

Guillermo Miller había perturbado el reino de Satanás y el archienemigo no sólo intentó neutralizar el efecto de ese mensaje sino destruir al mensajero. Cuando el Padre Miller hizo una aplicación práctica de la verdad de las Escrituras en los corazones de los oyentes, la ira de los profesos cristianos se encendió contra él, así como el de los judíos contra Cristo y los apóstoles. Los miembros de la Iglesia avivaron a las clases sociales más bajas y en varias ocasiones los enemigos hicieron planes de quitarle la vida cuando él abandonaba el lugar de las reuniones. Pero había santos ángeles en medio del gentío y uno de éstos, en forma de hombre, tomó del brazo a este siervo de Dios y lo condujo a salvo en medio de la turba. Su obra aún no había terminado y Satanás y sus emisarios tuvieron que reconocer que sus propósitos se habían frustrado.
Si comparamos sus propias expectativas con respecto al efecto de su prédica con la forma como había sido recibida por el mundo religioso, Guillermo Miller dijo: "Es verdad, aunque no una sorpresa, que cuanto más nos relacionamos con la condición y la corrupción de la época actual... he encontrado una gran oposición desde el púlpito y de la prensa religiosa; y he sido un instrumento, a través de la predicación de la doctrina adventista, para manifestar que no pocos de nuestros docentes de teología no son otra cosa que infieles disfrazados...
Ciertamente, vivimos tiempos singulares. Esperaba, por supuesto, que la doctrina de la pronta venida de Cristo habría de encontrar oposición entre los infieles, blasfemos, bebedores, jugadores y otros semejantes, pero no esperaba que los ministros del evangelio y los profesores de religión se hubieran de unir con personajes como los descritos anteriormente, en tiendas y lugares públicos, para ridiculizar la solemne doctrina de la segunda venida de Cristo..."
Ahora, como en el tiempo de nuestro Salvador, las personas construyen sepulcros y exaltan a los profetas muertos, en tanto que persiguen a los mensajes vivientes del Altísimo. Guillermo Miller fue despreciado y odiado por los impíos y los incrédulos, pero su influencia y su labor fue una bendición para el mundo. Bajo su predicación, se convirtieron miles de pecadores y multitudes fueron guiadas al estudio de las Escrituras donde encontraron una gloria y una belleza que antes desconocían (Spiritual Gifts, tomo 4, págs. 220, 221).

E. G. W.

jueves, 25 de noviembre de 2010

TIMOTEO, UN JOVEN EJEMPLAR

"Ninguno tenga en poco tu juventud, si no sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza" (1 Tim. 4:12).

Recordamos a José, cómo el Señor estuvo con él en su juventud, y recordamos a Samuel... De nuevo podemos extraer lecciones sagradas del caso de Timoteo. Era sólo un jovencito cuando Dios lo eligió como maestro. Sin embargo, sus principios habían sido establecidos por una correcta educación y lo hicieron apto para desempeñar una labor de enseñanza religiosa junto con Pablo, el gran apóstol de los gentiles. Era sólo un joven cuando se le confiaron las grandes responsabilidades que llevó con cristiana humildad. Él era fiel, firme y trasparente. Fue el inseparable compañero de Pablo en sus labores y en sus viajes a fin de que pudiera servirse del beneficio de su experiencia en la predicación del evangelio y en la labor de establecer iglesias...
Pablo amaba a Timoteo porque Timoteo amaba a Dios. Su inteligente conocimiento de la piedad experimental y de la verdad, le daban distinción e influencia... La influencia moral de su hogar era sólida, no caprichosa, ni impulsiva, ni variable. La Palabra de Dios era la regla que guiaba a Timoteo.
Hay muchos que se mueven por impulsos antes que por la experiencia y el criterio adecuado. Sin embargo, Timoteo aplicaba la consideración y la reflexión, inquiriéndose a cada paso: "¿Es éste el camino del Señor?"... No tenía talentos especiales que fueran sobresalientes; pero su trabajo fue valioso porque utilizó los dones conferidos por el Señor y los consagró siempre a su servicio. El Espíritu Santo encontró en Timoteo una mente que podía ser moldeada para llegar a ser un templo del Espíritu Santo, pues se había subordinado para ser moldeado.
El propósito más elevado de nuestra juventud no debe ser la seducción de lo novedoso, sino ponerse bajo la enseñanza de las Sagradas Escrituras. Entonces pueden llegar a poseer los más altos atributos en las esferas celestes. La vida de ellos debe estar escondida en Dios, y todas sus enseñanzas habrán de simplificar la verdad original para que no resulte extraña a otros, sino familiar. Esta actitud se debe entrelazar en su reflexión diaria y en la vida práctica.
Apreciamos la ventaja que tuvo Timoteo debido a un correcto ejemplo de piedad y verdadera santidad... El evidente poder espiritual de la piedad hogareña lo conservó puro en su habla y lo libró de todo concepto corruptor. Timoteo había conocido las Sagradas Escrituras desde la niñez; había recibido el beneficio de las Escrituras del Antiguo Testamento y de los manuscritos de parte del Nuevo y las enseñanzas y lecciones de Cristo.
Un carácter noble no se produce en forma accidental. Es el resultado de un proceso de edificación del carácter a lo largo de los primeros años de la juventud y de practicar la obediencia a la ley de Dios en el hogar (Carta 33, 1897).

E. G. W.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

AHORA EL LIBRO DE DANIEL ESTA ABIERTO PARA ESTUDIARLO

"Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará" (Dan. 12: 4).

Se necesita un estudio mucho más profundo de la Palabra de Dios; especialmente los libros de Daniel y el Apocalipsis debieran recibir atención como nunca antes en nuestra obra. Bien podremos tener menos que decir sobre algunos temas referentes al papado, pero debemos llamar la atención a lo que los profetas y los apóstoles escribieron bajo la inspiración del Espíritu de Dios.
Leed el libro de Daniel. Recordad punto por punto la historia de los reinos que allí se presenta. Contemplad a los estadistas, los concilios, los ejércitos poderosos, y ved cómo Dios obró para abatir el orgullo humano y humilló hasta el polvo la gloria humana. Sólo Dios es presentado como grande. En la visión del profeta se lo ve derribando a un poderoso gobernante y colocando a otro. Se lo revela como el Monarca del universo que está por establecer su reino eterno: el Anciano de días, el Dios viviente, la Fuente de toda sabiduría, el Gobernante del presente, el Revelador del futuro. Leed y comprended cuán pobre, cuán frágil, cuán efímero, cuán falible, cuán culpable es el hombre que eleva su alma a la vanidad...
La luz que Daniel recibió directamente de Dios le fue dada especialmente para estos últimos días. Las visiones que tuvo a orillas del Ulai y del Hidekel, los grandes ríos de Sinar, ahora están en el proceso de su cumplimiento, y pronto habrán sucedido todos los acontecimientos predichos.
Considerad las circunstancias de la nación judía cuando las profecías de Daniel fueron dadas. Los israelitas vivían cautivos, el templo había sido destruido, los oficios religiosos del templo se habían suspendido. La religión hebrea se había centrado en las ceremonias del sistema sacrificial. Habían hecho de las formas exteriores algo muy importante, en tanto que habían perdido el espíritu de la adoración genuina... El Señor permitió que fueran llevados cautivos, que se suspendieran los servicios del templo, a fin de que las ceremonias exteriores no llegaran a ser la suma total de su religión... La gloria exterior fue quitada, para que la espiritual se pudiera revelar...
Cuando en lo antiguo Dios daba luz a su pueblo, no obraba exclusivamente por una sola categoría de individuos. Daniel era príncipe de Judá. Isaías era también de estirpe real. David y Amós eran pastores de ganado; Zacarías era un cautivo vuelto de Babilonia; Eliseo era labrador. El Señor suscitaba como representantes suyos a profetas y príncipes, nobles y plebeyos, y les enseñaba las verdades que debían transmitir al mundo. (Carta 57, 1896).

E. G. W.

martes, 23 de noviembre de 2010

EL APOCALIPSIS DE JESUCRISTO: EL MENSAJE DE DIOS PARA SU PUEBLO

"No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida" (Apoc. 2:10).

Juan había estado estrechamente relacionado con el Salvador durante su ministerio. Él había escuchado sus maravillosas enseñanzas, visto sus notables obras y su testimonio fue dado claramente. Habló de todo corazón y movido por el amor a Cristo que inundaba su alma, y ningún poder sería capaz de contener sus palabras...
Al igual que su Maestro, Juan soportó con paciencia cada intento de darle muerte. Cuando sus enemigos lo lanzaron en un caldero de aceite hirviente, creyeron que no volverían a escuchar nada de él. Pero no bien se habían pronunciado las palabras de origen satánico: "Así perecen todos los que creen en ese engañador, Jesús de Nazaret, Juan declaró: "Mi Maestro soportó con paciencia todo lo que Satanás y sus ángeles pudieron idear para humillarlo y torturarlo. Dio su vida para salvar al mundo. Murió para que podamos tener vida. Me honra que se me permita sufrir por su causa. Sólo soy un hombre débil y pecador, pero Cristo era santo, limpio, inmaculado y apartado de los pecadores. El no pecó, ni pronunció palabra ociosa con su boca". Las palabras de Juan, mientras sufría a manos de sus enemigos, tuvieron su influencia y fue sacado del caldero por los mismos que lo arrojaron en él.
Poco después, Juan fue enviado a la isla de Patmos donde, separado de sus compañeros en la fe, sus enemigos suponían que moriría debido a las penalidades y el abandono; pero aun allí Juan ganó amigos y conversos. Pensaban que por fin habían puesto al fiel testigo donde ya no podría molestar más a Israel o a los impíos gobernantes del mundo. Pero todo el universo celestial observó el conflicto con el anciano discípulo y su separación de sus compañeros en la fe.
Dios, Cristo y la hueste celestial fueron compañeros de Juan en la isla de Patmos. De ellos recibió instrucciones que impartió a aquellos que con él estaban separados del mundo. Allí escribió las revelaciones y visiones que recibió de Dios para narrar las cosas que ocurrirían en el período final de la historia de esta tierra. Cuando su voz ya no testificara más de la verdad, cuando no pudiese atestiguar más en favor de Aquel que amaba y servía, los mensajes que se le dieron en aquella costa rocosa y árida se esparcirían como una lámpara que alumbra. Toda nación, tribu, lengua y pueblo llegaría a conocer el seguro propósito del Señor, no sólo con respecto a la nación judía, sino a cada nación de la tierra (Manuscrito 150, 1899).

E. G. W.

lunes, 22 de noviembre de 2010

ÁNGELES BUENOS Y MALOS SIEMPRE ESTÁN PRESENTES

"Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" (Efe. 6:12).

Los ángeles del cielo se comunican con la familia humana y ninguno de nosotros puede hacer algo para sostenerse o guardarse. Estamos donde estamos, protegidos a cada instante por el poder de Dios. Pienso que no le hemos dado al ministerio de los ángeles la importancia que debemos... ¿Qué haríamos sin ellos? Piensen en cuál sería nuestra posición si no contáramos con el ministerio de los santos ángeles...
Hacemos frente a la oposición de hombres; pero hay alguien que está detrás de esa oposición: es el príncipe de las potestades de las tinieblas con sus malos ángeles, que están constantemente en acción; y necesitamos tener en cuenta —todos nosotros— que nuestra guerra es "contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo". ¿Quién es el que está rigiendo el mundo hoy día, y quiénes son los que han elegido estar bajo el estandarte del príncipe de las tinieblas? Es casi todo el mundo. Todos los que no han aceptado a Jesucristo, han elegido como su caudillo al príncipe de las tinieblas, y tan pronto como estén bajo su estandarte, estarán en relación con ángeles malos.
Los ángeles malvados o los ángeles de Dios, controlan las mentes de los hombres. Se ha hecho provisión en el plan de Dios para que no quedemos librados a nuestros propios impulsos y guiados por nuestras limitadas capacidades, para llevar adelante la lucha contra los poderes de las tinieblas con nuestras propias fuerzas. De ser librados a nuestras propias fuerzas, ciertamente fracasaremos...
En los Salmos, David se refiere a Dios como un refugio y una torre fuerte, un refugio y una fortaleza, Uno al que podemos acudir y en quien podemos ser salvos. Cuán precioso es el pensamiento de que Dios es nuestro refugio y nuestro ayudador en todo tiempo y en todo lugar y que en cada emergencia Dios puede estar con nosotros. Él dice que a sus ángeles enviará para que nos guarden en todos nuestros caminos... En nuestro Dios tenemos un ayudador en quien podemos confiar. Constantemente debemos mirar en esa dirección, creyendo que los ángeles de Dios están en derredor nuestro y que el cielo está en comunicación con nosotros, porque estos mensajeros celestiales ascienden y descienden por la escalera de brillo esplendente...
¿Qué ocurre con nosotros? ¿Nos hemos vestido con toda la armadura de tal modo que podamos trabajar en armonía con los ángeles de Dios? Si nos separamos de estos ángeles andando en nuestros propios caminos, entonces nos pondremos donde el maligno pueda tentarnos (Manuscrito 1, 1890).

E. G. W.

domingo, 21 de noviembre de 2010

LAS PERSONAS DEBIERAN SER EDUCADAS PARA ESCUDRIÑAR LAS ESCRITURAS

"Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi" ( Juan 5: 39).

El tiempo presente es sumamente peligroso para el pueblo de Dios. Dios está guiando a un pueblo, y no a un individuo aquí y otro allí.... "Mirad, pues, cómo oís", es la amonestación de Cristo. Debemos escuchar si queremos aprender la verdad a fin de poder andar en ella. Y de nuevo se nos dice: "Mirad lo que oís". "Examinadlo todo"; "no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo". Este es el consejo de Dios; ¿le prestaremos atención?
Una persona puede oír y aceptar toda la verdad, y sin embargo puede no saber nada en cuanto a la piedad personal y a la verdadera religión de la experiencia. Puede explicar los caminos de la salvación a otros y sin embargo él mismo estar perdido.... Un hombre que había estado practicando la maldad, y que todavía la practicaba, me preguntó: "¿Por qué las almas se convierten a la verdad mediante mi influencia?" Le contesté. "Cristo está atrayendo constantemente las almas hacia él y está iluminando sus caminos con su propia luz. Al que busca la salvación no se le permite leer el carácter del que le enseña. Si él mismo es sincero, si es atraído hacia Dios, y cree en él y confiesa sus pecados, será aceptado.
En el tiempo de los reformadores, algunos manifestaban temor por la influencia que podrían ejercer en la iglesia los que estaban en error y, por esta razón, se elaboraron férreos reglamentos para que la gente común no pudiera leer e interpretar las Escrituras. De este modo, la iglesia adoptó la tiranía contra toda disidencia...
Nunca debiéramos permitir que prevalezca la idea de que sólo unos pocos privilegiados disponen de un conocimiento de las Escrituras y que todos deben acudir a ellos —uno u otro pastor favorito— como autoridad para sus doctrinas. Se debiera educar al fiel a investigar las Escrituras por sí mismo, a que se atreva a pensar por sí mismo, a que tome la Biblia como su libro guía, su norma de fe. Aunque la herejía pueda erguir audazmente su cabeza e insultar la verdad con ideas pervertidas, falsas interpretaciones y tergiversaciones de las Escrituras, los reformadores no aplicaron ningún mecanismo destinado a suprimir la libertad religiosa.
La iglesia siempre debiera recordar que no debe adjudicar a falibles mortales la infalible sabiduría del Dios único... Deseamos que cada alma tenga un evangelio puro y que sienta la necesidad de indagar las Escrituras por sí misma; conocer lo que dijo la voz del Eterno y unirse con el gran corazón del Amor infinito. Que todo atalaya esté en su puesto como fiel centinela y tenga los ojos bien abiertos para discernir los peligros que se ciernen sobre la iglesia y, entonces, aquellos que sean intrépidos como Caleb darán el sonido de advertencia (Carta 12, 1890).

E. G. W.

sábado, 20 de noviembre de 2010

DEBEMOS CONOCER LA VERDAD Y PRACTICARLA

"El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta" (Juan 7:17).

No debiéramos establecer nuestros conceptos para luego interpretar todo a fin de que coincida en el punto prefijado. Por esta razón algunos de nuestros grandes reformadores han fracasado y muchos que debieran ser grandes campeones del Señor y de la verdad, luchan en contra de la verdad. Que cada palabra, que cada pensamiento y cada manifestación de nuestra cortesía y tacto cristiano, sea como las Escrituras lo requieren. Dios ha dicho que debemos aprender, primero de los oráculos vivientes y, en segundo lugar, de nuestros asociados. Esta es una orden de Dios.
La Palabra de Dios es el gran detector de errores, ante el cual debemos traer todas las cosas. La Biblia debiera ser la norma de cada una de nuestras doctrinas. Debiéramos estudiarla con reverencia. No debiéramos recibir opinión alguna sin antes compararla con las Escrituras. En asuntos de fe es la autoridad divina y suprema.
La Palabra del Dios vivo es la que dirime todos los pleitos. Cuando las personas mezclan su originalidad humana con las palabras de verdad divinas con el fin de acosar a quienes están en controversia con ellos, no manifiestan reverencia alguna por la Palabra inspirada de Dios. Mezclan lo humano con lo divino, lo común con lo sagrado y empequeñecen así la Palabra de Dios...
La interpretación correcta de las Escrituras no es todo lo que Dios requiere. El Señor determina que no sólo debiéramos conocer la verdad, sino que debemos practicarla tal como es en Jesús. En nuestra relación con los demás, debemos poner en práctica el espíritu de Aquel que nos dio la verdad. No sólo debemos investigar la verdad como un tesoro escondido, sino que, si somos colaboradores con Dios, es una necesidad positiva que cumplamos con las condiciones establecidas en su Palabra y llevemos el espíritu de Cristo en nuestros corazones, que nuestra comprensión se pueda fortalecer y lleguemos a ser maestros aptos que den a conocer a otros la verdad que se nos ha revelado en su Palabra...
No hay certidumbre de que nuestra doctrina sea correcta y libre de error a menos que diariamente cumplamos la voluntad de Dios. Si hacemos su voluntad, conoceremos la doctrina. Veremos la verdad en toda su belleza. La aceptaremos con reverencia y santo temor y así podremos presentar a otros lo que sabemos que es verdad...
El alma que está enamorada de Dios y de su obra será transparente como el día. No habrá argucias superfluas, ni se evadirá la verdad que se presenta en las Escrituras. La Palabra de Dios es el fundamento que tenemos para cada doctrina (Carta 20, 1888).

E. G. W.

viernes, 19 de noviembre de 2010

EVITEMOS LAS DISPUTAS ENTRE NOSOTROS, PROMOVAMOS LA ARMONÍA

"Ciertamente la soberbia concebirá contienda; mas con los avisados está la sabiduría (Prov. 13:10).

La Reforma se vio enormemente retrasada por enarbolar prominentes diferencias en algunos puntos de fe, en tanto que cada sector sostenía tenazmente los aspectos en los que diferían. Antes de mucho habrá un acuerdo, pero ponerse firmes y considerar que es vuestra responsabilidad presentar sus puntos de vista en decidida oposición a la fe o a la verdad, como la hemos enseñado, es un error que traerá daño y nada más que daño, como en los días de Lutero. Así comienzan a apartarse y se sienten en libertad de expresar sus ideas sin referencia a los enfoques de sus asociados y así se planteará una condición con la que ni siquiera han soñado.
Mi esposo tenía algunas ideas en ciertos aspectos que diferían de los puntos de vista asumidos por sus hermanos. Me fue revelado que por verdaderos que fueran sus puntos de vista, Dios no lo había invitado a exponerlos delante de nuestros hermanos y generar, de este modo, diferencias de ideas...
No se debe dirigir la atención hacia conceptos especulativos, porque hay ciertas mentes peculiares a las que les encanta asumir ideas que otros no aceptan, argumentando y atrayendo todo hacia ese aspecto, insistiendo en ese punto y magnificándolo, cuando en realidad es un asunto que no es de vital importancia y se lo entenderá de una forma diferente. En dos ocasiones me fue mostrado que todo aquello que en este tiempo desvíe a nuestros pastores de los aspectos esenciales no debiera presentarse como una cuestión primordial.
Cristo no reveló muchas cosas que eran verdad, porque habría creado diferencias de opinión y despertado disputas. Pero los jóvenes que no han pasado por la experiencia que nos tocó vivir podrían no tomar en cuenta ese aspecto. Nada los satisfaría más que iniciar una discusión...
Estamos en el gran día de la expiación, un tiempo en que deberíamos afligir nuestras almas, confesar nuestros pecados, humillar nuestros corazones delante del Señor y estar listos para el gran conflicto. Cuando estas contiendas se planteen delante del pueblo, creerán que uno tiene la razón, entonces habrá otro totalmente opuesto que considere tener la razón. La pobre gente quedará confundida y la conferencia no habrá servido de nada.
Ahora cuando reina la disensión y la contienda, debiera hacerse un esfuerzo decidido para dominar el problema, para publicar con la pluma y con la voz, aquellas cosas que sólo revelen armonía (Carta 37, 1887).

E. G. W.

jueves, 18 de noviembre de 2010

EL APOCALIPSIS: UN LIBRO ABIERTO PARA NUESTRO ESTUDIO

"Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca" (Apoc. 1: 3).

Muchos han albergado la idea de que Apocalipsis es un libro sellado y no quieren dedicar tiempo a estudiar sus misterios. Afirman que deben contemplar las glorias de la salvación y que los misterios revelados a Juan en la isla de Patmos son dignos de una consideración menor que aquellas.
Pero Dios no considera así este libro. El Señor dice: "Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro".
El libro del Apocalipsis revela al mundo lo que ha sido, lo que es y lo que ha de venir; es para nuestra instrucción, para quienes han alcanzado los fines de los siglos. Debe estudiarse con temor reverente...
El Señor mismo reveló a su siervo Juan los misterios del libro del Apocalipsis, y su propósito es que sean manifestados para el estudio de todos. En este libro se describen escenas que ahora están en el pasado, y algunas de interés eterno que están sucediendo alrededor de nosotros; otras de sus profecías no se cumplirán plenamente sino al fin del tiempo, cuando tenga lugar el último gran conflicto entre los poderes de las tinieblas y el Príncipe del cielo.
Muchas de las profecías están por cumplirse en rápida sucesión. Todo elemento de poder está por ser puesto en acción. La historia pasada se repetirá; viejos conflictos resurgirán a una nueva vida, y el peligro asediará a los hijos de Dios por doquiera. La intensidad está tomando posesión de la familia humana. Lo está penetrando todo aquí en la tierra. Y, ¿con qué fin? Juegos, entretenimientos, diversiones; las personas se apresuran, se agrupan y luchan por la supremacía. Lo que es común y perecedero capta la atención de ellos, por lo que se piensa muy poco en las cosas de interés eterno.
Seres humanos, poseídos de energía, celo y perseverancia, pondrán todos sus dones dados por Dios en cooperación con el despotismo de Satanás con el fin de invalidar la ley de Dios. Impostores de todo tipo dirán que son personas dignas y cabales aunque exaltarán lo que es común e impuro en detrimento de lo verdadero y de lo santo. De este modo, lo espúreo será aceptado y la norma de santidad, rechazada, así como Adán y Eva quienes descartaron la palabra de Dios para aceptar la mentira de Satanás (Manuscrito 143, 1901).

E. G. W.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

DIOS NOS INVITA A SER HIJOS DE LA LUZ

"Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día: no somos de la noche ni de las tinieblas" (1 Tes. 5: 5).

La Biblia es el gran orientador dado por Dios. Es una lámpara a nuestros pies, una luz en el camino. Ilumina la senda por la que viajamos y sus rayos se extienden hacia atrás hasta nuestra historia pasada, mostrándonos la armonía más perfecta en algo que a la mente sumida en la oscuridad le parece una manifestación de error o conflicto. Y en lo que pareciera ser un misterio inexplicable para el mundano, los hijos de Dios encuentran luz y armonía.
Dios ha señalado el camino con los indicadores proféticos. No se nos ha librado a depender de la sabiduría humana. Los grandes carteles indicadores que el propio Dios ha levantado nos muestran que la senda de la obediencia es el único camino que podemos seguir con certidumbre...
Los israelitas colocaron sobre sus puertas una señal de sangre para indicar que eran propiedad de Dios. Así también los hijos de Dios de este tiempo deben llevar la señal que Dios ha especificado... Dios declara: "Les di también mis sábados, que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico". Cuando se dice que la ley de Dios ha sido abrogada por los testimonios de "los padres", se está enseñando como doctrina lo que en realidad son mandamientos de hombres...
Estamos viviendo en un período importante en la historia de esta tierra. El gran conflicto está ante nosotros... El hombre de pecado ha trabajado con gran perseverancia para exaltar un sábado espurio, en tanto que el desleal mundo protestante se mueve maravillado detrás de la bestia y ha reclamado obediencia a un sábado instituido en manifiesta deslealtad a Jehová por las leyes de las naciones. Los reinos se han confederado a fin de apoyar la falsa institución sabática, que no tiene la más mínima palabra de autoridad en los oráculos de Dios...
El gran conflicto que ahora está emprendiéndose no es una simple contienda de unos seres humanos contra otros. Por un lado está el Príncipe de la Vida, actuando como nuestro sustituto y garante; por el otro se encuentra el príncipe de las tinieblas, con los ángeles caídos bajo sus órdenes... "Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo".
Habrá un agudo conflicto entre quienes son leales a Dios y aquellos que desdeñaron su ley. La iglesia ha unido sus manos con el mundo. Se ha subvertido la reverencia a las leyes de Dios. Los dirigentes religiosos han enseñado como doctrina mandamientos de hombres. Como fue en los días de Noé así será en esta época del mundo... El que es verdaderamente fiel no será arrastrado por la corriente de maldad. Jamás considerará como digno de desdén y desprecio lo que Dios ha apartado como santo. La prueba le llega a cada uno. Hay sólo dos caminos. ¿Cuál ha de ser el tuyo? (Manuscrito 39, 1899).

E. G. W.

martes, 16 de noviembre de 2010

DIOS REVELA SUS SECRETOS EN CADA ÉPOCA

"Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días" (Dan. 2: 28).

En tiempos pasados el Señor Dios del cielo reveló sus secretos a sus profetas, y lo sigue haciendo todavía. El presente y el futuro son igualmente claros para él, y muestra a sus siervos la historia futura de lo que habrá de ser. El Omnisciente miró a través de las edades y predijo mediante sus profetas el levantamiento y la caída de reinos, centenares de años antes que ocurrieran los eventos preanunciados. El eco de la voz de Dios se deja escuchar a través de las edades, diciéndole al hombre lo que ha de ocurrir. Reyes y príncipes ocupan sus lugares en el tiempo designado. Ellos piensan que están llevando adelante sus propios propósitos, pero en realidad están cumpliendo la palabra que Dios dio por medio de sus profetas...
Los incrédulos e impíos no disciernen las señales de los tiempos. En su ignorancia pueden rehusarse a aceptar el Registro inspirado. Pero cuando los cristianos profesos hablan despectivamente de las formas y medios empleados por el gran YO SOY para hacer conocer sus caminos y propósitos, se manifiestan ignorantes tanto de las Escrituras como del poder de Dios... El cristiano que acepta la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, observará la historia bíblica en su verdadera perspectiva. El pasado --la historia de la dispensación judaica desde el principio hasta el fin--, en vez de ser calificado despectiva y burlonamente como la "edad oscura", revelará luz y más luz a medida que se lo estudie.
La palabra del hombre fracasa, y quien se aferré de las aserciones del hombre como su fuente de dependencia, bien puede temblar, porque algún día llegará a ser como un barco que naufragó. Pero la Palabra de Dios es infalible y permanece para siempre.
Dios vive y reina. Su gloria no se confina a templos hechos de manos. No ha cerrado el cielo a su pueblo. Tanto en la era judaica como en ésta, Dios revela sus secretos a sus siervos los profetas.
La imagen que fue mostrada a Nabucodonosor [Dan. 2] en visiones de la noche, representa a los reinos de este mundo. Los metales de la imagen, que simbolizaban los reinos del mundo, llegaron a ser cada vez menos puros y valiosos. La cabeza de la imagen era de oro, el pecho y los brazos de plata, el vientre de bronce, [las piernas de hierro], y los pies y los dedos de los pies eran de hierro mezclado con barro cocido. Así los reinos representaban un escala de deterioro de valores... Si ellos mantenían por siempre el temor del Señor, recibirían sabiduría y poder que los uniría y mantendría vigorosos (Manuscrito 39, 1899).

E. G. W.

lunes, 15 de noviembre de 2010

LOS SEGUIDORES DE JESÚS ENFRENTAN UNA VIDA DE LUCHA A MUERTE

"Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra" (Sal. 121:1, 2).

A medida que los coches [del tren] se deslizaban lentamente, teníamos la oportunidad de contemplar el paisaje [Suiza] por el que pasábamos... Hay poblaciones en medio de las montañas. Las viviendas parecieran ser antiguas. Muchas de ellas tienen cientos de años... Entonces, cruzábamos a través de grandes ciudades y mis pensamientos eran: ¿quién les comunicará a estas aldeas, villas y ciudades la verdad de la Palabra de Dios?...
Aquí en medio de las rocas y de las cavernas de la tierra, el Señor proporcionó un sitio de refugio para su pueblo. Estas capillas construidas en lo alto de los acantilados que parecieran inaccesibles a los humanos, fueron diseñadas para proporcionar seguridad y protección. Estas construcciones testifican que hubo un tiempo cuando el pueblo de Dios sufrió porque ellos, como fue el caso de Daniel en el pasado, se propusieron en su corazón que habrían de adorar a Dios de acuerdo a los dictados de su propia conciencia. No podían consentir que ninguna persona fuera conciencia de ellos y se sentían más seguros en medio de la desolación de las montañas, donde los animales silvestres hacían su morada lejos de las trampas de los cazadores, que confiar en la misericordia de seres humanos infectados por una religión errada y un celo satánico por mantener las costumbres y tradiciones humanas que se oponían a la religión de la Biblia. Estos eran crueles como lobos sedientos dispuestos a extirpar a todo aquel que se atreviera a diferir con las doctrinas papales; es decir, aquellos que habían adoptado la Biblia y sólo la Biblia como su fundamento, hasta que sus gloriosos rayos eliminaran las tradiciones humanas a su paso, despejando el camino del Señor...
El hombre de pecado es un agente de Satanás. Ha puesto a trabajar su poder inventivo y los planes de Satanás; entonces los seguidores de Jesús deben prepararse para un combate mortal. La autoridad de la iglesia, combinada con las autoridades de la nación, se han combinado a fin de incapacitar la conciencia y transformarse ellos en conciencia para todos. Cualquiera que difiera y se oponga a estos grandes hombres del mundo, influyentes en su fe religiosa y su adoración, fomentará interminables cuestionamientos y no podría guardar esta luz para sí mismo. Cuanto más consideren la pregunta, tanto más han de apartarse de las antiguas tradiciones y acercarse a la Palabra de Dios. Sin embargo, tendrán que afrontar el conflicto, prepararse para la batalla, escalar por encima de la finitud humana y no permitir que los pensamientos de preservación personal los detengan ante la perspectiva de un gran peligro. El Redentor del mundo les ha dado en su vida un ejemplo de lo que deben hacer y de cómo deben ser para conquistar la vida eterna (Manuscrito 52 1886).

E. G. W.

domingo, 14 de noviembre de 2010

SE FIEL HASTA LA MUERTE

"Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro. Escudo y adarga es su verdad" (Sal. 91: 4).

El cuerpo de [Juan] Huss fue consumido. El Concilio hizo todo lo que pudo con este hombre, cuyo único crimen fue no haber aceptado la infalibilidad del Concilio de Constanza, ni permitir que su voz se elevara por encima de la voz de Dios registrada en su Palabra. Pero Dios "busca de nuevo en lo pasado", revisando todos los procedimientos, hayan sido éstos de juicio o de misericordia... La biografía de los justos se encuentra entre los mejores tesoros que la iglesia puede poseer. Contamos con el beneficio de tener el registro de los eventos del poder del mal en contraste con las obras de aquellos que a lo largo de muchos siglos han vivido por cada palabra que sale de la boca del Señor.
Esta rica experiencia nos ha sido conferida como un legado de gran valor. Cuando la historia se repita, cuando los grandes hombres y mujeres de la tierra ya no acudan a la Biblia buscando luz y evidencias de la verdad, cuando los mandamientos elaborados por los seres humanos sean exaltados por encima de los mandamientos de Dios y cuando se considere como un crimen obedecer a Dios antes que a las leyes civiles, entonces tendremos que recorrer una senda en la que únicamente contaremos con unos pocos ejemplos de quienes nos han precedido.
El Señor apoyó a sus siervos fieles hasta el fin. Esto debiera ser un estímulo para nosotros. Debiera transmitir a los justos de todas las edades la confianza de que el Señor es inmutable. Él manifestará por su pueblo en esta época su gracia y su poder como lo hizo en las edades pasadas. Las declaraciones de la Palabra de Dios y la exactitud con que se han cumplido en la historia se combinan para brindarnos una convicción y una instrucción que es de gran valor...
En la experiencia de Huss hubo un testimonio, se levantó un monumento que llamó la atención del mundo a la promesa: "Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida". Juan Huss vive en el registro de la historia de las naciones. Sus obras de bien y su fe inconmovible, su vida pura y su inalterable seguimiento de la verdad que le fuera revelada; nada de esto cedería, ni siquiera para salvarse de una muerte cruel. Esa muerte triunfante fue testificada por todo el cielo, por todo el universo. Satanás golpeó el talón de la simiente de la mujer, pero en la ejecución de Huss la cabeza del enemigo fue golpeada...
Las murallas celestiales se encuentran repletas de una multitud de ángeles que observan el conflicto de los seres humanos con el príncipe de las tinieblas... Con intenso interés miran para ver si el hijo de Dios, atormentado, perplejo, perseguido, denunciado, difamado y condenado como fue el Maestro, levanta su vista al cielo en busca de fortaleza. El cielo siempre espera que reclamemos su auxilio (Manuscrito 38, 1887).

E. G. W.

sábado, 13 de noviembre de 2010

COMPRENDASE LA DIFERENCIA ENTRE LA FE Y LA PRESUNCIÓN

"Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión" (Sal. 19:13).

La gran verdad de nuestra plena dependencia en Cristo para la salvación se encuentra cerca del error y la presunción. Miles han interpretado erróneamente la libertad en Cristo considerándola una forma de ilegalidad; y siendo que Cristo vino a liberarnos de la condenación de la ley, muchos afirman que la ley ha sido abrogada y que aquellos que la observan han caído de la gracia. De este modo, como la verdad y el error se encuentran cercanos, las mentes que no sean guiadas por el Espíritu Santo serán inducidas a aceptar el error y, al hacerlo, se colocarán bajo el poder del engaño de Satanás. De este modo conducirán al pueblo a recibir el error por la verdad. Satanás está trabajando para asegurarse el homenaje del mundo protestante.
Cada alma debiera resguardarse en contra de los dispositivos del enemigo. Debemos ser lectores de la Biblia y obedientes a las Escrituras... Cada corazón debiera preguntarse, ¿qué es la verdad? Si hemos de estar en contra de la enseñanza engañosa que ahora nos confronta por doquiera y que está convirtiendo la verdad de Dios en mentira, deberemos tener el ungimiento del cielo...
Aquellos primeros reformadores, cuyas objeciones nos dieron el nombre de Protestantes, sintieron que Dios los había llamado a dar la luz del evangelio al mundo, y al hacerlo estaban listos para sacrificar sus posesiones, su libertad, y sus propias vidas. En este último conflicto de la gran controversia, ¿estamos siendo fieles a nuestro cometido?...
La pluma de Lutero fue un poder, y sus escritos, distribuidos ampliamente, conmovieron al mundo. Los mismos agentes se hallan a nuestra disposición, con facilidades centuplicadas. Biblias, publicaciones en muchos idiomas, que presentan la verdad para este tiempo, están a nuestra disposición, y pueden ser rápidamente llevadas a todo el mundo.
La verdad debe proclamarse en los lugares oscuros de la tierra. Los obstáculos deben enfrentarse y vencerse. Debe realizarse una gran obra y los que conocen la verdad debieran hacer una labor de intercesión poderosa a fin de colaborar ahora... El Espíritu de Cristo se derramará sobre ellos y deben prepararse para comparecer ante el juicio. Mientras se consagran a Dios, un poder convincente los asistirá en sus esfuerzos por presentar la verdad a otros. No debemos dormitar más en el terreno encantado de Satanás, antes bien hemos de aplicar todos nuestros recursos y emplear toda facilidad con qué la Providencia nos ha dotado... Y la promesa se ha dado: "He aquí yo estoy con nosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Manuscrito 100, 1893).

E. G. W.

viernes, 12 de noviembre de 2010

SE DEBEN EXALTAR LOS PRINCIPIOS DE LA REFORMA

"Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas" (Apoc. 1:19).

El principio que se nos ha llamado a sostener en este tiempo es el mismo que ha sido mantenido por los adherentes del evangelio en los días de la gran Reforma. Cuando los príncipes se reunieron en ocasión de la Dieta de Spira en 1529, parecía que la esperanza del mundo estaba por ser aplastada. En esta asamblea se presentó el decreto del emperador, restringiendo la libertad religiosa y prohibiendo toda otra diseminación de las doctrinas de la Reforma...
Los grandes problemas del mundo dependían de la acción de unos pocos héroes de la fe. Los que habían aceptado las verdades de la Reforma se congregaron y su unánime decisión fue: "Permítasenos objetar el decreto. En asuntos de conciencia, la mayoría no cuenta". Confeccionaron su protesta y la sometieron a los poderes congregados...
En este último conflicto, Dios ha comprometido en nuestras manos el estandarte de la verdad y la libertad religiosa que estos reformadores sostuvieron en alto. Los que fueron bendecidos con el conocimiento de su Palabra son responsables por este gran don. Debemos recibir la Palabra de Dios como autoridad suprema. Debemos aceptar su verdad como algo personal. Y seremos capaces de apreciar estas verdades sólo cuando las investiguemos por nosotros mismos, por medio del estudio personal de la Palabra de Dios...
Las iglesias protestantes, habiendo aceptado doctrinas que la Palabra de Dios condena, las enaltecerán e impondrán sobre la conciencia de la gente, así como la autoridad papal presionó sus dogmas sobre los abogados de la verdad en los tiempos de Lutero. Nuevamente, se ha de librar la misma batalla y cada alma será convocada para decidir de qué lado de la controversia ha de estar.
Aquellos que no estén dispuestos a ver la verdad y recibirla, porque involucra una cruz, abrirán las puertas a las tentaciones de Satanás. Él los guiará, así como lo hizo con Eva en el Edén, a creer en una mentira. La verdad por la cual podrían haber sido santificados será puesta a un lado para aceptar un engaño agradable presentado por el destructor de las almas.
Con frecuencia descubrimos que las verdades más preciosas parecieran estar muy cerca de ciertos errores que son fatales. El descanso que Cristo prometió a quienes deseen aprender de él es visto como cercano a la indiferencia y la quietud del cuerpo y multitudes pasan por alto el hecho de que este descanso se encuentra únicamente llevando el yugo de Cristo y soportando su carga, poseyendo su humildad y mansedumbre (Manuscrito 100, 1893).

E. G. W.

jueves, 11 de noviembre de 2010

ESTOS TAMBIÉN OS PERSEGUIRÁN

"Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución" (2 Tim. 3:12).

Herodes y las autoridades romanas mataron al Justo, pero Cristo nunca mató a nadie y debemos atribuir el espíritu de persecución a Satanás, porque los seres humanos anhelan la libertad de conciencia. Él es engañador, mentiroso, asesino y acusador de sus hermanos. Le encanta ver la miseria humana. Se regocija ante el dolor y cuando vemos la cruel persecución de aquellos que obedecen a Dios de acuerdo a los dictados de su propia conciencia, podemos saber que este es el misterio de la iniquidad. El Señor le dijo a Satanás, la serpiente antigua: "Ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar" (Gén. 3: 15). Cristo, de un modo especial, hirió la cabeza de la serpiente; pero la profecía es de largo alcance. Es una manifestación de un conflicto inagotable en esta tierra entre Cristo y sus seguidores y Satanás y sus ángeles y los agentes humanos, hasta el fin del tiempo.
Este conflicto se inició con el Hijo de Dios. Él fue afligido, despreciado y rechazado entre los hombres, un varón de dolores y experimentado en quebrantos. La Majestad de los cielos debió dejar el escenario de su labor vez tras vez, porque Satanás hirió su calcañar y finalmente Satanás malignamente alcanzó su máximo poder cuando inspiró y controló las mentes de los hombres impíos para crucificarlo. Él ha perseguido a los hijos de Dios causándoles desastres y muertes... En las profecías de Isaías, Daniel y Juan se anuncian estas luchas y contiendas por las que el pueblo de Dios ha de pasar y también el supuesto triunfo de Satanás.
La enemistad de Satanás ha de continuar, feroz y decididamente, en contra de los seguidores de Jesús... El mal, dondequiera exista, rechazando la luz y la verdad y apartándose del Dios viviente, siempre se ha de unir en contra del justo y obediente. Los ángeles caídos y los seres humanos caídos se han de unir para formar una desesperada compañía. Esta es la misma unión que han conformado los perseguidores de los fieles.
Satanás ha calculado que si puede inducir a los hombres y las mujeres del mismo modo como engañó a los ángeles en el conflicto, los tendrá como aliados en cada empresa contra el cielo...
La verdad no presenta ideas que estén mezcladas con las tradiciones y las fábulas. La religión de Jesucristo presenta la verdad, pura y sin contaminación. Se requerirá investigación y los que buscan honestamente la verdad, la encontrarán. La verdadera religión no despierta la mente y los sentimientos, sino apela al intelecto y al corazón. Constantemente se está desarrollando y elevándose más y más hacia el cielo (Manuscrito 62, 1886).

E. G. W.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

DOS GRUPOS ENTRE LOS SEGUIDORES DE CRISTO

"Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas" (Mat. 25:1, 2).

Entre los que profesan el cristianismo ha habido siempre dos categorías de personas: la de los que estudian la vida del Salvador y se afanan por corregir sus defectos y asemejarse al que es nuestro modelo; y la de aquellos que rehuyen las verdades sencillas y prácticas que ponen de manifiesto sus errores. Aun en sus mejores tiempos la iglesia no contó exclusivamente con fieles verdaderos, puros y sinceros. Nuestro Salvador enseñó que no se debe recibir en la iglesia a los que pecan voluntariamente; no obstante, unió consigo mismo a hombres de carácter defectuoso y les concedió el beneficio de sus enseñanzas y de su ejemplo, para que tuviesen oportunidad de ver sus faltas y enmendarlas.
Entre los doce apóstoles hubo un traidor. Judas fue aceptado no a causa de los defectos de su carácter, sino a pesar de ellos. Estuvo unido con los discípulos para que, por la instrucción y el ejemplo de Cristo, aprendiera lo que constituye el carácter cristiano y así pudiese ver sus errores, arrepentirse y, con la ayuda de la gracia divina, purificar su alma obedeciendo "a la verdad".
Pero Judas no anduvo en aquella luz que tan misericordiosamente le iluminó; antes bien, abandonándose al pecado atrajo las tentaciones de Satanás. Los malos rasgos de su carácter llegaron a predominar; entregó su mente al dominio de las potestades tenebrosas; se airó cuando sus faltas fueron reprendidas, y fue inducido a cometer el espantoso crimen de vender a su Maestro. Así también obran todos los que acarician el mal mientras hacen profesión de piedad y aborrecen a quienes les perturban la paz condenando su vida de pecado. Como Judas, en cuanto se les presente la oportunidad, traicionarán a los que para su bien les han amonestado.
Los apóstoles se opusieron a los miembros de la iglesia que, mientras profesaban tener piedad, daban secretamente cabida a la iniquidad. Ananías y Safira fueron engañadores que pretendían hacer un sacrificio completo delante de Dios, cuando en realidad guardaban con avaricia parte de la ofrenda... Y cuando las pruebas y la persecución vinieron sobre éstos, sólo los que estaban resueltos a abandonarlo todo por amor a la verdad, quisieron ser discípulos de Cristo. De modo que mientras continuó la persecución la iglesia permaneció relativamente pura; pero al cesar aquélla se adhirieron a ésta conversos menos sinceros y consagrados, y quedó preparado el terreno para la penetración de Satanás (Spiritual Gifts, tomo 4, págs. 44, 45).

E. G. W.

martes, 9 de noviembre de 2010

SE DESCRIBE LA OBRA DE CRISTO POR NUESTRA REDENCIÓN

"He aquí el León de la tribu de Judo,.. .y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado" (Apoc. 5: 5, 6).

El Salvador se presenta ante Juan bajo los símbolos del "león de la tribu de Judá" y de "un Cordero como inmolado". Dichos símbolos representan la unión del poder omnipotente con el abnegado sacrificio de amor. Como León de la tribu de Judá, Cristo habrá de defender a sus escogidos y darles la victoria, porque lo aceptaron como "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". Cristo es el Cordero despreciado, rechazado, la víctima de la ira de Satanás, de su abuso y crueldad. ¡Cuan tierna ha sido su simpatía con su pueblo aquí en la tierra! Y según las profundidades infinitas de su humillación y sacrificio como Cordero de Dios ha de ser su poder en gloria como León de Judá a fin de liberar a su pueblo.
Ante Juan se abrieron los grandes eventos del futuro que habrían de conmover los tronos de los reyes y hacer temblar a los poderes terrenales. Él contempló el fin de todas las escenas de la tierra, la dirección del reino del que es Rey de Reyes y que perdurará por las edades sin fin. "He aquí que viene con las nubes y todo ojo le verá"... Vio que Cristo recibía la adoración de todas las huestes celestiales y escuchó la promesa de que fuera cual fuese la tribulación que sobreviniera sobre el pueblo de Dios, si la soportaban con paciencia, serían más que vencedores en Aquel que tanto los amó...
Juan estaba preparado para ser testigo de las emocionantes escenas del gran conflicto entre quienes guardan los mandamientos de Dios y los que han invalidado la ley divina. Vio surgir un poder que hacía maravillas y que engañaría a los habitantes de la tierra que no estuvieran en comunión con Dios, "mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió"...
En relación con el fiel y verdadero que no se inclina ante los decretos de los gobernantes terrenales contrariamente a la autoridad del Rey del cielo, el revelador dice: "Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús".
Estas lecciones son para nuestro beneficio. Necesitamos permanecer con fe firme en Dios/pues estamos en la antesala de un tiempo que ha de probar a cada fiel. Cristo sobre el Monte de los Olivos se refirió a los juicios que habrían de preceder su segunda venida... Aunque estas profecías tuvieron un cumplimiento parcial en ocasión de la destrucción de Jerusalén, han de tener una aplicación mucho más directa en los últimos días (Manuscrito 100, 1893).

E. G. W.

lunes, 8 de noviembre de 2010

UNA VISLUMBRE DEL FUTURO

"Entonces habrá señales... desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra" (Luc. 21: 25, 26).

Juan también fue testigo de las terribles escenas que acontecerán como señales de la venida de Cristo. Vio ejércitos que se reunían para la batalla y el corazón de los hombres desfalleciendo de temor. Vio la tierra sacudida de su lugar, las montañas trasladadas al medio del mar, sus olas rugiendo y agitadas, y las montañas sacudidas por la turbulencia del mar. Vio abrirse las copas de la ira de Dios, y la peste, el hambre y la muerte que sobrecogían a los habitantes de la tierra.
El Espíritu de Dios se está retirando de la tierra. Huracanes, tormentas, tempestades, fuego e inundación, desastres por tierra y mar se siguen uno tras otro en rápida sucesión. La ciencia busca explicar estas catástrofes. Las señales aumentan en derredor, indicando la cercanía del Hijo de Dios, aunque los hombres las atribuyen a cualquier otra causa. Muchos no disciernen al ángel centinela que refrena los cuatro vientos que se desatarán cuando los siervos de Dios hayan sido sellados. Pero cuando Dios ordene a sus ángeles soltar los vientos, se producirá una escena de contienda como ninguna pluma ha podido imaginar.
Estamos en el mismo umbral de acontecimientos grandes y solemnes. La profecía se está cumpliendo rápidamente. El Señor está a la puerta. Pronto se iniciará un período de interés abrumador para todos los vivientes. Las controversias pasadas van a revivir y surgirán otras nuevas. Nadie sueña siquiera con las escenas que han de producirse en nuestro mundo. Satanás está trabajando por medios humanos.
Pero los siervos de Dios no deben confiar en ellos mismos en medio de esta gran emergencia. La secuencia de estos eventos venideros está en las manos de Dios. El mundo no carece de gobernante; la Majestad del cielo tiene en sus manos el destino final de las naciones y las preocupaciones de su iglesia...
El que gobierna en los cielos es nuestro Salvador. Él vigila el fuego del crisol que ha de probar a cada alma. Cuando se derrumben las fortalezas de los reyes, cuando la destrucción caiga sobre los impíos, su pueblo tendrá la certeza de estar seguro en sus manos. Con paciencia han de dominar sus almas.
Un futuro importante está delante de nosotros. Para confrontar las pruebas y tentaciones, para realizar los deberes, necesitaremos de gran fe y perseverancia. Pero, podemos triunfar gloriosamente, pues ninguno que vele, ore y crea caerá en las artimañas del enemigo. Todo el cielo está interesado en nuestro bienestar y espera que reclamemos sabiduría y fortaleza. En el tiempo de prueba que está delante de nosotros, la prenda de seguridad de Dios será colocada sobre quienes hayan guardado la palabra de su paciencia (Manuscrito 100, 1893).

E. G. W.

domingo, 7 de noviembre de 2010

LA PERSECUCIÓN EN LOS PRIMEROS SIGLOS

"Otros experimentaron vituperios, y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles" (Heb. 11: 36).

Cuando Jesús reveló a sus discípulos la suerte de Jerusalén y los acontecimientos de la segunda venida, predijo también lo que experimentaría su pueblo desde el momento en que él fuera quitado de en medio de ellos, hasta el de su segunda venida en poder y gloria para libertarlos. Desde el monte de los Olivos vio el Salvador las tempestades que iban a azotar a la iglesia apostólica y, penetrando aún más en lo porvenir, su ojo vislumbró las fieras y desoladoras tormentas que se desatarían sobre sus discípulos en los tiempos de obscuridad y de persecución que habían de venir...
La historia de la iglesia primitiva atestigua que se cumplieron las palabras del Salvador. Los poderes de la tierra y del infierno se coligaron para atacar a Cristo en la persona de sus discípulos... Los cristianos fueron despojados de sus posesiones y expulsados de sus hogares... Muchos sellaron su testimonio con su sangre.
En las persecuciones más encarnizadas, estos testigos de Jesús conservaron su fe sin mancha... Con palabras de fe, paciencia y esperanza, se animaban unos a otros para soportar la privación y la desgracia. La pérdida de todas las bendiciones temporales no pudo obligarlos a renunciar a su fe en Cristo. Las pruebas y la persecución no eran sino peldaños que los acercaban más al descanso y a la recompensa...
Vanos fueron los esfuerzos de Satanás por destruir la iglesia de Cristo mediante la violencia. La gran lucha en que los discípulos de Jesús entregaban la vida, no cesaba cuando estos fieles portaestandartes caían en su puesto. Triunfaban por su derrota. Los siervos de Dios eran sacrificados, pero su obra seguía siempre adelante. El Evangelio cundía más y más, y el número de sus adherentes iba en aumento.
Dijo un cristiano, reconviniendo a los jefes paganos que trataban de fomentar la persecución: "Atormentadnos, condenadnos, desmenuzadnos, que vuestra maldad es la prueba de nuestra inocencia... De nada os vale... vuestra crueldad". No era mas que una instigación más poderosa para traer a otros a su fe. "Más somos cuanto derramáis más sangre; que la sangre de los cristianos es semilla".
Miles de cristianos eran encarcelados y muertos, pero otros los reemplazaban. Y los que sufrían el martirio por su fe quedaban asegurados para Cristo y tenidos por él como conquistadores. Habían peleado la buena batalla y recibirían la corona de gloria cuando Cristo viniese. Los padecimientos unían a los cristianos unos con otros y con su Redentor (Spiritual Gifts, tomo 4, págs. 39-42).

E. G. W.

sábado, 6 de noviembre de 2010

SOMOS RESPONSABLES DE LA LUZ RECIBIDA

"Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan" (Mat. 7:14).

El amable y amado discípulo Juan, escribió: "El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él". La Palabra de Dios es clara y precisa. Es algo peligroso profesar con los labios que se es seguidor de Jesús y negarlo por medio de las obras manifestando una actitud indiferente o descuidando alguno de sus requisitos.
La historia de la Reforma enseña que la iglesia de Cristo nunca se detiene en su proceso de reforma. Dios está a la cabeza y le indica como le dijo antes a Moisés: "Dí a los hijos de Israel que marchen". La obra de Dios consiste en avanzar paso a paso con el pueblo de Dios, en medio de conflictos y pruebas, hasta alcanzar la victoria final. La historia de la iglesia nos enseña que el pueblo de Dios no debiera estancarse en sus teorías de fe; por el contrario, debiera prepararse para recibir nueva luz, para abrir la verdad revelada en la Palabra divina.
La pasada historia del avance de la verdad en medio del error y de la oscuridad, nos demuestra que hubo una mayoría que no acarició ni buscó la verdad sagrada. Aquellos que avanzaron en la reforma, obedeciendo el mandato divino: "Que marchen", han sido objetos de oposición, de tortura y de muerte. Y aunque las prisiones se abrieron ante ellos con su amenaza de tortura y muerte, consideraron a la verdad presente como digna de ser sostenida tenazmente y sacrificaron sus vidas antes que la fe. Jamás consideraron valiosa la vida si para conservarla debían sacrificar la verdad de Dios. La verdad en nuestros días es tan importante como lo fue en los días de los mártires...
Qué habría ocurrido si en los días de Lutero el pueblo hubiera adoptado la posición de encubrir su desobediencia a los requerimientos de Dios, diciendo: "Dios es muy magnánimo y misericordioso como para condenarme porque no he adoptado una verdad impopular que ni siquiera nuestros intelectuales ni dirigentes religiosos aceptaron... Correré el riesgo de transgredir la ley de Dios pues el mundo la rechaza... Estoy satisfecho con mi religión... Me arriesgaré a seguir con la multitud".
Sin embargo, si elijo la mayoría, la Biblia me dice que voy por el camino ancho que conduce a la perdición. Dice la Majestad del cielo: "Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan". Somos responsables por la luz que resplandece en nuestros días. Cristo lloró agónicamente sobre Jerusalén pues ésta no conoció el tiempo de su visitación. Este era un día de confianza, de oportunidad y de privilegio... Fue la ingratitud negligente, el formalismo hueco y la actitud hipócrita acumulados por cientos de años lo que motivó las incontenibles lágrimas que brotaron de los ojos del Salvador (Carta 35a, 1877).

E. G. W.

viernes, 5 de noviembre de 2010

CRISTO SANÓ AL PARALÍTICO Y LE PERDONÓ SUS PECADOS

"Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados" (Mat. 9: 2).

Cuando Cristo vino a nuestro mundo como hombre, Satanás había conducido a los judíos hacia una práctica de la religión que complacía a las potencias de las tinieblas. El profeso pueblo de Dios se había apartado del Señor y seguía a otro Iíder. En su propia perversidad iba hacia la destrucción, pero Cristo vino para disputar la autoridad de Satanás...
Satanás hizo de la vida de Cristo una larga escena de conflicto, agitando los corazones perversos de la gente y maquinando envidias y prejuicios contra el Hijo de Dios, el Salvador del mundo. Hizo que se cuestionara y dudase de la palabra, la obra y la misión de Cristo... Ellos [los judíos] seguían a Cristo de un lugar a otro con el fin, si les era posible, de atraparlo en alguna palabra que al difundirla luego, en forma distorsionada y torcida, le diese un sentido diferente que no había sido expresado ni pretendido. Así fue hostigada la labor de Cristo por un pueblo que decía ser justo y santo...
Haciendo un gran despliegue de prudencia protegían al pueblo para que no se extraviara y lo advertían a no recibir las novedosas enseñanzas de este nuevo Maestro, pues sus doctrinas y prácticas diferían de las que habían recibido de sus padres...
Fue de esta manera como Satanás condujo a gente que pudo haber sido poderosa en Cristo a trabajar del lado del enemigo en este conflicto, transformándola en instrumento suyo por medio del cual implantó en los corazones del pueblo un espíritu de impugnación, de suspicacia, de duda y de odio...
Los dirigentes del pueblo estaban siempre buscando alguna excusa para su actitud de incredulidad y cuando el Señor realizó algunos de los milagros más sorprendentes, estuvieron listos para encontrar cualquier detalle que pudiera parecer como una objeción a su pretensión divina. Cuando Jesús sanó al paralítico, le dijo: "Tus pecados te son perdonados"...
En este milagro de Cristo, el Señor cambió el corazón, renovó la mente y el cuerpo de aquel hombre, demostrando a los fariseos que tenía poder para perdonar los pecados y brindarle justicia y paz al pecador. Sin embargo, los fariseos vieron en estas palabras de poder divino un motivo de incredulidad y de acusación... Jesús vio que a pesar de cuán profundamente enraizados estaban los principios de oposición a las enseñanzas que él proclamaba, eran criterios engañosos y falsos y tenían su origen en el enemigo de toda justicia. Jesús les dijo: "Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz" (Manuscrito 65, 1895).

E. G. W.

jueves, 4 de noviembre de 2010

EL SEÑOR PIDE QUE SEMBREMOS BUENA SEMILLA PARA OBTENER BUENA COSECHA

"El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo y se fue" (Mat. 13: 24, 25).

El Señor tiene una obra que hacer en el mundo, pero no confiará su obra en las manos de personas que no conocen la Biblia, ni los misterios del reino de los cielos. El Señor revela por medio de parábolas el surgimiento y el progreso de la obra que se establece como resultado de la predicación de su Palabra, la verdad presente para este tiempo. Nos presenta a una iglesia, elegida y fiel, que permanecerá firme ante el mundo. La parábola del sembrador demuestra la manera en la que se debería trabajar. La obra del ministerio evangélico es la siembra de la semilla...
La parábola del trigo y la cizaña nos muestra el misterio de los poderes del bien y del mal trabajando en manifiesta oposición, en medio de un abierto conflicto. Dicha controversia se extiende hasta el fin de la historia de este mundo. La semilla incorruptible es la Palabra de Dios, que opera en la santificación personal del receptor, elevándolo y conduciéndolo a participar de la naturaleza divina.
Hay muchos asuntos que se deben considerar. Aquellos que a lo largo de toda su vida han sido siervos del pecado, actuando en abierta oposición a la voluntad divina, deben convertirse al Señor por completo. Da otra manera, Ja levadura de maldad trabajará subrepticiamente, así como Satanás, como ángel de luz, se presentó a Cristo para tentarlo a oponerse a la voluntad de Dios. El gran estandarte de justicia de Dios resulta odioso para los gustos y apetitos de los hombres y mujeres pecadores. La energía activa del Salvador y la del destructor están en conflicto.
El trigo debe recogerse para el granero de Cristo. La cizaña tiene el aspecto del trigo, pero cuando llega la cosecha se la debe rechazar. Ha habido una imitación del trigo que se ha prolongado por largo tiempo. Satanás ha llevado adelante un esfuerzo decidido para engañar y conducir hacia sendas extrañas a quienes tienen alguna conexión con la Palabra de Dios y ha ideado diversos esquemas para prolongar el período de su control. El Señor Dios del cielo no ha dado ninguna autorización para mezclar y alterar asociaciones de iglesias. El Señor espera que su obra de predicar el Evangelio se haga de tal manera que no haya estímulo para los malos obreros, ni se toleren las malas asociaciones en asambleas cristianas (Manuscrito 7, 1900).

E. G. W.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

SOMOS SANTIFICADOS POR MEDIO DE LA VERDAD EN JESÚS

"Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad" (Juan 17:17).

Todo soldado comprometido en el conflicto espiritual debe ser valiente en el Señor. Los que luchan por el Príncipe de la vida deben apuntar sus armas hacia fuera y no formar un cuadrado hueco desde el cual dirigir sus proyectiles destructores hacia quienes están sirviendo bajo el estandarte del Príncipe Emanuel. No tenemos tiempo para estar hiriéndonos y derribándonos unos a otros. Cuántos hay que necesitan escuchar las palabras de Cristo a Nicodemo... "El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios"...
Hay muchos que afirman ser seguidores de Cristo, cuyos nombres figuran en los libros de la iglesia, aunque no han sido baluartes en la iglesia. Ellos no han sido santificados en la verdad... Es al recibir la verdad con sencillez y practicando la verdad como se santifica el alma... Aquellos que han de ser santificados en la verdad escudriñen, cuidadosa y devotamente, el Antiguo Testamento y el Nuevo para que conozcan la verdad...
Los que se han convertido verdaderamente a Cristo deben mantenerse constantemente en guardia para no aceptar el error en lugar de la verdad. Los que piensan que no importa mucho la doctrina que uno crea, en tanto se acepte a Jesucristo, están en un terreno peligroso. Hay algunos que consideran que son aceptos delante del Señor obedeciendo otra ley que la ley de Dios --cumpliendo otros requisitos que los especificados en el Evangelio-- como si estuvieran obedeciendo los mandamientos. Estos están bajo engaño mortal y a menos que renuncien a su herejía y armonicen con los requisitos divinos, no llegarán a ser miembros de la familia real...
Los que dicen ser santificados y no obedecen las palabras de autoridad divina pronunciadas desde el Monte Sinaí, manifiestan que no ofrecen a Dios la obediencia que el Legislador requiere. "Sin mí --dice Cristo--, "nada podéis hacer". La provisión para nuestra perfección se encuentra en la unión con Cristo. "Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad"...
¿Qué de placentero podría tener el cielo para aquellas almas que no fueron atraídas a Jesús en esta vida, para estudiar su carácter y estar con él en la vida futura? Estos habrían de preferir estar en cualquier otra parte excepto en la presencia y compañía de Jesús en quien nunca se deleitaron. Ellos no lo conocieron mientras estuvieron en el mundo y no aprenderán a conocerlo en el cielo (Manuscrito 40, 1894).

E. G. W.

martes, 2 de noviembre de 2010

"JAMAS HOMBRE ALGUNO HA HABLADO COMO ESTE HOMBRE"

"Los alguaciles vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos; y éstos les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído? Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!... Les dijo Nicodemo... ¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?" (Juan 7: 45, 46, 50, 51).

Cristo vino a este mundo como lo predijeron las Escrituras del Antiguo Testamento, no obstante, lo tergiversaron e interpretaron erróneamente. Los fariseos se llenaron de odio contra él porque veían que sus enseñanzas tenían un poder y una atracción que las de ellos carecían. Decidieron que la única forma de contener su influencia era sentenciarlo a muerte. Enviaron, entonces, alguaciles del templo con el fin de detenerlo. Pero cuando estos oficiales llegaron a él y lo oyeron y fueron atraídos por sus palabras, quedaron tan encantados que olvidaron la orden recibida...
"¿También vosotros habéis sido engañados?" les preguntaron los ancianos... Nicodemo les dijo: "¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?"
La lección que Cristo dio a Nicodemo no había sido en vano. Intelectualmente su convicción era firme, y había aceptado a Jesús de todo corazón. Desde su entrevista con el Salvador había escudriñado fervientemente las Escrituras del Antiguo Testamento y visto la verdad colocada dentro de la verdadera perspectiva del Evangelio.
La pregunta presentada por él era sensata, y habría sido bien recibida por los que presidían en el concilio si no hubieran estado engañados por el enemigo. Pero estaban tan llenos de prejuicios que ningún argumento en favor de Jesús de Nazaret, por convincente que hubiera sido, habría influido sobre ellos. La respuesta que recibió Nicodemo fue: "¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta".
Los sacerdotes y gobernantes habían sido engañados de acuerdo con la intención de Satanás, para que creyeran que Cristo provenía de Galilea. Algunos sabían que nació en Belén, pero permanecieron callados para que la falsedad no perdiera su poder.
Los hechos eran claros. La luz no había menguado. Pero la obra de Cristo había sido interpretada por diversas personas según el estado de sus mentes...
El Príncipe de paz vino para proclamar la verdad que traería armonía en medio de la confusión reinante. Pero Aquel que vino a traer la paz y la buena voluntad comenzó una controversia que terminó en su crucifixión (Manuscrito 31, 1889).

E.G.W.

lunes, 1 de noviembre de 2010

EL ORO DEL CARÁCTER CRISTIANO

De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro. Prov. 22:1.

Los hombres pueden aspirar al renombre, Pueden desear poseer un nombre grande. Para algunos la suma de su ambición consiste en la posesión de casas, terrenos y abundancia de dinero, las cosas que los harán grandes a la vista del mundo. Desean colocarse en un lugar desde el cual puedan mirar hacia abajo con un aire de superioridad a los que son pobres. Todo esto es construir sobre la arena, y su casa caerá de improviso. La superioridad en la escala social no constituye la verdadera grandeza. Lo que no aumenta el valor del alma no tiene verdadero valor en sí mismo. Lo único que vale la pena alcanzar es la grandeza de alma a la vista del cielo. Quizá nunca conozcáis la verdadera y elevada naturaleza de vuestro trabajo. Sólo podéis medir el valor de vuestro propio ser por el de la Vida que fue dada para salvar a todos los que quieran recibirla.

Todo hombre tendrá una estimación de su propio valor cuando llegue a ser colaborador de Cristo, cuando haga la obra que Cristo hizo, llenando el mundo de la justicia de Cristo, cumpliendo un cometido del Altísimo... El cometido dado a los discípulos se da a todos los que están relacionados con Cristo. Deben hacer cualquier sacrificio por el gozo de ver salvadas a las almas que están pereciendo sin Cristo...

El honor más elevado que pueda conferirse a seres humanos, ya sean jóvenes o ancianos, ricos o pobres, es permitirles levantar a los oprimidos y consolar a los débiles. El mundo está lleno de dolientes. Id y predicad el Evangelio a los pobres; sanad a los enfermos. Esta es la obra que debe hacerse en relación con el mensaje evangélico... Los colaboradores de Dios deben llenar el espacio que ocupan en el mundo con el amor de Jesús... El amor de Cristo en el corazón se expresa en las acciones. Si el amor por Cristo está empañado, el amor por aquellos por quienes Cristo murió se degenerará...

Las riquezas verdaderas son la fe y el amor genuinos. Estas completan el carácter en Cristo. Si hubiese más fe, una fe sencilla y confiada en Jesús, habría amor, amor puro, el cual es el oro del carácter cristiano.

E. G. W.