¿EN QUIÉN CONFIAR?


Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria. Sal 20:7.

En la década de los cincuenta, Hollywood endosó a un joven actor que, con una combinación extraordinaria de talento y belleza, fue nominado cuatro veces consecutivas para recibir el Oscar, el gran premio de la Academia. Su nombre: Marlon Brando. En el mes en que escribo esta meditación, Brando cerró el último capítulo de su vida en una situación deprimente.

Patológicamente obeso y psicológicamente desequilibrado, la famosa estrella de otros tiempos murió en un apartamento de un solo ambiente, sucio y arruinado, escondiéndose de sus dos estatuillas del Oscar, y de los acreedores que corrían detrás de él para cobrar una deuda de casi 20 millones de dólares.

Su vida familiar había sido un desastre. En 1990, su hijo Christian mató al novio de su hermana Cheyenne y enfrentó un juicio marcado por insinuaciones de incesto. Cinco años más tarde, Cheyenne se suicidó.

Hubo momentos en que el excéntrico actor tuvo todo el dinero que quiso. Bebió y comió de lo bueno y de lo mejor. Pero quemó la fortuna y tuvo que refugiarse en una isla que había comprado en Tahití. La realidad es que nunca tuvo paz. El dinero, el poder y la fama no fueron capaces de llenar el vacío enloquecedor de su triste corazón.

El salmista habla de eso en el salmo de hoy. Todo lo que tú toques, veas o poseas, son espejismos engañosos. El ser humano, aunque muchas veces no lo quiera aceptar, es básicamente espiritual y solo puede ser feliz cuando lo que construye, lo construye en el Señor Jesús, que es la fuente de toda verdadera realización. Es una pena que para entender eso, la gente tenga que llegar a un punto en que no sabe ya a dónde ir, ni qué hacer. Mira hacia todos lados buscando una salida y sólo encuentra sombras que lo dejan cada vez más confuso. Se desespera, llora y busca inútilmente una razón para estar vivo. Lo peor de todo es que nadie conoce su angustia, porque esa angustia habita en lo recóndito del alma.

¿Hay momentos en que te sientes vacío? ¿Nada de lo que consigues te satisface? ¿Corres y corres sin saber exactamente detrás de qué? Antes de comenzar el día, piensa: "Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria".

Pr. Alejandro Bullón

Comentarios

Entradas populares